Guerra de Ucrania – Día 326

Durante las últimas 24 horas se han producido interesantes noticias relacionadas con la ayuda internacional a Ucrania, publicando medios anglosajones incluso que el Gobierno británico enviará helicópteros de combate Apache al país, algo que las autoridades rápidamente han negado. La polémica, no obstante, sigue estando en Alemania, que además de problemas políticos internos relacionados con su todavía ministra de Defensa, no ha tomado una decisión sobre los Leopard 2. Sobre el campo de batalla, las Fuerzas Armadas ucranianas están aumentando su presión sobre Kreminna nuevamente, mientras del lado ruso tratan de romper las líneas ucranianas sobre la T0513 y en Klishchiivka.

Las últimas 24 horas han sido ciertamente interesantes en lo relativo al futuro de la guerra de Ucrania y al apoyo que este país puede esperar desde el exterior. La «noticia» más impactante del día aparecía en las páginas del diario sensacionalista británico The Mirror, el cual afirmaba que el Reino Unido enviaría helicópteros de combate a Ucrania. Posteriormente, como puede comprobarse en el enlace anterior, se apresuraron a borrar la «noticia», aunque el rastro en la red sigue siendo perceptible, como ocurre casi siempre.

La noticia era un tanto rocambolesca, porque no se basaba en ningún anuncio oficial y obviaba que un escenario plagado de MANPADs y en el que no hay supremacía aérea por parte de Ucrania, no es el más adecuado para el uso de estos aparatos. Tampoco se tenía en cuenta la logística o la dificultad de entrenar a las tripulaciones de un sistema de armas tan complejo como este, que excede en mucho a los Mi-24 que han operado hasta ahora. En cualquier caso, a las pocas horas era negada desde fuentes oficiales, cerrándose por el momento este capítulo.

Más allá de esto, la polémica ha vuelto a situarse un día más en Alemania. Desde el país, en donde todavía se espera que la ministra de Defensa dimita después de sus últimas salidas de tono, que han provocado que la opinión pública se le eche encima. Más allá de que todavía está pendiente una decisión sobre el veto a la reexportación de carros de combate Leopard 2A4 a Ucrania, hoy se ha publicado que la empresa Rheinmetall, que tiene almacenados varios ejemplares tanto de este modelo como de los anteriores Leopard 1, tardaría al menos un año en poner dichos sistemas en situación de ser enviados a Ucrania.

La noticia no es baladí. Más allá de que podría considerarse que Alemania continúa como se dice vulgarmente «escurriendo el bulto» y aferrándose a todos los resquicios –en este caso hay que dejar claro que las declaraciones han surgido de la empresa Rheinmetall y no del Gobierno– para no enviar carros de combate, hay una lectura mucho más preocupante, que tiene que ver con la capacidad industrial real del país en materia de defensa y por encima de todo, con sus divisiones internas y la falta de una estrategia y objetivos claros en relación con la guerra.

Respecto a lo primero, cuesta entender cómo, incluso a pesar de los «dividendos de la paz» un Estado con una industria de defensa de primer nivel, capaz de lograr importantísimos contratos en el extranjero y embarcada en múltiples programas a nivel europeo, tiene tantos problemas para llevar a cabo acciones relativamente sencillas, por más que las cadenas de montaje se clausurasen tiempo atrás.

Un problema que se extiende a unas Fuerzas Armadas, las germanas, que llevan años bajo mínimos en cuanto a operatividad a pesar de la aprobación de un fondo especial de 100.000 millones de euros -posteriormente recortado- para recuperar capacidades. Además, hay problemas estructurales relacionados por ejemplo con su relación con Rusia o con la política interna del país. Eso por no hablar de la profunda incapacidad germana para pensar en términos estratégicos, tema que hemos abordado en estas páginas.

