La última jornada de guerra ha estado marcada por las numerosas condenas internacionales al último ataque masivo ruso, que ha dejado sólo en Kiev una treintena de muertos y casi un centenar de heridos, así como cuantiosa destrucción material. Un ataque que desde el Kremlin han presentado como una represalia, sosteniendo de paso que las fuerzas rusas habían atacado únicamente instalaciones militares o vinculadas a lo militar. Además de esto, mientras desde Ucrania pedían tanto el envío urgente de interceptores Patriot, como la aceleración de las negociaciones destinadas a conceder al país licencias de fabricación y conocimientos técnicos para ello, también ha sido noticia Polonia. Se espera que hasta allí se dirija en los próximos días Sybiha para verse con Radoslaw Sikorski y rebajar la tensión tras unas semanas marcadas por la polémica, después de la retirada a Zelenski de la Orden del Águila Blanca por parte del presidente polaco. En cuanto al frente, una vez más las noticias son escasas, primando los debates en torno a si se está produciendo un cambio de tendencia en los últimos meses, con Ucrania retomando la ofensiva y recuperando terreno, a la espera de una posible nueva movilización rusa.
Finalmente, el ataque masivo ruso perpetrado entre los días 1 y 2 de julio, dejó un recuento de 4 misiles 3M22 Tsirkon, 24 misiles balísticos Iskander-M, 34 misiles de crucero Kh-101, 8 misiles de crucero Kaliber, 4 misiles guiados Kh-59/69 y 476 drones de ataque de diferentes tipos empleados, según la Fuerza Aérea Ucraniana. De este total, los ucranianos se auto asignan el derribo o neutralización de 4 misiles Iskander-M, 32 misiles Kh-101, 8 misiles Kaliber, 4 misiles Kh-59/69 y todos y cada uno de los 476 drones de ataque, algo muy difícil de creer y que choca con las evidencias. Algo, de paso, que tampoco cuadra demasiado con las palabras del propio Zelenski, criticando la lentitud o pasividad de sus aliados a la hora de suministrar medios de defensa aérea con los que podrían hacer frente a este tipo de oleadas o, en su caso, de licencias de producción de interceptores Patriot.
Las palabras del ucraniano estarían en buena medida justificadas, no obstante. El ataque ruso, amén de alcanzar sitios relacionados con la producción militar, con la logística (incluyendo un almacén de Cruz Roja) o con la economía ucraniana, habría dejado una mayor parte de daños entre las edificaciones civiles, incluyendo la práctica destrucción de un bloque residencial en el que al menos 64 apartamentos resultaron dañados. Incluso han resultado destruidos alrededor de 800.000 libros al ser alcanzado el almacén logístico de una editorial ucraniana, algo que también es una pérdida, por más que no tuviesen ningún valor histórico o literario particular en su mayoría. Lo que es peor, pues los edificios pueden reconstruirse y los libros reimprimirse, el ataque habría dejado un balance de al menos 30 ciudadanos fallecidos y casi un centenar de heridos únicamente en la capital ucraniana, Kiev.
Desde entonces, Rusia ha seguido efectuando lanzamientos, aunque a menor ritmo. Así, durante la pasada jornada (2 de julio) se han registrado explosiones en otros puntos como Sumy (donde han sido 8 los heridos), Krivói Rog o Dnipró, alcanzadas por drones o misiles. También Zaporiyia, que ha vuelto a ser objetivo tanto de estos últimos como de varias bombas planeadoras lanzadas por los Su-34 de la Fuerza Aérea rusa, registrándose varios heridos. También cuantiosa destrucción material, incluyendo una central logística. También algo más al sur, en Bilenke, se han registrado explosiones.
Además de las bombas planeadoras, también la artillería rusa ha jugado su papel, con ataques por ejemplo contra Nikopol, donde un civil murió y dos más resultaron heridos. Del mismo modo, los drones FPV dejaron tres civiles heridos en Sumy, tras un nuevo ataque contra una gasolinera. A propósito, únicamente durante el mes de junio, la Fuerza Aérea rusa habría lanzado 8.284 bombas planeadoras, la que sin duda es el arma más efectiva con la que cuenta el país en esta fase de la guerra y, en buena medida, la base de los avances cosechados en el último año, al allanar el camino a las incursiones de los DRGs y unidades de asalto.
En cuanto a los ucranianos, en esta jornada no hay noticia de daños en el interior de Rusia, salvo por un ataque con M-142 HIMARS contra la ciudad rusa de Bélgorod llevado a cabo entre la noche de los días 2 y 3 de julio. Eso sí, hay noticia de otro ataque en curso contra distintos puntos de la Federación Rusa sobre el que todavía no hay más datos, por lo que deberemos esperar al próximo informe para recoger información sobre los posibles resultados.
