La última jornada de guerra en Ucrania ha estado protagonizada, sin duda, por la reunión de Zelenski y Trump, de la que el ucraniano ha salido, a diferencia de otras ocasiones, con un buen sabor de boca. Zelenski, además, se ha visto también con directivos de la empresa Lockheed Martin, con los que ha negociado un acuerdo parecido al logrado anteriormente con Raytheon en relación con los Patriot. El ucraniano, que ha tenido tiempo para verse con su homólogo finlandés, tenía su otra cita más relevante del día con los senadores estadounidenses, que finalmente han votado a favor de lo que se ha denominado como «Lindsey O. Graham Sanctioning Russia and Iran Act of 2026«, la cual contempla sanciones contra responsables políticos, oligarcas, familiares, bancos e instituciones financieras rusas, así como contra personas y empresas relacionadas con la denominada «flota en la sombra». Más allá de esto, en una jornada relativamente tranquila en términos de «guerra de salvas» y mientras la situación sigue degradándose para las AFU en Kupyansk, Siversk o Konstyantynivka, han sido también noticia los recientes acuerdos con Japón o Alemania, así como un rebaje en la tensión entre Ucrania e Irán después de los incidentes e intercambios de acusaciones de los últimos días.
Las últimas jornadas están resultando ciertamente atípicas. Rusia ha seguido lanzando drones de larga distancia, en su mayoría de la familia Shahed, contra el interior de Ucrania. También, como hemos ido viendo, algunos misiles. Sin embargo, no se ha producido un ataque masivo salvo por la última acción sobre Kiev, días atrás.
Entre los días 27 y 28, por ejemplo, la Federación Rusa habría empleado 131 drones de ataque, afirmando desde Ucrania que sus defensas aéreas y sus «cazadores de Shahed» habrían derribado o neutralizado 107 de ellos. Posteriormente, entre el 28 y el 29 la cifra se habría reducido a 80 aparatos, de los que Ucrania asegura haber derribado o neutralizado 65. Cifras de lanzamientos relativamente bajas y que, además, por alguna razón parecen tender a dejar fuera del recuento algunos de los misiles que se tiene constancia que Rusia ha utilizado.
En cualquier caso, lo relevante no son tanto las cifras (Rusia parece haber alcanzado un tope en la producción mensual de Geran y además estaría centrada en el nuevo Geran-4 a reacción, cada vez más común, además de haber dejado de recibir envíos desde Irán, claro está), como la nueva orientación en su uso, más concentrado que antaño en la electricidad, las estaciones de servicio y la navegación civil. Un cambio de estrategia palpable que está por ver si se mantiene durante el resto del verano y el otoño o si va virando como en ejercicios anteriores para centrarse más en las infraestructuras energéticas y eléctricas y en cubrir una mayor parte de Ucrania, ya que últimamente se han concentrado sobre todo en Odesa, Kiev y Zaporiyia.
Dicho esto, en las últimas 24 horas tenemos constancia de ataques rusos contra Mykolaiv, donde habrían sido varias las explosiones. También contra Járkov, en donde se ha podido ver un enorme incendio tras el impacto de uno o varios drones de ataque rusos y donde se han registrado daños en una vivienda, contabilizándose dos heridos al menos. En la región de Odesa, por su parte, cerca de la costa ha sido alcanzado un nuevo buque mercante.
Las bombas planeadoras y los drones tácticos, por supuesto, también han seguido utilizándose. Así, por ejemplo, uno de estos últimos ha dejado cuatro heridos en Nedryhailivk, en la región de Sumy. Además de todo esto, un coche bomba hizo explosión en la ciudad de Odesa, en un atentado que ha causado la muerte a una persona.
En cuanto a Ucrania, aunque han seguido también con su campaña de ataques contra intereses rusos, la actividad parece haber sido mucho menor que durante la jornada previa. Eso sí, las Fuerzas Armadas de este país han confirmado la autoría del reciente ataque contra un depósito de petróleo en Prioritet, en la región de Udmurtia.
