Guerra de Ucrania – Día 242

Sin noticias de Jersón, más allá de la supuesta llegada de las tropas ucranianas a Mylove, el día no ha deparado grandes novedades en el campo de batalla. Rusia ha continuado atacando instalaciones energéticas ucranianas, aunque a menor ritmo que ayer. Por otra parte, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, ha acusado a Ucrania de pretender utilizar una «bomba sucia» en su propio territorio ara posteriormente culpar de ello al Kremlin.

En las últimas horas la campaña de bombardeos rusa sobre la infraestructura energética ucraniana ha proseguido, extendiéndose no sólo a las centrales térmicas o a las subestaciones eléctricas, sino también a los depósitos de almacenamiento de combustible. Esto incluye también los militares, pues Rusia asegura haber destruido más de 100.000 toneladas de combustible para cazas de combate en Cherkasi, aunque no hay constancia de ello más allá del anuncio del portavoz militar ruso, Igor Konashenkov.

Sobre la oleada de ataques de las últimas horas, hay un par de detalles interesantes relativos al uso de drones y misiles. Ayer, según contamos, Rusia habría empleado más de tres decenas de misiles de crucero y un número indeterminado de drones. Según parece, los drones Shaheed-136 se muestran muy útiles contra algunos objetivos, pero dada su carga bélica, trayectoria y velocidad, son mucho menos adecuados contra otros.

Así las cosas, en el caso de objetivos que cuenten con una sólida protección de hormigón, como ocurre con muchas de las instalaciones energéticas ucranianas, se recurre a misiles dado que los drones Shaheed-136 serían incapaces de infligir el daño necesario para dejar fuera de servicio las mismas. Con todo, cuando se trata por ejemplo de subestaciones eléctricas, que por lo general están construidas al aire libre y consisten en su mayor parte en estructuras metálicas que ofrecen muy poca exposición, los Shaheed-136 son útiles pues provocan una gran deflagración debido al combustible que transportan, permitiendo afectar a más componentes.

En el caso contrario, el de las estructuras resguardadas tras gruesos muros de hormigón, sería más adecuado, precisamente por velocidad, trayectoria y energía cinética, emplear misiles balísticos como los Iskander. No obstante, por las razones que sea, Rusia no lo está haciendo, algo que podría cambiar en el futuro si se confirma la llegada de misiles Fateh iraníes. En su lugar, está recurriendo a misiles de crucero como los Kh-101 que si bien vuelan a baja velocidad, en trayectoria paralela al suelo y son relativamente fáciles de derribar –aunque menos que los drones Shaheed-136, por más que las cifras que aporta Ucrania seguramente estén hinchadas- y al menos disponen de una carga bélica adecuada.

Por lo tanto, si Rusia emplea misiles en lugar de drones, debe haber alguna buena razón para ello, pues atendiendo al coste de unos y otros, el número de Shaheed-136 derribados es casi irrelevante, pues por cada misil de crucero perdido se podrían haber lanzado decenas de drones, de los cuales varios lograrían hacer blanco, en cualquiera de los casos.

Por último, para cerrar por hoy el tema energético, conviene hacer una referencia a las palabras del ministro ucraniano de Energía, Herman Halushchenko. Según él, Ucrania habría perdido desde el comienzo de la guerra el 90% de la energía eólica y el 45-50% de la fotovoltaica. Ahora bien, por espectacular que sea la cifra, es importante señalar que estas pérdidas se produjeron en las primeras fases del conflicto, pues la mayor parte de estas instalaciones estaban situadas al sur del país. Además, entre ambas no generaban todavía una parte sustancial de la electricidad en un país que, por lo demás, producía mucha más de la que necesitaba para su propio consumo. Es decir, que aunque pérdidas del 45 y 90 por ciento puedan impresionar y aunque el dato haya aparecido ahora, no es una cifra actual, ni tampoco es relevante para la situación general.

