Jornada de intensas disputas diplomáticas, tras las amenazas que desde Rusia han vertido contra las delegaciones extranjeras en Kiev, lo que ha llevado a varios países a protestar. Una Rusia que carga contra organismos como las Naciones Unidas por su actitud frente al ataque de Starobilsk, pero que al mismo tiempo no duda en lanzar misiles Iskander-M contra almacenes del Programa Mundial de Alimentos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Más allá de esto, también se han producido nuevos desencuentros entre Kiev (que ha recibido la vista de una destacada opositora bielorrusa) y Minsk. Sobre el frente, mientras tanto, los ucranianos han seguido castigando la logística rusa en el «corredor terrestre», a la vez que lanzando contraataques en puntos concretos, como se ha podido ver al este de Limán o como el que sigue en marcha en el sector del Dniéper, con evaluaciones dispares sobre su resultado e intención final.
Rusia continúa intensificando su campaña de amenazas contra Ucrania, con continuas referencias a hipotéticos ataques nucleares –caso del presidente de la Duma Estatal rusa, Viacheslav Volodín– o, como ha hecho recientemente Medvédev, contra los diplomáticos europeos destinados en Kiev. Amenazas que, a nuestro juicio, siguen representando como en otros momentos clave de la guerra (por ejemplo, otoño de 2022) más la debilidad rusa, que sus fortalezas. Amenazas que, además, coinciden también con la visita de la líder opositora bielorrusa, Sviatlana Tsikhanouskaya a Ucrania y con distintos cruces de acusaciones, como hemos ido viendo, entre bielorrusos y ucranianos, siendo la última la hecha por el secretario de Estado del Consejo de Seguridad de Bielorrusia, quien ha afirmado que drones ucranianos habrían intentado cruzar la frontera bielorrusa 116 veces esta semana.
Mientras tanto, a la espera de datos sobre lo ocurrido en las últimas horas, entre los días 25 y 26 de mayo y según los informes oficiales ucranianos, las Fuerzas Armadas rusas habrían lanzado un total de 122 drones de las familias Shahed, Gerbera o Italmas (de los que las AFU habrían derribado o neutralizado, 111 de ellos), así como dos misiles balísticos Iskander-M. Un dato por otra parte curioso, pues como recogimos en el informe previo, el número de misiles lanzados por Rusia habría sido sensiblemente mayor.
Entre los puntos alcanzados desde entonces tenemos, una vez más, Dnipró, en donde precisamente uno de los misiles Iskander-M habría causado serios daños y pérdidas materiales (en concreto, de alimentos) en un almacén de las Naciones Unidas destinado a ayuda humanitaria. En la misma región, se ha informado de un ataque con misiles balísticos en el distrito de Kamianske. Además, 3 personas resultaron heridas como consecuencia de un ataque ruso en Zaporiyia, que ha dejado también numerosos daños materiales. Por otra parte, se han registrado lanzamientos de drones contra Járkov. Por último, otros 3 civiles sufrieron también heridas como consecuencia de los ataques rusos contra Romny, en la óblast de Sumy, al norte del país y, se han reportado también ataques contra Kramatorsk.
Obviamente, como cada jornada, a todo lo anterior hemos de añadir el efecto de los drones FPV, la artillería de campaña y, por supuesto, de las bombas planeadoras lanzadas por la aviación de combate rusa.
En cuanto a los ucranianos, han seguido centrándose en la logística rusa, con la carretera Lugansk-Dzhankoi como objetivo predilecto, conocida también como R-280 o carretera «Novorossiya»; un corredor logístico clave que conecta el sur de Ucrania continental con la península ocupada, y se utiliza para el transporte de equipo militar y otros suministros en apoyo de las fuerzas rusas. En este caso, desde la 412ª brigada «Némesis» ucraniana han declarado haber probado un nuevo dron de ataque «secreto» que estaría dando buenos resultados.
A propósito, desde canales de Telegram rusos han afirmado que recientemente, las Fuerzas Armadas de este país habrían derribado sobre Sebastopol, en Crimea, globos aerostáticos que transportaban drones de ataque Hornet ucranianos de alcance medio. Sea o no, lo interesante es lo que se ha dicho sobre los propios globos, que volarían a una altitud de entre 5.000 y 7.000 metros hasta alcanzar la zona cercana al objetivo, momento en el que liberarían el dron.
