Mientras el mundo mira no sólo a Irán, sino también a la situación en Malí, donde el Africa Corps ruso se ha tenido que retirar de Kidal, en Ucrania se celebraba el 40º aniversario del accidente de la central nuclear de Chernóbil. Además, ha tenido lugar la 3ª reunión del «Ramstein de la energía», en la que Ucrania se ha asegurado donaciones por valor de 100 millones de euros con los que preparar el próximo invierno. Por otra parte, el ministro de Defensa ruso, Belousov, ha viajado hasta Corea del Norte, en donde ha sido recibido con honores por un Kim Yong-un que ha reiterado el apoyo juche a Rusia. En cuanto a la ayuda militar, se ha sabido que tres nuevos países se han sumado a la iniciativa PURL, si bien no ha trascendido su nombre. Mientras tanto, han proseguido los combates, particularmente en Konstyantynivka, así como los intercambios a larga distancia, que han dejado importante destrucción en Odesa y nuevos daños a buques, aeronaves y estaciones de radar en la península de Crimea.
La jornada dominical ha transcurrido sin apenas noticias de ataques a larga distancia por una y otra parte; máxime después de las dos jornadas previas, mucho más agitadas en este aspecto. Ahora bien, a falta de un recuento oficial, han seguido produciéndose intercambios de salvas, siendo el ataque más notable el que Rusia ha conducido contra la región costera de Odesa.
En este caso, varios drones rusos han impactado contra distintos edificios residenciales, dejando por el momento un saldo de una decena de heridos (incluyendo varios menores de edad). Además, el gobernador de la región, Oleh Kiper, ha añadido posteriormente que ha sido dañado un hotel en el distrito de Prymorskyi, en la ciudad de Odesa.
Además, ha seguido creciendo el conteo de bajas tras el reciente ataque ruso con drones y misiles contra Dnipró, del que hablamos ayer, de forma que se habrían contabilizado ya 9 muertos y 61 heridos entre la población civil.
Por supuesto, una vez más, a estos ataques con drones hay que sumar la actividad artillera, los ataques que se producen casi a diario en áreas cercanas al frente con drones FPV y que no siempre trascienden y los lanzamientos de bombas aéreas guiadas por parte de la aviación rusa, que no cesan.
En cuanto a los ucranianos, que tampoco han estado quietos, se han conocido más detalles de los ataques llevados a cabo en las últimas horas contra zonas del país ocupadas por Rusia. En concreto, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) ha compartido un comunicado en el que asegura haber llevado a cabo una operación contra varios objetivos militares rusos en Crimea, logrando alcanzar nuevamente la base naval rusa de la Flota del Mar Negro en Sebastopol y el aeródromo militar de Belbek.
Así las cosas, en esta última acción habría causado daños a distintos buques de desembarco, caso del «Yamal», el «Filchenkov» y el «Ivan Kursk», a lo que habría que sumar los causados a un buque de obtención de inteligencia, distintas instalaciones de entrenamiento y una estación de radar. Además, en lo que concierne a la base aérea de Belbek, los ucranianos habrían dañado parte de las infraestructuras y un avión de combate MiG-31.
A propósito de la aviación rusa, aunque está por confirmar por fuentes independientes, se podría haber producido un curioso hecho, pues según alguna cuenta en redes sociales, los ucranianos, utilizando sistemas de guerra electrónica, habrían tomado el control de un Sukhoi Su-34 ruso (o un Su-35, pues no está nada claro suponiendo que el suceso sea real) en vuelo, obligando al piloto a aterrizar en un aeródromo del país para posteriormente detenerlo y hacerse con la aeronave. En este caso, por el momento es mejor tomar la «información» con todas las precauciones, pues no hemos conseguido verificarla de ninguna manera y hay demasiados flecos sueltos.

Antes de pasar a la actualidad sobre el frente toca volver a hablar sobre bajas, en este caso rusas, pues los investigadores de Mediazone han conseguido añadir más de 5.000 nuevos nombres a su listado, de forma que han logrado confirmar ya la muerte de 213.858 militares rusos en lo que va de guerra, todos ellos con nombres y apellidos. Además, según esta misma fuente, entre ellos habría que contar a más de 79.300 voluntarios, 24.000 prisioneros reclutados y 18.500 soldados movilizados. Asimismo, se ha confirmado también la muerte de 7.043 oficiales.
En otro orden de cosas, tenemos también que en una publicación en redes sociales que ha seguido a la reunión con la jefa del Estado Mayor de la Defensa canadiense, Jennie Carignan, el general ucraniano Oleksander Syrsky ha anunciado que las fuerzas rusas habían intensificado sus operaciones ofensivas a lo largo de casi todo el frente, añadiendo que la situación sobre el terreno permanece «difícil» y, también, que Rusia a una escasez de misiles para contrarrestar los ataques ucranianos, además de estar padeciendo un número de bajas superior a la capacidad rusa de reemplazo.