La otra noticia destacada de hoy nos lleva al ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, quien en conversación telefónica con su homólogo francés, Sebastien Lecornu, habría expresado su preocupación por la posibilidad de que Ucrania emplee una «bomba sucia» en lo que Rusia generalmente denomina como «provocaciones». Una advertencia que habría extendido a sus homólogos en EEUU, Reino Unido y Turquía.

Para entender el sentido del término, hay que leer los informes diarios de su Ministerio de Defensa, por ejemplo, en los que constantemente se habla de «provocaciones» que luego o bien no llegan a producirse o, en algunos casos como el de la estación de tren de Kramatorsk, son ejecutadas por la propia Rusia pese a haber acusado de inicio a Ucrania. Se trata de un patrón habitual, según el cual acusan al contrario de pretender hacer algo que de lo que una vez sucede -y en muchos casos son ataques de falsa bandera o difíciles de atribuir-, le culpan.

Es un caso similar al que vimos ayer a propósito de la presa de Nova Kakhovka, que Rusia tendría más motivos que Ucrania para volar y además cuenta con las herramientas para hacerlo y que, sin embargo, desde hace semanas viene hablando sobre las intenciones ucranianas al respecto. Lo mismo que cuando culpan a los EEUU de desarrollar armas biológicas en Ucrania, sin aportar ninguna prueba convincente. Es, ni más ni menos, parte de su guerra informativa, un aspecto complejo y apasionante de su doctrina, por cierto.

Shoigú, además, también habría explicado al ministro francés que la actual deriva de la guerra tiene «una tendencia constante hacia una mayor escalada incontrolada». Las palabras del militar ruso, además de un análisis con buena dosis de razón, podrían ser interpretadas también como una advertencia dirigida al eslabón más débil de la cadena entre los aliados de Ucrania, es decir, a Francia.

Recordemos que Macron ha sido el único líder occidental que, saltándose todas las premisas de los Estudios Estratégicos, ha afirmado que no respondería con armas nucleares a una escalada nuclear por parte de Rusia en Ucrania. En cualquier caso, aunque no ha trascendido, entendemos que Shoigú habría trasladado este mismo mensaje a sus homólogos en EEUU, Reino Unido y Turquía, con los que también ha hablado recientemente como explicaremos en la segunda parte del informe.

El asunto aquí es que Ucrania no dispone de este tipo de ingenios, aunque en puridad podría construirlos, como también podría España y podrían muchos otros países con acceso a material nuclear -no necesariamente destinado a armas o procedente de centrales nucleares-. De hecho, un dispositivo de dispersión radiológica podría hacerse incluso con material médico como el utilizado para tratar algunos tumores. En cualquier caso, no se trata de algo comparable ni a un arma nuclear de fusión o fisión, ni a un arma de neutrones, ni por grado de destrucción, ni de mortalidad, por lo que tampoco es necesario magnificar la amenaza.

Pasando a lo ocurrido en el frente en las últimas horas, lo cierto es que ha sido una vez más una jornada con escasas novedades. En la zona nororiental del país, no se han reportado cambios. La situación es más o menos estable pese a los intentos ucranianos por avanzar hacia Svatove. El único vídeo relevante del día mostraría la destrucción de una pareja de BMPs rusos cerca de Makiívka, en Lugansk. Ahora bien, no deja de ser un testimonio del estancamiento relativo en este frente, más que de otra cosa.

En Bakhmut, la situación es similar a la de días anteriores. Las tropas rusas, Wagner, la milicia de Donetsk y los voluntarios chechenos han intentado progresar en Soledar y en Bakhmutske, así como hacia Opytne. También desde Zaitseve –recordemos que ayer hablamos sobre un vídeo que creíamos poco posible que fuese actual y hoy ha aparecido otro que demostraría que está bajo control ruso (que podéis encontrar a continuación)-. Por último, también se habría lanzado un ataque en dirección a Ozarianivka, como todos los anteriores, sin resultado.

https://twitter.com/TobiAyodele/status/1584188992911659010?s=20&t=zPvbTQZJnDr8jxaFN7HJ9A

En torno a la ciudad de Donetsk, se habrían vuelto a producir combates en dirección a Avdiívka, hacia Permovais’ke, Nevels’ke, Mariína y Novomykhailivka, en todos los casos sin movimientos sustanciales. Por cierto, aunque en nada afecta al transcurso de la guerra, ha resultado herido el popular periodista (o propagandista, según para quién) ruso Semyon Pegov, más conocido como Wargonzoo, aunque tras haber sido operado, se encuentra en buen estado.

