Guerra de Ucrania – Día 486

Las últimas horas han sido, sin duda alguna, las más intensas desde el 24 de febrero de 2022, en lo relativo a la guerra de Ucrania y particularmente, a Rusia. La rebelión encabezada por el jefe de la PMC Wagner Group, Yevgueny Prigozhin, ha llevado a sus hombres a tomar Rostov del Don y combatir por Voronezh, llegando finalmente a las puertas de Moscú. El saldo de su atrevida aventura es agridulce, pues si bien Prigozhin sale vivo, por el momento parece esperarle el destino. Más tocado ha salido sin embargo Putin, quien ha dilapidado en 24 horas una imagen de líder fuerte labrada a lo largo de más de dos décadas, quedando patente de paso la incapacidad de Rusia para responder ante determinadas amenazas.

Hoy, por razones obvias, dada la importancia de lo sucedido, centraremos el informe en el alzamiento de Prigozhin, dedicando un espacio menor a las operaciones puramente militares. Simplemente son demasiadas las cosas que han ocurrido desde ayer por la noche, no tanto en Ucrania, pero sí en Rusia. Todas ellas han estado relacionadas, además, con lo que ayer apuntaba ya a un posible intento de golpe de Estado por parte de Wagner, sospechas que se iban confirmando a lo largo de la noche y la mañana, con el movimiento de elementos de esta organización hacia Rostov del Don.

Tardarían poco en aparecer personajes ilustres, como el general Surovikin, llamando a Wagner a deponer las armas y cesar en su rebelión. El problema era que el vídeo con las declaraciones del otrora poderoso general -y hasta hace nada, aliado de Prigozhin- parecía ser fruto de la coacción, pues se apreciaba o bien que estaba ebrio, o bien que había sido amenazado, al menos a tenor de su lenguaje corporal. Además, poco tiempo después otro general, en este caso Alexeyev, procedente del GRU, hacía algo similar y, para más sospechas, desde el mismo escenario. Esto sería indicativo de que, una vez iniciado el levantamiento de Prigozhin, estos habrían sido retenidos -además no lucían insignia alguna, algo indicativo- y puestos a buen recaudo, para evitar que secundasen al primero.

Ya desde primera hora de la mañana, las informaciones procedentes de Rusia apuntaban a que estábamos viviendo un hecho de excepcional gravedad, pues los mercenarios de Wagner pugnaban por controlar la ciudad de Rostov del Don, en el sur de Rusia, y un centro industrial y logístico de primer orden, crucial para el abastecimiento de las Fuerzas Armadas rusas en Ucrania. Además, dadas las dificultades por las que atraviesa el Ejército ruso, sus hombres bien establecidos en una ciudad de más de 1 millón de habitantes serían muy difíciles de expulsar, situando al Kremlin en una posición análoga a la de Grozni en 1994.

Tomada sin apenas oposición, ante la mirada impotente de Rosgvardia -incluyendo unidades OMONo de la policía local, y a pesar de que algunos ciudadanos habrían salido a protestar pacíficamente, en poco tiempo los mercenarios habrían logrado asegurar el control de la urbe, situando en ella distintas posiciones defensivas. Dentro de la toma de la ciudad, se incluía la del Cuartel General del Distrito Militar Sur. Además, trascendía un vídeo del propio Prigozhin reuniéndose con el viceministro de Defensa ruso, al que trasladaba sus reclamaciones.

Del otro lado, Tass anunciaba una futura comparecencia de Putin que se materializaba a los pocos minutos con un discurso bastante convencional en el que hacía un llamamiento a los ciudadanos de Rusia a resistir, acusaba a Wagner y a Prigozhin de dar una puñalada por la espalda al país, hacía vagas referencia al papel extranjero y aseguraba que los traidores serían castigados.

https://www.revistaejercitos.com/2022/08/30/la-guerra-de-ucrania-los-100-dias-que-cambiaron-europa/

