Guerra de Ucrania – Día 1579

La jornada dominical ha dejado escasas noticias a nivel diplomático, más allá de las declaraciones de Sybiha, pidiendo a los aliados de Ucrania aumentar la presión sobre Rusia en todos los ámbitos, sosteniendo que la estrategia para obligar a Putin a poner fin a la guerra pasa por privarle de recursos militares, económicos, políticos y tecnológicos. Han seguido aumentando, además, las tensiones entre Ucrania y Polonia, con los expresidentes ucranianos Leonid Kuchma y Víktor Yushchenko renunciando también a condecoraciones polacas, después de que Zelenski devolviese horas atrás la suya. Más allá de esto, mientras sobre el frente se lucha con ahínco en Konstyantynivka o en el recodo del Vovcha, rusos y ucranianos siguen intercambiando ataques a larga distancia, con estos últimos alcanzando nuevamente Crimea, Berdiansk o Moscú, mientras Zelenski anuncia la entrada en servicio de nuevos drones, con un alcance de hasta 3.000 kilómetros.

A la espera de que Rusia lance un nuevo ataque masivo con drones y misiles contra Ucrania, como ha advertido el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, que podría ocurrir en los próximos días (los ucranianos cuentan con medios suficientes de inteligencia como para conocer los preparativos rusos, aunque a día de hoy esto es posible incluso para varias cuantas OSINT), la jornada ha sido de relativa tranquilidad.

No hay, de hecho, información reseñable relativa a ataques con drones o misiles por parte de rusa. Al menos en lo relativo a daños. Eso sí, durante la noche entre los días 21 y 22, aunque esta información la ampliaremos en el próximo informe, los rusos habrían alcanzado subestaciones eléctricas en distintos puntos de Ucrania empleando drones Geran-2, además de haber hecho uso nuevamente de misiles Iskander-M contra puntos como Mayaky, en Odesa.

Diferente es la situación en lo relativo al empleo de bombas planeadoras. En este caso, tenemos que los ataques aéreos rusos contra las ciudades ucranianas de Zaporiyia y Odesa han dejado dos muertos, según anunciaron las autoridades. Además, han podido verse nuevas explosiones de este tipo de artefactos en Kramatorsk, en la región de Donetsk.

Del mismo modo, en uno de sus mensajes de Telegram el presidente ucraniano ha denunciado que regiones como Dnipropetrovsk, Járkov, Odesa, Sumy, Donetsk, Kirovogrado y Rivne habrían estado durante las últimas horas «bajo fuego», añadiendo que «la línea del frente y las comunidades vecinas están siendo blanco de constantes ataques con drones» y que, durante la semana, Rusia habría empleado «casi 2.200 ataques con drones, 1.800 bombas guiadas y 87 misiles contra Ucrania».

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Los ucranianos, por su parte, han seguido atacando activamente Rusia o los territorios controlados por esta. Así, por un lado, drones ucranianos atacaron la central termoeléctrica de Tavriyska, ubicada en la península de Crimea, objetivo predilecto de los ucranianos en los últimos tiempos (han comenzado a trascender imágenes de los daños a la terminal petrolera de Kerch), ya que han identificado una debilidad rusa notable a la hora de abastecerla de insumos básicos, ahora que la logística rusa puede ser golpeada a conciencia (mientras Robert «Madyar» y Fedorov siguen lanzando mensajes al respecto). Así las cosas, y «debido a accidentes en las redes eléctricas de la República de Crimea, se han establecido horarios que limitan el consumo de electricidad en las regiones de la península», según anunció Krymenergo, la compañía energética que opera en esta región anexionada por Moscú, en Telegram. Lo mismo aplica al consumo de agua, ya que como consecuencia de los apagones, se habría interrumpido el suministro.

Los ataques ucranianos, como decíamos, han ido más allá de Crimea. De hecho, habría alcanzado también algún punto de las partes ocupadas de Zaporiyia, como Berdianks, en donde se ha registrado un gran incendio que habría afectado a infraestructuras ferroviarias.

Por último, lo ucranianos han vuelto a cargar contra la región de Moscú, obligando por ejemplo a cortar el tráfico en los cuatro aeropuertos de la capital rusa. Es más, en una serie de mensajes a través de Telegram, el alcalde de dicha ciudad, Serguéi Sobianin, aseguró que hasta 59 drones ucranianos habían sido derribados por las defensas antiaéreas en el plazo de una hora y media. Los ataques habrían continuado durante la madrugada del día 22, a la espera de más información.

Por último, dos detalles. En primer lugar, Zelenski ha dado información sobre el último ataque ucraniano a la refinería rusa de Tiumén. Según ha dicho, «Ayer respondimos atacando su refinería de petróleo en la región de Tyumen. Siendo precisos, la distancia era de unos 2.070 kilómetros. Nuestros nuevos drones alcanzaron su objetivo con éxito. Su ruta de vuelo real fue de unos 2.500 kilómetros. Podrán volar 3.000 kilómetros o más. Son drones nuevos, drones de alta calidad. Alcanzarán distancias de más de 3.000 kilómetros porque sabemos dónde se encuentran todas sus fábricas militares, sus bases petroleras, sus instalaciones de almacenamiento de gas, etc. Necesitamos herramientas que puedan llegar a mayores distancias. Y las estamos creando». El mensaje, más allá de incluir una porción de propaganda, como es habitual en todos estos comunicados, es interesante por lo que dice acerca de nuevos modelos de drones con un alcance todavía mayor.

