Guerra de Ucrania – Día 582

Jornada de ataques con drones sobre Ucrania, así como por parte de la aviación rusa, que ha lanzado sus armas contra una planta de coque en Avdiívka. Jornada también de intensa actividad diplomática, con una reunión entre Zelenski y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenber, así como con visitas del ministro de Defensa de Francia y del nuevo secretario de Defensa británico a Ucrania, además de una nueva oferta de negociaciones por parte rusa «siempre que se reconozcan sus intereses y la realidad sobre el terreno». Más allá de esto, ha sido un día de interesantes debates acerca de la forma en la que Ucrania encara la guerra de desgaste y sobre si la eclosión de los drones está produciendo cambios en la naturaleza de la guerra.

En las últimas horas, ha cobrado relevancia un interesante artículo de Robert Rose publicado en War on the Rocks en el que se habla sobre el enfoque adoptado por Ucrania en lo que es, desde hace un tiempo, una guerra de desgaste. Una aproximación que el autor define como de «morder y sostener», en referencia a los pequeños avances logrados por la infantería a pie y la capacidad para hacer frente con una relación aceptable de bajas a los contraataques rusos en respuesta.

Ahora bien, aunque Rose tiene importantes dosis de razón en sus planteamientos, hay otros aspectos que pueden -y deben- ponerse en duda o, al menos, matizarse. Históricamente el bando ganador en las guerras de desgaste no ha sido necesariamente aquel que ha hecho un uso inteligente de los recursos, sino aquel que ha contado con una gran superioridad en términos humanos, económicos y, por supuesto materiales. Es esta última diferencia la que ha terminado por imponerse en el largo plazo, no hay más que ver la distancia en términos de PIB o población que separaba a los Imperios Centrales de sus oponentes durante la Gran Guerra o a los Aliados del Eje durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin duda, este no es el caso de Ucrania, en tanto el volumen de su economía, su población y su capacidad productiva son netamente inferiores a las rusas. De hecho, esta diferencia se ha agudizado, en el último año y medio, toda vez que Ucrania ha perdido a buena parte de su población en forma de refugiados salidos del país y una parte sustancial de su PIB por los efectos de la guerra. Rusia, por el contrario, ha sorteado de forma más que aceptable las sanciones y a pesar de sus innegables problemas demográficos y de las bajas sufridas, es capaz de mantenerse en la lucha apenas tras una movilización parcial (y una continua movilización encubierta).

Es decir, que a pesar del efecto que la excelencia táctica, los drones, las armas contracarro o la artillería de precisión hayan podido tener para enjuagar las ventajas rusa durante las primeras fases de la guerra, esto no implica que a largo plazo el desequilibrio de fuerzas no vaya a imponerse a favor de Rusia. Eso coloca la presión no sobre Ucrania -su disposición a aceptar sacrificios y a adaptarse está fuera de toda duda- sino sobre sus aliados, que son los que deben acelerar las medidas que se están implementando para aumentar la producción de munición (entre otros), evitando así que durante los próximos meses Rusia tenga una ventaja significativa en este aspecto y se llegue a un punto de aplastamiento una vez iguale la capacidad ucraniana en algunos aspectos en los que partía con desventaja y aproveche sus ventajas en el resto.

El asunto aquí, para Occidente, pasa por evitar a toda costa que se llegue en los próximos 12 o 15 meses -si no se quiebra el apoyo a Ucrania y se presiona en favor de negociaciones- a una situación en la que Ucrania pueda realizar 3.000 o 4.000 disparos al día y Rusia 30.000 o 40.000. Para evitarlo, además de munición de artillería, Ucrania necesita de forma inmediata más misiles como los Taurus o los ATACMS (también con cabeza de guerra unitaria), de forma que pueda maximizarse el daño a la logística rusa y a su Mando y Control, especialmente ahora que las cifras de SCALP y Storm Shadow podrían ser ya reducidas.

No debemos olvidar que Rusia no ha dejado de adaptarse en los últimos meses y que estas adaptaciones van desde cambios tácticos y materiales, a la construcción reciente de nuevas infraestructuras que refuercen la logística en las zonas ocupadas. Es más, Rusia está tomando medidas para asegurar la defensa de Mariúpol a corto plazo y, posiblemente, de ahí en adelante prosigan con su esfuerzo en dirección a Berdiansk y el resto de puntos importantes que conectan el territorio ruso con Crimea a través del famoso «pasillo terrestre». En relación con esto, si bien buena parte de estas infraestructuras seguirán estando al alcance de las armas de precisión y largo alcance suministradas a Ucrania -o producidas por ella misma-, lo cierto es que el simple hecho de desdoblarlas permite maximizar las oportunidades de tener al menos una abierta mientras otra recibe reparaciones.

