La jornada ha estado marcada por el anuncio, hecho en París, de la creación de una nueva «Coalición Europea Antimisiles Balísticos» de la que tomarán parte, además de Ucrania, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Suecia y el Reino Unido. El anuncio, hecho en paralelo a la reunión de la «Coalición de los Dispuestos» no ha sido el único, ya que Francia y Ucrania han cerrado un acuerdo bilateral que además de la adquisición de armas, plataformas y sistemas permitirá la producción de misiles Aster y otro material en la propia Ucrania. Un movimiento atrevido por parte de El Elíseo que pretende contrarrestar así el anterior de Trump, buscando afianzar la base industrial europea frente a la norteamericana al tiempo que atraer a Kiev a su lado. Además de esto, en una jornada particularmente intensa, se han aprobado nuevas sanciones cibernéticas por parte de la UE y el Reino Unido contra Rusia, estos mismos actores han acordado la participación de Londres en el préstamo de 90.000 millones a Ucrania y Putin ha hablado sobre la modernización de las Fuerzas Armadas rusas, mientras desde su Ministerio de Exteriores convocaban al embajador alemán para afear al país teutón su apoyo a Ucrania. Además de esto, ha continuado con intensidad la guerra de salvas, con numerosos objetivos atacados en ambos territorios. Sobre el frente, novedades casi inexistentes, un día más.
La guerra de Ucrania está sirviendo para mostrar no sólo la unidad de sus aliados en pos de un objetivo común, sino también algunas diferencias fundamentales entre proyectos a ambos lados del Atlántico. De ahí que en las últimas horas el anuncio de la «Coalición de Voluntarios» anunciado en París y la concesión a Kiev de una licencia de producción de misiles antiaéreos franceses, sean importantes.
Esta última decisión, anunciada a bombo y platillo por Emmanuel Macron de conceder a Ucrania licencias para fabricar por Emmanuel Macron y que permitirá fabricar misiles Aster destinados a los sistemas SAMP/T, constituye un cambio cualitativo en la ayuda francesa, pues ya no se trata únicamente de entregar interceptores procedentes de unas existencias limitadas o de alimentar un sistema «circular» del que hemos hablado en varias ocasiones, sino de permitir que la industria ucraniana participe en la producción de una de las principales familias europeas de misiles antiaéreos y antibalísticos. El asunto, sin embargo, tiene más miga, por lo que conviene ir por partes.
Como hemos dicho, según confirmó la Presidencia de Ucrania, Francia concederá licencias para producir diversos sistemas, incluyendo misiles antiaéreos Aster, empleados por los sistemas SAMP/T, así como misiles de crucero SCALP. Macron añadió que el acuerdo comprende también las bombas guiadas AASM (que Ucrania lleva tiempo utilizando con éxito), como recoge Reuters. El paquete se completará con el suministro de nuevos sistemas SAMP/T de última generación, radares y otros medios destinados a reconstruir la defensa aérea ucraniana.
El asunto, en cualquier caso, no estriba tanto en el número de misiles que puedan fabricarse en Ucrania (que está por ver, así como los plazos), como en los cambios en la naturaleza de la cooperación. Conceder una licencia supone pasar de entregar productos terminados a transferir conocimientos, procesos industriales y, potencialmente, parte de la tecnología necesaria para producirlos. Incluso aunque la fabricación comience con el ensamblaje de componentes importados, Ucrania podría aumentar progresivamente su participación en la cadena de valor, reducir los tiempos logísticos y adaptar la producción a las necesidades observadas en combate.
El Aster es, además, una de las pocas alternativas europeas maduras al Patriot estadounidense. Desarrollado dentro del consorcio franco-italiano Eurosam, en el que participan MBDA y Thales, constituye el interceptor principal del SAMP/T. La nueva versión SAMP/T NG está concebida para hacer frente tanto a aeronaves y misiles de crucero como a determinadas amenazas balísticas, según explica la propia Eurosam. Capacidades, eso sí, por probar frente a las del Patriot, sobradamente conocidas…
El asunto de fondo, en cualquier caso, tiene que ver con el intento francés por presentar una alternativa creíble a la dependencia europea en materia de defensa respecto a los Estados Unidos; algo que pasa no sólo por lograr que el resto de Estados miembros se unan a las iniciativas francesas o adquieran material de procedencia gala, sino también por aumentar la capacidad de producción (ahí necesitan a Ucrania, tener el acceso a las tecnologías y el saber hacer que se están desarrollando en este último país y, también, entrar a formar parte de un mercado millonario tanto durante lo que quede de guerra, como después.
