La jornada 1597ª de guerra en Ucrania nos ha dejado noticias sobre la producción de misiles Patriot en Ucrania y sus alternativas, como «Freya». También acerca del futuro de Rusia, la percepción que desde este país tienen acerca de la disposición de Occidente a negociar o el apoyo de estados como los Países Bajos a la futura entrada de Ucrania en la OTAN. Además, se ha hablado sobre el apoyo de China a Rusia en este conflicto y más allá, sobre derechos humanos, sobre ayuda militar y energética a Kiev y sobre multitud de temas más. Todo mientras Ucrania ha continuado atacando buques rusos en el Mar de Azov y también refinerías, mientras Rusia ha seguido haciendo uso de sus drones de largo alcance, pero también de las bombas planeadoras o los FPV filoguiados y mientras los combates han continuado en puntos como Konstyantynivka, Novopavlivka o incluso en dirección a Orijiv.
Finalmente, la jornada entre los días 8 y 9 de julio nos dejó el lanzamiento, por parte rusa, de 94 drones de largo alcance y de 2 misiles balísticos, según los datos del informe oficial ucraniano. Este, además, hablaba del supuesto derribo o neutralización de 72 de los drones y ningún misil. Algo lógico, pues como es bien sabido el inventario ucraniano de interceptores capaces de hacer frente a los Iskander-M o a los Tsirkon rusos, está bajo mínimos. Posteriormente, entre los días 9 y 10, Rusia habría empleado 137 drones más de las familias Shahed o Italmas, entre otras, derribando o desviando de su rumbo los ucranianos, según sus datos oficiales, 114 de ellos.
Ha sido, podría decirse, una jornada «tranquila». Lo que no ha obstado para que se produzcan explosiones en Járkov, o para que una persona muera y tres resulten heridas en un ataque con drones de largo alcance contra Zaporiyia. Del mismo modo, en las últimas horas se ha hablado también de una explosión en Samar. Por otra parte, ha seguido coleando el reciente ataque ruso con misiles contra un depósito de municiones ucraniano en Vishneve, en un caso que ha llegado a la cúpula del poder político ucraniano, anunciando Zelenski medidas contra los responsables de la empresa de armamento pública ucraniana, Ukroboronprom, tras abrirse una investigación penal.
Además, también se ha registrado, como cada día, el lanzamiento de bombas planeadoras, por ejemplo contra Jersón. También de drones FPV contra esta región, lo que ha culminado con un civil herido como consecuencia de un ataque con dron en el distrito de Dniprovskyi, en la capital regional. También se ha registrado al menos un ataque con este tipo de ingenios al sur de la ciudad de Zaporiyia. En este caso, según se ha sabido, cinco personas resultaron heridas tras un nuevo ataque contra una gasolinera. Por último, un dron FPV filoguiado alcanzó una nueva subestación en Sumy, en este caso la subestación eléctrica de 110 kV «Zavodska».
En cuanto a los ucranianos, han seguido con su campaña contra las embarcaciones que transitan o fondean en el Mar de Azov, de forma que según algunos informes, habrían atacado con sus drones hasta 14 embarcaciones en las últimas 24 horas, trascendiendo en cualquier caso varias imágenes de las embarcaciones alcanzadas, así como de los aparatos intervinientes en los ataques. El comandante ucraniano de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, Robert Magyar, afirma por su parte que 35 petroleros rusos, barcos de carga y ferries fueron alcanzados en los últimos 4 días lo que, sea o no del todo cierto, da idea de la intensidad de la campaña.
Más allá de esto, ha sido una jornada relativamente tranquila, registrándose ataques únicamente contra una refinería en el interior de Rusia, en este caso la de Ilsky, en la región de Krasnodar y blanco ucraniano en varias ocasiones anteriormente. En cuanto a las zonas ocupadas, los ucranianos han seguido con sus ataques también, alcanzando por ejemplo alguna nueva subestación en Crimea.
Eso sí, el próximo informe podría ser muy diferente, pues se habla ya de posibles ataques ucranianos, entre los días 9 y 10 contra Azov y Taganrog, entre otros puntos de Rusia.

A propósito de los ataques de largo alcance, en las últimas horas diversos medios han especulado sobre la posibilidad de que Ucrania comience a producir interceptores Patriot incluso en cuestión de meses. Además, aseguran algunos, aunque esto podría tener un efecto casi nulo en 2026, podría inclinar la balanza de la guerra a favor de Kiev en 2027, al permitir contrarrestar los lanzamientos de misiles balísticos, que son los que más daño están haciendo en la retaguardia profunda ucraniana. En nuestro caso, no obstante, no somos tan optimistas, incluso reconociendo que Ucrania posee los mimbres adecuados para ensamblar Patriots en un periodo razonable.