Por otra parte, está la cuestión exterior, con la vista puesta en Corea del Norte e Irán, temas que hemos abordado en más de una ocasión en las últimas semanas. Los aliados de Ucrania deberán aumentar la presión sobre los socios de Rusia en la Zona Gris para reducir en lo posible su apoyo a Moscú en forma de suministros mediante la disuasión.

Respecto al tema de mantener una relación de bajas favorables, por atractiva que sea la idea y por mucho que pueda haberse conseguido en Bakhmut -laminando a una Wagner cuyos integrantes parecen de vuelta en la zona-, no es una opción en la que confiar a largo plazo por los motivos ya aducidos. Rusia, que muestra un desprecio absoluto por las vidas de sus militares –algo tradicional en su caso-, parece seguir dispuesta a asumir bajas sine die, sabiendo que hay una parte de su población o de la población de las repúblicas centroasiáticas que puede seguir siendo reclutada de cara a continuar constituyendo nuevas unidades, por más que su valor combativo sea bajo. Además, siempre tiene la posibilidad de nuevas movilizaciones (parciales o no), asumiendo el desgaste político derivado, que parece asumible, ya que la propaganda del régimen lleva tiempo vendiendo las ideas de una confrontación con Occidente, una lucha por la supervivencia y una guerra larga.

Dicho esto, corresponde a los aliados de Ucrania buscar la forma de enviar más ayuda y a corto plazo, aprendiendo de los errores que nos han traído aquí, toda vez que antes de la contraofensiva se dilataron los plazos de entrega del material comprometido, la formación de alianzas para el suministro de determinados sistemas y el tiempo de entrenamiento de los militares ucranianos. Todo ello no hizo sino dar tiempo al Ejército ruso para construir líneas defensivas y asentarse en ese «frente amplio» del que habla Rose en el artículo que hemos citado al inicio. Tropezar en la misma piedra, aunque se espera que la capacidad rusa de producción de municiones (más de 1 millón de proyectiles al año y creciendo) pueda ser superada para finales de 2024 o principios de 2025, es volver a conceder tiempo a Moscú para consolidar defensas, reforzar su logística y, en definitiva, imponer a Ucrania un coste todavía mayor por cada avance futuro.

Cambiando de tercio, la jornada sobre el terreno ha sido también intensa, con una nueva oleada de drones rusos lanzados sobre el territorio ucraniano y de la que la defensa antiaérea de este país asegura haber neutralizado 34 de 44 aparatos antes de alcanzar su objetivo. Aun así, no han podido evitar que se produzcan impactos en localidades como Mikolaiv (en la zona también se han registrado ataques por parte de la aviación rusa) o Kirovohrad. Rusia, por su parte, habría derribado según su Ministerio de Defensa un drone ucraniano sobre Bryansk.

Después de un tiempo sin apenas noticias del sector más septentrional del frente, el que va de Kupiansk a Svatove y de ahí a Kreminna, en las últimas horas han aparecido indicios de acción en la zona de Novoselivske, con ataques ucranianos en dirección a Kuzemivka. También de un aumento en el número de bombardeos rusos en esta zona, lo que podría ser parte de las acciones preparatorias para una nueva ofensiva, aunque a priori no tengan medios para lanzar acciones de entidad.

Más al sur, en el área de Bakhmut, las tropas rusas habrían logrado ligeros avances en la zona de Orikhovo-Vasilivka, además, después de los retrocesos de los últimos días, estarían lanzando contraataques al sur de la ciudad, contra Klischiívka y Andriívka (aquí es donde entra lo de «morder y sostener» para los ucranianos. Las imágenes de FIRMS hablan de un aumento en el número de fuegos en la zona, lo que implicaría un aumento proporcional de los ataques artilleros de una y otra parte en la región.

Al oeste de la ciudad de Donetsk apenas hay novedades. Continúa la tendencia de los últimos días, con ataques ucranianos hacia el oeste desde el centro de Mariínka y también al noroeste de esta urbe contra Krasnohorivka, así como al sur, en la zona de Pobjeda.

Respecto al sur, continúan los intentos ucranianos por avanzar en el eje de Orijiv, dificultados por la acción de las minas y de la artillería rusa, pese a lo cual han logrado ganar una mínima franja de terreno en dirección a la población de Novoprokopivka. Por el contrario, habrían retrocedido mínimamente al norte de Pryiutne, en el eje de Velyka-Novosilka.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En el apartado internacional, y en vísperas del Foro de Industrias de Defensa que tendrá lugar mañana en Kiev en Ucrania -recalcamos que con una mínima participación española, error mayúsculo- ha despuntado la actividad institucional. Prueba de ello es, en primer lugar, la visita del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg y el ministro de Defensa francés, Sébastien Lecornu, siendo Francia uno de los países junto a Alemania y el Reino Unido (también se ha visto por Ucrania a su nuevo secretario de Defensa) que mejor se está posicionando de cara a tener un papel relevante no solo en la reconstrucción, sino en el jugoso mercado de armas ucraniano. No en vano, e independientemente de cómo termine la guerra, el país se verá obligado a invertir sumas ingentes durante años, algo de lo que muchos pretenden sacar partido.