De ahí, seguramente, que la premura francesa contraste tanto con el permiso político (todavía por negociar) concedido por Donald Trump para que Ucrania produzca interceptores Patriot. Volodímir Zelenski, como recordarán los lectores afirmó el pasado 9 de julio que Washington y Kiev habían alcanzado un acuerdo «a nivel político» sobre las licencias, aunque todavía quedaban por negociar las condiciones industriales, lo que podría demorarse mucho.
La iniciativa gala, por el contrario, es parte de una hoja de ruta bilateral que incluye sistemas concretos y la voluntad expresa de trasladar la producción a Ucrania, lo que permitirá no sólo a este país dotarse de medios, aunque sean peores, sino también a Francia escalar la producción, algo en lo que los europeos han demostrado bastante incapacidad, salvo en casos concretos como el de Rheinmetall o CSG con la munición de artillería.
En el caso estadounidense, por el contrario, todavía debe determinarse qué modelo de interceptor podrá fabricarse por parte ucraniana, qué empresas participarán, qué tecnologías serán transferidas y dónde se localizarán inicialmente las instalaciones, ya que situarlas en la propia Ucrania es visto con malos ojos por parte de muchos por el riesgo que conlleva. Los fabricantes estadounidenses, de hecho, ni siquiera habían sido consultados antes del anuncio de Trump y las primeras unidades podrían producirse en Alemania u otro país europeo antes de que la fabricación pueda trasladarse a territorio ucraniano.
La licencia estadounidense, sin duda, posee un enorme valor estratégico porque el Patriot sigue siendo la principal defensa ucraniana frente a los misiles balísticos rusos. Sin embargo, también refleja la dependencia de Kiev respecto a unas cadenas de suministro estadounidenses caras, complejas y sometidas a estrictos controles tecnológicos. Algo de lo que en Kiev pretenden escapar por todos los medios posibles y que se resume en un dato aportado por la propia OTAN en febrero: el mecanismo PURL había proporcionado aproximadamente el 75% de los misiles utilizados por las baterías Patriot ucranianas (algo extensible a mucho otro armamento con cierto componente tecnológico).
Y es aquí en donde entran no sólo Francia y sus intentos por situarse como el epicentro de la soberanía europea en materia de defensa sino también FREYJA, un proyecto impulsado por la empresa ucraniana Fire Point con participación de varias compañías europeas y que pretende desarrollar un sistema antibalístico modular, escalable y considerablemente más barato que los interceptores estadounidenses (o los Aster). Fire Point conservaría en este caso la autoridad general de diseño, mientras que la alemana Hensoldt aportará por su parte los radares TRML-4D y conocimientos relacionados con los sensores, según el acuerdo anunciado por ambas compañías. FREYJA, eso sí, no pretende reemplazar inmediatamente al Patriot o al SAMP/T, sino más bien ser un complemento nacional combinando de paso las capacidades aportadas por distintas empresas europeas con la experiencia operacional y la velocidad de innovación de Ucrania. De hecho, la nueva Coalición Integrada de Misiles Antibalísticos, formada por Ucrania y nueve países europeos, ha convertido FREYJA en su proyecto principal; algo que sin duda no es del agrado de Washington, pues a medio plazo podrían desplazar a los Patriot del mercado, y no sólo del europeo.
Un buen movimiento por parte de París, con el Elíseo intentando demostrar que Europa puede apoyar a Ucrania sin limitarse a transferir dinero a los fabricantes estadounidenses. Francia, de hecho, se ha mantenido al margen de PURL, el mecanismo mediante el cual los aliados financian la compra de armas estadounidenses para Kiev, porque considera prioritario reforzar la base industrial comunitaria.
