Guerra de Ucrania – Día 554

La ofensiva ucraniana prosigue su curso, con nuevos avances ucranianos en dirección a Verbove, en el eje de Orijiv, pero también con debates en torno a lo que pueda ocurrir en los próximos meses, no tanto en el campo de batalla, como en los despachos y cancillerías. Precisamente, en relación con esto, una vez más la Unión Europea ha fracasado en su intento de aprobar el octavo tramo de ayuda militar a Ucrania, debido a la negativa de Hungría, frente a la que el resto de Estados miembros parecen verse impotentes.

Uno de los problemas de realizar informes diarios sobre la guerra de Ucrania, por paradójico que parezca, es que una y otra vez nos vemos obligados a aparcar algunos temas por falta de tiempo o espacio para tratarlos. Además, al ser una publicación sobre una temática específica, por razones obvias y cuando toca elegir, solemos dar preeminencia a los asuntos más relacionados con la parte militar que al resto. No obstante, hay asuntos como la economía que juegan un papel crucial en esta contienda, y no hablamos únicamente de la economía de los contendientes.

En relación con esto, Rusia como sabemos ha sido capaz de resistir con solvencia las sucesivas rondas de sanciones y de hacer frente a las medidas tomadas para evitar su acceso a algunos productos de alta tecnología necesarios para mantener su maquinaria militar en marcha. Sin embargo, por bien que haya podido hacerlo, la expansión del gasto público unida a las menores entradas de divisas e impuestos por la venta de hidrocarburos, la fuga de capitales provocada por episodios de inestabilidad (como la asonada de Wagner Group) y la pérdida de reservas monetarias, han provocado una pérdida de hasta un 25% del valor del rublo y están tensando su economía.

El principal problema para Rusia es que si bien en 2022 fueron capaces de registrar un importantísimo superávit debido a los altos precios de los hidrocarburos (y por tanto al aumento en términos contables de las exportaciones) unido al colapso de las importaciones tras la salida de empresas foráneas y la imposibilidad de adquirir determinados bienes y servicios por las sanciones, este año no está siendo así, sino que más bien se están encontrando con un panorama totalmente opuesto.

De esta forma, en lo que llevamos de 2023 tenemos que el efecto de las sanciones y la caída global de los precios del petróleo han provocado que la balanza comercial rusa se invierta. Así las cosas, las importaciones han crecido de forma sustancial debido al fuerte aumento del gasto público provocado por la guerra, ocupado tanto en adquirir materiales en el exterior como en costear el aumento de los salarios derivado de la escasez de mano de obra provocada tanto por la movilización, como por la huída del país de buena parte del personal mejor preparado.

Una tendencia que según avance el conflicto y aumente la apuesta rusa, irá a más y no a menos, comprometiendo su futuro económico, conduciendo al déficit público y provocando nuevas devaluaciones del rublo que difícilmente serán compensadas por mayores exportaciones, como sería normal en un escenario sin guerra y, por lo tanto, sin sanciones. Además, la situación de la economía china, que ha sido una de las tablas de salvación de Rusia por mor de las importaciones de hidrocarburos, se tambalea, lo que añade un estrés adicional sobre un país que está haciendo todo lo posible por «internacionalizar» la guerra, en el sentido de buscar apoyos en todos aquellos descontentos con el dominio ejercido por Occidente.

No es que la situación en Ucrania sea mejor, por supuesto. El país, como sabemos, perdió alrededor de un 30% su Producto Interior Bruto durante el primer año de lucha, quedando comprometida su capacidad fabril y, lo que es peor, la capacidad financiera del Estado para hacer frente a los inmensos costes de una guerra que ha implicado una movilización total del país. Por fortuna para el Gobierno de Zelensky, la afluencia masiva de ayuda procedente de sus aliados ha permitido compensar este escenario sombrío, haciendo posible no solo la continuación de la lucha, sino incluso la recuperación económica en la parte del país que no se ha visto directamente afectada por los combates -aunque sí por los ataques rusos con misiles y drones y por el bloqueo naval, entre otros-.

Además de esto, el gobierno ucraniano ha venido tomando medidas para transformar su economía en una economía de guerra, movilizando a la industria para aumentar la producción militar y, muy importante, luchando contra la corrupción generalizada que afectaba no solo a su vida política o a la administración, sino también al sector privado, incluyendo el relacionado con la defensa. En este sentido, han sido capaces también de revertir en buena parte la terrible situación de partida y, de hecho, todo indica que de aquí a unos años Ucrania será -o más bien, volverá a ser-, uno de los principales productores de armas y sistemas de armas del continente, máxime viendo la rapidez a la que están logran atraer empresas extranjeras como Rheinmetall o Bae Systems, entre otras. Eso por no hablar de sectores como el de la robótica o las telecomunicaciones, en los que serán un actor principal dada la experiencia bélica.