No nos extenderemos mucho, pues vamos a publicar en Ejércitos un artículo específico, analizando la cuestión con más detalle. Sin embargo sí diremos que la autorización política (esto es importante, pues fue una promesa oral y nada más, hasta donde sabemos) anunciada por Donald Trump para que Ucrania produzca interceptores Patriot abre una posibilidad estratégica importante, pero no resolverá la escasez inmediata que tanto preocupa en Kiev. Incluso con máxima voluntad política de Washington, encontrando financiación suficiente (seguramente a través de PURL) y plena cooperación de Lockheed Martin (algo que no está tan claro por la necesidad de proteger secretos industriales y negociar royalties), el proceso exigirá, antes de producir ningún misil, convertir el anuncio del presidente norteamericano en licencias formales, contratos industriales y mecanismos de protección de tecnología clasificada, incluyendo componentes NOFORM.
Dicho esto, el modelo más rápido no consistiría precisamente en reproducir toda la cadena de montaje estadounidense, como querrían no sólo Zelenski, sino algunos líderes europeos, sino en comenzar con kits importados, acometiendo el montaje e integración en Ucrania. En este marco, EEUU se encargaría del suministro de buscadores, electrónica y otros módulos sensibles, y poco a poco se procedería a una localización progresiva de la fabricación de componentes.
Ucrania cuenta, como sabemos, con una base industrial relevante, experiencia en misiles, motores, electrónica y producción distribuida, lo que es fundamental para protegerse frente a los ataques rusos. Además, ha demostrado una capacidad sobresaliente para acelerar la innovación en tiempos de guerra y la fabricación. Sin embargo, los principales límites seguirían siendo la disponibilidad de componentes críticos, la certificación de los procesos, la protección de las instalaciones frente a ataques rusos y la necesidad de reservar capacidad dentro de una cadena global ya sometida a una fuerte tensión, pues a nivel estratégico, en esta confrontación que vivimos, hay más frentes y puntos que preocupan en Washington, más allá del este de Europa. Además, el precedente japonés (Japón es el único otro país que produce Patriots) demuestra que incluso una producción nacional bajo licencia puede seguir dependiendo de piezas estadounidenses y de personal autorizado.
En un escenario de máximo esfuerzo, las primeras unidades podrían llegar en unos 18-30 meses, inicialmente con un elevado contenido norteamericano. Una producción de varias decenas anuales sería plausible seguramente durante el tercer año, lo que sería totalmente insuficiente para las necesidades reales de Ucrania. A partir de ahí, alcanzar una producción realmente importante, de entre 100 y 300 interceptores anuales, exigiría probablemente entre cuatro y cinco años. Por tanto, la iniciativa tendría valor sobre todo como solución estructural a medio plazo y como vía para integrar a Ucrania en una cadena transatlántica ampliada de producción del PAC-3, lo que sí es del interés de muchos, comenzando por Kiev. Eso sí, aunque serviría como un apoyo importante incluso a la hora de presionar a Moscú, difícilmente la producción de Patriots dará la vuelta a la guerra, como no lo ha hecho ningún arma entregada hasta la fecha, por importante que haya sido su efecto.
De ahí que Ucrania, al tiempo que pone parte de sus huevos en la cesta de los Patriot, apueste también por el proyecto «Freya», de Fire Point, que pronto podría contar con apoyo de otros aliados europeos, concretamente hasta ocho, todos ellos interesados en dotarse de protección balística más allá de los esfuerzos ya en marcha en países como Alemania o a nivel comunitario.
Pasamos ahora a las novedades sobre el frente, no sin antes comentar lo sucedido el pasado 8 de julio en Leópolis, ciudad ucraniana en la que alrededor de 200 personas se enfrentaron con algunos de los encargados del reclutamiento militar y con la policía, mientras se llevaba a cabo una campaña de verificación de documentos relacionada movilización. El suceso, aunque no ha ido a mayores, supone sin duda una prueba para el Gobierno de Kiev y su capacidad no sólo de movilización (en muchas ocasiones hemos visto cómo se lleva a cabo por la fuerza, incluyendo métodos muy poco ortodoxos y éticos) sino de mantenimiento de la paz social.