Además, se ha tenido noticia, ya durante la madrugada del día 29, de un ataque ucraniano contra un nuevo centro de distribución de Wildberries, que ha sufrido daños catastróficos, en este caso en Riazán.
Por otra parte, canales de Telegram informaban de un nuevo apagón en la localidad de Kerch, junto al estrecho del mismo nombre, lo que apunta a nuevos ataques contra subestaciones en la península de Crimea.

En cuanto a la actividad sobre el frente, mientras se habla del aparente éxito de algunas OPSEC ucranianas, sobre el reclutamiento en Rusia, sobre los cambios que ha vivido la guerra aérea, o sobre la veracidad o no de los informes de bajas, comenzamos el repaso de hoy por la región de Járkov, que Rusia emplea como sabemos para estirar las líneas ucranianas. Alló, se han registrado nuevos ataques tanto al noreste de Vovchansk como hacia el oeste de Staryi Khutor.
En el sector del Oskil, en Kupiansk después de días de relativa calma, al menos en términos de informaciones publicadas, se ha hablado nuevamente de la zona y de cómo Rusia, poco a poco, seguiría logrando avances, si bien por el momento sigue habiendo presencia ucraniana al este del río.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk, continúa la tónica habitual de los últimos meses, con distintas incursiones rusas en este caso hacia localidades como Pershomarivka o Vasyutinske. La situación, sin duda es grave, lo que deja en manos de Drapatyi el ordenar una operación que permita restituir las líneas, antes de que ambas urbes sean no ya tomadas, sino completamente inhabitables, algo que por ahora no ha sucedido. Ahora bien, al norte de esta zona, en el sector de Limán, las cosas no pintan tan bien para Rusia como en Siversk, ya que las AFU siguen presionando contra el saliente, lo que podría restar al Ejército ruso un punto de apoyo fundamental de cara a avanzar sobre las dos grandes ciudades, que son su objetivo final.
En el sector de Konstyantynivka, algunas fuentes hablan de una intensa actividad artillera ucraniana, así como de avances rusos en zonas industriales al norte de la ciudad. Todo a la espera de ver si el nuevo mando de las AFU da la orden de retirada o si, por el contrario, deciden seguir combatiendo desde las escasas zonas del centro que todavía controlan (recordemos que hay múltiple presencia, pero muy dividida y aislada, y superada constantemente por las infiltraciones rusas). También estamos a la espera de ver, una vez el Ejército ruso tenga un control efectivo de las áreas céntricas, si las AFU van a ejercer una presión en los extremos de la urbe, como han venido haciendo en Pokrovsk y Myrhorad desde hace meses o si se van a retirar completamente a una línea más atrasada, priorizando el conservar vidas y jugando con el espacio para infligir más bajas a Rusia. En la zona, además, se habrían registrado avances rusos recientes en Chasiv Yar, lo que habría dado según algunos a Rusia el control de todo el distrito de Bahkmut después de, literalmente, años de enfrentamientos.
En dirección a Dobropillia, hay quien habla de incursiones rusas «sin precedentes» hacia el norte de esta localidad. Localidad que, como sabemos, es un punto fundamental en la defensa de Sloviansk y Kramatorsk desde el sur y que se presupone bien defendida por los ucranianos y con una alta concentración de tropas (siempre teniendo en cuenta las particulares del campo de batalla transparente y de la guerra drónica, claro).
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Comenzamos el repaso a la actualidad internacional relacionada con la guerra de Ucrania en Washington, en donde Volodímir Zelenski mantuvo como se esperaba una reunión con Donald Trump en el Despacho Oval. El encuentro se celebró antes del funeral del senador republicano Lindsey Graham, fallecido el pasado 11 de julio y uno de los principales defensores de la asistencia estadounidense a Ucrania durante los últimos años, como sabemos. Ambos mandatarios abordaron la reactivación del proceso diplomático con Rusia y la aplicación del compromiso estadounidense de conceder a Ucrania licencias para producir misiles interceptores destinados a los sistemas Patriot, tema fundamental en el que se han producido avances.
