Guerra de Ucrania – Día 782

Mientras desde Ucrania lamentan amargamente la diferencia en la respuesta de algunos países frente al ataque a Israel y los que a diario sufre Ucrania, en los Estados Unidos se ha decidido que se votarán los planes de ayuda a ambos estados por separado. Además de esto, en las últimas horas Noruega se ha sumado a la coalición internacional formada para entregar cazabombarderos F-16 a Ucrania, Canadá ha anunciado la transferencia de drones SkyRanger a Ucrania y el Organismo Internacional de la Energía Atómica ha alertado nuevamente sobre el creciente peligro de accidente nuclear en Zaporiyia.

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En esta ocasión, nos vemos obligados a comenzar el informe sobre la guerra de Ucrania por España, ya que se han publicado auténticas barbaridades en relación con la posibilidad de defensa de nuestro país ante la amenaza que suponen los drones y los misiles de crucero. Lo que es peor, también frente a la que implican los misiles balísticos, como los que Rusia ha utilizado tantas veces y los que Irán empleó hace un par de días contra Israel. Y no lo hacemos porque España no tenga defensa alguna, sino porque por razones espurias se han mezclado, de la forma más torticera, churras con merinas, buscando ofrecer una imagen beneficiosa para las empresas implicadas, pero totalmente irreal, lo que hace un flaco favor a nuestro país, al impedir que el ciudadano tenga una visión ajustada del problema al que nos enfrentamos.

El caso es que, tanto en televisión, como especialmente en algunos medios de comunicación escritos, han aparecido diversas «noticias» relativas al sistema CERVUS III, del grupo TRC, en las que se aseguraba que proporciona «una red de protección de este calibre» en referencia a las defensas israelíes, que se han mostrado extremadamente efectivas y que «protege decenas de infraestructuras y a los soldados españoles en sus distintas misiones»: un «ángel de la guardia que salvaguarda nuestros intereses a diario». Todo ello publicado después de que la empresa, «líder mundial en tecnología de defensa y seguridad» según su comunicado -lo que es de por sí un absoluto disparate-, ofreciese a buena parte de las redacciones de España a sus portavoces «para obtener más información sobre esta tecnología o el contexto geopolítico actual», siendo lo último de lo más sorprendente.

Este tipo de informaciones constituyen una tropelía, pues venden una imagen falsa y contribuyen a dar una impresión errónea sobre las capacidades de hacer frente a amenazas que también afectan a España con tal de intentar colocar un producto. No se trata de que el sistema CERVUS III, per se, sea malo o bueno. En realidad, es un sistema con ciertas posibilidades que incluye equipos muy capaces, como los radares de ART y o los sistemas de inhibición. Por supuesto, todos ellos con limitaciones inherentes, algo de lo que no se libra ningún fabricante y que es lógico en un entorno caracterizado por ciclos de iteración tan cortos.

Más sangrante es que se venda la idea de que la torre de Escribano Mechanical & Engineering, de la que ya se explicaron tiempo atrás las limitaciones intrínsecas a su diseño, pueda hacer frente a drones pequeños, veloces y maniobrables como los FPV, dadas su baja velocidad de disparo y sin medición de velocidad del proyectil en boca. Especialmente si el ataque se lleva a cabo por varios drones y no por uno, como es cada vez más habitual y, en este caso tentador, toda vez que el CERVUS III es un sistema unitario en el que detectores, sistemas C-UAS Hardkill y Softkill van instalados en una misma plataforma, lo que la convierte en un objetivo más jugoso si cabe y justifica el empleo de cuantos drones sean necesarios para su destrucción, dada la disparidad de costes entre flecha y escudo.

Por otra parte, se hace creer al ciudadano que se trata de un sistema en servicio y de uso extendido, cuando no es así. Por el momento, está en pruebas con el RAAA71, unidad que debe certificarlo. Una certificación que, para ser efectiva, debería implicar la simulación de amenazas realistas, como las que se pueden ver en el campo de batalla ucraniano, algo que por el momento es muy difícil de simular con los medios que existen en España y que apenas una empresa -que por el momento no ha participado en esta certificación- es capaz de ofrecer. Es más, las dos empresas responsables del CERVUS III, Grupo TRC y Escribano Mechanical & Engineering, hasta donde sabemos, por el momento se han negado a acometer este tipo de pruebas, funcionando en sus ensayos con drones comerciales tipo DJI, Parrot y Autel que son, obviamente, mucho más fáciles de derribar.

En cualquier caso, como decíamos, lo importante aquí no es si el CERVUS III es bueno o malo, pues siempre se puede mejorar y sin duda se hará. El problema es que alguien salga diciendo que es homologable a cualquier sistema en uso en Israel y, especialmente, que se juegue con la idea torticera de que lo mismo es capaz de frenar drones tipo Shahed que misiles de crucero o balísticos, ofreciendo una suerte de cúpula imposible de traspasar cuando no es en absoluto así.

