Zelensky ha anunciado que la próxima reunión trilateral entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia se ha pospuesto a petición de Washington ya que “actualmente, la prioridad y toda la atención de los socios se centran en la situación en Irán”. Una noticia que habría llegado en una jornada en la que Trump y Putin han conversado sobre Oriente Medio y Ucrania, en lo que desde Rusia se ha calificado como una reunión «seria, franca y constructiva”. Putin, por cierto, ha asegurado que está dispuesto a suministrar petróleo y gas a los países europeos si estos se declaran a favor de una “cooperación duradera y estable” con Moscú. Todo mientras Hungría pedía a la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen que la UE revise y levante de inmediato la prohibición de importar hidrocarburos rusos. Algo que no parece muy probable, toda vez que la alemana ha declarado hace unas horas que “Europa siempre apoyará a Ucrania, pase lo que pase en el resto del mundo”. Y, mientras tanto, han seguido un día más los combates y los intercambios a larga distancia, con el mundo no obstante mirando a Irán y a los precios del crudo, que no han dejado de oscilar.
Entre crecientes rumores de que el hijo de Jameneí, recién elegido como sucesor, podría estar como mínimo herido, apenas unas horas después de ser designado como nuevo líder supremo de Irán, tanto esta guerra como la de Ucrania continúan. Lo hacen con un dato curioso, que permite comparar no tanto la importancia de uno y otro escenario, como:
- la capacidad adquisitiva de los protagonistas;
- la poca disposición real de los aliados europeos de Ucrania y Estados Unidos a enfrentar la amenaza de los misiles balísticos rusos (recordemos que Ucrania cifró en 27 unidades sus necesidades de sistemas antiaéreos Patriot) para cubrir las ciudades del país;
- lo poco que se ha atendido a las lecciones de Ucrania a la hora de prepararse para la «guerra de salvas» en otras latitudes, aun sabiendo que el país que seguramente más estaba trabajando en drónica de ataque a larga distancia y misiles balísticos era Irán (con fuerte colaboración con Rusia en ambas direcciones, por cierto).
Nos referimos a un dato revelado por el asesor presidente ucraniano, Dmytro Lytvyn, quien ha afirmado que durante los cuatro años de guerra en Ucrania, Kiev recibió sólo unos 600 misiles Patriot de la versión más avanzada (PAC-3 MSE). Cifra que choca con los más de 800 misiles Patriot en sus distintas versiones que se han empleado en apenas una semana en todo Oriente Medio, muchos de ellos para hacer frente a drones de apenas unos miles de euros, en lo que es sin duda un derroche, aunque comprensible.
Sin duda, nuestros lectores recordarán que ya en nuestro número 3, allá por mayo de 2018, publicamos un artículo sobre la «Letalidad Distribuida», lo que por entonces era el nuevo CONOP de la US Navy, en el que se hablaba ya específicamente sobre «guerra de salvas» y se explicaba lo insostenible que era mantener la defensa aérea en tiempos de relaciones de costes cada vez más ilógicas. De hecho, se decía explícitamente:
«Para que el lector lo entienda, podemos atender un ejemplo sencillo, tomando como punto de partida un destructor de la clase Arleigh Burke. Como es bien sabido, dichos buques equipan un número determinado de misiles injertos en las celdas de un sistema de lanzamiento vertical (VLS). En el caso que nos ocupa, el número de celdas asciende a 90 en los Flight I y a 96 en los Flight II, IIA y en los futuros Flight III.
Esto no implica que el número máximo de misiles admitidos sea ese, dado que algunos modelos, por su tamaño, pueden acomodarse en packs de 2 o 4 en una sola celda, como ocurre con los RIM-162 ESSM (Evolved SeaSparrow Missile). 96 celdas pueden parecer muchas, pero no importa únicamente el número de estas sino también el reparto que se haga entre los diversos misiles.
Lo normal es que un DDG utilice un reparto en el que los misiles SM-3 ocupen aproximadamente el 10% de los silos, los SM-6 el 20%, los SM-2 el 30%, los ESSM apenas el 10%, los misiles de crucero Tomahawk el 25% y los RUM-139 VL-ASROC el 5% restante. Traducido a cifras absolutas, esto quiere decir que un buque de la clase Arleigh Burke navegará con 8-10 misiles SM-3, 18-20 misiles SM-6, 26-30 misiles SM-2, 36-40 ESSM y 22-24 Tomahawk en sus celdas, además de 4-5 VL-ASROC.
Como complemento, además, estos destructores incorporan sistemas de defensa de punto Phalanx de 20mm y la suite de guerra electrónica AN/SLQ-32. Dado que en ningún caso se puede asegurar que cada interceptor vaya a derribar un misil que se acerca, lo normal en estos casos es lanzar dos misiles para cada amenaza, con el objetivo de maximizar las probabilidades de interceptarlo.