Zelenski, muy optimista, agradeció a Trump el trabajo desarrollado para proteger a la población ucraniana y avanzar hacia el final de la guerra, además de trasladarle sus condolencias por la muerte de Graham. Los equipos de ambos países continuarán coordinando los detalles de los futuros contactos diplomáticos, sin que se haya anunciado en ningún caso la puesta en marcha de una nueva ronda de negociaciones con Rusia o una fecha concreta para reanudar las conversaciones trilaterales.
El presidente ucraniano explicó posteriormente que Trump había aceptado proporcionar las licencias necesarias para fabricar los interceptores Patriot. Kiev considera prioritario aumentar el número de sistemas y misiles capaces de derribar proyectiles balísticos, ya que dispone de medios nacionales para combatir los drones rusos e iraníes, pero continúa dependiendo de las capacidades occidentales frente a los ataques balísticos que, además, han ido en aumento en los últimos meses, como hemos visto. Zelenski planteó estas necesidades tanto durante su reunión en la Casa Blanca como en sus posteriores contactos con los senadores estadounidenses.
A lo largo de la jornada, que ha dado para mucho, ambos hablaron también sobre propuestas destinadas a intensificar los esfuerzos diplomáticos. Los enviados presidenciales estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner aceptaron realizar su primera visita conjunta a Ucrania desde que comenzaron sus gestiones entre Washington y Moscú, aunque todavía no se había fijado una fecha. La posibilidad de una nueva visita de Witkoff y Kushner a Moscú continuaba también sobre la mesa. Es más, fuentes rusas indicaron que el viaje podría producirse durante las próximas semanas, pero sin confirmar la existencia de una agenda concreta ni de acuerdos para celebrar nuevas reuniones con Putin.
En paralelo, Zelenski se reunió en Washington también con representantes de Lockheed Martin, compañía que participa en la fabricación de los misiles Patriot, además de producir sistemas como los HIMARS, los ATACMS y los cazas F-16. Las conversaciones estuvieron dedicadas a ampliar la cooperación, intercambiar tecnologías y encontrar fórmulas que permitan comenzar cuanto antes la producción conjunta de sistemas relacionados con la defensa aérea. Los equipos técnicos trabajan ya sobre propuestas concretas para la coproducción y el aumento de las capacidades ucranianas. Durante la jornada no se comunicaron los volúmenes previstos, el calendario industrial, la localización de las futuras instalaciones o el reparto de los derechos tecnológicos. La reunión se produjo pocos días después de los contactos mantenidos en Kiev con Raytheon sobre la posible fabricación conjunta de interceptores Patriot.
Zelenski, en un día de auténtica locura, mantuvo asimismo una reunión con el presidente finlandés, Alexander Stubb. Ambos intercambiaron información sobre sus respectivos contactos en Estados Unidos y examinaron las perspectivas actuales del proceso diplomático. Además, también abordaron la evolución de la economía rusa, las operaciones ucranianas de largo alcance y las necesidades de más y mejor defensa aérea, insistiendo Zelenski en que Ucrania necesita recibir misiles Patriot de manera continuada también ante el finlandés.
La otra cita relevante, empero, la tenía Zelenski en el Congreso estadounidense. Allí, el presidente ucraniano se reunió durante cerca de una hora con senadores de ambos partidos y asistió posteriormente a la votación que permitió superar el primer trámite del nuevo proyecto de sanciones contra Rusia. La moción de procedimiento fue aprobada por 86 votos frente a 12, coincidiendo con el funeral de Lindsey Graham, principal impulsor de la propuesta antes de su fallecimiento. El texto, rebautizado como «Lindsey O. Graham Sanctioning Russia and Iran Act of 2026«, contempla sanciones contra responsables políticos, oligarcas, familiares, bancos e instituciones financieras rusas, así como contra personas y empresas relacionadas con la denominada «flota en la sombra». También permitiría aplicar aranceles de hasta el 100 % a las mercancías procedentes de los cinco mayores compradores de petróleo y gas ruso y de los cinco países considerados principales facilitadores de la evasión de las sanciones. El asunto es relevante, pues las medidas secundarias podrían afectar especialmente a China y la India, además de a Japón y a determinados países europeos que continúan importando hidrocarburos rusos (algo especialmente relevante para España). Trump había solicitado que se añadiesen al proyecto nuevas facultades sancionadoras relacionadas con Irán y había manifestado su respaldo a la versión revisada. La propuesta, eso sí, todavía deberá superar nuevas votaciones en el Senado y ser remitida a la Cámara de Representantes, que no retomará plenamente su actividad hasta septiembre. A propósito, algunos legisladores demócratas, aunque favorables a aumentar la presión sobre Moscú, han expresado reservas sobre la amplitud de las facultades que el texto concedería a Trump para imponer o retirar aranceles y sobre el posible encarecimiento de las importaciones estadounidenses.
