Guerra de Ucrania – Día 1603

La jornada 1603º de guerra en Ucrania ha confirmado la destitución de Mykhailo Fedorov como ministro de Defensa de Ucrania. Una decisión de Zelenski que es consecuencia del choque entre el joven y reformista Fedorov y una cúpula militar anclada en sus propias dinámicas y reacia a ciertos cambios como los que intentaba impulsar el ministro saliente. Además de esto, a lo largo de la jornada Rusia ha lanzado un nuevo ataque masivo con drones y misiles contra Kiev, Odesa, Járkov o Zaporiyia que ha dejado decenas de muertos y heridos y grave destrucción material. Los ucranianos, por su parte, han seguido atacando objetivos en las regiones ocupadas, en el Mar de Azov y esta vez también en la base aérea de Engelsk-2, donde Rusia despliega bombarderos estratégicos Tu-22M3. Más allá de esto, la jornada nos ha dejado noticias relativas al fracaso de la UE a la hora de cerrar el próximo paquete de sanciones contra Rusia. También a la celebración en Kiev de donde la quinta Cumbre Ucrania-Europa Sudoriental, coincidiendo con la celebración del Día del Estado ucraniano y tras la cual los participantes han suscrito la «Declaración de Kiev», en la que sostienen, entre otros, que no puede alcanzarse una paz duradera en Europa sin una Ucrania soberana e independiente, a la vez que condenan la invasión rusa y reclaman a Moscú que ponga fin a la guerra y acepte un alto el fuego completo.

La última jornada ha estado protagonizada por las cuitas internas de la política ucraniana (que en ocasiones son más importantes que la propia guerra) anunciándose el cese del ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, después de tan solo medio año en el cargo y constatando de paso que siempre fue un outsider útil, pero ajeno a la realidad de política nacional. Una noticia poco sorprendente en algunos sentidos (pese a su gran desempeño) y que responde al choque constante entre el joven ministro y un estamento militar, liderado por un sobrevalorado Syrskyi, que sigue anclado -en el caso de la alta oficialidad- a prácticas de otra época.

Esta ha sido la mayor crítica que se ha hecho a Zelenski desde distintos ámbitos (a la espera de lo que diga el pueblo, que ya se ha organizado para manifestarse en algunos puntos de Ucrania). Un presidente que no convoca elecciones; que sigue actuando bajo la sombra de Yermak (por más que este haya salido oficialmente de la vida política pública) y que; habría reconocido que deben acometerse cambios en la cúpula militar, aunque no ha tenido el valor de hacerlos, optando por sacrificar a una de sus piezas más valiosas dentro de este particular tablero.

Como quiera que el tema es relevante, vamos a intentar explicarlo con cierto detalle, aunque eso nos aparte del repaso de una jornada que ha sido intensa, al menos en lo referente a la guerra de salvas. Fedorov, como sabemos, fue nombrado como ministro de defensa en sustitución de Shmyhal el 14 de enero de 2026. Ha abandonado el cargo apenas seis meses después, en el contexto de la dimisión de la primera ministra, Yulia Svyrydenko, que provocó jurídicamente la caída de todo el gabinete. Esto no implicaba necesariamente la salida de Fedorov, pero finalmente se confirmó la negativa de Zelenski a volver a proponerlo para Defensa. El propio ministro confirmó su marcha hace unas horas, presentando un balance de su gestión en redes sociales, todo ello cuando ya se especulaba con que el presidente se disponía a promover al ministro del Interior, Ihor Klimenko, como su sustituto.

<p>La explicación oficial ha sido escasa, por no decir nula. Zelenski había defendido la necesidad de “renovar” el Ejecutivo, aunque lo cierto es que nadie parecía tener demasiadas quejas con la gestión de Svyrydenko. La decisión de Zelenski, de hecho, ha provocado críticas incluso entre los diputados del partido gobernante Servidor del Pueblo. Por ejemplo, Reuters recogió que parlamentarios, militares y especialistas temían que la decisión dañase el esfuerzo bélico y paralizase importantes reformas todavía en curso. El medio estadounidense Financial Times fue todavía más lejos al calificar la remodelación iniciada por Zelenski de contraproducente y advertir de que la sustitución de un ministro reformista por razones poco transparentes podía reforzar la percepción de que la lealtad política pesa más que la eficacia. Todo ello en un momento además en el que los problemas de corrupción del país siguen siendo parte clave de la agenda política y mediática.

