A lo largo de la jornada, Kiev ha vivido el que podría ser el mayor ataque hasta la fecha contra la capital ucraniana, al menos a tenor del número de misiles empleado por Rusia. Los ucranianos, por su parte, han atacado objetivos en Stavropol o Crimea. Sobre el frente, las novedades son casi nulas una jornada más. No ocurre lo mismo en la arena política ucraniana, con las protestas por la destitución de Fedorov arreciando mientras el país espera a que Zelenski tome algún tipo de decisión tanto sobre él como sobre Syrskyi, después de entrevistarse con algunos de los principales comandantes militares ucranianos. Además de esto, durante la jornada 1606ª de guerra en Ucrania también han sido noticia las declaraciones del presidente del Comité Militar de la OTAN, el almirante Giuseppe Cavo Dragone, quien afirmó en una entrevista que el primer objetivo debe ser alcanzar un alto el fuego que permita iniciar conversaciones sobre una paz duradera para Ucrania. Además, el gobierno de Botsuana ha advertido de un aumento “alarmante” del número de ciudadanos del país captados mediante ofertas de trabajo falsas para viajar a Rusia y que terminan siendo engañados y combatiendo en Ucrania. Por último, ha vuelto a ser noticia el fútbol, pues a pocas horas de que tenga lugar la final del Mundial una investigación publicada por el medio neerlandés Follow the Money sostiene que la FIFA podría distribuir parte de los ingresos vinculados al Mundial de 2026 entre clubes rusos pertenecientes a empresas sancionadas por Estados Unidos o la Unión Europea.
En apenas 48 horas, la salida de Mykhailo Fedorov del Ministerio de Defensa ha dejado de ser uno más entre los varios elementos de la amplia remodelación gubernamental para pasar a convertirse en la crisis política (y militar) más delicada afrontada por Volodímir Zelenski posiblemente desde las primeras semanas de la invasión. El cese de Fedorov, de hecho, ha abierto una amplia discusión pública sobre la conducción de la guerra, la corrupción, la necesidad de reformas, la autoridad e idoneidad del general Oleksandr Syrskyi y la capacidad del presidente para arbitrar entre el poder civil, la cúpula militar y una sociedad cada vez menos dispuesta a aceptar decisiones opacas.
El origen inmediato de la actual situación, como sabemos, está en el enfrentamiento entre Fedorov y Syrskyi. Fedorov, como también sabemos, propuso a Zelenski al asumir la cartera de Defensa el sustituir tanto al comandante en jefe como al jefe del Estado Mayor. Cuando el presidente rechazó la petición, Fedorov aceptó trabajar con Syrskyi, si bien acusa a los militares de bloquear sus iniciativas de manera sistemática. Su diagnóstico, que compartimos en el informe 1604, incluye estructuras fragmentadas, rotaciones insuficientes, reparto discrecional de recursos, ausencia de responsabilidad en los escalones superiores y una cultura institucional todavía condicionada por prácticas soviéticas. Fedorov llegó a acusar públicamente al general de dedicar más esfuerzos a las luchas internas que a encontrar una fórmula adecuada (y asimétrica) para derrotar a Rusia.
La disputa, en cualquier caso, va mucho más allá de lo personal. Enfrenta dos modelos muy distintos para sostener la guerra. Fedorov representa una concepción basada en datos, drones, automatización, competencia industrial e innovación rápida. Syrskyi, por el contrario, encarna una conducción más jerárquica y centralizada, orientada a gestionar una guerra de desgaste. La cuestión es si Ucrania puede mantener una estructura de mando rígida cuando buena parte de sus ventajas frente a Rusia han procedido precisamente de acortar los ciclos de decisión y trasladar soluciones tecnológicas al frente con rapidez. Así las cosas, lo que la crisis ha hecho pública no es más que una enorme fractura estratégica que hasta ahora había permanecido parcialmente contenida.
Las protestas no sólo se han sucedido desde la salida de Fedorov, sino que se han incrementado. Hasta el punto de forzar a Zelenski a modificar en buena medida su tibia respuesta inicial a las primeras manifestaciones. Así, aunque en un primer momento presentó la salida de Fedorov como consecuencia inevitable de una relación rota y mantuvo a Syrskyi, lo cierto es que la contestación social y las dudas dentro de la propia Presidencia y su partido le obligaron a actuar. Por de pronto, situó provisionalmente al frente de Defensa a Yevhenii Khmara, hasta entonces jefe interino del Servicio de Seguridad de Ucrania y antiguo responsable de su unidad Alfa. Además, para cubrir el vacío creado en el SBU, Zelenski relevó formalmente a Khmara y encomendó la dirección interina del organismo a Oleksandr Poklad.
