La guerra de Ucrania continúa su curso, en esta jornada con nuevos ataques ucranianos contra la infraestructura de exportación de hidrocarburos rusa, cuya capacidad podría haber caído en hasta un 40% según algunas fuentes. Además de esto, siguen sucediéndose las declaraciones a propósito de las negociaciones de paz, con Zelenski reconociendo que las garantías de seguridad estadounidenses están ligadas a la renuncia al Donbás y con los diplomáticos rusos celebrando que el conflicto en Irán esté desviando la atención (y la ayuda) a Ucrania. Más allá de esto, ha sido noticia también la situación de los combatientes africanos que toman parte en la guerra de Ucrania, nuevos paquetes de ayuda humanitaria y, un día más, el bloqueo húngaro del paquete de ayuda financiera europeo de 90.000 millones de euros. Sobre el terreno, prosiguen los combates, con escasos cambios, pero creciente intensidad.
Después de los ataques masivos de las pasadas horas, Rusia ha continuado castigando la geografía ucraniana mediante el lanzamiento de drones de largo alcance. En concreto, habrían sido 147 los aparatos empleados, de los que las fuentes oficiales ucranianas han anunciado el supuesto derribo o neutralización de 121 de ellos. Desde Ucrania, a propósito, siguen presumiendo de las tasas de derribo de sus «cazadores de Shahed», que según las fuentes oficiales habrían dado cuenta, durante el ataque diurno del día 24, del 97 por ciento de los drones rusos.
Una vez más, han sido alcanzadas localidades como Járkov, en donde además de pérdidas materiales se han registrado siete civiles heridos siendo dañado durante el ataque un hospital. También se han reportado nuevas explosiones en Zaporiyia, al sur del país. La región más castigada, no obstante, habría sido nuevamente Odesa, hacia donde se habrían dirigido más de una veintena de drones, algunos de los cuales habrían atacado Izmail. En Odesa, precisamente, se ha producido un nuevo incidente todavía por aclarar, pues dos policías han resultado heridos en un tiroteo, sin que sea evidente que tenga algo que ver con la guerra.
Las bombas planeadoras, los drones FPV y también la artillería han vuelto a causar importantes daños en zonas relativamente cercanas a la línea de contacto.
Más relevantes que los ataques rusos han sido, no obstante, los que ha llevado a cabo Ucrania durante la jornada. Como explicamos en el informe previo, los ucranianos habían alcanzado tanto la terminal de exportación de hidrocarburos de Ust Luga y al menos un petrolero atracado en ella (en concreto el «Roma», un buque sobre el que pesan sanciones internacionales) como el puerto de Vyborg, situado más al norte y sobre lo que todavía no había datos. Pues bien, en primer lugar, se ha publicado que la campaña de ataques ucranianos de los últimos días habría reducido la capacidad de exportación de crudo rusa en un 40 por ciento. Así, según Reuters «Esta es la interrupción más grave del suministro de petróleo en la historia moderna de Rusia, el segundo mayor exportador de petróleo del mundo, y ha afectado a Moscú justo cuando los precios del petróleo han superado los 100 dólares por barril debido a la guerra con Irán».
En segundo lugar, el ataque contra Vyborg ha dañado un patrullero ártico ruso, que en las imágenes podría verse completamente escorado hacia la banda de babor, lo que apunta a una importante vía de agua. Hablamos de un buque Proyecto 23550, el «Purga», botado en 2022. Lo curioso del ataque es que ha sido perpetrado con avionetas teledirigidas, una práctica que Ucrania había empleado en varias ocasiones anteriormente, pero puede que no a esta escala, ya que se habla de un total de 400 aparatos de distintos tipos empleados en esta serie de ataques contra objetivos en el Báltico, que ha seguido en marcha durante horas, como demuestra la reciente actividad antiaérea.
En tercer lugar, también ha sido alcanzada una zona industrial en la ciudad de Kirishi, ubicada también en la región de Leningrado, en concreto, según parece, la refinería, que habría tenido que detener momentáneamente su actividad.
Por último, se ha reportado un civil herido en Klenovo, en la región de Moscú, tras resultar alcanzado al parecer por los restos de un dron derribado por los sistemas antiaéreos rusos.
En otro orden de cosas, a propósito de los ataques ucranianos, ha levantado cierta polémica el desvío de dos drones ucranianos, uno de los cuales ha terminado chocando contra una chimenea de la central térmica de Auvere, en Estonia. Desde el país báltico, estrecho aliado de Ucrania, han declarado a propósito de este último que «el dron entró en el espacio aéreo estonio procedente del espacio aéreo ruso» y que el incidente estaba bajo investigación. Posteriormente, han reconocido que se trataba de un aparato lanzado desde Ucrania, exculpando no obstante a este país al afirmar que la intención, obviamente, no era la de causar daños en Estonia.

