La última jornada nos ha dejado la firma de sendos acuerdos entre Ucrania y Alemania y Ucrania y Noruega en materia de defensa. Acuerdos que, especialmente en el caso alemán, están respaldados por importantes anuncios de inversión y planes sólidos de producción conjunta. La visita de Zelenski y su equipo tanto a Berlín como a Oslo ha dejado, además, anuncios de cooperación en otras materias, como la energía. Al mismo tiempo, mientras el mundo sigue atento a la crisis de Oriente Medio, se ha hablado de sanciones a Rusia y del impacto que el alza de los precios de los hidrocarburos está teniendo sobre las cuentas de este país. Además, el ministro de Exteriores ruso, de visita en China, ha vuelto a declarar que su país está dispuesto a retomar las negociaciones, aunque basándose como siempre afirma en la situación en el frente, al tiempo que hacía referencia a los acuerdos de Anchorage como punto de partida. No han sido las únicas noticias, en cualquier caso, de una jornada en la que rusos y ucranianos han vuelto a intercambiar ataques a larga distancia y en la que la ofensiva de primavera rusa ha seguido intensificándose en Konstyantynivka, además de en el norte del frente.
A lo largo del 14 de abril de 2026, Rusia habría lanzado un total de 129 drones de ataque de largo alcance contra Ucrania, así como 4 misiles de lanzamiento aéreo Kh-59/69. De esta cifra, el informe del Estado Mayor ucraniano habla del supuesto derribo o neutralización de 114 de los drones y 1 misil. Estos, por supuesto, son los datos referentes a la noche entre los días 13 y 14, ya que en las últimas horas el número de lanzamientos podría haber crecido notablemente, incluyendo el uso de misiles balísticos, como ha advertido Zelensky mientras visitaba Alemania y Noruega. Los datos exactos, en cualquier caso, los tendremos en el informe de mañana.
Las referencias a puntos de Ucrania alcanzados comienzan hoy por Dnipró, en donde 21 personas han sido hospitalizadas, 10 de ellas con daños graves y al menos 5 más han fallecido como consecuencia de un ataque ruso con misiles (se habla de un Iskander-M). Además de esto, también se han producido daños en Cherkassy, en donde un niño falleció y 14 civiles más sufrieron heridas tras un ataque con drones rusos. Por último, también en Zaporiyia se registró una explosión, provocada al parecer por un dron ruso, mientras que en Odesa habría sido atacado, aunque los daños han sido mínimos, un buque mercante con bandera de Liberia atracado en el puerto de esta ciudad costera.
Como cada día, a los drones y misiles ha de sumarse el efecto de las bombas planeadoras, la artillería de campaña y los daños causados por los drones FPV empleados contra civiles. En este caso, desde Ucrania hablan nuevamente del empleo de centenares de FABs por parte rusa. Los ataques aéreos, de hecho, han afectado a puntos sensibles como la presa de Pechenihy, en la región de Járkov, alcanzada por Rusia y que según los ucranianos no habría sufrido daños importantes pese al impacto de seis bombas. En cuanto a los drones tácticos, se han registrado ataques contra el distrito Kyivskyi de Járkov.
Más allá de lo anterior, una persona resultó herida por una explosión en Brovary, al noreste de Kiev, siendo otra más detenida como responsable de la misma.
Los ucranianos, por supuesto, no han permanecido ociosos tampoco hoy. Así, se han registrado explosiones en Yelets, en la región rusa de Lipetsk. También en las partes de Ucrania ocupadas por Rusia, en este caso en Melitópol, en la región de Zaporiyia y un punto logístico clave, como sabemos. También contra el aeropuerto de Donetsk, empleado por Rusia como punto de lanzamiento de sus drones Shahed, en un ataque en el que Ucrania habría empleados bombas GBU-39 y misiles Storm Shadow.
El ataque más significativo, no obstante, ha tenido lugar contra Kazán, en el interior de Rusia, donde ha sido dañada la planta de producción de pólvora ubicada en esta ciudad.

