Zelenski ha continuado defendiendo sus «sanciones de largo alcance» en referencia a los ataques contra la infraestructura rusa, mientras este país lanzaba el que probablemente ha sido el peor ataque hasta la fecha contra Kiev. Un ataque masivo que ha ido más allá de la capital ucraniana y que ha supuesto incluso el empleo de un misil Oreshnik, en lo que sería un nuevo «señalamiento», mientras las negociaciones se estancan y la situación en el frente continúa también prácticamente paralizada. Más allá de esto, Ucrania ha anunciado nuevas sanciones que afectan a 127 militares rusos y 29 buques de la «Flota fantasma». Además, desde Rusia el Ministerio de Exteriores ha anunciado la realización de una visita de corresponsales extranjeros a Starobilsk, al tiempo que acusaban a representantes occidentales de haber difundido «mentiras» en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Entre los días 23 y 24 de mayo ha tenido lugar uno de los ataques contra Kiev más duros hasta la fecha. Rusia, que prometió tomar medidas después del ataque ucraniano contra un colegio mayor en Starobilsk, ha aprovechado la ocasión para lanzar un total de 690 misiles y drones (1 misil balístico de alcance intermedio Oreshnik, 2 misiles Kh-47M2 Kinzhal, 3 misiles 3M22 Tzirkon, 30 misiles balísticos Iskander-M, 54 misiles de crucero Kh-101/Iskander-K/Kaliber y 600 drones de ataque de diferentes tipos) contra Ucrania.
Por supuesto, una ataque de estas características, y más teniendo en cuenta el número de misiles implicados, no se lanza de forma aleatoria y sin preparación previa, un día al azar, pues necesita un tiempo de adquisición de blancos, planeamiento y despliegue. Además, el empleo nuevamente de un misil Oreshnik (con cabezas cinéticas, sin carga explosiva y dirigido al parecer contra la base aérea de Bila Tserkva) podría tener más relación son los señalamientos de los últimos días y con la situación en el frente y el estancamiento de las negociaciones, que no con el trágico suceso en la Lugansk ocupada en el que, por cierto y a pesar de las declaraciones rusas en distintos foros, no perdió la vida un solo menor.
Sea como fuese, por el momento además de cuantiosísimos daños, se han registrado sólo en Kiev al menos 4 muertos y 100 heridos. Los objetivos rusos parece haber sido, en buena medida (por supuesto hay daños en edificios residenciales e incluso en estaciones de metro o centros comerciales, entre otros) industriales. En particular contra la industria de defensa ucraniana, incluyendo la Planta de Aviones de Antonov, la planta Analitprylad, la de Artem, algunos almacenes o el área industrial Darnytsky, entre otros.
Además de Kiev, también se han reportado ataques contra Cherkassy, contra la región de Khmelnitsky, contra instalaciones industriales en Myrhorod y contra infraestructuras en la región de Odesa, en una acción que ha dejado casi una decena de heridos. En Járkov, por su parte, los heridos como consecuencia de la llegada de drones rusos sumarían una docena.
Por otra parte, los ataques de la aviación rusa han dejado también cerca de una decena de heridos en Balakliya o daños en Izium, a lo que hay que sumar los daños causados también por los drones FPV y por la artillería de campaña, como cada día.
Como quiera que esta guerra de salvas no parece próxima a terminar -ya se habla de que los rusos podría producir hasta 110.000 drones de la familia Geran únicamente durante el presente ejercicio– también los ucranianos han seguido con sus ataques contra objetivos tanto en Rusia, como en las regiones ocupadas por este país.
Por un lado, se ha informado de explosiones en Mariúpol, en la costa del Mar de Azov. Por otro, han alcanzado la estación de bombeo de petróleo de Vtorovo, en la región rusa de Vladímir, situada al este la de Moscú. Además, han seguido castigando el sector de los hidrocarburos rusos en la costa del Mar Negro, con nuevos ataques contra la terminal de carga de Tamanneftegaz, en el Volna, en la región de Krasnodar.

Sobre el terreno, finaliza otra semana en la que los cambios territoriales han sido básicamente nulos, las noticias son, como es lógico, escasas. Siguen, eso sí, los ucranianos cargando contra las líneas logísticas rusas a todo lo largo de la carretera Rostov-Crimea.
