Guerra de Ucrania – Día 468

La presa de Nova Kakhovka ha colapsado, sin que por el momento esté claro si a consecuencia de un ataque o voladura o de forma fortuita y, en el caso de que haya sido algo intencionado, quién o quiénes son los responsables. La inundación consecuente ha afectado a grandes extensiones de terreno aguas abajo, especialmente en la ribera sur del Dniéper, mientras los gobiernos ruso y ucraniano intercambian acusaciones respecto a la autoría de un hecho que está provocando una catástrofe ecológica, aunque por fortuna no pone en peligro inmediato la central nuclear de Zaporiyia, como se temía en un principio. Mientras la situación se aclara, los combates han seguido en buena parte de Ucrania, Finlandia anuncia la expulsión de más diplomáticos rusos y varios líderes africanos han acordado una misión de mediación entre Rusia y Ucrania.

El día ha amanecido con la noticia de la destrucción de la presa de Nova Kakhovka. Lo primero que ha trascendido a través de las redes sociales, apuntaba a una voladura intencionada, aunque el vídeo que se ha compartido era en realidad de noviembre de 2022. En cualquier caso, las imágenes no dejaban lugar a la duda: una parte sustancial del muro había colapsado, permitiendo el paso de un gran caudal de agua que se incrementaría con el paso de las horas, según nuevas secciones de la presa iban siendo arrastradas por la corriente.

Rápidamente, el Presidente ucraniano ha convocado a su Consejo de Seguridad, tras lo cual ha acusado a Rusia de estar detrás de la destrucción de la presa, afirmando que se trataba de una voladura y no de un hecho fortuito, una opinión que, con pruebas o sin ellas, han expresado también desde otras instancias fuera de Ucrania personajes como Charles Michel y Úrsula von der Leyen desde la UE, o el ministro de Exteriores británico James Cleverly y el canciller alemán Olaf Scholz entre otros. Incluso, en las redes sociales, se han esparcido rumores procedentes de Ucrania sobre la autoría por parte de una unidad concreta del Ejército ruso, sin que se hayan presentado ningún tipo de pruebas al respecto.

Del lado ruso, durante horas han mantenido el silencio, para posteriormente comenzar un goteo de noticias desde medios oficialistas evitando hacer ningún tipo de referencia al posible origen del incidente, para posteriormente, de boca del ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, acusar a Ucrania de haber atacado la presa en un «acto de desesperación» tras las supuestamente «significativas e incomparables pérdidas» sufridas por Ucrania durante sus acciones ofensivas de los últimos dos días.

Más allá de los intercambios de acusaciones, conviene revisar la información de la que sí disponemos a raíz de los vídeos que se han ido diseminando, de los testimonios de periodistas, etcétera. Así, en primer lugar tenemos que voladura o no, no se ha producido en ningún momento un colapso total de la presa, sino únicamente de la parte superior de la misma, provocando que el caudal de agua resultante, aun teniendo efectos catastróficos, sea mucho menor de lo que podría haber sido en caso de una ruptura desde la base.

En segundo lugar, no hay vídeo alguno de la supuesta explosión, aunque sí algunos testimonios que apuntan a explosiones, procedentes al parecer de los lugareños. Este es un punto polémico, pues si la presa estaba minada, como es posible a tenor de algunas fuentes -de hecho, se anunció hace meses coincidiendo con la retirada del norte de Jersón-, no serían necesarias grandes explosiones para su destrucción, sino explosiones controladas en puntos clave de la estructura –lo que podría explicar, aunque sin ser determinante– algunos cortes «limpios» que se aprecian entre los escombros. En cualquier caso, la falta de vídeos de explosiones apunta a un derrumbe no motivado por un ataque, pues de haber sido por ejemplo municiones GMLRS -algo difícil de creer-, habrían tenido que llegar en gran número y difícilmente habrían escapado a las cámaras o a herramientas como el sistema FIRMS que monitoriza los incendios y hemos utilizado en numerosas ocasiones para determinar dónde los intercambios artilleros eran más intensos.

