La jornada 1547ª de guerra en Ucrania ha sido una de las más intensas hasta la fecha por la concatenación de noticias internacionales (como la visita de Putin a Xi Jinping y la publicación de la nueva declaración conjunta ruso-china), los intercambios de declaraciones en relación con la amenaza nuclear rusa, el debate en torno al futuro de Ucrania dentro (o no) de la UE, la actitud de Reino Unido respecto de las sanciones al petróleo ruso y otros tantos temas más. Así, si bien sobre el frente apenas se han producido cambios, y el número de ataques a larga distancia ha sido moderado, la actividad relacionada con la guerra sigue en máximos.
Con la atención del mundo centrada en la visita de Putin a Xi Jinping, que ha culminado con la publicación de la nueva declaración conjunta ruso-china (sobre la que no nos detendremos, aunque sí hablaremos de ello en la segunda parte del informe, ya que hemos publicado hace unas horas un análisis ad hoc), podría considerarse que la jornada, en relación con Ucrania, sería de transición. Nada más lejos de la realidad.
En primer lugar, por las declaraciones y gestos por una y otra parte en relación con una posible escalada nuclear (cuestión de actualidad por las maniobras nucleares en Bielorrusia), siendo el último en pronunciarse el Secretario General de la OTAN, quien ha recordado que la reacción de la Alianza sería «devastadora». Si bien el riesgo no parece ser más alto que en otros momentos de la guerra, seguiremos la cuestión con atención, ya que han sido varios los señalamientos en los últimos tiempos, incluyendo el extraño movimiento de SSBN estadounidenses en el Estrecho de Gibraltar…
Por otra parte, la jornada nos ha dejado también la primera alerta aérea en Lituania tras sospecharse de la entrada en el territorio de este país báltico de un dron procedente de Bielorrusia; algo que dice mucho del clima de tensión general y, también, de cómo desde Rusia podrían estar jugando a alimentar esta paranoia, que no necesita per se demasiado estímulo en algunos países de la UE, todo sea dicho.
Así las cosas, el supuesto dron habría la frontera lituana aproximadamente a las 09:40 hora local, perdiéndose el contacto por radar alrededor de las 11:00. Mientras tanto, se activaron los mecanismos contemplados en la misión de policía aérea de la OTAN, respondiendo un caza rumano. Además, se ha publicado que el Gobierno lituano fue trasladado a un refugio durante la alarma, lo que también es significativo.
Volviendo sobre Ucrania, según los datos oficiales del Estado Mayor del país, durante la noche entre los días 19 y 20 de mayo Rusia habría utilizado 155 vectores, incluyendo 154 drones de largo alcance y un misil balístico Iskander-M. Del total, las defensas aéreas habrían dado cuenta de 131 drones. Posteriormente, entre las 08:30 de la mañana del día 20 y las 17:00 horas, Rusia habría añadido 84 drones más a su funesta cuenta, de los que las AFU habrían derribado o neutralizado supuestamente 75 de ellos.
Dicho esto, entre los puntos de Ucrania alcanzados tenemos hoy Odesa, donde se han producido explosiones en el distrito de Bilhorod-Dnistrovs’kyi. Se ha contabilizado al menos un herido. También Krivói Rog y en Zaporiyia, donde se registró un incendio en un almacén.
Como siempre, a los ataques con drones y misiles hay que sumar los efectos de la artillería de campaña, las bombas planeadoras y los drones FPV, que en esta ocasión se han cobrado la vida de un civil, dejando otro más herido en la región norteña de Sumy.
En cuanto a los ataques ucranianos, que han seguido también produciéndose (de hecho, Ucrania habría vuelto a lanzar cientos de drones contra Rusia), tenemos por un lado uno contra Nevinnomyssk, en el krai de Stavropolskiy, dirigido al parecer contra una zona industrial y que habría dejado un importante incendio en una planta de producción. Por otro, que los ucranianos han vuelto a dirigir sus drones contra la refinería de petróleo de Lukoil en Kstovo, ubicada en este caso en la región de Nizhniy Novgorod y que, pese a la acción de las defensas aéreas, ha vuelto a sufrir importantes daños.