Todo lo cual obliga a pensar que en la salida de Fedorov (el caso de Svyrydenko es diferente pues ya explicamos que estaría intentando evitar “quemar” su propia carrera política) responde al conflicto entre el hasta ahora ministro y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Oleksandr Sirskyi. Por supuesto, durante este tiempo ambos han negado públicamente la existencia de una ruptura personal, aunque sí reconocieron desacuerdos sobre competencias y decisiones. Fuentes citadas por Hromadske sostienen que Zelenski habló ante sus diputados de un “conflicto sistémico” y de “visiones diferentes de la guerra”. Uno de los puntos de fricción habría sido la compra de municiones: el ya exministro pretendía decidir los contratos con base en un sistema de auditorías, precios y resultados, mientras el Estado Mayor reclamaba que las adquisiciones siguieran sus requerimientos, con todo lo que ello podría implicar en términos de “mordidas”, por ejemplo. Sin embargo hay más, y es que no parece que Fedorov fuese muy proclive a un sistema que utiliza el secuestro en muchos casos para reclutar, en el que la tortura contra los propios integrantes es una práctica demasiado habitual (incluso aunque hablásemos de unas docenas de casos, si bien son más) o que no deja de crear nuevas unidades en lugar de reconstituir las que tienen ya una buena experiencia y saber hacer, siguiendo la práctica habitual en la URSS.

No hay que olvidar, a propósito de lo anterior, que Fedorov llegó al Ministerio de Defensa con la cultura propia de una empresa tecnológica: datos, auditorías, objetivos cuantificables, digitalización y competencia entre proveedores. Según una reconstrucción de The New Voice of Ukraine basada en una investigación de The Economist, sus auditorías detectaron alrededor de 300.000 millones de grivnas en gastos excesivos; además, la apertura de licitaciones habría reducido en un 16% el coste previsto de los proyectiles de 155 milímetros. Por otra parte, Fedorov también impulsó contratos con duración definida, salarios vinculados al riesgo, transferencias de personal más flexibles y sistemas digitales destinados a medir el tiempo real pasado en primera línea y la calidad del apoyo logístico. La organización anticorrupción NAKO consideró que se trataba de una transformación profunda, aunque señaló riesgos, problemas de supervisión y cuestiones pendientes sobre la duración del servicio.

Por supuesto -y no es la primera vez, recordemos lo ocurrido en tiempos de Kennedy-, todos estos cambios tenían sus propios puntos flacos. Fedorov carecía de experiencia militar, sus reformas de personal comenzaron tarde y algunos oficiales criticaban su inclinación a “gamificar” la guerra o a confiar demasiado en drones, métricas y soluciones tecnológicas; en cuantificarlo todo, vaya. Él mismo reconoció que no había conseguido trasladar todas las compras a concursos abiertos, completar la reorganización del ministerio conforme a los estándares de la OTAN ni, tampoco, crear una verdadera cultura de la responsabilidad dentro de las Fuerzas Armadas. Pero precisamente son todas esas tareas pendientes las que mejor explican la gravedad de su salida. Y es que Fedorov no ha sido apartado después de culminar una transformación fallida, sino cuando empezaba a atacar intereses, rutinas y centros de poder consolidados; unas inercias feroces que no encontramos sólo en Ucrania, por cierto.

El problema de fondo no es únicamente tecnológico, ni tiene que ver con que Fedorov sea una suerte de McNamara reencarnado. Ucrania ha demostrado una extraordinaria capacidad de innovación táctica, pero parte de sus Fuerzas Armadas continúa condicionada por prácticas heredadas del modelo soviético: mando excesivamente vertical, burocracia omnipresente (incluyendo corrupción sistémica), castigo de la iniciativa, promoción de la obediencia y una responsabilidad difusa por las decisiones. Un análisis del Center for European Policy Analysis documentó hace alrededor de un año la reaparición de esos hábitos y advirtió de que las órdenes rígidas y la ausencia de rendición de cuentas pueden traducirse en misiones irrealistas y bajas innecesarias.