La respuesta de Putin era la que cabía esperar en términos comunicativos. Además, desde medios oficialistas se hablaba de que Prigozhin enfrentaría penas de hasta 20 años de prisión y se hacía referencia al caso abierto en su contra por el FSB ruso. Los actos concretos ya eran más dudosos, pues pasaban -como en el caso de Bélgorod semanas atrás, cuando la incursión de los grupos disidentes- por iniciar una «operación antiterrorista» que, en la práctica, consistía en desplegar a la Guardia Nacional en distintos puntos del sur y este del país y especialmente en la capital, Moscú. Naryshkin, jefe del Servicio de Espionaje Exterior ruso, hablaba ya a la mañana del fracaso de Wagner, demostrando la ceguera de muchos silovikis.

Mientras tanto, desde Rostov seguían llegando testimonios de la presencia de Wagner, cada vez más sólidos, a la vez que se comenzaba a rumorear sobre la situación de Voronezh, en donde se escuchaban disparos y sobre la que volaban aeronaves de guerra. De hecho, alguna de ellas fue derribada ya a la mañana, lo que confirmaba que la intención de Wagner de tomar esta urbe era real. Tenía su lógica, en tanto con Rostov y Voronezh bajo su control no solo tendrían una buena base a retaguardia y otra sobre la que proyectarse en dirección a Moscú, sino que además pondrían en jaque al propio Ejército ruso en Ucrania -al controlar sus líneas de comunicación terrestres– pero, especialmente, al Ministerio de Defensa ruso, al poner negro sobre blanco su incapacidad.

En las horas siguientes se intensificarían los combates en Voronezh, lo que planteaba un peligro sobre los civiles, tema delicado pues tampoco Prigozhin se podía permitir hacer daño a la población, a la que necesitaba atraer a su causa. Al poco se lanzaban sobre Moscú, con informes de sus avances según las tropas de Wagner cruzaban los límites de la región de Lipetsk. Del lado ruso entraba en escena Kadírov, dirigente checheno que hace ya un tiempo decidió separarse de Prigozhin y apostar a caballo ganador -o eso creía-, en este caso a Putin. Así, se anunciaba que sus hombres colaborarían en reducir a los mercenarios de Wagner, dirigiéndose contra Rostov para restablecer el orden, según se decía.

Se estaban mezclando algunos de los ingredientes para un momento histórico único (finalmente frustrado), pero de consecuencias impredecibles (y no necesariamente positivas): 1) una compañía privada tomando una o varias ciudades y lanzándose contra la capital de su país -algo que en términos históricos tampoco es tan sorprendente-; 2) se profundizaba en el proceso de «feudalización» de Rusia, con dos señores de la guerra, uno al servicio del Kremlin y otro contrario, luchando entre sí; 3) Prigozhin por primera vez, en lugar de cargar únicamente contra el Ministerio de Defensa ruso, lo hacía contra el propio Putin, cuestionando su figura y, por lo tanto, el régimen: un aparente punto de no retorno; 4) El régimen no solo no salía a presentar batalla, sino que se preparaba para la defensa de Moscú, mientras una parte sustancial de las élites -incluido posiblemente Putin– se retiraban hacia San Petersburgo (Peskov, el portavoz ruso, mantenía que Putin seguía en Moscú, lógicamente).

Así las cosas, los efectivos de Wagner, avanzaban hasta entrar en la región de Moscú mientras seguían causando bajas a las Fuerzas Armadas. Hasta el momento de redactar estas líneas se había informado ya del supuesto derribo de 1 avión y 6 helicópteros -pues no todos ellos están confirmados gráficamente-. Hay que tener en cuenta que son bajas que se han producido en el plazo de unas pocas horas y gracias a que Wagner Group habría estado –mientras se quejaba de la falta constante de municiones- acumulando armamento y material en los últimos meses -en lo que sería un fallo monumental de la inteligencia rusa-. Entre este, cabe destacar sistemas antiaéreos, tanto MANPADs Igla como sobre ruedas Pantsir, entre otros, lo que les ofrece una importante cobertura mientras avanzan.