Sí hay noticia, un día más, de ataques ucranianos contra las zonas ocupadas, tanto en Zaporiyia como en la península de Crimea. De esta forma, se ha producido un incendio en una gasolinera de Berdiansk, ciudad portuaria. Del mismo modo, se han registrado varias explosiones en Melitópol, importante nudo de comunicaciones. En cuanto a Crimea, el canal de Telegram CrimeanWind ha hablado de varias explosiones repartidas por la península, con lo que estamos también a la espera de más datos.
Sobre el frente, en una jornada en la que Rusia ha perdido un helicóptero Ka-52, derribado por las AFU (el piloto se eyectó con éxito), las noticias vuelen a ser relativamente escasas. De lo que más se habla, de hecho, no es sobre los cambios en el terreno en tal o cual sector, sino sobre si la tendencia en la guerra ha cambiado realmente, pasando Ucrania a retomar la ofensiva y, con ello, terreno durante los dos últimos meses. Así, son varios los mappers y analistas que consideran que después de un inicio titubeante en mayo, cuando habrían quedado prácticamente en tablas, durante el mes de junio la tendencia se habría ampliado.
Las cifras, en cualquier caso, siguen siendo ridículas para un frente de tamaña extensión. Hablamos, en el mejor de los casos, de unas pocas decenas de kilómetros cuadrados, lo que no supone un cambio real, salvo por lo que representa en relación con el agotamiento de una Rusia que necesitaría una movilización (que incluso desde el interior del país muchos cuestionan por las numerosas cuestiones que habría que resolver) para retomar la ofensiva con ciertas garantías. Decimos ciertas, porque la guerra también ha cambiado desde el punto de vista tecnológico y los ataques ucranianos a media distancia (no deja de ser sorprendente que denominemos «media» distancia a alcances de entre 100 y 150 kilómetros cuando hace poco la artillería no sobrepasaba los 30 y nos sorprendían los ataques con HIMARS a 70 u 80) están haciendo una enorme mella en la logística rusa (mientras se hacen pruebas con bobinas de fibra óptica de varios cientos de kilómetros, por cierto).
Dicho esto, se ha vuelto a hablar de Sumy, en donde los rusos habrían atacado en la zona de Tetkino, contretamente en la aldea de Berzalivka, logrando mínimos avances.
Del mismo modo, en este caso en Járkov, se han registrado nuevos combates en la zona entre Hranivk, al norte y Kozacha Lopan, al sur.
También se ha hablado de Sloviansk, ciudad de la que las tropas rusas estarían a más o menos 9 kilómetros de distancia según algunas fuentes, lo que no es del todo representativo de la situación en el sector de Siversk. No olvidemos que es una de las zonas más fortificadas del frente y que, en tiempos pasados, las tropas rusas llegaron a estar muy cerca de las ciudades gemelas por el saliente de Izium. Tampoco lo que costó a Rusia la toma de puntos como Bilohorivka o llegar a la propia Siversk…
Más allá de Sloviansk y Kramatorsk, el punto más relevante del frente sigue siendo Konstyantynivka, donde las evaluaciones oscilan entre quienes sostienen que Rusia controla alrededor del 80 por ciento de la ciudad y quienes afirman, por el contrario, que no llegan ni al 40 por ciento. Lo más relevante, seguramente sea que, a pesar de que los combates siguen siendo intensos, hace días que no parece haber cambios apreciables en la zona, salvo por la reciente caída de Illynivka en manos rusas, que ya recogimos en informes previos.
Por último, otro punto relevante lo encontramos en el recodo del Vovcha, en donde los ucranianos se mantienen al ataque y, después de haber retomado en las últimas semanas localidades como Ivanivka o Novopavlivka, se estarían lanzando contra Pibdubne, Zirka o incluso hacia Yalta, al amparo de la H15 y con la vista puesta en la T0428.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
En el plano internacional, la jornada del 2 de julio estuvo marcada por las consecuencias del ataque masivo lanzado por Rusia contra Kiev durante la noche, que provocó nuevas condenas, llamamientos a reforzar la defensa aérea ucraniana y peticiones de aumentar la presión sobre Moscú.
Así, tras interrumpir su visita a Irlanda, el presidente Volodímir Zelenski se desplazó a uno de los edificios residenciales alcanzados en el distrito de Darnytskyi, donde, según la Presidencia de Ucrania, el impacto directo de un misil ruso destruyó 64 apartamentos de un edificio de nueve plantas, mientras que 17 personas fueron rescatadas, siete de ellas de entre los escombros. En el mismo comunicado, la Presidencia ucraniana afirmó que más de 130 puntos resultaron dañados en Kiev, incluidos 60 edificios residenciales, además de una estación de ambulancias, un instituto de investigación, un hotel y varias empresas.