Sobre el frente, sigue tomando forma la ofensiva primaveral rusa en distintos puntos. Durante la jornada, además, se ha hablado de temas interesantes, como la proporción entre muertos y heridos entre las tropas rusas, con datos que hablan, en algunos sectores, de relaciones 1:2, que son ciertamente espeluznantes y que se explicarían tanto por la falta de un sistema médico adecuado, incluyendo las evacuaciones, como por la posibilidad que ofrecen los drones FPV de rematar a los heridos.
También ha sido noticia durante la jornada, aunque se le ha dado -un bombo desproporcionado por parte de una supuesta prensa especializada española que solo habla de Ucrania cuando conviene al clickbait– la captura por parte ucraniana de una posición rusa por primera vez utilizando exclusivamente medios no tripulados, incluyendo UGVs. Así lo ha anunciado Zelenski, aunque hay mucho que analizar y faltan muchos datos para valorar lo relevante o no de esta acción. En cualquier caso, Zelenski ha declarado, sin especificar ni el lugar ni el momento del ataque que: «El futuro ya está en primera línea, y Ucrania lo está forjando. Esto implica el uso de nuestros sistemas terrestres robóticos. Por primera vez en la historia de esta guerra, se ha tomado una posición enemiga exclusivamente con plataformas no tripuladas: sistemas terrestres robóticos y drones. Los ocupantes se rindieron, y esta operación se llevó a cabo sin participación de infantería y sin bajas de nuestro lado». No olvidemos, en cualquier caso, en qué marco hizo Zelenski estas declaraciones, ya que estaba intentando promocionar el armamento ucraniano…
Comenzamos, explicado lo anterior, por el sector de Sumy, en donde ha sido noticia la supuesta muerte de hasta 29 militares rusos en un nuevo intento de incursión a través de un gasoducto, en una acción que recuerda a lo visto anteriormente en otros puntos del frente. En cualquier caso, más allá de esta acción puntual, el Ejército ruso ha seguido ampliando su «zona de amortiguación» en la región de Sumy en las últimas horas, como reconocen desde DeepState, fuente ucraniana que afirma que «Los rusos asumieron esta tarea tras sondear nuestra frontera para determinar si era posible tomar el control de la región e identificar puntos débiles. Los rusos iniciaron estos avances, en cierta medida, en la aldea de Hrabovske, y continúan ejerciendo presión en la zona de Myropil hasta el día de hoy».
En el caso de Járkov, han seguido los ataques rusos en dirección a Velykyi Burluk, seguidos de contraataques ucranianos algo más al sur del eje utilizado por Rusia en esta ocasión. Casi más interesante, la intensa campaña aérea llevada a cabo por la Fuerza Aérea rusa contra la aldea de Prykolotne, en esta región, para lo cual habrían recurrido a bombarderos Tu-22M3.
También en el Oskil han seguido dándose acciones rusas, en este caso nuevamente contra Kupiansk y sus alrededores, con algunas ganancias a favor de Rusia según algunas fuentes.
Lo mismo aplica al sector de Siversk, en donde las incursiones son continuas, lo que no ha evitado que los ucranianos sigan manteniendo posiciones como hemos venido viendo, en Yampil, ni tampoco que contraataquen hacia Lypivka y Nykyforivka.
En el sector de Konstyantynivka, continúan los combates, que se suceden sin solución de continuidad. Con Rusia intentando asegurar el control del sector sudoriental y el nudo de comunicaciones, al tiempo que intenta asentarse en el cuadrante noroccidental.
