El presidente Zelenski ha vuelto a presentar la posición ucraniana en términos de reciprocidad: si Rusia da pasos reales hacia la paz, Ucrania está dispuesta a responder diplomáticamente. Todo al tiempo que criticaba el «cinismo ruso» al violar la tregua propuesta por Kiev al tiempo que amenazaba a los ucranianos si hacían lo propio con la propuesta por Moscú. Desde esta última ciudad, Peskov aseguró que el país sigue abierto a negociaciones, valorando la mediación estadounidense y señalando que esperan que el proceso continúe, si bien el portavoz ruso reconoció que los negociadores de Washington tienen su atención centrada en Irán. Negociadores con los que, en cualquier caso, se verá Rustem Umerov en breve, con la intención de avanzar en cuanto a intercambios de prisioneros, reactivar el proceso diplomático y tratar cuestiones de seguridad y cooperación con Washington. Mientras todo esto ocurría, no obstante, los combates han continuado, al igual que los intercambios de salvas, con ciudades como Dnipró y Zaporiyia atacadas por Rusia, y con los ucranianos cargando contra Perm, Sochi o una corbeta rusa en el Caspio.
Finalmente, entre los días 6 y 7 de mayo, Rusia habría lanzado 102 drones de ataque sobre Ucrania, de los que el Estado Mayor de este país asegura haber derribado o neutralizado 92 de ellos. Desde Rusia, eso sí, su Ministerio de Defensa ha vuelto a reafirmar que todas las hostilidades cesarán, por su parte, durante el alto el fuego de los días 8 y 9 de mayo, reconociendo por tanto que el propuesto desde Moscú es el único que reconocen como válido, volviendo a amenazar a los habitantes de Kiev con represalias (mientras en la TV pública cartografiaban posibles objetivos civiles) y dejando ahora la pelota en el tejado de los ucranianos, que han visto cómo la tregua propuesta por Zelenski quedó en pocas horas en papel mojado.
Por el momento, aunque esta sería información correspondiente al día 8, y por tanto debería estar inclusa en el próximo informe y no en este, desde Rusia aseguran haber derribado 264 drones ucranianos desde la entrada en vigor del alto el fuego, en la medianoche entre los días 7 y 8, 20 de ellos únicamente sobre Moscú. Los ucranianos, por su parte, afirman que Rusia habría lanzado 67 drones desde la medianoche y hasta las 08:00 del día 8, derribando o desviando sus defensas aéreas, 56 de ellos. Por el momento no tenemos más información sobre posibles impactos o daños.
Así las cosas, y a la espera de ver qué ocurre realmente durante estos dos días, durante el día 7 se han registrado explosiones en ciudades ucranianas como Dnipró. También en Járkov, donde cuatro personas resultaron heridas durante la mañana tras impactar varios drones rusos. El incidente más grave habría tenido lugar en Zaporiyia, donde un ataque ruso ha dejado 4 muertos, entre ellos una adolescente.
Además, la Fuerza Aérea rusa ha continuado con los lanzamientos de bombas planeadoras, una vez más por centenares, registrándose daños por ejemplo en localidades ucranianas como Kramatorsk. En cuanto a los drones tácticos tipo FPV, la noticia más señalada del día no tiene que ver con daños humanos, sino que con a causa de los mismos se habría iniciado un incendio de grandes dimensiones al norte de la óblast de Chernígov, cerca de la frontera con Rusia; un incendio que los bomberos ucranianos no podrían extinguir, al parecer, por la amenaza de estos mismos drones. Por el momento, habría consumido ya cerca de 2.400 hectáreas de bosque.
Los ucranianos, por su parte, han seguido perfectamente activos, atacando antes de la entrada en vigor del altor el fuego ruso la ciudad de Perm (que ha suspendido las celebraciones por el Día de la Victoria), a unos 1.500 kilómetros de la frontera entre ambos estados. En concreto, los ucranianos habrían cargado en esta ocasión, una vez más, contra la refinería de petróleo que la empresa Lukoil-Permnefteorgsintez tiene al suroeste de la ciudad que es, a la sazón, la quinta más importante del país, con una capacidad de refino de 15 millones de toneladas por año.
Además de esta localidad, los ucranianos habrían atacado también Sochi, en la costa sudoriental del Mar Negro y la refinería de Yaroslavl. Incluso habrían ido más allá, alcanzando una corbeta lanzamisiles de la clase Karakurt (Proyecto 22800) en las inmediaciones de la base naval de Kaspiysk, en el Mar Caspio. El dato es interesante, porque estos buques suelen emplearse para el lanzamiento de misiles de crucero, a modo de plataformas móviles.