El CERVUS III es un sistema de defensa frente a un tipo concreto de drones, de muy corto alcance y que nada tiene que hacer contra misiles de crucero, o contra drones de categorías superiores. De hecho, en España aunque sí tenemos capacidad de abatirlos, esta depende de otros equipos y sistemas, desde los de artillería antiaérea a los cazas del Ejército del Aire o las fragatas F-100. Peor es el caso de los misiles balísticos, frente a los cuales no tenemos defensa –aunque las F-100 pueden seguir al menos parte de ellos– ya que se necesitaría de interceptores exoatmosféricos que muy pocos tienen y que España, aunque podría, todavía no ha adquirido.

Decir lo contrario, sugerir que el CERVUS III es una solución global -por supuesto no se afirma directamente por parte de la empresa, sino que se deja que determinados medios y periodistas difundan un mensaje que da lugar a error- además de una engañifa. Especialmente cuando Israel solo ha sido capaz de hacer frente a un ataque limitado iraní con la ayuda de Estados Unidos, Reino Unido y Francia y a un coste enorme para una sola jornada, muy superior desde luego a lo que España dedica anualmente a defensa antiaérea y antidron. Además, para las empresas responsables de difundir este tipo de bulos, supone también caer -y esto es muy habitual en algunas empresas- en el conocido «over promising and under delivering», un proceder que suele ser negativo para el vendedor, pero que funciona como en este caso cuando uno tiene un mercado cautivo y sin alternativas.

Dejando de lado un tema tan desagradable, pasamos a otro todavía peor: la actualidad sobre el terreno. En las últimas horas, desde el Ministerio de Defensa de Ucrania han asegurado que Rusia ha atacado su territorio con 9 drones tipo Shahed-131/136 (Geran-1/2) de los que habrían logrado derribar la totalidad. Además de esto, se ha hablado de nuevos ataques rusos contra la infraestructura eléctrica en Dnipró, de otro sobre Poltava y también contra Kropivnitsky.

En el caso de Rusia, una vez más han denunciado ataques ucranianos con drones, en esta ocasión sobre Krasnodar. Además de esto, Ucrania reclama haber atacado un objetivo ruso en Lugansk, otras fuentes informaban de un ataque ucraniano con un misil en Berdyansk, localidad costera ocupada por Rusia y el puente de Kerch, que une Crimea con la Rusia continental ha sido cerrado al tráfico temporalmente por la amenaza de un ataque.

Dicho lo anterior, y pasando a los combates, tenemos comenzando por el norte que Rusia ha logrado pequeños avances en el sector de Siversk. Además, en el cercano sector de Bakhmut, tenemos que el Ejército ruso continúa haciendo acumulación de fuerzas de cara a librar la batalla por Chasiv Yar, que supuestamente pretenderían tomar en el plazo de unas pocas semanas, a pesar de las dificultades que esto entraña. Por el momento, continúan lanzando ataques hacia el «microdistrito del canal», al este del canal de agua dulce, del que controlarían las primeras edificaciones.

El otro punto de atención, en torno a la ciudad de Donetsk, evoluciona de forma dispar. Por una parte, en el sector de Avdiívka, se han producido intentos rusos sobre buena parte de la línea defensiva ucraniana y pequeños avances en la zona de Semenivka, al oeste del río Durna. Por otra, más al sur, en el sector de Mariínka, tenemos que tras fuertes bombardeos sobre Krashonorivka, en donde se combate casa por casa, el Ejército ruso ha avanzado por el sur de esta urbe, posiblemente llegando a la estación de tren, que habría sido atacada con HIMARS por los ucranianos según algunas fuentes. Además de esto, se han lanzado ataques al oeste de la propia Mariínka, así como contra Pobjeda, y se ha luchado un día más en Novomykhailivka.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En el apartado internacional, comenzamos hoy por las palabras de Zelenski, quien ha mostrado hasta cierto punto su frustración por el diferente trato que han recibido Israel y Ucrania. En este sentido, el presidente ucraniano ha afirmado que “El mundo entero ha visto lo que es la verdadera defensa (…) . Y el mundo entero vio que Israel no estaba solo en esta defensa ”, dejando claro que, a su juicio, sería posible hacer frente a los misiles y drones rusos de haber voluntad. Según Zelenski, además: «Los cielos europeos podrían haber recibido el mismo nivel de protección hace mucho tiempo si Ucrania hubiera recibido un apoyo total similar de sus socios para interceptar drones y misiles. El terrorismo debe ser derrotado completamente y en todas partes, no más en algunos lugares y menos en otros».

Obviamente, deja de lado la escalada que esto podría suponer llegado el caso, un tema que en realidad se ha discutido desde el inicio de la guerra, toda vez que fueron muchas las ocasiones en las que desde Kiev pidieron, en los primeros meses de enfrentamientos, que cazas aliados se hiciesen cargo de la seguridad de los cielos ucranianos. Peticiones que fueron rechazadas entonces y a las que siguen oponiéndose sus aliados, como ha manifestado el secretario de Exteriores británico, David Cameron, haciendo referencia precisamente al riesgo de escalada.