En tercer lugar, tenemos que desde hace días había mensajes de cuentas prorrusas en redes sociales alertando del peligro de colapso de una presa que acumulaba más agua de la que había retenido en los últimos 7 años. En algunos casos, hablamos de mensajes que datan de mediados de abril, advirtiendo de lo que podría ocurrir en determinadas condiciones. El problema es que esto en absoluto exime de culpa a Rusia, sino que más bien podría tratarse de una acción informativa destinada a preparar el terreno en vista de una acción que ya estaba decidida… o que era inevitable, como veremos.

En cuarto lugar, en las últimas horas la zona al sur del Dniéper a la altura de Jersón estaba siendo muy castigada por la artillería ucraniana, como confirman además los datos de FIRMS, lo que podría haber provocado una decisión in extremis por parte de Rusia, pensando que Ucrania -por más que no pueda hacer grandes desembarcos- podría llevar a cabo algún ataque en esa dirección, que es crítica.

En quinto lugar, y en relación con la «inevitabilidad», tenemos que la presa había ido acumulando daños por diversos ataques y acciones desde meses atrás, siendo posible que las compuertas no pudiesen manejarse con normalidad, lo que a la postre y unido a otros daños estructurales y a la reapertura de las esclusas de otras presas aguas arriba, habría desembocado en un colapso. De hecho, hay algunos argumentos a favor de esta teoría, como el hecho de que algo antes de lo ocurrido hoy una sección de la carretera que pasa sobre la presa se hubiese derrumbado.

Opciones como un ataque ucraniano con cohetes como causa del colapso son, a priori, descartables. No porque no puedan haberse producido –de hecho ya los hemos visto en otras ocasiones– sino porque es difícil que por sí mismos hayan podido causar daño suficiente como para hacer colapsar de forma repentina el muro de contención de una presa por gravedad como la de Nova Kakhovka, cuando han tenido notables problemas para hacer mella en una estructura mucho más frágil como el puente de Antonovsky. Además, y como hemos explicado, FIRMS no ha recogido ninguna prueba de ello.

Tomando lo anterior, son muchos los indicios que apuntan a una responsabilidad humana -por supuesto, lo ocurrido incluso siendo fortuito es causa de la guerra, por lo que en última instancia la autoría es humana-, seguramente consciente, aunque más por dejación que por otra cosa.

En primer lugar, porque aunque la presa no hubiese sido volada desde el interior, Rusia, que la controlaba, debía tener indicios suficientes de lo que podía ocurrir en breve y no ha lanzado en ningún momento una señal de alarma, alertando del inminente desastre ni siquiera a la población de los territorios bajo su control. De hecho, el silencio en los medios rusos ha sido total durante horas y el único personaje público que ha tenido cierto protagonismo hasta las palabras de Shoigú ha sido el gobernador prorruso de Jersón, quien se ha dedicado a transmitir «normalidad».

En segundo lugar, hemos de tener en cuenta que Rusia aprobó una orden oficial del 31 de mayo destinada a no investigar los accidentes en instalaciones críticas resultado de acciones militares, algo que podría haber evitado lo sucedido.

En tercer lugar, porque la destrucción controlada de la presa, tiene consecuencias también sobre la guerra, razón por la cual no son pocos los medios -esencialmente occidentales, obviamente- que apuntan a una autoría rusa, en tanto parece ser quien más se beneficia de lo ocurrido. De hecho, incluso no habiendo volado la presa, Rusia podría haber aprovechado a su favor un colapso inminente aprovechando la negación plausible o, como ha ocurrido finalmente, cargando contra Ucrania como es habitual a tenor de sus tácticas de desinformación.

No obstante, cabe preguntarse qué gana o pierde cada uno con lo ocurrido, y que cada cual saque sus propias conclusiones. Para ello, hemos elaborado esta pequeña tabla que recoge algunos de los puntos que se han ido comentando durante el día, aunque podrían ser muchos más y pasará tiempo hasta identificarlos todos:

PierdeGana
UcraniaPosibilidad de lanzar operaciones anfibias limitadas al sur de Jersón a corto plazo, para crear dilemas defensivos a Rusia.

Deberá desviar recursos a atender a la población de las localidades afectadas.

