Mientras que Moscú insiste en que las conversaciones trilaterales están en pausa debido a la situación en Irán y hasta que «los socios estadounidenses» vuelvan a centrarse en Ucrania, Zelenski anunciaba que los miembros políticos de su equipo negociador se dirigen a Estados Unidos para una reunión el sábado. En paralelo, en Bruselas los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete no han logrado cambiar la posición de Hungría, de modo que los resultados del Consejo Europeo han sido de lejos los deseados, pues no se ha desbloqueado la implementación del Préstamo de Apoyo a Ucrania de 90.000 millones de euros ni logrado la adopción del 20º paquete de sanciones. Líderes como Merz, ven las acciones de Hungría como una traición, mientras que desde Budapest insisten en que sin que se reanude el flujo de hidrocarburos a través de Druzhba, no ayudarán a Ucrania. Más allá de esto, la atención internacional sigue centrada en Oriente Medio y en la crisis económica que la subida de los precios de los hidrocarburos podría provocar, si el cierre del estrecho de Ormuz se mantiene.
Tras los últimos ataques rusos, han seguido trascendiendo imágenes y testimonios de daños en localidades ucranianas como Odesa, en la costa occidental del Mar Negro, donde se han registrado tres heridos entre la población civil. Del mismo modo, ha vuelto a ser atacada Járkov, también por drones Shahed/Geran. En total, según los ucranianos, durante la pasada jornada el Ejército ruso habría hecho uso de 133 drones de ataque de larga distancia, de los que las defensas aéreas habrían logrado desviar de su rumbo o interceptar un total de 109 unidades.
A lo anterior, hemos de sumar tanto los ataques con bombas planeadoras, que han afectado a numerosas localidades cercanas a la línea de frente, como el empleo de drones FPV y artillería, lo que ha dejado tres civiles fallecidos en la región norteña de Sumy. También incidentes aislados de difícil encaje, como la muerte de un policía ucraniano en un tiroteo en Sloviansk que podría no haber tenido nada que ver con la guerra.
Más activos que los rusos han estado en esta jornada los propios ucranianos. En este caso, han seguido alcanzando puntos de la península de Crimea, en especial Sebastopol. Allí, además de dejar al menos un muerto y varios heridos, han causado graves daños a un edificio propiedad del conglomerado militar Almaz-Antey, conocido entre otros por ser el fabricante de varios de los sistemas antiaéreos en uso por el Ejército ruso.
Además de esto, los ucranianos habrían atacado también depósitos de municiones en Donetsk, Yalta y Kalanchak; un centro de abastecimiento cerca de Vesele; un depósito de combustible cerca de Novotroitske; y zonas de despliegue de tropas cerca de Yalta y Ovrazhky, según el Estado Mayor del país. Además, entre la noche del 19 y el 20 se han registrado también explosiones en la planta metalúrgica de Alchevsk, en la región ocupada de Lugansk, un objetivo que ha sido atacado en otras ocasiones anteriormente.
Ya por último, en este caso en el Krai de Stavropolskiy, al este de Krasnodar, se habría producido un ataque ucraniano con drones contra la planta química Nevunnomysskyi Azot, algo confirmado tanto por los vídeos en los que se aprecian diversas explosiones, como por los datos de la herramienta FIRMS de la NASA.

Cambiando ahora para analizar la situación en el frente, en una jornada en la que se ha publicado acerca de las escasas oportunidades de supervivencia que deja a los heridos graves el «campo de batalla transparente», tenemos las siguientes noticias, una vez más pocas:
En el sector del Oskil, en Kupiansk, aunque no hay cambios de posiciones, sí han seguido produciéndose combates esporádicos y lanzamientos de FAB por parte de la aviación rusa.
En dirección a Sloviansk, cerca de Limán, aunque no hay cambios territoriales, sí hay testimonio de importantes bajas rusas en los últimos días, incluyendo varios carros y blindados y decenas de ATVs. Al sur del sector de Siversk, por su parte, han seguido los ataques rusos en paralelo a la M03.
En el sector de Konstyantynivka, hemos encontrado referencias no a novedades en el interior de la propia ciudad, sino al oeste, con un ataque ruso sobre la aldea de Pavlivka.
