Se ha celebrado la última cumbre del E5 en Berlín, en donde se han coordinado posiciones antes de la cumbre de la OTAN prevista para los días 7 y 8 de julio en Ankara. Como resultado, Friedrich Merz, Emmanuel Macron, Keir Starmer, Giorgia Meloni y Donald Tusk reafirmaron su voluntad de reforzar el pilar europeo de la Alianza Atlántica, mantener una estrecha coordinación con Estados Unidos y aumentar la cooperación europea en materia de defensa. Además de esto, se ha anunciado nueva ayuda militar a Ucrania, ya que Dinamarca ha transferido 15.000 disparos de artillería de largo alcance a las AFU, mientras que el Reino Unido ha anunciado un nuevo paquete por valor de 290 millones de libras. Sobre el terreno, continúan los combates en Konstyantynivka, en su mayor parte bajo control ruso, así como en dirección a Sloviansk y Kramatorsk desde Siversk. También la guerra de salvas, con una Ucrania que después de varios años se estaría imponiendo claramente (según determinadas fuentes) al menos en cuanto a capacidad de producción y lanzamiento de drones de largo alcance…
Una vez más, a la espera de que Rusia concentre sus vectores en un nuevo ataque masivo durante los próximos días, la jornada ha vuelto a presentarse tranquila, si entendemos como «tranquila» una nueva normalidad en la que Rusia habría lanzado 101 drones de largo alcance entre los días 23 y 24 de junio y, a la espera de más datos, probablemente una cifra similar desde entonces. De estos, el Estado Mayor ucraniano asegura haber derribado o desviado de su objetivo un total de 95 de ellos.
Desde entonces, los ataques rusos han continuado, con un número de drones Shahed relativamente reducido, o con el supuesto lanzamiento de un misil balístico en dirección a Pavlohrad, aunque por el momento no han trascendido las consecuencias y otro contra Chornomorsk, en la región de Odesa. Lo más relevante, dicho esto, seguramente sean los ataques rusos contra instalaciones eléctricas, así como contra las de la compañía ucraniana de petróleo y gas Naftogaz en regiones como Zaporiyia, Mikolaiv, Dnipropetrovsk y Poltava.
Mayor protagonismo han tenido durante la jornada las bombas planeadoras, la artillería y los drones tácticos, caso de los FPV filoguiados que se utilizan cada vez más contra regiones como Sumy o Járkov (alcanzando, por ejemplo, subestaciones eléctricas). Así las cosas, por ejemplo en Pysarivka, en esta última óblast, un civil murió y otro resultó herido tras un ataque de este tipo. Además, drones Gerbera se han empleado contra el distrito de Tavricheskyi, en Jersón, provocando daños materiales. En Konotop, por su parte, ha resultado alcanzado un cine, registrándose cuatro civiles heridos. Por otra parte, se han registrado también diversas explosiones en la ciudad de Zaporiyia, consecuencia al parecer del uso de FABs por parte de la aviación rusa, lo mismo que en Dnipró. De hecho, las bombas planeadoras han vuelto a emplearse en gran número, dejando al menos dos muertos y tres heridos en Dnipropetrovsk.
Del lado contrario, los ucranianos han vuelto a mostrarse extremadamente agresivos. Algo que sería posible porque Ucrania parece estar imponiéndose ampliamente en la competición por producir armas de largo alcance, por más que carezca todavía de vectores comparables a los Iskander-M o Kinzhal rusos en cuanto a su capacidad destructiva. Hasta el punto, de que podría estar fabricando el doble de drones de largo alcance que Rusia en estos momentos…
De esta forma, tenemos noticias de explosiones en las inmediaciones de Saky, en Crimea, lo mismo que en Bakhchysarai, más al sur, o una vez más, en Sebastopol, con Robert «Magyar» Brodvi confirmando de paso el reciente ataque ucraniano contra una subestación eléctrica allí. Rusia, por su parte, intenta solucionar parte de sus problemas logísticos construyendo un nuevo puente en Henichevsk, tal y como muestran las imágenes por satélite.
