Guerra de Ucrania – Día 604

El presidentes estadounidense, Joe Biden, ha solicitado al Congreso finalmente una cantidad de 106.000 millones de dólares, de los que 64.000 deberían tener como destino Ucrania, si la cámara aprueba la petición. Rusia, por su parte, continúa lanzando ataques en los alrededores de Avdiívka, a pesar de las pérdidas, en un intento por cercar la ciudad, después de meses intentando avanzar a través de la M40 sin resultado. Además de lo anterior, en la última jornada se ha hablado también del papel de la desinformación -también a raíz de lo ocurrido en Gaza con el incidente del hospital- y, nuevamente, de los próximos juegos olímpicos y la posición del COI respecto a Rusia.

Desde aproximadamente el cambio de siglo –se tiende a situar el ascenso de Putin al poder como punto de inflexión– la desinformación ha ido adaptando progresivamente instrumentos como los medios de comunicación, los agentes de influencia o los colaboradores, caso de los proxies y las organizaciones pantalla a estas tareas. Eso sí, conviene ser cautos, pues es imposible concluir que todos estos agentes y cada iniciativa relacionada sea un vector de las medidas activas destinado a diseminar desinformaciones, falsificaciones, manipulaciones o datos personales obtenidos de forma ilegal (por ejemplo, mediante phishing) para debilitar a sus adversarios políticos tanto en el mundo digital como en el físico.

Sumado a lo anterior, Rusia también está explotando otros vectores y lenguajes característicos del entorno virtual, no escatimando esfuerzos en aprovechar cada resquicio que la evolución de Internet ofrece. Así, si bien los medios de comunicación continúan siendo fundamentales, las tácticas han ido evolucionando y su alcance creciendo. Como sabemos, Moscú dispone hoy en día de medios y plataformas multilingües con fuerte presencia en línea y segmentadas en función de sus audiencias tipo (así podemos diferenciar medios como la agencia TASS o Russia Beyond de otros como Sputnik o RT).

Pensados en inicio como una herramienta más de poder blando destinada a promover la imagen de Rusia en el extranjero, a la vez que servían para erosionar el monopolio informativo occidental, son utilizados por el Kremlin para difundir propaganda gubernamental y actuar como altavoz de otras actividades en blogs o redes sociales. Sus narrativas muestran distintos niveles de sofisticación y pueden usar una amplia gama de expertos y comentaristas para otorgar credibilidad a la desinformación.

La negación plausible y la dificultad en la atribución -elementos clave de la Zona Gris que Rusia ha empleado magistralmente en el pasado por ejemplo con Wagner Group– son siempre máximas a perseguir en este tipo de acciones. De ahí que Rusia recurra a medios clandestinos para difundir propaganda gris o negra, en tanto su coste es muy reducido, son fáciles de replicar de ser necesario y resulta complicado demostrar fehacientemente quién está detrás. Para ello suelen confiar en plataformas de periodismo alternativo susceptibles de difundir bulos o falsificaciones con origen en otras webs o blogs.

Dentro de este grupo podrían incluirse aquellas plataformas que publican material reunido a partir de medios o procedimientos ilícitos como DCleaks – creada por la inteligencia rusa para apoyar el hack&leak del partido demócrata estadounidense – o la archiconocida Wikileaks, cuya historia ha desgranado recientemente Tomas Rid (2021). Aunque no existen vinculaciones concluyentes entre esta última plataforma y el Kremlin, algo en lo que incide este autor, sí que diseminó documentación obtenida ilegalmente por el Directorado Central de Inteligencia (GRU) para influir en los comicios presidenciales estadounidenses de 2016 del Departamento de Justicia de los EEUU publicado en 2019.

https://www.revistaejercitos.com/2023/07/20/propuesta-de-un-modelo-de-desinformacion-basado-en-agentes-llm/

En relación con lo anterior, Rusia está demostrando también una importante capacidad a la hora de aprovecharse de todos aquellos medios afines susceptibles de dar difusión, en muchas ocasiones de forma involuntaria y por mera afinidad ideológica, a las narrativas rusas. En este sentido, la crisis del periodismo tradicional, la necesidad de obtener ingresos a toda costa estableciendo para ello nuevos modelos de negocio y la difusión de contenidos sin verificar para mantener el ciclo informativo, visibilizar el medio, maximizar el tráfico u obtener clickbait son todo un filón. Lo mismo que los cada vez más bajos estándares éticos o la incapacidad para cotejar cada noticia o contenido, algo que Rusia aprovecha, generalmente a través de proxies, para implantar desinformación y falsificaciones en estos medios neutrales.