En cuanto a los combates y los movimientos, la información es ciertamente mínima hoy. Por supuesto, hay reportes de combates y bajas en muchos otros sitios, como por ejemplo en Rodinske, al norte de Myrhorad/Pokrovsk o en Kupiansk, junto al río Oskil. Lo mismo que en zonas «periféricas» del frente como Sumy o el río Dniéper. Sin embargo, lo cierto es que en los últimos días la actividad se ha venido concentrando cada vez más en Konstyantynivka, que es donde Rusia está llevando a cabo los ataques más contundentes.
Siguen por tanto, un día más, los combates en este sector, en donde durante las últimas horas se han registrado nuevos intentos de infiltración rusos en las zonas occidentales del mismo, incluyendo las localidades de Dovha Balka y Stepanivka. De hecho, puede decirse que esta localidad es, ahora mismo, el punto central del frente, en donde unos y otros están llevando a cabo los mayores esfuerzos.
Se han retomado, además, los enfrentamientos (nunca cesaron, en realidad) en dirección a Pokrovske, con los ucranianos y los rusos luchando por localidades como Novohryhorivka o Berezove, así como por Vorone, si bien en este caso podría haber caído del lado de las AFU.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Comenzamos el apartado internacional una vez más por África, concretamente por Malí, en donde los rebeldes -que son tanto tuaregs como integrantes de la filial regional de Al Qaeda- han asesinado en su residencia de Kati al hasta ahora ministro de Defensa del país africano, Sadio Camara, quien mantenía estrechos lazos con Rusia. Además de esto, se rumorea que el jefe de la inteligencia maliense, el general Modibo Koné, también habría sido asesinado.
Por último, se ha confirmado que el Africa Corps ruso (la organización heredera de Wagner Group) se ha retirado al menos parcialmente de la ciudad norteña de Kidal después de dos días de combates, dejando a su suerte la base MINUSMA y dirigiéndose hacia Tessalit, mientras negocian con el bando contrario. Eso sí, por ahora, los mercenarios rusos y las fuerzas oficialistas parecen resistir en otras ciudades como Kati, Gao, Bamako o Sévaré, entre otras cosas gracias a la superioridad tecnológica, que incluye el uso de drones de origen turco y ruso y artillería.
Pasando ahora sí a Ucrania, la actualidad internacional comienza inevitablemente y como ya señalamos en nuestro informe anterior, por el 40º aniversario del accidente de la central nuclear de Chernóbil. Una ocasión, además, que Kiev ha aprovechado para situar la seguridad nuclear en el centro de la discusiones de alto nivel.
De este modo, Zelenski vinculó directamente la memoria de Chernóbil con la ocupación rusa de la central de Zaporiyia, las amenazas sobre instalaciones nucleares y el ataque ruso con dron contra el Nuevo Sarcófago de Chernóbil en febrero de 2025. En su intervención ante la Conferencia Internacional de Chernóbil sobre Seguridad Nuclear y Recuperación celebrada en Kiev, insistió en que Rusia ha convertido las instalaciones nucleares en un instrumento de guerra y reclamó que los socios “constriñan” esa capacidad rusa mediante presión política y sanciones, incluida la extensión de las medidas al sector nuclear ruso. Según la Presidencia ucraniana, a esta cita han asistido el director general del OIEA, Rafael Grossi, la presidenta del BERD, Odile Renaud-Basso, representantes de la UE y enviados diplomáticos de Estados Unidos y Europa, quienes, junto a Zelenski participaron en un homenaje a la memoria de los liquidadores del accidente nuclear. Además, el líder ucraniano entregó condecoraciones estatales a los responsables de la liquidación accidente y a quienes abordaron las consecuencias del ataque con drones rusos en 2025.
Asimismo, el presidente ucraniano agradeció el desbloqueo del vigésimo paquete de sanciones de la UE, pero subrayó que las sanciones no pueden permitir que Moscú se adapte y que la presión debe ampliarse al sector nuclear. La idea de fondo es clara: mientras Rusia controle la central de Zaporiyia y conserve intacta su industria nuclear civil y paraestatal en el exterior, seguirá teniendo margen para usar la seguridad nuclear como elemento de coacción. Esa misma línea fue reforzada por el presidente lituano, Gitanas Nausėda, quien pidió medidas urgentes contra Rusia por instrumentalizar la energía nuclear con fines militares y reclamó sanciones contra Rosatom. También el Ministerio de Exteriores ucraniano publicó ese día una declaración específica sobre el aniversario de Chernóbil, planteándolo como una lección que el mundo debe extraer frente al “terror nuclear” de Moscú.
Zelenski se reunió con Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ante quien reiteró dos prioridades clave de Ucrania: la restauración de la seguridad en Chernóbil tras el ataque ruso contra el confinamiento de la central, y la devolución de la planta de Zaporiyia a un régimen de control ucraniano. Además, juntos inauguraron una nueva exposición permanente en el Museo Nacional de Chernóbil.