La tecnología, obviamente, no puede corregir por sí misma las dinámicas de dicha cultura institucional. Como explicaba el general retirado Nick Carter en War on the Rocks, una revolución militar exige integrar tecnología, doctrina, diseño de fuerza, entrenamiento, logística y mando descentralizado. Es más, cualquier cambio real necesita de todavía más ingredientes, incluyendo verdadera voluntad política (tema sobre el que hemos escrito ampliamente). Fedorov representaba, con todos sus defectos, un intento de conectar esos elementos mediante un sistema basado en incentivos, transparencia y evaluación de resultados. Su enfrentamiento con los generales era (y seguirá siendo, pues posiblemente siga dentro del Gobierno de una forma u otra), por tanto, la expresión de una disputa mayor entre una organización en la que conviven dos caras: la que aprende y la que protege jerarquías y procedimientos.

Dicho esto, el posible nombramiento de Ihor Klimenko apunta en la dirección contraria al cambio. Antiguo jefe de la Policía Nacional y ministro del Interior desde 2023, Klimenko posee experiencia administrativa, controla estructuras armadas importantes y puede resultar útil para afrontar la movilización y el funcionamiento de las oficinas de reclutamiento, que es algo de lo que más se ha criticado a Fedorov. No obstante, no existe en su trayectoria pública un proyecto comparable de reforma de las Fuerzas Armadas, transformación de las adquisiciones o innovación militar. Su perfil es, a priori, el de un gestor disciplinado que ha vivido en, por y para el aparato de seguridad, no el de un reformador dispuesto a enfrentarse a la cúpula castrense… o a Zelenski.

Es, en muchos sentidos, un inmovilista. Lo que hace pensar que Zelenski no lo propone precisamente para acelerar la revolución iniciada por Fedorov, sino para reducir las fricciones con los militares, recuperar el control sobre la movilización y estabilizar el sistema. Las reacciones recogidas por algunos diarios reflejan precisamente el temor a que un responsable procedente de la policía actúe como figura obediente y conservadora, dejando intactas las estructuras que bloquearon las reformas iniciadas por el ministro saliente.

La consecuencia probable de todo esto es la perpetuación de problemas bien conocidos: compras opacas o poco competitivas, fragmentación de responsabilidades, micromanagement (recordemos a ese Syrskyi tomando decisiones tácticas a nivel de unidades muy pequeñas), la rigidez en la gestión del personal y la resistencia a premiar la iniciativa. Algo tanto más sangrante ahora, ya que ocurre en un momento en el que las dinámicas ucranianas son bastante positivas, después de dos años bastante aciagos. Y es cierto que Ucrania necesita un equilibrio entre mantener el frente y reconstruir su institución militar, pero apartar del Ministerio de Defensa a la persona que trataba de hacerlo, sin presentar una alternativa reformista equivalente, implica se quiera o no el conceder una victoria a quienes consideran que sobrevivir dentro de la organización es más importante que cambiarla para vencer. Y no vale con decir que ante la más que probable movilización rusa en otoño, lo que Ucrania necesita sea un “cirujano de hierro” capaz de reclutar por la fuerza, pues Ucrania no ha llegado a donde ha llegado precisamente por quemar vidas (batallas como la de Bajmut se cuentan entre sus mayores errores), sino gracias a su inventiva y dinamismo aplicados a la drónica, la IA o el big data, entre otros.

Ya a la venta. ¡Cómpralo aquí!

Mientras se producían estas disputas políticas en Ucrania, Rusia ha lanzado un nuevo ataque masivo con drones y misiles, centrándose en partes de Ucrania como su capital, Kiev. A lo largo de las últimas horas, se ha registrado el lanzamiento de al menos una decena de misiles contra esta ciudad. Se han reportado daños en distritos como los de Svyatoshynskyi y Darnytskyi y al menos un gran incendio en el centro urbano, además de varias explosiones. Por el momento hay al menos media docena de heridos y dos fallecidos.

Más allá de Kiev, los ataques rusos han afectado también a otras localidades importantes como Odesa, el objetivo predilecto de Rusia durante la última semana. Allí, se han registrado también explosiones (incluyendo una en la terminal de exportación de granos del puerto de Chornomorsk y otra en tanques de combustible en el puerto de Yuzhnyi) y al menos tres personas han fallecido y ocho han sufrido heridas  en las últimas 24 horas. Además, otro buque ha resultado dañado por los drones rusos.