Algo, por cierto, que en España hemos experimentado no con procesos electorales o a propósito del independentismo, sino incluso a propósito de algo en principio mucho menos llamativo, como el programa de submarinos S-80. Por supuesto, esto no es responsabilidad rusa, pero Rusia sí que es capaz de capitalizar un estado de cosas, al igual de otros actores como recientemente Hamás, a propósito de la explosión en el parking de un hospital de Gaza, que la prensa no dudó ni en magnificar ni en atribuir a Israel a pesar de la falta de pruebas..

No son los únicos vectores utilizados por Rusia. También los agentes de influencia y los colaboradores típicos de la Guerra Fría se han adaptado a los nuevos tiempos y cada vez son más las personas con proyección pública o autoridad en su disciplina que difunden las narrativas pro-rusas y que aprovechan la gran visibilidad que les ofrecen medios como la televisión o la Web. Ello no significa que cualquier actor que explique, relativice o contextualice las actividades rusas pueda desacreditarse acusándole de colaborador. Ciertamente, algo similar podría decirse de los actores que diseminan voluntaria o involuntariamente narrativa antirusa, que los hay.

Sin embargo, en muchos casos sí que buscan diseminar información sesgada, además en un contexto en el que ya no hay una distinción tan clara como durante la Guerra Fría, cuando los relatos eran perfectamente identificables. En cualquier caso, como antaño, los agentes de influencia continúan llevando a cabo su tarea colaborando en medios de comunicación y con una activa participación en redes sociales gracias a la cual diseminan propaganda revestida de aparente objetividad e interactúan con sus seguidores para modelar el debate e influir en la opinión pública. También de los buscadores, algo que recientemente ha denunciado la primera dama ucraniana, Olena Zelenska, tras reunirse con representantes de Google. Y es que más allá de la guerra en los dominios terrestre, naval o aéreo, cada vez más hay «otra» guerra que se libra en el dominio cibernético/informativo y cuya importancia es creciente.

https://www.revistaejercitos.com/2019/11/04/guerra-informativa-mucho-mas-que-fake-news/

Sobre el terreno, ha sido una jornada con escasas novedades. Ucrania habría lanzado algún dron o misil sobre Crimea, lo que ha hecho que las defensas antiaéreas rusas entren en acción sobre Dzhankoi. Del lado contrario, se han registrado ataques rusos contra Krivói Rog, Jersón o Vovchansk, además de Konstiantynivka. Respecto al ataque a la base aérea de Berdyansk, dos días atrás, aunque no hay resultados unívocos, hay análisis que hablan de 21 helicópteros, además de otros equipos, dañados, de los cuales media docena serían irecuperables.

En cuanto a los combates, en la línea Kupiansk-Svatove-Kreminna, continúan los ataques rusos contra Sinkiv’ka e Ivanivka, además de contra Kyslikva. Además, se habría producido un contraataque ucraniano en esta última zona que habría permitido restablecer la situación.

En Bakhmut, los combates en las últimas horas habrían afectado al norte y noreste de Klischiívka, así como hacia Zelenopillia y Kurdiumivka un día más.

El grueso de la acción sigue teniendo lugar en torno a Avdiívka, en donde Rusia sigue desarrollando uno de los mayores esfuerzos vistos desde principios de año por crear un «caldero». Tal y como puede verse en la siguiente imagen, de Rochan Consulting, las distancias son mínimas. Ahora bien, al tratarse de un área densamente fortificada, los avances son prácticamente imposibles y, de hecho, mínimos por el momento. Por el norte, siguen partiendo de Krasnohorivka, en dirección a Stepove o Novokalynove. Por el sur, desde Vodiane hacia Severne, Tonenke y Pervomaiske, zona en la que llevan meses y meses estancados, pues en ningún momento han sido capaces de avanzar por la M40. Las pérdidas siguen siendo intensas. Pese a todo, el esfuerzo ruso va más al sur de Avdiívka, pues continúan también los ataques en torno a Mariínka, sin resultados por ahora.

Al sur, por último, no hay apenas novedades ni en el eje de Orijiv, ni en el de Velyka-Novosilka, ni tampoco en relación con la cabeza de puente establecida por los ucranianos al sur del Dniéper, más allá de que habrían conseguido continuar infiltrando soldados cerca de Krysky y Pishchanivka.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La noticia del día a nivel institucional y diplomático es el esperado anuncio del presidente de Estados Unidos Joe Biden relacionado con la ayuda tanto a Ucrania como a Israel, del que se han confirmado las cifras.