Al mismo tiempo, el presidente, cada vez más cuestionado en Redes Sociales por su transigencia con la corrupción, trató también de demostrar que la agenda tecnológica no sería abandonada. Así las cosas, el 17 de julio nombró a Serhii «Flash» Beskrestnov asesor presidencial para el desarrollo de tecnologías de defensa, una decisión que podemos interpretar como un intento de conservar parte del ecosistema reformista construido alrededor de Fedorov, respondiendo parcialmente a la exigencia de las multitudes. Además, ofreció al exministro del Interior Ihor Klymenko la secretaría del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, después de abandonar su intento de situarlo al frente de Defensa. En este nuevo rol, Klymenko deberá coordinar los distintos componentes del sector de seguridad y defensa, incluida la producción militar.
El movimiento más significativo ha sido, no obstante, la apertura de consultas directas por parte de Zelenski con los distintos mandos operativos. El presidente ucraniano habló durante esta última jornada, de hecho, con responsables de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, Azov, Khartiia, las fuerzas aerotransportadas y distintos cuerpos del Ejército. Además, durante el sábado continuó maneniendo reuniones junto a Pavlo Palisa, subjefe de la Administración Presidencial, con aquellos comandantes desplegados en los sectores de Sloviansk, Pokrovsk, Oleksandrivka y Járkov. Las conversaciones abordaron distintos temas, incluyendo personal, rotaciones, logística, disponibilidad de municiones, de drones de fibra óptica, de sistemas robóticos terrestres, etc.
Estas reuniones, empero, van mucho más allá de lo militar y tienen también una lectura política evidente. Zelenski está recabando información de primera mano sobre el funcionamiento de la cadena de mando y comprobando hasta qué punto las denuncias de Fedorov son compartidas por los mandos sobre el terreno. Es más, según publican diversos medios, Zelenski estaría incluso dispuesto a considerar el relevo de Syrskyi si encuentra un sucesor capaz de garantizar una transición ordenada sin desestabilizar el frente por el camino. De este modo, aunque no está nada claro que esto vaya a suceder, por de pronto la situación se ha complicado para un Syrskyi que es evidente que no cuenta con un apoyo absoluto y que ya no puede sentirse intocable.
Volviendo sobre la reacción de la sociedad ucraniana, el 17 de julio se celebró una segunda jornada de protestas en Kiev y en ciudades como Leópolis, Odesa, Dnipró, Járkov, Poltava, Ternópil, Ivano-Frankivsk y Mykolaiv. No se trata de concentraciones masivas, pero sólo en Kiev se ha hablado de al menos 10.000 personas reunidas. Lo que es más significativo, de las demandas iniciales de restitución de Fedorov se ha pasado a pedir abiertamente tanto la destitución de Syrskyi como el fin del receso parlamentario y la continuidad de las reformas militares, todo lo cual es indicativo de problemas de fondo.
En cualquier caso, hay que tener claro, por mor de la seriedad, que no existen sondeos fiables que permitan medir la opinión nacional sobre Fedorov, Syrskyi o la decisión tomada por Zelenski. Lo que sí está claro es que las protestas reúnen a sectores especialmente sensibles para la legitimidad del Gobierno: veteranos, familiares de militares, voluntarios, profesionales tecnológicos y activistas anticorrupción. Gente, al fin y al cabo, que no está cuestionando si el país debe seguir defendiéndose sino cómo. Personas que sostienen que la guerra exige menos burocracia, menos pérdidas evitables y una transformación más rápida de las Fuerzas Armadas; todo lo cual ya estaba en marcha con las reformas de Fedorov.