Del sur, no hay novedades constatables. De los «mentideros», esto es, de las cuentas de Telegram, continúan llegando rumores sobre una hipotética retirada rusa, algo sobre lo que ya hablamos ayer. No obstante, por la misma razón, podría tratarse también de una rotación de tropas, ya que no hay ninguna información contrastada o verificada por vídeo o por otros medios. Además, una retirada no sería ta sencilla de ejecutar en orden.

En cualquier caso, ni siquiera FIRMS nos es útil hoy, pues no ha recogido ningún incendio relevante en la zona, aunque también es cierto que el día estaba nublado. Para terminar, cabe señalar que durante la noche Rusia ha vuelto a atacar Nikolayev utilizando para ello misiles antiaéreos lanzados por una batería S-300, destruyendo entre otros un edificio residencial.

Mapa de situación actualizado a 23 de octubre de 2022. Fuente – @Majakovsk73.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Hoy ha sido día de llamadas. Como hemos explicado al inicio del informe, el ministro de Defensa de Rusia ha hablado con su homólogo francés, Sébastien Lecornu, aunque no ha sido ni mucho menos la única comunicación que ha mantenido en las últimas horas.

De hecho, también ha sido el turno del secretario de Defensa británico, Ben Wallace, para hablar con su homólogo ruso que, recordemos, esta misma semana también ha hablado con el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin. 

Durante su conversación con Wallace, Shoigú ha manifestado que Ucrania está planeando acciones facilitadas por los estados occidentales, incluido el Reino Unido, para escalar el conflicto en Ucrania. Del lado británico, Wallace ha refutado estas afirmaciones y le ha advertido a su homólogo que “tales alegaciones no deberían utilizarse como pretexto para una mayor escalada”. 

Wallace también ha reiterado el apoyo del Reino Unido y de la comunidad internacional a Ucrania y el deseo de desescalar el conflicto. Así pues, ha enfatizado que corresponde a Ucrania y Rusia buscar una solución y ha mostrado la predisposición del Reino Unido para ayudar. 

A estas dos llamadas se suma una tercera con el ministro de Defensa de Turquía, Hulusi Akar, quien ha reiterado el rol de mediador de Ankara para hacer su parte y lograr un alto al fuego, así como la paz y estabilidad en la región. Según la información disponible Shoigu y Akar han intercambiado puntos de vista sobre “ser cuidadosos y cautelosos con las provocaciones” que contribuirían a un empeoramiento de la seguridad en la región y han acordado trabajar de manera coordinada en lo que concierne a estas cuestiones. 

Según el líder ucraniano, a colación de la llamada entre Shoigu y Lecornu, Rusia es el origen de todo lo “sucio” al dejar tras de sí “fosas comunes, cámaras de tortura, ciudades y pueblos destruidos, tierras minadas, infraestructuras destruidas y desastres naturales”. Zelenski incide especialmente que fue Rusia quien chantajeó con el desastre derivado de la radiación en la central nuclear de Zaporiyia. En su discurso ha agregado: 

“Si Rusia llama y dice que supuestamente Ucrania está preparando algo, significa una cosa: Rusia ya ha preparado todo esto. Creo que ahora el mundo debe reaccionar de la manera más dura posible. Si Rusia ha preparado otra ronda de aumento de apuestas y otro paso de escalada, debe ver ahora, de manera preventiva y antes de cualquier nueva «suciedad» que el mundo no se tragará eso.”