En la frontera entre Kursk y Sumy, se habría registrado una infiltración rusa entre Guyevo y Mohytsia, que no ha ido a mayores y que forma parte de lo habitual en esta zona. Los ucranianos, por su parte, habrían estado activos más al oeste, en la zona de Varachyne y Yablunivka.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk, ha seguido hablándose de los últimos ataques ucranianos hacia Nove y Karpivka. Además de esto, se sigue con atención la situación en torno a la M03 y el canal de agua dulce, pues las tropas rusas siguen lanzando día sí, día también, a sus hombres contra las posiciones ucranianas. Un esfuerzo mayúsculo y por ahora bastante infructuoso, que tiene como objetivo ir tomando las poblaciones fortificadas que las AFU han construido en la zona en los últimos años.
En el sector de Konstyantynivka, el Ejército ruso se ha mantenido al ataque, presionando con más fuerzas si cabe tanto la parte oriental de la ciudad, extendiéndose un día más los ataques hasta Molocharka, como en la sudoccidental. Es posible que la caída de esta ciudad sólo sea cuestión de tiempo, a la espera de posibles contraataques ucranianos. La cuestión relevante, en cualquier caso, seguiría siendo la misma: ¿y después, qué? Porque lo visto en Gualiaipolé o Pokrovsk, donde los ucranianos ya habían aprendido la lección de Avdíivka y construido líneas defensivas, parece augurar escasos avances rusos tras una hipotética captura.
Al sur del frente, en la zona del río Haichul, continúa discutiéndose a propósito de la profundidad de las incursiones rusas, mientras las AFU lanzan contras muy comedidas, para retardar y causar mayores pérdidas a su enemigo.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Comenzamos la sección internacional -mientras en Oriente Medio se suceden las declaraciones encontradas a propósito de un posible acuerdo que podría suponer una importante derrota estratégica para los EEUU- con el discurso diario de Volodímir Zelenski, centrado en buena medida en las “sanciones de largo alcance contra Rusia”. El presidente ucraniano agradeció al Servicio de Seguridad de Ucrania por su “sanción” a 1.700 kilómetros de la frontera estatal ucraniana contra una instalación del complejo militar-industrial ruso en la región de Perm. Según Zelenski, el objetivo alcanzado apoyaba el funcionamiento de otras instalaciones militares rusas, así como la producción de explosivos y componentes para aviación y drones, de ahí que presentase el golpe como prueba de que las capacidades ucranianas pueden alcanzar objetivos estratégicos a gran distancia.
En la misma intervención, Zelenski agradeció a las Fuerzas Armadas de Ucrania los ataques contra instalaciones petroleras rusas en Novorossiysk, incluyendo una terminal y un punto de transbordo de crudo. A juicio de Kiev, los ingresos procedentes del petróleo y el gas son los “hicieron que Rusia se volviera tan arrogante como para permitirse ahora librar guerras en el mundo moderno y seguir amenazando a los demás”. Por ello, Zelenski volvió a vincular los ataques contra la infraestructura energética rusa con la política de sanciones, insistiendo en que cualquier relajación de las sanciones debilita la seguridad global y retrasa la paz.
De hecho, el presidente ucraniano anunció además la firma de un nuevo paquete de sanciones dirigido tanto contra militares rusos implicados en ataques con misiles y drones contra Ucrania, como contra buques utilizados por Rusia para transportar armamento, municiones y equipo militar. Posteriormente, la Presidencia precisó que el primer paquete afectaba a 127 militares rusos, incluidos mandos de unidades de aviación de largo alcance, misiles y artillería, mientras que el segundo se dirigía contra 29 buques comerciales civiles empleados en la logística militar marítima rusa, muchos de ellos ya sancionados por Estados Unidos, la Unión Europea o el Reino Unido.
Vladyslav Vlasiuk, comisionado presidencial para la política de sanciones, presentó estas decisiones como una forma de encarecer la agresión rusa, dificultar sus operaciones militares y asegurar la rendición de cuentas por los ataques contra civiles e infraestructuras. Además, en su mensaje vespertino Zelenski afirmó que Ucrania trabaja ya con los europeos en nuevos paquetes sancionadores y que las nuevas medidas nacionales deberán extenderse a otras jurisdicciones.