Por otra parte, la respuesta de parte de los militares no ha hecho sino generar escándalo. En el informe previo hablamos sobre lo ocurrido en Konstyantynivka. Parece que no ha sido el único caso, pues Ukrainska Pravda ha informado de cómo varias brigadas habrían recibido instrucciones para grabar vídeos públicos de apoyo a Syrskyi, algo que habría sido confirmado al medio por distintas fuentes militares. En cualquier caso, si bien no se ha acreditado cada acusación sobre posibles represalias contra quienes se negasen, la propia existencia de una campaña organizada revela que la cúpula militar se siente políticamente cuestionada y de que Syrskyi está dedicando esfuerzos a defender su posición en lugar de responder a las críticas sobre la conducción de la guerra, tema sobre el que no se ha pronunciado.
Por el momento, Zelenski sigue sin atreverse a romper abiertamente con el general y su órbita, todo a costa de ampliar la crisis que azota al país en un momento crítico (pues se espera que Rusia lance una movilización en los próximos meses). El fichaje de Khmara ofrece, es cierto, continuidad en las operaciones especiales y los ataques de largo alcance. El de Beskrestnov, por su parte, permite mantener un vínculo entre Defensa y el sector tecnológico. Ninguno sustituye, sin embargo, el papel político y gestor de Fedorov ni resuelve la relación entre el control civil y el mando militar.
En resumen, las decisiones de Zelenski, lejos de calmar las aguas y solucionar los problemas de fondo, han conseguido justo lo contrario. Fedorov sale reforzado como figura pública, Syrskyi afronta el mayor cuestionamiento de su mandato y el propio Zelenski se ve ahora en la tesitura de tener que decidir si sigue respaldando al general, si lo sustituye o si intenta imponer una convivencia prácticamente imposible. Lo que ocurra a partir de ahora dependerá del resultado de las consultas con los comandantes, de si estos son o no sinceros con Zelenski, de si este reúne el valor en su caso para tomar las medidas oportunas, que garanticen la continuidad de las reformas y, obviamente, de la intensidad de las protestas.
mientras tanto, como apunte interesante, no podemos dejar de señalar que incluso bajo la ley marcial, una parte significativa de la sociedad ucraniana sigue reclamando resultados, transparencia y responsabilidad política sobre la conducción de la guerra, lo cual es un signo de madurez democrática en un país que todavía tiene un largo camino que recorrer en este aspecto, comenzando por sus Fuerzas Armadas.

Cambiando ya de tercio, para hablar de la guerra de salvas que siguen librando Ucrania y Rusia, nos encontramos con que en las últimas horas las Fuerzas Armadas rusas habrían empleado un total de 125 drones de largo alcance de distintos tipos y de 41 misiles, divididos entre 25 Iskander-M/S-400, 3 misiles antibuque Onyx en función de ataque a tierra, 3 misiles Kh-59/69 y 10 misiles Tsirkon. Del total, los ucranianos afirman haber dado cuenta de 17 misiles Iskander-M/S-400, 1 misil Kh-59/69 y 125 de los drones.
El ataque más grave, una vez más, ha tenido como objetivo la capital ucraniana, Kiev, en donde al menos 1 civil ha muerto mientras que 16 más han sufrido heridas. Además, según alguna fuente media docena de personas permanecerían atrapadas entre los escombros después de que un misil alcanzase un edificio residencial. Se habla, en total, de más de 30 misiles balísticos lanzados contra la ciudad en el lapso de una hora, lo que ha dejado numerosos daños materiales, incluyendo viviendas, supermercados o locales comerciales y de ocio, así como nuevamente almacenes logísticos, como el de DB «Schenker» al suroeste de la capital u otro de Nova Poshta. Podría ser el mayor ataque contra Kiev hasta la fecha, con la buena fortuna para los ucranianos de haber recibido al menos un pedido de Patriot en los días previos, lo que ha permitido mitigar los efectos.
Como quiera que Kiev no ha sido el único objetivo de Rusia, también ha sido destruida parte de un tren de pasajeros que cubría la línea entre Zaporiyia y Kiev. Del mismo modo, se han reportado ataques contra Járkov, contra Zaporiyia o contra Krivói Rog, en donde habrían sido varios los heridos en una acción dirigida contra las infraestructuras críticas de la región. Además, se han producido también explosiones en Dnipró y, como casi cada día desde hace semanas, en Odesa, donde se han contabilizado al menos 2 fallecidos y 4 heridos.
En cuanto a los ucranianos, por un lado siguen trascendiendo consecuencias de los ataques de la jornada anterior, que podrían haber causado hasta 61 heridos en Elektrostal y Noginsk, en la región de Moscú.