Del mismo modo, es necesario hablar sobre la investigación conjunta publicada por The Insider, Der Spiegel y Le Monde, en la que aseguran que existe una coordinación mucho mayor de lo que se creía entre China y Rusia, y que Beijing está permitiendo a las fuerzas rusas mantener el ritmo de las innovaciones ucranianas con su ayuda, mientras gana la oportunidad de probar sus productos en condiciones de combate. Más importante si cabe, pues en realidad todo esto era ya sabido y la neutralidad china, como la de los EE. UU. siempre ha sido una ficción, entre los documentos que estos medios han encontrado, se incluye un plan muy preciso destinado a atacar la red de Starlink. En cualquier caso, tampoco es una novedad absoluta, pues hace mucho tiempo que rusos y chinos trabajan en ello, y no es la primera vez que se conocen detalles sobre supuestas armas o aproximaciones mediante las cuales degradar o incluso tumbar el sistema de SpaceX, vital para el Pentágono.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk, comenzando por el norte de Limán, se habla de la presencia ucraniana en Dobrysheve, que estaría en disputa. En cuanto al sector de Siversk, algunos mappers cercanos a Ucrania reconocen que la zona al norte de Kryva Luka habría pasado de estar bajo control ucraniano a formar parte de la zona gris, lo que supone admitir en la práctica progresos rusos en la zona. Las incursiones rusas siguen produciéndose, dicho esto, en todas las direcciones habituales.
En Konstyantynivka, se están produciendo movimientos interesantes, con la llegada de fuerzas de asalto ucranianas al norte de la ciudad, mientras las tropas rusas tratan de consolidar su control de las partes centrales de la misma, en donde se sigue luchando y en donde las posiciones de unos y otros continúan entremezcladas, lo que hace extremadamente difícil dar una imagen certera de la situación. En cualquier caso, aunque Rusia no ha culminado la toma y las luchas podrían extenderse todavía semanas (e incluso producirse un contraataque ucraniano más decidido como en otros escenarios previos en su momento), lo cierto es que Rusia sí controla la mayor parte de esta urbe.
En Myrhorad/Pokrovsk, en dirección a Dobropillia y en la zona al norte de Rodinske y Zhuketske, las tropas rusas se habrían hecho con algunos campos y posiciones al oeste de Zatyshok, en una zona con varias arboledas.
En el recodo del Vovcha, donde como sabemos hay una operación ucraniana en marcha desde hace semanas, hoy se ha hablado sobre cómo Rusia habría lanzado al menos 178 bombas planeadoras en los últimos 46 días contra las tropas atacantes, lo que no habría conseguido detener a la AFU.
En dirección a Orijiv, zona que por lo general está tranquila, se habría producido una nueva incursión rusa al sureste de Novodanylivka, sin que haya más información por el momento.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Después de la sobredosis de noticias durante el Foro de Industria de Defensa y durante la Cumbre de Ankara de la OTAN (sobre cuyas medidas más relevantes hemos publicado un extenso artículo hace unas horas) y a propósito de la reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán, que obedece a la lógica de intentar lograr una posición dominante de cara a la aplicación del MoU, la jornada ha sido relativamente tranquila. Al menos en lo que a la guerra de Ucrania se refiere.
Desde la Presidencia ucraniana apenas se han publicado comunicados. De hecho, Zelenski sólo se ha pronunciado en redes sociales para hablar sobre cómo los ucranianos «están llevando a cabo el plan de sanciones de largo alcance en respuesta a que Rusia prolonga la guerra y continúa sus ataques», haciendo un recuento de los últimos ataques contra refinerías rusas en Tver o Stavropol.
La jornada también ha sido relajada en lo diplomático. El ministro de Exteriores ucraniano, Sybiha, apenas ha compartido una actualización en redes sociales, dirigida a su homólogo esloveno, al que ha agradecido «la decisión de Eslovenia de contribuir con 50 millones de dólares adicionales a la iniciativa PURL y de cofinanciar la construcción de tres refugios de protección civil». Además, también ha puesto en valor la decisión de la organización World Athletics (Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo), presidida por Sebastian Coe, de mantener la prohibición a los atletas rusos, a diferencia del Comité Olímpico Internacional.
Siguiendo con la ayuda a Ucrania, ya que hemos hablado de Eslovenia y PURL, toca hablar de Suecia, pues el ministro de Energía ucraniano, Shmyhal, ha anunciado que Suecia ha contribuido con 124,1 millones de euros al Fondo de Apoyo Energético de Ucrania, llevando las contribuciones totales desde su establecimiento a más de 2.000 millones de euros. Eso sí, también ha dejado claro que «antes de la contribución de Suecia, la brecha de financiación del Fondo era de 663 millones de euros. Aunque este apoyo ha ayudado a reducir la brecha, las necesidades siguen siendo significativas. Las contribuciones internacionales continuas a través del Fondo de Apoyo Energético de Ucrania son esenciales para fortalecer la resiliencia energética de Ucrania y prepararse para la próxima temporada de calefacción».
