Guerra de Ucrania – Día 793

Tal y como se esperaba, los Estados Unidos han aprobado, coincidiendo con la reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania (Ramstein), un paquete masivo de ayuda a Ucrania por valor de 6.000 millones de dólares (5.600 millones de euros). Una cantidad que se suma a anuncios como los hechos en las últimas horas por Canadá o Bélgica. Incluso España, que enviará un número «muy limitado» de misiles para los sistemas Patriot en servicio con Ucrania. Todo en una jornada en la que los avances rusos en los sectores de Avdiívka y Mariínka han continuado, mientras se debate acerca de si la ayuda aprobada recientemente permitirá revertir la situación e incluso devolver la iniciativa a Ucrania o si por el contrario, se necesitará de mucho más para lograr esto último.

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El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin III, ha hecho pública en las últimas horas la concesión de un paquete masivo de ayuda a Ucrania valorado en 6.000 millones de dólares (unos 5.600 millones de euros al cambio). Es, según sus palabras y los datos disponibles, el mayor paquete de ayuda militar concedido por la potencia norteamericana hasta la fecha y se suma al otro, de 1.000 millones aprobado apenas unas horas atrás. Ambos forman parte del presupuesto de 61.000 millones de dólares aprobado recientemente por el Legislativo estadounidense pero, en este caso y a diferencia del anterior, el material será suministrado a Ucrania por la industria, algo que podría demorarse meses.

En el caso que nos ocupa, el contenido es el siguiente:

  • Misiles para los sistemas antiaéreos Patriot;
  • Misiles para los sistemas antiaéreos NASAMS;
  • Equipos destinados a permitir la integración entre los lanzadores, misiles y radares de defensa aérea occidentales y ucranianos;
  • Equipos y sistemas C-UAS;
  • Cohetes guiados por láser;
  • Radares multimisión;
  • Radares de contrabatería;
  • Cohetes guiados para los MLRS M-142 HIMARS;
  • Disparos de 155 y 152mm;
  • Bombas de aviación guiadas;
  • UAS/Loirterings Switchblade y Puma;
  • VLTT;
  • Explosivos;
  • Componentes destinados a apoyar la producción de drones en Ucrania;
  • Armas ligeras y munición para estas y;
  • Vehículos auxiliares, junto al soporte y los cursos de capacitación para operadores y personal de mantenimeinto.

Ahora bien, tal y como explicábamos unas líneas más arriba, a diferencia del paquete concedido hace unos días, y aunque en este caso los fondos proceden también de la Iniciativa a la Seguridad de Ucrania (USAI por sus siglas en inglés) y no del retiro presidencial, se trata de una ayuda a medio y largo plazo, en tanto el montante será destinado a alimentar contratos con la industria estadounidense.

Así pues, si en el caso anterior el material a enviar formaba parte de los inventarios del US Army y por eso podía ser entregado de forma casi inmediata, en este Ucrania recibirá la ayuda al ritmo que la industria pueda producir, lo que en algunos casos, como en el de los misiles antiaéreos, podría requerir de algunos meses. Eso sí, de esta forma se garantiza también cierta continuidad temporal en la ayuda y en los envíos, mientras las discusiones giran en torno a lo que es posible y lo que no lograr con la ayuda aprobada por el Congreso norteamericano.

Hay que tener aquí en cuenta que, al menos parte del material que incluye este paquete, como los misiles tierra-aire para los sistemas antiaéreos Patriot, suponen un auténtico cuello de botella ahora mismo. Así, si por una parte el US Army no puede deshacerse de una parte sustancial de sus inventarios, que necesita para mantener su credibilidad en otros escenarios –ya hemos visto recientemente lo ocurrido con Israel e Irán-, tampoco se trata de ingenios que puedan ser fabricados en masa a corto plazo.