Desgraciadamente para Macron y compañía, no tienen el acompañamiento que querrían en su proyecto. Y es que Alemania, por el contrario, ha sido uno de los principales defensores y financiadores de PURL. Desde la perspectiva francesa, esta diferencia refuerza la impresión de que Berlín habla de autonomía europea a largo plazo, pero recurre sistemáticamente a Estados Unidos cuando debe resolver necesidades militares inmediatas. La adquisición alemana de F-35, Patriot, Arrow 3 y, más recientemente, misiles Tomahawk alimenta esta percepción y no son los únicos pasos controvertidos dados por los teutones, ni mucho menos.
El desencuentro se ha hecho particularmente visible en el FCAS, el gran proyecto franco-alemán (y español, que nadie se olvide) destinado a desarrollar el futuro sistema de combate aéreo europeo. Las disputas entre Dassault y Airbus sobre el liderazgo industrial, la propiedad intelectual y el reparto de responsabilidades terminaron bloqueando su pilar central, todo ello mientras Dassault acusaba a Airbus de intentar apropiarse de capacidades tecnológicas francesas y criticaba que Alemania siguiese estrechamente vinculada a Estados Unidos para cubrir sus principales necesidades de defensa.
Es más, en determinados círculos políticos e industriales franceses, tanto el fracaso del FCAS como la apuesta alemana por PURL se han vivido como una traición al proyecto de autonomía estratégica europea. Al fin y al cabo, Francia habría aceptado compartir algunas de sus tecnologías más sensibles esperando construir una verdadera capacidad continental, mientras Alemania continuaba comprando sistemas estadounidenses y reforzando la posición industrial de Washington.
Así las cosas, y para finalizar, pues nos hemos pasado de largo de lo que cabe comentar en un informe de este tipo, la concesión por parte de Francia de una licencia para producir misiles Aster, el «permiso político» estadounidense para fabricar Patriot y el desarrollo cuasi-autónomo de FREYJA muestran tres modelos bien diferentes, seguramente compatibles, pero que también serán fuente de tensiones. El primero busca trasladar a Ucrania una capacidad europea ya existente; el segundo intenta ampliar una cadena industrial estadounidense de enorme eficacia, pero difícil de reproducir; y el tercero aspira a crear una solución nueva, modular y genuinamente ucraniano-europea. Francia, mientras tanto, pretende que estos proyectos demuestren que Europa puede dejar de ser únicamente cliente de Estados Unidos y convertirse en un productor autónomo de las capacidades necesarias para su propia defensa.

Pasando ahora a los intercambios de salvas, entre los días 12 y 13 de julio, las Fuerzas Armadas rusas habrían empleado, según la Fuerza Aérea ucraniana, 3 misiles Kh-59/69 y 134 drones de ataque contra Ucrania. De estos, los ucranianos aseguran haber derribado los 3 misiles y 123 de los drones, a pesar de lo cual se registraron varios impactos como explicamos en el informe previo.
Desde entonces, los ataques rusos han continuado, alcanzando un día más Zaporiyia, donde se han registrado hasta 12 heridos durante la noche entre los días 13 y 14 de julio. En Synelnykove, por su parte, otro ataque ha dejado 2 civiles muertos. Además, se ha hablado también de explosiones en Sumy, en Járkov, en Solone y en Dnipró, donde se ha podido ver un importante incendio. Rusia, además, ha atacado por cuarta jornada consecutiva Odesa, en donde se ha sabido que ayer fallecieron 3 tripulantes de una embarcación alcanzada en el puerto de Chornomorsk, resultando heridos 5 más, y donde ha sido alcanzada recientemente una empresa de transportes. Por último, también la capital ucraniana, Kiev, ha sufrido un ataque con misiles balísticos aparentemente lanzados desde la región de Briansk que ha dejado la ciudad bajo una cortina de humo provocada por los varios incendios.
Además, las bombas planeadoras han seguido empleándose con profusión, dejando impactos nuevamente en localidades como Sloviansk. También los drones FPV que, de hecho, habrían atacado por primera vez la autopista que une Dnipró y Krivói Rog. Además, tres personas resultaron heridas como consecuencia de un ataque con drones en el distrito de Dniprovskyi, en la ciudad de Jersón.