https://www.revistaejercitos.com/2023/01/23/la-guerra-de-ucrania-ii-de-la-conquista-de-lugansk-a-la-contraofensiva-ucraniana/

Finalmente, y cuando se esperaban combates en torno a la capital, pues el régimen había apostado tropas en cruces y puentes a las afueras de la ciudad, tras una negociación en la que habría mediado el presidente bielorruso, Lukashenko, el alzamiento se detenía sin llegar a derramarse sangre en Moscú. En un plazo relativamente breve, y mientras se especulaba con las concesiones hechas por Putin a Prigozhin, los efectivos de Wagner se retirarían de puntos como Rostov, presumiblemente hacia sus bases en la retaguardia ucraniana. Se abrían así muchas más incógnitas de las que se cerraban…

De inicio, había tres hipotéticos resultados para el levantamiento de Prigozhin; 1) que Putin se impusiese y Prigozhin terminase muerto y Wagner liquidada, reafirmando así su poder; 2) que Prigozhin triunfase, provocando un desmoronamiento del régimen y entrando en Moscú (mucho menos probable); 3) que la debilidad de Putin, con o sin triunfo de Prigozhin, terminase en un golpe palaciego por parte de su camarilla. Cada una de estas posibilidades tenía además distintas derivadas, a saber:

  • Si Prigozhin lograba imponerse -para lo que sería necesario el desmoronamiento del régimen- o bien iniciaba una guerra civil, la situación sería impredecible respecto a Ucrania. A priori, Prigozhin es del ala dura, mucho más radical que Putin en su nacionalismo y, por supuesto, tan o más descarnado e implacable. Desde que Wagner fuese ganando protagonismo a partir del pasado verano, sus declaraciones han ido variando. Si bien siempre ha reconocido el valor y el saber hacer de los ucranianos, lo cierto es que las más de las veces lo que se desprendía de sus mensajes era que necesitaba más material y hombres para destruirlos, lo que no hace pensar que esté a favor de terminar la guerra, sino más bien de aumentar el grado de esfuerzo de su país para finalizarla de forma exitosa. Sin embargo, los mensajes inmediatamente anteriores a su levantamiento fueron un tanto diferentes, denunciando las mentiras del Ministerio de Defensa ruso en relación a Ucrania y a la guerra del Donbás, lo que introducía un componente de incertidumbre. En cualquier caso, la hipotética llegada de Prigozhin al poder, no implicaba necesariamente ni el final de la guerra de Ucrania, ni una menor hostilidad por parte rusa, más bien al contrario. Máxime cuando, a diferencia de lo que ocurre con el envío de ayuda a Ucrania, que sirve para minar a Rusia, pero que se puede graduar, Occidente no tiene ningún control sobre Wagner y Prigozhin, con lo cual lo que podría parecer positivo -una guerra civil rusa-, podría descontrolarse volviéndose contra nosotros.
  • Una tercera opción sería que, ahora que Putin se ha mostrado ante muchos y por primera vez como un líder débil, un golpe palaciego de su propia camarilla le apartase del poder. En este caso, lo más probable es, sin duda, que sea «coronado» alguien con una postura todavía más extrema, especialmente respecto a Ucrania y Occidente.

Llegados a este punto, lo que ha ocurrido aparentemente es lo primero, pero la tercera opción permanece abierta, lo que no implica necesariamente un cambio de régimen, algo difícil, sino un posible cambio de liderazgo antes de tiempo. Simple y llanamente, por mucho control que pueda ejercer sobre la prensa, Putin ha dilapidado en unas horas -o le han arrebatado-, una imagen labrada durante más décadas que ahora muchos cuestionarán. Para sobrevivir, a pesar de que Prigozhin ha atacado con fuerzas limitadísimas, se ha visto obligado a hacer concesiones deshonrosas, que seguramente impliquen: 1) entregar la cabeza de Shoigú y/o Guerásimov; 2) ofrecer una amnistía a los mercenarios de Wagner; 3) la posibilidad para estos de volver a África a realizar su trabajo.