La región de Dnipropetrovsk también ha sido objeto de los ataques rusos, sumando nueve heridos en diversos ataques, además de un fallecido. Además, en Zaporiyia han sido también varias las explosiones e impactos, contabilizándose quince heridos y tres fallecidos en un ataque combinado con drones de largo alcance, pero también con bombas planeadoras y FPVs. Una situación análoga a la de Járkov, ciudad cercana al frente y por ello al alcance de diversos vectores más allá de los Shahed/Geran. Los heridos ascenderían a cinco.

Precisamente, las bombas planeadoras, la artillería de campaña y los drones FPV han dejado diversos daños materiales y humanos repartidos por buena parte de Ucrania. Por ejemplo, una persona murió y siete más sufrieron heridas en un bombardeo en la región de Donetsk. En la región norteña de Járkov, sumado a lo ya dicho, tenemos que dos personas resultaron muertas y hasta dieciséis heridas en diversos ataques. En Sumy, por su parte, tres civiles perdieron la vida y siete más sufrieron daños personales tras varios ataques con bombas planeadoras. Además de todo esto, cinco civiles sufrieron heridas tras un ataque con dron en Kramatorsk y una persona más resultó también herida como consecuencia de otro ataque con dron en una gasolinera en la comunidad territorial de Malyn, en la región de Zhytomyr Por último, otro civil resultó herido en Jersón, tras otro ataque con drones tácticos y veinticinco más sufrieron heridas tras un bombardeo ruso.

Como quiera que los ucranianos tampoco cesan en su campaña contra objetivos tanto en Rusia como en las regiones ocupadas, tenemos durante la jornada noticias de una fuerte explosión en la región de Lugansk, controlada por Rusia. Del mismo modo, se han registrado explosiones en la ciudad de Melitópol, en la parte de Zaporiyia bajo control ruso. Además, en Crimea, concretamente en Simferopol, han vuelto a producirse también explosiones. Todo mientras siguen con su campaña de bloqueo del Mar de Azov, muy efectiva, a través de la operación “MoLoChKa”.

Los ucranianos, además de esto, han logrado alcanzar la base aérea de Engelsk-2, en la que en el momento del ataque se encontrarían hasta cuatro bombarderos estratégicos Tu-22M3 estacionados, si bien no parecen haber sido el objetivo principal de una acción de la que todavía estamos a la espera de conocer sus consecuencias. En el ataque han sido empleadas copias ucranianas de los drones Shahed, un modelo originalmente iraní que ya ha sido adaptado no sólo por Rusia sino por Estados Unidos, la propia Ucrania y varios países más.

Sobre el frente, mientras se habla sobre cómo pese a los éxitos ucranianos en algunos puntos del frente, la situación en dirección a Sloviansk y Kramatorsk sigue degradándose, la jornada nos ha dejado nuevamente pocas noticias. Una destacada, eso sí, ha sido el derribo de un Mi-28 ruso por parte de un dron FPV ucraniano, publicándose la secuencia completa de la acción, hasta el impacto del dron contra el helicóptero.

Dicho esto, a diferencia de otras jornadas hay noticias del interior de Kupiansk, en donde se ha registrado recientemente una infiltración rusa hasta la calle Travnia, al norte del casco urbano.

En Myrhorad/Pokrovsk, al norte del sector, las tropas rusas han seguido presionando las defensas ucranianas en Bilytske, Dorozhnie o Shevchenko, con la vista puesta como sabemos en Dobropillia.

En el recodo del Vovcha, más fuentes vuelven a hablar sobre los recientes avances de las AFU al sur y este de Piddubne, si bien la información tangible sigue siendo escasísima, a pesar del optimismo de algunas interpretaciones.

