Guerra de Ucrania – Día 1545

Mientras Ucrania y Rusia siguen profundizando en su guerra de salvas e introduciendo adaptaciones técnicas destinadas a proteger líneas logísticas o a mejorar la capacidad de interdicción sobre las GLOC contrarias, en París se han reunido los ministros de Finanzas del G7 con participación de Ucrania, que ha reclamado más apoyo mientras desde la UE pedían aumentar las sanciones a Rusia. Curiosamente, en paralelo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha renovado por 30 días la exención que permite seguir comprando petróleo ruso varado en el mar con el fin de seguir haciendo frente a la situación ocasionada por el cierre del estrecho de Ormuz. En Moscú, mientras tanto, desde el Kremlin expresaron su deseo de que se reanude el proceso negociador mediado por Estados Unidos, paralizado tras la cancelación de la ronda de seguimiento posterior a las conversaciones trilaterales de los días 17 y 18 de febrero. Todo en una jornada en la que también han sido noticia Ángela Merkel, la visita de Estado de dos días del presidente Vladímir Putin a China o los planes de Alemania para incrementar la resiliencia de su sociedad, que podrían ir acompañados de una inversión multimillonaria.

La actual guerra de Ucrania, tal y como venimos reflejando desde hace mucho tiempo, está marcada por la intensa guerra de salvas entre ambos bandos, un aspecto en el que han invertido un gran esfuerzo económico y técnico y que, en este caso sí, apunta hacia dónde irá la guerra futura. Una guerra en la que la retaguardia profunda será víctima de ataques permanentes protagonizados por vectores capaces en unos casos de saturar por número y coste y en otros de sobrepasar, por diseño, trayectoria y contramedidas, las defensas enemigas.

En este clima tan particular, después del ataque ucraniano contra Moscú, que dejó un buen número de instalaciones dañadas y 3 fallecidos, la respuesta rusa ha consistido en el lanzamiento, sobre Ucrania, entre los días 17 y 18 de hasta 546 vectores, incluyendo 14 misiles balísticos Iskander-M, 8 misiles de crucero Iskander-K y 524 drones de ataque de diferentes tipos, de los que las AFU aseguran haber derribado 503 drones y 4 misiles Iskander-K, teniendo como vimos en el informe anterior como principal objetivo, Dnipró.

Desde entonces, por supuesto, los ataques no han cesado, de forma que han seguido registrándose ataques contra puntos de Ucrania como Sumy o Járkov, también al norte del país y en donde también se han registrado impactos. De hecho, la acción rusa, dividida en dos oleadas de ataques, habría dejado 25 viviendas dañadas en esta ciudad, aunque no hay que lamentar pérdida de vidas. Además, se habría producido un ataque también contra Zviahel, en Zhytomyr, provocando un gran incendio como consecuencia. Por último, también la región de Odesa ha seguido siendo blanco de las armas rusas de largo alcance, siendo en esta ocasión alcanzado el puerto de Izmail, sufriendo daños materiales.

Al ataque contra el puerto hay que sumar los daños causados a dos dos buques civiles que enarbolaban las banderas de Guinea-Bissau y las Islas Marshall y que habrían sido alcanzados por drones rusos mientras utilizaban el corredor marítimo ucraniano en dirección a los puertos de la región de Odesa. Así las cosas, según el gobernador regional, Oleh Kiper, y las autoridades portuarias, se produjeron pequeños incendios a bordo, aunque las tripulaciones los extinguieron rápidamente. Algo más tarde, además, un tercer barco, esta vez con bandera panameña, sufrió también daños mientras navegaba por el mismo corredor hacia el puerto de Chornomorsk, también sin heridos y con daños que pudieron ser solventados in situ.

A todo lo anterior, como cada día, hemos de añadir los daños causados por la artillería de campaña, los drones FPV y las bombas planeadoras, que han vuelto a ser empleadas con profusión por parte de la aviación militar rusa y que han causado daños no sólo en el frente, sino también en localidades como Kramatorsk, donde han dejado un muerto y dos heridos.