Al margen de lo anterior, y entre las noticias curiosas, tenemos que el Servicio de Seguridad de Ucrania ha anunciado ahora la detección de niveles elevados de radiación en los restos de un dron ruso tras el ataque a la región de Chernígov el pasado mes de abril. Según dicha institución, se encontraron elementos de uranio empobrecido en la ojiva del misil R-60, que la Federación Rusa utiliza junto con los drones Geran-2. Se registró un nivel de radiación superior al de fondo natural cerca de los restos, que fueron retirados para su almacenamiento seguro. En cualquier caso, el incidente no ha pasado a mayores y no reviste demasiada importancia, pues el uranio empobrecido es de uso relativamente común y sus efectos bien conocidos.

En cuanto a los combates y los movimientos, mientras Zelenski anuncia que su país se está preparando para hacer frente a un hipotético nuevo ataque ruso desde Bielorrusia («Ya estamos trabajando para reforzar nuestras defensas en este sector. Se han dado las instrucciones pertinentes al mando militar, pero también estamos tomando medidas preventivas por nuestra parte con respecto a Bielorrusia y ciertas zonas de Rusia desde donde se origina la amenaza»), las noticias vuelven a ser escasas.
Eso sí, está candente la cuestión de los drones ucranianos empleados contra la retaguardia rusa, directos contra las líneas logísticas, y que en las últimas horas nos han dejado el caso de varios camiones cisterna alcanzados en marcha a distancias cada vez más sorprendentes.
También la de la construcción de fortificaciones por parte ucraniana, que sumaría en los últimos 2 meses más de 1.300 kilómetros de líneas de distintos tipos desde Kiev hasta Odesa.
Dicho esto, y comenzando por Járkov, se habla de una contraofensiva ucraniana desde el sur y el oeste de la ciudad, a la que habíamos hecho alguna referencia en días pasados, pero que podría ser algo mayor de lo que se sospechaba, buscando restablecer la situación en la ciudad.
Más al sur, en Kupiansk, aunque hay que tomar la información con precaución, fuentes ucranianas aseguran haber limpiado (nuevamente) el centro de la urbe de cualquier presencia rusa organizada, lo viene a ser algo así como decir que han frenado las últimas incursiones procedentes del norte y noreste antes de que vuelvan a suponer un problema.
En el sector de Konstyantynivka sigue dándose la misma situación que en jornadas previas, con las tropas rusas en este caso arreciando en sus ataques contra Illinivka y contra el cuadrante sudoccidental de la ciudad en general, del que ya controlan la mayor parte, si bien siguen teniendo problemas en importantes, por la resistencia ucraniana, en la zona del nudo de comunicaciones.
Al noroeste de Gualiaipolé, tenemos que las tropas rusas han seguido lanzando incursiones, que eventualmente estarían logrando asentarse, en localizaciones como Olenokonstyantynivka e incluso varios kilómetros más allá, en Vozdvyzhivka, aunque en este caso es mucho más dudoso que se hayan hecho fuertes.
En dirección al Dniéper, para finalizar con el informe de hoy, nos encontramos con algunos mappers resumiendo los progresos ucranianos de las últimas semanas, que les han llevado a reducir considerablemente el tamaño de los salientes rusos, retomando de paso una importante línea defensiva entre Stepnohirsk y Pavlivka, al este.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Comenzamos el repaso de la actualidad internacional con la visita del presidente Vladímir Putin a China, usada por Moscú para reforzar su narrativa sobre la confrontación de un orden alternativo al occidental. En resumen, la agenda del viaje de dos días ha contado con conversaciones entre Putin y Xi Jinping en formato reducido y ampliado, una reunión con el primer ministro Li Qiang, la inauguración del Año Interescolar de Educación Rusia-China, visita a una exposición conjunta TASS-Xinhua y, como cierre, un encuentro informal de los líderes para tomar el té. Las autoridades rusas presentaron el resultado de la visita como un trabajo “exitoso, intenso y fructífero”, destacando además la prórroga del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, así como la prolongación del régimen de exención de visados entre ambos países hasta finales de 2027.
Por otro lado, Putin afirmó en su encuentro con el primer ministro Li Qiang que Moscú y Pekín se habían fijado nuevos objetivos “ambiciosos” para el desarrollo cualitativo de la relación bilateral, subrayando que el comercio entre ambos países habría crecido más de un 10 % en lo que va de año. Entre las prioridades citadas por el presidente ruso figuraron la protección de la cooperación bilateral frente a “influencias externas negativas”, así como proyectos conjuntos en energía, industria, espacio, agricultura, transporte y logística.