En dirección a Dobropillia, por último, ya que no hay hoy noticias ni del sur del frente, ni del sector del Dniéper, se habría registrado un reciente intento de incursión rusa hacia Nove Shakove, concretamente a través de las zonas agrícolas al este de esta localidad.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada del 14 de abril nos ha dejado, ante todo, una imagen bastante precisa del momento diplomático de la guerra: mientras Ucrania trataba de anclarse aún más en la arquitectura de seguridad europea, Rusia ha seguido moviéndose para intentar recolectar apoyos diplomáticos fuera de Occidente, con China como su interlocutor principal. Todo mientras el mundo sigue mirando hacia Oriente Medio, en donde los Estados Unidos han hecho efectivo el bloqueo a un Irán que está viendo por un lado cómo buques de otras nacionalidades -y siempre que no recalen en sus puertos- pueden transitar Ormuz y, por otro, cómo sus intentos de exportar hidrocarburos por vía marítima son denegados por la US Navy.
El hecho diplomático más importante del día fue, en lo que se refiere a Ucrania, la doble secuencia Berlín-Oslo de Volodímir Zelenski. En el caso de Alemania, la visita del ucraniano a Berlín sirvió para elevar la relación bilateral un nuevo escalón, definiéndose una asociación estratégica en materia de defensa basada en defensa aérea, producción militar y cooperación industrial conjunta. Así, según Reuters, Alemania y Ucrania acordaron nuevos planes de cooperación en materia de defensa, incluyendo un acuerdo de producción de drones que Zelenski presentó como uno de los mayores de Europa. El canciller Friedrich Merz insistió, además, en que ayudar a Ucrania refuerza también la base industrial de defensa alemana y europea. Desde la Presidencia ucraniana se alabó el grado de cooperación alcanzado entre ambos países, de forma que durante la comparecencia conjunta, Zelenski habló abiertamente de un “Drone Deal” con Alemania que abarcaría drones, misiles y también software.
En última instancia, se constata algo que venimos advirtiendo desde hace bastante tiempo. Con la vista puesta en el «día después» de la guerra, los ucranianos están tratando de tejer una red de alianzas económicas e industriales en torno a su principal activo -la defensa-, presentándose como un proveedor de experiencia militar útil para Europa. Es por eso por lo que Zelenski ha venido sosteniendo que la experiencia ucraniana puede y debe integrarse dentro de un sistema europeo de seguridad, al tiempo que recordó también la utilidad que ese conocimiento tiene para otros socios de Oriente Medio y del Golfo Pérsico. No olvidemos que una Ucrania que ha perdido buena parte de su población y de su economía tiene una de sus mejores bazas no sólo en la drónica o en la producción de otro material militar, sino más exactamente en la enorme base de conocimiento (datos, en última instancia) que atesora y que sigue incrementando con cada pequeña acción en el frente y en la retaguardia.
Explicado esto, y pasando a lo práctico, la presencia de Zelenski en Berlín permitió firmar una decena de documentos según la información oficial ucraniana, incluyendo acuerdos urgentes sobre misiles PAC-2 y lanzadores para sistemas IRIS-T. ReAlgunos medios añadieron, además, que el Ministerio de Defensa alemán sufragará centenares de misiles Patriot y lanzadores IRIS-T y que el proyecto conjunto prevé abastecer al ejército ucraniano con miles de drones, además de financiar nuevas capacidades de ataque en profundidad.
Como Zelenski no ha sido el único alto cargo ucraniano que ha hablado con los alemanes en las últimas horas, toca hacer también una referencia a Sybiha. El Ministerio de Exteriores de Ucrania pasó buena parte de la jornada participando en las reuniones intergubernamentales ucraniano-alemanas que se produjeron Berlín, en las que se habló, entre otros temas y según el diplomático ucraniano de «iniciar consultas regulares sobre política de seguridad y defensa entre nuestros ministerios de Asuntos Exteriores y de Defensa, y dimos la bienvenida al establecimiento del formato Industrial Ramstein, un paso importante para profundizar la cooperación industrial». Además, los participantes también tuvieron tiempo para hablar del proyecto de tribunal especial para el crimen de agresión. A propósito de este, según ha anunciado Sybiha, Islandia y Polonia habrían acordado respaldar la creación de ese tribunal en el marco del Consejo de Europa. Sybiha, por último, tuvo tiempo para hablar por teléfono con su homólogo de Omán, discutiendo sobre la situación en el Golfo y acordando mantenerse en contacto y continuar el diálogo bilateral.
