Guerra de Ucrania – Día 1620

A lo largo de la primera jornada de agosto de 2026, hemos podido ver cómo Rusia centraba sus ataques en las regiones ucranianas de Mykolaiv y Odesa, sin dejar en cualquier caso de lanzar drones y misiles contra Kiev, Járkov o Zaporiyia. También cómo los ucranianos castigaban nuevamente a la empresa de comercio electrónico Wildberries, así como varias refinerías y buques mercantes en el Mar Negro. Sobre el frente, una vez más, las novedades son mínimas. No ocurre lo mismo en el ámbito diplomático, con Zelenski o Sybiha reclamando más ayuda para apuntalar la defensa aérea rusa, con conversaciones entre el presidente ucraniano y los representantes emiratíes, con Rusia lamentando que no se hayan podido implementar los acuerdos de Anchorage, con Marco Rubio hablando sobre una posible reanudación de las conversaciones de paz o con noticias sobre la reanudación del tránsito de hidrocarburos a través de los ductos del Caspian Pipeline Consortium.

Las últimas horas nos han dejado ataques rusos nuevamente contra Kiev, en donde después de los nueve fallecidos de la jornada previa, se han contabilizado un civil muerto más y media docena de heridos en la localidad de Brovary, cerca de la capital ucraniana. También sobre Járkov, en donde han podido verse densas columnas de humo elevándose y se sabe que ha sido alcanzada una estación de servicio en la localidad de Pisochyn.

Lo mismo ha ocurrido sobre Zaporiyia, donde también se han registrado daños. En Jersón, por su parte, un ataque ruso durante la tarde del sábado día 1 de agosto ha dejado un saldo de siete heridos. Además, el Ministerio de Defensa ruso ha hablado también de nuevos ataques conducidos contra las regiones de Odesa y Mykolaiv, en el Mar Negro. En concreto, en las últimas horas se han podido ver misiles rusos y drones atacando el puente de Zatoka. Además, Moscú declaró haber atacado tanques de combustible destinados a abastecer a las fuerzas armadas ucranianas en el puerto de Odesa y un remolcador en el puerto de Mykolaiv.

Cambiando ahora a los ataques ucranianos, el Ministerio de Defensa ruso anunció el día 2 por la mañana que había destruido 635 drones procedentes de este país durante la noche del sábado al domingo en varias regiones de su territorio y en Crimea. Como es habitual, Rusia no especificó si alguno de los drones había logrado penetrar sus defensas.

Lo que sí se sabe, en cualquier caso, es que en las últimas horas los ucranianos han alcanzado una refinería de petróleo situada en la localidad de Ufa. También que han vuelto a dañar la refinería de petróleo de Nizhnekamsk y a alcanzar la de Saratov, provocando también importantes daños a tenor de las imágenes.

Además, el servicio de prensa de la empresa rusa Wildberries anunció hace unas horas que se había producido un incendio en uno de sus almacenes, en este caso situado en la región de Samara. Las imágenes y vídeos aparecidos en redes sociales confirman que se trata de una instalación localizada en la ciudad de Novosemeykino, a unos 950 kilómetros de la frontera ucraniana.

Por otra parte, aunque estamos a la espera de más información, los ucranianos podrían haber lanzado un nuevo ataque durante la noche entre los días 1 y 2 de agosto contra la base aérea rusa de Engels-2, en la que se despliegan bombarderos estratégicos.

Pasando a las regiones ocupadas, lo más significativo ha tenido lugar en Sebastopol, en la península de Crimea, localidad en la que se han producido diversas explosiones durante la pasada jornada. Los ucranianos, además, habrían vuelto a alcanzar el conocido puente de Chongar, importante para la logística en esta misma región.

Además, la jornada también nos ha dejado un ataque con un dron de superficie no tripulado contra el petroleo «Bourda» mientras se dirigía, sin carga en sus bodegas, hacia el puerto ruso de Tamán, también atacado recientemente como recordarán nuestros lectores.

Continuando con la situación en el mar Negro, Ucrania confirmó haber atacado varios objetivos navales, incluido el portacontenedores ruso «Yanina», incluido en las listas de sanciones. El buque pertenecía al grupo de transporte FESCO, integrado en la corporación estatal Rosatom, y se hundió durante las primeras horas del día a unas 130 millas de Novorossiysk. Rosatom calificó el ataque contra el Yanina como un acto de piratería y robo marítimo y afirmó que se trataba de un buque civil que navegaba en aguas internacionales con alimentos congelados, materiales de construcción y otras mercancías no militares. Los 17 tripulantes fueron rescatados.

