Guerra de Ucrania – Día 805

Un ataque masivo ruso con misiles y drones ha vuelto a producir cortes eléctricos en distintas regiones ucranianas, tras dañar tres plantas de producción eléctrica. En Bruselas, por su parte, los Veintisiete han alcanzado un acuerdo «de principio» relativo al empleo de los intereses generados por los activos rusos congelados en la Unión Europea. Además, la Rada Suprema ucraniana ha aprobado un proyecto de ley que permitirá que acusados de ciertos delitos puedan reducir sus penas o incluso verlas conmutadas a cambio de servir en el frente. Todo en una jornada en la que Ucrania ha vuelto a alcanzar un depósito de combustible ruso, esta vez en Krasnodar, la UE ha comenzado a trabajar en un nuevo paquete de sanciones a Rusia que apunta directamente al gas natural licuado (GNL) y Londres ha anunciado la próxima expulsión del agregado de defensa ruso en el Reino Unido tras acusarlo de actuar como un «oficial de inteligencia militar no declarado».

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Los embajadores de la UE han llegado a un acuerdo relativo al uso de los «ingresos extraordinarios derivados de los activos inmovilizados de Rusia». Esto es, sobre los intereses generador por los alrededor de 260.000 millones de euros que pertenecen al Banco Central de Rusia y que están depositados en diferentes entidades de la UE, incluyendo 125.000 millones gestionados por la cámara de compensación belga Euroclear. Según se ha anunciado por parte de la presidencia de turno belga de la UE hace unas horas, esta cantidad, que podría ascender a varios miles de millones de euros al año, «servirá para apoyar la recuperación y defensa militar de Ucrania en el contexto de la agresión rusa». En cualquier caso el acuerdo, que es a nivel de embajadores, como decíamos, debe ser ahora ratificado.

Siguiendo con este tema, como sabemos, es precisamente en Bélgica en donde se encuentran la mayor parte de los activos rusos retenidos. Del total, aproximadamente 66.000 millones serían fondos rusos congelados, pertenecientes a instituciones como su Banco Central, mientras que alrededor de 190.000 millones consistirían en transacciones rusas hechas en su día a través de Bélgica y ahora bloqueadas por orden de las autoridades de este país, como forma en inicio de castigar a Rusia por la invasión, impidiéndole comerciar en el extranjero y hacer uso de sus medios financieros.

El caso es que, tal y como se esperaba, finalmente el plan de los Veintisiete -que ha sido saludado por la presidente de la Comisión o por la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas– ha dejado al margen el empleo de los propios fondos -lo que crearía un terrible precedente que minaría además la confianza de terceros países respecto de la UE como socio comercial e intermediario financiero-, para utilizar «únicamente» los intereses que el capital ruso pueda generar. Una cantidad, en cualquier caso, que asciende a varios miles de millones de euros al año; hasta 2.400 millones de euros según algunas fuentes e incluso 3.000 millones por año según otros.

Además de esto, y si bien en un primer momento se esperaba que se empleasen exclusivamente para la reconstrucción de Ucrania, finalmente parece que los Estados han cedido a la presión de algunas voces e instituciones comunitarias y que se utilizarán también para financiar su esfuerzo bélico. Esto implica que la propuesta ha logrado un nivel de apoyo político que hace unos meses parecía imposible, sin que por el momento haya trascendido qué Estados miembros han podido optar por la abstención constructiva o si, en última instancia, todos han dado un apoyo explícito a la medida, algo que sería extraño en casos como el de Hungría, por ejemplo.

Todo a la espera, además, de lo que decida el G7, pues recordemos que desde esta organización están trabajando en un plan que permitiría suministrar a Ucrania en un periodo de varios años hasta 50.000 millones de dólares procedentes de los beneficios de los activos rusos congelados no ya solo en Europa, sino en los Estados que forman parte del G7 y que no son Estados miembros de la Unión Europea, como ocurre con Japón o los Estados Unidos. Por de pronto, se mantendrá una reunión al respecto el próximo 15 de junio. Así las cosas, el acuerdo logrado por los Veintisiete, lo que hace es allanar en buena medida el camino al G7.