En su discurso diario, Zelenski afirmó que Kiev había sido el principal objetivo ruso, aunque también se registraron ataques contra la región de Kiev y contra las regiones de Járkov, Zaporiyia, Chernígov, Sumy y Dnipró. El mandatario añadió que las defensas ucranianas habían derribado 48 misiles y 476 drones, aunque señaló la falta de capacidades antimisiles suficientes, especialmente frente a misiles balísticos, y reclamó una mayor implicación de Estados Unidos y de los socios europeos en este ámbito.
Zelenski vinculó además esta cuestión a la próxima cumbre de la OTAN en Ankara, prevista para los días 7 y 8 de julio, afirmando que la defensa aérea y antimisiles debería figurar entre sus principales resultados. De este modo, el presidente ucraniano pidió a la OTAN y a Estados Unidos acelerar la producción y el suministro de sistemas Patriot, incluyendo la transferencia de tecnologías, y recordó que Kiev mantiene conversaciones con Washington para obtener licencias de fabricación.
En esta misma línea, el ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, solicitó a cerca de 40 países socios el suministro urgente de misiles Patriot procedentes de sus inventarios. En particular, Kiev propuso que dichos misiles sean transferidos en julio a cambio de entregas futuras ya previstas por contrato, recordando que Ucrania ha firmado, con apoyo alemán, contratos por varios centenares de misiles MIM-104 Patriot, aunque estos no llegarán hasta los próximos años. Además, Fedorov también sugirió que los socios contribuyan a las iniciativas PURL y JUMPSTART.
Zelenski mantuvo asimismo una conversación telefónica con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, quien expresó sus condolencias por el ataque ruso contra ciudades y comunidades ucranianas durante la noche del 2 de julio. Durante su llamada, abordaron la forma en que los socios de Kiev pueden contribuir a reforzar la defensa ucraniana frente a misiles balísticos, además de tratar la cooperación bilateral en materia de defensa y la preparación de nuevos acuerdos entre Ucrania y Finlandia.
En paralelo, Zelenski pidió a los enviados estadounidenses Jared Kushner y Steve Witkoff que visiten Ucrania para conocer directamente la situación sobre el terreno, ya que Kiev “necesita más que palabras” para impulsar el proceso de paz y fue algo que el líder ucraniano subraya que prometieron hace varios meses. En este contexto, el presidente ucraniano afirmó que el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Rustem Umerov, mantiene contactos regulares con Kushner, aunque no se ha anunciado ninguna visita por el momento.
Por su parte, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, también situó el ataque contra Kiev en el centro de su agenda. Durante su visita a Japón, Sybiha informó al ministro japonés de Defensa, Koizumi Shinjiro, sobre las consecuencias de la ofensiva rusa contra la capital ucraniana. Además, el Ministerio ucraniano publicó una declaración en la que Sybiha calificó el ataque ruso como una ofensiva brutal contra Kiev y anunció que lo plantearía ante sus interlocutores japoneses durante la segunda jornada de su visita de trabajo.
Por otro lado, el ministro se reunió con Kobayashi Takayuki, del Partido Liberal Democrático, con quien abordó los desafíos de seguridad comunes y la cooperación en tecnologías no tripuladas. Además, participó en una mesa redonda con Sasae Kenichiro y expertos del Japan Institute of International Affairs e intervino en el Japan-Ukraine Energy Business Dialogue, invitando a las empresas japonesas a participar en la reconstrucción energética de Ucrania. Para concluir su visita, además, se reunió con el ex primer ministro Fumio Kishida, a quien agradeció el apoyo prestado a Kiev desde el inicio de la invasión rusa a gran escala.
Se espera, además, que Sybiha viaje en las próximas horas a Polonia para verse con su homólogo, Radoslaw Sikorski, para tratar las relaciones bilaterales después de la tensión de las últimas semanas a propósito de la retirada a Zelenski de la Orden del Águila Blanca por parte del presidente polaco.
Mientras tanto en Kiev y volviendo sobre los ataques, el viceministro ucraniano de Exteriores, Yevhen Perebyinis, acompañaba a representantes diplomáticos extranjeros al lugar del impacto de un misil ruso contra un edificio residencial en Kiev. Según declaraba el propio Ministerio, la visita tenía como objetivo mostrar directamente a los diplomáticos las consecuencias del ataque ruso contra la población civil en la que también altos funcionarios ucranianos hicieron un nuevo llamamiento a los diplomáticos para que aumenten la presión sobre Rusia y se incremente el apoyo a Ucrania.