Zelenski, aunque hablaremos del tema con más calma en la segunda parte del informe, ha solicitado a sus aliados la provisión de 300 misiles Patriot antes del invierno, para preparar al país frente a la amenaza balística rusa, la más grave de entre todas las que afronta Ucrania en estos momentos.
Los ucranianos, por supuesto, no han estado de brazos cruzados tampoco hoy. Por una parte, han alcanzado una vez más la refinería de petróleo de Afipskyi, en el krai de Krasnodar, así como la de Gazprom Neftekhim Salavat en Bashkortostan, aproximadamente a 1.400 kilómetros de la línea del frente. Rusia habría alcanzado los niveles más bajos de refino, dicho esto, en más de veinte años.
Por otro, se han registrado explosiones e incendios en Lugansk, lo mismo que en Donetsk (donde ha sido alcanzado un depósito de municiones) y también en Sebastopol y en Simferopol, estas últimas localidades dentro de la península de Crimea. Además, en el vecino mar de Azov han seguido los ataques contra embarcaciones operadas por Rusia, resultando alcanzadas según los ucranianos hasta 15 más, lo que elevaría el total de los últimos días hasta los 105.
Por otra parte, desde Rusia aseguran haber desarticulado lo que sería una reedición de la famosa «Operación Telaraña». Así, «el FSB informó haber frustrado ataques con drones ucranianos a gran escala contra aeródromos militares en las regiones de Amur y Cheliábinsk. El FSB afirma haber recibido información de que los servicios de inteligencia ucranianos desplegaron drones FPV en la región de Bryansk, los cuales fueron transportados por agentes al interior del territorio ruso, directamente a los aeródromos de Ukrainka (región de Amur) y Shagol (región de Cheliábinsk). Allí, en garajes alquilados, fueron ensamblados y preparados para su uso. El FSB declaró que los autores y cómplices de los ataques han sido detenidos».
Además de todo esto, desde el SBU reconocen haber atacado recientemente: dos patrulleras del proyecto 12150 Mangust en el Mar Negro; hangares con equipo militar y equipo especial en la base aérea de Bagerove en el territorio temporalmente ocupado de la República Autónoma de Crimea; tres estaciones de radar fijas utilizadas para detectar embarcaciones no tripuladas y atacar drones; los transbordadores Yeisk y Maria en la terminal de transbordadores de Crimea en Kerch; los transbordadores Lavrenty y Panagia en el puerto de Kavkaz; tres tanques del complejo de transbordo de productos petrolíferos en el puerto de Kavkaz; un almacén ferroviario con tanques en la estación de carga de Kavkaz; depósitos de combustible en Vyazniki, en la región de Stavropol, en el interior de Rusia.
En cuanto al frente, una jornada atípica, pues la ausencia de datos ha sido todavía mayor de lo normal, de forma que aunque algunos analistas han actualizado sus mapas, apenas hay verdaderas novedades. Los enfrentamientos, en cualquier caso, siguen, dejando distintos vídeos de ataques, por lo general con drones, en una jornada en la que se ha hablado sobre la reconstrucción del Ejército ruso tras la guerra o, una vez más, sobre la situación de la 155ª Brigada ucraniana, cuyo comandante ha sido finalmente detenido.
Empezando por la región de Járkov, algunas cuentas recogen ahora nuevos ataques rusos contra Kozacha Lopan, aunque no está claro si se trata de los recogidos días atrás o de otros nuevos.
En el Oskil, en Kupiansk, se habla de nuevos ataques tanto desde el norte como especialmente desde Pischane, al sureste, contra Kurylivka, Podoly, Kisharivka y Kupiansk Vuzlovyi.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk, en concreto en el sector de Siversk, el Ejército ruso continúa con sus esfuerzos por infiltrarse hacia Pyskunivka o Yurkivka, mientras asienta su control sobre las poblaciones de Kalenyky y Kryva Luka, como reconocen las cuentas pro-ucranianas.
En el caso de Kosntyantyvnivka, las novedades son pocas. Eso sí, los bombardeos rusos contra zonas al oeste y noroeste de la ciudad demostrarían que la presencia de las AFU en la zona continúa.