No podrá utilizar la presa en el futuro para producir electricidad, del mismo modo que tampoco podrán utilizar la central nuclear de Zaporiyia, ya que durante mucho tiempo no tendrá un flujo fiable de agua.

Hasta que el caudal se estabilice y el terreno se vuelva a secar, tendrá más dificultades para mover tropas por el norte del Dniéper, ya que la subida ha afectado a varios de sus afluentes y, con ello, a varias infraestructuras como la carretera E40.

Sufre una catástrofe ecológica -no olvidemos que incluso el territorio controlado por Rusia es internacionalmente reconocido como ucraniano-.
En el futuro tendrá facilidades para lanzar golpes de mano al sur del Dniéper, por la pérdida de algunas posiciones defensivas.
RusiaPierde el suministro de agua a los habitantes de Crimea a través del canal de agua dulce que parte de Nova Kakhovka.

Pierde temporalmente parte de las posiciones defensivas que había establecido al sur del Dniéper, incluyendo campos de minas que habrán sido removidas por las aguas.

Pierde crédito internacional y seguramente sea sometida a nuevas sanciones a consecuencia de lo ocurrido, tanto por constituir un crimen de guerra si se demuestra su responsabilidad, como por la catástrofe ecológica consecuente.
Reduce la extensión del frente al aumentar la anchura del Dniéper.

Libera tropas, ganando densidad defensiva en Zaporiyia y Donetsk.

Logra desviar totalmente la atención sobre las operaciones ofensivas que está llevando a cabo Ucrania en buena parte del frente.

Refuerza el papel del Dniéper como barrera natural de cara a una posible congelación del conflicto.

Aleja a Ucrania de Crimea.

Respecto a lo ocurrido sobre el frente en las últimas horas, en primer lugar Rusia ha lanzado una nueva oleada de misiles de crucero Kh-101/555 sobre territorio ucraniano de los cuales la totalidad (35 unidades) habrían sido derribados, siempre según fuentes ucranianas.

Además de lo anterior, en Bélgorod continúan las acciones de los integrantes de la «Legión por la Libertad», que siguen moviéndose por localidades como Novaya Tavolzhanka incluso empleando carros de combate. Además, se ha publicado un vídeo en el que se confirma lo apuntado ayer sobre la muerte del coronel ruso Andrey Stesev a manos de los primeros.

En relación con los combates, han trascendido enfrentamientos en Bilohorivka, en la región de Lugansk, sin que se registren cambios de posición en la zona.

En el área de Bakhmut, Ucrania habría avanzado ligeramente en la zona de Berkhivka, así como también en Orikhovo-Vasilyvka, con el Ejército ruso replegándose a posiciones más seguras. Según algunas cuentas prorrusas, los ataques ucranianos más contundentes se estarían produciendo desde la E40, presentándose una situación difícil para las tropas rusas. Además, se ha informado de combates al sur de la ciudad, en torno a Ivanivske y en la zona de Klischiívka.

Al oeste de Donetsk se ha combatido en las inmediaciones de Avdiívka y también en Nevels’ke y Mariínka, sin novedad.

Respecto al sur, después de la multitud de acciones que fuimos enumerando en el informe de ayer, la situación sería de tranquilidad, sin que hayan trascendido apenas informaciones, más allá de los exagerados números de bajas ucranianas presentados por Rusia (hablan de 1.500 ucranianos muertos y 28 carros de combate perdidos, incluyendo 8 Leopard), sin apoyo alguno en forma de pruebas, más allá de alguna mentira fácilmente detectable que ha sido hoy motivo de mofa en las redes.

Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 6 de junio de 2023. Fuente - @War_Mapper.
Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 6 de junio de 2023. Fuente – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Basta leer la primera parte de este informe diario de la guerra de Ucrania para ver que a nivel institucional y diplomático la jornada ha estado marcada por el cruce de declaraciones, ya no solo entre Moscú y Kiev, sino también de los socios y aliados de este último. Aun así, la reunión del “Bucharest Nine (B9)” o las medidas adoptadas por Finlandia se han hecho un hueco entre las noticias que rodean lo sucedido en la presa de Nova Kakhovka. 

