La última jornada de guerra en Ucrania ha estado marcada por la actividad diplomática. En concreto por la reunión del G7 que ha tenido lugar en Evian, Francia, y en donde han podido verse en persona Zelenski y Trump, quienes habrían coordinado posiciones tanto entre ellos, como con el resto de socios del grupo, de cara a continuar aumentando la presión internacional sobre Rusia para que Putin acceda a sentarse en la mesa de negociaciones. Eso sí, mientras tanto y desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov afirmaba que no existen canales de comunicación entre Moscú y Kiev y que aún no había fechas exactas para una posible visita a Rusia de los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. Más allá de esto, continúan los combates, especialmente en Konstyantynivka, aunque en estas últimas horas también en el sector del Oskil y en el de Siversk. Los ucranianos, por último, han logrado alcanzar tanto un depósito de combustible en Krasnodar, como una refinería de Gazprom en la región de Moscú, a apenas 15 kilómetros del Kremlin.
El informe oficial publicado el día 17 por la mañana por las Fuerzas Armadas ucranianas hablaba del lanzamiento, por parte rusa, de 134 drones y misiles, incluyendo 132 Geran-2 y demás y 2 misiles balísticos Iskander-M. Del total, los ucranianos se asignan la destrucción o neutralización de 114 de los drones y de ningún misil.
Desde entonces los ataques rusos han continuado, aunque con escasa intensidad, hasta el punto de que no hemos encontrado, en las últimas 24 horas, ningún incidente relevante más allá de la muerte de un ciudadano ucraniano en Zaporiyia como resultado del impacto de varios drones, que han dejado, además siete heridos y cuantiosa destrucción material, al afectar a varios edificios de viviendas. En total, pese a ello, en las últimas horas Rusia habría lanzado 119 drones, de los que Ucrania asegura haber derribado 97.
Además de todo lo anterior, durante la jornada también se estrelló un avión Su-24M ucraniano durante una misión de ataque, falleciendo su tripulación como consecuencia del siniestro. El accidente ha tenido lugar en la región de Khemelnitski, poco después de despegar de la base aérea de Starokonstyantiniv.
En cuanto a los ucranianos, han atacado en las últimas horas un depósito de petróleo en la localidad de Potavskayan, ubicada en la región de Krasnodar, cerca de la capital de esta óblast.
La acción más impactante, no obstante, ha tenido lugar en la región de Moscú, toda vez que allí ha sido alcanzada la importante refinería de petróleo de Kapotnya, perteneciente a la empresa Gazprom y ubicada apenas a 15 o 16 kilómetros lineales del Kremlin. Esto implica, obviamente, que los drones ucranianos han sido capaces de burlar la que es, supuestamente, la mejor defensa aérea del mundo y, desde luego, la más nutrida, a tenor especialmente de las últimas incorporaciones.
En otro orden de cosas, ha sido noticia en las últimas horas la serie de disparos de advertencia llevados a cabo por la fragata rusa «Almirante Grigorovich» contra un velero que transitaba, al igual que el buque ruso, por el canal de la Mancha. Todo indica que la fragata había llevado a cabo diversas advertencias y que finalmente tuvo que recurrir a esta medida ante el riesgo de colisión. A pesar de ser una medida extrema y ciertamente inusual, cabe decir que es muy posible que los rusos, ante la cercanía del velero, con pabellón británico, comenzasen a sentirse nerviosos, máxime teniendo en cuenta que han sufrido diversos ataques de buques no tripulados en otros mares, los informes sobre cómo se llevó a cabo el sabotaje del Nord Stream, etc. El clima de nervios, de hecho, debe ser máximo entre los marinos rusos.

Pasamos ahora a la actividad sobre el frente, con noticias de avances rusos en la región ucraniana de Sumy, en donde habrían alcanzado el centro de la aldea de Ryasne. En total, controlarían entre 80 y 90 kilómetros cuadrados en esta región.
En Járkov, por su parte, habrían tomado posiblemente Shevchenka, así como una parte de Hraniv y Kosacha Lopan. Cabe decir, eso sí, que son zonas en permanente disputa, de escasa relevancia y en las que apenas hay efectivos desplegados.
En el sector del Oskil, en Kupiansk, las tropas rusas habrían tomado según algunas fuentes la mayor parte de la localidad de Podoly, incluyendo un viejo aeródromo fuera de servicio. Al parecer, las tropas rusas han lanzado varias incursiones en este sector en los últimos días, izando su bandera en algunas de las localidades de la zona que, como hemos explicado en reiteradas ocasiones, se mantienen vigiladas casi exclusivamente por drones, manteniendo las AFU un número de defensores mínimo.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk desde Siversk, por primera vez en un tiempo, se han registrado infiltraciones rusas hacia Kryva Luka, en lo que habría sido parte de un ataque más amplio con participación tanto de motocicletas como de blindados, repelido por las AFU.
En cuanto a Konstyantynivka, donde los combates continúan siendo más intensos, algunos analistas hablan de la posible retirada ucraniana de todo el sector oriental de la ciudad en las últimas horas. En cualquier caso, en las últimas horas han podido verse nuevas banderas rusas en zonas céntricas de la ciudad. Continúan los combates en Dovha Balka.
En dirección a Pokrovske, continúan los ucranianos a la ofensiva, logrando alcanzar en las últimas horas nuevas localidades.
Por último, al sur del frente, en torno a Gualiaipolé, apenas se han producido cambios recientemente, siendo lo más destacado un posible avance ruso al sur del sector, en las inmediaciones de Novokarlivka.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
A nivel internacional, la jornada estuvo marcada por la presencia de Volodímir Zelenski en la cumbre del G7 celebrada en Evian-les-Bains, donde Ucrania centró sus mensajes en el refuerzo de la defensa antiaérea, la presión sancionadora contra Rusia, el apoyo energético de cara al próximo invierno y la posibilidad de reactivar la vía diplomática antes de los meses más fríos del año.
En particular, Zelenski participó en la reunión G7-Ucrania junto al presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer, la presidenta del Consejo de Ministros de Italia Giorgia Meloni, el primer ministro canadiense Mark Carney, el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente estadounidense Donald Trump, la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, el presidente del Consejo Europeo António Costa y la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen. En dicha reunión, el mandatario ucraniano señaló como prioridades más misiles de defensa antiaérea, licencias para producirlos, un paquete de apoyo de invierno y el aumento de la presión sobre Rusia.
En este marco, además, Zelenski afirmó que los países del G7 trabajarían para reforzar la protección de Ucrania y que había abordado con Trump la posibilidad de obtener licencias para fabricar sistemas antibalísticos y misiles interceptores. De hecho, mostró a los líderes fotografías de las consecuencias de los últimos ataques rusos, incluidos los daños en la Lavra de Kiev-Pechersk, y declaró que todos los socios coincidían en que había que obligar a Putin a poner fin a la guerra, principalmente mediante sanciones. No obstante, también discutieron otros asuntos como el apoyo energético, la protección física de infraestructuras y posibles necesidades ucranianas de diésel, gas y gasolina si la guerra continúa y se producen déficits.
Lo cierto es que más allá de la reunión propia del G7, el encuentro entre Zelenski y Trump era uno de las citas clave del día, teniendo en cuenta que llevaban sin verse más de cuatro meses. Durante el encuentro, que se tuvo lugar antes de la reunión grupal y que duró una media hora, Zelenski mostró a Trump imágenes de los daños causados en la Lavra de Kiev-Pechersk, tras lo cual ambos mandatarios participaron junto a otros líderes en la sesión de trabajo del G7 sobre Ucrania. Posteriormente, Trump declaró que había mantenido una “buena reunión” con Zelenski y que Rusia “debería llegar a un acuerdo” aludiendo al elevado número de bajas de ambos bandos.
