Guerra de Ucrania – Día 622

Los países de la OTAN han anunciado su intención de suspender su participación en el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE), dando respuesta así al anuncio ruso de las últimas horas y destejiendo un poco más si cabe un entramado de seguridad en Europa hace tiempo muerto. Al mismo tiempo, los primeros F-16 neerlandeses han llegado a Rumanía para ser utilizados en el entrenamiento de pilotos ucranianos y Francia ha anunciado una ampliación de 200 millones de euros en el fondo de apoyo a Ucrani, el cual permite que este país realice compras a la industria de defensa gala.

Los Estados miembros de la OTAN, encabezados por los Estados Unidos, han anunciado en las últimas horas su intención de suspender su participación en el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) -tratado que limita los arsenales convencionales en el continente- durante el tiempo que sea necesario, en respuesta a la decisión de Rusia de retirarse del mismo, anunciada el pasado mes de mayo por el presidente Vladimir Putin y en vigor oficialmente desde ayer.

Según el documento publicado en la web de la Alianza: “Los países miembros de la Alianza condenan la decisión de Rusia de retirarse del Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa, así como su guerra de agresión contra Ucrania, que es contraria a los objetivos del tratado», a lo que añaden: «La retirada de Rusia de este tratado es el último episodio de una serie de acciones que socavan sistemáticamente la seguridad euroatlántica «. “En consecuencia, los aliados firmantes del Tratado FACE tienen la intención de suspender su aplicación durante el tiempo que sea necesario, de conformidad con sus prerrogativas según el derecho internacional. Esta decisión cuenta con el pleno apoyo de todos los países miembros de la OTAN ”.

Rusia, como sabemos, se ha retirado formalmente de FACE después de cumplir todos los trámites que ello implica, hace apenas unas horas. En su justificación, culpaban a los Estados Unidos de esta decisión y acusaban a Washington de haber socavado la arquitectura de seguridad establecida en el continente tras la Guerra Fría al favorecer la expansión de la Alianza Atlántica. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso afirmó que la entrada de Finlandia en la OTAN y la candidatura de Suecia significaban la muerte del tratado y acusó a los países de la Alianza de eludir abiertamente las restricciones impuestas por el pacto.

FACE establece, como sabemos, límites verificables a los diferentes tipos de armas y equipos militares convencionales desplegados tanto por la OTAN como por los países del antiguo Pacto de Varsovia en Europa. Era una forma de buscar un equilibrio entre la inversión en defensa y la estabilidad estratégica en un momento en el que Rusia y el resto de estados que antes formaban parte de la URSS tenían un arsenal convencional incomparable en número, mientras que los Estados miembros de la OTAN le superaban claramente en calidad, pero no tenían la intención de seguir invirtiendo en defensa las enormes cifras típicas de la Guerra Fría.

Firmado en 1990 y que entró en vigor el 9 de noviembre de 1992, había venido siendo la piedra angular sobre la que se consolidó la seguridad europea desde principios de los 90. Han formado parte del mismo una treintena de países, que se han beneficiado de unos techos máximos y paritarios en cinco categorías de armas, lo que llevó a la destrucción de más de 60.000 sistemas de armas y a la reducción de efectivos en 1.200.000 soldados con el consiguiente ahorro económico, pero también reducción en las posibilidades de que una carrera armamentística condujese a equívocos y, en última instancia, a una conflagración.

Ahora bien, que ahora se materialice la salida rusa no supone tampoco ningún cambio drástico, toda vez que en mayo de 2007, el presidente Vladimir Putin anunció que la Federación de Rusia suspendería la aplicación de los aspectos operativos del Tratado, algo que llevó a la práctica el 12 de diciembre de
2007, sin que cuatro años de negociaciones lograsen revertir su decisión. Algo que llevó a los miembros de la OTAN a suspender la aplicación de los aspectos operativos de FACE en 2011.

En cualquier caso, no deja de ser una mala noticia, pues supone un clavo más en el ataúd de una arquitectura de seguridad en Europa que costará mucho volver a poner en pie -en la forma que sea- una vez la fase militar de este conflicto llegue a su fin. Por el momento, a la espera de la respuesta que de la OTAN, lo previsible es que Rusia continúe implementando planes ya anunciados tiempo atrás de expansión de sus Fuerzas Armadas, especialmente de su Ejército, con la creación de nuevas unidades. Una medida que viene acompañada por otras derivadas del abandono acuerdos como New START, en este caso relacionado con la reducción de los arsenales estratégicos y que, en conjunto, implican que los próximos años requerirán de una mayor inversión en defensa por parte europea para compensar la expansión de los arsenales rusos, y probablemente también una mayor inestabilidad estratégica.