Por último, tres personas murieron y otras diecisiete más resultaron heridas en una explosión ocurrida en la plaza Kudrinskaya, en el centro de Moscú. El atentado, que habría tenido lugar en un restaurante de la capital rusa (el «Balzi Rossi») podría haber estado dirigido contra un alto funcionario de esta nacionalidad que se encontraba celebrando un banquete en dicho local. En concreto, contra el Comandante en Jefe de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, Alexander Chaiko, estaba celebrando su 55.º cumpleaños acompañado de varios oficiales más y quien es una figura clave en la estrategia rusa de ataques a larga distancia.

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En cuanto a las novedades sobre el terreno, podemos comenzar con las evaluaciones sobre los avances rusos o ucranianos a lo largo del mes de julio, que algunos cifran, en el primer caso, en apenas 38 kilómetros cuadrados, lo que reafirma la idea del estancamiento, si bien hay que tener en cuenta cómo ha evolucionado en los últimos tiempos la amenaza que se cierne sobre localidades como Sloviansk y Kramatorsk a pesar de la imagen relativamente estática de la línea de frente. Además, durante la jornada se ha hablado sobre los posibles cambios orgánicos que acometerá Drapatyi, comenzando por las tropas de asalto que su antecesor había ido creando y que podrían ser integradas dentro de las Fuerzas de Asalto Aéreo.

Más allá de esto, después de varios días sin apenas novedades en la zona, el día 1 de agosto nos ha dejado la noticia de una nueva infiltración rusa en dirección a Kupiansk-Vuzlovyi, unos kilómetros al sur de Kupiansk.

En dirección a Sloviansk y Kramatorsk, el Ejército ruso estaría consolidando posiciones al oeste de Kalenyky.

En el sector de Konstyantynivka, apenas se han registrado cambios, aunque siguen produciéndose acciones interesantes, como los recientes ataques rusos contra Torestske, situada a medio camino entre este sector y el de Dobropillia.

En el sector de Pokrovsk, por su parte, hay quienes colocan la localidad de Toretsk en la «zona gris», lo que equivale a reconocer presencia rusa, lo miso que en la cercana población de Torskoe.

Al oeste de Gualiaipolé, las fuentes más cercanas a Ucrania reconocen avances rusos en la localidad de Zalychnichne. Además, se habla también y una vez más de distintas incursiones de la infantería rusa hacia poblaciones como Verkhnya Tersa.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Comenzamos el repaso a la actualidad internacional, ya que la actividad política se ha reducido durante el fin de semana, con las consecuencias diplomáticas del ataque ruso lanzado durante la madrugada contra Kiev y su región. Rusia empleó 35 misiles, la mayoría de ellos balísticos, y cerca de 190 drones, causando al menos nueve muertos y 40 heridos, como sabemos. Por ello, Volodímir Zelenski volvió a reclamar a los socios internacionales que adopten la decisión política necesaria para entregar nuevos paquetes de misiles Patriot. El mandatario insistió en que existen interceptores disponibles en los arsenales occidentales y que estos deben ser empleados para proteger a la población ucraniana frente a los misiles balísticos, en lugar de permanecer almacenados. También señaló que Estados Unidos y los países europeos conocen las cantidades y los sistemas requeridos por Kiev.

El presidente ucraniano convocó, además, una reunión dedicada específicamente a la política de sanciones y pidió que las nuevas medidas alcancen a todas las personas y entidades que participan en la fabricación de misiles balísticos rusos, incluidos los productores de lanzadores, componentes electrónicos y otras piezas necesarias para mantener las cadenas de suministro. Zelenski afirmó que todavía existen lagunas en las jurisdicciones del G7 y encargó a la diplomacia ucraniana trabajar para cerrarlas.

Kiev solicitó igualmente que los aliados impidan a Rusia acceder a los equipos, tecnologías y servicios necesarios para restaurar la capacidad de sus refinerías de petróleo. La petición se produjo después de que las fuerzas ucranianas atacasen durante la noche tres refinerías rusas y varios objetivos situados en los mares Negro y de Azov, acciones que Zelenski volvió a presentar como parte de las denominadas «sanciones de largo alcance» de Ucrania.

Por su parte, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, calificó lo ocurrido como una «noche infernal en Kiev» y recordó que se trataba del segundo ataque de una magnitud similar en apenas dos días. El ministro pidió, siguiendo la línea de Zelenski, reforzar inmediatamente la defensa aérea, aumentar la presión económica sobre Moscú y sancionar a las empresas y redes comerciales que permiten a Rusia continuar fabricando misiles.

A propósito de estos mismos ataques, hay que tener además en cuenta que uno de los misiles cayó a apenas diez metros de la Embajada de Lituania en Kiev, mientras que otro impactó a unos 150 metros. La misión diplomática sufrió roturas de ventanas, daños en sus paneles solares y la caída de restos sobre el recinto, aunque ninguno de sus empleados resultó herido. Vilna, eso sí, anunció poco después que convocaría al representante de la Embajada rusa para trasladarle una protesta formal. El ministro lituano de Asuntos Exteriores, Kęstutis Budrys, afirmó por su parte que la respuesta debía consistir en mantener el apoyo a Ucrania, reforzar su capacidad de resistencia e intensificar las sanciones hasta que Rusia acepte sentarse a negociar.