Así, los 88-100 interceptores disponibles en el mejor de los casos podrán abatir -y es mucho suponer- de 44 a 50 misiles enemigos. Todo ello, pese a ser impresionante supone -según los cálculos de instituciones como CSBA- que la defensa antiaérea/antimisil de un destructor valorado en 2.000 millones de dólares podría ser superada (saturada) utilizando una salva de misiles cuyo valor, en el peor de los casos, no alcanzaría los 200 millones de dólares.
Esto nos sitúa ante un problema mayor: la desfavorable relación de costes entre el atacante y el defensor. Si cada ASCM supersónico tiene un coste para China de entre 2 y 3 millones de dólares, cada misil de crucero subsónico de alrededor de 1 millón de dólares y cada MRBM DF-21 cuesta sobre los 15 millones de dólares, es imposible hacer frente a dichas amenazas -salvo en el caso del último y con ciertas precauciones- con interceptores SM-6 con un coste unitario de 3,8 millones, máxime sabiendo que se deben utilizar en proporción de 2 a 1 para maximizar las posibilidades de derribo».
Desde entonces, la situación no ha hecho más que complicarse, de forma que los vectores de ataque se han vuelto todavía más baratos, letales y ubicuos. Las tecnologías para hacerles frente sin duda han evolucionado y la ventana de oportunidad se cerrará en parte en los próximos años, aunque el conjunto del sistema será más inestable y los incentivos a un primer ataque seguramente se mantengan altos (de hecho, la necesidad de acabar con las lanzaderas explica en buena medida el ataque «preventivo» de Estados Unidos e Israel a Irán).
Es decir, que no hay excusa alguna para no haber invertido lo suficiente antes de 2022 en un problema que era conocido por todos, de modo que nadie puede decir que no lo vio venir, cual si de cisne negro se tratase y, mucho menos, para no haber incrementado la producción de toda la gama de sistemas antiaéreos, antimisil y C-UAS, particularmente en la UE. En el caso de Ucrania, la fuerza de los acontecimientos le ha obligado a avanzar mucho en estos años tanto en defensa (es más, ya se habrían desplegado en Jordania) como en ataque, con vectores como el FP-9, misil balístico propio que podría alcanzar Moscú según el CEO de FirePoint (por otra parte, la ciudad con la red de defensa aérea/antimisil más densa del mundo).
Mientras tanto la UE como explica a la perfección Nacho Alarcón, en lugar de hacer los deberes sigue jugando a hablar el lenguaje del poder del mismo modo en que un LLM como ChatGPT o Gemini parecen entender las respuestas que nos dan cuando introducimos un prompt. Lo que no quiere decir en absoluto que tengan «agencia» o que los datos que nos devuelven como respuesta les importen una higa, ya que no los entienden y no son más que el resultado de una serie de correlaciones estadísticas. En el caso de la UE, como toca parecer serios, Von der Leyen ha pronunciado su discurso más «realista». Y sonaría bien, de no ser por el trasfondo que lo motiva y que se explica a lo largo del siguiente hilo. Con estos mimbres, desgraciadamente, cambiar las cosas es y seguirá siendo muy complicado.
Siguiendo con los ataques a larga distancia, en este caso contra Ucrania, entre los días 8 y 9 de marzo se registró cierta actividad, con el empleo por parte rusa de hasta 199 vectores, incluyendo dos misiles balísticos Iskander-M y 197 drones de ataque de distintos tipos. De estos, según los datos oficiales las defensas aéreas ucranianas habrían derribado o neutralizado hasta 161 drones y ningún misil.
Desde entonces, la actividad se ha reducido, aunque han seguido registrándose ataques contra ciudades como Dnipró, en donde varias viviendas han resultado alcanzadas y al menos cuatro civiles han resultado heridos como consecuencia. También nuevamente contra Járkov, atacada brutalmente la jornada anterior como sabemos, y en donde el saldo final fue de 11 muertos. Más recientemente, un nuevo ataque ruso con drones ha dejado cinco heridos más en el distrito industrial de la ciudad.
Además de lo anterior, las bombas planeadoras, la artillería y los drones FPV han seguido empleándose por centenares (miles de disparos en el caso de la artillería), causando problemas en distintos puntos cercanos al frente, como Bilenke, en la región de Zaporiyia, que ha sufrido un apagón total como consecuencia de los ataques rusos.
En cuanto a los ucranianos, han estado particularmente activos contra las defensas aéreas rusas, frente a las cuales han adquirido unas habilidades extraordinarias en los últimos tiempos. Así, por ejemplo, han destruido o dañado tres sistemas Pantsir-S1 sobre Crimea, alcanzando además instalaciones militares en el aeródromo de Kirovske.
