Guerra de Ucrania – Día 1473

Continúan los comentarios sobre el posible levantamiento de sanciones al petróleo ruso, esta vez desde el Kremlin, siguiendo a las declaraciones previas hechas desde el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Además, desde el Ministerio de Exteriores ruso, han afirmado que Israel está ganando en la competición con Ucrania por la atención de Estados Unidos y el suministro de interceptores; un tema que también ha tocado Zelenski, agradeciendo a los que recuerdan la iniciativa PURL. Además, ha recordado que los ucranianos continúan dispuestos a apoyar con su experiencia y conocimiento, a los países de Oriente Medio atacados por Irán. En paralelo, continúan las tensiones entre Ucrania y Hungría, esta vez con un Orban en plena campaña electoral, asegurando que no permitirá el chantaje ucraniano en relación con el oleoducto Druzhba. Mientras todo esto ocurre, Irán sigue centrando la atención internacional, discutiéndose acerca de aspectos como el número de municiones empleadas, la efectividad de la campaña Israelí y estadounidense a la hora de terminar con las capacidades de ataque iraníes o el resultado de una guerra que es un evidente éxito operacional por el momento, pero que podría no serlo a nivel estratégico, pues nadie tiene todavía del todo claro cuál es el objetivo último de Trump.

La última jornada de guerra en Ucrania llega particularmente huérfana de noticias, mientras la atención internacional continúa volcada en Oriente Medio, en donde Estados Unidos e Israel siguen con sus ataques contra un Irán del que Trump afirma esperar únicamente una «rendición incondicional».

Más allá de la retórica, las palabras del estadounidense implican que lo que EEUU pretende es un cambio de régimen que puede traducirse como la desaparición de la república islámica, siendo esta sustituida por otro actor, del que se desconoce todavía su forma.

Decimos esto porque este podría ser por ejemplo una república laica dominada por sectores más moderados de la sociedad iraní, y capaz de llevar a cabo la transición de Irán hacia la órbita occidental o, por el contrario, uno o varios regímenes débiles y enfrentados que mantendrían la región en lucha sine die y lo que ahora es Irán como una potencia menor, en lugar de como el aspirante a hegemón regional que ha venido siendo en los últimos años.

A la espera de ver qué nos depara el futuro a medio y largo plazo, por el momento los dos aliados continuarán con la segunda fase de su operación, centrada en destruir al IRGC, la industria de defensa y, en general, cualquier institución, organización y recurso que pueda servir de soporte o medio de proyección al poder de los elementos más radicalizados del anterior régimen; de ahí que Israel haya decidido cargar también contra Hezbolá en Líbano, en este caso con el apoyo del propio Ejército libanés y para mayor sufrimiento de una población que ve cómo su país no termina de estabilizarse y prosperar, en un momento en el que muchos pensaban que las protestas y crisis de 2021 se habían superado ya y la situación era más halagüeña. Todo lo anterior implica, como hemos venido diciendo, con el consiguiente riesgo de crear un vacío de poder que devore a Irán como ocurriera con el Irak post-2004.

Por cierto, que desde distintas instancias, generalmente prorrusas, prochinas y, por supuesto, iraníes, se han venido publicando muchísimos mensajes incidiendo en ideas como que Irán ha decidido no atacar a los socios de EEUU e Israel en la región que no le ataquen por voluntad propia, o como que su cantidad de misiles es inconmensurable y podrían hacer uso de ellos en el futuro o, incluso, que los atacantes están prestos a quedarse sin misiles interceptores y sin armas de precisión para continuar con las operaciones de bombardeo. Todo lo cual, no deja de ser mentira, algo que hay que tener en cuenta para hacer una análisis correcto de la situación.

Para hacer el análisis correcto, hay que tener en cuenta que a pesar de no tener una estrategia de salida clara (lo que podría culminar en desastre a largo plazo pese al impresionante éxito táctico y operacional), los Estados Unidos e Israel han lanzado esta operación asumiendo un riesgo calculado, de forma que esperaban causar un daño suficiente a las capacidades de lanzamiento de misiles balísticos de Irán (su capacidad más temible) antes de que los sistemas antiaéreos y misiles interceptores desplegados en la región, sufriesen un desgaste o daño inasumible (paliado además por las compras de última hora). De hecho, lo han conseguido, por la vía de destruir los lanzadores iraníes y las «ciudades de misiles», de forma que es irrelevante cuántos misiles queden a Irán en su inventario, ya que no puede utilizarlos, algo que queda sobradamente demostrado por la reducción en el número de lanzamientos de grupos de drones y, por supuesto, de misiles.

