Después de las dos últimas jornadas de ataques masivos, el número de lanzamientos rusos se ha reducido ostensiblemente. Ucrania, que ha reclamado más ayuda internacional, ha solicitado por su parte una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para tratar los últimos ataques. Desde Estados Unidos, en otro orden de cosas, Marco Rubio ha reconocido el estancamiento del proceso de negociaciones, expresando su esperanza en que en breve las partes retomen los contactos. En cuanto a Rusia, desde este país han dejado claro que la Unión Europea no puede ser intermediaria en el proceso de paz, papel que sólo reconocen a los Estados Unidos.
Después de las espeluznantes 36 horas previas, las últimas 12 horas han sido notablemente más tranquilas en lo que se refiere a los ataques a larga distancia. Además, ya ha sido publicado un primer recuento oficial de la oleada de ataques rusos por parte del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien ha asegurado que esta habría constado de 1.567 drones y 56 misiles de diversos tipos.
Nada de esto quiere decir que los ataques rusos hayan cesado por completo, pues no es así, toda vez que se han registrado ataques y explosiones en puntos de la geografía ucraniana como la región costera de Odesa o también Leópolis.
Además, en la capital ucraniana, Kiev, han seguido registrándose lanzamientos de drones y misiles, así como explosiones y ha crecido el número de fallecidos entre la población civil, contabilizándose 4 muertos únicamente en el distrito de Darnitsky. De esta forma, y en total, habrían sido 24 los decesos en la ciudad tras las dos últimas jornadas. Los heridos sumarían varias decenas. Así las cosas, desde la alcaldía de Kiev han declarado el viernes 15 de mayo día de luto nacional en memoria de las víctimas del ataque ruso a gran escala.
En cuanto a las bombas planeadoras, al menos dos personas han fallecido como consecuencia de su empleo en Druzhkivka, en la región de Donetsk.
Como curiosidad, desde el Organismo Internacional de la Energía Atómica su director, Rafael Mariano Grossi, ha denunciado que en estas dos jornadas precedentes, hasta 160 drones rusos habrían sobrevolado las centrales nucleares ucranianas, expresando de paso «su profunda preocupación por estas actividades militares cerca de las centrales nucleares y reitera la necesidad de respetar plenamente los principios que garantizan la seguridad nuclear durante el conflicto».
Los ucranianos, mientras Zelenski ordenaba a sus mandos preparar una «respuesta» adecuada, han vuelto a lanzar sus drones contra objetivos en el interior de Rusia.
Así las cosas, horas atrás se ha registrado un incendio masivo en las instalaciones de la refinería de Riazán, al sureste de Moscú, provocado al parecer por un ataque desde Ucrania. Durante el ataque, además, según ha denunciado el gobernador de esta región rusa, los restos de uno o varios drones y/o misiles interceptores habrían golpeado tanto una empresa como varios edificios residenciales, dejando importantes daños materiales, así como 3 civiles fallecidos y 12 heridos.
Además de esta acción, hacia la medianoche entre los días 14 y 15 también se ha registrado un ataque contra Yeisk, ciudad ubicada en el krai de Krasnodar y en la que también hay una importante refinería, atacada en varias ocasiones anteriormente.
Por último, también se han registrado explosiones entre las noches del 14 y el 15 en Bélgorod, seguramente consecuencia del lanzamiento, por parte ucraniana, de cohetes desde sus MLRS M-142 HIMARS.
En total, el Ministerio de Defensa anunció el supuesto derribo de 26 drones ucranianos sobre Rusia y Crimea durante la mañana del miércoles (entre las 7:00 y las 9:00), de 53 más (entre las 9:00 y las 14:00) y de hasta 66 más durante la tarde (entre las 14:00 y las 21:00). Todo ello a la espera de las cifras oficiales para el jueves.

Pasamos ahora a la actividad sobre el frente, en una jornada en la que se ha publicado un dato significativo: el número de presos en Rusia ha disminuido en más de 180.000 en cinco años, en buena medida porque, como sabemos, en distintos momentos de la guerra las autoridades rusas (como en su momento a través de Wagner) han enviado a los reos a luchar en Ucrania. Los datos proceden del responsable de la administración penitenciaria rusa, Arkady Gostiev, quien explicó que «si a finales de 2021 había 465.000 presos , ahora hay 282.000», incluyendo «unos 85.000 en prisión preventiva». Todo lo cual, dicho sea de paso, representa una disminución de casi el 40%.