Por último, cabe confirmar algo que ya comentamos en el informe previo: que los ucranianos hicieron volar, entre los días 6 y 7, varias decenas de drones sobre la región de Moscú, aumentando la presión y lanzando de paso un aviso a las autoridades rusas. El alcalde de la ciudad, Serguéi Sobianin, habló de hasta 28 drones derribados. Además, se habrían impuesto restricciones de vuelo temporales en los aeropuertos moscovitas de Vnukovo y Domodedovo.
En otro orden de cosas, las Fuerzas Armadas Nacionales de Letonia han informado, a través de los medios de comunicación del país báltico, de que dos drones se estrellaron durante la noche en la región oriental de Latgale. Por el momento, no se han especificado los lugares exactos de los accidentes, aunque durante la mañana se habrían emitido alertas de peligro en Balvi, Ludza y Rēzekne.

Pasando ahora a la actualidad sobre el frente (en una guerra cuyo número de víctimas no deja de aumentar), cabe comentar que el ministro de Asuntos Exteriores de Kenia, Musalia Mudavadi, ha declarado hace unas horas ante el senado del país africano que 19 de sus ciudadanos, reclutados «irregularmente» por Rusia, habían muerto en el frente ucraniano. Además, según añadió, otros 32 permanecen desaparecidos. La cosa no queda aquí, ya que anunció que su ministerio había identificado a 291 keniatas como víctimas de «reclutamiento militar irregular» por parte de Rusia, sumando 41 nuevos individuos a la cifra conocida hasta ahora, de 250.
También que los ucranianos han seguido anotándose la destrucción de numerosos sistemas antiaéreos rusos, en este caso Buk y Strela en Lugansk, Donetsk y Zaporiyia, tal y como demuestran los vídeos compartidos en redes sociales.
En cuanto a los combates y los movimientos, las noticias son realmente escasas. Los combates más intensos se libran, una vez más, en Konstyanytinivka. En esta ciudad ucraniana, entre otros, se habría registrado una infiltración rusa desde el este, a lo largo de la vía férrea. Los intentos, en cualquier caso, son constantes no sólo desde esta dirección, sino también desde el suroeste y el noreste. En este caso, sin embargo, los ucranianos habrían logrado retomar algo de terreno al sur de Mais’ke.
Más al suroeste, en dirección a Dobropillia, las tropas rusas han seguido tratando de asentarse en Bilitske, con los ucranianos logrando al parecer expulsarles de esta aldea que, no obstante, seguiría en la zona gris.
En dirección a Pokrovske, aunque hace días que apenas se habla de esta zona del frente, continúan luchando unos y otros en puntos como Sichneve, reclamada recientemente como tomada por las tropas rusas.
Al sur del frente, lo más señalado sería una reciente incursión rusa en dirección a Vozvyzhivka. Es parte del esfuerzo ruso, más general, por acercarse progresivamente a la carretera entre Novomykolaivka al norte y Omelnyk y Orijiv, al sur, para extrangular así la logística hacia esta última localidad. Esfuerzo que tiene su contraparte en los intentos ucranianos por castigar las líneas rusas entre Donetsk y Mariúpol por un lado y, por otro, desde ahí a lo largo del «corredor terrestre» hacia Crimea.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Un día más, el día ha estado dominado, en lo que a Ucrania se refiere (y mientras en Oriente Medio se libraba una corta batalla entre estadounidenses e iraníes con los emiratíes de por medio que habría incluido el uso de cañones navales, lo que es poco habitual) por las declaraciones y acciones en torno a las distintas propuestas de alto el fuego.
De un lado, Moscú confirmó su tregua unilateral vinculada al Día de la Victoria del 8 al 10 de mayo como se ha recordado en la sección anterior, mientras que, de otro, Kiev insistía en que dicha iniciativa tenía un valor esencialmente propagandístico y no respondía a la necesidad de una pausa real, verificable y prolongada en los combates. De este modo, tenemos al Ministerio de Defensa ruso que anunció formalmente el alto el fuego de dos días, al tiempo que las autoridades ucranianas subrayaban que Rusia no había aceptado la propuesta previa de Kiev para que cesasen las hostilidades el 6 de mayo, y que los ataques habían continuado.