En cualquier caso, a pesar de que siguen escuchándose voces que apuntan en esta dirección, se ha dejado de lado el debate relativo al empleo de los activos y no de sus beneficios. Aun así, incluso la medida acordada hace unas horas, que desde Ucrania habían venido persiguiendo con insistencia, tiene muy mal encaje desde el punto de vista del derecho internacional público y sin duda justificaría una retorsión por parte de Moscú. Un vocablo que se refiere a los actos inamistosos, e incluso perjudiciales, aunque intrínsecamente legales, en respuesta a un acto anterior que también puede ser inamistoso, pero ilícito o ilegal a nivel internacional. Es decir, que Rusia podría adoptar medidas del mismo tipo -como la confiscación de bienes y activos extranjeros- en respuesta -que no en represalia- por los fondos perdidos.

Dicho todo esto, y haciendo referencia a lo que se dijo recientemente en el tercer foro de industria UE-Ucrania -las normas eran tipo Chatham House, por lo que no podemos desvelar la fuente exacta-, parece que los beneficios de los activos rusos congelados serán canalizados, al menos en buena medida, a través del European Peace Facility, de forma que hasta el 90 por ciento del total pueda ser empleado para la adquisición de armas y otros suministros militares con destino a Ucrania. Material que podría adquirirse «en Europa, fuera de Europa o en Ucrania», según uno de los ponentes, aunque son cuestiones que están todavía debatiéndose.

De hecho, llegó a decirse que, en lugar de adquirirse armas con estos fondos, una parte de ellos podrían ser canalizados directamente a Ucrania, de forma que fuese este país quien produjese el equipo necesario para seguir combatiendo. Así las cosas, y según el Alto Representante y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell (a quien sí podemos citar pues el discurso de apertura fue hecho público) «Esta es mi firme intención. Este dinero tiene que canalizarse hacia Ucrania para que los ucranianos puedan producir por sí mismos, en su territorio, cerca de sus necesidades, ahorrando costes de transporte y [evitando] retrasos». Lo que indica que podría emplearse para financiar la industria local, ayudando de paso a la economía del país.

Cambiando ya de las decisiones de los Veintisiete a la actualidad sobre el terreno, finalmente se confirma lo que adelantábamos en el informe de ayer: Ucrania ha sido víctima, una vez más, de una oleada masiva de drones y misiles rusos que ha afectado gravemente a su infraestructura energética y eléctrica, al dañar al menos tres plantas de generación. En total, habrían sido empleados 76 drones y misiles, de los que Ucrania asegura haber derribado 59, lo que no ha sido suficiente para impedir graves daños, como decíamos.

Más allá de las consecuencias del ataque, cabe hablar sobre la forma en que se ha producido, pues muestra a las claras cómo Rusia ha ido adaptándose al reto que plantea la red IADS ucraniana -falta de misiles, todo hay que decirlo- en los últimos tiempos. En este sentido, Rusia ha pasado a usar de forma complementaria los drones Shahed-131/136 (Geran-1/2) y los misiles, tanto de crucero, como balísticos e incluso hipersónico, así como las armas antirradiación, dirigidas específicamente contra los radares ucranianos.

Los drones Shahed, en particular las variantes Shahed-131/136, se han utilizado como una primera oleada económica para saturar las defensas aéreas ucranianas. Su costo relativamente bajo permite a Rusia lanzarlos en grandes cantidades, lo que obliga a Ucrania a gastar valiosos misiles tierra-aire para interceptarlos; una táctica que tiene como objetivo agotar las limitadas reservas de municiones de defensa aérea de Ucrania antes de la llegada de misiles de crucero más sofisticados y costosos. Además, sistemas como los Shahed sirven también como señuelos y cebo, atrayendo fuego de las defensas aéreas ucranianas y revelando sus posiciones.

Por otra parte, como puede verse en el gráfico sobre estas líneas, Rusia ha adoptado tácticas complejas, consistentes en lanzar drones y misiles desde múltiples direcciones, variando además sus altitudes y trayectorias, lo que supone un desafío adicional para las capacidades de interceptación y adquisición de objetivos por parte ucraniana. De hecho, mientras los drones Shahed agotan y confunden las defensas ucranianas, otros vectores como los misiles hipersónicos Kinzhal o los misiles balísticos Iskander son empleados para penetrar la cobertura que puede ofrecer la defensa aérea restante, esfuerzo al que se suman misiles de crucero como los Kh-101/555 y Kalibr, lanzados desde bombarderos estratégicos, buques de guerra y lanzadores terrestres, los misiles tierra-aire S-300/400 reutilizados para funciones de ataque a tierra y, como decíamos, también misiles antirradiación Kh-22 y Kh-31P dirigidos a los sistemas de radar y defensa aérea ucranianos.

