La última jornada de guerra en Ucrania nos ha dejado nuevos intercambios de salvas, así como intensos combates en Konstyantynivka, ciudad sobre la que se discute si podría llegar a caer o no en poder ruso en cuestión de unas semanas. Más allá de esto, se ha hablado también sobre el proceso de negociaciones, con Zelenski admitiendo que, dado el punto de inflexión en el frente y la retoma de la iniciativa por parte de las AFU, su país tiene una estrecha «ventana de oportunidad» para negociar. Además, ha sido noticia también la corrupción, que podría salpicar al mandatario ucraniano. Del mismo modo, lo han sido los hidrocarburos, con Francia apresando un nuevo buque de la «flota fantasma» rusa, los diarios internacionales poniendo de relieve el riesgo medioambiental que suponen estos buques y con la UE buscando la forma de limitar el precio del combustible ruso, para no insuflar aire en los pulmones de la economía rusa como consecuencia del incremento de precios causado por la crisis de Oriente Medio.
Finalmente, entre los días 30 y 31 de mayo, las Fuerzas Armadas rusas habrían lanzado, según los datos oficiales ucranianos, un total de 229 drones de largo alcance de distinto tipo contra el interior de Ucrania. De estos, el Estado Mayor ucraniano asegura haber derribado o neutralizado 212 aparatos, empleando para ello desde drones C-UAS a fuego masivo de armas ligeras a corta distancia.
Por cierto, que desde Ucrania han vuelto a insistir a los Estados Unidos acerca de la concesión de una licencia de producción de misiles antiaéreos/antibalísticos Patriot para sus sistemas de defensa aérea, de forma que parte de los mismos se fabricase en el país, complementando así una producción norteamericana que apenas alcanza los 60-65 misiles por mes, lo que es totalmente insuficiente frente a los actuales desafíos internacionales.
Desde entonces, han seguido lanzando drones, en su mayoría de la familia Shahed, alcanzando ciudades ucranianos como Dnipró, en donde podía verse una densa columna de humo elevándose. Además, se han registrado explosiones también en Mykolaiv, a orillas del río Bug, en Zaporiyia o en Odesa, en este caso en la costa del Mar Negro y en Rivne, en donde han sido alcanzadas las instalaciones de una empresa privada. Por otra parte, drones Shahed atacaron hace unas horas una instalación de procesamiento de gas cerca del pueblo de Koverdyna Balka, en la óblast de Poltava, provocando un importante incendio, así como un taller de producción de papel en Koriukivka, en la región de Chernígov.
A los ataques con drones debemos añadir también los que han llevado a cabo los rusos con su artillería de campaña, con las bombas planeadoras lanzadas por su aviación y, por último, mediante drones tácticos empleados contra objetivos civiles. En este caso, por ejemplo las FAB han dejado un herido civil en Shostka, en la región norteña de Sumy. Además, los drones FPV han causado heridas a dos policías en Chuhuiv, en la región de Járkov, tras alcanzar el vehículo en el que se movían. Los rusos, además, han seguido destruyendo transformadores de subestaciones eléctricas ucranianas empleando para ello drones FPV, como ha podido verse recientemente Tavriíske, en Zaporiyia.
En cuanto a los ucranianos, estos han continuado centrándose en la infraestructura de hidrocarburos rusa, buscando golpear los puntos neurálgicos de la misma, para maximizar el daño causado a la red. Es por eso por lo que, después de alcanzar la refinería de petróleo en Saratov, en las últimas horas han atacado también la estación de bombeo de petróleo de Lazarevo, en la región de Kirov por la que pasa buena parte del flujo procedente de otras regiones como Perm.
La otra parte de los ataques ucranianos se ha dirigido una vez más contra la logística militar rusa en la región de Donetsk, cargando contra «cruces de importantes líneas ferroviarias y redes de carreteras» según han anunciado desde el 413.º Regimiento de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados ucraniano. Además, habrían alcanzado dos depósitos logísticos militares cerca de Novoselivka y Dokuchayevsk. Los ucranianos, además, aseguran controlar con sus drones el espacio aéreo sobre las rutas logísticas rusas en el óblast ocupado de Lugansk, a profundidades de hasta más de 200 kilómetros.
Además de todo lo anterior, cabe añadir que han trascendido imágenes del impacto reciente de un dron tipo FPV contra la unidad Nº 6 de la Central Nuclear de Zaporiyia, constatándose que los daños han sido menores y que, en ningún caso, han puesto en verdadero riesgo la seguridad de la planta. Lo que no obsta para que sea un juego peligroso y a evitar, como exige la OIEA.

En cuanto a la actualidad sobre la línea de frente, en una semana en la que el saldo de pérdidas y ganancias territoriales ha vuelto a ser prácticamente nulo (apenas unas decenas de kilómetros cuadrados), las noticias son una vez más, escasas.