En Myrhorad/Pokrovsk, por su parte, se confirma lo ya comentado en el informe previo sobre ataques rusos en dirección oeste a caballo de la T0406.
En dirección a Pokrovsk’ke, y según fuentes ucranianas, las AFU han expulsado las tropas rusas los asentamientos de Ternove, Zaporizhske, Novoheorhiivka, Vorone, Sichneve y Maliivka, en la región de Dnipropetrovsk. Recordemos que desde hace unos días, está en marcha una nueva serie de ataques ucranianos en la zona, si bien lo cierto es que la información tangible sigue siendo mínima.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Antes de entrar de lleno en el apartado internacional, comenzamos hoy por la crisis política en Ucrania, ya que si por una parte la primera ministra, como ya explicamos, presentó recientemente su dimisión y Zelenski planea varios cambios entre los distintos ministerios, por otra parece haber un trasfondo de luchas internas bastante agrio en todo esto. Especialmente en lo que toca al ministro de Defensa, Fedorov, una persona que ha llevado la innovación y la eficiencia hasta límites nunca antes vistos en Ucrania y que, sin embargo y contra el parecer mayoritario, podría ser apartado de su cargo, según apuntan algunos a causa de su resistencia a la corrupción (por supuesto, hay más teorías).
A propósito de la remodelación del Gobierno, esta se achaca también al hecho de que, a falta de elecciones en otoño, el país debe prepararse para un invierno que se prevé duro, debido a los ataques rusos contra las infraestructuras energéticas y eléctricas, en un momento en el que como sabemos, la escasez de misiles interceptores es casi total. De ahí que el elegido para Primer Ministro sea el hasta ahora CEO de Naftogaz, Serhii Koretsky, según algunas fuentes.
Explicado esto, aunque ya le hemos dedicado una larga introducción, hemos de trasladarnos a París, en donde además de celebrarse una reunión de la «Coalición de los Dispuestos» o «Coalición de Voluntarios» que reunió a 40 participantes, incluyendo a Moldavia y Macedonia del Norte, que acaban de pasar a formar parte del grupo, se ha anunciado la creación de una «Coalición Antibalística» o más exactamente una «Coalición Europea Antimisiles Balísticos» de la que tomarán parte, además de Ucrania, 9 países europeos más. En concreto, los integrantes serán Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Suecia, Ucrania y el Reino Unido, países que han publicado una Declaración Conjunta en la que se dice que:
«Creemos que la protección de Europa requiere una solución global de arquitectura integrada de defensa antimisiles para disuadir y derrotar las futuras amenazas de misiles, desarrolladas a través del esfuerzo colectivo, la apertura tecnológica y la cooperación industrial de confianza. Complementará los sistemas de defensa contra misiles balísticos existentes, incluidas las soluciones europeas soberanas ya adquiridas, o que serán adquiridas por los países participantes. Al reunir nuestra base industrial de defensa, nuestra investigación y nuestra experiencia operativa, nuestro objetivo es construir una capacidad compartida de misiles antibalísticos para Europa y apoyar las actividades contributivas relevantes. Lo hacemos no contra ningún pueblo, sino en defensa de los nuestros.
Reconocemos la experiencia única de Ucrania, adquirida en defensa contra la guerra de agresión de Rusia.
A través de esta Declaración, nuestro objetivo es establecer requisitos operativos comunes, grupos de trabajo técnicos conjuntos, mecanismos de gobernanza claros y una hoja de ruta hacia las primeras capacidades operativas de la Coalición, en línea con nuestros respectivos arreglos constitucionales y obligaciones internacionales.
Trataremos de apoyar las actividades conjuntas de investigación y desarrollo en el marco del Proyecto Insignia, incluso explorando oportunidades apropiadas para la financiación y promoviendo el intercambio mejorado de datos e información».
Más allá del contenido del documento, y según ha dicho Zelenski «aquí en Francia, comenzamos hoy con la reunión fundacional de nuestra coalición antibalística. Espero que el proyecto FREYJA tenga éxito y fortalezca nuestra defensa antibalística. Invito a todos los que estén interesados y puedan contribuir a nuestro trabajo conjunto a unirse a nosotros. Necesitamos avanzar lo más rápido posible y realizar este trabajo de manera excelente. Lo lograremos».