Asimismo, el mandatario ucraniano se reunió con Odile Renaud-Basso, presidenta del BERD, para coordinar asistencia internacional destinada a reparar el Nuevo Sarcófago dañado y sostener la infraestructura energética ucraniana. Hay que tener en cuenta que, según estimaciones preliminares, se necesitarían más de 500 millones de euros para reestablecer por completo la funcionalidad del confinamiento. Así, en el marco de la conferencia, Ucrania firmó un acuerdo con el BERD por 30 millones de euros para la primera etapa de restauración y los socios anunciaron compromisos iniciales por casi 100 millones de euros que se destinarán tanto a la restauración del confinamiento seguro en la central de Chernóbil como a fortalecer la seguridad nuclear en Ucrania.
Siguiendo con el plano energético, Kiev fue anfitrión de la tercera reunión ministerial del llamado “Ramstein de la Energía”. La primera ministra Yuliia Svyrydenko presentó la reunión como especialmente simbólica por coincidir con el aniversario de Chernóbil y por producirse después de un invierno en el que Rusia volvió a emplear la energía como herramienta de guerra. Según el Gobierno ucraniano, los socios acordaron movilizar 100 millones de euros a través del Fondo de Apoyo Energético para Ucrania para fortalecer los preparativos para el próximo invierno, aunque Kiev cifró las necesidades inmediatas en más de 800 millones de euros. El Ejecutivo destacó asimismo que se ha iniciado la protección física en el 80% de las instalaciones energéticas clave, que el sector nuclear aporta hasta el 60% de la electricidad del país y que Ucrania quiere una misión permanente del OIEA en todas sus instalaciones nucleares, incluida la central de Zaporiyia ocupada.
Por otro lado, durante el día han recibido en Kiev la visita de Maia Sandu, la presidenta de Moldavia, con quien han podido discutir sobre seguridad, infraestructuras, tránsito, conexiones eléctricas transfronterizas y su camino conjunto hacia la adhesión a la UE. Zelenski recalcó que Ucrania apoya la seguridad de Moldavia, incluido el expediente de Transnistria, y defendió formatos de cooperación que incluyan también a Rumanía. Desde el lado moldavo, Sandu confirmó la disposición de su país a sumarse a la “coalición de voluntarios” en apoyo de Ucrania, aunque teniendo en cuenta la neutralidad constitucional moldava. Por otro lado, Svyrydenko y Sandu abordaron proyectos energéticos conjuntos, entre ellos el aumento de capacidades eléctricas, el Corredor Vertical de Gas y la mejora de infraestructuras ferroviarias y logísticas fronterizas.
En cuanto al apoyo de los socios a nivel militar, ha anunciado que tres nuevos países se han sumado a PURL, si bien, señaló que, de conformidad, con el acuerdo alcanzado durante las conversaciones en Chipre, las identidades de los nuevos contribuyentes no se harán públicas. En cambio, lo que sí ha confirmado es que la contribución total de estos tres socios ascenderá a entre 350 y 400 millones.
Cambiando de tercio y moviéndonos hasta Estados Unidos, el presidente Trump declaró para Fox News que mantiene conversaciones “constructivas” tanto con Zelenski como con Putin y que confiaba en que la guerra pudiera resolverse, aunque una vez más señaló la animadversión personal entre ambos líderes como uno de los obstáculos, además de calificarla de “ridícula” y de subrayar que “el odio es algo malo”. Sin embargo, sigue sin haber ningún tipo de anuncio ni calendario sobre la reanudación de las conversaciones trilaterales.
En cuanto a Rusia, las noticias más relevantes llegaban desde Pyongyang, donde el ministro de Defensa ruso, Andréi Belousov, se reunió con Kim Jong-un y ambas partes acordaron situar la cooperación militar bilateral sobre una base estable y a largo plazo. Según Tass, Moscú y Pyongyang preparan la firma de un plan de cooperación militar para 2027-2031, mientras que Rusia presentó la relación con Corea del Norte como situada en un nivel “sin precedentes”. Asimismo, el propio Vladímir Putin envió un mensaje de agradecimiento a los militares norcoreanos por su participación en los combates en la región rusa de Kursk, mientras que Belousov condecoraba a los soldados con la Orden del Valor por su papel en esa campaña.
Para concluir, por su parte, el líder juche refirmó su apoyo a Moscú y presentó la guerra rusa como una causa “sagrada y justa”, mientras que los actos oficiales en Pyongyang incluyeron homenajes a soldados norcoreanos muertos en la guerra contra Ucrania. Reuters recordó que, según estimaciones surcoreanas, ucranianas y occidentales, Corea del Norte habría enviado unos 14.000 soldados para apoyar a Rusia, con más de 6.000 bajas, cifras que muestran hasta qué punto la alianza militar entre Moscú y Pyongyang ha dejado de ser indirecta.

Deja una respuesta