Por otro, ha sido también noticia un ataque con drones contra el depósito de petróleo «LUKOIL-Yugnefteprodukt» en la ciudad de Mijáilovsk, situada en la región de Stavropol. Una instalación que, además, había sido alcanzada previamente los días 9 y 13 de este mismo mes.
Por último, han continuado produciéndose ataques ucranianos tanto contra buques en el Mar de Azov como contra objetivos tierra adentro en las regiones ocupadas, siendo el más relevante de la jornada el llevado a cabo contra una subestación eléctrica en Yalta, al sur de Crimea. Rusia, por cierto, sigue tomando medidas destinadas a adaptarse a los ataques ucranianos contra esta región.
En cuanto a la actividad sobre el frente, un día más muy pocas novedades. Los cambios durante el conjunto de la semana, de hecho, han sido casi nulos.
Dicho esto, se ha hablado sobre la situación en Sumy, si bien el resumen del último año en la zona nos habla de cambios menores.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk, más fuentes continúan reconociendo algunos de los últimos avances rusos al este de esta última ciudad, así como hablando sobre las recientes incursiones hacia poblaciones como Vasiutynske.
En el sector de Konstyantynivka, más allá del componente propagandístico del asunto de las banderas con el rostro de Syrskyi, lo que demuestran estas acciones es que las tropas ucranianas, pese a todo, siguen presentes en el centro de la ciudad, que no ha logrado ser controlado por Rusia, a pesar de los múltiples testimonios de presencia rusa en zonas en el centro y norte. En la zona, además, se habla sobre cómo Ucrania ha logrado mantener el control, dentro del sector, de partes de Chassiv Yar y de diversos pueblos al oeste de Konstyantynivka, gracias a su defensa de las zonas más elevadas.
En dirección a Dobropillia, por su parte, continúan los combates en puntos cmoo Zapovidne y, en general, en toda la franja de terreno entre Shakove al noreste y Hryshyne, al sureste.
Una vez más, además de lo anterior, ha sido noticia la situación en el recodo del río Vovcha, en donde Ucrania habría logrado en las últimas semanas, según algunos comentaristas, avances «significativos» que, pese a todo, cifran en menos de 35 kilómetros cuadrados.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Pasando ahora al apartado internacional en una jornada que no ha sido particularmente intensa, en su discurso diario el presidente Zelenski se ha pronunciado sobre las iniciativas diplomáticas destinadas a poner fin a la guerra. De este modo, ha asegurado que Kiev ha trasladado a Moscú “decenas” de propuestas a lo largo de 2026 para detener el conflicto, pero que todas ellas han sido rechazadas por el Kremlin.
El mandatario ucraniano ha añadido que Estados Unidos, Turquía, varios países europeos y diferentes Estados árabes están tratando de facilitar una reunión entre los dirigentes ruso y ucraniano, aunque sin ofrecer ningún detalle adicional. Lo que sí ha hecho Zelenski es responsabilizar nuevamente a Vladímir Putin de la falta de avances, afirmando que el presidente ruso no tiene voluntad de poner fin a la guerra.
Por otro lado, Zelenski ha informado de que el Gobierno ucraniano continúa trabajando con sus socios para ejecutar los acuerdos relativos al suministro de misiles y de otros tipos de armamento especializado. No ha precisado qué países participan en estos acuerdos, las cantidades comprometidas o el calendario de las entregas.
A colación de lo anterior, el presidente del Comité Militar de la OTAN, el almirante Giuseppe Cavo Dragone, afirmó en una entrevista que el primer objetivo debe ser alcanzar un alto el fuego que permita iniciar conversaciones sobre una paz duradera para Ucrania. Asimismo, y entre otros, ha señalado que la experiencia adquirida por Ucrania en materia de drones, guerra electrónica y adaptación tecnológica está siendo incorporada por la OTAN a través del Centro Conjunto de Análisis, Entrenamiento y Educación ubicado en Polonia. También ha defendido que los aliados continúen proporcionando material procedente de sus arsenales, inviertan directamente en la industria de defensa ucraniana y creen empresas conjuntas con compañías del país.