Esto último, ya que apenas se han registrado acciones ucranianas durante la jornada -más allá de un ataque con drones contra Kstovo, en la región de Nizhni Nóvgorod y de otro todavía en marcha del que tendremos más datos en el próximo informe-, nos lleva directamente a un tema relevante: este país ha finalizado las pruebas de su primera bomba planeadora, culminando así un desarrollo que ha consumido diecisiete meses. Una nueva arma que, según los ucranianos no sería «una copia de soluciones occidentales ni soviéticas, sino una creación original de ingenieros ucranianos » diseñada para alcanzar «fortificaciones, puestos de mando y otros objetivos enemigos situados a varias decenas de kilómetros de distancia». Equipada con una ojiva de 250 kilogramos, el Ministerio de Defensa ya habría adquirido un primer lote de pruebas. De hecho, se ha podido ver hace unas horas un vídeo oficial con la prueba del lanzamiento de la munición desde un Su-24 ucraniano (el principal problema de la Fuerza Aérea ucraniana podría ser la baja disponibilidad de algunas plataformas como esta). De esta forma, los ucranianos podrán dejar de depender exclusivamente de modelos como las estadounidenses JDAM-ER y la SDB, o la francesa AASM Hammer, para realizar ataques de precisión contra posiciones rusas. Eso sí, están lejos por el momento de lograr la potencia destructiva de algunos modelos rusos como las FAB-1500 y FAB-3000.

En otro orden de cosas, y antes de pasar a ver la situación sobre el frente, la última jornada ha dejado declaraciones del presidente ucraniano a propósito del supuesto impacto que la campaña de ataques llevada a cabo contra la industria petrolífera rusa habría tenido en los últimos meses. Según estas evaluaciones, que los ucranianos aseguran que proceden de fuentes «internas» rusas, su enemigo se habría visto obligado a cerrar aproximadamente 400 pozos de extracción; un problema mayor ya que reactivar los pozos es técnicamente más difícil en Rusia que en otras zonas por las condiciones climáticas, el tipo de crudo y su posición. Zelenski, además, añadió que la producción rusa ha disminuido al menos un 10% en los últimos meses, adelantando que la campaña de ataques por parte de Ucrania irá a más en el futuro.

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Pasamos ahora a la situación sobre el frente, comenzando por un anuncio hecho recientemente por los ucranianos, quienes afirman que más de 1.170 kilómetros de carreteras y rutas logísticas situadas cerca de la línea del frente han sido ya equipadas con dispositivos de protección C-UAS. Esta sería la respuesta de Kiev frente a la escalada de ataques de drones rusos FPV contra vehículos y rutas de suministro, buscando así garantizar la continuidad de la logística militar, el rápido suministro de recursos y la evacuación de los heridos, incluso bajo fuego enemigo. Para ello, y según las autoridades de este país, el ritmo de construcción habría aumentado de 4 a 8,5 kilómetros por día entre 2025 y 2026. En total, sólo entre febrero y abril, los ucranianos habrían instalado 430 kilómetros de protección contra drones, además de rehabilitado 106 kilómetros de carreteras.

La contraparte de esta noticia tiene que ver con los avances rusos a la hora de crear una red mesh susceptible de permitir que sus drones de observación y ataque se adentren en el territorio ucraniano a distancias de hasta decenas de kilómetros (o hasta 150, como en el caso de los Molniya y Lancet), afectando a las rutas logísticas allí en donde no están cubiertas por redes antidron ni por equipos EW tácticos. Un problema importante, si bien los ucranianos también se han dotado de capacidades impresionantes de interdicción a distancias asombrosas. No hay más que ver los últimos ataques contra camiones rusos en puntos tan alejados del frente como Crimea. Y, sin ir tan lejos, los ataques a distancias de entre 30 y 60 kilómetros se han convertido en el día a día, lo que trastoca por completo la noción del frente, de lo que significa táctico, operacional y estratégico o la relación de costes entre la defensa de las líneas logísticas y los ataques contra estas.

