Jornada de transición, marcada más por la actualidad fuera de Ucrania, desde el intento de asesinato contra Donald Trump a los problemas de los sucesores de Wagner Group en el Sahel o las frustradas negociaciones en Pakistán que por lo ocurrido en este país. Todo a pesar de que la actualidad no cesa y de que no sólo los intercambios con drones de largo alcance y misiles continúan, sino también los combates en puntos como Konstyantynivka, en donde son cada vez más feroces. También a pesar de que la actividad diplomática e institucional sigue siendo alta o de los preparativos para el 40º aniversario del accidente nuclear de Chernóbil, que ha marcado buena parte de las agendas institucionales durante la jornada.
Finalmente, el recuento de lanzamientos rusos entre las 08:00 del día 24 de abril y las 08:00 del día 25 del mismo mes dejó un total de 666 drones y misiles, incluyendo 12 misiles balísticos Iskander-M/S-400; 29 misiles X-101; 1 misil de crucero Iskander-K y 5 misiles de crucero Kalibr, así como 619 drones de largo alcance de distintos tipos. Del total, los ucranianos afirman haber derribado o neutralizado 26 Kh-101, 4 misiles Kalibr y 580 drones. Recogemos hoy los datos, pues no habían sido publicados antes de nuestro informe anterior.
Posteriormente, entre los días 25 y 26, las Fuerzas Armadas rusas habrían continuado con sus ataques, aunque a un ritmo menor, haciendo empleo de 144 drones de ataque adicionales, de los que las AFU aseguran, en sus informes oficiales, haber dado cuenta de 124 aparatos.
La jornada ha sido, en este sentido, relativamente tranquila, siendo castigadas eso sí de nuevo ciudades como Dnipró, que ha sufrido los ataques más contundentes durante las últimas jornadas o Járkov, al noreste de Ucrania. En total, la jornada ha dejado 8 civiles fallecidos y 21 más heridos según los distintos conteos, repartidos entre Oleksiievo-Druzhkivka, Sumy, Jersón o Synelnykove. Estos se unen a los 10 muertos y 67 heridos de la jornada previa.
Nuevamente, como en cada jornada, a lo anterior hay que sumarle los daños causados por las bombas planeadoras, la artillería y los drones FPV. Especialmente las primeras, utilizadas una vez más con profusión. Por ejemplo contra Kramatorsk, en donde dos civiles habrían fallecido tras el impacto y explosión de uno de estos ingenios.
Además, antes de pasar a lo ocurrido en Rusia, es obligado comentar también que un dron se estrelló el sábado en Rumania tras los ataques aéreos rusos nocturnos en la vecina Ucrania, cerca de la frontera fluvial entre los dos países, según explicaron las autoridades rumanas, que evacuaron a más de 200 residentes de la zona.
Por último, y siguiendo con Rumanía, ha sido relevante el hecho de que, por primera vez desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, Eurofighter Typhoons de la Real Fuerza Aérea Británica habrían derribado drones Shahed rusos dentro del espacio aéreo ucraniano. De hecho, según el Ministerio de Defensa de Rumanía, los Typhoons -operando en el marco de la Operación Biloxi 2026 como parte de la Misión de Policía Aérea Reforzada de la OTAN sobre Rumanía-, recibieron autorización para atacar los drones sobre Reni -en el sur de Ucrania-, después de que varios fueran avistados dirigiéndose hacia el espacio aéreo rumano.
En cuanto a los ucranianos, durante la última jornada han lanzado sus drones contra la refinería rusa PJSC Slavneft-Yanos de Yaroslavl, causando importantes daños materiales como se desprende de las imágenes de diversos incendios que han ido trascendiendo en las últimas horas. Hablamos de una de las principales refinerías de petróleo de Rusia, con una capacidad de aproximadamente 15 millones de toneladas de crudo al año.
Además, no demasiado lejos, drones ucranianos han atacado una instalación industrial en la región de Vologda. En este caso se trataría de una planta perteneciente al Grupo Apatit y situada en la localidad de Cherepovets, que estaría además especializada en la producción de fertilizantes fosfatados. Cinco personas resultaron heridas por quemaduras con ácido, una de ellas de gravedad, tras la rotura de un oleoducto de alta presión.
En total, entre la noche del sábado y la mañana del domingo, las defensas aéreas rusas habrían derribado 203 drones ucranianos, según el Ministerio de Defensa ruso, 71 de ellos sobre Sebastopol, en la región de Crimea.
