Guerra de Ucrania – Día 798

En la última jornada de guerra en Ucrania se ha debatido acerca de las interferencias de la señal GPS en el Báltico, pero también sobre cómo esto afecta al rendimiento de las armas occidentales entregadas a Ucrania. Además de lo anterior, Rusia ha vuelto a castigar la ciudad de Odesa, provocando más de una decena de heridos con un ataque con misiles, mientras Ucrania respondía atacando una nueva instalación, en este caso relacionada con la electricidad, en territorio ruso. En el apartado internacional, los Estados Unidos han aprobado una nueva ronda de sanciones contra las empresas y ciudadanos rusos relacionados con el esfuerzo bélico, mientras Zelenski se ha vuelto a referir a los trabajos preparatorios que están llevando a cabo de la mano de Suiza en las semanas previas a la Cumbre de Paz Global.

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En las últimas horas han sido varios los usuarios que nos han interrogado acerca de las interferencias de la señal GPS, en tanto han cobrado notoriedad no solo por su efecto en el campo de batalla, sino también por las consecuencias que están teniendo para la navegación marítima y aérea en diferentes regiones. Dedicaremos hoy pues la primera parte del informe a dar unas breves pinceladas sobre un tema que, en realidad, lleva siendo fuente de preocupación desde hace mucho tiempo, por más que ahora haya vuelto a saltar a la palestra.

La Federación Rusa ha venido preparándose desde los años 90 para contrapesar los avances técnicos estadounidenses que están detrás de lo que se dio en llamar la «Revolución en los Asuntos Militares de la Información». De entre ellos, algunos de los fundamentales tienen que ver tanto con las mejoras en la capacidad de Mando y Control (C2), como en la Inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y, por supuesto, con el ataque de precisión.

En buena medida, el elemento central de estos avances era la disponibilidad tanto de comunicaciones por satélite como de una red de posicionamiento global que, unida a la miniaturización y abaratamiento de ciertos componentes está detrás de la generalización del «armamento inteligente», entre otros. En última instancia todas estas y otras ventajas combinadas permitieron, al menos durante un tiempo, que los Estados Unidos tuviesen una ventaja militar arrolladora sobre el resto del mundo incluso a pesar de los recortes en el gasto en Defensa, de ahí el periodo de «unipolaridad» entre 1991 y 2011.

Como ocurre siempre, los rivales de los Estados Unidos, entre los que se incluye una Rusia que intentó adoptar algunos de estos avances, pero cuya posición y posibilidades estaban muy lejos de las que tuviese en su momento la Unión Soviética, intentaron adaptarse, buscando el punto débil de los nuevos desarrollos. Encontraron que este se situaba, precisamente, en la «Información» en sentido amplio, desarrollando diferentes teorías sobre la misma que, en conjunto, ofrecían una visión ciertamente holística y transversal de lo que debería ser la «guerra informativa» y que va desde la lucha cibernética (incluyendo el entorno informativo) al jamming o el spoofing de las señales enemigas, entre otros.

Dicho esto, lo que encontraron fue una vía para librar una lucha asimétrica contra un enemigo muy superior en recursos y capacidades globales, pero que dependía excesivamente de unos pocos elementos relacionados con la captación, procesamiento y especialmente con la transmisión de la información. En el caso del GPS, y en última instancia, la triangulación de una posición mediante varios de los satélites que forman la red y el envío al receptor de los datos referentes a la misma no dejan de ser eso: flujo de información. Ergo, una señal que, como todas, es susceptible de ser atacada de diversas formas.

Conscientes de ello, los ingenieros y militares rusos, que ya contaban con una amplia experiencia en todo lo relacionado con este campo, se pusieron a trabajar en la forma de negar a sus enemigos la señal GPS, conscientes de que sin poder localizar la propia posición con precisión y sin poder dar al armamento guiado coordenadas exactas de los objetivos durante toda su trayectoria, buena parte de la efectividad de los Estados Unidos y sus aliados quedaría anulada. Dejaron muestras de esta capacidad, de hecho, ya en 2003 durante la invasión estadounidense de Iraq, cuando al parecer compañías rusas suministraron al régimen de Saddam sistemas de jamming.