Por su parte, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov declaró a medios chinos que la relación ruso-china descansa sobre una “sólida base material”, con un volumen comercial que desde hace años supera los 200.000 millones de dólares y con la energía como eje central. Según el ministro, Rusia es el principal suministrador de gas por gasoducto a China, figura entre los grandes proveedores de GNL y carbón, y mantiene abiertos proyectos como Power of Siberia 2, la ruta del Lejano Oriente, la energía nuclear civil, el espacio y las altas tecnologías.
En cuanto a la esperada declaración conjunta ruso-china, esta insiste en la necesidad de atender las “causas profundas” de la guerra de Ucrania y Rusia valora la postura china como “objetiva e imparcial”. Más allá de esto, Rusia y China abogan, entre otros, por mejorar los mecanismos de cooperación militar bilateral, por aumentar el tráfico a través de la Ruta Marítima del Norte y por ampliar la cooperación en inteligencia artificial, tecnologías de la información, navegación GLONASS y Beidou, astilleros, aviación y energía nuclear.
Por otro lado, Rusia y China presentaron una posición común contra la militarización del espacio, la expansión nuclear – incluidas las misiones nucleares conjuntas – y la presión estratégica de Estados Unidos y sus aliados. También expresaron preocupación por Japón, Corea del Norte, el Ártico, Oriente Medio, África, Siria, América Latina y el Caribe, defendiendo la soberanía estatal, la primacía de la ONU y el rechazo a sanciones, injerencias y restricciones al comercio. Además, Moscú y Pekín afirmaron que la presencia de la OTAN en Asia-Pacífico es incompatible con la paz regional, reiteraron el principio de “Una sola China” y defendieron un orden internacional multipolar.
Además, mencionan la cuestión de las sanciones. En particular, Moscú y Pekín rechazaron las sanciones unilaterales no aprobadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, condenaron las medidas que consideran contrarias al principio de igualdad soberana de los Estados y se opusieron expresamente a iniciativas relacionadas con el arresto, incautación o confiscación de activos estatales extranjeros. Esto último está ligado ineludiblemente al hecho de la posición rusa frente a cualquier intento occidental de utilizar activos soberanos congelados para financiar a Ucrania.
La agenda incluyó también, como comentábamos al principio, la visita de los líderes a una exposición fotográfica conjunta de TASS y Xinhua titulada “La amistad inquebrantable de grandes naciones, la asociación estratégica de grandes potencias”, compuesta por 26 fotografías destinadas a mostrar la cercanía personal entre ambos mandatarios y la continuidad de la relación bilateral en foros como el G20, los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái y “Una Franja, Una Ruta”, o las celebraciones con motivo de los aniversarios de la Victoria en la Gran Guerra Patria, las ceremonias de inauguración de instalaciones industriales y de transporte, y eventos culturales y deportivos.
En paralelo, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov afirmó que seguía siendo posible una reunión entre Putin y Donald Trump durante la cumbre de APEC en China, siempre que ambos coincidiesen allí. Ushakov añadió que Moscú y Washington mantienen contactos constantes, que espera la visita a Moscú de Steve Witkoff y Jared Kushner en las próximas semanas y que, frente a lo que denominó el inexistente “espíritu de Anchorage”, sí existiría un “espíritu de Pekín”, expresión con la que la parte rusa intenta presentar la interlocución con China como más sustantiva y fructífera que la mantenida con Estados Unidos.
Además, Lavrov declaraba que la “agresividad” occidental tendría su origen en la pérdida de influencia de Occidente y en su temor a la competencia. Según el jefe de la diplomacia rusa, las sanciones, la incautación de activos soberanos y los intentos de intervención serían manifestaciones de una competencia “injusta y deshonesta”.
Mientras tanto, la tensión en el flanco oriental de la OTAN aumentó, como hemos explicado en la sección anterior, además por la activación por la alerta aérea en Lituania tras la detección de un presunto dron procedente de Bielorrusia. Desde la UE, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que las amenazas rusas contra los Estados bálticos eran “completamente inaceptables” y que una amenaza contra un Estado miembro lo es contra toda la Unión Europea. Así, decía que “Europa responderá con unidad y fuerza”, pero también que “continuaremos reforzando la seguridad de nuestro flanco oriental con una sólida defensa colectiva y preparación a todos los niveles”.