Por último, han aparecido evaluaciones de los daños causados por Ucrania a los depósitos de combustible de Tuaptse, durante los ataques de las pasadas semanas y que, al parecer, serían mayores de lo inicialmente esperado.

Pasamos ahora a la actividad sobre el frente, con pocas noticias en las últimas horas, com colofón a una semana en la que se habrían producido muy pocos cambios territoriales en el frente.
Sí se ha publicado alguna noticia interesante, como una que podemos encontrar en la web de The Economist en la que se asegura que Rusia habría sufrido aproximadamente 35.000 bajas entre sus filas durante el mes de marzo. Más interesante si cabe, el 96 por ciento de ellas causadas por los drones ucranianos, lo que implica que el porcentaje total no ha dejado de crecer desde el inicio de la guerra.
Además, en las últimas horas desde Ucrania han confirmado la muerte en combate de un ciudadano español, Alberto Arroba Mordillo, que llevaba tiempo participando como voluntario en el conflicto del lado ucraniano. Madrileño, de 41 años, casado y con 3 hijos, había sido entrevistado hace un par de años por RTVE. Además, había sido condenado en ausencia a 14 años de prisión por Rusia por luchar a favor de Ucrania hace apenas un par de meses.
Dicho esto, y comenzando el repaso por Kupiansk, tenemos que las tropas rusas están presionando con cierta fuerza en los últimos días al norte del sector, con nuevas incursiones en dirección a esta ciudad. También al sureste, buscando hacerse fuertes en Kupiansk Vuzlovyi, para romper la cabeza de puente ucraniana en dos.
En el sector de Siversk, la situación es la misma que en días previos, aunque el atrevimiento de las incursiones rusas no deja de crecer, acumulando avances que en el día a día son casi imperceptibles, pero que poco a poco van constriñendo a las AFU a un área cada vez más reducida en torno a localidades clave como Mykolaivka, Rai-Olekandrivka o Malynivka.
Lo más relevante sigue ocurriendo en Konstyantynivka, donde a pesar de las pérdidas humanas y materiales causadas por los drones, la artillería y las bombas guiadas de lanzamiento aéreo ucranianas, los ataques rusos siguen siendo contundentes, con incursiones no sólo a través del centro del núcleo urbano, sino cada vez más desde el suroeste y este de esta ciudad.
También se ha reportado actividad en el vecino sector de Pokrovsk, en donde algunas fuentes recogen recientes avances rusos en los campos de cultivo al noroeste de Hryshyne.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
El apartado internacional, muy movido en las últimas horas, comienza no por Ucrania, sino por Estados Unidos, donde Donald Trump ha sufrido otro intento de magnicidio que no ha estado cerca de dañar al presidente, pero sí que ha causado un notable revuelo mediático, mientras se investigan las motivaciones de lo que parece ser un «lobo solitario» que el propio Trump ha descartado que pueda tener que ver con Irán o con cualquier otro escenario de crisis internacional. Desde Ucrania, por supuesto, han condenado lo sucedido.
También nos lleva a Irán, precisamente, pues las conversaciones que esperaban mantener el gobierno estadounidense y el chií en Paquistán finalmente no han tenido lugar, acusando Washington a Teherán de mantener todavía posiciones de máximos, mientras los EE. UU. continúan acumulando fuerzas de cara a un nuevo ataque si los contactos indirectos no funcionan.
Además, en Malí, después de un tiempo de relativa calma, han vuelto a estar de actualidad los combates, en los que los herederos del Grupo Wagner, que sigue funcionando a pesar de la muerte de Prigozhin y el cambio de denominación, están llevándose la peor parte, confirmando una vez más que Rusia, como garante de la seguridad de sus aliados, es una apuesta bastante mala.
Pasando ahora sí a la guerra de Ucrania, debemos comenzar por Azerbaiyán, que es el destino a donde se ha dirigido Zelenski después de su reciente paso por Arabia Saudita. Allí se ha reunido, por séptima vez desde el inicio de la guerra de Ucrania, con las autoridades azeríes, acordando continuar profundizando las relaciones bilaterales y, en especial, todo lo relacionado con la defensa. Como ha explicado Zelenski: «La clave es el complejo industrial de defensa: desarrollaremos y fortaleceremos nuestra cooperación. También discutimos la continuación de iniciativas energéticas y el lanzamiento de nuevas. Estoy agradecido a Azerbaiyán por los 11 paquetes de asistencia energética, incluidos los del último invierno difícil. Se prestó especial atención al apoyo humanitario para Ucrania y nuestros esfuerzos por restaurar la paz». Zelenski, además, ha aprovechado la visita al país caucásico para reunirse con el equipo de expertos ucranianos que está compartiendo con sus homólogos locales su saber hacer en materia de defensa aérea.
