Guerra de Ucrania – Día 410

Mientras la filtración de documentos estadounidenses sigue generando reacciones, hoy se ha discutido sobre cuál sería la estrategia más adecuada, en caso de ser posible, para recuperar Crimea por parte ucraniana. Además de esto, los combates ha continuado, con un uso cada vez mayor de bombas planeadoras por parte de Rusia, lo que ha llevado a Ucrania a insistir un día más en la necesidad de obtener cazabombarderos F-16 como forma de contrarrestar la actividad de los aviones rusos y su armamento guiado.

Un día más, las filtraciones de documentos estadounidenses han seguido generando polémica, tanto por la necesidad de hacer una evaluación de daños que permita medir la profundidad de la brecha de seguridad y los posibles efectos, como por el hecho de que entre el material publicado en redes sociales y diversas plataformas se incluyesen referencias a distintos aliados. Es el caso de Canadá, sin ir más lejos, del que ahora hemos sabido que hace un tiempo fue objeto de ataques cibernéticos por parte de un grupo prorruso en febrero, algo que no había trascendido.

El problema aquí, como explica Mick Ryan, del think tank CSIS, es que cualquier filtración de estas características conlleva un proceso largo y costoso tanto para subsanarlo como para hacer una evaluación precisa de los daños, entre otros. De hecho, habla de cinco efectos:

  • La necesidad de destinar una gran cantidad de personal para llevar a cabo la evaluación de riesgos y los planes de mitigación;
  • Pérdida de confianza entre los funcionarios estadounidenses y ucranianos;
  • Se otorga a Rusia y China la oportunidad de minar la relación entre los EE. UU. y sus aliados al poder acusar a este país de espiar a estos últimos y;
  • Pérdida de confianza por parte de la ciudadanía e incluso de los militares sobre la información que reciben.

Pese a ello, al menos de cara a la galería los socios de EE. UU. están tratando de minimizar el impacto de las filtraciones, acusando a Rusia de haber gestado una operación de desinformación, algo que analistas como Aric Toler, de Bellingcat, dudan. Mientras tanto, además, se especula con el grado de influencia que lo sucedido podría tener sobre una futura ofensiva ucraniana, al complicarla o retrasarla, lo que nos lleva al siguiente tema del día: qué debería hacer Ucrania si la ofensiva es tan exitosa como para amenazar Crimea.

Sobre el tema, han escrito hace unas horas William Courtney y Scott Savitz en The Moscow Times, defendiendo que si bien la conquista por la fuerza de Crimea sería harto difícil, en tanto Rusia puede atrincherarse tras el estrecho istmo de tierra que separa la península del resto de Ucrania, aun así habría otras opciones posibles, que en cierto modo recordarían a lo visto en la ofensiva de Jersón.

De esta forma, para los autores, si bien Ucrania carece de medios de desembarco con los que intentar un asalto anfibio (por otra parte una locura hoy en día -salvo en el caso de una pequeña acción de diversión- lo que obligó a Rusia a descartarlo en Odessa) y seguramente también de la capacidad de romper las defensas terrestres rusas en el istmo, podría bloquear la península, convirtiéndola en un territorio poco amable para Rusia.

Esto se llevaría a cabo en primer lugar, gracias al armamento de precisión de largo alcance, que permitiría golpear distintos puntos dentro de Crimea. Esto es algo que Ucrania ya ha venido haciendo de distintas formas, por ejemplo mediante drones, como hace escasos días en Feodosia. Sin embargo, para hacerlo en condiciones deberían contar con armamento más contundente y en mayores cantidades, preferentemente misiles tipo ATACMS que los EE. UU. se siguen negando a entregar.

En segundo lugar, recurriendo a los USV como herramienta de guerra naval, para lo que asignarían a estos ingenios misiones, como el minado, que todavía no se han probado en este contexto. Es más, dan por hecho que seguramente el ataque al puente de Crimea fuese llevado a cabo mediante un USV y no un camión cargado de explosivos entre otras cosas, algo que no está nada claro. Y en cualquier caso, aunque se hayan producido ataques exitosos, como el de Sebastopol, el hecho de que no se hayan repetido de forma recurrente indica que Ucrania solo tiene unas capacidades muy puntuales en este ámbito.

