Guerra de Ucrania – Día 517

En las últimas horas, mientras Rusia ha vuelto a atacar Kiev con drones y las Fuerzas Armadas ucranianas cercan Klischiívka, los Estados Unidos han aprobado un nuevo paquete de ayuda militar a este país por valor de 400 millones de dólares. Si bien dicha ayuda no logrará desbloquear la situación en el frente, sí que muestra a las claras lo poco costoso que es para el principal aliado de Ucrania mantener el conflicto en marcha, mientras un Putin que decidió lanzarse a la guerra sin calcular bien los riesgos, se queda sin opciones, más allá de congelar la contienda.

Los Estados Unidos están trabajan en un nuevo paquete de ayuda militar a Ucrania por valor de 400 millones de dólares. Una noticia ya casi cotidiana, pues prácticamente cada diez o quince días desde Washington se anuncia algo semejante, por más que las cantidades varíen, moviéndose entre los 300-400 millones y los 1.000-1.500 dependiendo del tipo de ayuda, la urgencia, la disponibilidad y varias razones más.

El asunto aquí es que, gracias a cantidades «modestas» -recordemos que los Estados Unidos invertirán en su propia defensa más de 800.000 millones de dólares únicamente en el año en curso-, el país norteamericano está logrando contrapesar el enorme esfuerzo industrial y económico hecho por una Rusia que se encuentra además afectada por las sanciones internacionales. Cantidades que se unen, por supuesto, a las aportaciones europeas, también sustanciales tanto cuando hablamos de la UE en su conjunto, como de muchos Estados miembros a título individual.

Eso sí, como ocurriese en su día por ejemplo en Libia, cuando los estadounidenses tuvieron que facilitar a sus socios europeos servicios de reabastecimiento en vuelo o municiones guiadas, dados los límites francés y británico, la guerra ha dejado claro que a este lado del Atlántico las carencias después de décadas de descuidar la defensa son importantes. Esto hace de Estados Unidos, para desgracia de muchos europeístas, la «nación imprescindible», como en su día la denominase Madeleine Albright; al menos en lo que a Ucrania se refiere.

En cualquier caso, volviendo sobre la ayuda estadounidense, lo que pone de manifiesto la facilidad y la racionalidad con la que desde Washington se continúan aprobando paquetes es que se encuentran bastante cómodos con un formato que, en el marco de una guerra proxy con la que no contaban, les ha permitido obtener múltiples dividendos: 1) erosionar en gran medida a Rusia; 2) volver a situarse firmemente en el Viejo Continente (postura de países del este, de Alemania, ventas de armas…); 3) atraer a Suecia y Finlandia a la OTAN; 4) poner en práctica armas y doctrinas y; 5) detectar algunos problemas estructurales, como la falta de capacidad en cuanto a producción de municiones. Es pues Estados Unidos, independientemente de lo que ocurra, el principal ganador de un conflicto que no decidieron iniciar -ahí la responsabilidad es exclusivamente rusa-, pero que han sabido capitalizar sobremanera.

Distinta es la situación rusa. Como ha explicado recientemente el gran Lawrence Freedman, a la sazón uno de los mayores expertos en estrategia y autor de libros como, precisamente «Estrategia» o «La guerra futura«, Putin se está quedando sin opciones, aspirando como máximo en estos momentos a un conflicto congelado en el que no habrá logrado ninguno de sus objetivos primigenios. Algo, por cierto, que ya explicáramos en nuestro primer libro sobre el conflicto.

En este sentido, si lo que Putin pretendía, al menos oficialmente, era «desnazificar» y «desmilitarizar» Ucrania, es evidente que su fracaso es absoluto, en tanto las Fuerzas Armadas ucranianas son ahora mismo mucho más fuertes que al inicio de la guerra –a la espera de la llegada ya a final de año de cazabombarderos F-16– y que el Gobierno de Zelensky sigue en el poder.

No se trata aquí de que Rusia no pueda llegar incluso a lograr algún avance en el futuro -lo está haciendo al oeste de Svatove, por ejemplo- o a imponer enormes costes a los aliados de Ucrania e incluso a sus gobiernos, que tienen sus propias agendas. Más bien de que en casi año y medio no ha sido capaz de controlar el conjunto del territorio de las cuatro provincias ucranianas que se anexionó formalmente en 2022 y que a cada día que pasa los costes para la sociedad y la economía rusas serán mayores, sin que lo conseguido, por más que la maquinaria de prensa del Kremlin actúe a toda máquina, no puede ser vendido al pueblo como una «victoria».

Ahora bien, esto en absoluto implica que un Putin cada vez más encerrado en sí mismo vaya a asumir la situación, rebajando su apuesta. Eso aun cuando a nivel interno sucesos como el motín de Wagner Group o la limpieza que se está llevando a cabo en el Ministerio de Defensa (y entre las élites rusas, en realidad) demuestran que hay oposición interna al Presidente y a la forma en que se está librando la guerra. Y es que por razones que hemos explicado en más de una ocasión, Putin tiene demasiadas motivaciones para aumentar dicha apuesta -escalando- o, en el mejor de los casos -para Ucrania, se entiende- para congelar la guerra como se hiciera en el pasado en Transnistria y en tantos otros sitios. Todo menos asumir una derrota.