Así, Zelenski además defendió que no puede haber un proyecto europeo completo sin Ucrania y que la presencia de su país en la Unión Europea debe ser “completa” y “en igualdad de derechos”. En este sentido, pidió abrir los clústeres de negociación y lograr avances sustantivos en el proceso de adhesión, enlazando la pertenencia a la UE con la seguridad continental y con el papel de Ucrania como país que combate por su supervivencia, su independencia y la defensa de Europa.
Precisamente este último tema ha sido objeto de polémica durante el día, pues el canciller Friedrich Merz había sugerido permitir a Ucrania participar como “asociado” en reuniones e instituciones de la UE sin voto como paso intermedio hacia la adhesión plena, pero Zelenski respondió que sería injusto que Ucrania estuviera presente en la Unión y permaneciese “sin voz”. En su respuesta, según informa Reuters, Zelenski envió una carta al presidente del Consejo Europeo, António Costa, a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, -quien ostenta la presidencia rotatoria del Consejo-, en la que destacaba que Ucrania estaba acometiendo las reformas necesarias para la plena adhesión, al tiempo que defiende Europa: “Estamos defendiendo a Europa, plenamente, no a medias, y sin concesiones. Sería injusto que Ucrania formara parte de la Unión Europea y permaneciera sin voz”.
Pasando al lado ruso, la jornada ha estado centrada en las declaraciones y acciones en torno al ataque contra Starobilsk, en la parte ocupada de Lugansk. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, anunció la organización de una visita de corresponsales extranjeros acreditados en Moscú al lugar del ataque, acusando a representantes occidentales de haber difundido “mentiras” en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
En este mismo contexto, el presidente de la Duma, Viacheslav Volodin, sostuvo que Ucrania atacaba deliberadamente objetivos civiles, incluidos hospitales, centros educativos y edificios residenciales. Además, el asesor presidencial Vladimir Medinsky acusó a las fuerzas ucranianas de actuar “como nazis” tras el ataque contra el edificio académico y la residencia de un colegio en Starobelsk, en la región ocupada de Lugansk. Medinsky afirmó que solo los nazis atacaban deliberadamente escuelas, campamentos infantiles y menores durante la Gran Guerra Patria.
Por su parte, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, afirmó que el objetivo principal de la diplomacia rusa debía ser crear las condiciones necesarias para que las tropas rusas actuasen de la forma más eficaz posible en la llamada “operación militar especial”. Lavrov añadió que tanto los amigos y vecinos de Rusia como sus adversarios observan de cerca el resultado de la guerra, presentando así Ucrania no como un teatro aislado, sino como una prueba del peso global de Rusia.
Por otro lado, y como nota interesante, Tass recogía unas declaraciones de Miguel Ángel Moratinos, alto representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones, en las que este afirmaba que cualquier ocasión para discutir la situación global era necesaria, después de que Lavrov hubiese planteado la conveniencia de una discusión entre los líderes del P5, es decir, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Moratinos, no obstante, matizó que el mundo actual es “más que el P5” y que deberían incorporarse otros actores relevantes.
Cambiando de tercio, en Estados Unidos, el debate sobre la ayuda militar a Ucrania sigue abierto. Un grupo bipartidista de senadores reclamó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, la liberación de un paquete de ayuda de 400 millones de dólares para Ucrania, previamente aprobado pero retrasado durante meses. La carta advertía de que nuevos retrasos podían debilitar la disuasión frente a Rusia, especialmente en un contexto de dudas sobre el despliegue estadounidense en Europa.
Para concluir, hay que mencionar que estos últimos días el Ministerio de Defensa de Ucrania afirmó que ha documentado oficialmente más de 13.300 casos de uso ruso de agentes químicos en el campo de batalla desde el inicio de la invasión a gran escala. Según Kiev, estos ataques dejaron de ser episódicos en 2023 y aumentaron bruscamente desde 2024, manteniéndose en niveles elevados durante la primera mitad de 2026. En este contexto, Ucrania presentó estos datos ante socios del G7 y pidió más asistencia técnica en seguridad CBRN, incluyendo capacidades de monitorización radiológica, gestión segura de fuentes radiactivas y mejora de la seguridad ambiental en instalaciones militares.

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