Respecto a la actualidad sobre el terreno, en las últimas horas se ha vuelto a informar de explosiones sobre Krivói Rog, lo que indicaría que la defensa antiaérea ucraniana ha estado en acción, ya que no han trascendido impactos, así como en Zaporiyia.

Del lado contrario se ha podido ver una columna de humo partiendo de las inmediaciones de la base aérea de Tangarog, en Rusia, aunque no se ha podido confirmar que sea fruto de ningún ataque. Sí ha sido fruto de un ataque ucraniano la destrucción de un edificio en el centro de la localidad de Donetsk, que desde Rusia han catalogado de terrorismo –llegando a solicitar una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas– aunque hay indicios de que tendría un uso militar desde tiempo atrás. Sea como fuere, las autoridades rusas han anunciado que como consecuencia del ataque se habría producido la muerte de seis civiles.

Más allá de esto, pasando a los movimientos en el frente, durante las últimas jornadas se han seguido produciendo ataques rusos menores en los alrededores de Kupiansk, tanto desde Lyman Pershyi como en la zona de Ivanivka. No hay cambios, salvo mínimos avances rusos en Pershotravneve.

En el área de Bakhmut se han producido continuos contraataques rusos tanto al norte como al sur de la ciudad. En el primer caso, centrados en la zona de Berkhivka, Yahidne y Khromove. En el segundo, en dirección a Klischiívka.

En el caso de Avdiívka, aunque el número de ataques rusos se ha reducido algo en los últimos días, la situación continúa siendo comprometida. El alcalde de la localidad, de hecho, asegura que las fuerzas rusas se están reagrupando y espera un tercer intento de ataque en los próximos días. Los únicos avances rusos se habrían producido al sur, en Opytne.

Al sur del país, han continuado los combates tanto Vuhledar –con un contraataque ucraniano exitoso-, como en el eje de Orijiv, con pequeñas ganancias ucranianas entre Novoprokopivka y Verbove, en donde se han lanzado contra las líneas rusas bajo un intenso fuego artillero, como al este del Dniéper, en donde las AFU mantienen posiciones mientras luchan por ampliarlas en torno a Krynky.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En cuanto al apartado internacional, más allá de lo que ya hemos explicado a propósito de FACE, las noticias nos llevan a Kiev. Allí, el presidente ucraniano, Zelenski, ha asegurado en su discurso diario que Ucrania «será parte de la Unión Europea», mientras espera que en las próximas horas se emita en juicio favorable respecto a la implementación por parte ucraniana de las recomendaciones de la Comisión. Además, ha anunciado la entrada en servicio de nuevos sistemas antiaéreos NASAMS.

En relación con la entrada de Ucrania en la UE, se espera que los Veintisiete den el pistoletazo de inicio de forma inmediata al proceso de adhesión de Ucrania y Moldavia y, por lo tanto, que el informe a publicar recomiende el establecimiento de negociaciones formales. Sobre esto, el viceprimer ministro de Moldavia, Nicolae Popescu, ha dicho también que tal medida sería un gran hito para su país. «Será un logro verdaderamente histórico y una oportunidad verdaderamente histórica para asegurar que Moldavia consolide su lugar en la UE».

Más allá de Zelenski y de la UE, su esposa y primera dama, Olena Zelenska, ha mantenido una videoconferencia con la primera dama polaca, Agata Kornhauser-Duda, con quien ha tratado temas relacionados con la asistencia sanitaria –Polonia ha venido capacitando a decenas de médicos ucranianos en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos de estrés provocados por la guerra– y a quien ha agradecido la ayuda prestada.

Andriy Yermak, jefe de la Oficina del Presidente, por su parte, se ha reunido con el empresario estadounidense Alexander Soros, presidente de la Open Society Foundations en sustitución de su padre, el polémico empresario y filántropo George Soros. En concreto, han hablado sobre las posibilidades de reconstrucción de la economía ucraniana, además de sobre cómo aumentar la presión de las sanciones contra Rusia.

En otro orden de cosas, el primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal ha anunciado recientemente que el Fondo de Apoyo a la Energía de Ucrania ha superado ya los 300 millones de euros, así como que el Gobierno que preside había aprobado un nuevo acuerdo que permitirá atraer un paquete de ayuda de 250 millones de euros procedente de la UE para acelerar la reconstrucción del país rehaciendo vías férreas, escuelas, guarderías y hospitales, entre otros.