Pasamos ahora a la actualidad en el frente, en un día en el que se ha sabido que Zelenski ha nombrado a Serhii Hunkovskyi como jefe del Departamento de Contrainteligencia del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y a Viktor Zaiets como jefe del Departamento de Contrainteligencia Militar de esta misma agencia. Una jornada, también, en la que desde Ucrania se han anunciado «cambios clave» en el sistema de movilización destinados a reducir el número de desertores, algo que ha causado notables quebraderos de cabeza en los últimos ejercicios. Una jornada, por último, en la que se ha sabido que Ucrania no habría contratado ningún nuevo blindado en los primeros meses del año, debido a la falta de recursos financieros, que obligan a concentrar los disponibles en sistemas más rentables en términos de coste/eficacia, a la espera de lo que ocurra con el paquete de ayuda europeo de 90.000 millones bloqueado por Hungría.
En cuanto a los combates y los movimientos, los cambios vuelven a ser relativamente escasos. Así, comenzando por Sumy, se ha hablado sobre la expansión de la zona de amortiguación rusa, tras hacerse supuestamente con la aldea de Potapivka recientemente, aunque los ucranianos lo niegan.
Járkov, algunas fuentes conceden a Rusia avances entre Ambarne y Odradne, algo que desde Rusia habían reclamado días atrás, pero que ahora parece reconocerse desde ambos lados.
En Kupiansk, fuentes tradicionalmente más cercanas a Rusia que a Ucrania admiten que las AFU habrían asegurado el control del casco urbano, eliminando los últimos núcleos de resistencia rusa en la ciudad, pese a lo cual seguirían produciéndose combates esporádicos. La situación, además, sería algo más complicada al este de la ciudad, con enfrentamientos en distintas aldeas y direcciones. Además, según se ha sabido, los ucranianos habrían trasladado recientemente a la zona a la 33ª Brigada Mecanizada, anteriormente desplegada en las inmediaciones de Dobropillia.
En dirección a Sloviansk, en concreto en Limán, han seguido los ataques rusos tanto contra el sur y sureste de esta ciudad como contra las vecinas Dibrova, Ozerne, Kryva Luka y Kalenyky. En Siversk, por su parte, la acción de los DRGs rusos es constante.
En el sector de Kosntyantynivka, las tropas rusas han seguido intentando afianzarse en el cuadrante noroccidental, lanzando nuevas incursiones hacia áreas céntricas de la ciudad.
En el sector de Pokrovsk, con la vista puesta en Dobropillia, los rusos han seguido atacando en paralelo a la E50, en este caso entre contraataques ucranianos hacia el este de Udachne.
Al sur del frente, siguen los intentos rusos de llegar a Omel’nyk, con incursiones cada vez más atrevidas. La intención final desde Gualiaipolé, como sabemos, pasa por bloquear Orijiv desde el norte. Es de prever, en cualquier caso, que antes de que esta posición se encuentre en una situación demasiado delicada las AFU lancen algún tipo de contra como la que hemos visto desde Pokrovske recientemente.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
En el apartado internacional, mientras los Estados Unidos continúan concentrando recursos con la vista puesta en una acción terrestre contra Irán, la actualidad en relación con Ucrania sigue marcada por los desencuentros en torno a las conversaciones de paz.
En este sentido, Zelenski ha reconocido que las garantías de paz estadounidenses están supeditadas a la retirada ucraniana del Donbás, algo que Kiev por el momento no está dispuesta a conceder, mientras la presión por parte de Trump aumenta. Según Zelenski, Rusia cuenta con que Washington pierda interés en las negociaciones y se retire del proceso de paz, de forma que Moscú pueda seguir persiguiendo sus objetivos con mayor libertad.
Zelenski, además, en una entrevista concedida al medio galo Le Monde, ha advertido a los europeos de la necesidad de levantar rápidamente el veto húngaro a la ayuda de 90.000 millones de euros, al tiempo que ha defendido la importancia estratégica del Donbás y la necesidad de incrementar la presión sobre el Kremlin no sólo desde los Estados Unidos, sino también desde la UE.