Tras la reunión entre Trump y Zelenski generó cauto optimismo entre los líderes del G7, aunque Trump no se comprometió públicamente en ese momento a nuevas sanciones estadounidenses. Por su parte, Zelenski declaraba que todos los líderes del G7 compartían que Rusia no estaba ganando la guerra y que habían tratado nuevas sanciones contra las exportaciones petroleras rusas, el sector bancario y la producción militar.
En relación con las negociaciones, Zelenski afirmó que Ucrania desearía mantener conversaciones con Rusia antes del invierno bajo mediación estadounidense o de otro actor, o en países como Suiza, Turquía o algún Estado de Oriente Medio, ya que no quiere que los ucranianos tengan que revivir un “invierno terrible”. Además, reiteró que Kiev ha ofrecido a Putin reunirse en cualquier lugar donde pudieran adoptarse decisiones reales, así como que no habían recibido señales positivas a su propuesta de aprovechar la cumbre del G7 para mantener conversaciones. Así, también ha vuelto a rechazar la posibilidad de verse con Putin en Moscú.
En paralelo, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, mantuvo una reunión con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio en los márgenes del G7. Sybiha felicitó a Rubio por el acuerdo estadounidense con Irán y le informó de los últimos desarrollos en el frente y los ataques contra el Monasterio de las Cuevas de Kiev y otros lugares civiles, culturales e históricos, y de los resultados ucranianos en materia de ataques de largo alcance contra objetivos rusos, aunque también discutieron cómo impulsar el proceso de paz. De esta manera, Sybiha compartió la postura de Kiev sobre los pasos necesarios “para lograr que Putin finalmente se siente a la mesa de negociaciones”.
Mientras tanto en Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov afirmaba que no existen canales de comunicación entre Moscú y Kiev y que aún no había fechas exactas para una posible visita a Rusia de los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. No obstante, el Kremlin esperaba que pudiera abordarse tras la firma del memorando estadounidense con Irán en Suiza.
Por otro lado, Turquía volvió a presentarse como posible sede de futuras negociaciones. El ministro turco de Exteriores, Hakan Fidan, afirmó tras reunirse con Serguéi Lavrov en Moscú que Ankara estaba dispuesta a acoger nuevas rondas de conversaciones entre Rusia y Ucrania, al considerar que la diplomacia es la única vía para poner fin al conflicto. Fidan expresó asimismo la preocupación de Turquía por la escalada de la guerra y por el riesgo de expansión geográfica del conflicto, destacando en particular “el creciente número de ataques contra objetivos tras las líneas del frente y los ataques que amenaza la seguridad de la navegación en el mar Negro” que “tienen repercusiones” para los intereses de terceros países.
En el caso de Moscú, el ministro Lavrov declaró que Rusia valora los esfuerzos diplomáticos turcos, pero reiteró: “Recordamos a nuestros colegas que, por supuesto, para que el acuerdo sea sostenible, duradero y fiable, es necesario resolver el problema de erradicar las causas profundas de esta crisis”.
Volviendo sobre la actividad en Evian, Zelenski mantuvo una reunión con António Costa y Ursula von der Leyen centrada en el calendario para abrir los siguientes clústeres de negociación de adhesión a la Unión Europea, el paquete financiero europeo y las sanciones. Durante su encuentro, el presidente ucraniano agradeció a la UE la apertura del primer clúster para Ucrania y Moldavia y lo describió como una señal clara frente a los intentos rusos de dividir Europa. Además, los líderes abordaron la implementación del paquete de apoyo financiero y la preparación del primer tramo del préstamo de 90.000 millones de euros, que Kiev esperaba recibir durante el mes de junio, así como el 21º paquete de sanciones de la UE, dirigido contra los sectores energético, comercial, financiero y de criptomonedas.
Por supuesto, en esta reunión también se trataron los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra y los tres líderes coincidieron en que Europa debía estar representada en cualquier mesa de negociación. Así, Zelenski insistió en que, mientras Rusia mantenga su intención de continuar la guerra, Ucrania necesita reforzar su defensa antiaérea y seguir trabajando en la coordinación de garantías de seguridad.
Por otro lado, Zelenski se reunió con el canciller alemán Friedrich Merz para discutir sobre el fortalecimiento de la defensa antiaérea ucraniana, el suministro de sistemas y misiles adicionales, la situación en el frente, los resultados de las llamadas “sanciones de largo alcance” de Ucrania y las medidas que podrían debilitar la capacidad rusa de continuar la guerra. También trataron los trabajos que se están llevando a cabo en torno al “Drone Deal”, las aportaciones adicionales de Alemania a la iniciativa PURL y la cooperación entre empresas ucranianas y alemanas para producir sistemas antibalísticos. Una reunión que se produce, además, antes de que el próximo jueves 18 de junio tenga lugar la próxima reunión del Grupo de Ramstein, del que Alemania es co-líder, y se discuta apoyo adicional a Kiev.
En cuanto al apoyo financiero, Zelenski se reunió con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, para discutir sobre la continuación del apoyo del FMI a Ucrania, la estabilidad económica del país, la implementación de reformas y los resultados de la misión reciente del Fondo, que Kiev presentó como un paso relevante para reforzar la estabilidad financiera.
En materia de sanciones, Canadá anunció un nuevo paquete contra Rusia tras la reunión entre Zelenski y el primer ministro Mark Carney en la que discutieron, entre otros, el refuerzo de la cooperación industrial de defensa, incluyendo tecnologías avanzadas como la producción de drones. En particular, las medidas afectan a 162 individuos, entidades y buques vinculados a la flota en la sombra rusa, los ingresos energéticos de Moscú, el sector industrial de defensa y las operaciones de desinformación.
Desde Rusia la respuesta no tardó en llegar, pues, en respuesta, el Ministerio de Exteriores anunció la prohibición permanente de entrada en Rusia a 103 ciudadanos canadienses, entre ellos varias decenas de parlamentarios, a los que Moscú acusó de actuar contra el orden constitucional y la política exterior rusa y de apoyar la confiscación de activos soberanos rusos. El Ministerio ruso afirmó además que no aceptaba la línea hostil de la élite política canadiense, a la que responsabiliza del deterioro de las relaciones bilaterales.
El Reino Unido, por su parte, detalló las nuevas sanciones contra la flota en la sombra rusa, las redes financieras empleadas para eludir restricciones y las cadenas de suministro vinculadas a la adquisición de material militar. Más concretamente, Londres sancionó el brazo bancario de Yandex, otros dos prestamistas, decenas de buques acusados de exportar petróleo y gas rusos, una red encubierta de adquisición militar y la aseguradora Rosgosstrakh.
A propósito, el presidente Zelenski subrayaba tras verse con el primer ministro británico el hecho de que por primera vez las medidas británicas se aplicaban también a petroleros y buques que transportan gas natural licuado ruso sancionado. En su reunión con Keir Starmer, el mandatario ucraniano agradeció asimismo la decisión británica de asignar 210 millones de libras para el suministro de uranio enriquecido a la industria nuclear ucraniana.
Sin embargo, las reacciones del día a las medidas de los socios de Ucrania no han procedido únicamente de Rusia. Durante la jornada, la Embajada de China en Londres condenó las restricciones impuestas por el Reino Unido contra varias empresas chinas en el marco del paquete antirruso y exigió su revocación. Pekín sostuvo que las sanciones unilaterales carecen de base en el derecho internacional, dañan los derechos e intereses legítimos de las compañías chinas y afectan a intercambios normales entre China y Rusia, al tiempo que reiteró que, en relación con Ucrania, China dice promover las conversaciones de paz y controlar estrictamente la exportación de productos de doble uso.
Para concluir y en el caso de Estados Unidos, Trump dejó abierta la posibilidad de restablecer próximamente exenciones o restricciones relacionadas con el petróleo ruso. En sus propias palabras: “Podremos hacerlo porque el petróleo fluye libremente ahora. Suspendimos las sanciones porque, obviamente, no queríamos perjudicar a Estados Unidos”. De este modo, aclaraba que “pronto” estarán en condiciones de reestablecerlas.

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