Pasando a la ayuda militar, la noticia del día es, sin duda, la llegada a Rumanía de los cinco primeros cazabombarderos F-16 procedentes de los Países Bajos, los cuales serán utilizados en el entrenamiento de los pilotos ucranianos. Como sabemos, en total, desde Ámsterdam se han mostrado dispuestos a poner a disposición ucraniana entre 12 y 18 aparatos, aunque la cifra podría crecer en el futuro. Por de pronto, una vez aterrizados en la base aérea de Fetești, los cinco aviones (númerales J-010, J-019, J-366, J-064 y J-210) permitirán a los ucranianos familiarizarse con los aparatos que están destinados a pilotar, dando el salto de la teoría, la simulación y el vuelo en aparatos menores a los F-16.

La otra noticia importante, en relación con la ayuda militar la ha protagonizado Francia, país que ha anunciado un aumento de 200 millones de euros en el fondo de ayuda a Ucrania. En este caso, en lugar de ser una donación a fondo perdido, como suelen hacer otros Estados, lo que el Elíseo hace es conceder una suerte de crédito a Kiev para que adquiera a la industria de defensa gala el material que considere necesario hasta agotar los fondos. Es pues una suerte de win-win en el que Ucrania cuenta con medios para realizar adquisiciones y Francia subvenciona a su industria. Pese a este aumento, Francia continúa siendo uno de los Estados europeos que más reacios se han mostrado a prestar ayuda militar a su aliado, como demuestran las estadísticas.

En otro orden de cosas, en Ucrania acaba de inaugurarse un nuevo centro de lucha contra las minas, que formará parte de la estructura del Servicio Estatal Especial de Transporte y que ha sido construido por la empresa Metinvest gracias a los fondos recaudados a través de la plataforma United 24. Se espera que las nuevas instalaciones sirvan para formar a más de 3.000 especialistas en desminado. El centro llevará a cabo la planificación, organización práctica y coordinación de las actividades de acción contra las minas, y también informará a la población sobre los riesgos asociados con las minas y los restos explosivos de guerra.

Por otra parte, las unidades de reconocimiento pertenecientes a las tropas aerotransportadas ucranianas han recibido recientemente un nuevo lote de bicicletas eléctricas ELEEK, concretamente los miembros del 132º Batallón de Reconocimiento Independiente. Estos ingenios cuentan con una velocidad máxima de 70 km/h, una autonomía de hasta 150 kilómetros y un peso de 70 kilos y permiten a sus usuarios maximizar el sigilo, de ahí el interés ucraniano en su adquisición.

Pasando a Rusia, cabe comenzar por la próxima visita de Putin a Kazajstán, que se llevará a cabo a partir de mañana y en la que pretende estrechar más si cabe los lazos con esta ex-república soviética. Entre los temas a tratar se encuentran el comercio, la cooperación regional y el estatus del idioma ruso en este país de Asia Central. Mientras tanto, a pesar de la presión que Putin tratará de ejercer (el líder ruso sigue considerando que la CEI es una herramienta útil y que debería servir para alinear las políticas de sus miembros en muchos aspectos), se espera que el presidente kazajo, Tokayev, continúe manteniendo una posición neutral respecto a aspectos cruciales, como la propia guerra de Ucrania, como ha venido haciendo de un tiempo a esta parte, al tratar de equilibrar los intereses rusos, chinos y occidentales en Asia Central.

Más allá de esto, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajárova, ha denunciado hace unas horas los esfuerzos de París por sabotear, según ella, la participación rusa en la Conferencia General de la UNESCO. Según sus declaraciones «Francia ha echado a perder la participación de Rusia en la 42ª sesión de la Conferencia General de la UNESCO al no emitir visas a los miembros de la delegación rusa».

Pasando a un tema completamente diferente, las autoridades rusas han añadido a su lista de buscados a un nuevo miembro de la Corte Penal Internacional (CPI), en este caso el juez costarricense Sergio Gerarde Ugaldo Godínez, sin especificar el motivo. Se entiende que es consecuencia de la orden de detención decretada por este juez contra Putin en relación a su papel en la deportación de niños ucranianos, claro está. Recordemos que el fiscal del CPI Karim Khan, ya fue incluido en mayo en la lista de personas buscadas en Rusia.


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