Pasando ahora a Rusia, desde allí ha hablado el ministro de Exteriores, Lavrov, quien ha dicho que su país ya «no confía» en la disposición de Occidente a negociar una salida a la guerra de Ucrania (en Moscú perciben el cambio de actitud en Washington). En este sentido, el diplomátio ha afirmado en una reciente rueda de prensa que «Occidente continúa haciendo llamamientos hipócritas para una solución negociada. Las soluciones negociadas se alcanzaron en 2014, 2015 y 2019 […]. En todos estos casos, las garantías de Occidente fueron desmanteladas por el propio Occidente. Todos ellos demostraron ser mentiras totales». Además, añadió que «hubo una solución negociada entre Rusia y Ucrania en 2022, pero Occidente la socavó abierta y públicamente. Ya no confiamos en la voluntad declarada de Occidente de encontrar una solución negociada, esta reserva de buena fe y esperanza se ha agotado por completo».
Además, también han vuelto a denunciar las muertes de civiles rusos como consecuencia de los ataques ucranianos. En concreto, la portavoz de Exteriores, Zajárova, ha dicho que «Durante la semana pasada, 308 civiles sufrieron a manos de militantes ucranianos. De ellos, 38 personas, incluido un niño, murieron y otras 270, incluidos ocho niños, resultaron heridas». Acusaba además al «régimen nazi» de Zelenski de estar «tratando de intensificar el terror contra la población civil y la infraestructura de Rusia». «[Esto] es para demostrar a los curadores occidentales la eficiencia del uso de armas suministradas por ellos y la necesidad de aumentar aún más la ayuda militar a Ucrania». El problema de estas declaraciones es que, a pesar de lo dramáticas que son las cifras, las rusas son sólo una fracción de las muertes ucranianas como consecuencia de los ataques rusos, lo que resta fuerza al argumento, máxime teniendo en cuenta que es Rusia la potencia invasora.
Siguiendo con este tema, además, Grigory Lukyantsev, director del departamento del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia ha anunciado que su país entregará pronto al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Volker Turk un informe sobre derechos humanos en Rusia y Bielorrusia. A propósito, ha añadido que «todavía no hemos visto una reacción sustantiva oficial a los informes [en referencia a las denuncias sobre violaciones de los Derechos Humanos por parte ucraniana]. Pero algo me dice que, como en el caso de nuestros colegas occidentales, el informe es, sin embargo, legible. Y realmente espero que se extraigan las conclusiones apropiadas».
Hablando de violaciones de derechos, se ha publicado que alrededor de 1,6 millones de niños ucranianos que viven en zonas ocupadas por las fuerzas rusas estarían expuestos a un sistema de adoctrinamiento y militarización que puede equivaler al crimen de lesa humanidad de persecución, según los hallazgos de expertos independientes ordenados por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). En el informe, entre otras cosas, se habla sobre cómo Rusia ha introducido en las escuelas «cursos de manejo de armas» y «campos de entrenamiento».
Por otra parte, el presidente ruso Vladimir Putin, habría pedido a su gobierno que proporcione subsidios a las personas que viven en la Crimea ocupada por Rusia a medida que los precios del combustible continúan aumentando en medio de la campaña en curso de Ucrania para cortar la logística a la península. Un Putin que según publica Reuters, estaría mucho más inclinado por el momento hacia la escalada, que hacia la mesa de negociaciones…
En otro orden de cosas, el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, ha concedido una entrevista al medio ucraniano Kyiv Independent, en la que ha soltado perlas como «Los predecesores del presidente Trump ya nos han dicho que tenemos que hacer más por nuestra propia seguridad y que tenemos que construir una Europa más fuerte dentro de una OTAN fuerte. Y ahora finalmente estamos entregando. Hemos sido demasiado ingenuos y demasiado perezosos durante demasiado tiempo». También habló sobre una posible paz, afirmando que «En las últimas semanas, meses y años, nunca hemos visto una señal clara de que Putin está definitivamente listo y dispuesto a tener negociaciones serias. Mientras continúe esta guerra ilegal y mientras continúe alejándose de cualquier oportunidad de tener negociaciones serias con Ucrania, no estoy de acuerdo con esta declaración. Así que asegurémonos de mantener la presión sobre Putin para que, en algún momento, no tenga otra opción que venir a la mesa de negociaciones». Además, entre otras cosas, se ha mojado sobre una hipotética pertenencia de Ucrania a la OTAN, asegurando que «He sido muy claro sobre esto también hoy durante la reunión de la OTAN. El futuro de Ucrania está en esta familia. Apoyamos la ambición de Ucrania de convertirse en miembro de la UE lo antes posible, y también subrayé que en Washington, todos hemos prometido, como países de la OTAN, que el futuro de Ucrania es como miembro de la OTAN. Así que, tan pronto como esta guerra haya terminado, deberíamos dejar muy claro a Moscú que Ucrania es parte de esta alianza».