Del mismo modo, también el ministro de Energía, Denys Shmyhal, se desplazó a Alemania, en donde además de reunirse con su homóloga, la ministra federal de Economía y Energía, Katharina Reiche, agradeció los 552 millones aportados por el erario teutón al Fondo de Apoyo Energético, así como los «cientos de envíos humanitarios» y «los miles de toneladas de equipo». Smyhal, además, pudo hablar con algunas empresas como Siemens Energy, en las que está interesado pues podrían ser útiles en su proyecto de una reserva estratégica de equipos energéticos «con la participación de Alemania, otros socios y organizaciones internacionales».
No menos relevante fue la escala de Zelenski y su equipo en Noruega, en donde también han dado pasos para otro «Drone Deal». De hecho, al igual que hemos visto a propósito de Alemania, los ucranianos han presentado el acuerdo con los nórdicos como una cooperación reforzada en defensa y seguridad, fijando prioridades como la defensa aérea, los sistemas no tripulados, la guerra electrónica, la seguridad marítima y la producción conjunta. Del mismo modo, el acuerdo suscrito incluiría el apoyo noruego a la producción de drones en Ucrania e incluso su fabricación en territorio del país nórdico. En la declaración de Zelenski junto a Støre, el presidente ucraniano agradeció también la contribución noruega a la iniciativa PURL, vinculada al sostenimiento de la defensa antiaérea, y presentó el acuerdo sobre drones como parte de ese esfuerzo más amplio por trasladar a Europa la experiencia ucraniana frente a los ataques con Shahed.
Por supuesto, ha habido noticias más allá de Zelenski, comenzando por Hungría y lo que está por venir a propósito de Ucrania y de la UE. Como sabemos, funcionarios y analistas de distintos tipo esperan que el reciente vencedor de las elecciones, Péter Magyar, levante el veto húngaro al préstamo europeo de 90.000 millones de euros para Ucrania y al 20º paquete de sanciones contra Rusia una vez asuma el cargo. Incluso el medio ruso TASS ha destacado en las últimas horas que la Comisión Europea esperaba precisamente eso del nuevo Gobierno húngaro; al fin y al cabo, desde Moscú se entiende perfectamente que la pérdida de Orbán puede significar el fin de uno de los frenos más útiles que tenía Rusia dentro de la Unión. Ahora bien, conviene no exagerar. La caída de Orbán no convierte automáticamente a Hungría en un aliado de Kiev. Pese a todo, Magyar no es un dirigente abiertamente pro-ucraniano, sino que mantiene una línea prudente con Moscú y tampoco comparte la idea de acelerar sin reservas la integración de Ucrania en la UE. En cualquier caso, lo que ocurra dependerá de la capacidad de ucranianos y húngaros de limar diferencias y, también, de la capacidad de mediación de Bruselas. Por de pronto, mientras tanto, tenemos nuevas declaraciones de Zelenski a propósito del oleoducto Druzhba, que conecta el país con Hungría y Eslovaquia. Al parecer, será reabierto antes de que concluya el presente mes, lo que sin duda es un importante gesto hacia Péter Magyar.
Desde el lado ruso, la principal maniobra diplomática del día fue la llegada de Serguéi Lavrov a Pekín. El ministro de Exteriores ruso viajó a China para abordar tanto la guerra en Ucrania como la guerra con Irán, además de la cooperación bilateral y la coordinación en foros multilaterales como la ONU, los BRICS, la OCS, el G20 y APEC. El mensaje de Moscú es más o menos el de siempre y se resume en que mientras Europa sigue profundizando su vínculo con Kiev y trata de aislar a Moscú, Rusia intenta romper ese aislamiento gracias a potencias como China (aunque no sólo, como sabemos). Lavrov, en cualquier caso, tuvo tiempo de referirse a Ucrania, asegurando que su país está listo para que continúen las negociaciones, refiriéndose una vez más a los acuerdos alcanzados entre Rusia y Estados Unidos en Anchorage como punto de partida necesario. Según informa Tass, y merece la pena rescatar hoy el extracto:
«Lavrov recalcó que Moscú mantiene su compromiso con los acuerdos alcanzados en la cumbre con Washington en Anchorage, posición que el presidente Vladimir Putin ha reafirmado en repetidas ocasiones, y que Rusia aceptó de buena fe las propuestas presentadas por Estados Unidos en Alaska, es decir, el reconocimiento de jure de la «situación sobre el terreno» en Ucrania. El máximo diplomático ruso contrastó esto con las declaraciones de Vladimir Zelensky, quien rechazó dicho reconocimiento y describió territorios como Crimea y Donbass como temporalmente ocupados, lo cual, según Lavrov, difiere de lo discutido en Anchorage.