Por cierto, que en relación con los ataques rusos, desde Ucrania han comenzado ya los preparativos para la temporada invernal 2024/2025, mediante una reunión que ha sido presidida por el primer ministro, Denys Shmyhal. Según sus declaraciones: “El primer desafío es la escala de la destrucción. Más de 800 instalaciones de suministro de calor han resultado destruidas o dañadas. Después del bombardeo masivo, Ucrania perdió hasta 8 GW de generación de energía. También hay pérdidas en los sistemas de distribución. Para restaurar lo que se ha perdido, necesitamos una enorme cantidad de dinero: alrededor de mil millones de dólares. Esto es a partir de hoy porque, obviamente, los ataques continuarán y la cantidad de daños seguirá aumentando”.

Sea como fuere, Rusia ataca y, como casi cada día, Ucrania responde en la medida de sus posibilidades (que están causando un daño notable, no debemos obviarlo). En este caso alcanzando un nuevo depósito de combustible, situado esta vez en la región de Krasnodar, concretamente en la localidad de Yurovka, en donde se han registrado al menos siete explosiones y, según las autoridades locales, hasta 8 personas habrían resultado heridas como consecuencia del ataque llevado a cabo con drones de largo alcance.

En cuanto a los combates y los movimientos, en las últimas horas las tropas rusas han continuado lanzando ataques en prácticamente todos los sectores del frente. Comenzando por el más septentrional, como es nuestra costumbre, tenemos avances en dirección a Yampolivka, al oeste de Kreminna. También, en el sector de Siversk, algo más al sur, en la zona de Vesele.

Pasando al sector de Bakhmut, si bien no se han producido cambios de posición, sí que Rusia ha mantenido los bombardeos intensivos sobre Chasiv Yar. De hecho, según algunas fuentes habrían comenzado a emplearse bombas planeadoras construidas a partir de bombas de aviación FAB-1500, algo que ya se esperaba, pero que supone un problema importante para los defensores ucranianos, dada su potencia.

Siguiendo con las novedades, en este caso en el sector de Avdiívka, tenemos que durante la última jornada Rusia ha logrado algunas ganancias tácticas tanto al norte del sector, en la zona de Ocheretyne, como al sur, en la de Pervomais’ke. En el primer caso, están logrando mover la línea de frente por una parte hacia Novooleksandriva, al noroeste de Ocheretyne. Por otra, al sur de esta localidad, entre Novobakhmutivka y Berdychi, atacando hacia Soloviove y Novopokrovske. En el segundo, el del área de Pervomaiske, atacando en dirección a Yasnobrodivka, al norte de Netailove.

En cuanto al sector de Mariínka, aunque no todas las fuentes coinciden respecto al nivel de presencia que las tropas rusas tienen en el centro de la localidad de Krasnohorivka, tras la toma de la planta de material refractario, todo indica que después de alcanzar este punto están intentando penetrar por el noreste de la ciudad, haciendo una suerte de pinza sobre los defensores ucranianos.

Por último, cerramos esta parte del informe con el antiguo eje de Velyka Novosilka. Allí las tropas rusas habrían logrado en las últimas horas un importante avance por el sur de la localidad de Staromaiorske, tras lograr tomar las alturas al sur y suroeste de dicha población, lo que ha facilitado la posterior entrada en la misma.

Como comentario, antes de pasar a la parte internacional, es obligado decir que la Rada Suprema ucraniana ha aprobado un proyecto de ley que, copiando lo hecho en Rusia tiempo atrás, permitirá que condenados por determinados delitos puedan ver rebajadas e incluso conmutadas sus penas a cambio de participar en la defensa del país. A la espera de más información, es una fuente potencial de mano de obra para las Fuerzas Armadas que podría contribuir a paliar la falta de personal, aunque para eso habrá que ver el texto definitivo, que debe ser ratificado por Zelenski y por Stefanchuk.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En el apartado internacional, y aunque ya hemos tratado en detalle lo acordado por los embajadores de los Veintisiete en relación con el empleo de los intereses de los activos rusos retenidos, comenzamos también por la UE. En este caso por el Alto Representante, Josep Borrell, quien ha condenado el ataque ruso masivo contra la infraestructura ucraniana, incidiendo una vez más en la necesidad de dotar a este país de una adecuada defensa aérea.