En el caso de Stoltenberg, quien ha mantenido una reunión con Zelenski, la cita ha servido, además de para hablar sobre la futura pertenencia de Ucrania a la Alianza –que Zelenski considera «cuestión de tiempo»-, para anunciar que «Junto con la OTAN, estamos elaborando un nuevo documento: un Programa Nacional Anual adaptado, que determinará las medidas prácticas para garantizar el cumplimiento por parte de Ucrania de los principios y estándares de la Alianza». Jens Stoltenberg, por su parte, destacó que Ucrania goza de un fuerte apoyo de todos los Estados miembros de la OTAN. Según sus palabras, los aliados seguirán proporcionando a Ucrania los medios más avanzados para repeler la invasión rusa, incluidos tanques y modernos sistemas de defensa aérea, y entrenarán a pilotos para aviones F-16.

Además de esto, también se ha conocido que la OTAN ya ha firmado contratos marco por valor de 2.400 millones de euros destinados a la producción de municiones, tanto para Ucrania como para reponer las reservas de los Estados miembros. De estos 2.400 millones, 1.000 son ya contratos en firme que permitirán producir munición de artillería de 155mm, así como armas contracarro y municiones para estos últimos.

Hablando de contratos marco, Estonia ha hecho público que se unirá a Alemania como parte del contrato marco que este país mantiene abierto para suministrar municiones a Ucrania. Alemania se ha mostrado receptiva ante la idea de abrir este tipo de contratos a otros socios, algo que había prometido a principios de año el ministro de Defensa teutón, Boris Pistorius y que beneficia al país. Es más, una de las empresas que más réditos está logrando obtener de la guerra de Ucrania es la germana Rheinmetall, cuyas acciones en el último año y medio y la forma en la que está logrando que iniciativas como ASAP le favorezcan merecería un estudio específico…

Siguiendo con las visitas a Ucrania, toca hablar del ministro galo, Sébastien Lecornu, quien ha hablado sobre el coraje y la determinación ucranianas, pero también del apoyo a largo plazo de Francia, país que, según asegura, ha movilizado su industria de defensa para «establecer asociaciones provechosas» con su contraparte ucraniana. Recordemos que Francia, además de donar material, ha venido financiando compras ucranianas a sus empresas de defensa, favoreciendo así el mantenimiento de la actividad de estas. Así, no es de extrañar que uno de los temas tocados en la reunión con Zelenski haya sido el de la mejora de las capacidades de defensa de Ucrania con el apoyo de Francia, incluida la posibilidad de iniciar la producción conjunta de ciertos tipos de armas. En este sentido, y como cabía esperar, Lecornu no ha llegado solo a Ucrania, sino que lo ha hecho acompañado de algunos de los directivos más importantes de sus principales empresas, una posición muy diferente a la española, ciertamente.

El otro cargo relevante que ha visitado hoy Ucrania ha sido Grant Shapps, flamante nuevo secretario de defensa británico, quien ha sido recibido también por Zelenski y quien, según ha expresado en las redes sociales, habría viajado hasta Kiev para preguntarle a Zelenski “qué necesita para ganar”, manifestando que el apoyo del Reino Unido a su aliado permanece «inquebrantable». Shapps, por cierto, no se ha reunido únicamente con Zelenski, sino con su homólogo ucraniano, Rustem Umerov, quien le ha agradecido el apoyo y ha hablado con él sobre las necesidades ucranianas más inminentes, incluyendo la defensa antiaérea, la artillería y los sistemas C-UAS. Es más, Shapps ha tenido tiempo incluso de reunirse con la viceprimera ministra para la Integración Europea y Euroatlántica de Ucrania, Olha Stefanishyna, con quien ha hablado sobre el proceso de reforma militar que vive Ucrania o la interoperabilidad con la OTAN, entre otros.

Más allá de las reuniones de alto nivel, hoy se han citado también los directores nacionales de Armamento de más de 40 países en Bruselas, bajo los auspicios del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania para buscar formas de solucionar los desafíos a los que se enfrenta la base industrial de cara al proveer a Ucrania tanto de material, como de mantenimiento para el que ya está en servicio. La reunión, la sexta hasta la fecha, ha sido presidida por el subsecretario estadounidense de Defensa para Adquisiciones y Sostenimiento, William LaPlante.