La situación en Crimea, sin embargo, sigue siendo muy difícil para la población civil, que se ve afectada por la escasez combustible y los cortes en el suministro eléctrico. Es más, el viceprimer ministro, Alexander Novak, ha declarado recientemente que el Ejecutivo ruso estaría considerando prohibir las exportaciones de diésel. De hecho, el diario Vedomosti publicó también que las autoridades estaban examinando las importaciones de combustible, en particular hacia la península de Crimea, donde se ha suspendido la venta de gasolina al público.
Más allá de Crimea, las últimas horas nos han dejado la noticia del ataque ucraniano contra Orenburgo, en el interior de Rusia, y en donde han sido alcanzadas una planta de producción de helio. Se trata, una vez más de un ataque relevante, pues esta fábrica producía también pólvora negra. Además, parece tratarse de la única instalación destinada a la producción de helio, como decíamos, fundamental por ejemplo para los motores de cohetes de combustible líquido y los sistemas de guiado. Lo mismo que el etanol, que también producía y que es fundamental de cara a la fabricación de polímeros especiales para la aviación y combustibles sólidos para misiles. Así, según la web de la propia empresa, «es el único gran productor de helio en Rusia y Europa, ubicado a 33 kilómetros de Orenburgo. La planta produce el 80 % del etano de Rusia».
Además de lo anterior, dos civiles murieron y dos más sufrieron heridas cuando la defensa aérea rusa derribó supuestamente hasta 23 drones sobre la región de Nizhniy Novgorod, según informaron las autoridades locales. Las pérdidas humanas y materiales se deberían a la caída de restos. Todo ello mientras volvían a introducirse restricciones a los vuelos en los aeropuertos moscovitas de Zhukosvkiy y Domodedovo. Por último, se ha hablado de un incendio en un depósito de combustible en Krasnodar, en el sur de Rusia, tras ser alcanzado por «restos» de un dron ucraniano, según han anunciado las rusas.
Por último, desde Reuters han publicado datos relevantes acerca de los recientes ataques ucranianos contra la refinería de Gazprom Neft en Moscú; una instalación que cubría hasta ahora más de un tercio de las necesidades de combustible de la capital rusa y que podría permanecer inactiva durante al menos seis meses mientras es reparada. La refinería, situada en Kaptonia, en los suburbios del sureste de Moscú, fue alcanzada dos veces y se ha visto obligada a suspender sus operaciones.

La campaña de ataques ucranianos a larga distancia merece hoy algunos comentarios adicionales. De hecho, el propio Zelenski se ha pronunciado sobre ello tras una reunión con Oleh Ivashchenko, jefe de la inteligencia militar ucraniana (HUR), afirmando que distintos documentos internos rusos obtenidos por los servicios ucranianos ponen de manifiesto el impacto de los ataques ucranianos contra objetivos militares e industriales en Rusia y cómo estos se ven favorecidos por la decisión rusa de proteger determinados puntos, como Moscú, provocando que otros se vuelvan mucho más vulnerables, como el interior de Crimea. En concreto, Zelenski aseguró que Rusia estaba redesplegando sus defensas antiaéreas alrededor de Moscú, de Valdai, en la región de Novgorod, donde se encuentra una de las residencias oficiales de Vladimir Putin, así como alrededor del puente de Kerch. Algo de cierto debe haber (sin restar mérito a la campaña SEAD/DEAD ucraniana), pues después de mucho tiempo ha vuelto a verse a los drones Bayraktar TB2 en vuelo (son muy vulnerables a las defensas aéreas), destruyendo de paso un USV ruso.
Zelenski ha hablado, además, de Bielorrusia. Así, después de su ultimátum de hace unos días, ha declarado ante la prensa que «según la información disponible que [él] recibió del comandante en jefe, así como de los servicios de inteligencia, los repetidores en cuestión cesaron sus actividades en territorio bielorruso el 22 de junio». A lo anterior ha añadido, matizando, que «aún no sé si han sido desmantelados o no. Pero estamos trabajando en ello, sigo la situación muy de cerca y recibo informes diarios. Lo cierto es que los repetidores no funcionan hoy». El punto, de confirmarse, es importante para Ucrania, pues son muchos los que sospechan que el Kremlin ha estado presionando con más fuerza si cabe a Minsk para «para lanzar ataques con drones contra Ucrania, extender la línea de frente hacia el oeste y alejar a las tropas ucranianas de áreas de mayor prioridad en el este». Además, por el camino, sigue habiendo incidentes por esclarecer que podrían haber modelado la decisión de Lukashenko y su camarilla.