La situación, a propósito de esto último, sigue siendo complicada, máxime mientras dure la campaña electoral en Hungría, ya que más allá de su oposición a Ucrania, Orban utiliza el desencuentro como parte de su estrategia política. Los socios europeos, mientras tanto, apenas se pronuncian, dedicando el tiempo a otros menesteres, como convertir a la UE en miembro fundador del Tribunal Especial para el Crimen de Agresión contra Ucrania. Un gesto importante, pero mucho menos sustantivo de lo que sería necesario para una Ucrania que podría verse obligada a suspender pagos en breve.
Al final, de una forma u otra, todo nos lleva a Hungría, pues desde allí Orban ha anunciado su intención de «reducir gradualmente los suministros de gas» a Ucrania hasta que se restablezca el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba. Algo que no parece preocupar demasiado en una Ucrania desde donde aseguran saber «dónde obtener los volúmenes necesarios si Hungría interrumpe sus suministros». O, al menos, así lo ha declarado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano, Heorhii Tykhyi.
Mientras todo esto se resuelve, y siguiendo con las negociaciones, en esta ocasión sí tenemos mínimas novedades desde Rusia. De esta forma, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha declarado hace unas horas que Rusia se mantiene en contacto con Estados Unidos en relación con una posible solución a la situación en Ucrania, expresando de paso su esperanza en que Washington continúe con sus esfuerzos de mediación. Así, el político ruso ha declarado que “Moscú sigue manteniendo contacto con los estadounidenses a través de los canales habituales. Estamos recibiendo información sobre la evolución de la situación. Agradecemos los continuos esfuerzos de la parte estadounidense por crear las condiciones necesarias para la solución de la cuestión ucraniana ”.
No ha sido el único en pronunciarse, pues también ha hablado el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Mikhail Galuzin, quien ha querido dejar claro que «Seguiremos trabajando para alcanzar nuestros objetivos, que ya son bien conocidos». Galuzin, además, culpaba una vez más a la OTAN de ser la causante última de la invasión rusa de Ucrania, afirmando que «La causa fundamental, como todos saben, es la expansión de la OTAN hacia el este -a pesar de nuestras advertencias sobre lo inaceptable de dicha política-y su intento de absorber a Ucrania y utilizarla como instrumento para infligir una ‘derrota estratégica’ a Rusia».
Además de esto, desde Rusia consideran que la guerra en Irán les beneficia en relación con Ucrania. Es lo que se desprende de las palabras del embajador plenipotenciario del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Rodion Miroshnik, quien ha declarado que el conflicto ucraniano «continuará mientras sea financiado por Occidente» y cualquier cambio en la capacidad de Occidente para financiarlo «influirá en las condiciones de negociación» por lo que si la crisis de Oriente Medio continúa, «no todos los países patrocinadores priorizarán el suministro de recursos financieros y municiones a Ucrania».
Saltamos ahora hasta el Reino Unido, pues tal y como habíamos adelantado en informes previos, finalmente las Fuerzas Armadas británicas podrán ahora abordar y confiscar los buques sancionados pertenecientes a la «flota fantasma» rusa si entran en aguas territoriales del Reino Unido. De este modo, en virtud del comunicado publicado por la oficina del primer ministro Keir Starmer, «las fuerzas armadas y los organismos encargados de hacer cumplir la ley británicos podrán ahora interceptar los buques autorizados por el Reino Unido que transiten por aguas británicas, incluido el Canal de la Mancha». Londres, por cierto, ha sancionado hasta el momento a 544 buques sospechosos de pertenecer a esta «flota fantasma» rusa.
En cuanto a la ayuda internacional, acaba de saberse que Suecia ha concedido un paquete por valor de 240 millones de SEK (unos 24 millones de euros al cambio), destinado a cubrir las necesidades de los menores ucranianos, incluyendo la alimentación en los centros escolares. Desde Ucrania han agradecido públicamente el gesto.
Además de esto, se ha conocido también que el Fondo de Inversión para la Reconstrucción entre Estados Unidos y Ucrania (URIF, por sus siglas en inglés) ha anunciado la aprobación de su primera inversión destinada a reforzar la seguridad de Ucrania. Concretamente, aprobaron una inversión de capital en la empresa de tecnología emergente Sine Engineering (Sine) dedicada a la producción de sistemas de control de radiocomunicaciones para vehículos aéreos no tripulados (UAV). Según el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, «Tanto la economía estadounidense como la ucraniana se beneficiarán de esta innovadora alianza de inversión. Al aprobar la primera inversión del Fondo, demostramos al mercado y al mundo que el URIF está operativo, impulsando la inversión y cumpliendo su mandato de sentar bases sólidas para la recuperación y la futura prosperidad de Ucrania».