Más interesante si cabe en relación con lo anterior, es el hecho de que Alemania simple y llanamente no parece saber qué espera de la guerra de Ucrania. Si bien británicos y estadounidenses, parecen tener claros sus intereses y objetivos, que más allá de apoyar a Ucrania, pasan por el desangramiento ruso (recordemos que se trata de una guerra por delegación), lo mismo que algunos Estados de la Europa nórdica y oriental, en Alemania no es en absoluto así. Tampoco se posiciona claramente en sentido contrario, buscando abiertamente presionar a los Estados Unidos en busca de una salida negociada sobre la base de objetivos realistas.

Mientras tanto, el 55% de su población se muestra contraria al envío de carros de combate, lo que debería pesar más sobre Scholz que no la presión estadounidense o británica. En resumen, una situación complicada que está lejos de resolverse, lo que augura que los teutones sigan dando bandazos en el futuro.

Respecto a lo ocurrido en las últimas 24 horas sobre el campo de batalla, en el sector más septentrional del frente apenas se han producido ataques rusos sobre Makiivka y Bilohorivka. Los ucranianos, por su parte, han redoblado sus esfuerzos por alcanzar Kreminna, localidad de la que les separan apenas un par de kilómetros y en donde se están produciendo intensos combates. Sin salir de esta zona, aunque en territorio ruso, un soldado de esta nacionalidad habría hecho estallar una granada en su acuartelamiento de Bélgorod, matando a tres compañeros e hiriendo a diez más al explotar también las municiones almacenadas en el edificio.

En la zona de Bakhmut se ha luchado de norte a sur en dirección a Spirne, que sigue bajo control ucraniano, a Vesele, a Sil y Blahodatne, así como al noreste de Bakhmut, en donde las tropas rusas y Wagner intentan acceder a la ciudad por los bosques. En Soledar –en donde han aparecido más pruebas de ejecuciones sumarias llevadas a cabo por los miembros de Wagner Group– se discute si todavía hay ucranianos en algunas partes de la localidad. Según fuentes ucranianas, es posible que controlen todavía la mina Nº7, aunque no está totalmente claro.

Respecto a la ciudad de Bakhmut, según algunas fuentes, en este punto habrían llegado a la primera línea de casas de la urbe, aunque esto hemos visto que se ha producido más de una vez al este de la ciudad, sin que por el momento logren hacerse fuertes en ningún punto. También se han producido ataques artilleros ucranianos sobre la avenida de aproximación rusa al este de esta ciudad.

Siguen las discusiones en torno a si los ucranianos habrían acertado al enfrascarse en la defensa a ultranza de Bakhmut y Soledar, que en los últimos dos meses podrían haber conllevado miles de bajas para ambas partes. Hay opiniones muy sólidas, como las de Konrad Muzyka o Michael Kofman que creen que a pesar del desgaste que ha podido suponer para Rusia, podría menguar la capacidad ucraniana de lanzar una nueva ofensiva en los próximos meses.

Por el contrario Mason Clark del ISW cree que los generales ucranianos son lo suficientemente astutos como para no poner a sus tropas en una situación en la que mantener Bakhmut implique no poder en el futuro acometer nuevas ofensivas. Putin, por su parte, asegura que la «operación militar especial» ha entrado en una «dinámica positiva» y que todo va según el plan del Estado Mayor, unas declaraciones ciertamente familiares.

En la zona más meridional de este sector del frente todo gira desde días atrás en dirección a Klishchiivka. Allí los efectivos rusos intentan rodear la localidad -más exactamente las alturas al este de la misma- por el norte y por el sur, por el momento sin demasiado éxito pese a incursiones esporádicas. También desde Gorlóvka se ha vuelto a registrar un ataque ruso en dirección a Druzhba sin resultado.

En los alrededores de la ciudad de Donetsk hoy se habrían producido enfrentamientos entre rusos y ucranianos en Novobakhmutivka, Krasnohorivka, Vodyane y Mariinka. Este frente sigue totalmente estático. Por último, aunque en este caso en la parte de Jersón al sur del Dniéper, una serie de explosiones habrían provocado daños materiales y víctimas en un edificio de Nova Kakhovka, controlada por Rusia. Se desconoce si se ha tratado de un ataque artillero ucraniano o bien de una acción partisana.