Explicado esto, el presidente ucraniano ha ido incluso más lejos, anunciando que había pedido a los servicios de inteligencia ucranianos y al ejército ucraniano «que actúen de forma preventiva contra las instalaciones que Rusia está utilizando para extender su esfuerzo bélico», argumentando de paso que “estamos luchando por nuestra tierra, (…) por nuestra gente”.
Sobre el frente, comenzamos destacando el anuncio de la evacuación de hasta una docena de localidades en la región norteña de Chernígov, colindante con la región rusa de Briansk pero también con Bielorrusia, país que entre el 17 y el 26 de junio (otras fuentes hablan del 20 de junio al 2 de julio) celebra una serie de maniobras militares en la óblast de Grodno. En cualquier caso no hay mucho más que decir sobre los motivos de esta decisión ucraniana, que podría derivarse del miedo en Ucrania a que Rusia quiera seguir ampliando el frente para mantener unidades de las AFU fijas en zonas alejadas del Dombás llevando para ello a cabo incursiones y ataques como lo que vemos en Járkov o Sumy. Por supuesto, tampoco debe descartarse algún tipo de acción ucraniana a futuros, incluso como la vista en su día en Kursk.
Además, también ha sido noticia la posible entrada en servicio de nuevas bombas planeadoras, aunque en este caso con las AFU y de diseño ucraniano, culminando así un programa que llevaba años en marcha. Es lo que se desprende de una reciente filmación en la que se podían ver varios impactos.
Más allá de esto, hablando ya de los combates y los movimientos de las últimas horas, mientras unos y otros mappers discuten sobre la existencia o no de nuevas «calderas» (cercos) en puntos como Kupiansk, Konstyantynivka o Limán (algo que en esta guerra apenas ha pasado), o sobre la situación real en Kupiansk, tenemos nuevas incursiones rusas en Kozacha Lopan, en la región de Járkov, una zona en buena medida deshabitada.
Hacia Sloviansk y Kramatorsk, las tropas rusas han seguido lanzando incursiones más allá de Kalenyky y Rai-Oleksandrivka, concretamente hacia el sur. Algunas fuentes, de hecho, asignan a Rusia el control de Fedorivka Druha, si bien no todos los mappers concuerdan por el momento en este extremo.
En el sector de Konstyantynivka, las fuerzas rusas controlarían ya alrededor de cuatro quintas partes del casco urbano, según algunas fuentes, habiéndose hecho recientemente con algunos puntos relevantes, incluyendo la estación de ferrocarril o algunos parques públicos. Todo al mismo tiempo que avanzan en las áreas periurbanas, tratando de afianzar su control. Los combates, en cualquier caso, son a cara de perro, por más que en su mayoría sigan protagonizados por los drones FPV; cosas de una nueva forma de luchar que combina el mirar al enemigo a los ojos, pero desde una distancia relativamente segura. En paralelo, además, sigue empleando un enorme número de disparos de artillería y bombas planeadoras, claro está. Como resultado, al igual que vimos en su momento en otros lugares similares, termina por hacerse imposible el resistir incluso en sótanos y túneles. En conjunto, cada vez son más los que consideran que la ciudad está perdida, lo que no hace más probable una rápida retirada ucraniana, al igual que no se produjo en prácticamente ninguna de las urbes anteriormente tomadas por Rusia hasta que ya no era posible mantener allí un solo infante.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
A nivel internacional, el día ha estado marcado principalmente por la reunión del E5 en Berlín, la insistencia de Ucrania en que hay que transformar los compromisos del G7 en resultados concretos y por la víspera del inicio de la Conferencia de Recuperación de Ucrania en Gdansk.
En primer lugar, los líderes de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia se reunieron en Berlín en formato E5 para coordinar posiciones antes de la cumbre de la OTAN prevista para los días 7 y 8 de julio en Ankara. Como resultado, Friedrich Merz, Emmanuel Macron, Keir Starmer, Giorgia Meloni y Donald Tusk reafirmaron su voluntad de reforzar el pilar europeo de la Alianza Atlántica, mantener una estrecha coordinación con Estados Unidos y aumentar la cooperación europea en materia de defensa.