Cambiando nuevamente de tema, en Foreign Policy se ha publicado un artículo en el que se habla sobre cuál sería la «teoría de la victoria» ucraniana para poner fin a esta guerra de forma aceptable a sus intereses. En él se explica que el liderazgo ucraniano ahora cree que puede “cortar una parte significativa de los ingresos que financian el presupuesto de guerra [ruso], desencadenar una crisis de combustible y cortar quirúrgicamente los eslabones críticos en la cadena de suministro industrial de defensa, reduciendo o incluso previniendo la producción de armas guiadas de precisión”. También se afirma que «responsables políticos en Kiev creen que una derrota rusa en la península, cuya incautación de 2014 Putin todavía afirma ser uno de sus mayores logros, podría socavar fatalmente su régimen. Frolova dijo que muchos en Kiev están haciendo una comparación entre Putin y Nicolás I, el zar ruso archi-reaccionario que mantuvo el poder durante 30 años hasta que murió como un hombre roto en 1855, gracias a una derrota humillante en la guerra de Crimea».
Curiosamente, al mismo tiempo, desde The Economist publicaban un artículo sobre el oligarca ruso Andrey Melnichenko, dedicado a la producción de fertilizantes entre otros lucrativos negocios y quien cada vez más se presenta como un opositor a Putin. Se trata del resumen de una entrevista bastante aciaga respecto al futuro de Rusia y que, en cualquier caso, merece la pena leer, al incluir distintos escenarios posibles. Por razones obvias no podemos reproducir el contenido entero, aunque sí rescatamos este fragmento: «Lo que hace que la intervención del Sr. Melnichenko sea tan sorprendente es que la guerra de Ucrania ha llegado a Rusia. Después de los ataques ucranianos a su industria energética, el país está presenciando colas de combustible y peleas a puñetazos en las estaciones de servicio. La anexión de Crimea en 2014 aumentó la popularidad de Putin; hoy la península está siendo aislada por los ataques con aviones no tripulados ucranianos. El alistamiento militar forzado está alimentando el resentimiento. Las quejas de los influencers sobre la guerra se están volviendo virales en las redes sociales. Esta realidad desmiente las repetidas promesas de Putin de que la operación militar especial está en camino y que se está a la mano un gran avance. Aunque la economía rusa no está a punto de colapsar y la gente no está a punto de levantarse, los rusos sienten cada vez más que su país ha llegado a un callejón sin salida. El Sr. Putin bien puede tratar de reafirmar su autoridad intensificando la guerra y reprimiendo a la gente en casa. Algunos servicios de inteligencia occidentales han informado recientemente que Rusia está a punto de intensificar su enfrentamiento con la OTAN. En su punto más oscuro, Melnichenko teme el uso de un arma nuclear táctica en un intento de aterrorizar a los partidarios europeos de Ucrania, aunque los analistas occidentales todavía lo descartan. El Sr. Melnichenko sostiene que la escalada no conduciría a una paz duradera entre Rusia, Ucrania y Europa. Sin decirlo, es que, si los rusos comunes se alarman por la guerra y son más resentidos debido a una amplia movilización y represión política, eso solo exacerbará los problemas de Putin en casa, lo que conducirá a la próxima ronda de escalada. Estos pensamientos sombríos llevan al Sr. Melnichenko al corazón de su argumento. Él expone su tesis en una serie de escenarios a largo plazo para Rusia, todos los cuales, dice, serían peligrosos para Rusia y el mundo».
Para finalizar, lo hacemos hoy con un tema tan luctuoso como enrevesado. Como bien saben nuestros lectores, hace unos días se produjo en Mónaco el intento de asesinato de un magnate ucraniano y su familia, con tres heridos como resultado. Posteriormente, la mujer que al parecer habría colocado el explosivo, apareció asesinada, en una acción atribuida a un oficial de inteligencia ucraniano. Desde entonces, el caso ha seguido complicándose, con nuevas revelaciones, a la espera de ver en qué desemboca.

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