Comenzando por Járkov, en concreto por el sector de Vovchansk, después de los últimos contraataques ucranianos al sur, se han vuelto a producir ataques rusos hacia el sur de la urbe, así como hacia Synelnykove, pero también contra las localidades colindantes con el río Vovcha al este de la ciudad, como Zybyne o Okhrimivka.
Sin duda, el punto más caliente del frente –y también sobre el que más se discute dada la dificultad de establecer la situación real sobre el terreno y las diferentes sensibilidades-, sigue siendo Konstyantynivka. Algunas previsiones apuntan a que esta ciudad podría caer en algún momento de julio de este año, si bien este tipo de análisis siempre son poco precisos, pues dependen de factores difíciles de controlar, como la disposición ucraniana a lanzar un contraataque -que ya hemos visto en escenarios anteriores como Severodonetsk-Lysychansk o Myrhorad-Pokrovsk o incluso más recientemente Kupiansk, que podrían extender la defensa sine die. En cualquier caso, por el momento lo que tenemos son ataques rusos continuados contra los dos cuadrantes al norte del nudo de comunicaciones y presencia rusa cada vez más sólida en la zona.
Más allá de Konstyantynivka, en las cercanas Pokrovsk-Myrhorad, las tropas rusas continúan tratando de avanzar hacia el norte, con la vista puesta en Dobropillia. Recientemente habrían logrado ganar algunos metros hacia el oeste de Rodinske en la zona.
En dirección a Pokrovske, sigue hablándose de la operación ucraniana en la zona, si bien no hay cambios en las últimas horas.
Al sur del frente, en torno a Gualiaipolé, lo más destacado es que DeepStateUA ha reconocido recientes avances rusos al noroeste de la ciudad, en torno a Zelene y Varvarivka. De hecho, hay varias fuentes que apuntan a que los rusos se habrían consolidado en la primera de estas localidades, mientras no cesan de izar banderas en otros puntos como Vozdvyzhivka.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Comenzamos el apartado internacional con Zelenski, pues en una reciente entrevista con el canal estadounidense CBS, el presidente ucraniano afirmó que espera recibir en Kiev, en las próximas dos semanas, a miembros del equipo negociador estadounidense, incluyendo a los habituales Steve Witkoff y Jared Kushner. Zelenski, confirmó que estos habían manifestado su disposición a viajar a Ucrania, pero no quiso engañarse sobre las prioridades de la Administración Trump, dejando claro que «Siempre hay un «si». Y hoy, ese «si» depende de Oriente Medio». En cualquier caso, el ucraniano considera necesaria una visita a Kiev para que los enviados estadounidenses comprendan mejor la situación sobre el terreno recalcando, de paso, que ambos han visitado Moscú en varias ocasiones y que, por tanto, deberían visitar Ucrania antes de realizar nuevos viajes a la capital rusa.
A propósito, Zelenski ha afirmado también que «Ucrania tiene una ventana limitada para negociaciones con Rusia», en referencia a la situación sobre el terreno y al hecho de que pese a los avances rusos en puntos como Konstyantynivka, las Fuerzas Armadas ucranianas han recuperado la iniciativa en otras partes del frente, lo que debería beneficiar su posición en la mesa de negociaciones. Un tema, el de la retoma de la iniciativa por parte ucraniana sobre el que se han pronunciado también destacados analistas como Jack Watling, quien considera que ahora sí, hay una oportunidad real para un alto el fuego, dado el estancamiento sobre el frente y la forma en que la guerra ha alcanzado un nuevo punto de inflexión, entre otras cosas por el daño causado por Ucrania a los hidrocarburos y a las líneas logísticas rusas.
Saltamos ahora a Francia, desde donde su presidente, Emmanuel Macron, ha anunciado hace apenas unas horas a través de sus redes sociales, que durante la pasada jornada «la armada nacional abordó ayer [domingo] un nuevo petrolero sujeto a sanciones internacionales, procedente de Rusia: el Tagor», acompañando su mensaje con un vídeo de la intervención. Sobre la misma añadió que «esta operación se llevó a cabo en el Atlántico, en alta mar, con el apoyo de varios socios, entre ellos el Reino Unido, en estricto cumplimiento del derecho del mar», así como que resulta «inaceptable que los buques eludan las sanciones internacionales, violen el derecho marítimo y financien la guerra que Rusia lleva librando contra Ucrania desde hace más de cuatro años «, haciendo hincapié en que estos buques constituyen «una amenaza para el medio ambiente y para la seguridad de todos».