Mientras tanto, aun sin avances espectaculares, Ucrania continúa haciendo mella en las Fuerzas Armadas rusas y, en los últimos días, ha conseguido llevar de forma efectiva la guerra a la península de Crimea, algo que sin duda debe poner nervioso al régimen ruso. Máxime cuando los ataques contra la infraestructura militar y logística en esta región se han llevado a cabo sin que Rusia pueda demostrar la participación occidental, en tanto el control de la escalada parece seguir siendo el elemento fundamental que decide qué ayudar conceder a Kiev o no en cada momento. Así las cosas, por más que en el Kremlin confíen en que los aliados de Ucrania terminarán por cansarse antes que Rusia, todo indica que al menos hasta las elecciones estadounidenses en noviembre del próximo año, esto no va a suceder, lo que es sin duda también una gran fuente de ansiedad en Moscú.

Respecto a lo ocurrido sobre el terreno, en las últimas horas Rusia ha lanzado un nuevo ataque con drones sobre la capital ucraniana, Kiev. Además, un niño habría fallecido como consecuencia de un ataque ruso con municiones de racimo sobre Konstyantinivka, en el que habrían resultado heridos también siete adultos. Por otra parte, Rusia ha acusado a Ucrania de haber llevado a cabo un ataque con drones navales contra un patrullero ruso en el Mar Negro que, según las autoridades de este país, habría sido neutralizado al ser destruidos los dos aparatos implicados gracias a los sistemas de defensa de punto del buque. Donde no habrían fallado los ucranianos, de ser cierto lo anterior -Rusia no ha aportado pruebas-, es en su ataque contra Makiívka, en donde han golpeado un supuesto depósito de municiones ruso.

En el frente, comenzando por el norte, en el área de Svatove, las tropas rusas han vuelto a avanzar en dirección oeste, alcanzando según algunas fuentes Nadiya y Tverdokhlivobe. Por lo que se ve cotejando el mapa ordinario con el topográfico, lo que las tropas rusas están haciendo es copar el fondo del valle, retirándose los ucranianos a las zonas más altas y defendibles al oeste del mismo.

En el área de Bakhmut, la mayor parte de la acción sigue desarrollándose en el sur. Allí las Fuerzas Armadas ucranianas han logrado llegar a zonas céntricas de la localidad de Klischiívka, con mensajes en canales de Telegram que hablan de una retirada rusa de dicha población. Además de esto, y si cabe más importante, habrían logrado según algunas fuentes embolsar la localidad, al cortar las carreteras de acceso, lo que forzará a los defensores a abandonar el pueblo a pie, aunque difícilmente dejará, de completarse en breve la toma, cantidades importantes de prisioneros, algo que no ha ocurrido en ningún momento en esta guerra, con la salvedad de Azovstal. También se habla de la captura de Andriívka por parte ucraniana, sin confirmación visual hasta el momento, aunque con acuerdo entre los canales de Telegram de uno y otro lado, lo que es significativo.

Al oeste de la ciudad de Donetsk, aunque no hay novedades en cuanto a cambios de posición, se ha seguido combatiendo en Pervomais’ke, Krasnohorivka y Mariínka.

Al sur del país, en el frente de Velyka-Novosilka, las fuerzas ucranianas habrían logrado un ligerísimo avance hacia Staromaiorske, continuando además las acciones sobre Novodonetske, Urozhaine y Pryiutne. También habrían progresado hacia Robotyne, en este caso en el eje de Orijiv.

Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 25 de julio de 2023. Fuente - @War_Mapper.
Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 25 de julio de 2023. Fuente – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La noticia del día en el apartado internacional es, aunque ya hemos hecho referencias a ella en la sección previa, el nuevo paquete de ayuda militar de los Estados Unidos a Ucrania, valorado en 400 millones de dólares y en el que destacan, además de la munición de todo tipo, los 32 vehículos de transporte de personal Stryker, que se suman a los enviados hasta la fecha, totalizando 189 unidades. Un modelo, por cierto, del que a diferencia de los Bradley o los distintos MRAP no han trascendido pérdidas significativas. En total y hasta la fecha, la ayuda militar proporcionada por los Estados Unidos a Ucrania totaliza 43.700 millones de dólares.