También en el plano de la ayuda, aunque en un sentido muy diferente, nos encontramos con nuevas declaraciones de Zelenski, quien ha ofrecido nuevamente la experiencia ucraniana en materia de defensa contra drones a los países de Oriente Medio, incluyendo los drones FPV. Así, según el ucraniano «Ucrania posee esta experiencia y, a cambio de nuestro apoyo, necesitamos ayuda equivalente en las áreas donde enfrentamos mayores desafíos. Esto incluye la protección contra amenazas balísticas y recursos financieros para la defensa. Ucrania ofrece una asociación mutuamente beneficiosa: podemos fortalecer a quienes pueden fortalecernos».
Cambiando por completo de tema, desde Ucrania han querido felicitar a los bielorrusos por su «Día de la Libertad», que se celebra cada 25 de marzo. Por supuesto, la felicitación no aplica al régimen de Lukashenko. De hecho, las declaraciones hechas desde el Ministerio de Exteriores de Ucrania, han sido totalmente opuestas a este:
«Felicitamos a los bielorrusos en el Día de la Libertad, 25 de marzo. Apoyamos al pueblo bielorruso en su lucha por la libertad y un futuro democrático y europeo. Expresamos nuestra solidaridad con todos aquellos que continúan luchando por la libertad. Agradecemos a todos los bielorrusos que luchan en las filas de las Fuerzas de Defensa de Ucrania contra la agresión rusa y recordamos a todos aquellos que sacrificaron sus vidas y su libertad. Bielorrusia no es Rusia. Los bielorrusos son un pueblo europeo que merece y sin duda alcanzará la libertad. Los destinos de nuestros países están intrínsecamente ligados. Y la victoria de Ucrania abrirá el camino a una Bielorrusia libre. ¡Feliz Día de la Libertad! ¡Viva Bielorrusia!».
Lo mismo, aunque en un tono completamente diferente, han hecho respecto de Grecia, que también celebraba en este caso su Día de la Independencia.
Pasando al aparado humanitario, tenemos que durante los últimos días un total de quince niños y adolescentes ucranianos han sido repatriados desde territorios ocupados temporalmente por Rusia, según anunció en Facebook la organización Bring Kids Back UA, de la que hemos hablado en varias ocasiones.
Por otra parte, toca también volver a hablar sobre combatientes extranjeros al servicio de Rusia, un tema candente en África, de donde proceden algunos de ellos, en muchos casos tras ser engañados y caer en redes de trata de personas. Así, se ha sabido que«hasta la fecha, 15 ciudadanos zimbabuenses han perdido la vida en campos de batalla extranjeros tras ser engañados para unirse a conflictos en el extranjero «. Eso, al menos, es lo que ha declarado el ministro de Información de Zimbabue, Soda Zhemu, en una rueda de prensa, sin especificar la ubicación ni las filas a las que se habían unido.
En relación con este tema, desde Ucrania anunciaron el pasado mes de febrero que habían logrado identificar más de 1.780 ciudadanos de 36 países africanos, todos los cuales habrían estado combatiendo en las filas rusas. El ministro de Asuntos Exteriores de Kenia, uno de los países más afectados por este fenómeno, afirmó además la semana pasada que Moscú había accedido a dejar de reclutar kenianos tras denunciar que «Se trata de una vasta red de engaño, explotación y trata de personas » y que constituye, además, una «tendencia inquietante y peligrosa» . De hecho, los servicios de inteligencia kenianos estiman que más de 1.000 de sus ciudadanos fueron enviados a luchar a Ucrania, de los cuales apenas unos treinta habrían sido repatriados, presumiéndose que muchos de los otros habrían fallecido.
Cerramos hoy con energía, en este caso en relación con un nuevo plan en preparación por parte de Ucrania en colaboración con empresas estadounidenses, destinado a incrementar la resiliencia de la red de infraestructuras del país. Para ello, el ministro del ramo ucraniano, el anterior primer ministro Denys Shmyhal, ha estado reunido en las últimas ocasiones con los participantes en el foro CERAWeeek, celebrado en Boston. Desde allí, ha afirmado haber presentado «nuestros planes para desarrollar “centros energéticos”: clústeres autónomos capaces de operar de forma independiente y garantizar la autosuficiencia mediante la generación local. Asimismo, destaqué prometedoras oportunidades de inversión, en particular en la producción y el transporte de gas y petróleo, así como en energías renovables y nuclear. Animé a las empresas a sumarse a los esfuerzos para construir una nueva arquitectura energética para Ucrania y Europa».

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