Desde Moscú, a donde nos movemos ahora, tenemos que el Kremlin afirmó que Washington no había solicitado una nueva conversación telefónica entre Trump y Putin. Dmitri Peskov sostuvo, además, que Estados Unidos no había abandonado por completo sus gestiones relacionadas con Ucrania, aunque consideró que la Administración estadounidense había pasado a conceder prioridad a otros asuntos internacionales.
En cuanto a la posibilidad de establecer una tregua aérea entre Rusia y Ucrania, una fuente diplomática rusa planteó dudas sobre los mecanismos de supervisión y las garantías de cumplimiento. Moscú cuestionó quién se encargaría de comprobar el respeto del acuerdo y qué garantías existirían para impedir que Ucrania continuase atacando objetivos dentro del territorio ruso. Peskov había calificado previamente las informaciones sobre esta propuesta como especulaciones periodísticas, al asegurar que el Kremlin no había recibido todavía un planteamiento formal. El portavoz ruso volvió además a acusar a Ucrania de ampliar geográficamente sus operaciones y defendió la continuación de la denominada «operación militar especial». Peskov relacionó esta afirmación con los ataques ucranianos de largo alcance contra objetivos situados en Rusia y con el reciente incidente protagonizado por un buque iraní en el mar Caspio.
Precisamente, la crisis diplomática entre Ucrania e Irán ha continuado dejando titulares durante la jornada. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, calificó el ataque contra el mercante iraní de «acto de agresión» y afirmó que ponía en riesgo la seguridad de los Estados ribereños del Caspio. Moscú respaldó la versión iraní de que el barco transportaba mercancías civiles desde Astracán y defendió que el mar Caspio permanezca libre de incidentes militares.
Ahora bien, volviendo sobre Ucrania, Andrii Sybiha y el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, mantuvieron una conversación telefónica para tratar de evitar una nueva escalada. Sybiha aseguró que las acciones ucranianas tienen como único objetivo defender al país de la agresión rusa y que Ucrania no pretende atacar a civiles, buques civiles o ciudadanos iraníes. También sostuvo que Rusia es responsable de las provocaciones y las víctimas derivadas de la guerra y reclamó a Teherán que deje de apoyar militarmente a Moscú. Araghchi afirmó que el responsable ucraniano le había transmitido que el ataque contra el mercante no había sido intencionado y que Kiev no buscaba aumentar las tensiones. Irán manifestó igualmente su voluntad de evitar una escalada, aunque consideró inaceptable cualquier ataque contra sus ciudadanos o intereses y reclamó una compensación completa por los daños y las pérdidas ocasionadas.
Por otro lado, siguiendo con Sybiha y sus subordinados, el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano rechazó las acusaciones formuladas por el asesor de Seguridad Nacional iraquí, Qasim al-Aboudi. El responsable iraquí había afirmado que varios pequeños grupos detenidos en el país confesaron haber trabajado para Ucrania y haber participado en ataques contra instalaciones gubernamentales. Kiev calificó estas afirmaciones de infundadas y señaló que no se habían aportado pruebas ni utilizado previamente los canales diplomáticos para abordar la cuestión. Ucrania pidió a las autoridades iraquíes que eviten difundir acusaciones no respaldadas por información verificable y recordó que ambos países mantienen relaciones diplomáticas y mecanismos para intercambiar datos sobre posibles amenazas de seguridad. Durante la jornada no se anunció la apertura de una investigación bilateral ni la entrega por parte de Bagdad de documentación que sustentase las acusaciones.