En dirección a Dobropillia, aunque no hay cambios, sí han trascendido pruebas del coste humano que para Rusia ha tenido y tiene mantener la ofensiva en zonas en las que las defensas ucranianas son densas y están construidas como se debe, como es el caso. En concreto, en los apenas 1,5 kilómetros que separan las villas de Novotoretske y Boikivka, al norte de Myrhorad, se sabe que muy seguramente centenares de rusos perdieron la vida en un esfuerzo suicida. Algo que podría repetirse en muchos otros puntos, particularmente hacia Sloviansk y Kramatorsk, las zonas en las que el entramado de trincheras, dientes de dragón, minas, zanjas y todo tipo de construcciones es más abigarrado.
Al sur del frente, mientras los rusos atacan y ganan algo de terreno al norte de Oleksandrohrad, entre los ríos Kamianka, Vovcha y Vorona han continuado los ataques ucranianos contra localidades como Vyshneve, Ternove o Berezove. Según algunas fuentes, de hecho, en torno a esta última los ucranianos habrían pasado a controlar Stepove y Kalinivske recientemente. Más al oeste, mientras luchan por el control de Rivne y según esta misma fuente, los ucranianos habrían retomado Yehorivka y Privillya, algo sobre lo que ya habíamos hablado, pero sobre lo que no hay acuerdo entre mappers.
Por último, en torno a Hualiaipolé continúan los tiras y aflojas, con los rusos tratando de que sus DRGs se asienten en las localidades vecinas y las AFU intentando imponer el mayor coste posible en vidas, asumiendo a cambio las menores bajas posibles. En las últimas horas, nuevamente, el Ejército ruso ha intentado sobrepasar Zalizhnychne desde el norte y el sur, en este caso avanzando por la T0508.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
El apartado internacional sigue, un día más, marcado por la guerra en Oriente Medio, en donde israelíes y estadounidenses suman ya la friolera de 15.000 ataques aéreos contra Irán y en donde la guerra se ha extendido cada vez más a las refinerías e instalaciones de almacenamiento y transporte de crudo.
Irán, que sigue planteando exigencias maximalistas y sin sentido (que recuerdan en cierto modo a las de Rusia semanas antes de la invasión), se mantiene firme en su estrategia de secuestrar la economía global tanto mediante el cierre del estrecho de Ormuz, como a través de ataques a instalaciones sensibles en la región, como ha ocurrido hace unas horas en Qatar o en el propio Israel, en donde ha sido atacada la refinería de Haifa. Una estrategia que podría dar sus frutos si, como prevén algunos, el crudo llega a alcanzar picos de 180 dólares en las próximas semanas.
Desde Estados Unidos, mientras buscan una salida a esta crisis que sea aceptable para sus intereses, basculan entre restar importancia a la escalada de precios en los hidrocarburos (que afecta más a Asia que a América o Europa, sin duda) y encontrar equilibrios que permitan que el golpe no sea tan duro ni para sus aliados, ni para el comercio internacional o sus aliados, reacios a colaborar en cualquier misión destinada a reabrir Ormuz, lo que ha provocado la enésima declaración altisonante por parte, en este caso, de Hegseth.
Y es que la alternativa que se plantea, la apertura de Hormuz por la fuerza, si bien no es imposible, sí implica enormes riesgos militares y costes económicos, sin que esté claro el beneficio real para los Estados Unidos, pues en términos de poder global y de competición con potencias como China, desviar excesivos recursos a esta región podría ser un error mayúsculo.
A partir de ahí, alternativas intermedias, como crear un sistema de convoyes y de reaseguro de los buques civiles que tomen parte en ellos, están en estudio, aunque todavía no está del todo claro si el proyecto saldrá adelante o no. Todo ello mientras la USAF y la US Navy tiran, casi literalmente, a todo lo que pueda suponer una amenaza, con la idea de limitar la capacidad iraní para causar daños al tráfico civil, que continúa básicamente paralizado, con la excepción de aquellos buques que de una u otra forma colaboran con Rusia o forman parte de su flota en la sombra.
Y mientras tanto, la cuestión ucraniana y la forma en que esta crisis podría impactar sobre ella, de fondo…
Comenzamos a hablar, ahora sí ya centrados en la guerra de Ucrania, sobre la que ha sido una jornada dominada por la actividad en Bruselas, ya que se daban cita los líderes de los Estados miembros de la UE, pero también por las últimas declaraciones en cuanto a las negociaciones de paz.