En otro orden de cosas, ha sido también noticia, aunque en este caso en el dominio cibernético, el ataque llevado a cabo al parecer por hackers rusos contra diversas cuentas de WhatsApp y Signal. Así, según se ha anunciado desde el Servicio General de Inteligencia y Seguridad de los Países Bajos (AIVD): «los piratas informáticos estatales rusos están involucrados en una campaña cibernética global a gran escala para obtener acceso a las cuentas de Signal y WhatsApp pertenecientes a dignatarios, personal militar y funcionarios públicos».
comunicado .
En cuanto a la actividad sobre el frente, la primera noticia a destacar es la muerte del coronel Oleksandr Dovhach, comandante de la 39ª Brigada de Aviación Táctica ucraniana, quien falleció hace unas horas durante una misión de combate en el este del país, según han anunciado desde la Fuerza Aérea ucraniana a través de su cuenta de Telegram. Al parecer, el Su-27 que pilotaba habría sido alcanzado por un misil R-77M disparado por un Su-35 ruso.
Más allá de esto, las noticias sobre combates o cambios territoriales son prácticamente inexistentes, a pesar de que los enfrentamientos, obviamente, continúan.
Entre las pocas noticias, nos encontramos, al sureste de Kupiansk, con pequeños progresos y ataques rusos en torno a la aldea de Podoly.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk desde Siversk, lo más destacable sigue ocurriendo tanto en torno a Ryznikivka al norte, como a la M03 al sur. Las defensas ucranianas, pese a todo, aguantan en ambas zonas.
Desde Konstyantynivka, donde los combates y los bombardeos rusos siguen siendo intensos, las únicas noticias hacen referencia al estancamiento, más que a otra cosa, con las AFU logrando pese a todo mantener algunas posiciones al sur de la carretera T0504.
En torno a Pokrovsk, las únicas novedades serían los pequeños avances rusos al norte de Udachne, una zona de la que periódicamente han sido rechazados por las AFU, volviendo una y otra vez a la casilla de salida en el pasado.
En cuanto al sur del frente, tenemos que se ha pronunciado el jefe de Estado Mayor ucraniano, Oleksandr Syrskiy, quien ha dicho que por primera vez desde 2024 y la ofensiva en la región rusa de Kursk, las fuerzas ucranianas han recuperado más territorio ucraniano en un mes del que las tropas rusas habrían conquistado en ese mismo plazo. Sea o no lo que dice el general ucraniano, las últimas horas nos dejan ataques rusos en el recodo del río Vovcha y hacia Novopavlivka, del mismo modo que en la línea del Haichur y la T0401, entre Pokrovske y Gualiaipolé, con DeepState reconociendo pequeñas ganancias rusas al suroeste de esta última ciudad.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Iniciamos el repaso de la actualidad internacional con las noticias relativas a las negociaciones de paz, pues el presidente Zelenski ha anunciado que la reunión trilateral entre Ucrania, Estados Unidos y Rusia prevista inicialmente para esta semana se ha pospuesto a sugerencia de Estados Unidos, ya que “actualmente, la prioridad y toda la atención de los socios se centran en la situación en Irán”.
Asimismo, el mandatario ucraniano acusó a Rusia de “manipular la situación en Oriente Medio” y convertir los ataques del régimen iraní contra sus vecinos y bases estadounidenses en un segundo frente en la guerra que Rusia libra contra Ucrania y, en general, contra todo Occidente”.
En paralelo, los presidentes Trump y Putin conversaban por teléfono por primera vez desde diciembre de 2025 y durante casi una hora. Según el asesor presidencial, Yuri Ushakov, “la conversación se centró en la situación del conflicto con Irán y las negociaciones bilaterales en curso, con la participación de representantes estadounidenses para resolver la cuestión ucraniana”. Por otro lado, Ushakov ha señalado que la llamada se ha producido a iniciativa de EE. UU. para “discutir una serie de cuestiones extremadamente importantes relacionadas con la evolución actual de la situación internacional”, así como que “la conversación fue seria, franca y constructiva”.
Durante el día, el líder ruso también ha expresado su “apoyo inquebrantable a Teherán y nuestra solidaridad con nuestros amigos iraníes. Rusia ha sido y será un socio fiable de la República Islámica” en su mensaje de felicitación al nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, quien considera que “continuará con honor el legado de su padre y unirá al pueblo iraní frente a duras pruebas”.
Por otro lado y ligado con Oriente Medio, Putin ha asegurado que está dispuesto a suministrar petróleo y gas a los países europeos si estos se declaran a favor de una “cooperación duradera y estable” con Moscú. En sus propias palabra: “Estamos dispuestos a colaborar con los europeos, pero necesitamos que nos den señales de que están listos y dispuestos. Si las empresas europeas, los compradores europeos, deciden repentinamente reorientarse y garantizarnos una colaboración duradera y estable, libre de consideraciones políticas…nunca nos hemos negado”.