Al sur del frente, en dirección a Orijiv, algunos analistas, basándose en DeepState como hacen habitualmente, recogen los últimos contraataques de las AFU en Mala Tomachka y hacia Bilohiria.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Comenzamos el repaso de la jornada internacional en Kiev, donde ha tenido lugar la quinta Cumbre Ucrania-Europa Sudoriental, coincidiendo con la celebración del Día del Estado ucraniano. En el encuentro han tomado parte los presidentes de Ucrania, Albania, Moldavia, Rumanía y Serbia, el presidente de Grecia por videoconferencia, los primeros ministros de Croacia y Eslovenia, representantes de Bulgaria, Macedonia del Norte y Montenegro, pero también la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Los participantes -con la excepción de Serbia, lo que no sorprende a estas alturas- han suscrito la Declaración de Kiev ligada a la Cumbre, en la que se afirma que la seguridad de Ucrania, de la región del mar Negro y de Europa Sudoriental se encuentran estrechamente relacionadas. El documento sostiene que no puede alcanzarse una paz duradera en Europa sin una Ucrania soberana e independiente, condena la invasión rusa y reclama a Moscú que ponga fin a la guerra y acepte un alto el fuego completo.

La Declaración establece también que ninguna decisión relativa a Ucrania podrá adoptarse sin la participación del Gobierno ucraniano y que la retirada completa, incondicional y verificable de todas las fuerzas y equipos militares rusos del territorio ucraniano continúa siendo una condición necesaria para alcanzar una paz justa y duradera. Los firmantes han reiterado igualmente su apoyo a la independencia, soberanía e integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas, incluido su mar territorial, y han rechazado el reconocimiento de cualquier modificación territorial obtenida mediante el uso de la fuerza.

En lo relativo a la seguridad de Ucrania, los participantes han respaldado el derecho del país a elegir libremente sus alianzas y acuerdos de seguridad, así como sus aspiraciones euroatlánticas. De este modo, el texto mantiene el apoyo al futuro ingreso de Ucrania en la OTAN “una vez que los Aliados estén de acuerdo y se cumplan las condiciones”, al tiempo que expresa la disposición de los firmantes a aumentar su participación en la Coalición de Voluntarios y a contribuir a la concesión de garantías de seguridad sólidas y jurídicamente vinculantes.

En cuanto a la ayuda, los signatarios han destacado el fortalecimiento de la defensa aérea como una de las principales prioridades y han manifestado su disposición a continuar proporcionando asistencia política, militar, financiera y humanitaria a Ucrania.

Pasando a las sanciones, los firmantes han reclamado un aumento de la presión sobre Rusia y sobre su economía de guerra, así como una aplicación más efectiva de las medidas ya aprobadas. La declaración pide actuar contra la denominada «flota fantasma» empleada por Moscú para transportar petróleo, reforzar la cooperación internacional para impedir la elusión de las restricciones y adoptar medidas contra las entidades de terceros países que proporcionen apoyo político, militar, tecnológico o financiero a Rusia.

El documento reclama asimismo el regreso inmediato de los ciudadanos ucranianos deportados o trasladados por la fuerza, especialmente los menores, así como la liberación de los civiles detenidos ilegalmente y de los prisioneros de guerra. También reitera el apoyo al Tribunal Especial para el Crimen de Agresión contra Ucrania y a los restantes mecanismos internacionales destinados a exigir responsabilidades por los crímenes cometidos durante la guerra.

Por otro lado, en materia de seguridad energética y marítima, los participantes han abordado la protección de las infraestructuras críticas y de la navegación en el mar Negro, además de las amenazas híbridas, los ciberataques y las campañas de desinformación. Así, la declaración condena también la ocupación rusa de la central nuclear de Zaporiyia, solicita la retirada de las fuerzas y del personal no autorizado desplegado en sus instalaciones y reclama su devolución al control ucraniano.

Serbia, pese a participar en la reunión, siendo la primera visita de un dirigente serbio a Kiev en más de una década y la segunda visita de Vučić a Ucrania tras su participación en la anterior cumbre del formato, celebrada en Odesa, como decíamos anteriormente, el país no se ha sumado a la declaración. Según ha explicado el presidente Aleksandar Vučić, Belgrado no podía respaldar los apartados que reclaman mantener el apoyo político, militar, financiero y de seguridad a Ucrania y aumentar la presión sobre Rusia. Esto no es una sorpresa pues Serbia continúa sin adherirse a las sanciones occidentales contra Moscú y sin inclinarse más hacia la UE y Ucrania, aunque reconoce la integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas y respalda su candidatura para ingresar en la Unión Europea. Vučić ha anunciado, no obstante, que Serbia proporcionará nueva asistencia humanitaria, financiera, médica y energética a Ucrania y que colaborará en la reconstrucción de una localidad todavía por determinar.