El Ministerio de Exteriores ucraniano ha emitido una Declaración en la acusa a Rusia de haber cometido un acto terrorista contra la infraestructura crítica de Ucrania “que tiene por objetivo causar tantas víctimas y destrucción como sea posible”. En particular, define el acto como “terrorismo ecológico y tecnológico”, subrayando que se trata del “mayor desastre tecnológico de Europa en las últimas décadas, un ejemplo más del genocidio de Rusia contra los ucranianos”. Así pues, enfatizan que esta es la respuesta del Kremlin a aquellos países que piden que haya conversaciones de paz con Rusia. 

A colación, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ha indicado que ya se ha acordado con Ucrania y Rusia la misión de mediación para lograr una solución al conflicto. Está previsto que 6 líderes africanos viajen a ambos países a mediados de junio, aunque no se ha ofrecido una fecha precisa. 

Por supuesto, en la Declaración se hace referencia al peligro de incidente en la planta de energía nuclear de Zaporiyia. Sin embargo, sobre este posible peligro concreto se ha pronunciado la persona más indicada para hacerlo,el director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), Rafael Mariano Grossi. 

De otro lado, realizan un llamamiento al G7 y a la UE para que consideren “urgentemente” la imposición de nuevas sanciones de gran alcance contra Rusia, incluyendo su industria de misiles y el sector nuclear. Cabe recordar en este punto que el 10º paquete de sanciones de la UE se adoptó el 25 de febrero y el 11º se presentó el 9 de mayo, pero casi un mes después continuamos sin avances. 

No obstante, ya es bien sabido que no todas las voces dentro de la UE tienen la misma visión de la imposición de medidas restrictivas contra Rusia. Ha sido una vez más el ministro de Exteriores de Hungría, Peter Szijjarto, quien ha advertido que “la histeria de las sanciones” puede acorralar a la UE, subrayando que ya han socavado gravemente su economía y también la mundial, y planteado una amenaza para su seguridad energética. Además, en referencia a las negociaciones sobre el 11º paquete ha apuntado que cree que está claro para todos que las sanciones han fallado al no haber logrado su objetivo ni conducir al fin de la guerra en Ucrania.  

Asimismo, Szijjarto ha enfatizado que al apoyar los intentos de resolver el conflicto por medios militares y la imposición de sanciones, “los europeos permitieron que Estados Unidos los obligara a tomar una decisión extremadamente irrazonable”. 

Volviendo sobre el último mensaje que destacábamos de la Declaración, el primer ministro de Ucrania, Denys Shmyhal, se ha pronunciado en esta misma línea pidiendo a la comunidad internacional y las instituciones internacionales que deben garantizar la seguridad global que den una posición clara y condenen este crimen. Además, Ucrania ha solicitado ya la convocatoria de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, coincidiendo a su vez con el día en el que se han renovado los miembros no permanentes de este. 

Continuando con Naciones Unidas, una de las polémicas del día ha sido la que ha girado en torno a la promoción en redes sociales del ruso por la Organización dado que mañana es el “Día de la Lengua Rusa”. Un gesto que las autoridades ucranianas no han tardado en criticar pues consideran que precisamente hoy hacer referencias a este asunto podría calificarse como una broma. El asesor de la presidencia de Ucrania, Mikhailo Podolyak, ha señalado que por muestras así “La Organización que se supone que debe garantizar la seguridad global se está convirtiendo cada vez más en una parodia global”. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores ucraniano, Oleg Nikolenko, ha cuestionado que haya que estar en silencio ante los tuits sobre la diversidad cultural “ignorando la mayor catástrofe en Europa en décadas causada únicamente por Rusia”.  No obstante, una de las respuestas también en redes de este mismo Ministerio ha sido la siguiente: 

En paralelo a todas estas declaraciones y comunicaciones ha tenido lugar otra reunión del Bucharest 9 (B9) en Bratislava, dándose cita los líderes de Bulgaria, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía y Eslovaquia. En esta ocasión, además, han estado acompañados por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en vista de los preparativos para la Cumbre de la Alianza en Vilna en julio. 