Sobre los ataques más recientes a la infraestructura eléctrica ucraniana también se ha pronunciado el presidente Zelenski para confirmar que en todas las regiones que ayer sufrieron los ataques han reestablecido la posibilidad técnica de suministro eléctrico. Por tanto, aunque puedan contar con electricidad en muchas ciudades y distintos hay que aplicar horarios en los que detener el suministro para garantizar que toda la población pueda tener acceso a la energía. Caso distinto es el de la restauración de las instalaciones energéticas destruidas que llevará mucho más tiempo. 

Dmytro Kuleba, ministro de Exteriores, por su parte ha reiterado que “los ataques deliberados a la infraestructura civil crítica de Ucrania son parte del genocidio de ucranianos por parte de Rusia”. Así, referencia expresamente el artículo 2 de la Convención para la Sanción y Prevención del Delito de Genocidio bajo la cual se está llevando a cabo el proceso en el Tribunal de Justicia entre Ucrania y Rusia. En virtud de esta Convención se entendería por genocidio, entre otros: “Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”.

Las acciones de Rusia en Ucrania están conduciendo además hacia un debate mucho más profundo en el marco de Naciones Unidas pues ya se oyen voces que cuestionan si Rusia debería seguir ostentando un asiento permanente en el Consejo de Seguridad. 

También resulta interesante comentar que un tribunal ucraniano ha ilegalizado al Partido Socialista de Ucrania (PSU) por considerarlo prorruso. De este modo, ya serían doce partidos los ilegalizados por la misma razón, un asunto polémico y que sin duda Rusia puede aprovechar en su favor.

En lo concerniente a la ayuda, el presidente Zelenski ha agradecido personalmente a la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, los 1.300 millones que han suministrado a Ucrania como ayuda de emergencia. Del mismo modo, ha subrayado la importancia de la plataforma de coordinación de donantes para Ucrania. 

La ayuda humanitaria también ha tenido un papel relevante en los últimos meses, si bien de cara a la llegada del próximo invierno irá cobrando mayor importancia. De hecho, la Comisión Europea ha impulsado la ayuda humanitaria con 175 millones de euros para proteger a las personas más vulnerables ofreciéndoles refugio en el que combatir las bajas temperaturas que se esperan. 25 millones de euros de la nueva ayuda se destinarán a operaciones en Moldavia. En suma, la UE ha destinada desde el inicio de la invasión 500 millones de euros a ayuda humanitaria. 

No obstante, a través del mecanismo RescEU también se desplegará la capacidad de albergue temporal y otros artículos en Ucrania por un valor de 62,3 millones de euros. Según señala la propia Comisión, junto con una segunda reserva de refugio de acogida por Rumanía, la UE ha adquirido la capacidad de proporcionar refugio temporal de emergencia hasta a 46.000 personas. 

Otro asunto relevante es la ayuda que Ucrania recibirá para la reconstrucción. Pese a que el próximo 25 de octubre vaya a haber una Conferencia de donantes en Alemania dedicada al Plan de Reconstrucción hay países que se están involucrando de otras formas a título individual más allá de comprometerse con la recuperación de una región o localidad concreta. Por ejemplo, Estados Unidos y Ucrania crearán un grupo de trabajo conjunto para tratar de involucrar a las instituciones estatales, empresas  y expertos americanos en la reconstrucción de la infraestructura ucraniana. 

Por último, es importante continuar haciendo un seguimiento de la ayuda humanitaria relacionada con la crisis alimentaria que ha ocasionado la agresión de Rusia al impedir durante meses la exportación de productos agrícolas ucranianas. En este sentido, hoy ha zarpado el sexto barco fletado por Naciones Unidas cargado de trigo con destino a Yemen. Por el momento, como hemos comentado en ocasiones anteriores, por el momento junto con Yemen, Etiopía y Afganistán han sido los otros países beneficiarios de estos cargamentos. 


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