La cuestión, más allá del tema de las sanciones es relevante también por motivos medioambientales. En alguna ocasión, en estas páginas, hemos hecho referencia a cómo este tipo de buques, con nulas medidas de seguridad y en muchos casos muy pasados de años, constituyen un riesgo inaceptable. En el caso de España, las autoridades, a pesar de que poco a poco el tema entra en agenda, siguen haciendo caso omiso al problema, a diferencia de vecinos como Francia o incluso Portugal, pese a que este país dispone de muchos menos medios. Es más, el asunto está comenzando a ocupar las páginas centrales de la prensa internacional, como ha ocurrido recientemente con el Financial Times, algo que no parece que cale en Moncloa.
Hablando de «flotas fantasma» y, por tanto, de hidrocarburos, en la UE están considerando limitar el precio máximo del petróleo ruso en respuesta al aumento vertiginoso de los precios vinculado a la guerra con Irán. Así las cosas, los Veintisiete están buscando la forma de congelar temporalmente el mecanismo para limitar el precio del petróleo ruso ante las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Para que los lectores lo entiendan, según el sistema actual, el precio se ajusta automáticamente cada seis meses para mantenerlo un 15 % por debajo de las tasas de mercado. Sin embargo, la guerra en Oriente Medio y el cierre de facto del estrecho de Ormuz (salvo por los buques que EE. UU. está logrando que pasen) ha provocado un fuerte aumento de los precios mundiales. Sin intervención por parte de la UE, la próxima revisión en julio elevaría el precio máximo a al menos 65 dólares, un nivel superior a los 60 dólares fijados inicialmente por el G7, lo que sin duda insuflaría una buena cantidad de oxígeno en la economía rusa. Ahora bien, para que la medida pueda llegar a implementarse primero deberán aprobar el 21º paquete de sanciones, en el que también se contemplan nuevas medidas contra la «flota fantasma» rusa de petroleros y buques metaneros, así como a unas 20 empresas de terceros países (China, India, Turquía) acusadas de suministrar componentes militares a Rusia.
Desde Rusia, por cierto, apenas se han producido declaraciones en las últimas horas en relación con la guerra de Ucrania o con unas hipotéticas negociaciones. Lo más parecido son las palabras de Kirill Dmitriev, quien ha hecho referencia a la cuestión energética asegurando precisamente en relación con los mecanismos de control de precios que «como se preveía, la crisis energética está obligando a la UE a ser más realista y a empezar a corregir errores del pasado. Europa necesita a Rusia para sobrevivir».
Cambiando de tema, finalmente los peritos rumanos han certificado que el dron que alcanzó un edificio residencial en el país, unos días atrás, era de origen ruso. En concreto un dron Geran-2, tal y como ha anunciado el presidente del país europeo, Nicusor Dan, a través de las redes sociales. El máximo mandatario del país advirtió además el sábado en una entrevista con la BBC que Rumania podría adoptar nuevas medidas diplomáticas contra Rusia si los drones utilizados en los ataques contra Ucrania siguen penetrando en su espacio aéreo. De hecho, Dan planteó la posibilidad de expulsar al embajador ruso, tras el cierre del consulado ruso en Constanza y la expulsión de un cónsul ruso después de incidentes con drones, asegurando que «existe toda una jerarquía de medidas diplomáticas», expresando de paso su esperanza de que Moscú actúe con mayor cautela para que los drones lanzados contra Ucrania no pongan en peligro a la población rumana.
A propósito del tema anterior, como no podía ser de otra forma y después de las pasadas declaraciones de Putin, se ha pronunciado Zelenski, quien ha dicho que «los hechos son el mejor remedio contra las mentiras de Putin y demuestran que las manipulaciones de Rusia no pasarán. Ucrania está lista para trabajar estrechamente en conjunto para contrarrestar amenazas comunes y fortalecer la protección de la vida, no solo para nuestro país, sino también para la amiga Rumanía y el resto de Europa».
Pasando a la ayuda militar, aunque no hay noticias de nuevos compromisos, sí se ha confirmado por parte ucraniana -lo ha hecho Zelenski a través de Telegram– que el país ha recibido un nuevo lanzador IRIS-T desde Alemania, a la que agradeció «su constante contribución a la protección de la población». Recordemos que, en virtud de un acuerdo firmado en Berlín en abril del presente año, Alemania se comprometió a financiar la entrega de varios cientos de misiles para el sistema de defensa aérea Patriot, así como 36 lanzadores IRIS-T, con el fin de reforzar la protección de las ciudades ucranianas y la infraestructura crítica.
Cerramos el informe de hoy hablando de corrupción, pues en Ucrania está siendo noticia un escándalo que afectaría a la cúpula política del país, con Zelenski a la cabeza, relacionado con el supuesto blanqueo de dinero a lo largo de un periodo de cuatro años (hablamos de unos 9 millones de dólares) mediante la construcción de un complejo de vilas destinadas a albergar al círculo íntimo del presidente ucraniano.

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