En este sentido, las ofertas de no atacar a los países vecinos son más una muestra de debilidad (que agrava las divisiones internas), que de fortaleza, máxime en un momento en que algunos de ellos, incluyendo Azerbaiyán, han amenazado con unirse a los ataques contra Irán. Es más, la reapertura de algunos aeropuertos, aunque todavía tímida, es el mejor indicativo del fracaso iraní, después de años de preparación para librar una guerra de salvas que se ha demostrado que, sin superioridad aérea, es mucho más difícil de librar de lo que muchos creían.

La otra parte de la ecuación, la del número de PGMs en poder de Israel y Estados Unidos, es todavía peor para los intereses del régimen teocrático. En esta semana de campaña, apenas se han empleado unos pocos miles de estas armas guiadas, mientras se hacen anuncios de próximas compras a una escala varios órdenes de magnitud mayores, en preparación para posibles conflictos en áreas como Indo-Pacífico. Es decir, que no hay ningún riesgo de escasez, mientras las operaciones aéreas continúan a un ritmo altísimo y se prevé que sigan así durante bastante tiempo, salvo cambio político claro.

Explicado esto, volvemos a Ucrania, país que tras los ataques masivos de la jornada anterior, ha informado del lanzamiento, por parte rusa, de dos misiles balísticos Iskander-M, así como de 117 drones de ataque tipo Shahed, Gerbera, Italmas, etc. De este total, han anunciado también el supuesto derribo o neutralización de 98 de los drones, pero de ninguno de los misiles.

Entre los puntos alcanzados en esta jornada destacan Sumy, así como Chuhuiv, sin que haya apenas información sobre daños en otras regiones y ciudades de Ucrania. Por supuesto, los ataques con bombas planeadoras, artillería o drones tácticos tipo FPV han continuado también, aunque por el momento no han trascendido nuevos daños de consideración.

Sí se ha hablado, a propósito de Ucrania, de los daños dejados por el frío en esta pasada temporada invernal en la capital del país, Kiev. Se celebra desde el país que, a pesar del lanzamiento centenares de drones y decenas de misiles contra esta localidad (y sus infraestructuras) durante los tres meses de invierno, no se haya producido ninguna baja humana causada directamente por el frío. Los problemas y dificultades, empero, han sido superlativos, igual que el sufrimiento de la población.

Del lado contrario, apenas hemos tenido noticia de ataques ucranianos contra la localidad de Armavir, en la región rusa de Krasnodar, alcanzando posiblemente varios depósitos de combustible, como se desprende de alguno de los vídeos que se han ido publicando en redes sociales.

En cuanto a los combates y los movimientos, las noticias son pocas también hoy, por no decir nulas.

Entre las pocas novedades tenemos, al norte del frente, en la región de Sumy, que DeepState, una fuente como sabemos ucraniana, reconoce algunos recientes avances rusos en dirección a Krasnopillia.

En el de Pokrovsk, los ucranianos reconocen también los últimos progresos rusos hacia el interior de Hryshyne, localidad que abre la puerta a Novoleksandrivka y, con ello, a avanzar localidad a localidad hacia el noroeste (recordemos que los avances buscan evitar siempre que sea posible el campo abierto) y, hacia el norte, hacia Dobropillia, zona en cualquier caso de la que los rusos han retirado unidades recientemente para hacer frente a los ataques ucranianos en los ríos Vovcha y Haichur.

Al sur del frente, por último, DeepState reconoce la pérdida de todo el cuadrante sudoccidental de Gualiaipolé, aunque está lejos de recoger en sus mapas las últimas incursiones rusas que, quienes nos hayan venido leyendo, sabrán que han ido más allá de Staroukrainka y Zaliznychne.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Comenzamos el repaso de la jornada internacional del lado de Rusia con las últimas declaraciones del enviado Kirill Dmitriev, quien ha afirmado que Moscú y Washington están discutiendo un posible alivio de las sanciones sobre el petróleo ruso, “ya que las sanciones occidentales han demostrados ser perjudiciales para la economía mundial”. Por tanto, declaraciones en línea con los comentarios del día anterior del secretario del Tesoro de EE. UU. sobre la posibilidad de flexibilidad medidas para estabilizar el mercado energético. Según María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Estados Unidos busca reconfigurar el panorama energético para adaptarlo a sus propias necesidades y resolver sus problemas económicos.