A colación, el portavoz del Kremlin Dmitri Peskov ha asegurado que Rusia no ha enviado ningún mensaje a Zelenski a través del presidente serbio y que Serbia no está actuando actualmente como mediadora entre Moscú y Kiev.

Al finalizar la cumbre, Zelenski ha mantenido seis encuentros bilaterales con los presidentes de Moldova, Rumanía, Serbia y Albania y con los primeros ministros de Croacia y Eslovenia. En particular y como suele ser lo propio, las reuniones han estado dedicadas a las relaciones bilaterales, los proyectos de cooperación y la agenda internacional. Los dirigentes extranjeros han visitado además el monasterio de las Cuevas de Kiev, que resultó dañado durante un ataque ruso en junio.

Asimismo, Zelenski se ha reunido con Ursula von der Leyen, con quien ha firmado una carta de intenciones para establecer una Asociación Industrial Estratégica de Defensa entre Ucrania y la Comisión Europea. Más concretamente, este documento constituye el primer paso hacia el denominado “Drone Deal” entre Ucrania y la Unión Europea, destinado a ampliar la cooperación y la producción conjunta de sistemas no tripulados.

Al respecto, el propio Zelenski ha señalado que se trata del primer documento que establece las bases de la futura asociación industrial en materia de drones entre Ucrania y las instituciones europeas. Por su parte, Von der Leyen ha celebrado el acuerdo y anunciado que la Comisión ha desembolsado 1.000 millones de euros para la producción de drones dentro del préstamo europeo de 90.000 millones de euros para Ucrania, lo que supone el segundo pago del primer tramo de 6.000 millones de euros.

Durante su encuentro, Zelenski y Von der Leyen han abordado también la apertura de los cuatro bloques restantes de las negociaciones de adhesión de Ucrania a la Unión Europea, la aprobación del vigesimoprimer paquete de sanciones contra Rusia y los preparativos del sistema energético ucraniano para el próximo invierno. La presidenta de la Comisión Europea ha reiterado el apoyo de Bruselas a la apertura de los capítulos pendientes y al fortalecimiento de las infraestructuras energéticas del país.

Cambiando de tercio y en relación con la defensa aérea, un alto funcionario ucraniano citado por The Kyiv Independent ha afirmado que Washington ha iniciado el procedimiento para conceder a Ucrania las licencias necesarias para fabricar misiles destinados a los sistemas Patriot. Según esta fuente, Lockheed Martin respalda la concesión de las licencias y Zelenski espera que el equipo ucraniano disponga antes de que finalice 2026 de la capacidad técnica necesaria para comenzar a producir los interceptores estadounidenses.

Pasamos ahora a Bruselas, donde los embajadores de los Veintisiete no han logrado alcanzar un acuerdo sobre el vigesimoprimer paquete de sanciones contra Rusia. Según Reuters, las negociaciones han sido aplazadas hasta el 23 de julio, fecha hasta la que la Unión Europea mantendrá el límite aplicado al precio del petróleo ruso en 44,10 dólares por barril. A modo de recordatorio, La propuesta europea incluye nuevas medidas contra bancos rusos, redes de criptomonedas, compañías relacionadas con la fabricación de drones, comerciantes de petróleo y refinerías. Sin embargo, continúan existiendo desacuerdos (y fricciones) en torno a las restricciones aplicables al gas natural licuado ruso y a su comercialización hacia terceros países. De hecho, Grecia se ha opuesto a impedir que puertos y empresas europeas participen en operaciones de comercialización o transbordo de gas natural licuado ruso destinado a países no pertenecientes a la Unión Europea. De este modo, Atenas considera que estas restricciones podrían perjudicar a su sector marítimo y trasladar las operaciones hacia puertos del norte de África o de Oriente Próximo. Además, Austria tiene reservas en el ámbito financiero. Por otro lado, Bulgaria ha planteado objeciones a la inclusión del patriarca Cirilo, cabeza de la Iglesia ortodoxa rusa, en la lista europea de sancionados; objeciones a las que posteriormente se ha sumado Italia. Finalmente, el Patriarca ha sido removido de la lista de sanciones.