Desgraciadamente para Kiev, la dependencia de Ucrania respecto del exterior sigue siendo absoluta, careciendo de recursos propios para mantenerse en la lucha de no ser por la continua afluencia de créditos y ayuda de todo tipo especialmente desde Estados Unidos y los Estados miembros de la Unión Europea, así como de otros aliados como el Reino Unido, Canadá, Australia o Noruega. Esto implica que cualquier cambio (incluido de percepción) en estos incidirá directamente en la capacidad ucraniana de sostener el esfuerzo militar y de continuar modernizando y reconstruyendo su economía. No olvidemos que son muchos los capítulos en los que la ayuda exterior es imprescindible y que no todos están relacionados con la producción militar o con el sector energético y eléctrico: incluso los salarios de los funcionarios se abonan en muchos casos gracias a la concesión de ayuda exterior.

Esto hace que, independientemente del rendimiento militar y de los esfuerzos ucranianos en la retaguardia, en última instancia sus posibilidades dependan más de lo que ocurra en Washington o en las capitales europeas (decir «en Bruselas» sería algo parecido a una ensoñación) que de ellos mismos. Y aquí las predicciones no son demasiado halagüeñas, con unos Estados Unidos a los que las cuentas no les salen para el próximo año (por problemas de política interna, no económicos) y una Europa que enfrenta sus propios problemas, algunos de ellos muy relacionados con Ucrania, como el efecto de las renovadas exportaciones de productos agrarios sobre el sector en algunos Estados miembros. Eso por no hablar de del papel que juegan países como Hungría, capaces de poner en jaque la provisión de nueva ayuda militar a Ucrania pese a la clara voluntad del resto de los socios, sin que existan mecanismos para sortear su veto o meter en vereda un régimen como el de Orban, totalmente ajeno a los valores que representa la UE.

Una situación difícil para ambas partes que, si bien no va a agotar por sí misma la voluntad de lucha, sí tendrá un efecto creciente según pasen los meses, presionando para que se establezca algún tipo de negociación.

Cambiando de tercio para pasar a hablar sobre los ocurrido en las últimas horas en términos militares, cabe comenzar por el accidente sufrido por una pareja de helicópteros Mi-8 ucranianos en la región de Kramatorsk, los cuales al parecer cayeron durante una misión de combate produciéndose como consecuencia la muerte de media docena de uniformados. Un suceso que se suma al de los L-39 hace apenas unos días y que ha motivado una investigación oficial por parte de la Oficina Nacional de Investigación de Ucrania (OSE).

Además de esto, durante la jornada de ayer siguieron las acciones ucranianas con drones sobre Bryansk, trascendiendo varios vídeos en los que se apreciaba la impunidad con la que algunos de estos sobrevolaban el territorio ruso, escuchándose además varias explosiones. Además, de esto, finalmente se ha confirmado que Ucrania cuenta con una variante de ataque a tierra del misil antibuque «Neptune» que, con unos 400 kilómetros de alcance, ofrecerá una alternativa a Ucrania a los vetos occidentales al empleo de armamento donado en Crimea, sin ir más lejos, o en el territorio ruso.

En cuanto a los combates, al norte del frente, en la línea Kupiansk-Svatove-Kreminna, ha continuado la presión rusa tanto en dirección a la primera de estas localidades, como hacia el oeste desde la segunda, aunque la situación es en general estable, con cambios mínimos o nulos de posiciones a pesar de los continuos intentos rusos, salvo posiblemente por un pequeño progreso en los bosques al sur de Kreminna.

En el área de Bakhmut se ha vivido en las últimas horas una situación parecida, sin avances registrados, aunque en este caso son las Fuerzas Armadas ucranianas las que están intentando avanzar y romper las líneas rusas al sur de la urbe.

Al oeste de Donetsk, los únicos cambios se han detectado en Krasnohorivka, en donde las AFU han recuperado algo de terreno recientemente.

Al sur del país, la atención continúa centrándose tanto en el eje de Velyka-Novosilka como, especialmente, en el de Orijiv. En cuanto al primero, la situación permanece estable, aunque las acciones continúan siendo constantes. En el segundo, por su parte, se ha registrado un aumento de los fuegos detectados por parte de la herramienta FIRMS de la NASA en la parte más oriental localidad de Verbove, lo que es sugerente. Además, da idea de los esfuerzos ucranianos por terminar de perforar las líneas rusas allí, en donde tratan de profundizar en lo logrado hasta ahora, como reconocen los propios ucranianos, para «crear un agujero lo suficientemente grande como para que los vehículos blindados proporcionados por Occidente puedan atravesarlo con suficiente apoyo logístico». Por de pronto están a las puertas del núcleo urbano en la propia Verbove, en donde se espera que Rusia plantee una defensa similar a la que se vio anteriormente en Robotyno. En cualquier caso no es la única dirección en la que están atacando las AFU, que también se mueven hacia Kopani y Novoprokopivka. Además de todo esto, FIRMS también parece indicar que en Stepove, al oeste de de este eje, pero a una distancia similar de Tokmak a la que hay desde Verbove, se están produciendo fuertes bombardeos ucranianos, algo a vigilar.