Moviéndonos hasta Bielorrusia, la Oficina presidencial ucraniana pidió a la Fiscalía General que examine la posibilidad de iniciar un procedimiento penal contra Alexander Lukashenko. La actuación responde a una petición del Foro Democrático Bielorruso, organización opositora en el exilio que acusa al mandatario de complicidad en crímenes de guerra, genocidio y «terror de Estado». La organización vincula a Lukashenko con el apoyo prestado a la invasión rusa y con el traslado forzoso de al menos 2.442 menores ucranianos a Bielorrusia. Oleh Tatarov, alto responsable de la Oficina presidencial, remitió la solicitud a la Fiscalía para que adopte las medidas correspondientes en caso de encontrar fundamentos jurídicos. La decisión no implica que se haya abierto ya una causa penal. La Administración bielorrusa no había respondido públicamente a la iniciativa al cierre de la jornada. Lukashenko, eso sí, había defendido anteriormente que los menores trasladados a Bielorrusia se encontraban temporalmente en el país para recuperarse de las consecuencias de la guerra. Minsk permitió a Rusia utilizar territorio, bases e instalaciones militares bielorrusas durante la invasión a gran escala iniciada en febrero de 2022.
Toca hablar ahora de cooperación militar europea, pues Ucrania y Alemania acordaron seguir desarrollando una asociación defensiva a largo plazo. El ministro ucraniano de Defensa en funciones, Yevhenii Khmara, recibió al embajador alemán, Heiko Thoms, para abordar la asistencia militar, el desarrollo de capacidades conjuntas y el intercambio de experiencia y soluciones probadas en el campo de batalla. Khmara expuso las necesidades actuales de las Fuerzas Armadas y reclamó una aceleración de los suministros de misiles interceptores capaces de hacer frente a amenazas balísticas. Ucrania ofreció compartir con Alemania su experiencia de combate, datos operativos y conocimientos relacionados con la guerra contemporánea, dentro de una cooperación concebida para continuar durante los próximos años.
En cuanto a la cooperación con Japón, representantes ucranianos y de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional abordaron nuevos proyectos de desminado humanitario, recuperación de tierras y desarrollo tecnológico. Las conversaciones incluyeron un programa piloto en el distrito de Izium para identificar las zonas contaminadas prioritarias, evaluar la seguridad del suelo y facilitar el retorno de los terrenos agrícolas a la actividad económica. Los dos países estudian también la utilización de inteligencia artificial para evaluar los daños en edificios y la ampliación del sistema GRIT, que combina datos sobre desminado, infraestructuras dañadas y condiciones socioeconómicas. La cooperación contempla la creación de capacidades permanentes para analizar el estado de los suelos después de la retirada de minas y restos explosivos.
Finalizamos hoy el informe con el cuarto aniversario de la muerte de prisioneros de guerra ucranianos en la colonia penitenciaria de Olenivka, situada en territorio ocupado de la región de Donetsk. Kiev reclamó un aumento de la presión política, diplomática y sancionadora sobre Rusia, además del empleo de los mecanismos jurídicos internacionales disponibles para investigar los hechos y determinar las responsabilidades. Es más, Ucrania pidió a la Corte Penal Internacional, a las instituciones judiciales internacionales y a las autoridades nacionales que continúen investigando tanto a los autores directos como a quienes ordenaron o encubrieron lo ocurrido durante la noche del 28 al 29 de julio de 2022. También reclamó acceso sin restricciones para las organizaciones humanitarias a los lugares en los que Rusia mantiene a prisioneros de guerra y civiles ucranianos. Kiev reiteró igualmente su petición para que otros Estados se incorporen al Tribunal Especial para el Crimen de Agresión contra Ucrania y situó entre sus prioridades la devolución de todos los prisioneros de guerra, civiles detenidos, deportados y ciudadanos trasladados por la fuerza. Rusia mantiene una versión diferente sobre la explosión de Olenivka y ha atribuido las muertes a un ataque ucraniano, acusación rechazada por Kiev.

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