Lavrov recordó que el proceso fue iniciado por el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente ruso Vladimir Putin, y que Moscú aceptó de buena fe las propuestas presentadas por Estados Unidos en una reunión celebrada en Alaska en 2025, pero también mencionó que la actual administración estadounidense mantiene y amplía las sanciones introducidas bajo el mandato del expresidente Joe Biden, aunque actualmente las relaciones entre Moscú y Washington no están congeladas, como lo estaban durante la presidencia de Biden.
Al argumentar que los acuerdos alcanzados en la cumbre de Alaska están siendo bloqueados por los líderes europeos en Bruselas, París, Berlín y Londres, Lavroved subrayó que las propuestas de Francia y el Reino Unido para desplegar «contingentes de estabilización» en Ucrania requerirían apoyo tecnológico de Estados Unidos, señalando que el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer están promoviendo la idea, pero no pueden implementarla de forma independiente».
Hablando precisamente sobre las sanciones, durante las últimas horas se ha producido un interesante debate en Italia, el 14 de abril dejó también un debate importante en Italia. Allí, Giorgia Meloni definió la presión económica sobre Rusia como “el arma más eficaz” para construir la paz. Algo relevante en un contexto en el que los precios de la energía no han dejado de crecer debido a la guerra con Irán y del cierre del estrecho de Ormuz, que ha reavivado en varios países europeos el debate sobre si mantener o suavizar restricciones al gas ruso. Meloni optó por lo contrario: pidió cautela y rechazó precipitar una relajación de la presión económica sobre Moscú.
Curiosamente, mientras la italiana hablaba de las sanciones, el FMI rebajó las previsiones de crecimiento para Ucrania y elevó las de Rusia, que ha visto cómo el aislamiento y la presión internacional se han diluido notablemente en términos económicos en las últimas semanas debido a la crisis en Oriente Medio. No en vano, los ingresos de Rusia por exportaciones de combustibles fósiles han alcanzado su nivel más alto en dos años, y se prevé que los ingresos fiscales procedentes del crudo se dupliquen a tenor de lo que se sabe sobre lo ocurrido el pasado mes de marzo. De hecho, según algunos informes, y con esto cerramos hoy:
«En marzo de 2026, los ingresos mensuales de Rusia por exportaciones de combustibles fósiles experimentaron un aumento intermensual del 52%, hasta alcanzar los 713 millones de euros diarios —la cifra más alta en dos años—, mientras que los volúmenes crecieron en un más modesto 16%.
El aumento de los ingresos mensuales de Rusia por exportaciones de combustibles fósiles se debió a un incremento masivo del 115% intermensual en los ingresos por exportaciones de crudo transportado por vía marítima.
Las primeras estimaciones, basadas en un precio del crudo ruso de 77 dólares por barril, indican un aumento intermensual del 114% en los ingresos del impuesto sobre la extracción de minerales de Rusia, que alcanzaron los 7.400 millones de euros en marzo.
Catorce cargamentos de productos petrolíferos procedentes de refinerías que utilizan crudo ruso —e identificados como de alto riesgo según las directrices de la UE— fueron descargados en puertos de la UE durante el mes de marzo».

Deja una respuesta