Desde la OTAN, el secretario general Mark Rutte afirmó que la retirada de unos 5.000 soldados estadounidenses de Alemania no tendrá impacto en la capacidad defensiva aliada, ya que se hará de forma gradual y estructurada. El secretario general de la Alianza instó a los aliados a mantener un apoyo “sustancial, sostenido y predecible” a Ucrania y subrayó además que el mecanismo PURL ha suministrado alrededor del 70 % de los misiles para las baterías Patriot ucranianas, incluidos PAC-3, y el 90 % de determinadas municiones para otros sistemas de defensa antiaérea, con nuevas contribuciones de Noruega y Canadá superiores a 500 millones de dólares.
En cuanto a las maniobras nucleares rusas, Rutte evitó comentar su desarrollo concreto, pero advirtió de que las consecuencias de cualquier uso de armas nucleares por parte de Moscú serían “devastadoras”.
Pasando ahora al lado ucraniano, en su discurso vespertino Zelenski insistió en que Rusia estaría estudiando ataques adicionales contra las regiones septentrionales ucranianas y que Kiev ya estaba adoptando medidas preventivas tanto frente a Bielorrusia como frente a determinadas zonas rusas desde las que podría partir la amenaza. En el mismo mensaje, vinculó esta cuestión con las “sanciones de largo alcance” ucranianas, confirmando el golpe contra instalaciones de refinado en Kstovo, a casi 800 kilómetros de la frontera estatal ucraniana, dentro de una campaña centrada en refinerías, depósitos e infraestructura asociada a los ingresos petroleros rusos.
Por otro lado, Zelenski afirmó que Ucrania recibía señales de que la apertura de clústeres en el proceso negociador con la UE estaba más cerca y que Kiev esperaba los primeros tramos del programa europeo de apoyo de 90.000 millones de euros en las semanas siguientes. Sin embargo, durante el día se conocía la propuesta del canciller alemán Friedrich Merz de conceder a Ucrania un estatus de “miembro asociado” de la Unión Europea mientras se completa un proceso de adhesión que Berlín considera largo y complejo. Según la propuesta, Kiev podría participar en determinadas reuniones del Consejo Europeo, contar con un comisario europeo asociado sin cartera y con eurodiputados asociados sin derecho a voto.
Por otro lado, Zelenski mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, en la que ambos coordinaron posiciones sobre la vía diplomática y acordaron futuros contactos. La Presidencia ucraniana señaló que el jefe del Estado agradeció el apoyo británico y que ambos líderes abordaron la necesidad de reactivar una diplomacia sustantiva. Según Reuters, Zelenski habría trasladado “señales” a Starmer sobre la cuestión “muy sensible” de las sanciones a Rusia, en un contexto marcado por la polémica en torno flexibilización de las medidas británicas sobre combustibles refinados a partir de crudo ruso anunciadas durante la jornada anterior.
No obstante, esta no ha sido la única llamada del día, pues el líder ucraniano ha hablado con su homólogo serbio, Aleksandar Vučić, sobre el estado de las relaciones entre Ucrania y Serbia, señalando el potencial de desarrollo de los vínculos y la próxima visita a Belgrado de Taras Kachka, viceprimer ministro para la Integración Europea y Euroatlántica. Kiev espera, entre otras cosas, reanudar las negociaciones sobre un área de libre comercio con Serbia.
Para concluir y cambiando de tercio, Timur Mindich, empresario cercano a Zelenski y copropietario de Kvartal 95, ha presentado una demanda contra el presidente ucraniano para intentar anular las sanciones que Kiev le impuso en noviembre. Mindich está señalado como presunto cabecilla de la trama de corrupción “Midas” de 100 millones de dólares en Energoatom y huyó a Israel poco antes de ser acusado formalmente. Ucrania ha pedido su extradición, así como la de Oleksandr Tsukerman, otro de los implicados. El caso, considerado una de las mayores investigaciones de corrupción desde el inicio de la presidencia de Zelenski, se ha ampliado además con nuevos cargos por blanqueo de dinero relacionados con la construcción de un complejo de lujo cerca de Kiev.
A nivel internacional el día ha estado marcado por la visita del presidente Putin a China, la respuesta de la OTAN ante el posible uso de armas nucleares por parte de Rusia-Bielorrusia,
La jornada internacional estuvo dominada por cuatro ejes: la posibilidad, señalada por Kiev, de que Rusia trate de reactivar la amenaza desde el norte utilizando Bielorrusia; la respuesta de la OTAN ante la señalización nuclear ruso-bielorrusa; el avance —todavía condicionado— del paquete europeo de apoyo financiero a Ucrania; y las tensiones en torno al régimen de sanciones, particularmente tras la polémica británica sobre combustibles refinados a partir de crudo ruso.