Así pues, serán muchos los que hayan «olido la sangre» y perciban ahora a Putin como un humano, con un control del Estado mucho más limitado de lo que se presuponía y, en definitiva, como un líder débil, en su ocaso. Esto podría acelerar en cualquier momento los acontecimientos, en especial si Ucrania «colabora» en ello, avanzando en el frente. Prigozhin, por el contrario, sale para algunos reforzado, casi como una de esas figuras míticas de la tradición rusa, encarnando a la perfección el papel de hombre del pueblo enfrentado al tirano por la justicia.

Sin embargo, tampoco conviene echar las campanas al vuelo con esto. El hecho de que se haya acordado que Prigozhin se exiliará en Bielorrusia implica que dista de ser una victoria completa. Bastante que ha sobrevivido. El problema es que lo ocurrido ha dejado claro que cualquier alzamiento hecho con un mínimo de decisión tiene ciertos visos de triunfar, algo que ningún Estado y líder que se precien pueden permitirse, ya que supone ofrecer incentivos a todos aquellos dispuestos a hacerse con el poder. Máxime cuando supone tragarse una por una las palabras de horas antes, asegurando que los traidores pagarían por ello…

Mientras tanto, la guerra de Ucrania seguirá, por supuesto. Lo ocurrido supone un importante aumento en la moral para las AFU, que saben que Rusia tiene mucho de bluff, aunque todavía atesore un gran poder militar. Putin tendrá que hacer lo posible para recuperar el poder y la credibilidad, y una negociación con Ucrania -en la que por fuerza tendría que hacer concesiones-, difícilmente ayudaría, lo que da pocas esperanzas de que el conflicto termine a corto plazo. Rusia, de hecho, se radicalizará más si cabe y no es descartable en absoluto una nueva movilización, aunque sin duda ahora desde el Kremlin tendrán más miedo que nunca a la hora de llevarla a cabo. Por otra parte, está por conocer el resultado de esos supuestos cambios en el Ministerio de Defensa, que desde el Kremlin y para intentar salvar la cara, aseguran que no se han negociado con Wagner, como si no fuesen una imposición.

Por supuesto, Prigozhin, aunque haya «ganado» esta batalla y su farol haya funcionado, no ha ganado la guerra, aunque sale vivo por el momento, que no es poco. Por desgracia para él ahora hay más incentivos que nunca para darle pasaporte al más allá, tanto a él como a muchos de sus hombres, disolviendo además la organización que conocemos. Otra cosa será cómo y cuando se haga, vista la gestión que de todo esto ha hecho un Putin al que se le han visto las vergüenzas.

Las consecuencias, en cualquier caso, irán más allá de la política interna del país: Rusia dejará de una forma u otra un vacío de poder en Oriente Medio y especialmente África, en donde Wagner estaba más activa y el Ejército no puede reemplazarle. Un vacío que siempre es rellenado por otros, aunque resta saber quién se aprovechará más, con China, los Estados Unidos y Francia en liza. Incluso en el extranjero cercano ruso habrán tomado nota. De hecho, en Georgia el Presidente instó al Primer Ministro a convocar una reunión del Consejo de Seguridad del país para evaluar la situación de las regiones de Abjasia y Osetia. Lo mismo podría aplicarse a otros como Moldavia, que sufre la cuestión de Transnistria, pero también a países que no están del todo cómodos viviendo a la sombra de Rusia, como algunas repúblicas de Asia Central.

Como el lector puede suponer, no han dejado de ocurrir cosas sobre el terreno durante el día de hoy, aunque no hemos podido seguir las novedades con la misma atención. Se ha producido durante la noche un lanzamiento masivo de misiles rusos contra Ucrania, quizá para desviar la atención de lo que comenzaba a cocerse. En total, según Kiev, más de una cincuentena de misiles habrían sido lanzados, siendo derribados 40 de 40 kh-101/555, 0 de 9 Kh-22, 1 de 2 Kaliber y 2 de 2 drones Shahed. Los ucranianos, por su parte, habrían atacado la ciudad de Urzuf, cercana a Berdyansk.