Por otra parte, se ha publicado que Rusia está considerando limitar las exportaciones de diésel y combustible de aviación ya que las tasas de operación de las refinerías habrían caído a mínimos de varios años en medio de los ataques ucranianos. Así, según Interfax, «as compañías petroleras fueron aconsejadas para restringir las ventas de productos petrolíferos a mercados extranjeros tras una reunión del martes con el viceprimer ministro Alexander Novak sobre el mercado de combustibles doméstico, informó el servicio de noticias ruso, citando a varias personas familiarizadas con la situación. Una de las personas dijo que la decisión de prohibir las exportaciones de diésel y combustible de aviación está en una etapa avanzada, pero la fecha para la prohibición aún no se ha establecido».
Explicado todo esto, y antes de pasar a las novedades sobre el frente, cabe añadir que, según se ha anunciado, Letonia está desarrollando su sistema antidrones en su frontera oriental y desplegará «módulos de interceptación» en «pocos días» , incluyendo torretas de ametralladoras operadas a distancia. Al menos así lo ha comunicado el mayor Modris Kairiss, quien dirige el Centro Letón de Competencia de Sistemas Autónomos, en lo que pretende ser una primera respuesta a la crisis desatada días atrás en el país báltico.

En cuanto a la actividad sobre el frente, mientras se debate sobre sí la situación está cambiando, con una Ucrania dispuesta a retomar la ofensiva y recuperar parte del territorio hasta ahora perdido, o no, tenemos las siguientes novedades:
En el sector del Oskil, ha vuelto a hablarse sobre Kupiansk, hacia donde los soldados rusos se infiltran empleando para ello un oleoducto. El caso es que, según miembros de la brigada ucraniana «Khartiia», desplegados en la zona, la esperanza de vida de sus enemigos una vez abandonado el cobijo que ofrece esta infraestructura, sería de alrededor de una hora. Una declaración que seguramente incluya una importante parte de propaganda, pero que también tiene un sustrato de realidad y que coincide, además, con lo visto en otros puntos del frente.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk por el eje norte, en este caso en la zona de Limán, se ha podido ver recientemente a los ucranianos en Zarichne, lo que implica que los contraataques de las últimas semanas habrían cuajado y deja expuesto el flanco del avance ruso contra Limán.
Más al sur, mientras tanto, el Ejército ruso ha continuado haciendo uso de las bombas planeadoras y de los DRGs para seguir probando las defensas ucranianas alrededor de puntos como Rai-Oleksandrivka o Maylinivka, logrando de paso algunos avances al norte de Pazeno o al oeste de Riznykivka.
En el sector de Konstyanytnivka, la situación sigue complicándose para las AFU, con continuos ataques rusos por ambos lados de la ciudad y penetraciones cada vez más atrevidas hacia zonas céntricas.
Al sur del frente, en torno a Gualiaipolé, si bien no se han producido cambios, Rusia continúa lanzando FABs contra puntos concretos, lo que generalmente supone un adelanto de sus futuras intenciones, que apuntan a localidades como Novoselivka o Vozdvyzhivka, hacia donde los DRGs se dirigen recurrentemente.
El otro punto del frente en el que se han producido mayores cambios en los últimos días es el sector del Dniéper, en donde las Fuerzas Armadas ucranianas estarían logrando sucesivos avances, con algunas cuentas (en este caso rusas, lo que debería ser relevante) hablando incluso de un colapso local de sus propias líneas. Otras fuentes más cercanas a Ucrania, por el contrario, llaman a moderar las expectativas, hablando de un contraataque localizado por parte de una única brigada ucraniana con fuerzas reducidas.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
A nivel internacional, la jornada ha estado marcada por las declaraciones y consecuencias diplomáticas en torno a la advertencia rusa sobre nuevos ataques contra Kiev y, en particular, por el intento de Moscú de trasladar presión directa sobre las misiones diplomáticas extranjeras en la capital ucraniana.
Desde el Kremlin, Dmitri Peskov, insistió en que la prioridad era la “advertencia” enviada a los extranjeros y diplomáticos, aunque matizó que el carácter “sistémico” de los ataques anunciados no implicaba necesariamente una frecuencia concreta ni regular. Además, señaló que “por el momento” no tienen información sobre la reacción de Washington a su advertencia.