En primer lugar, Volodímir Zelenski celebró una reunión del Estado Mayor dedicada a los escenarios de expansión de la agresión rusa por el eje Chernígov-Kiev, afirmando que Ucrania estaba preparando respuestas a “cada posible curso de acción” y que reforzaría sus fuerzas en ese sector. La Presidencia ucraniana añadió que el Ministerio de Exteriores recibió instrucciones para preparar nuevas medidas diplomáticas de presión sobre Bielorrusia, país que Rusia podría tratar de emplear para ampliar la guerra. Reuters, en la misma línea, recogió que Kiev hablaba de cinco posibles escenarios rusos desde el norte, aunque sin movimientos visibles de grandes unidades en la frontera en ese momento.
Zelenski volvió sobre esta cuestión en su discurso vespertino, insistiendo en la dirección Bielorrusia-Briansk y vinculando el problema con la necesidad de una mayor coordinación diplomática con los socios. En el mismo mensaje, el presidente ucraniano confirmó el ataque contra instalaciones de refinado en Kstovo, a unos 800 kilómetros de la frontera ucraniana, enmarcándolo dentro de las llamadas “sanciones de largo alcance” ucranianas contra la infraestructura energética rusa.
El flanco bielorruso quedó además reforzado por la alarma aérea activada en Lituania tras la detección de un presunto dron procedente de Bielorrusia, episodio que llevó al despliegue de un caza de la misión de Policía Aérea del Báltico de la OTAN y a la suspensión temporal de operaciones en el aeropuerto de Vilna. Ursula von der Leyen, por su parte, calificó de inaceptables las amenazas rusas contra los Estados bálticos y subrayó que una amenaza contra un Estado miembro lo es también contra la Unión.
En paralelo, Rusia siguió utilizando la dimensión nuclear como instrumento de presión estratégica. Reuters informó de ejercicios rusos a gran escala con traslado y despliegue de ojivas para sistemas Iskander-M, dentro de unas maniobras de tres días que abarcaban Rusia y Bielorrusia e implicaban 64.000 efectivos, más de 200 lanzadores, 140 aeronaves, 73 buques y 13 submarinos. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, advirtió el mismo día de que cualquier empleo de armas nucleares por parte rusa tendría consecuencias “devastadoras”.
Desde el lado ruso, TASS presentó estos ejercicios como una medida dirigida a reforzar la disuasión y enviar una señal a la OTAN, recogiendo interpretaciones de expertos rusos que los describían como una práctica rutinaria para una potencia nuclear, aunque también como un mensaje a los partidarios europeos y estadounidenses de Ucrania. La lectura occidental, recogida por Le Monde, fue distinta: el Institute for the Study of War interpretó las maniobras como un intento de amplificar la amenaza nuclear para disuadir el apoyo occidental a Kiev.
La OTAN, no obstante, trató de proyectar continuidad. Rutte afirmó que la retirada estadounidense de unos 5.000 soldados de Alemania no afectaría a la capacidad defensiva de la Alianza, mientras que Le Monde subrayó el papel del mecanismo PURL, que desde su lanzamiento habría suministrado alrededor del 70 % de los misiles Patriot entregados a Ucrania, incluidos PAC-3, y el 90 % de determinadas municiones empleadas por otros sistemas de defensa aérea. Noruega y Canadá, según la misma fuente, anunciaron nuevas contribuciones superiores a 500 millones de dólares.
La dimensión europea siguió siendo central. Zelenski afirmó que Ucrania recibía señales de que se acercaba la apertura de clústeres de negociación con la Unión Europea y que Kiev esperaba los primeros tramos del programa europeo de apoyo de 90.000 millones de euros en las semanas siguientes. The Kyiv Independent detalló que Bruselas había autorizado en abril el préstamo de 90.000 millones, pero que el primer desembolso —de unos 8.000 millones de dólares— quedaba ligado a condiciones de ingresos, fiscalidad y reformas, con un primer paquete de 3.200 millones de euros previsto para junio si se cumplían los requisitos.
El Gobierno ucraniano también mantuvo el foco en la reconstrucción y la atracción de inversión. El portal del Gabinete de Ministros informó el 20 de mayo de que el Ejecutivo trabajaba con socios extranjeros en una estrategia de “Economía del Futuro” basada en datos del Banco Mundial, con objetivos de crecimiento medio anual del PIB del 6 %, aumento de la productividad laboral del 1,3 % al 5 %, e incremento de la inversión hasta el 24-30 % del PIB.