El mayor problema, en cualquier caso, es que no hay una situación comparable a la de la región de Jersón al norte del Dniéper. Para que así fuese, al bloqueo debería unirse una amenaza directa por tierra, como ocurría allí. De lo contrario, el dominio negativo del mar o los ataques en profundidad no servirán para que Moscú tome una decisión tan trascendental como abandonar Crimea. Y por otra parte, llegan a obviar la posibilidad de una escalada vertical, que nunca puede descartarse y menos en el caso de Crimea, aunque haya motivos para pensar que Rusia no recurrirá a estos extremos ni en caso de amenaza real a su control sobre la península.

Así las cosas, aunque un bloqueo podría coadyuvar en cualquier estrategia ucraniana sobre Crimea (de hecho, destruir de nuevo el puente de Kerch, sería necesario en todos los casos para poner en peligro el control ruso de la península), el camino más evidente para Ucrania en este sentido pasa por infligir una derrota militar suficiente a Rusia como para que las defensas de Crimea queden en entredicho.

Y esto no implica obligatoriamente un asalto directo a las mismas, o al menos no hasta una fase muy avanzada, sino que pasa por erosionar una vez más la logística rusa, de forma que las defensas estáticas, aunque sigan siendo un desafío formidable, no puedan ser apoyadas ni por artillería, ni por reservas móviles, ni reciban tampoco la necesaria munición. También por atacar de forma que el despliegue ruso en el «pasillo terrestre» quede dividido en dos, sea por donde sea.

Dicho lo anterior, y pasando a lo ocurrido en las últimas horas sobre el terreno, al norte de la línea de frente, en la región de Lugansk, los únicos combates de los que se ha informado hoy se habrían producido en dirección a Kuz’myne y Dibrova. Más al sur, pero ya en la óblast de Donetsk, se habrían producido contra Verkh’okam’yans’ke.

En el área de Bakhmut, apenas han trascendido combates en dirección a Bohdanivka, al norte, y en el centro de la ciudad. Precisamente allí, los ucranianos habrían lanzado en las últimas horas un contraataque que les habría permitido retomar varios edificios en la zona de la escuela Nº7 y el estado Avangard, capturado hace escasos días por Wagner y sobre el que vuelve a situarse la línea de frente.

En el caso de Donetsk, al este de la capital regional ha vuelto a combatirse en Novokalynove, Severne y Permovais’ke, localidades todas en torno a Avdiívka, así como también a Mariínka. Sin cambios.

Más allá de esto, cabe hablar hoy sobre varios temas relacionados con la situación en el frente. En primer lugar, sobre el progresivo descenso en el número e intensidad de los ataques rusos, que ya hemos comentado en alguna ocasión en las últimas semanas, pero que cada vez más parece un hecho, lo que podría revelar el agotamiento ruso.

En segundo lugar, la campaña de ataques ucranianos sobre la logística rusa, que si en días anteriores se ha dirigido en varias ocasiones contra Melitópol, hoy ha castigado la localidad de Tokmak, seguramente mediante cohetes guiados GMLRS.

En tercer lugar, el uso creciente de bombas planeadoras por parte rusa, que hoy hemos podido ver en la zona de Chernígov, en la que han sido empleadas para destruir un puente. Lo que es más interesante, su utilización ha llevado a Kiev a solicitar una vez más el envío de cazabombarderos F-16.

Mapa de situación actualizado a 9 de abril de 2023. Fuente - @War_Mapper.
Mapa de situación actualizado a 9 de abril de 2023. Fuente – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Como viene siendo lo habitual, las jornadas dominicales rara vez son ajetreadas a nivel institucional y diplomático, y hoy, no ha sido una excepción. 

