Guerra de Ucrania – Día 585

Una jornada más, las principales noticias relativas a la guerra de Ucrania llegan de más allá de las fronteras de este país, dada la victoria en Eslovaquia de un partido prorruso o el globo sonda lanzado por el secretario de Defensa británico, quien ha dejado caer que por primera vez integrantes de las Fuerzas Armadas del Reino Unido podrían trasladarse a Ucrania para ofrecer entrenamiento. Todo, mientras en Kiev trabajan junto con sus aliados de Washington para encontrar algún tipo de ayuda que permita desbloquear la ayuda, a la vez que buscan formas de sostener, cada vez más por sus propios medios, un esfuerzo que se acerca ya a los diez años.

La próxima primavera se cumplirá una década desde que Rusia, tomando Crimea primero mediante un audaz golpe de mano en la zona gris y utilizando a las milicias del Donbáss como agentes delegados después, inició una guerra en la que su objetivo principal pasaba por hacer desaparecer a Ucrania como país independiente, en el sentido de un Estado con una política exterior diferente a la dictada desde el Kremlin. Un enfrentamiento que alcanzó nuevas alturas el 24 de febrero de 2022 cuando una Rusia sin demasiadas opciones, trató de decapitar al gobierno de su vecino, viéndose finalmente embarcada, al fracasar, en una invasión que ha sido costosa en vidas y recursos.

A día de hoy, no parece haber ninguna opción de que Rusia logre borrar a Ucrania del mapa, ni tampoco que pueda alcanzar una situación en la que controle, como era su objetivo, la política exterior de Kiev, evitando que este país continúe integrándose en las estructuras económicas y políticas occidentales. Ahora bien, los aliados de Ucrania parecen seguir sin una estrategia de salida clara para esta guerra proxie, que a largo plazo continúa favoreciendo a Rusia.

Esto ofrece una creciente ventana de oportunidad a Putin para lograr si no todas sus metas, sí algunas que podrían ser suficientes, como mantener sine die a Ucrania fuera de la OTAN, o mantener un «colchón» de territorio que mejore lo que en Moscú entienden como su seguridad, mientras buscan apoyos fuera y envuelven todas sus acciones de un discurso en el que se venden como adalides de un Nuevo Orden Mundial más justo.

De ahí la apuesta por mantenerse estratégicamente a la defensiva economizando tropas y medios, sometiendo a su enemigo a la prueba de una guerra larga y dejando que la guerra se vaya congelando como ya hiciera en el pasado, mientras las divisiones internas en Ucrania y externas entre sus aliados juegan a su favor. No olvidemos que, a pesar de la derrota militar sufrida por Rusia en las primeras fases tras la invasión, quien se ha llevado la peor parte en todo esto es el agredido, cuya reconstrucción podría ascender ya a más de 410.000 millones de dólares. Ciertamente, en otras condiciones, el poderío económico occidental se impondría, pero en este caso, al no ser un enfrentamiento directo y depender la ayuda que recibe Ucrania tanto de la voluntad como de la estabilidad interna de sus aliados, lo cierto es que las oportunidades de que estos doten a las Fuerzas Armadas ucranianas de todo aquello que necesita para vencer, son mínimas.

https://www.revistaejercitos.com/2023/09/30/la-tercera-revolucion-militar-la-revolucion-militar-de-la-informacion/

De ahí la elección rusa de apostar por la guerra de desgaste en lugar de buscar negociaciones y de ahí el disfrute entre sus élites cada vez que se produce un suceso como el ocurrido ayer en los Estados Unidos (Biden ha prometido ayudar a Ucrania a pesar del fiasco presupuestario) o como lo que hoy ha acaecido en Eslovaquia. Allí, un candidato prorruso -y para más inri, populista, aunque son elementos que suelen ir ligados no por casualidad– se ha impuesto en las legislativas y, aunque ya ha dejado claro que no cambiará la política exterior de su país, sí podría suponer más trabas en el seno de los Veintisiete a la hora de adoptar nuevas medidas.