Además de eso, se ha luchado tanto en Lugansk como en Donetsk, aunque no se ha producido pese a los rumores un ataque general por parte de Ucrania, como algunos esperaban, aprovechando el caos en el interior de Rusia. Simplemente era muy difícil, seguramente con un preaviso mínimo -aunque será interesante ver qué nivel de conocimiento tenía la inteligencia ucraniana sobre los planes de Prigozhin (recordemos que según los papeles de Discord tenían relación)- mover un volumen adecuado de fuerzas a distintos puntos del frente. Quizá en los próximos días lo ocurrido en estas horas en Rusia tenga mayor impacto en el frente, pues sin duda los soldados de este país deben estar, además de con una baja moral, muy desconcertados y expectantes por los cambios.

Mientras tanto, se ha combatido desde Kreminna hacia Dibrova, en Avdiívka, en Mariínka y en general en toda la línea del frente en la región de Donetsk. Incluso se han publicado informaciones relativas a un hipotético ataque ucraniano sobre la zona de Jersón al sur del Dniéper bajo control ruso, aunque todo ello está por confirmar.

Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 24 de junio de 2023. Fuente - @War_Mapper.
Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 24 de junio de 2023. Fuente – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La sección institucional y diplomática de hoy como no puede ser de ningún otro modo está completamente dedicada a las reacciones a nivel internacional sobre la situación en Rusia, si bien también es cierto que tampoco se han producido novedades por parte de Ucrania ni de sus aliados y socios en lo que a nuevas medidas se refiere.

Ya por la mañana comenzaban a llegar las declaraciones, siendo una de las primeras la del  presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en las que indicaba que se estaba “Vigilando de cerca la situación en Rusia a medida que se desarrolla” y que estaba en contacto con los líderes europeos y los socios del G7. Lo más importante, es que tanto en esta declaración como en otras que se han publicado a lo largo del día se ha insistido en todo momento en que “este es claramente un problema interno de Rusia”. Asimismo, en todas las declaraciones y llamadas se ha reiterado el apoyo inquebrantable a Ucrania por parte de sus socios. 

Kaja Kallas, la primera ministra de Estonia, se pronunció, no obstante, poco antes que Charles Michel señalando que de la situación en Rusia que estaban siguiendo de cerca no se derivaba una amenaza directa para su país. Así, anunciaba que se había fortalecido la seguridad en las fronteras y ha animado a la población a no viajar a territorio ruso. 

Además, la dirigente estonia ha conversado con sus contrapartes de Finlandia, Letonia y Lituania, así como con su homólogo polaco, Mateusz Morawiecki. El acuerdo entre las partes es precisamente el de mantenerse en estrecho contacto, coordinarse e intercambiar información.  

Otros ejemplos de declaraciones son las del presidente de Rumanía, Klaus Iohannis, el de Lituania, o las de las ministras de Defensa y Exteriores de Bélgica. Sobre esto último, la ministra de Exteriores de Bélgica, Hadja Lahbib, también se ha pronunciado en el mismo sentido que sus homólogos de la UE, incidiendo en que se está monitoreando la situación de manera conjunta. También ha ofrecido indicaciones -como es lo habitual en estas situaciones- para los ciudadanos belgas que se encuentren en Rostov y alrededores. Tras su llamada con el Alto Representante Josep Borrell, Lahbib ha indicado que mañana Bélgica convocará un consejo de seguridad nacional y que su apoyo a Ucrania sigue siendo inquebrantable.  

Más allá de las declaraciones unilaterales y los contactos bilaterales entre algunos socios europeos, los ministros de Exteriores del G7 junto con el Alto Representante y vicepresidente de la Comisión Europea Josep Borrell han conversado hoy sobre los acontecimientos en Rusia. Una muestra de la coordinación que se ha buscado desde que comenzó la guerra en Ucrania a nivel internacional y que, en gran medida, se ha visto reflejado en los mensajes y declaraciones alineadas en distintos ámbitos para no enviar señales contradictorias. 