No son, ni mucho menos, las únicas adaptaciones de los últimos tiempos. A propósito, en las últimas horas también se ha hablado sobre cómo mejoras en el camuflaje habrían permitido a los rusos incrementar notablemente su probabilidad de sobrevivir dentro de la «kill-zone» (recordemos que esta es gradual y que cuanto más cerca de las posiciones enemigas, mayor es la posibilidad de recibir un impacto de alguno de los drones contrarios, que supondrían ya más del 80% de las bajas humanas y de plataformas y sistemas).

Hablando ahora ya sí sobre los combates y los movimientos, comenzamos hoy con el frente en dirección a Sloviansk y Kramatorsk. Allí, mientras rusos y ucranianos luchan denodadamente por el control de Limán y de las zonas al norte de esta ciudad, más al sur los diversos mappers siguen reflejando las últimas incursiones rusas contra puntos del sector de Siversk como Kryva Luka o Rai-Oleksandriva. También el apoyo que la aviación rusa presta, mediante el lanzamiento de bombas planeadoras, de cara a intentar debilitar las posiciones ucranianas más al sur, en Malynivka.

La situación más complicada sigue siendo, para unos y otros, la de Konstyantynivka. Allí, los ataques rusos por los flancos siguen arreciendo, a la espera de que una mala rotación ucraniana o cualquier otro problema cree una brecha definitiva que explotar, como hemos visto anteriormente en otros casos. O bien a que una contra ucraniana restablezca temporalmente la situación, como también ha sucedido anteriormente en localidades como Pokrovsk. Lo que no es previsible es que, si esta ciudad llega a caer, las tropas rusas puedan lograr el tipo de avances que lograron en el pasado tras la toma de plazas importantes, ya que los ucranianos parecen haberse tomado más en serio la construcción de líneas defensivas en la zona.

Una historia parecida a la vista en Pokrovsk, en donde a pesar de que la ciudad, como Myrhorad, obra en poder ruso desde hace tiempo, ha seguido habiendo presencia puntual ucraniana en la zona y, desde luego, no se ha producido ningún vuelco en el conjunto del sector… hasta ahora. De hecho, puede que la situación, salvo una reacción por parte de las AFU, esté cerca de cambiar, ya que las posiciones ucranianas al norte de este sector estarían «prácticamente aisladas» debido a la presión rusa, la ausencia de refuerzos, la falta de rotaciones, etc. Es, en cualquier caso, el proceder habitual de Ucrania, que no abandona ninguna posición hasta que esta ya es absolutamente insostenible, incluso aunque esto suponga la pérdida de tropas y medios valiosos. Algo hasta cierto punto lógico, dadas las pocas oportunidades de retomar el terreno perdido, al menos cuando se trata de localidades relevantes, así como el riesgo de que la caída de tal o cual posición suponga un problema mayor a nivel operacional. Por el momento, en cualquier caso, rusos y ucranianos continúan luchando tanto en esa zona como en dirección a Dobropillia, sin cambios importantes en las últimas horas.

En dirección a Pokrovske, después de unos días de cierta ausencia de noticias, recientemente se han publicado informaciones que apuntan a un aumento de las incursiones rusas hacia puntos como Stepove o Verbove.

En dirección al Dniéper, por último, tenemos algunas fuentes datando sobre el mapa los recientes avances ucranianos al norte de Stepnohirsk, zona cuyo control habrían consolidado recientemente (oficialmente el Ministerio de Defensa ucraniano ha reclamado el control de esta localidad, si bien estas informaciones no siempre son totalmente certeras).

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Abrimos la sección internacional desde París, donde se han reunido los ministros de Finanzas del G7. Una reunión en la que Ucrania volvió a hacer valer sus demandas principales, a saber: mantener la ayuda presupuestaria y militar, acelerar los mecanismos de financiación respaldados por activos rusos inmovilizados y reforzar la presión sancionadora sobre Moscú.

