La jornada 1470º de guerra en Ucrania llega con pocas novedades sobre la línea de frente, pero con múltiples referencias a ataques a larga distancia y con una intensa actualidad internacional. También con noticias referentes a la guerra de Irán, que está afectando según Zelenski a los plazos de las negociaciones con Estados Unidos y Rusia, o a la visita del ministro de Exteriores de Hungría a Rusia, con la cuestión energética de fondo. Además de esto, a lo largo de la jornada se ha vuelto a hablar también sobre los planes de ampliación del arsenal nuclear francés anunciados por Macron, que desde Rusia califican de «desestabilizadores», así como sobre la central nuclear de Zaporiyia o sobre la ayuda de Suecia a Ucrania.
La última jornada nos dejó, según los datos oficiales ucranianos, el lanzamiento de 149 drones de ataque de largo alcance por parte rusa, de los cuales la defensa aérea habría logrado neutralizar o derribar, según afirman, 129 de ellos. Pese a ello, en las últimas horas han seguido trascendiendo reportes de explosiones y daños especialmente en la mitad oriental de la geografía ucraniana.
Por ejemplo, en Mykolaiv, un civil sufrió heridas como consecuencia de un ataque ruso con drones. No habría sido el único ataque contra esta región, pues también se ha hablado más recientemente del lanzamiento de un misil balístico contra la base aérea de Voznesensk. También contra Dnipró. Los drones Shahed/Geran han sido empleados además contra Chuhuiv, así como contra la región costera de Odesa.
Además de lo anterior, como cada jornada, tanto las bombas planeadoras, como la artillería y los drones FPV rusos han dejado daños en la retaguardia ucraniana. Así, las FAB rusas han dejado fallecidos y heridos en Sloviansk, la artillería ha castigado localidades como Kramatorsk y los drones tácticos han dejado al menos un civil herido en la región de Donetsk, la más castigada un día más y una mujer muerta en Bilozerka, en Jersón.
En total, habrían sido al menos 3 los civiles ucranianos fallecidos durante la jornada y 30 los heridos. Además, cabe destacar que en los últimos tiempos Rusia ha seguido cebándose con la infraestructura ferroviaria ucraniana, como han explicado desde la empresa pública Ukrzaliznytsia. De hecho, uno de los recientes ataques contra Odesa habría afectado a una estación de tren, dejando varios heridos y causando importantes daños materiales. Del mismo modo, uno de los ataques contra Mykolaiv habría destruido varios vagones de tren.
Del lado contrario, se ha hablado de un ataque ucraniano contra Rostov, en donde se ha podido ver una potente explosión. Sin embargo, esta ha sido el resultado de un incidente de fuego amigo, en el cual un misil antiaéreo ruso ha derribado un helicóptero de ataque Ka-52 propio. Los ucranianos, en este caso sí, habrían atacado una planta química en Kirovo-Chepetsk, en la región de Kirov, así como Saratov, desde donde se han reportado varias explosiones. También Armavir y la región de Bélgorod, en donde han destruido los ucranianos un vehículo lanzador de un sistema antiaéreo S-400 Triumph.
Además, cabe añadir que los ucranianos aseguran haber dañado hasta tres buques de guerra rusos durante el ataque lanzado recientemente contra la ciudad portuaria y base naval de Novorossiysk. En concreto, habrían dañado el dragaminas «Valentin Pikul», así como las corbetas «Yeysk» y «Kasimov». Otras fuentes amplían las cifras, hablando de hasta media docena de buques rusos afectados.
Por último, el otro hecho significativo de la jornada se ha producido cerca de las costas de Libia, en donde un buque metanero ruso, el «Arctic Metagaz», del que hablamos ayer, finalmente se ha hundido como consecuencia según parece de un ataque con drones navales llevado a cabo por el SBU que habría abierto un enorme boquete en su costado de babor.
