Guerra de Ucrania – Día 466

Jornada de transición en la guerra de Ucrania, con escasas novedades tanto sobre el terreno como en el apartado diplomático. En el primer aspecto -mientras se deja notar el «silencio de guerra», las noticias más importantes tienen que ver con la situación en la región rusa de Bélgorod, en donde las incursiones de los voluntarios contrarios a Putin continúan sembrando el caos y demostrando la incapacidad rusa para controlar su propio territorio, así como con un ataque ruso con misiles que ha dejado al menos un muerto y decenas de heridos en Dnipró. En el segundo, la novedad más reseñable tiene que ver con las reuniones mantenidas por Reznikov con sus homólogos de varias naciones asiáticas.

Antes de entrar en materia puramente militar, cabe dedicar unas líneas a un asunto crítico: el respaldo a la guerra por parte de la población. Concretamente en referencia a Rusia –cuya situación interna siempre es elusiva-, pues no son pocos los que creen que el régimen de Putin estaría cercano a desmoronarse bajo el peso de las sanciones y los continuados reveses en el campo de batalla. Incluso, en ciertos puntos de la guerra, ha habido políticos occidentales que han jugado abiertamente la baza de la caída de Putin –con la consiguiente respuesta, claro está-. Los fríos datos, sin embargo, no apuntan en esta dirección, más bien al contrario.

Lo cierto es que el apoyo al Kremlin apenas ha variado en los últimos meses, independientemente de si Rusia perdía el territorio conquistado en Járkov o en la zona de Jersón al norte del Dniéper, de si tomaba Bakhmut o de si se sufrían ataques en el interior de Rusia. Como ha publicado recientemente Meduza, hay buenas razones para apoyar la guerra entre los rusos, resumiéndose en uno muy evidente: una vez en ella, Rusia no puede perderla bajo ningún concepto.

Más allá de eso, el control que ejerce el Kremlin sobre los medios de comunicación, pero también sobre la educación -sobre la base de la ortodoxia y el nacionalismo como parte de la «revolución conservadora» que desde hace unos años vive Rusia, es férreo. Como también el sometimiento de una oposición que hace de poco más que de figurante, pero cuyo peso en el día a día de la vida política rusa es prácticamente nulo a pesar del bombo que a sus acciones –o a la represión que padecen– se le da en Occidente -puesto que en Rusia tienen totalmente vetado el acceso a los medios-.

Dicho todo esto, incluso aunque la ofensiva ucraniana lograse un triunfo de relumbrón en los próximos meses, resulta complicado que se traduzca en un colapso del régimen -escenario que tampoco parece muy deseable-. Ni siquiera parece probable que sujetos como Prigozhin, que están intentando capitalizar el descontento cada vez con más descaro, puedan cuestionar el papel de Putin a corto plazo. No abiertamente.

Más probable es lo contrario, que incluso a pesar del agotamiento y la patente falta de medios –como se demuestra en Bélgorod-, Rusia continúe redoblando la apuesta por el momento, pues no solo creen en el Kremlin que una guerra larga les favorece -y con una alta dosis de razón-, y están convencidos de que es una guerra por la supervivencia, sino que no hay ninguna salida que puedan considerar de medianamente aceptable de entre las planteadas hasta ahora desde Occidente.

En otro orden de cosas, cada vez con más fuerza se nota en las redes y medios algo que ya hemos visto anteriormente en este conflicto: el silencio por parte de Ucrania, lo que indica que se está llevando a cabo una OPSEC. Dicho de forma sencilla, esto quiere decir que el número de noticias y de declaraciones relativas a lo que ocurre en el frente o a la preparación que se está haciendo de cara a la ofensiva ha ido disminuyendo progresivamente, hasta prácticamente cortarse en los últimos días.

Las Operaciones de Seguridad de la Información, también conocidas como OPSEC, son un componente esencial de la estrategia militar que sirve para proteger la información sensible y evitar que caiga en manos enemigas. Estas operaciones implican un conjunto de procesos y prácticas que, de ser implementados eficazmente, pueden camuflar las intenciones de un ejército, especialmente antes de una ofensiva militar o de una operación de gran envergadura.

OPSEC es una disciplina que nace durante la Guerra de Vietnam, como un intento de las fuerzas militares estadounidenses de proteger sus planes y operaciones del enemigo. Desde entonces, la importancia de estas operaciones ha aumentado exponencialmente, adaptándose a las nuevas tecnologías y al creciente intercambio de información.

Las OPSEC buscan identificar y proteger la información que podría ser utilizada por adversarios para anticipar y contrarrestar acciones militares. En este contexto, se centran en proteger datos que pueden revelar detalles acerca de las capacidades, intenciones y actividades de una organización militar. Su objetivo es preservar el «secreto» que rodea -o debe rodear- a las operaciones militares y mantener en la sombra los detalles críticos hasta que la operación se lleve a cabo. Es, por decirlo de alguna forma, la otra cara del «shaping» del que habláramos días atrás. De esta forma, si este busca presentar dilemas al contrario relativos a los posibles planes para preparar el entorno operacional, las OPSEC lo que persiguen es negar al enemigo el acceso a cualquier información acerca de los verdaderos planes.