Por el contrario, el fabricante todavía está implementando medidas graduales para aumentar la producción, algo que llevará un tiempo todavía lograr, teniendo en cuenta además que no solo hay que cubrir los envíos a Ucrania, sino también reponer las existencias gastadas por sus aliados en estos meses e incluso incrementarlas, pues se ha demostrado que los stocks habituales hasta ahora eran totalmente insuficientes.

No es cuestión baladí. Acciones como la de Irán o los ataques masivos llevados a cabo en algunos casos por Rusia contra Ucrania implican un consumo de decenas de misiles antiaéreos. En el caso de los Patriot, cualquiera de los interceptores disponibles no solo supone un coste unitario que va desde muchos cientos de miles a varios millones de dólares, sino que requiere de una línea de producción que había sido pensada en tiempos de paz, por lo que estaba infradimensionada.

Con la guerra y, especialmente a partir del invierno de 2022-2023 y la campaña de ataques masivos diseñada por Surovikin, las previsiones norteamericanas saltaron por los aires en muchos sentidos, y se hizo necesario suministrar a Ucrania sistemas antiaéreos más capaces y en gran número, incluyendo los Patriot enviados por los propios EE. UU. y por Alemania. Sistemas para los que se han enviado, hasta donde se sabe, diversas variantes de los interceptores PAC-2 y PAC-3.

En este sentido, por ejemplo Lockheed Martin, fabricante de los PAC-3 MSE, apenas disponía en 2018 la capacidad de producir 350 de estos misiles en un año, teniendo planes por entonces de llegar a los 500 misiles en 2022, objetivo que finalmente superaron en alrededor de un 10 por ciento. Téngase en cuenta que, con estos números, debían atender a la demanda no solo estadounidense, sino también de las decenas de aliados que han confiado en estos sistemas y los mantienen en uso (de hecho, a principios de año se firmó un contrato conjunto por parte de varias naciones europeas por valor de 5.500 millones de dólares (5.138 millones de euros) destinado a la adquisición de misiles PAC-2 GEM-T.

Además, hay que tener en cuenta un segundo factor y es que, aunque normalmente pensemos en términos de «el fabricante», cuando hablamos de sistemas tan complejos -y estos interceptores lo son-, lo que tenemos en el caso es una cadena de suministro endemoniada que requiere de la coordinación de decenas de actores y de la dependencia respecto a determinados materiales y componentes.

En este caso, las principales compañías implicadas en la manufactura -dependiendo del tipo de misil o incluso del componente concreto- son los gigantes Lockheed Martin, Boeing y Raytheon (RTX), a las que se suman muchas otras empresas que actúan de subcontratistas o suministradores. De forma que el aumento de producción implica inversiones y apertura de nuevas plantas por parte de unos y otros que, sin embargo, difícilmente pueden avanzar al mismo ritmo, todo lo cual implica rozamiento y retrasos.

Mientras los contratos que lleguen con el paquete de apoyo aprobado en las últimas horas se materializan, así como los aumentos de producción, lo que queda es seguir consumiendo parte de las reservas de los aliados de Ucrania. Algunos, como Grecia, se han mostrado como sabemos totalmente contrarios a enviar ninguna de sus baterías antiaéreas (Patriot o S-300, por cierto), como misiles. Otros, como España, han accedido a enviar estos últimos, en una partida que podría tener un valor de alrededor de 50 millones de euros, equivalente a unas decenas de interceptores.

Mientras los cuellos de botella se superan, las necesidades de antiaéreos siguen manteniéndose. Buena prueba de ello es lo ocurrido durante las últimas horas, con Ucrania bajo un nuevo ataque ruso con misiles y drones que ha dejado explosiones una vez más en Dnipró, Járkov, Ivano-Frankivsk o Zhytomyr entre otros, a la vez que ha mantenido las defensas aéreas activas en la capital y en otras regiones del país.

Del lado contrario, tenemos que los drones ucranianos se han dirigido como puede verse sobre estas líneas contra una nueva instalación relacionada con los hidrocarburos. En este caso una refinería ubicada en la región de Krasnodar que ha sido alcanzada por varios aparatos, a pesar de que las autoridades regionales aseguran que se han derribado una decena de drones gracias a los sistemas de guerra electrónica.