Quien parece seguir comprometido con Ucrania -aunque en términos cuantitativos ha reducido su nivel de ayuda de un tiempo a esta parte- es el Reino Unido a pesar de las buenas palabras de dos días atrás. El caso es que desde allí, su nuevo secretario de Defensa, Grant Shapps, ha desvelado que se estarían planteando el envío de militares a Ucrania no para participar en los combates, obviamente, sino para prestar allí servicios de entrenamiento a las tropas ucranianas. La idea tiene cierta lógica, desde el momento en que esto reduciría la dependencia de las bases británicas y también la inversión a realizar, en tanto es mucho más barato desplazar un puñado de instructores, que miles de ucranianos a suelo de las islas.

Sin embargo, las declaraciones de Shapps deben ser consideradas poco más que como un globo sonda, en tanto el primer ministro, Rishi Sunak, se ha apresurado más que a desmentir, a matizar las palabras de su secretario de Defensa, asegurando que los planes «no son el aquí y el ahora», sino que es algo «a largo plazo».

Casi más curiosas que las declaraciones de Shapps y el desmentido de Sunak, no obstante, ha sido el juego de informaciones por parte de los medios rusos y ucranianos (obviamente siempre hay justos en Sodoma). Los primeros, quedándose únicamente con la idea de que el primer ministro del Reino Unido descarta el envío de tropas a Ucrania durante el conflicto. Los segundos, titulando que «Gran Bretaña considera desplegar bases de entrenamiento en Ucrania».

Mientras todo esto ocurre, sobre el terreno ha vuelto a ser un día de lanzamiento de drones. Sobre Ucrania, habrían sido hasta una treintena de aparatos, de los que desde el Ministerio de Defensa de este país aseguran haber interceptado 16. Nótese que las tasas de derribo en los últimos tiempos han sido algo más bajas de lo habitual, lo que apunta o a escasez de misiles, o a que Rusia emplea nuevas rutas y tácticas. Curiosamente, no han trascendido demasiadas informaciones sobre los impactos, a pesar de que a priori habrían sido 14, más allá de una explosión en Nikopol y otra en Kontiantynivka, así como otra en Kiev. Además, se ha hablado de un ataque con misiles S-300 rusos sobre Kindrativka, pero curiosamente en el parte ministerial ucraniano no han hecho referencia a dichos misiles.

Del lado contrario, Ucrania habría lanzado sus drones sobre la localidad costera rusa de Sochi, en donde al menos uno habría sido derribado. Además, aunque no hay pruebas por el momento, las autoridades rusas afirman haber interceptado por medios de guerra electrónica y mediante sus defensas antiaéreas hasta cinco drones ucranianos sobre la región de Smolensk.

Dicho lo anterior, sobre el frente las novedades son escasas, aunque resulta interesante el resumen hecho en el canal de Telegram de DeepState, generalmente bastante acertado, sobre la situación general y los logros alcanzados y reveses sufridos por Ucrania en los últimos tiempos, en el marco de su ofensiva.

Más allá de esto, y pasando al norte, la mayor parte de informaciones siguen haciendo referencia a la campaña rusa de ataques contra los puentes sobre el Oskil, que habría afectado ya a más de media docena de objetivos.

En cuanto al área de Bakhmut, lo más relevante de la jornada es que las Fuerzas Armadas ucranianas han logrado cruzar, al menos en un punto, las vías ferroviarias en las que las tropas rusas se habían hecho fuertes tras su salida de Klischiívka.

Al oeste de la ciudad de Donetsk, lo único reseñable son los pequeños avances ucranianos sobre Opytne, al sur de Avdiívka.

Al sur, por último, en el eje de Velyka-Novosilka se han registrado nuevos contraataques rusos, tanto en dirección a Urozhaine y Staromaiorske, como al norte de Pryiutne. En cuanto al de Orijiv, la actualidad de la jornada pasaría por la recuperación, por parte rusa, de algunas posiciones defensivas al sur de Robotyne y por la confirmación de que los elementos de la 7ª VDV desplegados en Verbove continúan aguantando allí a pesar de las pérdidas sufridas.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La jornada de hoy ha transcurrido sin apenas novedades en el ámbito internacional. En el caso de Ucrania, el día 585 de guerra ha estado marcado en su totalidad por la celebración del Día de los Defensores de Ucrania, aunque también por el Día de los Profesores.