Borrell como jefe de la diplomacia europea ha comunicado que de cara al Consejo de Asuntos Exteriores del próximo lunes está coordinando la situación dentro de la UE y que se ha activado el centro de respuesta de crisis. 

Por último, el presidente de Estados Unidos Joe Biden, el presidente de Francia Emmanuel Macron, el canciller de Alemania Olaf Scholz y el primer ministro del Reino Unido Rishi Sunak han conversado hoy para discutir la situación en Rusia y han afirmado “su apoyo inquebrantable a Ucrania”. Estas dos únicas frases son las que se señalan en el comunicado oficial que registra la llamada de alto nivel, prueba de que por el momento -y cabe esperar que así sea-, las declaraciones sobre lo que está sucediendo son bastante comedidas. 

Moviéndonos hasta Kiev, las primeras declaraciones del presidente Zelenski llegaban a media mañana -aunque también se han plasmado en su discurso diario-, indicando en primer lugar que “Todo el que elige el camino del mal se destruye a sí mismo”. De este modo, Zelenski ha aprovechado la situación para hacer hincapié en que “la debilidad de Rusia es obvia” y que se trata de una “debilidad a gran escala”, así como que cuanto más tiempo mantenga a sus tropas y mercenarios en Ucrania “más caos, dolor y problemas tendrá para sí misma más adelante”. El líder ucraniano tampoco ha dudado en afirmar que “Ucrania es capaz de proteger a Europa de la propagación del caos y el mal rusos”. 

En su segunda declaración ha puesto el foco en la unidad, instando al mundo a no tener miedo, y, por otro lado, a que “todo deba ser real”. Esto último en el sentido de que todo el mundo “digan francamente que todas las acciones criminales de Rusia contra Ucrania fueron y son sin provocación”, así como que “todos tenemos que centrarnos exclusivamente en nuestras prioridades comunes de seguridad”.  

Por otro lado, el ministro de Exteriores, Dmytro Kuleba, ha dado traslado de su llamada con el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, en la que han intercambiado sus evaluaciones sobre los acontecimientos que están teniendo lugar en Rusia y que están observando de cerca. De igual modo, Kuleba ha incidido en que Ucrania sigue centrada en lograr los objetivos de su contraofensiva en el territorio ucraniano con el firme apoyo de Estados Unidos como aliado.

No obstante, esta no ha sido la única llamada de Kuleba, pues ha hablado con su contraparte francesa, la ministra Catherine Colonna, para analizar los acontecimientos en Rusia y sus consecuencias para la seguridad de Europa, pero también sobre el apoyo continuo a Ucrania. Todo ello, teniendo en cuenta que el lunes tendrá lugar el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE y que Ucrania será una vez más el punto central en la agenda europea. Hay que tener en mente también que el próximo día 30 de junio tendrá lugar la Cumbre del Consejo Europeo donde se darán cita los jefes de Estado y de gobierno de los 27 Estados miembros de la UE. 

A colación de Francia, su Ministerio de Exteriores ha emitido un comunicado en el que de un lado indica que su embajada en Moscú está plenamente movilizada para garantizar la seguridad de los ciudadanos franceses presentes en Rusia, así como la del personal diplomático y consular. De otro, que la ministra de Exteriores, Catherine Colonna está en “estrecho contacto con sus principales socios internacionales” y, en particular, con sus homólogos del G7 y el Alto Representante y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell. 

Asimismo, no dejan de ser interesantes las declaraciones del Ministerio de Defensa en las que pone de manifiesto que Ucrania se pregunta “por qué los soldados rusos siguen sentados en las trincheras fangosas en lugar de correr en ayuda de sus camaradas a ambos lados del conflicto”, lo que consideran que “sería mucho más seguro que enfrentarse al ejército ucraniano”. 