Además de esto, la herramienta FIRMS de la NASA muestra fuego en una instalación militar rusa cercana a Tijoretsk (45.88648179654244, 40.04234723207306), también en el krai de Krasnodar, concretamente en un polvorín (se distingue por los taludes de tierra alrededor de los pabellones y por la disposición de las construcciones) cercano a la base aérea que hay en esta localidad, y desde la que operan por ejemplo los aviones de ataque a tierra Su-25.

En cuanto a las novedades en el frente, estas siguen siendo en todos los casos bastante negativas para las Fuerzas Armadas ucranianas, que ceden terreno en todos y cada uno de los sectores del mismo. Así, comenzando por el norte, tenemos que en el sector de Kupiansk las Fuerzas Armadas rusas se han hecho con la pequeña villa de Kyslivka. Solo algo más al sur, en el área de Terny, habrían conseguido los ucranianos retomar algo de terreno, tras un contraataque.

En el sector de Avdiívka, que es el más activo en los últimos días, las noticias son también preocupantes, pues el Ejército ruso ha continuado avanzando tanto en Ocheretyne y sus alrededores, incluyendo Keramik y Soloviove (ya bajo su control), pero también las localidades más al sur, como Semenivka. Todo mientras Ucrania lanza pequeños contraataques, como el que han dirigido contra Pervomaiske, bajo control ruso.

En cuanto al sector de Mariínka, ha continuado los avances hacia distintos puntos de Krasnohorivka, con el intento -no está claro el resultado-, además, de tomar una de las posiciones fuertes de las AFU al oeste de esta localidad, después de meses de castigo con la artillería y más recientemente con las bombas planeadoras.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En cuanto al apartado internacional, después de hablar someramente sobre la ayuda estadounidense a Ucrania, que ha generado numerosos mensajes de agradecimiento por parte de distintos cargos de este país, como su ministro de Defensa, cabe pasar al resto de anuncios que se han hecho aprovechando la celebración de la última reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania (AKA Grupo de Ramstein, que además cumple su segundo año de vida), ante el que ha comparecido Zelenski por vía telemática.

En relación con esto, y en primer lugar, tenemos que Bélgica se ha comprometido a enviar los F-16 comprometidos antes de que finalice el presente año, confirmando así lo ya anunciado, tema sobre el que se ha pronunciado a través de las redes sociales la ministra de Defensa, Ludovine Dedonder.

Canadá, por su parte, ha anunciado dos donaciones. En primer lugar, una de 3 millones de dólares que se destinará a las fabricación de drones por parte de la industria de defensa ucraniana. En segundo lugar, otra de 13 millones de dólares que se invertirán en la adquisición de disparos de artillería en el marco de la iniciativa liderada por la República Checa.

Por otra parte, Noruega destinará 13,7 millones de dólares al mantenimiento de los carros de combate Leopard suministrados a Ucrania, tareas que se llevarán a cabo en Polonia.

Además, en el caso de España, del que ya hemos hablado, se ha sabido que nuestro país enviará misiles interceptores para los Patriot en servicio con las AFU, algo que el ministro de Exteriores ucraniano, Kuleba, ha agradecido a su homólogo español, Albares, mediante una llamada telefónica. A colación, no obstante, Zelenski ha recordado que su país sigue necesitando de forma urgente siete baterías completas…

Pasando a la diplomacia, y siguiendo con Kuleba, en las últimas horas se ha reunido con la ministra de Exteriores de Letonia, que está de visita en Ucrania, manteniendo conversaciones sobre la cooperación en materia de defensa y, especialmente, sobre la forma de aumentar la cooperación conjunta en cuanto a producción de drones, aunque son más los temas que han tratado.

La ministra letona, Baiba Braze, también se ha visto con el primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal, con quien ha tratado sobre la integración europea y euroatlántica de Ucrania, así como sobre la forma de emplear los activos rusos confiscados en la Unión Europea, entre otros asuntos.