En cuanto a Rusia, durante la última jornada cabe destacar dos declaraciones. Por un lado, las del ministro de Exteriores del país, Serguéi Lavrov, quien se ha referido a Zelenski, diciendo que sus intentos por posicionarse como el «defensor» de Europa no pueden terminar bien «ya que ha establecido un régimen abiertamente nazi en Ucrania». Así, según se explica en TASS, Lavrov ha declarado que «dados todos los hechos que caracterizan a este personaje, sin duda ha tomado alguna decisión por sí mismo; aparentemente quiere liderar la nueva formación militar europea que los alemanes y los británicos, ante todo, están tratando de conformar».
A propósito de Europa y de Rusia se ha pronunciado también el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, quien ha dicho que «Rusia no puede ser la principal amenaza para Europa, porque Rusia, digan lo que digan, sigue siendo una parte integral de Europa a pesar de ser un país euroasiático».
También ha sido noticia, en diferentes medios e instituciones y desde distintos puntos de vista, el 40º aniversario del accidente de la central nuclear de Chernóbil, instalación que como sabemos ha seguido estando de actualidad desde el primer día de la invasión por numerosas razones. Al respecto, aunque entre los días 25 y 26 se han celebrado o van a celebrar distintos eventos y aunque ya se han hecho numerosas declaraciones, hay muy poco que comentar, por más que la fecha haya estado en boca de diplomáticos y políticos de toda Europa. Eso sí, además de lo anterior y a propósito de Chernóbil, cabe añadir que el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, visitará el país en cuestión de horas para participar en los eventos commemorativos que tendrán lugar el domingo 26. El máximo responsable de la OIEA ha declarado al respecto que la organización «continúa su labor de apoyo a la seguridad nuclear «. Compartimos, por último, una publicación de The Kyiv Independent en la que se comparten cinco libros sobre el tema, pues no podemos olvidar que en esta cabecera somos lectores empedernidos.
Pasando a la ayuda militar, acaba de saberse que Estonia planea destinar al menos el 0,25% de su PIB, o unos 110 millones de euros, a apoyar a Ucrania en 2026. Así las cosas, «el principal objetivo es la adquisición de drones y sistemas [antidrones], lo que fortalece nuestras capacidades en las áreas más críticas del conflicto «. Al menos, eso es lo que ha declarado el ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, a través de la red social Facebook.
En otro orden de cosas, aunque siguiendo con la defensa y con los Estados miembros de la UE, tenemos también que durante una conferencia celebrada el sábado en Liffré (Ille-et-Vilaine), François Hollande afirmó que la Unión Europea (UE) debe aprender a no depender más de Estados Unidos. Según el galo, «tendremos que vivir solos, Europa sola. A los alemanes y a los británicos les resulta muy difícil imaginar un mundo occidental sin Estados Unidos». A esto añadió que «no creamos que cuando Donald Trump deje la presidencia, Estados Unidos volverá a ser como antes en Europa. Eso se acabó», pues «los políticos, pero también los ciudadanos, deben contemplar un mundo donde ya no estemos alineados con Estados Unidos. E incluso si un presidente demócrata, lo cual sería deseable, llegara al poder en Washington después, no sería más conciliador ni solidario».
Además de esto, tenemos también que desde Alemania han culpado a Rusia de los repetidos ataques contra la aplicación de mensajería Signal. De esta forma, varios políticos alemanes, así como diplomáticos, militares y periodistas, habrían sufrido el espionaje de sus comunicaciones a través de esta aplicación desde el pasado mes de febrero. Así las cosas, la fiscalía federal habría abierto una investigación, según informa la revista semanal Der Spiegel. De acuerdo con las autoridades, las cuentas comprometidas permiten a los atacantes leer mensajes e infiltrarse en grupos de discusión utilizando identidades falsas. Otros medios de comunicación alemanes informan, además, que entre los afectados se encuentran la ministra de Educación, Karin Prien, la ministra de Vivienda, Verena Hubertz, y la presidenta del Bundestag, Julia Klöckner. El servicio de inteligencia interior alemán, el Bundesamt für Verfassungsschutz , cree que «numerosos grupos de Signal dentro del ámbito parlamentario» podrían estar siendo espiados sin el conocimiento de sus participantes, lo que genera temores de filtraciones masivas de información sensible.

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