Pese al aplazamiento, Ursula von der Leyen ha expresado su confianza en que los Estados miembros alcancen un acuerdo, mientras que Zelenski ha pedido a los gobiernos europeos que superen la “fatiga” relacionada con la aprobación sucesiva de paquetes de sanciones. Así afirmaba que “Debemos ser muy persistentes y recordar que no solo los líderes de la UE están cansados de adoptar sanciones”, ya que “Rusia se está cansando de cada uno de estos paquetes. Su economía se está cansando”.

Mientras tanto en Estados Unidos y tras la muerte del senador Lindsey Graham, senadores republicanos y demócratas han continuado trabajando en una versión revisada del proyecto de ley destinado a incrementar la presión económica sobre Rusia. En particular, esta nueva versión de la ley permitiría al presidente Trump imponer aranceles de hasta el 100% a las mercancías procedentes de los cinco principales compradores de petróleo y gas rusos, frente al máximo del 500% contemplado en un borrador anterior. Entrando en detalle,

Entre los principales compradores de petróleo ruso identificados en la propuesta figuran China, India, Eslovaquia, Hungría y Azerbaiyán, mientras que China, Francia, Japón, Hungría y Bélgica aparecen entre los principales importadores de gas. El proyecto incluye excepciones para los países que importen menos del 15% del gas exportado por Rusia y adopten medidas para reducir esas compras. Varios legisladores han expresado, no obstante, sus reservas por la amplitud de las facultades comerciales que se concederían al presidente y por la ausencia de mecanismos suficientes de control por parte del Congreso.

Moviéndonos hasta Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha afirmado que Moscú está examinando las iniciativas estadounidenses relacionadas con nuevas sanciones, así como que Rusia recibe señales a través de los canales de comunicación existentes de que EE. UU. podría retomar sus labores de mediación sobre Ucrania cuando disminuya su atención sobre la situación en Irán y el golfo Pérsico.

Por otro lado, Rusia ha reiterado su oposición al posible despliegue en Ucrania de una fuerza multinacional organizada por la Coalición de Voluntarios una vez finalicen las hostilidades. A este respecto, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, ha declarado que Moscú consideraría dicho despliegue como una intervención extranjera, “inaceptable” y una amenaza directa para la seguridad rusa y que las unidades desplegadas serían tratadas como objetivos militares legítimos. Zajárova ha afirmado igualmente que el cese de los suministros occidentales de armamento a Ucrania constituye, desde la perspectiva de Moscú, una condición necesaria para avanzar hacia la resolución del conflicto. De este modo, describe las entregas como uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo.

Volviendo sobre Bruselas, los países de la UE han acordado prolongar hasta el 4 de marzo de 2028 el régimen de protección temporal concedido a los ciudadanos ucranianos que han abandonado su país como consecuencia de la guerra. Sin embargo, los representantes europeos han acordado que la protección temporal no se concederá a nuevos solicitantes que incumplan sus obligaciones militares en Ucrania. Por otro lado, la decisión no supone la expulsión automática de los ciudadanos ucranianos en edad militar que ya se encuentran acogidos al régimen europeo.

Para concluir, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, ha condenado la muerte de Alexander Yakovlev, ingeniero jefe de la central nuclear de Zaporiyia, como consecuencia de un ataque con drones. Según Grossi, esto supone “un ataque inaceptable contra la planta y su administración, que amenaza gravemente la seguridad nuclear”, añadiendo que “El OIEA exige el cese inmediato de todos los ataques contra o cerca de las instalaciones nucleares, así como de su personal”.

Desde Rusia, calificaban la muerte del ingeniero, así como del conductor del vehículo en el que viajaba como “otro crimen atroz” en un comunicado publicado por el Ministerio de Exteriores. Además, atribuyen la responsabilidad a Ucrania afirmando que esto es “un nuevo intento de amenazar el funcionamiento seguro de la central nuclear de Zaporiyia e intimidar a su personal”, al tiempo que destacan que “el peligro extremo que supone la presencia de fuerzas armadas ucranianas cerca de la central nuclear de Zaporiyia es ahora más evidente que nunca”.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *