Guerra de Ucrania – Día 605

Jornada sin apenas novedades en Ucrania, salvo en el apartado táctico, con una Rusia que ha empezado a construir túneles a través de los cuales intentar avanzar sobre Avdiívka. Pese a ello, por el momento no han llegado tales avances, mientras desde Kiev continúan asegurando que no habrá negociaciones válidas mientras Rusia ocupe Ucrania, como anticipación a la reunión sobre paz que tendrá lugar los días 28 y 29 de octubre en Malta. Además de lo anterior, Alemania ha anunciado que destinará 200 millones de euros que tendrán como fin colaborar en la reconstrucción de Ucrania.

Desde que la guerra de posiciones convirtiese en norma, después de las exitosas contraofensivas ucranianas en Járkov y Jersón, ambos ejércitos han estado buscando formas de superar un estancamiento que es estructural. Decimos estructural porque, a pesar de los ímprobos esfuerzos de ambos bandos por superarlo, hay una serie de factores tecnológicos, como la disponibilidad de un gran número de sensores que hacen imposible la sorpresa, y de armas de precisión que permiten responder con rapidez y eficacia extremas a cualquier movimiento del contrario, que condicionan los enfrentamientos.

Esto ha venido provocando que las tácticas empleadas en Ucrania, al menos por el momento y desde el pasado invierno, pese a las variaciones, sean incapaces de dar la vuelta a la situación. Si a esto le sumamos el tiempo que ambos ejércitos han tenido para atrincherarse y preparar defensas en profundidad, esto nos lleva a situaciones como las de Balka Uspenivska para los ucranianos, o Vuhledar y Avdiívka para los rusos.

En estos últimos días, en relación con lo anterior, el medio Ukrainska Pravda, ha publicado una noticia en la que hace referencia, basándose en las declaraciones de Anton Kotsukon, portavoz de la 110ª Brigada Mecanizada independiente, a cómo el Ejército ruso estaría tratando de avanzar a través de túneles contra las posiciones ucranianas y, además, utilizando vehículos terrestres no tripulados (UGVs) como complemento, entre otras cosas para llevar municiones a los combatientes más a vanguardia.

Por supuesto, esto no es nada nuevo. La guerra en Ucrania lleva «enterrándose» desde 2014, cuando tuvieron que perfeccionarse de forma progresiva las posiciones defensivas, pues ya entonces comenzaron a combinarse los medios de observación y dirección de tiro no tripulados, es decir, los UAVs, con la artillería, lo que motivó un gran auge del camuflaje, para disimular las posiciones fijas y de la construcción de todo tipo de trincheras y posiciones reforzadas en los sitios más insospechados (hay ciudades como Mariínka, en las que esto ha llegado al sumum, pues sigue existiendo una «segunda ciudad», horadada bajo las ruinas, desde donde unos y otros continúan luchando, exponiéndose al mínimo.

En términos más amplios, tampoco constituye novedad alguna. La «guerra subterránea» o «guerra de túneles» ha existido desde hace cientos de años, como demuestra por ejemplo la experiencia española tratando de minar -o de realizar contraminas- durante los largos asedios a los que eran sometidas ciudades en Italia, Francia, en las Provincias Unidas o en los Países Bajos españoles. La multiplicación de urbes capaces de costearse fortificaciones realizadas siguiendo los preceptos de la «traza italiana», en última instancia provocó también un estancamiento notable y, con ello, la búsqueda de soluciones.

Es así como llegaron los túneles y las excavaciones subterráneas (minas) utilizadas para socavar las murallas de las fortificaciones enemigas. Los tercios españoles y otros ejércitos de la época utilizaron estas tácticas para debilitar las defensas del contrario, lo que provocaba, a su vez, que estos hiciesen contraminas destinadas a destruir los túneles enemigos en construcción, en un juego del gato y del ratón que suponía un importante coste en tiempo, dinero y especialistas, pero que de salir bien, prometía un importante beneficio.