Las informaciones sobre combates y movimientos, dicho esto, han sido muy escasas en las últimas horas, aunque hay datos de sobra para saber que Rusia continúa centrando su esfuerzo contra Sloviansk y Kramatorsk. De esta forma, en las últimas horas se han vuelto a producir combates en el área de Zakitne y Yampil, así como nuevos ataques rusos hacia Dibrova o en la zona de Kryva Luka. Además, han podido verse nuevas banderas rusas en Riznikivka, algo más al este.
En el otro eje que conduce hacia ambas ciudades, el sur, tenemos nuevas informaciones sobre el coste que la batalla por esta ciudad está teniendo en términos logísticos para los ucranianos, que han pasado a apostar de un tiempo a esta parte por los sistemas no tripulados para abastecer a las tropas durante la decena de kilómetros más cercana a la línea de contacto. Recordemos, a propósito, que el frente ya no es una línea sino una zona amplia (la «zona gris» o «kill zone») pero que esta también es gradual, de forma que la oportunidad de causar baja es tanto mayor cuanto más cerca de su centro se encuentra uno. De esta forma, aunque a unas decenas de kilómetros todavía es posible el abastecimiento «tradicional» (o situar puestos de mando cada vez más vulnerables), no ocurre lo mismo en la parte más «caliente».
En cualquier caso, siguiendo con este eje, tenemos que también los ucranianos han estado activos, con su aviación lanzando ataques aéreos en Konstyanytnivka. Además, se han podido ver ataques con drones al noreste, en la zona de Chassiv Yar.
En dirección al Dniéper, aunque no hay cambios, sí hay datos sobre recientes enfrentamientos en el centro de Stepnohirsk, en donde tropas rusas habrían atacado posiciones ucranianas.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada del 14 de mayo ha estado marcada principalmente por las declaraciones en torno al último ataque masivo ruso de la noche anterior, con el presidente Zelenski afirmando que no se trata de acciones propias de quien crea que la guerra está cerca de terminar, reclamando más apoyo occidental en defensa aérea.
Precisamente en su discurso vespertino, el presidente ucraniano subrayaba que uno de los misiles Kh-101 utilizados contra Kiev había sido fabricado en el segundo trimestre de 2026, lo que, a juicio de Kiev, evidencia que Moscú sigue importando componentes, recursos y equipos pese a las sanciones. De ahí que insista en que “las sanciones deben ser más dolorosas para Rusia” y en que impedir la elusión de las mismas debe convertirse en una prioridad para los socios de Ucrania.
En la misma línea, el Ministerio de Exteriores ucraniano anunció la convocatoria de una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en respuesta al ataque ruso contra la capital y otras regiones del país. Andrii Sybiha vinculó el ataque masivo no solo con la situación militar, sino también con el momento diplomático que atraviesan, al producirse mientras Washington intenta mantener abierta la vía de la diplomacia. Asimismo, el ministro afirmó que tanto EE. UU. como China conservan influencia suficiente para presionar a Moscú y exigir el fin de la guerra.
Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó el ataque ruso contra Kiev, afirmando que Moscú estaba burlándose de los esfuerzos de paz, al tiempo que vinculó la respuesta europea con dos instrumentos concretos: el mantenimiento de la presión sancionadora sobre la economía de guerra rusa y el apoyo a la industria de drones ucraniana. Sobre esto último, hay que tener en cuenta que dentro del primer desembolso del préstamo de apoyo a Ucrania habrá una partida de 6.000 millones de euros destinado a reforzar las capacidades ucranianas en este ámbito.
Asimismo, el presidente Zelenski afirmó haber abordado con representantes alemanes la intensificación del trabajo del formato E3 -Alemania, Francia y Reino Unido-, así como el préstamo de apoyo de 90.000 millones y el avance del proceso de adhesión de Ucrania a la UE. Del mismo modo, el mandatario ucraniano también volvió a reclamar pasos adicionales dentro de la iniciativa PURL, así como una coalición antibalística europea capaz de acelerar la entrega de sistemas y municiones frente a misiles balísticos.
En Alemania, el canciller Friedrich Merz condenó también los últimos ataques rusos, sosteniendo que Moscú está apostando por la escalada antes que por la negociación, mientras que Kiev y sus socios están dispuestos a una paz justa.
En el caso de Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubiio, afirmó que las fuerzas armadas ucranianas son actualmente las más potentes de Europa, al tiempo que reiteró que Washington desea facilitar una resolución diplomática. Sin embargo, Rubio también reconoció que se había perdido parte del impulso negociador -algo que ya se sabía desde que comenzó el conflicto en Irán- y que espera que “pronto lleguen a un punto en el que ambas partes retomen el contacto”.