En cuanto a Francia y Ucrania, ambos países acordaron una “hoja de ruta” que prevé la adquisición de 16 aviones de combate Rafale y sus armas por parte de Kiev, “la primera de las cuales debe volar en el aire ucraniano ya en 2028-2029”, según dijo el presidente galo. Además, en el campo de la defensa aérea, Kiev también tendrá “una primera serie de baterías SAMP/T de nueva generación que complementa los sistemas que se entregarán con sus misiles en las próximas semanas”. El acuerdo también incluye el suministro de radar y la producción con licencia en Ucrania de bombas guiadas AASM, misiles antiaéreos Aster 30 y misiles de crucero Scalp.
Más allá de la nueva coalición y de los acuerdos bilaterales entre Francia y Ucrania, han sido noticia también las sanciones a Rusia. La UE, que no ha conseguido todavía acordar el contenido del 21º paquete de sanciones, sí ha explicado, por boca de su Alta Representante, que dicho paquete agregará 250 personas y entidades al listado de sancionados y que será «nuestra mayor ronda de designaciones individuales desde la invasión a gran escala de Moscú en 2022, e incluye también el mayor paquete de sanciones cibernéticas de la UE hasta la fecha».
El tema ahora mismo está caliente, pues si el límite del precio del petróleo actualmente en vigor expira el 15 de julio, a partir de entonces y hasta que se adopte un nuevo tope, podrán venderse a precios de mercado, que son significativamente más altos que los $ 44.10 por barril al que los precios están actualmente limitados, lo que supondría importantes ingresos para Moscú.
Una de arena pero también una de cal para la UE, pues Londres y Bruselas han acordado que Gran Bretaña participará en el préstamo de 90 mil millones de euros otorgado a Ucrania por la Unión Europea, que permitirá a la industria de defensa británica suministrar más armas a Kiev. Según se ha apuntado «este acuerdo ayudará a garantizar que Ucrania obtenga el apoyo que necesita para defenderse contra la agresión rusa, al tiempo que apoya a las compañías de defensa británicas, preserva los empleos calificados y fortalece nuestra seguridad nacional”, dijo el primer ministro británico, Keir Starmer, en un comunicado. El Reino Unido aportará “una contribución justa y proporcionada a los costes generados por este préstamo, en relación con el valor de los contratos adjudicados a empresas del Reino Unido”. Eso sí, no se ha especificado la cantidad que los británicos aportarán.
Una UE que, por cierto, estaría sufriendo una campaña de ciberataques sostenida por parte de Rusia en los últimos tiempos, lo que ha llevado a Bruselas a incrementar las sanciones cibernéticas contra Moscú también de la mano del Reino Unido «incluyendo congelación 💶 de activos y prohibiciones de viaje, contra 8 individuos y 4 entidades que atacan a los responsables de los ciberataques, incluidos oficiales de inteligencia del GRU ruso, así como ciberdelincuentes, autoproclamados hacktivistas del grupo Cyber Army of Russia Reborn (CARR) y empresas privadas que contribuyen a avanzar en los objetivos de Rusia para desestabilizar la UE y sus Estados miembros».
En otro orden de cosas, el ministro de Exteriores ucraniano, quien también se trasladó a París, mantuvo junto a la primera dama Olena Zelenska, una reunión con el Director General de la UNESCO, Khaled El-Enany, en la que hablaron sobre «la expansión de nuestra cooperación para proteger la educación, la cultura, la ciencia y la libertad de expresión frente a la agresión continua de Rusia», así como sobre «la Lavra de Kyiv-Pechersk, que fue gravemente dañada por ataques rusos en junio de 2026, y la necesidad de esfuerzos conjuntos para apoyar su restauración» y sobre «el tema de los bienes culturales ucranianos saqueados por Rusia, y exploramos oportunidades para la cooperación en esta área».