Situación en el eje de Orijiv-Tokmak a 1 de septiembre de 2023. Fuente - @Majakovsk73.
Situación en el eje de Orijiv-Tokmak a 1 de septiembre de 2023. Fuente – @Majakovsk73.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

El mes de agosto finaliza con el Consejo de Asuntos Exteriores (CAE) tras la Cumbre informal de los ministros de Defensa también en Toledo.

A su llegada a Toledo, el ministro Kuleba ha sido recibido por su homólogo en funciones, José Manuel Albares, pudiendo conversar a solas sobre la “ampliación de la muy apreciada ayuda militar de España a Ucrania”. De igual modo, Kuleba ha hecho hincapié en que la “máxima prioridad” para Ucrania en 2023 es abrir las negociaciones de adhesión a la UE. Además, al margen del CAE ha tenido también la ocasión de reunirse al margen y por separado, al menos, con sus homólogos de Chequia, Eslovenia y Lituania

Precisamente sobre este último asunto han podido discutir todos los ministros en la reunión junto con su homólogo ucraniano. En particular, el Alto Representante y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, ha enfatizado que “la guerra de Ucrania ha tenido el efecto colateral de acelerar el proceso de ampliación de la UE, un proceso “basado en méritos” por el que un Estado se convertirá en miembro cuando cumpla todas las condiciones”. Asimismo, Borrell considera positivo fijar un objetivo que de impulso político al proceso dado que los Estados miembros deben estar preparados para una ampliación que afectará a 10 nuevos miembros. En el caso de Ucrania, una vez se reciba el informe de la Comisión Europea en octubre, “corresponderá a la presidencia española tomar la decisión histórica de dar los siguientes pasos para abrir estas negociaciones para la entrada de Ucrania en la UE”.

Durante el CAE, los ministros de Exteriores han tenido la oportunidad de discutir sobre la Fórmula de Paz, considerada por Ucrania como “la mayor y más ambiciosa iniciativa diplomática desde la creación de la arquitectura de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial”.

Por su parte, el Alto Representante y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, ha destacado que hoy han discutido sobre la Fórmula y cómo pueden continuar apoyándola y situándola en el centro de la discusión a nivel internacional para construir una paz justa en Ucrania. De otro lado, han discutido sobre la resiliencia, la reconstrucción y las reformas de adhesión. En tercer lugar, han discutido sobre la ayuda militar en el marco del Fondo de Asistencia a Ucrania que el propio Alto Representante ha propuesto a los Estados miembros, teniendo en cuenta también su propuesta para ampliar a 40.000 el número de soldados que se entrenan a través de la Misión de Asistencia Militar a Ucrania (EUMAM Ukraine). Además, hay que tener presente que otra de las propuestas que ya se destacó a raíz de la Cumbre ministerial de Defensa del día anterior, es un fondo dotado con 20.000 millones de euros para un periodo de cuatro años.

Sin embargo, en el caso de la ayuda militar no ha habido avances en este Consejo. Debido al veto de Hungría ya expresado en nuestro informe anterior, que obedece a que el banco húngaro OTP Bank figura en la lista de patrocinadores de la guerra, los ministros de Exteriores no han podido adoptar el 8º tramo de 500 millones de euros en ayuda militar a Ucrania en el marco del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz.

Además, en su camino de vuelta a Ucrania, el ministro Kuleba ha pasado por Polonia para honrar a los polacos que lucharon contra el dominio soviético con ocasión del Día de la Solidaridad y Libertad en el país. En particular, Kuleba ha destacado que su enemigo común no ha cambiado y que la solidaridad sigue siendo el mejor camino a seguir.

En segundo lugar, otra de las noticias relevantes del día y que se ha anticipado en la sección anterior, el presidente Zelenski se ha reunido con representantes de la empresa BAE Systems. Durante el encuentro ha sido el propio Zelenski quien ha destacado que en Ucrania ya se están empleando armas fabricadas por BAE como los sistemas de artillería L119 y M777, así como vehículos de combate de infantería CV90.

Esta reunión es importante debido a que finalmente la compañía ha decidido abrir su oficina de representación en Ucrania y, como resultado del encuentro, el Ministerio de Industrias Estratégicas de Ucrania y BAE Systems han firmado un Acuerdo de Cooperación para la localización de la producción de armas en presencia del presidente Zelenski y el director general de la británica. Asimismo, han firmado un acuerdo marco de cooperación en la reparación, repuestos y producción de nuevos obuses L119.