Por su parte, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, ha dejado claro que “los regímenes de Moscú y Teherán son inseparables: cooperan, intercambian recursos, armas y tecnología” y que “represen tan la misma amenaza para Ucrania, Europa, Estados Unidos y los países del Golfo”. Además, considera que “la guerra contra el régimen iraní y la defensa de Ucrania contra la agresión rusa constituyen dos teatros de operaciones de un mismo conflicto”; declaraciones que nuestros lectores asociarán con nuestros informes anteriores en los que explicábamos que estamos ante una suerte de “Guerra de los Siete Años”.
Del lado de Ucrania, Zelenski comentaba que hasta el momento cuentan con 11 solicitudes de países vecinos de Irán, países europeos y EE. UU., para que les brinden apoyo “en la protección de vidas, los interceptores pertinentes, los sistemas de guerra electrónica y el entrenamiento”. En lo que concierne a la respuesta de Ucrania, Zelenski ha señalado que Kiev está dispuesto a responder positivamente a las solicitudes “de quienes nos ayudan a proteger la vida de los ucranianos y la independencia del país”, confirmando que algunas solicitudes ya se han atendido “con decisiones concretas y apoyo específico”.
Pasando a la cuestión energética, en plena campaña electoral Hungría ha pedido a la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen que la UE debe revisar y levantar de inmediato la prohibición de importar hidrocarburos rusos y, además, ha anunciado un tope interno a los precios de los combustibles, ligándolo a la guerra en Oriente Medio y al parón en el suministro a través del oleoducto Druzhba que, recordemos, consideran junto con Eslovaquia, que Ucrania estaría bloqueando. Además, esto último lo califica como “la amenaza más grave no solo para Hungría y Eslovaquia, sino para toda la UE”. De este modo, el primer ministro Viktor Orbán está empleando la situación en Irán y la disputa de Druzhba para aumentar la presión sobre Bruselas y sostener su campaña a nivel interno contra las sanciones rusas.
Pasando a otras cuestiones, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, ha conversado con su contraparte lituana, Kęstutis Budrys, para discutir principalmente sobre el refuerzo de las sanciones, la cooperación energética y la importancia de mantener una coordinación más estrecha para fortalecer la resiliencia, así como sobre el incidente con Hungría y la contribución de Ucrania a la seguridad internacional e, incluso, la experiencia del país contra “amenazas emergentes que afectan a regiones como Oriente Medio”; es decir, experiencia C-UAS.
También ha hablado durante el día con su homólogo polaco, Radosław Sikorski, a quien ha informado sobre la situación en el campo de batalla y el estado actual de los esfuerzos diplomáticos, pero también sobre la ampliación de su cooperación en defensa, seguridad, reconstrucción y energía, y de impulsar el proceso de adhesión de Ucrania a la UE. Asimismo, intercambiaron opiniones sobre “el alarmante incidente” con Hungría que terminó con la detención y posterior liberación de siete ciudadanos ucranianos y la incautación de vehículos bancarios. Además, el Ministerio de Exteriores ucraniano publicaba hoy un comentario diciendo que se habían cometido graves violaciones de los derechos de los ciudadanos ucranianos durante su detención, mientras que desde Hungría redactaban un proyecto de ley para permitir que las autoridades fiscales retengan los miles de millones y el oro incautados. Precisamente y relacionado con Hungría, Sybiha destacó que “es inaceptable” que un solo país bloquee el Préstamo de Apoyo a Ucrania de 90.000 millones de euros.
Sobre este asunto se ha pronunciado la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ha asegurado en su discurso en la Conferencia de Embajadores de la UE, que la promesa de facilitar el Préstamo de Apoyo a Ucrania por importe de 90.000 millones se cumplirá pese a los obstáculos para lograr su aprobación final. Además, señalaba que “Europa siempre apoyará a Ucrania, pase lo que pase en el resto del mundo”.
También relacionado con la ayuda, el gobierno ucraniano ha informado de la aprobación de la asignación de 1.500 millones de euros para financiar la recuperación y el desarrollo de Ucrania a través del “Marco de Inversión para Ucrania” (UIF) de la UE.
Para concluir, el gobierno ucraniano también ha anunciado su decisión de designar al Fondo de Propiedad Estatal como entidad gestora de 1.592 vagones de tren pertenecientes a empresas rusas que fueron incautados en Ucrania. De este modo y según explica la primera ministra, Yuliia Svyrydenko, esta decisión “pone en marcha un mecanismo para confiscar bienes del Estado agresor y utilizarlos posteriormente en beneficio de Ucrania”.

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