Desde Rusia, el enviado del Ministerio de Exteriores Rodion Miroshnik señalaba que Israel claramente está ganando, y no Ucrania, en la competencia por la atención de Estados Unidos y por los misiles Patriot, así como que  las declaraciones de Zelenski sobre los daños en Druzhba son falsas y que Kiev busca cortar el suministro a Hungría “antes de las elecciones”; dos temas que trataremos a continuación.

Del lado de Ucrania,Zelenski ha conversado con el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre “todos los temas clave que actualmente son importantes para las seguridad de nuestros países y de Europa”. En otras palabras, sobre el apoyo a Ucrania, incluido el préstamo de la UE de 90.000 millones de euros, la situación en Oriente Medio y el Golfo -con el galo apoyando las propuestas ucranianas de contribuir con su experiencia en materia antidrón-, y también sobre los “formatos diplomáticos conjuntos en las próximas semanas”, aunque sin dar más detalles.

Además, el presidente ucraniano sigue conversando con líderes de Oriente Medio. Hoy ha sido el turno del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman con quien ha discutido sobre la seguridad en la región y sobre cómo contrarrestar las amenazas del régimen iraní. De este modo, Kiev busca seguir siendo “parte de la solución” tratando de ofrecer su ayuda a los países involucrados, pero, al mismo tiempo, sin poner en riesgo el suministro de armamento que en Ucrania necesitan recibir con urgencia de sus socios. Sobre esto último precisamente, el líder ucraniano daba las gracias a “todos los que recuerdan el programa PURL, que nos permite comprar interceptores estadounidenses para Patriots”.

En materia de sanciones, Zelenski lamentó que no haya avances ni en el 20º paquete de sanciones de la UE ni en el Préstamo de Apoyo de 90.000 millones de euros, pese a que Europa reconoce que es vital. Anunció, además, que la próxima semana estará dedicada a trabajar con los europeos para que las decisiones necesarias “empiecen a funcionar”.

En paralelo, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, hacía hincapié en que la presión sobre Rusia debe incrementarse, insistiendo en que el régimen de Moscú “no solo aterroriza a Ucrania”, sino que “propaga el terror por todo el mundo” y “ayuda a Irán a asesinar y destruir”. En consecuencia, defendía que no debe haber una relajación de las sanciones contra el agresor, pero tampoco las prohibiciones en los eventos deportivos y culturales internacionales; en clara referencia a los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina en los que están participando atletas rusos y bielorrusos.

A propósito de las sanciones, desde Lituania han advertido en su evaluación anual de amenazas de que Rusia está expandiendo unidades militares en la frontera con la OTAN, dotándolas de experiencia de combate adquirida en Ucrania y planteándola como potenciales “hubs” en un conflicto futuro. El informe lituano añade que, si se levantaran las sanciones, Rusia podría estar lista para un conflicto convencional a “gran escala” con la OTAN en seis años y que intentaría construir un ejército 30-50% mayor que antes de la guerra, con reservas estratégicas reconstituidas.

Mientras tanto en Suecia, la policía ha informado de la incautación del buque “Caffa” con bandera de Guinea en el mar Báltico alegando que el estatus de su bandera no estaba claro y que se sospechaba que era un buque apátrida. Por el momento, han iniciado una investigación por presunta violación de la legislación marítima, aunque se desconocen más detalles por el momento.

Por otro lado, sigue siendo noticia la tensión entre Ucrania y Hungría que, recordemos, se intensificó por la polémica del oleoducto Druzhba y que incluso ha llevado a Budapest a retener y posteriormente liberar a siete ciudadanos ucranianos, mientras que Zelenski ha llegado incluso a amenazar al primer ministro Orbán. Durante el día, Viktor Orbán ha anunciado una investigación sobre por qué empleados del banco estatal ucraniano Oschadbank transportaban “decenas de millones” en efectivo a través de Hungría, subrayando que tiene “ciertas sospechas” sobre el destino del dinero. Así, señalaba a que algunos partidos políticos húngaros afines a Kiev podrían estar beneficiándose económicamente.

Asimismo y para concluir, Orbán afirmaba haber recibido el “mensaje” del presidente Zelenski y le aconsejaba “abstenerse de amenazas”, insistiendo en que Ucrania no conseguirá nada mediante chantaje a Hungría. En este contexto, y teniendo en cuenta que en Hungría están en plena campaña electoral, Orbán decía:

“No busco problemas con los ucranianos, pero ¿acaso el presidente Zelenski esperaba que nos quedáramos con los brazos cruzados? Ucrania ha impedido que nuestro petróleo llegue a Hungría. No podemos ni vamos a aceptarlo. Su plan es chantaje. Mi plan es resiliencia. Reabrir el oleoducto ya”.


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