En el plano diplomático bilateral, Zelenski habló con el primer ministro británico, Keir Starmer, para coordinar posiciones sobre la vía diplomática relativa a la guerra y reactivar una diplomacia sustantiva. Reuters añadió que el presidente ucraniano había discutido con Londres la cuestión de las sanciones a Rusia, calificada por Kiev como “muy sensible”, tras las informaciones sobre la importación británica de diésel y combustible de aviación refinados en terceros países a partir de crudo ruso.
Precisamente el frente de sanciones dejó una de las notas más delicadas de la jornada. The Kyiv Independent informó de que el Gobierno británico se disculpó el 20 de mayo por la gestión “torpe” de una licencia que permitía importar diésel y queroseno elaborados con petróleo ruso si el refinado se hacía en terceros países, una medida que preocupó en Kiev y en capitales europeas por el posible debilitamiento del cerco económico a Moscú. Le Monde recogió que Londres defendía la medida como dos licencias puntuales y de corto plazo para proteger a los consumidores británicos, aunque el Ejecutivo aseguró que pretendía reforzar, no debilitar, el régimen sancionador.
También hubo novedades sobre la aplicación práctica de las sanciones. Finlandia investigaba a tres ciudadanos por la exportación ilegal a Rusia de 135 camiones y 29 remolques, valorados en 17,5 millones de euros, presuntamente enviados a través de Kazajistán y Turquía. En Austria, el exagente de inteligencia Egisto Ott fue condenado a cuatro años y un mes de prisión por espionaje en favor de Rusia, otro recordatorio de que la guerra también se libra en el terreno de la inteligencia y las redes de influencia.
Moscú, por su parte, utilizó la visita de Vladímir Putin a China para reforzar su marco político alternativo. TASS publicó los puntos principales de la declaración ruso-china, en la que ambos países insistían en la necesidad de atender las “causas profundas” de la crisis ucraniana, rechazaban las sanciones unilaterales no aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU y condenaban las iniciativas de arresto, incautación o confiscación de activos estatales extranjeros.
El acercamiento ruso-chino tuvo además una dimensión militar y tecnológica. TASS presentó la visita de Putin a Pekín como parte de un intento de articular una arquitectura de seguridad multipolar, mientras que Le Monde recogió informaciones según las cuales el Ejército chino habría entrenado en secreto a varios centenares de militares rusos. En términos políticos, la jornada reforzó la imagen de una coordinación Moscú-Pekín cada vez más explícita frente a las sanciones occidentales y frente al aislamiento diplomático que Occidente trata de imponer a Rusia.
La tensión con los Estados bálticos tuvo también lectura rusa. TASS recogió declaraciones de Dmitri Peskov calificando de “cercanas a la locura” las palabras del ministro lituano de Exteriores, Kestutis Budrys, sobre Kaliningrado, y presentando la posición báltica como una muestra de temeridad política. La respuesta rusa encaja con una línea discursiva destinada a convertir cualquier refuerzo occidental en el flanco oriental en argumento para justificar nuevas amenazas o demostraciones de fuerza.
Kiev, mientras tanto, siguió ampliando su frente diplomático más allá de sus socios principales. Zelenski habló con el presidente serbio, Aleksandar Vučić, sobre relaciones bilaterales y la posible reanudación de negociaciones para un área de libre comercio; además, recibió las cartas credenciales de los nuevos embajadores no residentes de Panamá, Mongolia y Perú, subrayando la importancia de consolidar apoyos en América Latina y Asia.
En el ámbito nórdico, el Ministerio de Exteriores ucraniano registró el 20 de mayo la reunión de Andrí Sibíha con la ministra sueca de Exteriores, Maria Malmer Stenergard, mientras los mensajes oficiales ucranianos destacaban la cooperación en defensa, resiliencia energética, el debate sobre los Gripen y el apoyo de Suecia al avance de Ucrania en las negociaciones de adhesión a la UE.
Finalmente, la inteligencia exterior ucraniana advirtió de una campaña rusa destinada a desestabilizar Ucrania y debilitar el apoyo occidental, supuestamente mediante servicios, diplomacia, medios y plataformas afines en Europa. La denuncia se produjo en una jornada en la que la combinación de presión militar, amenaza nuclear, interferencia informativa, diplomacia energética y sanciones mostró hasta qué punto el frente internacional de la guerra sigue siendo inseparable del frente militar.

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