Moscú, siguiendo su proceder habitual, sostuvo que el bombardeo había tenido como objetivo instalaciones de la industria radioelectrónica y centros relacionados con la producción de misiles, drones y sistemas de guerra electrónica, lo que no deja de ser cierto, si bien sus ataques afectaron sobremanera a la población civil.

Cambiamos ahora de tercio, aunque volvemos sobre el presidente ucraniano, Zelenski, quien mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan. Ambos dirigentes abordaron los esfuerzos destinados a alcanzar la paz, así como las posibilidades de que Abu Dabi contribuya a mejorar la seguridad en la región del mar Negro. La conversación estuvo centrada en la protección de las rutas marítimas, la seguridad alimentaria y la capacidad de Ucrania para proteger vidas. Kiev, en relación con esto, considera que Emiratos Árabes Unidos puede desempeñar un papel relevante tanto por sus relaciones con las partes como por su influencia entre los países dependientes de las exportaciones agrícolas del mar Negro. Zelenski y Mohamed bin Zayed trataron asimismo distintos proyectos bilaterales y acordaron mantener la cooperación para facilitar su aplicación.

De Emiratos pasamos a Estados Unidos, donde el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que Washington llevará a cabo durante las próximas semanas nuevas gestiones para determinar si es posible reanudar las conversaciones entre Ucrania y Rusia. Rubio aseguró que la Administración estadounidense está dispuesta a contribuir si identifica una oportunidad para recuperar el impulso diplomático y acercar a las dos partes a la mesa de negociaciones. Estas declaraciones han seguido a la visita de Zelenski a Washington y a las reuniones mantenidas con Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner. Sin embargo, Rubio no precisó qué pasos adoptaría Estados Unidos, cuándo podrían celebrarse nuevos contactos o si Washington había recibido ya la aceptación de Moscú y Kiev para abrir otra ronda formal de negociaciones.

Siguiendo con este tema, aunque esta vez desde Moscú, allí el embajador especial del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso Rodion Miroshnik afirmó que Estados Unidos continúa siendo un actor fundamental en cualquier posible negociación, aunque sostuvo que Washington no había conseguido convencer a Ucrania para que aceptase los entendimientos que Rusia y Estados Unidos habrían alcanzado previamente en Anchorage. También acusó a los dirigentes europeos de oponerse a esos acuerdos y de favorecer la prolongación de la guerra mientras incrementan sus capacidades industriales de defensa. Se trata de la posición oficial expresada por la diplomacia rusa. Miroshnik, además, añadió que Washington participa en las iniciativas de paz atendiendo exclusivamente a sus propios intereses estratégicos, entre ellos mantener su capacidad de influencia sobre las condiciones de cualquier acuerdo. El diplomático ruso consideró que la atención estadounidense se había desplazado temporalmente hacia Irán, pero descartó que la Administración Trump hubiese abandonado definitivamente sus gestiones relacionadas con Ucrania.

Toca hablar también hoy de exportaciones energéticas regionales, pues el Ministerio de Energía de Kazajistán informó de que el Caspian Pipeline Consortium había comenzado el mes de agosto recibiendo unas 100.000 toneladas de petróleo, a pesar de haber suspendido temporalmente el funcionamiento del oleoducto el 31 de julio. El consorcio continuaba llenando sus depósitos, mientras que la recuperación de los volúmenes transportados dependería de la llegada de petroleros a su terminal marítima. Ha de tenerse en cuenta que tanto la infraestructura como varios buques destinados a cargar petróleo kazajo habían sido atacados en repetidas ocasiones durante el mes que acaba de terminar. Es más, las operaciones marítimas quedaron interrumpidas después de que dos petroleros fueran alcanzados cerca de la terminal situada en las proximidades de Novorossiysk el 30 de julio. Kazajistán mantuvo contactos con las empresas productoras y con la dirección del consorcio para limitar el impacto sobre sus exportaciones, lo que parece haber dado fruto.

Finalizamos el informe de hoy en Berlín, en donde varios centenares de personas participaron en una manifestación contra el envío de armas a Ucrania y a favor de una solución diplomática. La protesta, convocada por la alianza Wir sind viele, comenzó en las proximidades de la Puerta de Brandeburgo y recorrió el centro de la capital alemana antes de regresar al punto de partida. Los participantes, con una filiación muy concreta, reclamaron el cese de las exportaciones de armamento, el final del apoyo militar a los gobiernos ucraniano e israelí y una modificación de la política exterior y de seguridad alemana. Algunos manifestantes portaron banderas rusas y pancartas favorables al restablecimiento de las relaciones con Moscú, mientras que los organizadores criticaron el aumento del gasto militar previsto por el Gobierno alemán.


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