Esto mismo se repitió, sin ir más lejos, durante la Primera Guerra Mundial, una guerra con la que suele compararse la de Ucrania. Entonces, ambas partes en el conflicto utilizaron túneles y galerías subterráneas para colocar minas y explosivos debajo de las trincheras y posiciones del enemigo. Estas minas subterráneas a menudo precedían a grandes ofensivas y tenían el potencial de causar una gran destrucción.

En la Segunda Guerra Mundial, la guerra subterránea se utilizó en campañas como la de Monte Cassino en Italia, donde las fuerzas aliadas se enfrentaron a defensas bien fortificadas en terreno montañoso. Los ingenieros militares aliados utilizaron túneles para moverse sin ser detectados y para colocar explosivos debajo de las posiciones enemigas.

Hoy en día, la guerra subterránea ha evolucionado aún más con la incorporación de tecnología avanzada. Lo que Israel podría encontrar en Gaza es un claro ejemplo del auge que vuelve a vivir este tipo de guerra, con la organización terrorista Hamás disponiendo de decenas de kilómetros de túneles a través de los cuales moverse sin ser vistos por los medios de detección de las IDF.

Claro está, Israel no se queda quieto, sino que ha invertido en los últimos años fuertes sumas de dinero en medios de detección que permitan adelantarse a la excavación de túneles por parte de sus enemigos. Sistemas que van desde sensores sísmicos que alertan del uso de maquinaria de excavación, hasta sensores sónicos o sistemas que permiten escanear el terreno.

Esta es la razón por la que, a pesar de que los rusos solo están comenzando a probar este tipo de tácticas, en principio no deberían tener demasiado futuro. Es posible, incluso, que les permitan éxitos locales, pero si de verdad llegasen a constituir una amenaza, Ucrania sería dotada de contramedidas. De hecho, quien más, quien menos, buena parte de sus aliados ha hecho también en los últimos años por ganar experiencia en este tipo de lucha, incluyendo España, que tiene su centro de entrenamiento específico para guerra urbana y subterránea en la base militar El Empecinado, cerca de Valladolid.

Por otra parte, a pesar de la novedad que supone, lo de Avdiívka no parece ser mucho más que una evolución de lo visto anteriormente en Bakhmut, cuando los grupos de asalto de Wagner avanzaban derribando muros –lo que recuerda a su vez a lo hecho en el pasado por Israel– hasta situarse bajo o detrás de las posiciones ucranianas, después de evolucionar en todo momento a salvo de la vista de los drones de vigilancia, que no podían ver en el interior de los edificios.

Pasando a las novedades en el campo de batalla, ataques rusos durante la última jornada han dejado media docena de muertos en Járkov, tras ser alcanzada una oficina de correos. Por otra parte, las defensas antiaéreas ucranianas aseguran haber neutralizado seis drones y un misil de crucero rusos, lo que no ha evitado ni el ataque anterior, ni tampoco que se hayan producido explosiones en localidades como Krivói Rog y Jersón. Del lado contrario, se habrían registrado nuevas explosiones en Berdiansk (en donde siguen apareciendo indicios de la destrucción causada por el ataque con ATACMS hace unos días) y han estado activas las defensas antiaéreas rusas en Rostov.

En cuanto a los combates, las novedades son mínimas. Al norte, en las inmediaciones de Kupiansk, después del contraataque ucraniano de ayer en la zona de Ivanivka y Yahidne, serían los rusos quienes habrían avanzado ligeramente. Además de esto, después de un tiempo en el que la calma era la norma, Rusia parece haber retomado los intentos tanto sobre Bilohorivka y el bosque de Kreminna, como en dirección a Spirne, todo ello en el área de Siversk.

Del área de Bakhmut apenas han llegado novedades, aunque Rusia podría haber mejorado su posición al norte, en Yahidne. Al sur, tanto en Klischiívka como en Zelenopillia y Kurdiumivka la situación es idéntica a la de ayer.

En el área de Avdiívka, la 110ª Brigada Mecanizada ucraniana, entre otras unidades, ha seguido repeliendo los ataques rusos, al menos los que se han producido sobre la superficie, dejando una jornada más cuantiosas pérdidas, como puede verse en un vídeo publicado. Así, a pesar de que los ataques rusos son generalizados tanto al norte como al sur de la ciudad, la situación general apenas ha variado desde que Rusia comenzara su ofensiva.