Por último, respecto al ataque de ayer sobre Dnipró, que culminó con un edificio residencial destruido, el número de víctimas ha ascendido ya a una treintena. Del lado ucraniano, se asegura que se trató de un misil Kh-22 derribado por un antiaéreo, algo que desde Rusia utilizan para culpar de estos incidentes a los propios ucranianos por situar su defensa antiaérea en zonas densamente pobladas, a la vez que provocan que las cuentas prorrusas en las redes sociales carguen contra Ucrania por el hecho de defenderse, algo que ha venido sucediendo desde antes de la invasión.

Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 15 de enero de 2023. Fuente – @War_Mapper.
Mapa de situación de la guerra de Ucrania actualizado a 15 de enero de 2023. Fuente – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

El presidente Zelenski ha firmado un decreto imponiendo sanciones contra 198 figuras públicas culturales y mediáticas rusas, ucranianas y bielorrusas. Entre los sancionados figuran conocidos presentadores de televisión, artistas, cantantes, politólogos y algunas personas calificadas por Ucrania como propagandistas como, por ejemplo, Aleksander Dugin o el bloguero Dmytro Puchkov (Goblin).

Al igual que aumenta la lista de sancionados, aumenta el número de víctimas mortales y de heridos en los ataques de ayer en los que Dnipró copó toda la atención. Desde la Unión Europea ha sido el Alto Representando, Josep Borrell, quien se ha pronunciado al respecto, asegurando que «no habrá impunidad para estos crímenes» y que «La Unión Europea continuará prestando su apoyo a Ucrania mientras sea necesario».

No ha sido el único líder del continente que se ha pronunciado sobre los ataques tusos. Tanto la primera ministra Kaja Kallas como el presidente lituano Gitanas Nausèda no han dudado en reiterar que Rusia es un estado terrorista. Cabe recordar que de hecho Estonia y Lituania son dos de los países que dieron un paso al frente para calificar a Rusia como estado terrorista y patrocinador del terrorismo. Polonia es otro de los Estados de la UE cuyo Parlamento también se pronunció en este sentido el pasado mes de diciembre, aunque el primer ministro Mateusz Morawiecki ha puesto el acento en que estos crímenes son inhumanos y que “tenemos que actuar ahora y hacer que paren”. 

En otro orden de cosas, Dmytro Kuleba, ministro de Exteriores de Ucrania, ha hablado hoy con su homólogo neerlandés sobre el fortalecimiento de las defensa aéreas de Ucrania, las sanciones contra la industria de misiles de Rusia y la Fórmula de Paz. El ministro ucraniano ha subrayado que “Desde el comienzo de la guerra, los Países Bajos han demostrado con acciones que se mantienen fieles a los principios y que apoyan genuinamente a Ucrania en su camino hacia la victoria.

Por su parte, Hoekstra señala que Ucrania “necesita más armas, más apoyo militar” y que Países Bajos continuará “dando un paso adelante para brindar lo que Ucrania necesita para mantenerse firme en el campo de batalla y más”. Asimismo, se ha pronunciado sobre los ataques de ayer calificándolos como “atrocidades”. En este sentido, el ministro neerlandés se ha comprometido a impulsar la cooperación internacional para abordar las violaciones de derechos humanos cometidas por el ejército ruso y los secuestros de niños, y hacer que los perpetradores de los crímenes rindan cuentas. 

Mientras tanto Dmitry Polyansnky, primer representante permanente adjunto de Rusia ante las Naciones Unidas, ha comentado que la Asamblea General no tiene mandato para el establecimiento de un “tribunal especial” contra Rusia. En sus propias palabras:

“Cualquier iniciativa de este tipo en la Asamblea General sería legalmente nula y sin efecto, ya que la Asamblea General no tiene tal autoridad. Es una idea popular en Occidente, y está siendo explotada por razones populistas y políticas, pero no veo que base práctica aquí aparte de hacer reír a la gente seria. Es más una iniciativa política que legal.”