Mientras tanto en Alemania, la dirigente de AfD, Alice Weidel, ha asegurado que, en caso de participar en el Gobierno, su formación suspendería el envío de fondos y armas a Ucrania. Asimismo, ha señalado que “la adhesión de Ucrania a la UE y la OTAN nos resulta totalmente inaceptable”, así como que su partido desea entablar relaciones diplomáticas con todas las grandes potencias: “Nuestro objetivo es negociar con Rusia, Estados Unidos y China; son nuestros principales socios comerciales. El diálogo es normal y necesario”.
Moviéndonos hasta Rusia, el presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales del Consejo de la Federación, Grigori Karasin, ha anunciado que la respuesta rusa será rápida y contundente, según TASS. Por su parte, el presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Duma Estatal, Leonid Slutski, ha reclamado ataques contra los puntos de lanzamiento, talleres, almacenes y rutas de suministro empleados por Ucrania, incluidas las líneas de abastecimiento procedentes del extranjero.
Por otro lado, han destacado las declaraciones del viceministro ruso de Exteriores, Andréi Rudenko, quien, de un lado, ha acusado a Japón de contribuir a la muerte de civiles rusos mediante la cooperación entre fabricantes japoneses y desarrolladores ucranianos de drones. De hecho, Moscú considera esta colaboración una acción abiertamente hostil. De otro, Rudenko afirmó que Moscú y Pekín mantienen consultas estrechas y confidenciales sobre una posible solución a la guerra. Además, señaló que Rusia agradece la posición china, que considera equilibrada, y destacó que ambos países defienden abordar las denominadas «causas profundas» del conflicto.
Cambiando de tercio, el gobierno de Botsuana ha advertido de un aumento “alarmante” del número de ciudadanos del país captados mediante ofertas de trabajo falsas para viajar a Rusia y terminar combatiendo en Ucrania. Así, el Ministerio de Relaciones Internacionales botsuanés ha señalado que los afectados suelen recibir promesas de empleo antes de descubrir, una vez llegados a territorio ruso, que están siendo obligados a incorporarse a unidades desplegadas en el frente. Si bien las autoridades de Botsuana no han publicado el número de ciudadanos afectados, han advertido de que su capacidad para prestarles asistencia una vez que se encuentran en Rusia es extremadamente limitada. Además, han pedido cautela ante las ofertas con salarios inusualmente elevados, contratos poco claros o propuestas de viaje sin la documentación correspondiente,
En cuanto a las sanciones, según TASS, Hungría está tratando de obtener una exención ante las medidas que prepara el Congreso estadounidense contra los principales compradores de petróleo y gas rusos. Ha sido precisamente el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento húngaro, Marton Hajdu, quien ha explicado que abordó esta cuestión con legisladores republicanos y demócratas durante una reciente visita a Washington. Más concretamente, la propuesta estadounidense contempla la imposición de aranceles del 100% sobre las importaciones procedentes de países que mantengan compras importantes de energía rusa, aunque permitiría conceder excepciones cuando estas respondan a intereses de seguridad nacional de Estados Unidos. En este sentido, Hajdu ha afirmado que existe una posibilidad elevada de que Hungría evite las medidas y ha defendido que Budapest pretende diversificar sus suministros energéticos y reducir su dependencia de Rusia antes de 2035.
Sin embargo, y para concluir, estas no han sido las únicas noticias en este ámbito, pues a pocas horas de que tenga lugar la final del Mundial, una investigación publicada por el medio neerlandés Follow the Money sostiene que la FIFA podría distribuir parte de los ingresos vinculados al Mundial de 2026 entre clubes rusos pertenecientes a empresas sancionadas por Estados Unidos o la Unión Europea. Entre los beneficiarios figurarían el Spartak de Moscú, propiedad de la petrolera Lukoil. Tras el Mundial de Catar de 2022, equipos como el Zenit de San Petersburgo, el Dinamo de Moscú, el CSKA, el Rubin Kazán y el Lokomotiv también recibieron pagos pese a que sus propietarios, patrocinadores o directivos estaban sujetos a restricciones internacionales. En particular, las cantidades se canalizan mediante el Programa de Beneficios para Clubes, que compensa a los equipos cuyos jugadores participan con sus selecciones nacionales. La investigación, además, advierte de que los nuevos desembolsos podrían vulnerar las sanciones cuando beneficien directa o indirectamente a personas o entidades incluidas en las listas restrictivas.

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