Durante su discurso en la ceremonia que ha tenido lugar en Kiev, el presidente Zelenski ha insistido entre otras cosas, en lo siguiente:

“Nadie debería ni logrará “apagar” nuestra resiliencia [de Ucrania], determinación y coraje, ya sea de forma programada o de emergencia. No tienen “fecha de caducidad”, “fecha final” ni punto final tras el cual dejaríamos de resistir y luchar, excepto uno: nuestra victoria. Mientras lo acercamos cada día, decimos ¡Lucharemos todo el tiempo que sea necesario!’”.

Además, en este día el presidente Zelenski ha entregado condecoraciones estatales a determinados defensores del país y también ha participado en el juramento de los estudiantes de la academia militar. 

En este día marcado para Ucrania, sus autoridades han estado acompañadas por el Alto Representante y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell. En Kiev, Borrell, ha tomado parte en el acto oficial acompañando al presidente Zelenski, al primer ministro Shmyhal y el ministro Kuleba entre otras autoridades ucranianas.

Posteriormente, el jefe de la diplomacia europea ha conversado con el ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, en una reunión que este último ha calificado como “un punto de partida para una gran cooperación”. Además, Umerov ha mostrado su agradecimiento el apoyo continuo de la UE y juntos han analizado la ayuda militar europea a Kiev: artillería y municiones, defensa aérea, guerra electrónica y programas de asistencia a largo plazo, entrenamientos, localización de la industria de defensa en Ucrania.

El Alto Representante, por su parte, ha subrayado que “Ucrania necesita más capacidades y las necesita más rápido”, así como que la UE está preparando compromisos de seguridad a largo plazo para Ucrania. Cabe recordar que durante la pasada Cumbre informal de Defensa en Toledo, Borrell propuso a los Veintisiete un Fondo de asistencia para Ucrania dotado con 20.000 millones de euros para un periodo de 4 años. No obstante, por el momento, no se ha adoptado.

Por otro lado, Umerov ha conversado hoy nuevamente con el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, aunque en esta ocasión por teléfono tras la 15ª reunión de Ramstein mantenida el pasado 19 de septiembre. Durante su llamada han discutido sobre la asistencia militar adicional de Estados Unidos a Ucrania y Austin le ha reiterado al ministro ucraniano que el apoyo estadounidense continuará. Es por ello, por lo que Umerov incide en que los combatientes ucranianos “seguirán teniendo un fuerte respaldo en el campo de batalla”.

Por su parte, además de participar en la ceremonia para honrar la memoria de los soldados caídos, el primer ministro, Denys Shmyhal, ha realizado una visita de trabajo al óblast de Donetsk. Allí se ha reunido con los dirigentes de la administración militar de Donetsk, encuentro en el que se han discutido principalmente los preparativos -incluidas las problemáticas- para la temporada de calefacción.

Cambiando de tercio, Andriy Yermak, jefe del gabinete de Zelenski, ha anunciado que el Grupo de Trabajo sobre Sanciones Yermak-McFaul propuso nuevas restricciones entre las que se incluía una dirigida a Microsoft Corporation que el gigante tecnológico ha decidido implementar. En particular, desde hoy Microsoft ha dejado de renovar licencias de sus productos para empresas rusas. 

Por último, hay que destacar una noticia del lado de Bielorrusia. Según el Ministerio de Exteriores de Ucrania, Minsk está organizando una visita de representantes del cuerpo diplomático extranjero acreditado en Bielorrusia a los lugares donde se encuentran menores ucranianos que han sido desplazados desde las regiones temporalmente ocupadas de Ucrania. En este sentido, el Ministerio indica que las visitas a los “lugares de residencia, educación y rehabilitación” se desarrollarán el 4 de octubre y tiene como fin “legalizar el movimiento ilegal de niños ucranianos desde los territorios temporalmente ocupados”. El propio Ministerio ha señalado que “según el derecho internacional, la deportación forzosa de niños puede considerarse un crimen de guerra”. En consecuencia, ha instado a que aquellos representantes que reciban invitaciones rechacen participar en este “viaje de propaganda del régimen bielorruso”.

Hay que tener en cuenta que según las estimaciones oficiales ucranianas, un total de 19.546 menores han sido deportados ilegalmente de los cuales únicamente 386 han logrado ser devueltos a sus hogares. Asimismo, Bielorrusia ha confirmado que acogen a más de 1.000 niños en su territorio.


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