Sería en cualquier caso durante la guerra del Donbás cuando se verían algunos de los efectos de forma más clara, pues las comunicaciones ucranianas de radio y telefonía móvil y el GPS fueron suprimidos incluso durante horas, aislando a diversas unidades militares y facilitando las operaciones de los rebeldes prorrusos. De esta manera, a los militares ucranianos les era imposible recibir órdenes, transmitir las novedades del frente actualizando lo que sabía el mando, saber dónde estaba el resto de las unidades con las que debían coordinarse o bien solicitar apoyo artillero, refuerzos, provisiones, MEDEVACs, etc. Dicho de otra forma: al ser aisladas en el dominio de la información lo eran también físicamente, por lo que eran más vulnerables a los ataques de la artillería, por ejemplo. Y no solo en el Donbás, pues también la guerra de Siria dejó varios casos de interferencia que causaron honda preocupación.

Desde entonces, la posible interferencia o degradación de las señales GPS ha sido una de las máximas preocupaciones de la OTAN –en tanto parte de lo que desde la Alianza se dio en llamar burbujas A2/AD establecidas por Rusia– pues en caso de tener que luchar sin la ayuda que estos sistemas aportan, las fuerzas se igualarían. Es cierto que, hasta cierto sentido -al igual que en otros ámbitos- en su momento se sobreponderaron las capacidades rusas en cuanto a guerra electrónica, aparecida en ocasiones poco menos que como una «bala de plata». Sin embargo no hay que olvidar que, durante los últimos años, han sido muchas las ocasiones en las que por ejemplo buques civiles se han visto afectados por problemas que van desde la pérdida de la señal GPS a la suplantación de la misma, dando como resultado un rumbo muy diferente del pretendido y algún que otro susto.

Es por ello por lo que, desde que saltaran las primeras alarmas, tanto los Estados Unidos como otros miembros de la OTAN han invertido tanto en mecanismos que permitan hacer las señales más resistentes a las actividades enemigas, se han realizado ejercicios encaminados a evaluar la capacidad de luchar en ambientes sin GPS o a reducir la dependencia respecto a este –caso de algunos ejercicios RED FLAG– y se están probando e introduciendo en servicio kits de recepción específicamente pensados para ambientes electrónicos disputados. Por supuesto, pues las medidas no pueden ser únicamente «pasivas», se está avanzando en la forma de triangular las emisiones que provocan las interferencias para, en su caso, batirlas. Máxime cuando es un problema que no afecta únicamente a los tiempos de guerra, sino que es una de las herramientas predilectas de la Zona Gris, provocando problemas también en tiempo de paz, como estamos viendo ahora.

Para terminar con esto, cabe decir que en lo que aplica a Ucrania es más complicado que puedan adoptarse rápidamente medidas eficaces para evitar algunos de los problemas detectados. En el caso de los drones, el país cuenta con la capacidad, como hemos visto, de ir introduciendo mecanismos (desde usar frecuencias alejadas de las comerciales a emplear receptores Starlink o incluso ir avanzando en la búsqueda autónoma de objetivos) eficaces. En el del armamento, como las GLSDB o los misiles enviados por Occidente, o bien algunos proyectiles de artillería, depende de sus aliados y de los ritmos de estos para realizar las pertinentes adaptaciones.

En cuanto a los problemas para la navegación aérea y marítima que se han visto en el Báltico, seguirán produciéndose, pues evitarlos depende de la capacidad que tenga Occidente de introducir medidas que contrapesen estas acciones rusas en la Zona Gris. Medidas que pueden ir desde la simple presión política y diplomática a un aumento de las sanciones o incluso a emplear tácticas similares. En cualquier caso, como en última instancia podría ser consecuencia no solo de las ganas que Rusia tenga de «tocar la moral» en esta región, sino también del miedo a los ataques ucranianos con drones, sigue teniendo pocos incentivos para cesar en su esfuerzo.

Se implementen o no medidas que subsanen los problemas detectados, la guerra continúa su curso. En este sentido, en las últimas horas la ciudad ucraniana de Odesa ha vuelto a ser blanco de los misiles rusos, que han afectado como puede verse sobre estas líneas a una serie de almacenes de Nova Poshta, causando heridas al menos a 13 personas, según el alcalde de esta localidad.