Más concretamente, la declaración conjunta identifica varias prioridades tales como reforzar la disuasión y defensa colectiva frente a Rusia y otras amenazas; combatir el terrorismo; aumentar la preparación militar europea; profundizar la cooperación industrial en defensa; y acelerar la adquisición conjunta de capacidades críticas, como defensa antiaérea, drones, inteligencia artificial, municiones y sistemas de largo alcance
Además, Ucrania fue uno de los puntos en la agenda. El canciller alemán Friedrich Merz advertía que “el mensaje a Rusia es este: Ucrania sigue siendo fuerte y el apoyo de Europa es inquebrantable”, al tiempo que defendió un compromiso financiero más sólido por parte de los aliados europeos de la OTAN. El canciller alemán sostuvo asimismo que había llegado el momento de comprometerse en conversaciones de paz, mientras que Macron señaló que la cumbre del G7 en Evian había mostrado un “realineamiento” entre europeos y estadounidenses en torno al apoyo a Ucrania. De este modo subrayaba que “por primera vez en dieciocho meses, todos los miembros del G7 firmaron el mismo texto juntos, y los estadounidenses, junto con nosotros, expresaron su apoyo a la integridad territorial y la soberanía de Ucrania” e instó a que estos logros se “consoliden” en Ankara.
Antes de pasar a otras cuestiones, cabe decir que la declaración también aborda Irán, reclamando que no desarrolle armas nucleares, apoyando la diplomacia y subrayando la importancia de la libertad de navegación y la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz.
En paralelo y en lo que concierne a la ayuda, Dinamarca anunció la transferencia a Ucrania de 15.000 disparos de artillería de largo alcance. De hecho, el ministro ucraniano de Defensa, Mykhailo Fedorov, confirmaba que parte de esta munición ya había llegado a Ucrania, y situó la artillería de largo alcance, junto con la defensa antiaérea y los drones, entre las prioridades de Kiev en el ámbito del apoyo militar internacional.
Por otro lado, en pocas horas comenzará la Conferencia de Recuperación de Ucrania en Gdansk y, precisamente en su víspera, el Reino Unido ha anunciado un paquete de apoyo de 290 millones de libras (aproximadamente 382 millones de dólares) destinado principalmente a infraestructuras energéticas, apoyo a empresas y lucha contra la corrupción. El paquete incluye además 65 millones de libras para dos nuevos parques eólicos y préstamos a pequeñas y medianas empresas, así como 210 millones de libras para que Urenco suministre combustible nuclear a Energoatom; una medida que ya anunciada en el marco del G7. Igualmente, Londres prevé contribuir con 13 millones de libras al EU Flagship Fund que pretende alcanzar 500 millones de euros para finales de 2026, así como a la Iniciativa Anticorrupción de la UE.
Desde Estados Unidos, el presidente Trump afirmó que Zelenski “lo está haciendo bastante bien” y que Ucrania “se mantiene firme”, en declaraciones realizadas junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la Casa Blanca. No obstante, también reiteró que los países de la OTAN habían “abandonado” a EE. UU. durante la guerra contra Irán. A este respecto, Rutte declaró en un intento también de agasajar a Trump:
“Quiero dejar muy claro que es lo que están haciendo con respecto a Irán. Esto tiene que ver, ante todo, con la capacidad nuclear que Irán estuvo a punto de obtener. Este es el líder del mundo libre asumiendo la responsabilidad más allá de las fronteras de Estados Unidos por el resto del mundo. Y esto es lo que usted hizo”.
Al replicar Trump mostrando su decepción con los aliados, Rutte se levantó y presentó dos gráficos titulados “El billón de Trump” y “El efecto Trump 47”. En estos mostraba el aumento del gasto en defensa de Canadá y Europa para acompañarlo de un “Quiero mostrarles lo que este presidente fue capaz de lograr”. Sin embargo, el líder estadounidense siguió diciendo:
“Me decepcionó Italia. Me decepcionó el Reino Unido…Nos decepcionaron Alemania y Francia. Nos decepcionó la mayoría. España es un desastre. […] No necesitamos su dinero, no necesitamos nada. Tenemos el ejército más poderoso del mundo, con mucha diferencia, pero lo único que quiero es lealtad. Danos un pequeño empujón, danos un pequeño beso. No pedimos mucho. Y ellos dicen: No, no podemos hacerlo”.