Por último, al sur, si bien no hay novedades reseñables ni en el eje de Orijiv ni en el de Velyka-Novosilka, siguen llegando pruebas de que Ucrania ha logrado asentarse al este del Dniéper, abasteciendo a las tropas allí presentes y manteniendo la cabeza de puente pese a la llegada de refuerzos rusos y de los bombardeos a los que estarían siendo sometidos.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En el apartado internacional, durante las últimas horas las novedades han sido muy escasas. Se ha producido una reunión telefónica entre Erdogan y Zelenski que, según el presidente ucraniano habría servido para discutir la situación en el Mar Negro, la agresión contra Ucrania, la agresión contra la seguridad global y la situación en el Medio Oriente.

Esta llamada, es una de las muchas que se han venido realizando en los últimos días y que se realizarán de aquí al día 28 de este mes, cuando dará comienzo en Malta un encuentro de dos días que tiene como objetivo tratar la propuesta de la «Fórmula de Paz» de Zelenski. Será, de hecho, la tercera reunión en este sentido desde que el presidente ucraniano hiciese su propuesta y comenzase a trabajar en ganarse el apoyo tanto de sus aliados como de otros países de cara a su implementación.

Por de pronto, como adelanto de lo que pueda hablarse durante esta próxima cumbre, los ucranianos han sido bastante tajantes respecto a su posición. Así, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, Oleksi Danilov, afirmó una vez más que Kiev no negociará con Moscú mientras Rusia ocupe territorio ucraniano. «No habrá negociaciones significativas mientras Rusia siga ocupando territorio [ucraniano] , incluida Crimea «, lo que indica que Ucrania sigue manteniendo una posición de máximos, al menos de cara al público.

La de Zelenski y Erdogan no ha sido la única llamada de la jornada. El nuevo ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, se ha comunicado también hoy con el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, a quien ha agradecido el envío de ATACMS a Ucrania y para quien ha actualizado la información relativa a la situación en el campo de batalla. Según Umerov, los ATACMS estarían teniendo ya un impacto considerable en la guerra.

En otro orden de cosas, el Gobierno ucraniano ha aprobado una nueva resolución redactada por el Ministerio de Defensa y encaminada a acelerar la certificación de aquellos vehículos aéreos no tripulados y sistemas de guerra electrónica que estén cerca de entrar en servicio. Hasta el momento, a falta de un texto claro, cada sistema debía sufrir de largos meses de pruebas, certificaciones y aprobación de permisos, antes de comenzar a ser empleado de forma masiva. A partir de ahora, este proceso se simplificará y acelerará.

Más preocupante es que, según medios ucranianos, hasta un tercio de la ayuda humanitaria enviada a las unidades haya desaparecido antes de llegar a su destino. Al parecer, aunque el tema ha saltado a la palestra ahora, ya en junio, el Servicio Estatal de Aduanas informó que había registrado 653 casos de «desaparición de cargamento militar humanitario» desde principios de año. La carga perdida incluía placas para chalecos antibalas, gafas nocturnas, cámaras termográficas, drones y vehículos.

Hablando de temas humanitarios, tres niños ucranianos más han podido regresar a sus hogares, reuniéndose así con sus progrenitores. Claro está, siguen siendo miles de menores los que han sido llevados a Rusia y Bielorrusia sin permiso, con lo que el trabajo por hacer supera en mucho a lo logrado hasta ahora, toda vez que se cuentan con cuentagotas los menores devueltos.

Por último, y finalizando con el tema humanitario, hace escasas horas el secretario de Estado alemán de Asuntos Económicos, Jochen Flasbarth, ha anunciado en el marco de una visita a Ucrania que su país destinará 200 millones de euros adicionales para la reconstrucción de su aliado. Según la agencia Deutsche Presse-Agentur , la suma se destinará “a la educación, la salud, el suministro de agua potable y también a la reconstrucción de las ciudades”.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *