Vladímir Putin, tras ser informado del contenido, ha rechazado de plazo la posibilidad de un alto el fuego con Ucrania, asegurando que la guerra seguirá hasta que los objetivos de Rusia sean alcanzados, incluyendo la «desnazificación». Además de esto, se ha sabido que el próximo lunes se reunirán los líderes de Francia, Alemania, Reino Unido y Ucrania en Londres. Por otra parte, se ha producido un nuevo intercambio de prisioneros que ha permitido la vuelta a Ucrania de 185 militares y un civil, así como de 185 militares a Rusia, gracias a la mediación de Emiratos Árabes Unidos. En el apartado militar, continúa la guerra de Ucrania, con el conflicto extendiéndose cada vez más allá de los dos países implicados, al ser atacados objetivos en el mar de diversos pabellones.
Como era de esperar, una vez recibida o leída la carta abierta de Zelenski a Putin, el presidente ruso ha rechazado por completo la posibilidad de poner fin a la guerra en estos momentos, asegurando que el objetivo final de su país, que sigue siendo nominalmente «desnazificar» Ucrania, permanece inalterado, ya que el régimen en el poder en Kiev, sigue gobernando y la guerra no se detendrá hasta que Rusia alcance todos sus objetivos. Y es que según Putin: «Partimos de la base de que las hostilidades terminarán algún día. Y, sin duda, cesarán cuando hayamos logrado los objetivos que nos hemos propuesto».
El presidente ruso, de hecho, habría reaccionado a la carta de Zelenski proponiendo una reunión directa para discutir el fin del conflicto, afirmando que Kiev había optado por llevar el debate a la esfera pública de una manera «completamente inapropiada» . También declaró que el presidente ucraniano había solicitado recientemente una reunión a través de un empresario ruso pero que no veía «ningún sentido» en una reunión en ese momento , acusando a Kiev de querer utilizar una cumbre entre los dos líderes para obstaculizar el avance de las fuerzas rusas. Además, añadió que la misiva era «irrespetuosa» y contribuía a imposibilitar la reunión. Finalmente, en respuesta a la epístola de Zelenski, Putin les dijo a los militares rusos: «¡Trabajen, hermanos!», enfatizando que el país que dirige «está orgulloso de los combatientes del ejército ruso » .
De fondo, por supuesto, permanecen otras cuestiones mucho más básicas, como la del Donbás, con Ucrania controlando todavía alrededor del 20% del territorio de Donetsk, incluyendo Sloviansk y Kramatorsk, o especialmente, los equilibrios estratégicos futuros y las garantías de seguridad, en lo que es una conversación que excede con mucho a Ucrania. También la necesidad rusa de decidir en algún momento si esta guerra sigue siendo existencial o si, por el contrario, algunas de las ambiciones y miedos iniciales han cambiado no en el Gobierno ruso, pero sí en parte de la sociedad (hay quien sostiene, probablemente con cierta razón, que la carta de Zelenski se dirigía a las élites rusas, cansadas de la guerra y quizá en algunos casos del propio Putin y su camarilla). Claro está, otros podrían haberse visto reforzados, lo que sigue sumando ingredientes a un cóctel nefasto.
Todo ello aliñado con la posibilidad de que se llegue a un alto el fuego muy frágil, incluso tras lograr tomar Rusia hipotéticamente en el futuro Sloviansk y Kramatorsk, en el que los ucranianos con las capacidades de ataque a larga distancia que han ido desarrollando y sin llegar a reconocer la toma rusa de ciertas regiones, se dedicasen a castigar esporádicamente objetivos más allá de sus fronteras. Un escenario en el que no hubiese acuerdo no entre Rusia y Ucrania, sino más bien entre Rusia-EEUU (+UE)…
Así las cosas, y lo largo de la última jornada, las Fuerzas Armadas rusas han lanzado 272 drones de ataque de largo alcance sobre Ucrania, de los que el Estado Mayor de este último país asegura haber derribado o neutralizado en vuelo, desviándolos por tanto de su objetivo, 249 aparatos. Entre los puntos de Ucrania alcanzados, se cuentan una vez más la ciudad de Dnipró, al sureste del país. Lo mismo en Zaporiyia, algo más al sur y en Odesa, desde donde se ha reportado la llegada de varios misiles balísticos rusos que, no obstante, no han sido reflejados en los informes ucranianos, aunque podrían haber dejado hasta 8 heridos. Otras fuentes hablan exclusivamente de drones implicados en el ataque, añadiendo que habrían sido al menos 35 Geran-2.
Caso aparte es el de los drones tipo FPV, la artillería de campaña y las bombas planeadoras. Por ejemplo, se ha registrado un herido por dron táctico en la ciudad de Jersón. Posteriormente, en otro incidente, otro dron ha dejado un muerto y 11 heridos en una gasolinera también cerca de esta ciudad.