Sobre la ayuda a Ucrania, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha comentado que “estamos en una fase crucial de la guerra” y “por lo tanto, es importante que proporcionemos a Ucrania las armas que necesita para ganar”, siguiendo su línea habitual. Así las cosas, Stoltenberg ha elogiado la decisión de Alemania de suministrar IFV Marder a Ucrania, aunque espera que se tomen más decisiones en la próxima reunión de Ramstein que tendrá lugar el próximo viernes 20 de enero: “Los recientes compromisos para el envío de equipos de guerra peos son importantes, y espero más en un futuro próximo”. Por tanto, esta semana será clave en lo que a la toma de decisiones sobre la ayuda a proporcionar a Ucrania se refiere y se resolverá el debate sobre el posible envío de Leopard. 

Adicionalmente a lo expuesto en el apartado anterior sobre los comentarios de la germana Rheinmetall sobre el envío de Leopard, el presidente de la junta directiva de la empresa, Armin Papperger, sí ha aseverado que Alemania transferirá 300.000 disparos para los Gepard a Ucrania. Ha hecho hincapié en que la producción del primer lote se completará en junio o julio. Recordemos que esta situación de producción de munición Gepard en Alemania tras la compra de la española Expal se debe precisamente a la negativa de Suiza para transferir la munición de 35 mm para los Gepard a Ucrania. 

Por último, Ucrania ha recibido 3 sistemas H10 Poseidon Mk II, incluyendo nueve UAVs, por parte de la ONG “SPRAVA HROMAD” y que han sido transferidos por el ex presidente de Ucrania Petro Poroshenko. En total, han recaudado 45.763.823 grivnas (1.152.971,02 euros) para poder sufragar esta donación. 


Comentarios

  1. Lo que leo en muchos sitios (y creo que tiene sentido) es lo siguiente:

    A Ucrania no pueden mandar el último modelo de leopard por el riesgo de que se lo capturen, por tanto mandarán ejemplares algo desfasados. Y el problema es que no hay piezas de repuesto para esos ejemplares. Para el leo2a4 (el que supuestamente mandarán) directamente es que no hay ningún sitio donde se fabriquen repuestos. Y los países que los operan atesoran sus piezas de repuesto disponibles porque saben que no hay más.

    El complejo militar industrial europeo se ha ido desmantelando desde el 91. Y ahora queda apenas lo necesario para cubrir las necesidades de tiempo de paz. O sea: que no tenemos complejo militar industrial digno de tal nombre.

    Así que quizá lo que ocurre es que los leos que se podrían enviar son demasiado pocos porque la defensa europea hace tiempo que es un bluff. Y no lo quieren ni lo pueden admitir. Por eso Scholz cuenta historias cada vez más raras como esa de que no manda tanques porque un polaco lo detuvo en la calle para decirle que no mandara tanques.

  2. Incluso aunque fuese cierto, que lo es solo en parte lo de los recambios, en casi un año de guerra ha habido tiempo suficiente para reabrir líneas de producción de componentes viejos e incluso nuevos, para sustituir los que no se pueden producir. Lo que es más importante, esto no debería haberse hecho para abastecer a Ucrania, sino porque la guerra ha demostrado lo lamentable del estado de nuestros stocks.

  3. Avatar de mario.eleno
    mario.eleno

    Yo creo que en Alemania es más complejo que simplemente el tema industrial, realmente están en una situación de indecisión total. Llevan décadas apostando por Rusia, no solo por conveniencia y no por convicción. Además se habían hecho a la idea de que la reciente época de paz estaba aquí para quedarse y ahora dar los pasos en la dirección contraria a todos estos pensamientos tan arraigados les es extremadamente difícil.

  4. Por supuesto, es un tema muy complejo y profundo. En el artículo de Ulrike que enlazamos en el informe se dan algunas de las claves y son de difícil solución.

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