En paralelo, además, el embajador ruso ante Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, declaró que Estados Unidos no ha concedido la visa al viceministro de Exteriores ruso, Alexander Alimov, para asistir a una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Una situación que calificó como una violación de las obligaciones de EE. UU. como anfitrión de la ONU.
Asimismo, el diplomático ruso criticó la reacción de la Secretaría General de Naciones Unidas al ataque contra el colegio de Starobilsk, acusándola de mantener una posición deliberadamente ambigua para no perjudicar a Kiev. Según Nebenzia, Moscú remite de forma regular a la ONU documentación sobre crímenes ucranianos contra civiles y está dispuesta a aportar más materiales si fuera necesario.
Precisamente, la respuesta occidental a las advertencias rusas también se trasladó al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) donde la UE y alrededor de medio centenar de Estados denunciaron las amenazas rusas contra los diplomáticos acreditados en Kiev, en una intervención encabezada por el representante permanente ucraniano ante Naciones Unidas, Andrii Melnyk. El secretario general de la ONU, António Guterres, por su parte, se declaró “profundamente preocupado” tanto por las amenazas rusas contra infraestructuras ucranianas como por el riesgo de una nueva escalada.
Además, Países Bajos, Alemania y Noruega convocaron a representantes diplomáticos rusos en protesta por los ataques contra Kiev y por las advertencias dirigidas a las misiones extranjeras, mientras que en la capital ucraniana tanto la población como las embajadas mantuvieron una actitud de desafío ante las amenazas de Moscú. Del mismo modo, la UE también convocó al encargado de negocios ruso en Bruselas.
Mientras tanto en Kiev, el presidente Zelenski tomaba parte en la IV Cumbre Internacional de Ciudades y Regiones, celebrado bajo el lema “Partnership. Resilience. Readiness”. En este contexto, el líder ucraniano sostuvo que Rusia seguía amenazando con nuevos ataques, rechazando la diplomacia real e intentando arrastrar a Bielorrusia más profundamente a la guerra. También insistió en que la defensa aérea seguía siendo la prioridad número uno de Ucrania.
Desde la Oficina del Presidente destacaban que este encuentro ha reunido a representantes de 24 países, mientras que el Gobierno ucraniano, a través de la primera ministra Yulia Svyrydenko, subrayó que la presencia de más de 100 representantes de países socios tras los recientes bombardeos sobre Kiev constituía una señal de apoyo a Ucrania y a sus comunidades. El Ejecutivo añadió que desde 2022 casi 500 comunidades ucranianas habían firmado más de 2.000 acuerdos con socios de 64 países, y que durante la cumbre estaba prevista la firma de 22 nuevos acuerdos y memorandos.
En esta cumbre precisamente Zelenski se reunió con el alcalde de la localidad francesa de Le Havre, Édouard Philippe, a quien agradeció el apoyo de Francia y con quien discutió el avance de Ucrania hacia la adhesión a la UE, la apertura de los capítulos de negociación, la asistencia energética, la cooperación en defensa y las capacidades europeas antibalísticas.
Por otro lado, Zelenski se vio con Sviatlana Tsikhanouskaya, líder de la oposición democrática bielorrusa en el exilio. En particular, la reunión ha sido presentada como una muestra de apoyo al pueblo bielorruso y de rechazo a la interferencia rusa en Bielorrusia, recordando además la responsabilidad del régimen de Lukashenko en la utilización del territorio bielorruso por parte de Rusia desde 2022.
Estas no han sido sin embargo todas las noticias relacionadas con Bielorrusia, pues Minsk afirmó haber detectado 116 drones ucranianos en su espacio aéreo. Desde Kiev, el Servicio Estatal de Guardia de Fronteras calificó las declaraciones como “otro intento de culpar a Ucrania y hacernos asumir la responsabilidad” al tiempo que sostenían que las defensas aéreas bielorrusas parece que solo detectan drones ucranianos mientras que “lo que entra en Ucrania desde Bielorrusia, aparentemente no lo detectan”.