Pasando a Rusia, en las últimas horas ha seguido provocando cierto escándalo la destitución y arresto del viceministro Timur Ivanov, apareciendo revelaciones acerca del patrimonio que había logrado amasar en forma de propiedades, como una enorme mansión a las orillas del Volga en la región de Tver. Además, en relación con este caso, se ha anunciado la detención de dos empresarios relacionados con Ivanov, quien se enfrenta a una pena de hasta 15 años de prisión.

Por otra parte, la relación entre Moscú y Londres sigue siendo tensa. Así, se acaba de saber que desde la capital británica han convocado al embajador ruso en Reino Unido para que ofrezca explicaciones acerca de diversos incidentes que son considerados como «actividades maliciosas orquestadas por Rusia en suelo británico», según han publicado desde su Ministerio de Exteriores.

Además de esto, según la inteligencia estadounidense, Putin no habría ordenado directamente la muerte del opositor ruso, Alexei Navalny, aunque en ningún momento descargan al presidente ruso de la responsabilidad por el fallecimiento de este último. Es decir, que consideran que, a pesar de no haber dado la orden en ese momento, el destino final de Navalny habría sido el mismo.

Además de esto, el portavoz del Kremlin ha acusado al Parlamento Europeo de ser una «máquina rusofóbica», en contestación a la última resolución aprobada en el pleno de Estrasburgo en relación con Rusia, de la que hablamos recientemente y que declaraba ilegales las elecciones presidenciales rusas. Así, según Peskov: «El Parlamento Europeo lleva mucho tiempo adoptando una postura de rusofobia fuerte y sistemática. Y, por supuesto, mantiene esta postura en contra del principal llamamiento de los legisladores: construir un diálogo y buscar formas de construir un diálogo. en una máquina llena de contradicciones internas que sigue generando declaraciones groseras».

Por otra parte, en relación con el atentado al Crocus City Hall, los medios rusos han informado acerca de la detención de un nuevo sospechoso, concretamente un ciudadano tayiko llamado Djumokhon Kurbonov. En total, según las autoridades rusas, han sido detenidos once sospechosos, entre ellos cuatro autores, aunque por el momento siguen sin presentar información adicional sobre la responsabilidad del ataque, del que continúan acusando a los Estados Unidos.

Cambiando radicalmente de tema, cerramos con el aparato humanitario, pues desde Ucrania han anunciado el envío de 14.600 toneladas de harina de trigo a Sudán, país que vive una crisis humanitaria y que, gracias a la llegada de estos alimentos, verá como dos millones de sus habitantes pueden comer durante un periodo de un mes. Así lo ha anunciado el jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, Andriy Yermak, quien ha comentado en redes que la llegada de estos cereales se ha organizado en cooperación con las Naciones Unidas.


Comentarios

4 respuestas a «Guerra de Ucrania – Día 793»

  1. Gracias por el informe un día más.
    ¿Cual sería la razón real de que España no enviemos a Ucrania la batería Patriot que tenemos en Turquía?
    Saludos!

    1. Pues, precisamente, que estamos comprometidos en el marco de la OTAN a garantizar la seguridad del espacio aéreo turco. Retirarla, aunque seguramente allí ahora mismo sea innecesaria en términos puramente militares, sería un mal gesto diplomático que perjudicaría a la relación entre ambos países y provocaría roces dentro de la Alianza.

      1. Entiendo lo que dices pero Turquía misma debe saber que sería mucho más útil en Ucrania que en Turquía… Yo creo que se podría llegar a un acuerdo con los turcos para que acepten que se les quite ese Patriot a cambio de algo…

        Además que tienen los S400 que tanto querían!

        Y bueno también Italia retiró un Patriot de Eslovaquia y no pasó nada…

        1. Turquía seguramente entienda lo que dices y, ni siquiera así, apoye la idea. No es tan sencillo…

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