Del lado contrario se ha informado de explosiones en la localidad ocupada de Mariúpol, en la costa del mar de Azov. Además, drones ucranianos han alcanzado infraestructuras rusas relacionadas con la electricidad en las regiones de Smolensko, Oryol y Rostov, dejando varias poblaciones sin suministro. Desde el Ministerio de Defensa ruso, además, han denunciado ataques con drones sobre Bélgorod un día más, así como sobre Rostov, Kursk, Briansk y Krasnodar, sin hacer referencia a impacto alguno.

En cuanto a los combates y los movimientos sobre el terreno, que siguen arrojando importantes cifras de pérdidas, comenzamos hoy por Chasiv Yar, en el sector de Bakhmut, ante la falta de novedades del sector de Kupiansk. En este caso, lo que tenemos es que Rusia ha seguido presionando por el sur del «microdistrito del canal» (que se encuentra bajo fuertes bombardeos mientras se combate en algunas de las edificaciones más al este), hasta ampliar la zona bajo su control en las inmediaciones del canal de agua dulce, mientras los ucranianos se han retirado al parecer a las posiciones a poniente del mismo en esta área.

El foco de atención, en cualquier caso, sigue estando en el sector de Avdiívka, en donde el Ejército ruso no solo ha completado en las últimas horas la toma de Novokalynove y Keramik, poniendo en una situación cada vez más delicada la cercana Arkhangels’ke, sino que ha seguido, por el sur, intentando alcanzar Sokil desde la vecina Soloviove. Además de esto, son varios los reportes que hablan del traslado de unidades VDV de la región de Zaporiyia a este sector, con la intención de redoblar en los próximos días la ofensiva.

Más al sur, en el sector de Mariínka, las tropas rusas han seguido atacando desde Novomykhailivka en dirección a Paraskoviivka, por el momento sin lograr nuevos avances.

Por último, tenemos también que se ha seguido combatiendo en lo que era el antiguo eje de Velyka-Novosilka, concretamente en dirección a Urozhaine, en donde se han detectado algunos avances rusos.

Como curiosidad, y antes de pasar al apartado internacional, en las últimas horas el ministro de Defensa ruso, Shoigú –acompañado por Guerásimov– ha participado en una reunión informativa sobre la situación en el frente, en la que ha sido puesto al día de las últimas novedades, pero también de las necesidades de las tropas. Según los medios oficialistas Shoigú ha incidido en que es necesario aumentar el volumen y la calidad de los suministros de armas y equipo militar para apoyar el ritmo de avance.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En el apartado internacional comenzamos un día más con los preparativos de la Cumbre Global de Paz, organizada por Ucrania con la ayuda de Suiza y que se celebrará el próximo mes de junio en el país helvético. Sobre este tema se ha pronunciado una vez más el presidente ucraniano, Zelenski, quien ha llegado a afirmar que este encuentro «tiene el potencial de iniciar el camino hacia una paz justa». Además de Zelenski, también el jefe de la Oficina del Presidente, Yermak, ha estado tratando el tema de la Cumbre, concretamente con el director de la Oficina de Seguridad Nacional de Corea del Sur, uno de los países que tomará parte en esta cita.

Al mismo tiempo, el presidente ucraniano ha anunciado que se está trabajando en hasta siete documentos de seguridad diferentes, incluyendo el acuerdo de seguridad que actualmente se está negociando con los Estados Unidos, aunque no dio demasiados detalles al respecto. Lo que sí dijo Zelenski es que esta es la forma que tiene el país de establecer una arquitectura de seguridad hasta que pueda unirse a la OTAN. Además, hizo nuevas referencias a la integración europea, asegurando que Ucrania ya ha cumplido con todo lo exigido y que espera poder iniciar las negociaciones de adhesión en junio.

Al respecto de la Unión Europea, y entre otros, el primer ministro de Ucrania, Denys Shmyhal, hizo una referencia a las dos décadas transcurridas desde la «gran ampliación» de 2004, que permitió la entrada en el seno comunitario de una decena de países. Shmyhal, además, agradeció al Senado estadounidense la reciente decisión, a la que hicimos referencia en el informe de ayer, relativa a la prohibición de las importaciones de uranio enriquecido ruso.

El ministro de Exteriores, Kuleba, mantuvo por su parte una conversación telefónica con su contraparte mongola, en la que pudieron hablar sobre el desarrollo de las relaciones bilaterales y la colaboración entre Mongolia y Ucrania a través de las distintas organizaciones internacionales en las que coinciden ambos estados.