Asimismo, a última hora de la tarde el propio ministro Oleksii Reznikov ha compartido un vídeo dirigido a los soldados rusos en el que subraya que los enemigos de los soldados rusos y de la población rusa no están en Ucrania, sino en Moscú, invitándoles una vez más a que se vayan de Ucrania. En este sentido, los anima a ir a su país y cuidar allí de su familia y futuro incidiendo en que no les pegarán un tiro por la espalda, pues Ucrania no necesita tierras rusas.

por otro lado, el Ministerio ha planteado que la única pregunta es quién será “el afortunado” para sobrevivir y comparecer ante la Corte Penal Internacional en La Haya en directa referencia a la rendición de cuentas que busca tanto Ucrania como sus socios y aliados internacionales. 

El jefe del gabinete de Zelenski, Andriy Yermak, ha indicado: “Una guerra civil era el único resultado plausible de la invasión ilegal de Ucrania por parte de Putin. La historia nos muestra que todos los dictadores eventualmente colapsan bajo el peso de sus contradicciones y su arrogancia”.

Del lado de Rusia, a nivel institucional lo más destacable como ya se ha señalado en la sección anterior ha sido el discurso de Putin durante la mañana de hoy en el que ha subrayado, entre otras cosas: 

“Defenderemos tanto a nuestro pueblo como a nuestro estado de cualquier amenaza, incluida la traición interna. Lo que nos hemos enfrentado puede llamarse precisamente traición. Las ambiciones desmedidas y los intereses personales han llevado a una traición al país y a su pueblo.”

En lo que ha sido su primera aparición, el Ministerio de Exteriores en Twitter ha declarado:

“Hoy, Rusia está librando una dura lucha por su futuro, repeliendo la agresión de los neonazis y sus patrocinadores. Cualquier revuelta interna es una amenaza mortal para nuestro estado. Nuestras acciones para defender a la Patria de esta amenaza serán duras”.

Asimismo, el Ministerio ha realizado una advertencia a los países occidentales para que “no emprendan intentos de utilizar la situación interna de Rusia para lograr sus objetivos rusofóbicos”, dado que “Tales intentos serían inútiles y no encontrarán resonancia en Rusia ni entre las fuerzas políticas razonables en el extranjero”.  

Al respecto, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitry Medvedev, no se ha quedado al margen y ha transmitido el siguiente mensaje:

“Apoyar a nuestro presidente y al comandante en jefe supremo de las fuerzas armadas del país es crucial para derrotar al enemigo externo e interno, que busca desgarrar nuestra Patria, y para salvar nuestro estado. La división y la traición nacional llevarían a la mayor tragedia de la historia y una catástrofe universal. No dejaremos que suceda. El enemigo será aplastado. La victoria será nuestra.”

De igual modo, el Ministerio de Exteriores ha compartido una publicación de Twitter en la que recuerdan que tal día como hoy, pero en 1945, tuvo lugar “un desfile histórico en Moscú para conmemorar el triunfo de la URSS sobre la Alemania nazi en la Gran Guerra Patriótica”. Sobre esto han añadido: “El camino de Moscú a Berlín fue arduo, los soviéticos lucharon por cada centímetro de su suelo y liberaron a Europa”. 

A esto se suma que el presidente Putin ha mantenido varias llamadas telefónicas. En primer lugar, con los presidentes de Bielorrusia, Uzbekistán y Kazajstán, y, en segundo lugar, con el de Turquía. En todas ellas, el tema de conversación ha sido el mismo, el de informar a sus homólogos sobre la situación interna. 

En el caso del presidente kazajo, Kassym-Jomart Tokayev, sus declaraciones sí han trascendido en las que ha señalado que “los acontecimientos actuales son un asunto interno de Rusia”, subrayando que “el orden constitucional y el estado de derecho son una condición indispensable para mantener el orden en el país”. 

Para concluir, el alcalde de Moscú, Sergey Sobyanin, ha anunciado que el próximo lunes será festivo en la localidad, pero también ha decretado el estado de emergencia en la capital agregando que se han declarado medidas de operación antiterrorista. Así, ha ordenado a la población a que se queden en sus casas, a excepción de las autoridades. 


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