Durante su intervención, el ministro de Finanzas, Sergii Marchenko, cifró las necesidades externas de Ucrania para 2026-2027 en 95.000 millones de dólares, de los que 52.000 millones estarían ya asegurados para 2026, insistiendo además en la urgencia de reforzar la defensa aérea y de avanzar hacia el uso de los activos soberanos rusos congelados en beneficio de Ucrania. Por su parte, el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, defendió que este no era el momento de “relajar” las sanciones, sino de lo contrario, “debemos reforzarlas y aplicarlas”. Además, reiteró que se espera que para principios de junio se produzca el desembolso de un primer tramo del préstamo europeo de 90.000 millones de euros, de los que 60.000 millones estarán destinados a asistencia militar.

Sin embargo, el llamamiento europeo de reforzar las sanciones ha coincidido con una decisión estadounidense que va en la dirección contraria. Finalmente, y pese a lo declarado anteriormente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha renovado por 30 días la exención que permite seguir comprando petróleo ruso varado en el mar con el fin de seguir haciendo frente a la situación ocasionada por el cierre del estrecho de Ormuz. Según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, esta media pretende “brindar a las naciones más vulnerables la capacidad de acceder temporalmente al petróleo ruso varado en el mar”, y aclaraba que la extensión proporcionará “mayor flexibilidad”, otorgando licencias específicas cuando sea necesario. Además, Bessent destacaba que esta medida “también ayudará a redirigir el suministro existente hacia los países que más lo necesitan, al reducir la capacidad de China para almacenar petróleo con descuento”.

En respuesta, el presidente Zelenski insistió en su discurso diario en que las “sanciones de largo alcance” ucranianas, es decir, los ataques contra la infraestructura energética rusa, están empezando a tener efectos medibles. De este modo, afirmaba que la refinación de petróleo ha disminuido un 10% en los últimos meses, que las compañías petroleras rusas se ven obligadas a cerrar sus pozos, así como que el el déficit acumulado de Rusia en los cinco primeros meses del año ya habría superado el previsto para todo el ejercicio.

Pasando al plano diplomático, el Kremlin expresó su deseo de que se reanude el proceso negociador mediado por Estados Unidos, paralizado tras la cancelación de la ronda de seguimiento posterior a las conversaciones trilaterales de los días 17 y 18 de febrero. En palabras del portavoz Peskov: “Esperamos que [el proceso de paz] se reanude de todos modos. Y esperamos que nuestros colegas estadounidenses continúen con sus esfuerzos de mediación y mantenimiento de la paz en este sentido”.

En este contexto, hay que destacar que la excanciller alemana Angela Merkel entró en escena durante el día con unas declaraciones en las que defiende que Europa no está utilizando todo su potencial diplomático y que, junto a la disuasión y el apoyo militar a Ucrania, debería mantener canales propios con Rusia, sin delegar exclusivamente en Washington, ya que “nosotros, como europeos, también importamos”. Al preguntarle al actual canciller, Friedrich Merz, sobre las declaraciones de Merkel, este aseguró que sus socios europeos “llevan mucho tiempo inmersos en un diálogo intenso sobre cómo alcanzar juntos una solución pacífica”. Sobre esto añadía:

“Lo importante es que Rusia esté dispuesta a sentarse a la mesa de negociaciones y entablar conversaciones. (…) Y estas conversaciones tendrán lugar entre Ucrania y Rusia, con el apoyo de los estadounidenses y los europeos », insistió. «Hasta ahora, Rusia ha respondido a cada oferta de negociación con bombardeos aún más intensos, incluso contra infraestructura civil… Esto debe cesar. Y ese es el requisito indispensable para que siquiera se puedan celebrar las conversaciones”.