Más activo si cabe se mantuvo el ministro de Defensa, Rustem Umerov, quien mantuvo también una conversación telefónica, en este caso con el ministro de Defensa y de Exteriores irlandés, Micheál Martin, a quien agradeció las medidas de ayuda aprobadas recientemente por este país insular y con quien abordó, entre otros temas, la situación en el campo de batalla. Además de con el irlandés, habló también con el ministro australiano de Defensa, Richard Marles, pues el país aussie aprobó también horas atrás, como explicamos en su momento, un nuevo paquete de ayuda. Durante su conversación, ambos políticos pudieron hablar entre otros temas sobre el reforzamiento de la cooperación en materia de Defensa y sobre la posible creación de joint ventures.

En otro orden de cosas, los Estados Unidos han vuelto a aprobar una nueva ronda de sanciones contra empresas e individuos rusos o extranjeros que se considera que participan en el esfuerzo bélico ruso en Ucrania. Según la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen: «Las sanciones de hoy pretenden perturbar y debilitar aún más el esfuerzo bélico de Rusia atacando su principal industria militar y las redes de elusión [de las sanciones existentes] que le ayudan a abastecerse».

Al mismo tiempo, también desde los Estados Unidos se denunciaba una vez más el uso de armamento químico prohibido, en este caso la cloropicrina (un agente asfixiante), en lo que sería una violación de la Convención sobre Armas Químicas.

La contestación rusa no ha tardado en llegar, asegurando el embajador ruso en los Estados Unidos, Anatoly Antonov, que lo que los norteamericanos buscan con sus sanciones es intimidar a los socios comerciales de Rusia, incluyendo a China, poniendo de paso en duda su «papel constructivo» en el mundo. Además de criticar las sanciones y las denuncias relativas al uso de cloropicrina, Antonov dijo que «El mundo entero vio otra «mezcolanza» de restricciones creadas por la Administración. Este es un ejemplo de la serie de acciones rusofóbicas adoptadas por los Estados Unidos en los últimos días. Entre ellas, un «paquete» multimillonario de ayuda a Kiev , entregando peligrosas municiones de largo alcance y promesas de garantías de seguridad efímeras para el régimen».

Por otra parte, tenemos también que Viktor Medvedchuk, líder del movimiento «Otra Ucrania» y ex líder del partido Plataforma de Oposición-Por la Vida (que ha sido prohibido en Ucrania al considerarse que actúa como vector ruso), ha asegurado en una reciente entrevista al medio TASS que lo que los EEUU buscan es arrojar a los bálticos, polacos, alemanes y franceses «al fuego de la guerra», haciendo de paso referencias a cómo el sector armamentístico estadounidense se estaría beneficiando de la prolongación de la guerra de Ucrania.

Para finalizar, tenemos que un informe recientemente publicado por la ONG Human Rights Watch ha denunciado que al menos 15 soldados ucranianos fueron asesinados a tiros después de que se rindieran desde diciembre de 2023, pidiendo de paso la apertura de investigaciones por “crímenes de guerra” para que los responsables de estos actos sean llevados ante la justicia.


Comentarios

6 respuestas a «Guerra de Ucrania – Día 798»

  1. Hola. Falta la entradilla del informe no? Va muy bien para hacerse una idea rápida de los hechos más relevantes…

  2. Avatar de Jose A C
    Jose A C

    ¿Qué fue de las GLSDB? ¿Se llegaron a desplegar o ha sito todo un fiasco?

  3. ¿Por qué se considera el fin de la época de unipolaridad en 2011? Que sucedió ese año?

    1. Es una fecha más o menos simbólica. El asunto es que en ese año Obama anunció el famoso «Pivot to Asia», que venía a reconocer que los Estados Unidos tenían que concentrar sus fuerzas en una región (finalmente denominada Indo-Pacífico) en lugar de ejercer de hegemón global.

      1. Gracias por la respuesta, es muy interesante y no lo conocía pero tiene todo el sentido… A falta de eventos concretos, en algún lugar simbólico hay que situar los cambios de época…

        1. Los humanos, como cazadores que somos, buscamos siempre referencias… y si no, las inventamos.

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