Siguiendo con la UE, los Veintisiete planean cargar contra el gas natural licuado (GNL) ruso como parte de un nuevo paquete de sanciones contra Rusia. Para ello, prohibirían su transferencia a través de la Unión Europea (UE) a terceros países, algo que podría afectar a la economía de países como España, que actúan como hub. De hecho, nuestro país sustituyó recientemente a Francia como el principal importador europeo de GNL ruso por vía marítima.

Pasando a Ucrania, el presidente Zelenski ha mantenido una conversación telefónica con el príncipe saudí (y hombre fuerte en el país) Mohammed bin Salman, a quien expresó su gratitud por el apoyo ofrecido por Arabia Saudí de cara a la implementación de la «Fórmula de Paz», además de tratar varios temas bilaterales que no han trascendido. Además de esto, y a colación, Zelenski ha confirmado que el canciller alemán, los primeros ministros de Dinamarca y los Países Bajos y la secretaria general del Consejo de Europa tomarán parte en la Cumbre de Paz Global, a celebrarse en junio en Suiza, en cuya preparación continúan trabajando desde la presidencia ucraniana.

Quien también se ha mantenido activo ha sido el presidente de la Rada Suprema de Ucrania, Ruslan Stefanchuk, quien se ha reunido con el vicepresidente de Eurocities en la localidad belga de Gante. Esta es, para quien lo desconozca, la mayor red de ciudades europeas, aglutinando en su seno a más de 200 grandes ciudades en las que habitan más de 150 millones de personas pertenecientes a 38 países tanto de la Unión Europea como de fuera de esta. Durante su reunión, han podido hablar sobre reconstrucción y recuperación. Además, el político ucraniano expresó su gratitud por la asistencia que la ciudad de Gante brinda a los ciudadanos ucranianos.

En otro orden de cosas, continúa la polémica en torno a las palabras de Macron relativas al envío de tropas a Ucrania en caso de necesidad. Por una parte, Mateo Salvini, vicepresidente y ministro de infraestructura y transporte del gobierno de Italia, ha venido a decir que Macron está como unas castañuelas, en lenguaje castizo, y que debe «buscar tratamiento». Por otra, el ministro de Exteriores lituano, Gabrielius Landsbergis, ha defendido la creación de una coalición ad hoc que permita enviar instructores occidentales a Ucrania, de forma que el adiestramiento de las tropas se lleve a cabo en el país y no en el extranjero, lo que complica y encarece la prestación de este servicio.

Pasando al Reino Unido, desde este país han anunciado la expulsión del agregado militar ruso en la embajada de Londres por actuar como un agente de inteligencia militar encubierto, según el Gobierno británico. Por supuesto, desde Moscú han defendido que las acusaciones contra su agregado son una «mentira» y han prometido una respuesta severa.

Siguiendo con Rusia, todo está ya listo para la celebración del «Día de la Victoria», que comenzará en breve. Una ceremonia a la que no han sido invitados oficiales de países hostiles, un año más. Una respuesta que, según la portavoz de Exteriores rusa, María Zajárova, es la adecuada contra países que estarían luchando una «guerra híbrida» contra Rusia. Para ser precisos, sus declaraciones han sido las siguientes: «No, los países hostiles no serán invitados al desfile por tercer año consecutivo. No han sido invitados desde 2022 porque los regímenes de estos países están persiguiendo – formulémoslo como una política hostil; este es un término que se introdujo – Pero en realidad ellos siguen una política agresiva hacia nuestro país. La formulan como una derrota estratégica. Nosotros la formulamos como una guerra híbrida».

Respecto a la ayuda internacional, mientras desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos aseguran estar trabajando en nuevos paquetes, acaba de saberse que el gobierno de Letonia ha donado a Ucrania nuevos equipos de comunicaciones para su empleo en el campo de batalla. En concreto, han hecho una donación, como parte de la «Coalición IT» por valor de 100.000 euros.


Comentarios

Una respuesta a «Guerra de Ucrania – Día 805»

  1. Avatar de hegemón
    hegemón

    Muy buen informe

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