Por su parte, el jefe adjunto del gabinete del Presidente, Ihor Zhovkva, se ha reunido con una delegación del Ministerio de Exteriores de Suecia para discutir “detalladamente el componente de seguridad de la cooperación bilateral entre ambos países”. Zhovkva ha agradecido los 13 paquetes de asistencia de defensa proporcionados a Ucrania, así como la transferencia de varias docenas de vehículos de combate de infantería CV90. En particular, ha agradecido el liderazgo en la creación de la coalición de los CV90, pero también la oportunidad para que los pilotos ucranianos prueben los aviones de combate suecos JAS 39 Gripen.

Por otro lado, han abordado la Fórmula de Paz, respecto de la cual Suecia se ha comprometido a contribuir en el desarrollo de la base para su implementación para los 10 puntos que la conforman. Según el representante ucraniano, hasta ahora más de 70 países comparten la filosofía de paz de Ucrania. Hay que recordar también que con ocasión de la última visita del presidente Zelenski a Suecia, el país decidió anunciar su respaldo a la Declaración Conjunta del G7 sobre garantías de seguridad para Ucrania.

En otro orden de cosas, las exportaciones siguen teniendo un lugar central en las conversaciones. El Ministerio de Exteriores ha vuelto a publicar otro comentario al respecto en el que se reitera el perjuicio que supone que Rusia se haya retirado de la Iniciativa de Granos del Mar Negro para la seguridad alimentaria mundial. Asimismo, el Ministerio muestra sus esperanzas en que Turquía, mediadora del anterior acuerdo, “utilice su autoridad para frustrar los intentos de Rusia de violar las obligaciones internacionales y chantajear al mundo con nuevas crisis alimentarias”.

Además, sobre la exportación de productos agrícolas ucranianos, ha podido discutir el primer ministro Denys Shmyhal con el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, a quien le ha trasladado personalmente que la posición de Ucrania es que las restricciones unilaterales de los países de la UE en el contexto de una guerra a gran escala y los intentos de Rusia de bloquear el corredor de cereales del Mar Negro son inaceptables. Asimismo, Shmyhal ha destacado que Kiev está trabajando para desarrollar soluciones alternativas.

En paralelo, Shmyhal y Dombrovskis han conversado sobre el Mecanismo para Ucrania por un importe de 50.000 millones de euros para el periodo 2024-2027. Este asunto también ha sido discutido por el ministro de Finanzas de Ucrania, Sergii Marchenko, con su homólogo italiano, Giancarlo Giorgetti. Entre otras cuestiones, Marchenko ha indicado que el presupuesto estatal para 2024 se están planificando gastos militares al nivel de 2023, por lo que se prevé que el déficit presupuestario no sea inferior al del presente año. De este modo, ha subrayado que es “fundamental para nosotros [Ucrania] que nuestros socios nos garanticen un apoyo predecible y rítmico para el próximo año”.

 Cambiando de tercio, y como se esperaba desde hace meses, Rusia ha anunciado una “votación anticipada” en los óblasts de Donetsk y Zaporiyia y se espera que haga lo mismo para las regiones de Jersón y Lugansk a partir del día 2 de septiembre. Todos ellos territorios ilegalmente anexionados por Rusia en septiembre de 2022 tras la realización de referéndums. El objetivo de estas elecciones sería el de nombrar diputados regionales y funcionarios municipales. Las autoridades ucranianas, no obstante, han pedido a la población de estos territorios que no participe en las elecciones animándolos a abandonar la zona si es posible.

Para finalizar y como noticia interesante, la Fundación Nobel ha anunciado que extenderá invitación a todos los diplomáticos representados en Suecia a la ceremonia de entrega del Premio Nobel, incluidos representantes de Rusia y Bielorrusia. Una decisión diferente a la del año pasado cuando la Fundación anunció que no invitaría a representantes de Rusia y Bielorrusia en señal de solidaridad con Ucrania. Según el director ejecutivo de la Fundación:

“Está claro que el mundo está cada vez más dividido en esferas, donde el diálogo entre quienes tienen puntos de vista diferentes se está reduciendo. Para contrarrestar esta tendencia, ahora estamos ampliando nuestras invitaciones para celebrar y comprender el Premio Nobel y la importancia de la ciencia libre, la cultura libre y las sociedades libres y pacíficas”.


Comentarios

2 respuestas a «Guerra de Ucrania – Día 554»

  1. ¿Cuáles serían esos 10 nuevos miembros de la UE??

  2. sino me equivoco son Albania, Bosnia y Herzegovina, Moldavia, Montenegro, Serbia, Turquia, Macedonia del Norte y Ucrania. Ademas de Georgia y Kosovo.

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