En la planificación y ejecución de una ofensiva militar, las OPSEC juegan un papel vital. Al mantener las intenciones y los planes de las fuerzas militares fuera del alcance del enemigo, ayuda a garantizar que las operaciones se puedan ejecutar sin interferencias ni contramedidas anticipadas. Para hacerlo posible, los militares recurren a toda una variedad de técnicas que van desde la desinformación al control de la información, y del cifrado de las comunicaciones, y el uso de canales de comunicación seguros para evitar que los detalles operativos caigan en manos equivocadas.

Es así, en tanto antes de iniciar cualquier operación importante, es crucial garantizar la protección de todos los aspectos relacionados con ella. Esto incluye los planes de la operación, las tácticas empleadas, la logística, los horarios, las rutas de movimientos de las tropas, y cualquier otro detalle que pueda dar una pista sobre las intenciones. La OPSEC permite a los militares ocultar estas piezas críticas de información y mantener a sus adversarios elucubrando al respecto hasta que sea demasiado tarde.

Pero la OPSEC no se limita solo a la esfera exclusivamente militar. En el mundo moderno, con la creciente dependencia de la tecnología y la información digital, las operaciones de seguridad de la información también se han vuelto cruciales para las organizaciones civiles. De este modo, al igual que las fuerzas militares, las empresas y las organizaciones gubernamentales -y no gubernamentales pero con algún papel en la guerra- también deben proteger la información sensible de los adversarios potenciales. No han sido pocos los casos en esta guerra en los que una información publicada por ejemplo por un «periodista» (entrecomillado pues generalmente ha ocurrido a consecuencia de las meteduras de pata de los propagandistas empotrados con rusos y milicianos) ha terminado en un ataque exitoso contra la posición desde la que emitía, por ejemplo.

Así pues, y en la fase de la guerra en la que estamos, tiene todo el sentido que el número de noticias mínimamente actualizadas -y fiables- relativas a movimientos o a la situación real en el frente, haya ido disminuyendo hasta ser casi nula, otorgándose todo el crédito a acciones como las de los militantes anti-Kremlin en Bélgorod y manteniendo un silencio casi total sobre lo verdaderamente importante.

Pasando ya a lo ocurrido sobre el terreno en las últimas horas, han continuado los combates en la región de Bélgorod, entre las fuerzas rusas y los miembros tanto del Cuerpo de Voluntarios de Rusia como de la Legión de la Libertad. Así, se han registrado enfrentamientos por ejemplo en la localidad de Novaya Tavolzhanka, en donde se ha combatido en zonas céntricas de la localidad.

Además, los elementos anti-Kremlin -no olvidemos que actúan como un proxy ucraniano-, han capturado a varios militares rusos, lo que ha llevado a una situación bastante curiosa, pues desde estos grupos habrían ofrecido al gobernador de la región negociar acerca de su devolución, contestando este último a través de los medios de comunicación. Además, y para terminar con Vyacheslav Gladkov, el citado gobernador, este ha llamado hoy a evacuar Shebekino, población de 40.000 habitantes alcanzada en las últimas horas por la artillería ucraniana.

Más allá de esto, han continuado los combates hacia Novoseliv’ske y Bilohorivka, en la parte más septentrional del frente.

En el área de Bakhmut, las únicas acciones reportadas hoy habrían tenido lugar al sur de la ciudad, en dirección a las localidades de Ivanivs’ke y Bila Hora.

Al oeste de Donetsk, por su parte, la única actividad registrada en las últimas horas habría tenido como escenario Mariínka.

Lo más interesante del día habría ocurrido al sur del frente, concretamente en la zona de Velyka Novosilka, en donde Ucrania habría lanzado una serie de ataques a pequeña escala, posiblemente de reconocimiento en fuerza o bien de distracción, aunque por el momento apenas hay datos más allá de los procedentes de algunos canales de Telegram en los que se habla de hasta una decena de carros de combate implicados. En cualquier caso, la situación tanto en esta zona de Donetsk como en Zaporiyia, en donde también se habrían llevado a cabo algunas acciones, es bastante confusa a estas horas.

Además de lo anterior, una niña de dos años habría resultado muerta por un ataque ruso con misiles sobre Dnipró, una acción en la que se han registrado también decenas de heridos. Por otra parte, Ucrania habría atacado la base aérea de Dzhankoy (en Crimea), dejando un curioso testimonio gráfico, además de haber vuelto a atacar tanto Mariúpol como Melitópol, mientras que los antiaéreos habrían estado activos sobre la localidad rusa de Krasnodar. Por último, la señal de televisión rusa en Crimea habría vuelto a ser pirateada.

Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 4 de junio de 2023. Fuente - @War_Mapper.
Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 4 de junio de 2023. Fuente – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La jornada dominical ha continuado con la inercia del sábado, es decir, con un decrecimiento sustancial de la actividad institucional y diplomática. Algo bastante habitual como destacamos en el informe de ayer tras una semana en la que ha habido varios encuentros de alto nivel como la segunda Cumbre de la Comunidad Política Europea. 

Al hilo de lo expresado en la sección anterior, el discurso diario del presidente Zelenski hoy ha estado centrado en el ataque de Dnipró. Ha destacado que 25 personas, incluidos 5 niños, han resultado heridos y que una niña de 2 años ha fallecido por el impacto de un misil que según el presidente podría ser un Iskander. Desde que comenzó la invasión el 24 de febrero de 2022 las autoridades ucranianas han podido confirmar la muerte de 485 niños, aunque son conscientes de que la cifra real es mucho mayor. 

Si bien de estos menores disponen de todos sus datos, en el caso de los miles de niños deportados a Rusia no. Aun así, sí se ha confirmado la deportación de 19.505 niños y la cifra de menores que han vuelto a sus hogares en Ucrania sigue estática en 371 desde hace semanas.

El presidente Zelenski ha insistido en que habrá rendición de cuentas por los crímenes de agresión cometidos en Ucrania por Rusia. También se muestra agradecido por la investigación de la Corte Penal Internacional y otros socios encaminadas a este fin, incluido el trabajo para lograr el establecimiento de un tribunal especial que enjuicie dichos crímenes. 

Su discurso ha finalizado, no obstante, haciendo referencia a las sanciones instando a que se cierren todas las áreas existentes que permiten a Rusia continuar “con el terror”. 

En relación con esto último, uno de los temas que también está “estático” es el de las negociaciones sobre el establecimiento de una zona de protección y seguridad alrededor de la central nuclear de Zaporiyia. Unas conversaciones que Rafael Mariano Grossi, director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA) esperaba haber concluido para finales del año 2022. Ya en 2023 Grossi y su equipo han viajado tanto a Moscú como a Ucrania, pero no contamos aún con resultados tangibles. Tal es así que es posible que este se desplace nuevamente a Moscú, pero hasta ahora no se han discutido los términos prácticos de la visita, según ha informado Mikhail Ulyanov, Representante Permanente de Rusia ante las Organizaciones Internacionales en Viena. 

Cambiando de tercio, antes de su vuelta de Singapur, el ministro de Defensa de Ucrania Oleksii Reznikov, se ha reunido con sus homólogos de Nueva ZelandaFiyiCamboya y Japón, países que apoyan la integridad territorial de Ucrania y que han mostrado públicamente su apoyo. Esto último es especialmente importante en el caso de Camboya o Japón cuya ayuda a Kiev pasa más desapercibida, pero sí se han involucrado en lo concerniente al desminado humanitario debido a su experiencia. Por otro lado, Reznikov ha recalcado nuevamente su encuentro con algunas de sus contrapartes de la UE y el Alto Representante Josep Borrell. 

A colación de Japón, es interesante destacar que Estados Unidos estaría tratando de asegurar los suministros de TNT procedentes del país nipón para emplearlos en los proyectiles de artillería de 155 mm al tiempo que envía munición a Ucrania. En particular, la legislación y las normas de exportación de Japón prohíben que sus empresas vendan artículos militares en el extranjero, por lo que no puede ayudar a Ucrania directamente ni a sus aliados mediante la transferencia de armamento. Sin embargo, el TNT entraría dentro de la categoría de productos o equipos de doble uso cuyas normas son menos estrictas pues su uso no se circunscribe únicamente al ámbito militar, sino que también puede extenderse a determinadas áreas civiles como la minería. Por el momento no hay una confirmación del Ministerio de Comercio, Industria y Economía de Japón ni de Estados Unidos acerca de estos planes. 

Para concluir y relacionado con la ayuda, el Consejo Nacional de Suiza (la Cámara Baja del Parlamento) ha votado en contra del proyecto de ley que permitía a terceros transferir armas fabricadas en territorio suizo a Ucrania hasta finales de 2025. Por tanto, Berna sigue amparándose en sus “principios de neutralidad” para continuar cortando el camino a aquellos socios de Ucrania que sí estarían dispuestos a enviar ayuda militar adicional. Por ejemplo, la empresa de defensa suiza RUAG quiere vender 96 carros de combate Leopard 1 a Alemania que posteriormente serían transferidos a Ucrania. Una intención que se ha trasladado a la Secretaría de Estado de Asuntos Económicos de Suiza por carta oficial esperando obtener la aprobación para la transacción.  


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