Pese a lo anterior, Trump confirmó que asistirá a la cumbre de la OTAN en Ankara por respeto al presidente Erdoğan, al tiempo que elogiaba al gobierno polaco.
Hay que tener en cuenta, además, que la visita de Rutte no solo se produce antes de la cumbre de la Alianza, sino también justo después de la cumbre del G7 en la que Trump y Zelenski se vieron y en la que se puso sobre la mesa la posibilidad de que se establezcan acuerdos de producción de armamento estadounidense bajo licencia en Ucrania.
Precisamente, en relación con esto, Zelenski sostenía en su discurso diario que, si Ucrania, recibe lo acordado con sus socios en el marco del G7, podrá crear rápidamente las condiciones necesarias para obligar a Rusia a escoger la paz. De este modol, afirmó que Kiev trabaja con sus socios en nuevos “Drone Deals”, en la implementación de acuerdos ya alcanzados y en la producción de medios destinados a aumentar la presión sobre la economía de guerra rusa”.
Por otro lado, y como se ha explicado en la sección anterior, la cuestión bielorrusa también continúa en el foco después del ultimátum de Zelenski a Aleksandr Lukashenko. Desde Moscú, el Kremlin insistió en que Rusia respaldará a Bielorrusia frente a cualquier amenaza. En particular, el portavoz Dmitri Peskov afirmó que, como aliado de Minsk, Rusia apoyará siempre a Bielorrusia tanto en cuestiones económicas como frente a todo tipo de amenazas a su seguridad, “ya sean directas, indirectas, potenciales o reales”.
En cuanto a las negociaciones, afirman que por el momento no existe ningún acuerdo para reanudar las conversaciones con Ucrania, no estando clara la plataforma que se usará para ello, y siguen considerando otra visita de los enviados especiales estadounidenses, Steve Witkoff y Jared Kushner. A este respecto, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov declaraba:
“Siempre estamos abiertos al diálogo. Y apreciamos mucho -lo digo en serio, no con sarcasmo- que, a pesar de todo, la administración estadounidense haya mantenido el diálogo. Así pues, estaremos dispuestos a continuar la conversación aquí”.
No obstante, la parte rusa mantiene sus críticas a Washington tras la cumbre del G7 y Lavrov continúa pidiendo que se aclare si Trump había modificado su posición tras las declaraciones de Macron, quien afirmó que el presidente estadounidense reconocía ahora que Rusia no quería la paz. Lavrov sugirió además que la cumbre de Anchorage pudo haber servido a Washington para ganar tiempo y rearmar a Ucrania, al tiempo que reprochó a Estados Unidos la continuidad de las sanciones, la ausencia de avances en vuelos directos y propiedades diplomáticas, y la venta de armamento a países europeos que lo transfieren a Kiev.
En relación con Europa, Lavrov calificó de poco serias las declaraciones de varios dirigentes europeos sobre posibles contactos con Moscú preguntando si lo que Europa busca es la “rendición incondicional” de Rusia y sostuvo que cualquier diálogo requeriría primero conocer qué está realmente dispuesta a discutir la parte europea. Igualmente, Lavrov volvió a criticar el uso de los rendimientos de activos rusos congelados para financiar el apoyo a Ucrania, calificándolos de dinero “robado”. Por su parte, Peskov señaló que para entablar un diálogo con la UE “primero, hay que asegurarse de que Europa quiere entablar un diálogo”.
Para concluir, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, se mostró contrario a que su país participe en préstamos militares destinados a Ucrania, afirmando que hará todo lo posible para mantener a Eslovaquia fuera de mecanismos financieros orientados al suministro de armamento, aunque reiteró su disposición a proporcionar ayuda humanitaria. En particular, hacía referencia a los debates que están teniendo lugar antes de la cumbre de la OTAN en los que ya se está hablando de sellar un compromiso de 70.000 millones de euros anuales para financiar a Kiev.

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