Desde la UE, la alta representante Kaja Kallas, afirmó que las condenas por sí solas no detendrán los ataques contra Kiev y defendió la continuidad del apoyo militar a Ucrania y el aumento de la presión sobre Moscú. Kallas anunció que propondría sancionar a más entidades que respaldan el complejo militar-industrial ruso, al tiempo que recordó que esta semana la UE había comenzado a desembolsar 6.000 millones de euros dentro del préstamo de apoyo de 90.000 millones destinado a reforzar las defensas ucranianas.
La embajadora de la Unión Europea en Ucrania, Katarina Mathernova, comentaba los ataques y declaraba que un lugar en el que reside personal diplomático había sido alcanzado durante el ataque, sin que se registraran víctimas. Mathernova sostuvo que Ucrania no necesita simpatía, sino que sus socios mantengan el apoyo, subrayando que cada sistema adicional de defensa aérea permite salvar vidas.
Francia, Reino Unido y Alemania condenaron también la ofensiva rusa. El Ministerio francés de Exteriores afirmó en un comunicado que los ataques contra infraestructuras civiles muestran el desprecio de Rusia por el derecho internacional humanitario y prueban la ausencia de voluntad negociadora de Moscú. Downing Street por su parte calificó la ofensiva de “bárbara”, mientras que Berlín señaló que Putin no muestra voluntad de negociar, indicando que el apoyo a Kiev estará en la agenda de la cumbre de la OTAN en Ankara.
Desde Naciones Unidas, el secretario general, António Guterres, condenó asimismo los ataques rusos contra Kiev. Su portavoz, Stéphane Dujarric, afirmó que cualquier ataque contra civiles e infraestructuras civiles constituye una violación clara del derecho internacional humanitario y reiteró el llamamiento de Naciones Unidas a la desescalada y a un alto el fuego.
Desde Estados Unidos, un responsable de la Administración Trump afirmó que el presidente estadounidense es “sensible al sufrimiento humano” y quiere que la guerra termine para poner fin a “estas matanzas sin sentido” y siguen siendo optimistas respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz.
En el plano humanitario, la Cruz Roja Ucraniana informó de la destrucción de uno de sus almacenes en Kiev durante el ataque ruso. Según la propia organización, el ataque provocó la pérdida de 320.000 artículos de ayuda de emergencia, entre ellos generadores, camillas, desfibriladores, material de ecografía, mantas, kits de higiene y lonas, valorados en más de 79 millones de grivnas, unos 1,55 millones de euros. La organización señaló además que el centro destruido era uno de sus principales hubs logísticos para la distribución de ayuda en el país y que un vehículo humanitario también resultó dañado.
Moviéndonos hasta Rusia, el Kremlin presentó la ofensiva contra Kiev y otros puntos de Ucrania como una represalia. El portavoz Dmitri Peskov afirmó que el jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Gerasimov, había informado a Vladímir Putin de los resultados de un ataque masivo contra objetivos en Kiev y otras localidades, sosteniendo que las fuerzas rusas habían atacado únicamente instalaciones militares o vinculadas a lo militar. Peskov añadió que Moscú seguirá aumentando la presión sobre Kiev para alcanzar los objetivos declarados de la operación militar rusa.
Asimismo, Peskov afirmó que “la escala de Europa hacia Rusia es innegable”, destacando que Rusia no puede ignorar la militarización y confrontación de la UE con Moscú. En sus propias palabras: “A medida que la Unión Europea desarrolla su identidad defensiva, se ha embarcado en un camino de militarización y se ha comprometido a la confrontación con Rusia. Ciertamente, no podemos ignorarlo”. Así, remataba las declaraciones diciendo que Rusia garantizará la protección de su seguridad e intereses nacionales y que “no debería haber ninguna duda al respecto”.
Por otro lado, el portavoz del Kremlin también reiteró que la legitimidad de Zelenski sigue, a juicio de Moscú, sometida a “serias dudas jurídicas”, y afirmó que Rusia ha visto informaciones sobre posibles elecciones en Ucrania, aunque sin confirmación oficial. Por ello afirma que “no queremos comentar informes que se presentan como ‘supuestamente’”.
En otro orden de cosas, el Kremlin ha confirmado también que Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, representará a Rusia en el funeral del líder supremo de Irán, Ali Khamenei.
En relación con Bielorrusia, el viceministro ruso de Exteriores, Mijaíl Galuzin, acusó a Ucrania de intentar implicar a Minsk en la guerra mientras Rusia avanza en el frente. Galuzin afirmó que Moscú y Minsk están preparados para utilizar todo el alcance de su acuerdo bilateral de garantías de seguridad si las “provocaciones” de Kiev se intensifican.
Para concluir, Black Sea Petroleum, operadora de la refinería georgiana de Kulevi, ha anunciado que dejará de procesar crudo ruso con el objetivo de acceder a otros mercados a partir de agosto o septiembre de este mismo año.

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