En cuanto a los ucranianos, rechazada la extraña propuesta de Zelenski, que como vimos en el informe previo a la vez que ofrecía un alto el fuego, amenazaba directamente a Rusia, han vuelto a demostrar su capacidad de ataque a larga distancia, especialmente en la noche entre los días 5 y 6. De esta forma, han atacado, entre otros, Uzlovaya, en la región de Tula. También un depósito de combustible fue atacado en Ust-Labinsk, en el Krai de Krasnodar. Del mismo modo, han alcanzado la ciudad portuaria de Mariúpol, bajo ocupación rusa, provocando una importante explosión y un incendio posterior en la zona del propio puerto y la ciudad de Zuhres, en la región de Donetsk, también bajo ocupación rusa.
Por otra parte, fuerzas ucranianas que operan sistemas aéreos no tripulados anunciaron el viernes que atacaron cinco buques de carga rusos utilizados para apoyar la logística militar de Moscú en los territorios ocupados del sur y el este de Ucrania. Según afirman en su comunicado, atacaron un buque cerca de Berdiansk, en la región ocupada de Zaporiyia, así como otros cuatro cerca de Mariúpol y Yalta, en la región de Donetsk, controlada por Rusia.
Además de todo esto, se ha vuelto a registrar una explosión en Rumanía, en concreto en el puerto de Constanza, muy cerca de la terminal petrolera que hay en dicha ciudad costera. Eso sí, en este caso no se ha tratado de un dron ruso desviado, sino de un dron ucraniano, en un incidente todavía por aclarar completamente, pero tras el cual desde Kiev han contactado inmediatamente con Bucarest para ofrecer tanto disculpas como cuanta información requiera Rumanía. Según parece, hasta cuatro drones navales ucranianos se habrían desviado de su rumbo por razones desconocidas, autodestruyéndose posteriormente, sin poder evitar que uno de ellos afectara al citado puerto al detonar al rato de quedar atrapado entre las barreras antipolución.
Ni siquiera ha sido el único incidente internacional, pues un pesquero turco, el «Duru-67», fue atacado frente a las costas de Sebastopol, en el Mar Negro, cerca de Crimea (territorio ucraniano anexionado por Rusia), dejando un muerto y cuatro heridos, según informó la guardia costera turca. El buque se hundió tras el ataque, según explicó el mando de la guardia costera en un comunicado, sin proporcionar más detalles sobre las circunstancias del incidente ni identificar a los responsables.
Es más, también el Ministerio de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán ha anunciado que dos buques de carga fueron atacados con drones la noche del jueves al viernes en la bahía de Taganrog, en el mar de Azov. Según Bakú, cinco ciudadanos azerbaiyanos murieron y otros tres resultaron heridos en el ataque, que tuvo como objetivo los buques «Natra» y «Zirkon» , que se dirigían al parecer desde Turquía al puerto ruso de Rostov del Don para cargar grano. Las autoridades azerbaiyanas no especificaron si los drones responsables del ataque eran ucranianos o rusos. Del mismo modo, ni Moscú ni Kiev se pronunciaron de inmediato sobre las muertes. Es decir, que la guerra, en ciertos sentidos, está internacionalizándose en los últimos tiempos, aunque sólo sea por la amenaza que supone para el tráfico marítimo, incluso cuando este se lleva a cabo con banderas medianamente fiables.
Lo más relevante, en cualquier caso, habría ocurrido posteriormente, aunque lo contaremos en detalle en el próximo informe, y es que un ataque ucraniano masivo (se habla de unos 400 drones de distintos tipos) se ha dirigido contra la región de San Petersburgo, obligando a las autoridades rusas a pedir a la población que permanezca en sus hogares mientras el ataque siga en marcha.

Pasamos ahora al análisis de los combates y los movimientos, en una jornada que apenas nos ha dejado novedad alguna en este sentido. Eso sí, se ha publicado el primer ORBAT del que tenemos noticia de la conocida unidad de drones rusa «Rubikon», que tan importante papel ha jugado en la guerra en los últimos meses, al permitir igualar algunas capacidades ucranianas.
En el sector de Konstyantynivka sigue deteriorándose la situación para los defensores ucranianos, hablándose de la evacuación de civiles en áreas céntricas no por parte ucraniana, sino de los militares rusos, así como de una retirada de las AFU, algo que está por confirmar en cualquier caso. Sea o no, lo que sí se ha podido ver es a tropas rusas en zonas muy al norte de la urbe, lo que apoya efectivamente la idea de que los ucranianos siguen sacando elementos de las partes más meridionales, dejando fuerzas pantalla que permiten la salida relativamente segura de sus compañeros. Algo extensible a los flancos, ya que el mayor riesgo ahora mismo no proviene de los ataques frontales, sino de las penetraciones rusas desde este y oeste.
Más al suroeste, en dirección a Dobropillia, se han regsitrado enfrentamientos entre Shakove y Novyi Donbas, al noroeste de Hryshyne y una vez más al norte de Udachne y Kotlyne.