En su discurso con motivo de la Pascua de Resurrección, el presidente Zelenski ha deseado a los ucranianos y a los cristianos que la celebran una feliz Pascua y ha hecho referencia a que “El mundo quiere vivir en libertad”, un “Mundo que valora la vida, el respeto y la igualdad de cada persona”. De este modo, se ha referido a su reciente decisión de que la celebración del Iftar de la población musulmana sea una nueva tradición en Ucrania y que también felicitará a los judíos de Ucrania una vez finalice el Pesaj. Así insiste en que, pese a que “podamos tener diferentes tradiciones, pero una es común para todos: la defensa de la tierra natal”. Sostiene además que, aunque la Pascua se pueda celebrar en diferentes días, el día de la victoria de Ucrania será un día compartido por Ucrania “y por todo el mundo libre”. 

Esta intervención la ha complementado con su discurso diario vespertino en el que subraya que “Cada festividad cristiana brillante nos enseña que tal vez no sepamos cómo, pero debemos estar seguros de que el mal ruso perderá”. Según Zelenski, se están acercando a la “derrota del mal”. 

Mientras tanto en el Kremlin, el portavoz Dmitry Peskov, considera que Occidente está reaccionando de manera “histérica” a las intenciones de Rusia de desplegar armas nucleares tácticas en Bielorrusia, sosteniendo lo siguiente: 

«Occidente colectivo no está dispuesto a recordar el tema de las armas nucleares estadounidenses, que tienen su base en Europa, alrededor de nuestro país, pero en este caso, están inclinados a esta reacción histérica a nuestros planes para construir instalaciones de almacenamiento de armas nucleares tácticas en el territorio de Bielorrusia.” 

Por otro lado, como ya hiciera Finlandia con Rusia, Letonia ha anunciado la construcción de una segunda etapa de la verja que separará su territorio del de Bielorrusia. En abril comenzarán los trabajos para instalar otros 63,9 kilómetros de valla de un total de 173 kilómetros que se finalizarán en cuatro etapas. 

Sobre las exportaciones, el ministro de Agricultura de Hungría, Istvan Nagy, ha comunicado que el gobierno introducirá nuevas medidas para tratar de frenar el volumen de grano y semillas oleaginosas procedente de Ucrania, incluyendo aranceles y límites cuantitativos a las exportaciones. Asimismo, el ministro húngaro ha destacado que las grandes cantidades de productos alimenticios ucranianos baratos como las aves de corral, los huevos y la miel inundan los mercados de la UE y, al mismo tiempo, dañan el mercado interno húngaro y reducen los precios de venta de los agricultores por debajo del nivel de los costos de producción. 

Cabe recordar que el viernes conocimos que Polonia y Ucrania habían firmado un acuerdo en virtud del cual se suspenden las exportaciones de cereal ucraniano -no el tránsito- hasta junio de este año debido al impacto que están teniendo los “corredores solidarios” establecidos por la Comisión Europea en 2022 en el mercado local. Una situación que también está ocasionando protestas en otros Estados miembros de la UE como Rumanía y reacciones en bloque. 

De hecho, el ministro Nagy ha comentado que los primeros ministros de Hungría, Polonia, Eslovaquia, y Rumania, así como el presidente de Bulgaria han pedido a la Comisión Europea que tome cartas en el asunto adoptando “medidas inmediatas para hacer frente a la situación insostenible provocada por el aumento de las importaciones de cereales de Ucrania”. De este modo, ha incidido en que los agricultores necesitan estabilidad y previsibilidad para poder continuar con su actividad económica en las mismas condiciones que sus homólogos europeos y que precisamente “Bruselas no debería imposibilitarlo, sino apoyar y proteger a los productores de la UE”. 

Para concluir, en el caso de Polonia, además, su gobierno ya pidió al ejecutivo europeo que reintrodujera los aranceles sobre el cereal ucraniano, pero la Comisión estimó oportuno extender el periodo por el cual los productos ucranianos pueden ser comercializados sin imposiciones arancelarias. 


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