Sybiha, además, se vio también con la Alta Representante, Kaja Kallas, con la comisaria de Ampliación Marta Kox, y con un buen puñado de sus homólogos, manteniendo con todos ellos breves intercambios sobre temas como «el terror continuo de Rusia contra los civiles, la necesidad de fortalecer las capacidades de defensa aérea y antibalística de Ucrania, el 21.º paquete de sanciones de la UE, y la apertura de todos los clústeres de negociación en el proceso de adhesión de Ucrania a la UE».
Además de los anteriores, también estuvo activo el ministro de Energía ucraniano, Shmyhal, quien se vio con el Director General del OIEA Rafael Mariano Grossi para hablar sobre la situación en torno a las centrales nucleares ucranianas y su seguridad. A propósito de Chernóbil anunció que «los socios ya han proporcionado 30 millones de euros en financiación para la etapa preparatoria de los trabajos. Tenemos acuerdos con socios para movilizar 500 millones de dólares para la restauración completa del Nuevo Confinamiento Seguro». Eso sí, no parece que hablasen sobre Energodar o, al menos, no directamente, englobando la situación de estas instalaciones en un todo más amplio.
Desde Rusia, por su parte, se han quejado amargamente de que los ucranianos habrían golpeado hasta 850 veces al día su territorio durante la semana pasada. Así lo ha dicho el diplomático ruso Rodion Miroshnik, quien ha especificado que «Durante la semana pasada, el número promedio de ataques de militantes ucranianos contra objetivos civiles rusos alcanzó los 850 impactos por día. El número de víctimas civiles durante el mismo período superó las 310 personas».
En una línea parecida se ha pronunciado Maria Lvova-Belova, la comisionada presidencial rusa para los derechos del niño, quien ha dicho que «todos los días, recibimos informes sobre niños muertos y heridos, que se encuentran bajo fuego de artillería o son heridos por drones».
Desde 2014, un total de 346 niños han muerto y 1.606 han resultado heridos en ataques ucranianos: «Según los datos de la Fiscalía General de Rusia, un total de 346 menores han muerto y 1.606 han resultado heridos en el conflicto armado desde 2014. He visitado a niños ingresados en hospitales con explosiones y heridas de fragmentación, y todos ellos sufrieron como resultado de los ataques de Ucrania».
Por otra parte, también se ha sabido que el embajador alemán en Rusia, Alexander Lambsdorff, fue convocado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia el lunes, para hablar sobre «la inaceptabilidad del creciente apoyo al régimen de Kiev, incluidas las entregas de armas en curso y la producción conjunta de armas que se utilizan para atacar sitios e infraestructura civil rusos». Según han publicado los medios oficialistas rusos:
«Lambsdorff fue informado sobre la participación de Berlín en los ataques terroristas del gobierno de Kiev contra la infraestructura civil en Rusia, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.
También se le advirtió que el creciente apoyo de Alemania al régimen de Kiev era inadmisible, incluido el suministro continuo de armas y la organización de empresas conjuntas cuyas fuerzas y medios se utilizan para atacar objetivos pacíficos rusos e infraestructura civil.
– El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia también le informó de que los intentos de instruir a terceros países sobre cómo deberían construir sus relaciones con Rusia son inaceptables.
– El ministerio también le dijo a Lambsdorff que la actual campaña de propaganda de Alemania era inmoral, un retroceso a la propaganda nazi de la Segunda Guerra Mundial».
Intenta así Rusia presionar a Alemania, mientras Putin hablaba al mismo tiempo sobre la modernización de las Fuerzas Armadas rusas, al tiempo que repetía que el «Occidente colectivo» estaba luchando contra su país, pese a lo cual «Rusia está modernizando sus fuerzas armadas y logrando nuevos resultados en la industria de defensa». En realidad, Putin habló sobre más temas, aunque todos ellos giraron en torno a la unidad nacional, los logros de su Gobierno y el «escaso» efecto de los ataques ucranianos sobre el sector de los hidrocarburos, declarando que «En lo que respecta al sector energético, la base de la industria energética en Rusia es sólida y duradera. Sí, lograron crear ciertos problemas para nosotros en términos de productos petroleros. Pero creo que la situación va a mejorar gradualmente», y añadiendo que «Esto también se aplica a Crimea. En este momento, estamos creando un sistema de suministros y entregas, que el enemigo encontrará muy difícil de alcanzar».

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