El otro punto del frente con mayor actividad (en los últimos meses se habrían producido más de 1.400 ataques aéreos rusos en una zona por lo demás bastante estrecha), que es el que rodea Gualiaipolé, ha presenciado nuevos enfrentamientos e incursiones rusas en las direcciones habituales, como Verkhnia Tersa o Hirke, entre otros.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Más allá de las declaraciones del presidente Putin a propósito de la carta de Zelenski destacadas al inicio del informe, hay que destacar que en San Petersburgo el líder ruso ha defendido que las sanciones occidentales han creado dificultades, pero también han ayudado a Rusia a desarrollar capacidades propias.
Sin embargo, en paralelo, empresarios rusos presentes en el Foro Económico advertían de una desaceleración económica, con tipos de interés elevados, rublo sobrevalorado, sanciones occidentales y menor acceso a mercados internacionales, en un contexto en el que el crecimiento previsto caería del 4,9% al 0,4%.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, por su parte ha subrayado que Rusia «nunca ha sido ingenua ni han exagerado» respecto de la capacidad e Washington «para resolver problemas complejos de una vez por todas», añadiendo que «Al fin y al cabo, Washington persigue sus intereses nacionales, y lo respetamos». Al mismo tiempo, declaraba que celebran «la disposición de Washington a seguir ofreciendo buenos oficios y ayudando a resolver el conflicto en torno a Ucrania». A propósito de este asunto, el asesor presidencial Yuri Ushakov ha reiterado una vez más que mantiene contacto con los enviados especiales estadounidenses, Steve Witkoff y Jared Kushner.
Desde Ucrania, el presidente Zelenski afirmó en su discurso diario que la respuesta rusa había sido «débil» y que, si Moscú rechaza los pasos reales hacia la paz, debe tener «menos dinero» y sufrir «más presión». Asimismo, el líder ucraniano puso el acento en los preparativos para nuevos contactos con los socios europeos y con Estados Unidos. De hecho, el Elíseo ha anunciado que los líderes de Francia, Reino Unido y Alemania se reunirán con Zelenski el domingo en Londres. En particular, «esta reunión también brindará la oportunidad de repasar el trabajo realizado para lograr una paz justa y duradera en Ucrania y en el continente europeo, en particular en el marco de la Coalición de Voluntarios».
Por su parte, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, ha solicitado una nueva reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tras la nueva oleada rusa de ataques, defendiendo que la presión internacional era esencial para restaurar la Carta de la ONU y avanzar en la propuesta de paz de Zelenski. Además, insistía en que Rusia «sigue eligiendo la escalada en lugar de la paz, y el terror en lugar de la diplomacia». Esta reunión, que ha sido aceptada, tendrá lugar el próximo lunes 8 de junio
Desde Bruselas, la Comisión Europea reiteró su apoyo a negociaciones directas y a un alto el fuego mientras que la alta representante Kaja Kallas advirtió de que Rusia buscaba hacer que los europeos debatieran sobre quién debía hablar con Moscú en lugar de mantener una posición común.
En el caso de Estados Unidos, el presidente Trump declaró que sería positivo que Zelenski y Putin hablasen directamente diciendo «dejémosles negociar» y que Washington se estaba acercando a una posible fórmula, añadiendo que el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio participarían en los esfuerzos diplomáticos.
Si miramos hacia el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer advertía de que Rusia podría atacar a la OTAN «ya en 2030», afirmando que es responsabilidad de su gobierno «estar preparado». Además, señalaba que «no es exagerado decir que vivimos en el periodo más peligro e incierto de nuestras vidas».
Pese a todas las declaraciones, una de las principales noticias del día ha sido el nuevo intercambio de prisioneros entre Kiev y Moscú en el marco del acuerdo de 1.000 por 1.000 alcanzado en mayo. En esta ocasión, el intercambio asciende a un total de 185 militares por cada parte, así como un civil ucraniano. y ha sido gracias a la mediación de Emiratos Árabes Unidos. En el caso de Ucrania, sí han especificado que la mayoría de los liberados son militares, defensores capturados en distintos sectores del frente tales como Donestk, Mariúpol, Járkov o Lugansk. Zelenski ha destacado que este es el séptimo intercambio concluido este año y que se están preparando para las siguientes etapas.
Pasando a otras cuestiones, el viceministro de Energía Anatolii Kutsevol y una delegación española encabezada por Clara Guzmán Zapater, directora de la Oficina para la Reconstrucción de Ucrania, se han reunido para abordar proyectos para recuperar y desarrollar el sector energético ucraniano, así como la aportación española de 27 envíos humanitarios de equipos energéticos y 4,5 millones de euros al Fondo de Apoyo Energético de Ucrania. Asimismo, durante el encuentro analizaron la posibilidad de emplear equipos de centrales térmicas españolas que han sido desmanteladas o que actualmente se encuentran en proceso de cierre para satisfacer las necesidades del sector energético de Ucrania.
Por otro lado y para concluir, el Ministerio de Salud ucraniano ha informado de que el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo del Consejo de Europa continuarían apoyando el sistema sanitario ucraniano a través del proyecto HEAL Ukraine, centrado en rehabilitación, salud mental, atención primaria, modernización hospitalaria, digitalización e innovación, con vistas a instalaciones sanitarias modernizadas gracias a dicho programa.

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