El presidente Zelenski ha intervenido ante sus socios europeos manifestando nuevamente que es necesario que se establezca que Ucrania será miembro de la OTAN en Vilna, argumentando que máxime de lo sucedido hoy “es hora de demostrar que los valores declarados y los valores reales de la OTAN no difieren”, siendo la “hora de demostrar que no habrá debilidad en Europa”. Insiste en que además de fijarse una hoja de ruta sobre el proceso a seguir para lograr la adhesión deben formalizarse las garantías de seguridad para Ucrania precisamente en el camino hacia la membresía.

El Secretario General, por su parte, al igual que en el caso de Estados Unidos, por ejemplo, no ha acusado abiertamente a Rusia en sus declaraciones sobre la situación que rodea a la destrucción de la presa de Nova Kakhovka. Pese a ello, sí ha subrayado que lo sucedido pone en peligro a miles de civiles y causa graves daños medioambientales, así como que se trata de un “acto escandaloso” que demuestra una vez más la brutalidad de la guerra. 

Caso contrario ha sido el del Alto Representante y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, quien además de mantener una llamada con el ministro de Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, ha expresado que “la destrucción de la presa representa una nueva dimensión de las atrocidades rusas, poniendo en peligro las vidas de cientos de miles de civiles”. Ha agregado además, junto con el comisario de Gestión de Crisis Janez Lenarčič, que este hecho puede constituir una violación del derecho internacional y, en particular, del derecho internacional humanitario. Más concretamente y como ha señalado el ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Reznikov, este acto tendría cabida en el artículo 56 del Protocolo I de los Convenios de Ginebra sobre la “Protección de las obras e instalaciones que contienen fuerzas peligrosas”: 

“1. Las obras o instalaciones que contienen fuerzas peligrosas, a saber, las presas, los diques y las centrales nucleares de energía eléctrica, no serán objeto de ataques, aunque sean objetivos militares, cuando tales ataques puedan producir la liberación de aquellas fuerzas y causar, en consecuencia, pérdidas importantes en la población civil. Los otros objetivos militares ubicados en esas obras o instalaciones, o en sus proximidades, no serán objeto de ataques cuando tales ataques puedan producir la liberación de fuerzas peligrosas y causar, en consecuencia, pérdidas importantes en la población civil.”

Por su parte, de la llamada el ministro Kuleba ha destacado que Borrell le ha trasladado que la UE está lista para ayudar a Ucrania a mitigar las consecuencias de la destrucción de la presa, aunque no ha proporcionado más detalles al respecto.

Asimismo, paradójicamente, además, la destrucción de la presa de Nova Khakhovka tiene lugar un día después del Día Internacional del Medio Ambiente. Sea como fuere, hoy es más ineludible que nunca poner de manifiesto el impacto que la guerra tiene tanto para el medio ambiente en general, como para la fauna. No han sido pocos los que en sus declaraciones -a las que nos hemos referido en líneas anteriores- han calificado abiertamente lo sucedido como terrorismo y, más concretamente, ecocidio. 

De igual modo, han destacado el desastre que supone también para los animales, pues salvo pájaros, cisnes o patos, se han visto arrastrados por la corriente. El caso más escandaloso ha sido el del zoo de Nova Khakhovka donde todos los animales, salvo las excepciones mencionadas, han muerto ahogados. 

Por otro lado, como curiosidad, como consecuencia de la destrucción de la presa, el precio del trigo ha incrementado un 3 por ciento, aunque ya hay fuentes ucranianas que sostienen que los mercados esperan una “escalada”. 

Cambiando diametralmente de tercio, dos noticias para concluir con el informe de hoy. De un lado, Finlandia ha decidido expulsar de su territorio a 9 personas que trabajan en la embajada de Rusia en funciones de inteligencia alegando que sus acciones violan la Convención de Viena sobre relaciones Diplomáticas. 

De otro, el Ministerio de Defensa de la República Checa ha comunicado que la empresa nacional centrada en reparación militar de Novojichino comenzará pronto a reparar los carros de combate T-64 ucranianos. El Ministerio recuerda que el acuerdo para la reparación y modernización de dichos carros se cerró entre la checa VOP CZ y la ucraniana Ukroboronprom en febrero de 2023. Sin embargo, amparándose en razones de seguridad, no se ha comunicado el número de carros que se trasladarán al territorio checo. 


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