Pasamos ahora a las novedades sobre el frente, en una jornada en la que desde el Kremlin Putin ha decretado la ampliación del total de efectivos de las Fuerzas Armadas rusas, que deberán incrementarse hasta los 2,4 millones de integrantes, de los cuales 1,5 millones deberán ser militares de contrato. También en la que se ha hablado sobre la posición negociadora rusa que, como sabemos, depende en buena medida de la situación sobre el terreno, que no ha tenido una evolución tan buena como el Gobierno y los militares rusos desearían. Y, al hilo de esto último, también sobre las nuevas fortificaciones ucranianas, que muestran la poca disposición de Kiev a ceder ciertos territorios.
En la región de Járkov, se afirma que el Ejército ruso se habría hecho con la localidad de Starytsia, que ha estado disputada durante meses.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk en esta ocasión apenas hay cambios, salvo por pequeños avances rusos en la zona de la carretera M03 que, en realidad, ya habían sido consignados anteriormente por varias fuentes, recogiéndolos ahora las más cercanas a Ucrania.
En el sector de Konstyantynivka la jornada nos ha dejado intensos combates y bombardeos rusos, un día más, incluyendo numerosas acciones con drones. Los cambios, sin embargo, son pocos. De hecho, para encontrar novedades en este sentido tendríamos que desplazarnos al oeste, hasta Sofíivka, ya caso en dirección a Dobropillia, en donde se habrían producido pequeños avances rusos.
Al sur del frente, las únicas novedades se habrían producido en en el sector de Gualiaipolé, las tropas rusas han seguido ganando terreno en las últimas horas al oeste de dicha localidad.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
En el apartado internacional es obligado comenzar por Irán, conflicto que sigue afectando a la guerra de Ucrania, tanto por lo que concierne al gas ruso, como a las propuestas y planes ucranianos para ganar presencia en la región enviando expertos en defensa aérea, como, también, porque podría estar contribuyendo a ralentizar las negociaciones.
Sobre el conflicto en sí, cabe decir que el ritmo e intensidad de los ataques iraníes se ha reducido considerablemente después de los dos primeros días, lo que dice mucho de la efectividad de la acción preventiva israelí y estadounidense. La capacidad ISR actual permite localizar cualquier lanzadera en un corto plazo de tiempo, lo que ha disminuido sensiblemente la capacidad iraní de lanzar ataques con sus armas más contundentes incluso a pesar de tener un gran stock de misiles, ya que no tendrían forma de emplearlos. Además, la degradación desde las primeras horas del Mando y Control iraní también ha contribuido a restar eficacia a unos ataques que se estarían llevando a cabo de forma dispersa y descoordinada.
Por otra parte, el vapuleo a las Fuerzas Armadas iraníes y a la Guardia Revolucionaria está siendo constante y muy severo. La Marina de guerra y la Fuerza Aérea han sido prácticamente eliminadas por completo, lo que supondrá años de reconstrucción para recuperar capacidades. Sin embargo, nada de esto implica, ya que no se conocen los objetivos últimos de Estados Unidos e Israel, ni tampoco el «plan de salida», una victoria.
Por de pronto, se está hablando mucho sobre la posibilidad de utilizar a los kurdos de Irán para abrir un frente al régimen, lo que podría terminar con Irán convertido en una nueva Siria, con el riesgo de inestabilidad crónica y de que los militares que podrían ser proclives a un cambio de régimen lleguen a alinearse con este contra una amenaza que ya provocó una situación parecida a finales de los años 70, dando la puntilla al Sha y aupando a Jomeini. Por otra parte, está por ver el resultado de las operaciones terrestres de Israel en Líbano, destinadas a laminar a Hezbolá, uno de los tentáculos de Irán en la zona. Demasiadas incógnitas por el momento en un país (Irán) en el que estaban y podrían seguir, sin embargo, convencidos de que una guerra larga podría ser beneficiosa para la supervivencia de un régimen que era mucho más que su cabeza visible y que todavía no ha sido destruido.
Por cierto, antes de pasar a otro tema, es obligado aclarar algo que se ha repetido en las últimas horas en la prensa una y otra vez, a raíz de unas declaraciones de Hegseth. Nos referimos a la afirmación de que el hundimiento de una corbeta iraní cerca de Sri Lanka con un torpedo ha sido la primera acción de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial, algo que evidentemente no es cierto, salvo para quienes se perdiesen la Guerra de las Malvinas.