Cambiando de tercio, la Comisión Europea ha dejado claro durante el día que solo designará a un enviado especial para eventuales negociaciones de paz cuando Vladímir Putin demuestre una voluntad genuina de poner fin a la guerra, algo que Bruselas afirma no ver por el momento. En palabras de la portavoz de la Comisión, Paula Pinho:
“No entraré en más detalles sobre las conversaciones relativas a las negociaciones de paz y los enviados. Ya nos han comunicado con ustedes en varias ocasiones. No vemos absolutamente ninguna señal por parte del presidente Putin que indique que realmente desee la paz”.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se desplazó hasta Vilna donde calificó las recientes alertas por drones en los países bálticos como “una estrategia deliberada de Rusia que busca desestabilizar nuestras sociedades democráticas”. No obstante, añadía: “Pero, al igual que en los campos de batalla de Ucrania, Rusia está fracasando allí”. Durante su encuentro, los líderes de los Bálticos pidieron a la UE que brinde más ayuda financiera para proteger su espacio aéreo, ya que “la solidaridad de hoy no es suficiente”. Además, el presidente de Estonia, Alar Karis, señalaba: “La prioridad urgente es el fortalecimiento de las capacidades de detección de drones y defensa aérea multicapa. Los proyectos de defensa europeos de interés común, especialmente el European Flank Watch, deben convertirse en realidad mucho más rápido”.
Pasando a las sanciones, el Reino Unido anunció una nueva tanda de medidas dirigidas contra redes financieras y estructuras pantallas destinadas a sortear las restricciones impuestas a Rusia. En particular, el paquete incluye 18 nuevas designaciones y apunta a redes de criptoactivos, financiación ilícita y estructuras vinculadas a la evasión de sanciones. Entre las entidades están la red A7 respaldada por el Kremlin y asociada a Ilan Shor, uno de los implicados en el escándalo de fraude bancario moldavo de 2014, y Huobi Global, firma registrada en Panamá que opera la plataforma de intercambio de criptomonedas HTX, si bien afecta a otras entidades de El Salvador, Georgia, Kirguistán, EAU, Islas Marshall, Reino Unido y Rusia.
En lo que concierne a la ayuda, Noruega ha anunciado que donará casi 40 millones de euros a Ucrania para reforzar su sistema energético de cara al próximo invierno. No obstante, según el ministro de Exteriores noruego, Espen Berth Eide, esta financiación ayudará no solo a cubrir necesidades urgentes, sino que también contribuirá a la reconstrucción, modernización y camino hacia la adhesión a la UE. Por su parte, Países Bajos ha transferido 60 camionetas Toyota Hilux a las Fuerzas de Sistemas No Tripulados.
Moviéndonos al plano deportivo, el Ministerio de Exteriores ucraniano ha condenado las recientes decisiones de la Federación Internacional de Gimnasia (World Gymnastics) y la European Gymnastics de permitir que atletas de Rusia y Bielorrusia vuelvan a competir en torneos internacionales bajo sus símbolos nacionales. Kiev sostiene que esta medida contradice los principios de equidad, solidaridad y paz del deporte internacional, al producirse mientras Rusia continúa atacando a Ucrania y destruyendo infraestructuras civiles. La diplomacia ucraniana recordó que la guerra ha dañado o destruido ya 852 instalaciones deportivas en el país, obligando a numerosos atletas ucranianos a entrenar bajo alertas aéreas, bombardeos y con medios limitados. Por ello, llamó a la Asamblea General, a las federaciones nacionales y a la comunidad deportiva internacional a no respaldar una decisión que, a juicio de Ucrania, contribuye a normalizar y legitimar a Estados agresores y su propaganda.
Para concluir, el presidente Putin ha firmado un decreto para condonar deudas de hasta 10 millones de rublos (unos 139.700 dólares) quienes firmen nuevos contratos con el Ministerio de Defensa ruso para combatir en Ucrania, así como a sus cónyuges, siempre que la reclamación judicial de dichas deudas estuviese ya en vigor antes del 1 de mayo. La medida, aplicable a contratos de al menos un año, se suma a otros incentivos económicos y sociales con los que Moscú intenta sostener el reclutamiento para la guerra, incluyendo grandes pagos, ventajas educativas y la prórroga indefinida de derechos de alquiler sobre tierras estatales para los combatientes

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