Finalmente, el mandatario estadounidense ha solicitado al Congreso 61.400 millones de dólares para Ucrania, estando la mitad de los fondos destinados a ayuda militar. En el caso de Israel, ha solicitado 14.300 millones, de los cuáles 10.600 serán para armamento. Como es lógico, el presidente ucraniano no ha tardado en agradecer el esfuerzo de su homólogo en las redes sociales. Además, Zelenski ha hecho recuento de los logros alcanzados por Ucrania en los últimos 20 meses, queriendo demostrar que la ayuda concedida por sus aliados no cae en saco roto y hablando de «punto de inflexión» en Europa.

Por otra parte, siguiendo con Biden, en las últimas horas se ha montado una cierta polémica tras catalogar a Putin de «tirano», algo que ha motivado las quejas pertinentes desde el Kremlin, declarando el portavoz ruso, Dmitry Peskov, que el tono es «inaceptable» para Rusia.

Para finalizar con los Estados Unidos, hay que decir que durante esta jornada de viernes ha dado la bienvenida a los líderes de la Unión Europea, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a la Casa Blanca el viernes para una cumbre diplomática entre Estados Unidos y la UE que busca transmitir un mensaje de unidad tanto sobre Ucrania como sobre Ucrania. la situación en Oriente Medio, con el estallido de la guerra entre Israel y Hamás. Ambas partes, además, se han mostrado unidas en su apoyo del derecho de Israel a defenderse contra Hamás y de Ucrania contra Rusia.

Más allá de esto, Zelenski ha mantenido una conversación telefónica con Scholz, el canciller alemán, con quien ha podido hablar entre otras cosas de la ayuda militar y financiera concedida por este país a Ucrania, así como de la situación en la guerra o en Oriente Medio. Zelenski se ha mostrado agradecido tras los últimos anuncios alemanes de ayuda, incluyendo sistemas antiaéreos IRIS-T, así como Gepard. Dicho esto, y hasta el momento, Alemania ha concedido en lo que va de año 5.400 millones de euros en ayuda militar a Ucrania, a sumar a los 2.000 otorgados en 2022. Es pues el segundo donante a título individual, solo por detrás de los Estados Unidos.

Pese a sus reuniones, Zelenski ha sacado tiempo para visitar el sur de Ucrania, en donde se ha reunido tanto con militares como con mandos de la Guardia Nacional y ha sido informado acerca de la situación en el frente, tanto en Jersón como en Zaporiyia y en Donetsk, región esta última en donde Rusia está llevando a cabo los ataques más intensos en las últimas semanas.

Saltando de Ucrania a Rusia, hoy el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, y su homólogo de Azerbaiyán, Jeyhun Bayramov, discutieron durante una llamada telefónica la actividad de la plataforma regional consultiva 3+3 en el Cáucaso Meridional. A pesar de que la situación se ha calmado relativamente, después de la derrota sufrida recientemente por Artsab, sigue sin ser estable. La iniciativa 3+3, no obstante, sigue sin ser del todo funcional, debido a las reticencias de Georgia, que propone una solución diferente a los problemas entre Azerbaiyán y Armenia.

En otro orden de cosas, Ucrania continúa moviéndose a nivel internacional para tratar de lograr que se cree un estándar legislativo que permita juzgar sobre un mismo baremos los delitos de ecocidio, de forma que sean considerados como crímenes de guerra. Hay que tener en cuenta que según los cálculos aportados por el primer ministro de este país, el daño total sufrido por Ucrania en términos ecológicos sumaría 55.600 millones de euros, con lo que es lógico no solo que pretendan buscar responsables sino, también, si llega a haber sentencias, compensaciones.

Por último, hoy ha vuelto a saltar a la palestra el espinoso asunto de la participación rusa en los próximos Juegos Olímpicos, a celebrar en París durante el verano de 2024. Así las cosas, el Comité Olímpico Internacional (COI) afirmó el viernes que » rechaza firmemente» las acusaciones de «discriminación étnica» formuladas la víspera por el presidente ruso, Vladímir Putin, debido a las limitaciones a la participación de los atletas rusos. Según el portavoz del COI, la participación en los Juegos Olímpicos «no es en modo alguno un derecho humano» y «las estrictas condiciones que el COI ha establecido en sus recomendaciones a las Federaciones Internacionales para la participación neutral [bajo bandera] de atletas con pasaporte ruso o bielorruso en competiciones internacionales están de acuerdo con la carta olímpica ”.


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