En otro orden de cosas, hoy también se ha podido ver al primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal reunido, esta vez con Bridget Brinjk, embajadora estadounidense ante Ucrania, a quien se le ha hecho entrega del «Concepto de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Democracia», un documento destinado a recoger las reformas que Ucrania piensa emprender de cara a acercarse tanto a la Unión Europea como a la OTAN.

Pasando al tema energético, durante la sesión de la Conferencia General del OIEA celebrada hoy, Ucrania ha sido elegida miembro de la Junta de Gobernadores del Organismo. La Junta está compuesta por 35 países, incluidos Canadá, Estados Unidos, Francia y Alemania. No es la primera vez que el país cumple con este papel, pues ya fue elegida para el puesto entre 2009 y 2011, no habiendo sido elegida desde entonces, pese a presentar su candidatura en varias ocasiones, debido a la falta de votos.

Más allá de esto, hoy se ha publicado en la web del Gobierno de Ucrania una nota de prensa en la que se anuncia que este país y Rumanía profundizarán su cooperación en materia de energía para garantizar la seguridad nuclear y energética en la región. Un proyecto que fue discutido durante la reciente reunión mantenida entre el ministro de Energía de Ucrania, German Galushchenko, y el ministro de Energía de Rumania, Sebastian Burduja, en París. Se espera que a raíz de esta decisión se aumente la capacidad de las redes interestatales, de forma que caídas en la producción ucraniana puedan ser compensadas por la producción rumana y viceversa.

Hablando de energía, hoy se ha sabido que Kazajistán, país centroasiático que tradicionalmente ha estado dentro de la órbita rusa, está dispuesto a aumentar el suministro de petróleo a Alemania. Hasta el momento, en lo que va de año, habría suministrado medio millón de toneladas de crudo a través del oleoducto Druzhba, para más señas, ruso. Y es que Berlín ha venido sustituyendo el crudo ruso por el kazajo desde que decidiese dejar de adquirir petróleo a Moscú.

No ha sido la única noticia que ha implicado hoy a Alemania, después de las dos ya compartidas. Además, según la agencia de noticias independiente rusa Agentsvo, una empresa de este país, o más concretamente germano-japonesa -DMG Mori-, a la sazón uno de los mayores fabricantes de máquina herramienta del mundo, seguirían suministrando sus productos a Rusia. Esto estaría permitiendo que la industria bélica de este país pudiese seguir construyendo motores de aviación y partes de aeronaves. Todo ello a pesar de las sanciones y de la inclusión de esta empresa en la lista ucraniana de patrocinadores de la guerra y evasores de sanciones el pasado 20 de septiembre.

Pasando a Rusia, desde este país han explicado hoy que la creación de una alternativa a SWIFT será uno de los temas de discusión que se pongan sobre la mesa en la próxima cumbre de los BRICS, la cual tendrá lugar a lo largo del próximo año. Según las declaraciones del ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov:

«Estamos intentando introducir nuestro sistema de mensajería financiera, el SPFS. Nuestros colegas chinos tienen su propio sistema, otros países BRICS también tienen sus propios sistemas o los están creando. Por eso este tema debe ser discutido por las autoridades monetarias y las agencias financieras de los Estados miembros del BRICS, y el año que viene será uno de los temas de la agenda de la reunión de esta organización».

Por último, es obligado hacer una referencia a las palabras hoy del ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quien ha vuelto a referirse a la disposición de su país a iniciar negociaciones siempre que se tengan en cuenta sus intereses de seguridad. Sus declaraciones exactas, que reproduce TASS, no se apartan un ápice de otras anteriores, aunque aun así merece la pena leerlas y que cada uno extraiga sus propias conclusiones.


Comentarios

  1. Gracias por el informe un día más.

    ¿Que posible explicación tendría el nulo posicionamiento español respecto a la reconstrucción de Ucrania y al foro de industrias de defensa??

  2. España rara vez se posiciona. La postura tradicional de España en demasiados asuntos es «Spain agrees»… Más allá de eso, podríamos decir que tenemos muchos complejos y una cierta incapacidad para aprovechar las oportunidades si estas plantean algún tipo de duda moral. En este caso, además, el Gobierno está obligado a mantener un perfil bajísimo, dado el momento en el que estamos y la necesidad que tiene de unirse en coalición con partidos contrarios al apoyo a Ucrania.

    1. Totalmente de acuerdo. Añadiría que en el caso del gobierno español posiblemente también haya una falta de interés o conocimiento de asuntos internacionales o de geopolítica, exceptuando los ministerios de defensa y exteriores claro. Sin embargo en el caso de la industria española sigo sin entender su aparente nula propactividad para posicionarse en Ucrania…

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