En segundo lugar, Zelenski ha vuelto a mostrarse firme con Bielorrusia, renovando la exigencia de que este país desmantele aquellos repetidores que Rusia utiliza para guiar las armas que permiten atacar a Ucrania desde la distancia. De hecho, el ucraniano ha asegurado que su país ha transmitido repetidamente mensajes a Bielorrusia a través de canales de inteligencia sobre la necesidad de interrumpir el soporte técnico para este equipo, exigiendo que se apague, se retire y se le muestre a Ucrania que ha sido efectivamente dado de baja. Por el momento no ha habido respuesta oficial de Bielorrusia, que está en una situación muy incómoda, a la espera de que Kiev ejecute una respuesta tras el ultimátum de unos días atrás.

La siguiente imagen muestra una línea proyectada, aproximadamente, a 3.000 kilómetros de la frontera ucraniana. Imagen: Elaboración propia a partir de Google Earth.

En torno a la línea de frente, mientras algunos analistas cifran en hasta 30 los camiones de suministro rusos que Ucrania destruye cada día con sus ataques a media distancia, las noticias vuelven a ser escasas. Eso sí, al margen de los combates, se ha hablado sobre asuntos de lo más interesantes, como el hecho de que, por primera vez desde el comienzo de esta guerra, Rusia habría dejado de extraer vehículos blindados y carros de combate de sus enormes depósitos heredados de la guerra fría para comenzar a rellenarlos con nuevos modelos recién salidos de fábrica. Esto no quiere decir que el país no experimente escasez en algunos casos concretos, o que ya no necesite tirar de inventarios para hacer refit o abastecer el frente. Sin embargo, sí constata algunas tendencias que venían perfilándose desde hace algún tiempo: 1) la guerra se ha vuelto menos exigente en términos de desgaste de blindados y carros, ya que han perdido parte de su razón de ser; 2) las capacidades fabriles rusas se han incrementado notablemente desde el inicio de la invasión de Ucrania; 3) Rusia se prepara para «el día después», incluyendo un escenario de hipotético enfrentamiento con la OTAN o, en cualquier caso, de tensión a largo plazo, en el que las reservas son necesarias.

Dicho esto, y pasando ahora sí al frente, apenas tenemos que en el sector de Konstyantynivka, se habla de infiltraciones de DRGs rusos a latitudes tan septentrionales como Osykove, todas las cuales habrían sido sin embargo completamente eliminadas por los ucranianos. Eso sí, aunque se sigue combatiendo en el casco urbano de Konstyantynivka, prácticamente dos tercios de la ciudad están ya bajo control ruso.

En dirección a Dobropillia, al norte del sector de Myrhorad/Pokrovsk, las fuerzas rusas habrían vuelto a lanzarse contra Dorozhnie y contra Bilytske, logrando al parecer ciertos avances en los últimos dos días. Los ataques rusos, en realidad, serían más amplios, extendiéndose hacia Vil’ne, Toret’ske o Novyi Donbas.

Más al sur, en el recodo del Vovcha, la situación sigue siendo confusa. Hay muchas cuentas que hablan sobre la retoma ucraniana de Novopavlivka, así como de localidades como Tolstoi o Novokhats’ke. Por el momento, es difícil asegurar que ejerzan un verdadero control sobre estas últimas, aunque hay mappers que apuntan a que las AFU habrían llegado ya a Piddubne o Zirka, en la zona.

Cerramos hoy con el sector del Dniéper, ya que según algunas fuentes a pesar de los combates recientes, los ucranianos mantendrían el control de las calles más céntricas de Stepnohirsk.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Comenzamos el repaso de la jornada a nivel internacional por los llamamientos de Kiev a sus socios para aumentar la presión sobre Moscú. Ha sido el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, quien pidió a los aliados aumentar la presión sobre Rusia en todos los ámbitos, sosteniendo que la estrategia para obligar a Putin a poner fin a la guerra pasa por privarle de recursos militares, económicos, políticos y tecnológicos. Sybiha afirmó también que Ucrania hace su parte mediante sanciones, presión sobre la logística rusa y medidas dirigidas a limitar la capacidad de Moscú para continuar la guerra, al tiempo que pidió a los socios actuar “ahora, no más tarde”.

En la misma línea, Volodímir Zelenski volvió a emplear el concepto de “sanciones de largo alcance” para referirse a las capacidades ucranianas destinadas a incrementar el coste de la guerra para Rusia. Como él mismo publicaba en X, estas acciones son parte de una estrategia de presión sobre la economía de guerra rusa, junto con las sanciones adoptadas por sus socios internacionales.