La respuesta rusa llegó a través de Kirill Dmitriev, enviado presidencial ruso para la cooperación económica internacional, quien afirmó que la UE debía encontrar una “voz constructiva” para la paz, aunque lo hizo enmarcando a buena parte de los actores europeos dentro de lo que denominó un “coro de belicistas”.

Cambiando de tercio, Bielorrusia también ha estado en el foco de atención durante el día debido a que Minsk anunció el inicio de ejercicios con Rusia relacionados con el empleo y apoyo logístico de armas nucleares tácticas, con participación de tropas de misiles y de la Fuerza Aérea bielorrusa. TASS presentó las maniobras como un entrenamiento destinado a mejorar la preparación y la interoperabilidad con Rusia, mientras que Reuters destacaba la posición bielorrusa según la cual los ejercicios no irían dirigidos contra ningún Estado ni supondrían una amenaza para la seguridad regional. Desde Kiev, sin embargo, la reacción no se hizo esperar. Así, el Ministerio de Exteriores publicaba un comunicado en el que se califica la conversión de Bielorrusia en “una base de operaciones nucleares cerca de las fronteras de la OTAN” y lo presentan como un desafío sin precedentes para la arquitectura de seguridad global. Además, el Ministerio pidió aumentar las sanciones contra Moscú y Minsk, reforzar la presencia aliada en el flanco oriental y profundizar la cooperación de seguridad con Ucrania.

Además, el Kremlin rechazó las advertencias de Zelenski sobre la posibilidad de que Rusia utilice Bielorrusia como plataforma para nuevas operaciones contra Ucrania o incluso contra países de la OTAN. Dmitri Peskov acusó al presidente ucraniano de elevar la tensión para prolongar la guerra, mientras que Kiev interpreta la presión rusa sobre Lukashenko como parte de una estrategia para implicar más profundamente a Bielorrusia en el conflicto.

Mientras tanto, continúan los preparativos para la visita de Estado de dos días del presidente Vladímir Putin a China que tendría por objetivo consolidar la asociación estratégica con Xi Jinping, según el asesor presidencial Yuri Ushakov. Se espera que los actos oficiales comiencen el día 20 y se espera que los líderes adopten una declaración conjunta sobre “el surgimiento de un mundo multipolar y un nuevo tipo de relaciones internacionales”, pero también que adopten alrededor de 40 acuerdos. En cuanto a la temática de las conversaciones, estarán centradas en los hidrocarburos, incluido el gasoducto “Power of Siberia 2”, la cooperación económica y comercial. Además, se espera que Putin viaje acompañado por cinco viceprimeros ministros, ocho ministros, jefes de regiones y representantes empresariales.   

Cambiando de tercio, el Ministerio del Interior de Alemania ha presentado un proyecto de ley por el cual prevé destinar 10.000 millones de euros hasta 2029 a la protección civil, con la mayor parte del presupuesto invirtiéndose en la Agencia Federal Alemana de Socorro Técnico. Además, según Bild, el ministro del interior tiene previsto realizar un inventario nacional de refugios públicos para desastres, incluyendo búnkeres, túneles y aparcamientos subterráneos reforzados.

Por otra parte, en el ámbito deportivo, la Federación Internacional de Gimnasia levantó con efecto inmediato todas las restricciones impuestas en febrero de 2022 contra gimnastas rusos y bielorrusos, permitiéndoles competir internacionalmente bajo su bandera e himno nacional. La decisión, que ha sido recibida positivamente por la Federación Rusa de Gimnasia, sin duda dará que hablar y será objeto de crítica por parte de Ucrania, al igual que ya sucedió, por ejemplo, con los Juegos Olímpicos de Invierno.

Por último, Zelenski y la primera dama participaron en los actos de conmemoración del genocidio del pueblo tártaro de Crimea, coincidiendo con el aniversario de la deportación soviética iniciada el 18 de mayo de 1944. El presidente ucraniano vinculó aquella política represiva con la ocupación rusa actual de Crimea y reclamó la liberación de todos los prisioneros crimeos en manos de Rusia.


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