El presidente Zelenski, por su parte, volvió a presentar la posición ucraniana en términos de reciprocidad: si Rusia da pasos reales hacia la paz, Ucrania está dispuesta a responder diplomáticamente. Por el contrario, si continúa atacando, Kiev responderá mediante lo que el presidente denominó “sanciones de largo alcance”. Así, en su discurso vespertino, conectaba esta fórmula tanto con los ataques contra capacidades militares rusas – incluido un buque en el mar Caspio capaz de lanzar misiles Kalibr- como con ataques contra instalaciones de la industria petrolera rusa, caso de Perm. Zelenski añadió que, si hubiera un alto el fuego efectivo, no habría necesidad de esas “sanciones de largo alcance”.
En el caso de Rusia, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, acusó a Kiev de reaccionar de forma “nerviosa e histérica” a la propuesta rusa y de tratar de empañar las celebraciones del 9 de mayo. Según ella, además, Zelenski no había emitido una orden real de detener el fuego y que la propuesta ucraniana de tregua constituía simplemente “un intento de eclipsar en los medios de comunicación” el alto el fuego ruso, pero también “la situación realmente difícil del ejército ucraniano en el frente”. En paralelo, se insistió desde el Kremlin en que la seguridad de Putin durante los actos del Día de la Victoria era prioritaria y que el desfile seguiría adelante sin cambios de formato, pese a las amenazas percibidas desde Kiev.
Por otro lado, Moscú afirmó seguir abierto a negociaciones, valoró la mediación estadounidense y señalaba que esperan que el proceso continúe, si bien Dmitri Peskov reconoció que los negociadores de Washington tienen su atención centrada en Irán.
Sin embargo, esto último también choca con las novedades negociadoras hasta cierto punto, pues las conversaciones continúan, aunque no en formato trilateral. Durante el día llegaba a Miami el jefe de negociador ucraniano, Rustem Umerov, para reunirse con los enviados especiales del presidente Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner. Según anunciaba Zelenski, tiene tres tareas esenciales: avanzar en los intercambios de prisioneros, reactivar el proceso diplomático y tratar cuestiones de seguridad y cooperación con Washington.
Mientras tanto, el ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, se reunía con el primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, y mantuvo conversaciones con el ministro de Defensa de Suecia, Pål Jonson, pero también con Saab, Ovzon y representantes del Riksdag para reforzar la cooperación bilateral en aviación y defensa aérea. Las conversaciones se centraron en el posible suministro de cazas Gripen, soluciones antibalísticas, radares, comunicaciones satelitales, guerra electrónica, municiones de largo alcance, PURL y JUMPSTART, además de proyectos mutuos conjuntos de innovación y producción de defensa.
Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, volvió a cuestionar la credibilidad de las treguas rusas, afirmando que Rusia había violado en unas 8.000 ocasiones el anterior alto el fuego de Pascua Ortodoxa. Además, sostenía que los ataques rusos de la jornada demostraban que Moscú no buscaba seriamente la paz. Von der Leyen defendió, en consecuencia, la necesidad de un alto el fuego de largo plazo, en línea con la posición mantenida por Kiev y por buena parte de sus socios europeos.
Por otro lado y en lo que concierne a la rendición de cuentas, Irlanda comunicó su voluntad de sumarse al acuerdo para crear un Tribunal Especial para el crimen de agresión contra Ucrania. Tras conocerse la decisión, Andrii Sybiha, agradecía el paso dado por Dublín e instaba “a todos los Estados, tanto en Europa como fuera de ella, a que se sumen a este esfuerzo histórico. La justicia por el crimen de agresión contra Ucrania es esencial para una paz duradera en Europa”.
En materia de sanciones, las novedades llegan desde Nueva Zelanda donde el gobierno ha anunciado nuevas medidas contra ciberdelincuentes rusos y plataformas en línea, así como a otros que apoyan la maquinaria de guerra rusa, designando a 20 personas y entidades. Entre ellas se encuentran “actores que apoyan las tácticas de guerra híbrida del Kremlin, facilitando la actividad ciberdelictiva rusa que respalda la guerra y difundiendo propaganda antiucraniana destinada a legitimar la agresión ilegal de Moscú”.
Para concluir, en el terreno de las sanciones deportivas y la normalización internacional, la jornada dejó una decisión controvertida del Comité Olímpico Internacional; otra vez. En esta ocasión, el COI ha decidido levantar las restricciones que pesan sobre los atletas bielorrusos, permitiéndoles competir bajo bandera e himno nacionales, mientras que las restricciones sobre Rusia se mantenían. Según el comunicado, “El COI reafirma que la participación de los atletas en competiciones internacionales no debe verse limitada por las acciones de sus gobiernos, incluida la participación en una guerra o conflicto”.

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