La otra noticia del día tiene que ver con el inicio en Sudáfrica de la Cumbre de los BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), en la que el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev (uno de los elementos más radicales del Gobierno), ha asegurado que, a diferencia de lo que ocurre con la OTAN, esta organización puede desempeñar un importante papel estabilizador en las relaciones internacionales. En concreto, su declaración decía:

Los BRICS, a diferencia de la OTAN, liderada por EEUU, pueden jugar un importante papel estabilizador en las relaciones internacionales. Nuestro grupo de los cinco tiene ejemplos convincentes de una labor efectiva en problemas mundiales actuales, partiendo de los principios de apertura, igualdad de derechos, respeto mutuo y ausencia de una agenda oculta.

No han sido las únicas declaraciones provenientes de la cúpula rusa. Oleg Ozerov, embajador general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia y jefe de la Secretaría del Foro de Asociación Rusia-África ha asegurado que la posición de Occidente en África era cada vez más precaria, tras haber experimentado un descenso dramático. Esta apreciación no ha impedido que desde el Kremlin hayan acusado también a Occidente de estar ejerciendo una presión sin precedentes sobre los países africanos, supuestamente con la intención de evitar que se lleve a cabo la cercana Cumbre Rusia-África.

En otro orden de cosas, hoy el presidente ucraniano Zelenski ha mantenido una conversación telemática con el Primer Ministro británico, Rishi Sunak, en la que han hablado, entre otros temas, sobre la necesidad de mejorar la defensa antiaérea ucraniana después de los últimos ataques rusos, así como de la necesidad también de aumentar el grado de cooperación en materia de defensa entre ambos estados.

Siguiendo con la actividad diplomática ucraniana, hoy también se han reunido el viceministro de Exteriores ucraniano, Mykola Tochytskyi, y el embajador de Alemania en Ucrania, Martin Jaeger. En su encuentro, además de hablar sobre el apoyo alemán tanto en términos militares, como económicos o humanitarios a Ucrania, han abordado en detalle dos temas: la seguridad alimentaria y la forma de implementar la «Fórmula de paz» de Zelenski.

Cambiando de tercio, hoy Moldavia ha anunciado que convocará en breve al Embajador ruso en el país para exigirle información sobre el gran número de antenas (hasta 28) y equipos de detección instalados sobre el tejado del edificio que acoge la embajada rusa en la capital del país y que creen que podrían estar siendo utilizadas para llevar a cabo tareas de espionaje.

Más allá de esto, hoy toca hablar un día más de la situación en la central nuclear de Zaporiyia, bajo control ruso y en la que los inspectores de las Naciones Unidas han encontrado minas explosivas colocadas por Rusia en los alrededores de la planta. Si bien no representan en absoluto un peligro para la integridad o seguridad de la misma, sí demuestran -más si cabe- que Rusia ha militarizado estas instalaciones, utilizadas incluso como acuartelamiento desde que lograran capturarla.

No ha sido la única noticia hoy en relación con esta central nuclear, pues según se ha publicado, los operadores rusos que trabajan en la misma han cambiado el reactor Nº4 de su situación anterior de «apagado en frío» a otra de «apagado en caliente», sin que por el momento estén claras las razones de una decisión que aumenta el riesgo en la planta.

Pasando a la Unión Europea, hoy Francia y Alemania se han opuesto a una posible extensión de las restricciones impuestas por cinco países de Europa del Este a las importaciones de cereales ucranianos. Recordemos que a finales de abril, la Comisión Europea autorizó a cinco Estados miembros vecinos de Ucrania -Polonia, Hungría, Eslovaquia, Bulgaria y Rumanía- a prohibir la comercialización de cereales ucranianos en su territorio, siempre que no impidan el tránsito a otros países y únicamente con la intención de amortiguar el impacto en los mercados locales de la afluencia de productos agrícolas ucranianos. Unas restricciones “temporales”  que en principio deberían terminar a mediados de septiembre pese a que los cinco estados interesados han pedido hace unos días su extensión hasta fin de año y cuyo futuro está hoy menos claro que nunca.

Por último, ya en el apartado cultural, cabe señalar que la justicia rusa ha declarado hoy al canal de televisión independiente Dojd como «indeseable». Un anuncio que allana el camino de cara a establecer procesos penales contra sus periodistas, pero también contra sus suscriptores y donantes. Dojd («Lluvia» en ruso), fundada en 2010, había sido la principal televisión opositora en Rusia, pero su independencia y la elección de sus reportajes provocaron su marginación por parte de los operadores de cable a partir de 2014, condenándola posteriormente a operar además desde fuera del propio país una vez iniciada la invasión de Ucrania.


Comentarios

  1. Gracias por el informe un día más. Un par de apuntes que no he visto mencionados y que parecen verídicos:

    Ucrania habría derribado hoy un helicóptero ruso Ka-52 con misiles británicos.

    El ministro de defensa ruso Shoigu estaría hoy en Corea del Norte negociando el suministro de municiones norcoreanas a Rusia.

  2. Sí, de ambos hemos compartido tuit o retuiteado a través de nuestra cuenta en Twiiter. El primero, digamos, es una acción más, sin excesiva relevancia. Del segundo hablaremos hoy 🙂

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