En Moscú, el Kremlin insistió en que las conversaciones trilaterales entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania están en una “pausa coyuntural” por razones “evidentes”, es decir, por el conflicto en Irán. En este sentido, el portavoz Dmitri Peskov, afirmaba que, cuando “nuestros socios estadounidenses” puedan volver a centrarse en Ucrania, Moscú espera retomar el proceso.
Unas declaraciones que contrastan con las de Ucrania, pues Zelenski afirmaba que “es hora de poner fin” a la pausa y anunció que el equipo negociador ucraniano, en particular la parte política, ya estaba en ruta para una reunión en Estados Unidos el sábado.
En paralelo, ha señalado que el jefe del equipo negociador, Rustem Umerov, ha estado en las principales capitales de la región del Golfo y que hay un entendimiento de que se pueden alcanzar nuevos acuerdos con ellos.
Por otro lado, Zelenski ha participado por videoconferencia en la Cumbre de los líderes de la UE. En su discurso expresó sus expectativas de que la UE saque adelante el 20º paquete de sanciones e implemente el Préstamo de Apoyo y logre superar el veto húngaro, y señalando que Ucrania por su parte “está haciendo lo necesario” teniendo en cuenta que aceptó la oferta de la UE de recibir asistencia técnica. Al mismo tiempo, Zelenski insistía en que Rusia debe sentir las pérdidas económicas a través de sanciones y “debe ver con claridad y sentir que Ucrania estará en Europa, y que esto es imparable”, subrayando que es necesario que los rusos no lleguen a las negociaciones sintiendo que su posición se ha fortalecido significativamente. Así, reiteraba que, si hay una fecha clara de adhesión, “significará que Rusia no podrá bloquear nuestra adhesión de ninguna manera”.
En cuanto a los resultados del Consejo Europeo, de lejos los deseados. Finalmente han adoptado conclusiones sobre Ucrania respaldadas por 25 líderes (sin Hungría y Eslovaquia), reafirmando el apoyo inquebrantable a Kiev en las negociaciones de paz y acogiendo los esfuerzos diplomáticos en urso. Los líderes insistieron en la urgencia de adoptar rápidamente el 20º paquete de sanciones para reducir los ingresos energéticos rusos, restringir su sistema bancario, combatir la flota fantasma y cerrar las lagunas a la elusión de las sanciones. Asimismo, en las conclusiones se reitera el compromiso con la resiliencia ucraniana y la presión sobre Rusia para lograr un acuerdo justo.
Pese a todo esto, lo cierto es que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE no han logrado hacer cambiar de postura al líder de Hungría, Viktor Orbán, para lograr desbloquear el Préstamo de Apoyo a Ucrania por 90.000 millones de euros para 2025-2027. De hecho, Orbán llegó a la reunión insistiendo en su posición: ayudarán a Ucrania cuando se reanude el suministro por el oleoducto Druzhba.
Por su parte, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, pidió “coraje político” para sacar adelante el préstamo, pues “hay alternativas” para sacarlo adelante, subrayando la urgencia de mostrar apoyo a Ucrania. La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, afirmaba que la UE “lo logrará de una manera u otra” y denunció que el préstamo está bloqueado porque “un líder no está cumpliendo su palabra”.
En cuanto a las reacciones de los líderes, el canciller alemán Friedrich Merz calificó el bloque como un acto de “deslealtad flagrante” dentro de la UE y que no se deberían tener en cuenta las “objeciones de un único país de la UE”, mientras que el presidente francés Emmanuel Macron avisó de que “no hay plan B” porque el plan A -el compromiso alcanzado en diciembre de 2025- debe cumplirse.
En respuesta a las declaraciones de Merz, el ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjaró advirtió de que intentar “puentear” el veto tendría consecuencias para el funcionamiento futuro de la UE y señalaba que “diga lo que diga el canciller alemán, las normas europeas son claras” de modo que la concesión del préstamo “solo será posible si se infringen abiertamente estas normas”.
Para concluir y cambiando de tercio, hay que hacer referencia a que el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ha ordenado la liberación de 250 presos políticos a cambio de que Estados Unidos levante sanciones contra Minsk; algo que desde la UE ven como “un paso positivo y tangible” y dan las gracias a Washington por haber mediado.
Además, Lukashenko declaraba que Bielorrusia sigue siendo un aliado del presidente Trump a pesar de los “ciertos errores” cometidos por su administración, e instaba a Washington a discutir “los problemas regionales”, pero también los globales, yendo más allá de Ucrania y Oriente Medio.

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