Desde el lado ruso, el Kremlin volvió a rebajar las expectativas sobre una posible salida negociada. En este sentido, el asesor presidencial Yuri Ushakov afirmó que Moscú no espera la implementación de los acuerdos o entendimientos alcanzados en Anchorage, sino la “victoria” y el cumplimiento de sus propios objetivos. Ushakov sostuvo además que los países occidentales deberían analizar la situación en la línea del frente y añadió que quienes esperan derrotar a Rusia “se equivocan”.

Por otra parte, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, defendió la conveniencia de mantener canales de diálogo con Moscú, afirmando que no dejará pasar ninguna oportunidad de dialogar con Vladímir Putin. Al mismo tiempo,  aseguró que mantiene también contacto con Volodímir Zelenski pese a tener posiciones “diametralmente opuestas” en numerosos asuntos. Asimismo, el jefe del Gobierno eslovaco sostuvo que Eslovaquia sigue siendo un país pacífico, comprometido con el derecho internacional, y defendió mantener relaciones amistosas y mutuamente beneficiosas con quienes traten a Bratislava del mismo modo, pero también criticó lo que describió como “dobles raseros” de la Unión Europea.

Pasando al ámbito energético, un informe de Energy Intelligence, una empresa de investigación estadounidense, ha revelado que alrededor de un tercio de la capacidad de refinación de petróleo ruso se encontraría paralizada como consecuencia de los ataques ucranianos.

En paralelo, las autoridades de Moscú en Crimea han anunciado la suspensión de la venta de combustible a civiles en la península ocupada. Según el jefe de la administración rusa de Crimea, Serguéi Aksiónov, desde las 9:00 horas del 21 de junio la gasolina quedaba reservada a organismos estatales encargados de garantizar funciones vitales y de seguridad. De este modo, la medida fue presentada por las autoridades rusas como una decisión de emergencia destinada a asegurar el funcionamiento de servicios esenciales.

Cambiando de tercio, continúan las tensiones entre Ucrania y Polonia por la decisión del presidente polaco, Karol Nawrocki, de retirar a Zelenski la Orden del Águila Blanca tras la denominación de una unidad militar ucraniana en honor del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA). Como dijimos ayer, además, los expresidentes ucranianos Leonid Kuchma y Víktor Yushchenko renunciaron también a condecoraciones polacas. Durante el día ha sido el presidente Zelenski quien ha acusado a su homólogo polaco, Karol Nawrocki, de avivar sentimientos de odio hacia los ucranianos, declarando que considera “que esto es simplemente un proceso electoral”, “eso es lo que hizo Orbán. Es un mal negocio. Creo que acabará mal”.

Por su parte, el primer ministro polaco, Donald Tusk, declaraba en X que “Interferir en el conflicto de los políticos en Polonia y en Ucrania es un error estratégico en el que ambas partes saldrán perdiendo: en términos empresariales, geopolíticos y reputacionales. Y en política, como se sabe, un error es peor que un crimen. En las conversaciones con mis socios europeos, me esfuerzo por minimizar las pérdidas y reducir la tensión. No es una tarea fácil”.

Sin embargo, no hay que perder de vista que la disputa se ha producido en vísperas de que tenga lugar la Conferencia de Recuperación de Ucrania prevista en Gdansk los días 25 y 26 de junio.

En el caso de Rusia, de un lado, Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, afirmó que la decisión de los expresidentes ucranianos Leonid Kuchma, Víktor Yúshchenko y Petró Poroshenko de renunciar a condecoraciones polacas, después de que Varsovia retirase a Zelenski dicha distinción, demostraría su vinculación con el nacionalismo ucraniano que Moscú califica de “nazi”. Medvédev relacionó también la polémica con la reciente reinhumación en Ucrania de los restos de Andriy Melnyk, dirigente de la Organización de Nacionalistas Ucranianos; organización prohibida en Rusia.

De otro, el embajador plenipotenciario del Ministerio de Exteriores, Rodion Miroshnik, calificó la respuesta ucraniana de “maniobra teatral” y sostuvo que la glorificación del UPA proporcionaba a Varsovia argumentos legales para oponerse a la adhesión de Ucrania a la Unión Europea. Declaraba así que “todo esto es para mejor, porque nadie tenía previsto admitirlos, pero ahora Polonia tiene una razón oficial para explicar por qué no quiere ver banderistas en la UE”.

Para concluir y en cuanto al apoyo a Ucrania, hay que destacar que esta semana el Banco de Desarrollo del Consejo de Europa aprobó 140 millones de euros adicionales para programas de vivienda en Ucrania. 60 millones para préstamos asequibles a veteranos y 80 millones para apoyo habitacional a desplazados internos procedentes de territorios ocupados.

Esta semana Ucrania también se ha incorporado como país socio a la Agencia Europea de Medio Ambiente y a la red Eionet, lo que refuerza su integración europea y la adaptación de sus sistemas de monitoreo ambiental y climático a los estándares de la UE.


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