Pasando a la Unión Europea, en las últimas horas se ha anunciado que el plan presentado por Ucrania -y sin cuya aprobación no serían desembolsados los tramos del plan de ayuda por valor de 50.000 millones de euros en cuatro años- ha superado el escrutinio comunitario. Así, según el anuncio de la Comisión:

«La Comisión ha adoptado hoy una propuesta de Decisión de Ejecución del Consejo que evalúa positivamente el Plan Ucrania, la estrategia integral de reforma e inversión de Ucrania para los próximos cuatro años. Este importante paso allana el camino para un apoyo regular y predecible a Ucrania en el marco del Mecanismo para Ucrania de la UE de hasta 50.000 millones de euros. El financiamiento bajo el Fondo ayudará a Ucrania a mantener su administración en funcionamiento, pagar salarios y pensiones, brindar servicios públicos básicos y apoyar la recuperación y la reconstrucción mientras continúa defendiéndose contra la agresión de Rusia.

Los pagos se desembolsarán sujeto a la implementación de las medidas de reforma e inversión acordadas y establecidas en el anexo de la Decisión de Ejecución del Consejo. Además, el apoyo financiero en el marco del Plan Ucrania estará disponible bajo la condición previa de que Ucrania siga defendiendo y respetando mecanismos democráticos eficaces».

En otro orden de cosas, el jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, Andriy Yermak, se ha reunido con una delegación de la empresa estadounidense Lockheed Martin, a la sazón la mayor empresa de defensa del planeta -esta sí podría decir que es «líder global»- para hablar sobre las necesidades ucranianas, así como la situación de seguridad en el país o incluso sobre el bloqueo político en los Estados Unidos.

A colación de lo anterior, recientemente se ha sabido que finalmente los congresistas norteamericanos podrán votar los paquetes de ayuda a Israel –con muchas más posibilidades de prosperar– y a Ucrania, por separado. Así lo ha anunciado Mike Johnson en las redes sociales, quien ha afirmado además que las votaciones se llevarán a cabo a lo largo de la presente semana.

Johnson planea concretamente presentar cuatro proyectos de ley diferentes, desvinculando la ayuda a Israel de la ayuda a Ucrania. Además, Jonhson, quien recientemente se reunió con Trump como explicamos en su momento, promoverá votaciones separadas para la ayuda a Taiwán así como otra relacionada con los activos rusos, entre otras.

Pasando a la ayuda militar, tres noticias. En primer lugar, Noruega ha decidido unirse a la coalición formada para el envío de cazabombarderos F-16 a Ucrania. De hecho, el país nórdico se ha comprometido a enviar un número indeterminado de aparatos «que están modernizados y en buenas condiciones», según su ministro de Exteriores, Espen Barth Eide, quien se ha reunido con su homólogo ucraniano, Dmytro Kuleba en el marco de su primera visita a Ucrania.

En segundo lugar, se ha sabido que Canadá ha comenzado a transferir drones SkyRanger, concretamente 450 de los 800 prometidos, que llegarán a Ucrania antes del verano. La noticia ha saltado a la luz tras la última reunión de la «coalición de drones», que ha dejado otros titulares, pues además de esto los Países Bajos confirmaron su intención de contratar un lote de drones Heidrun RQ-35 por valor de 200 millones de euros en cooperación con Dinamarca y Alemania.

En tercer lugar, y en relación también con los Países Bajos, tenemos que los neerlandeses proporcionarán a Ucrania, en total, 4.000 millones de euros más de lo inicialmente previsto a lo largo de los próximos tres años en forma de ayuda militar. Aunque ya se habían hecho anuncios en este sentido, las cifras bailaban, confirmando ahora el Gobierno de este país la cuantía y plazos de la ayuda en un comunicado oficial.

Cambiando de tercio, en las últimas horas desde el Organismo Internacional de la Energía Atómica se ha informado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas acerca de la situación en la central nuclear de Zaporiyia. La exposición, que ha corrido a cargo del director del organismo, Rafael Mariano Grossi, ha servido para explicar por una parte que es extremadamente difícil, o más bien imposible, realizar la atribución de los últimos ataques vividos en la planta. Por otra, para alertar sobre el creciente riesgo de un accidente nuclear, a pesar de que los reactores se encuentran en situación de parada en frío. Además, Grossi ha recordado que por algo se fijaron cinco principios a seguir para que la situación en la central no se agravase y que estos no se están cumpliendo, de ahí el riesgo de accidente.

Cerramos hoy con las sanciones, pues los Estados Unidos han ampliado las que afectan a Bielorrusia, estrecho aliado de Rusia. En este caso, han sido incluidas 12 entidades y 10 personas en el listado de sancionados, todos los cuales se beneficiarían de la guerra de Ucrania al vender armas o facilitar las transferencias para que estas puedan llevarse a cabo.

Respecto a este tema, desde Rusia han dejado claro tras hablar el primer ministro ruso, Mikhail Mishustin con su homólogo bielorruso, Roman Golovchenko que la colaboración entre ambos países continuará como hasta la fecha, incrementándose a pesar de las sanciones.

Además, y en referencia también a las sanciones, cabe decir que las últimas impuestas por Reino Unido y Estados Unidos a los metales industriales rusos han provocado, como era de esperar, un importante incremento en el precio del cobre, el níquel o el aluminio en la Bolsa de Metales de Londres, alcanzando precios récord.


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