Además, vuelve a ser noticia la cuestión ucraniana y la actividad del Congreso. Así, se espera que la Cámara de Representantes vote a principios de junio, la Ukraine Support Act, una iniciativa bipartidista destinada a reafirmar el apoyo a Kiev, autorizar asistencia militar y financiera, ampliar sanciones y reforzar controles de exportación contra sectores rusos como el financiero, el energético y el minero. La propuesta incluiría más de 1.000 millones de dólares en asistencia directa y hasta 8.000 millones en préstamos, además de limitar la capacidad del Ejecutivo estadounidense para levantar sanciones sin justificarlo ante el Congreso.
Moviéndonos hasta Moscú, el presidente Putin aprovechó el X Congreso de Constructores de Maquinaria de Rusia para defender que la industria rusa ha resistido las sanciones y la ruptura de vínculos con empresas extranjeras, e incluso habría ganado posiciones en mercados internos y externos. También pidió acelerar la toma de decisiones industriales, integrar a veteranos de la guerra en Ucrania en el sector de defensa, mantener el apoyo estatal a la industria y reforzar la “soberanía tecnológica” sin aislarse, mediante alianzas con países socios y producción nacional de bienes críticos.
Mientras tanto, la Duma rusa aprobó una ley que autoriza formalmente el uso de las Fuerzas Armadas en el extranjero para “proteger” a ciudadanos rusos, en particular frente a arrestos, detenciones o procesos judiciales dictados por tribunales extranjeros sin participación de Rusia. La medida, defendida por Viacheslav Volodin y Andrei Kartapolov como respuesta a la supuesta “rusofobia” occidental, concede a Putin una cobertura legal más amplia para intervenir fuera de sus fronteras, alimentando las advertencias europeas sobre la amenaza militar rusa para sus vecinos y especialmente para los países bálticos.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, insistió en que, a ojos del Kremlin, solo Washington puede desempeñar un papel mediador, descartando a los países europeos por su implicación directa en favor de Ucrania. Peskov afirmó que Europa apuesta por una “derrota aplastante” de Rusia, lo que, según Moscú, excluye a la UE como intermediaria. Igualmente, Peskov confirmó que ambas partes siguen coordinando las listas para el intercambio de 1.000 por 1.000 prisioneros, como parte del acuerdo de alto el fuego del 9 al 11 de mayo, si bien comentaba que “esta es la parte más difícil del proceso”.
Al mismo tiempo, el portavoz del Kremlin restó importancia al arresto de Andrii Yermak, exjefe de gabinete de Zelenski, afirmando que esto no afectaría al proceso de paz. Además, dejaba claro que “esto no forma parte de nuestra agenda” y que “El caso Yermak es un problema del gobierno de Kiev y de aquellos a quienes supuestamente robaron su dinero, si se demuestra la corrupción en los tribunales”.
Precisamente el caso de Yermak ha destacado durante el día, pues le han detenido en el marco del caso “Midas” por blanqueo de capitales, situando de nuevo bajo los focos la lucha anticorrupción ucraniana en un momento en el que Kiev intenta avanzar hacia la adhesión a la UE, pero también de preservar la confianza de sus socios.
Por otro lado, medios rusos informaban de la comparecencia del embajador ruso ante el Ministerio de Exteriores húngaro, en una reunión fijada tras los últimos ataques en Ucrania y, en especial, en Transcarpatia. Según la versión rusa, Budapest preguntó por los planes de Moscú para terminar el conflicto, mientras el nuevo gobierno húngaro habría trasladado su interés en evitar la escalada y promover el final de la guerra mediante canales diplomáticos.
Cambiando de tercio, la primera ministra de Letonia, Evika Siliņa, presentó su dimisión tras la crisis abierta por la caída de drones ucranianos lanzados contra Rusia en territorio letón después de que esta misma semana destituyese al ministro de Defensa.
En paralelo, el ministro de Exteriores de Lituania, Kęstutis Budrys, criticó que no todos los aliados europeos se toman la defensa “en serio”, recordando que su país dedica ya el 5,4% de su PIB a defensa y que supera el objetivo del 5% que la OTAN pretende alcanzar en 2035.
Por último y pasando al ámbito judicial, el ministro Sybiha viajó a Chisináu para participar en la reunión ministerial del Consejo de Europa, en la que se prevé formalizar el lanzamiento del Tribunal Especial para el crimen de agresión contra Ucrania.

Deja una respuesta