Pasando ahora sí a Ucrania, el presidente Zelenski ha reconocido en su discurso diario que “por ahora, debido a la situación con Irán, aún no se han recibido las señales necesarias para una reunión trilateral. Pero tan pronto como la situación de seguridad y el contexto político general nos permitan reanudar la labor diplomática trilateral, se hará”, subrayando que Kiev está listo para ello. Además, ha agradecido los pasos para hacer posibles nuevos intercambios de prisioneros, insistiendo en que “estamos trabajando para traer a toda nuestra gente a casa desde el cautiverio ruso”. Por otro lado, ha comentado que, en los últimos días, se han comunicado “muy activamente” con países de Oriente Medio y del Golfo, señalando que el principal punto de demanda hacia Ucrania es la protección frente a los Shahed, así como el impacto global del intento iraní de bloquear el estrecho de Ormuz y su efecto sobre precios energéticos y estabilidad. En este contexto, el líder ucraniano ha finalizado su discurso declarando abiertamente que cualquier asistencia que proporcionen a los países de Oriente Medio está sujeta a una condición clara: cualquier ayuda ucraniana no debe debilitar su propia defensa y que sirva como una inversión en “nuestras capacidades diplomáticas”.
En esta línea y relacionado con lo anterior, Zelenski ha mantenido contactos con líderes regionales, que se suman a los de los últimos días con Emiratos Árabes Unidos y Catar. En particular, ha conversado con el rey de Jordania, pero también con el rey de Baréin, sobre la situación en la región y la necesidad de evitar que misiles y drones sigan cobrando vidas, en un contexto en el que Kiev está intentando, simultáneamente, reforzar su papel como socio en materia de defensa antidrón.
A propósito de este tema, Zelenski ha ordenado al Gobierno preparar opciones de apoyo a países del Golfo bajo ataques iraníes, insistiendo en que “nuestros militares tienen las capacidades necesarias” y que se están negociando fórmulas de cooperación (incluida la presencia de expertos sobre el terreno), de nuevo bajo el mismo principio: ayudar sin comprometer la defensa ucraniana.
Moviéndonos al lado ruso, el presidente Putin ha recibido en Moscú al ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjartó, con el Kremlin presentando la cuestión del oleoducto de Druzhba como uno de los temas que se abordaría en la reunión y como un caso de “chantaje” ucraniano a Hungría y Eslovaquia por el suministro de petróleo. Durante su visita, Szijjartó declaró que estaba en la capital rusa “para obtener garantías de que, a pesar de la situación cambiante y al crisis energética mundial, Rusia seguirá suministrando a Hungría las cantidades necesarias de petróleo y gas a precios sin cambio”. En paralelo, Eslovaquia ha aprobado la rescisión del acuerdo de suministro eléctrico de emergencia con Ucrania; decisión a la que Ucrania ha respondido diciendo que solo pueden felicitar a Bratislava “por estar dispuesta a pegarse un tiro en el pie. O mejor dicho, en el pie de sus propias empresas energéticas”.
Tras la reunión con el líder ruso, pero también con su homólogo, el ministro Lavrov, y el primer viceprimer ministro Manturov, el diplomático húngaro se ha centrado en difundir el principal resultado obtenido: Rusia liberará a dos prisioneros de guerra de etnia húngara -asunto tratado en la llamada del día anterior entre Putin y el primer ministro Viktor Orbán. De hecho, el presidente Putin confirmaba la mayor diciendo que “se trata de ciudadanos con doble nacionalidad, ucraniana y húngara. Fueron movilizados a la fuerza. He decidido liberar a dos personas”. Este asunto es interesante en tanto en cuanto la liberación de los prisioneros se enmarca en el contexto de la campaña electoral húngara y las tensiones recurrentes con Kiev, incluida por la minoría magiar en Transcarpatia. En paralelo, TASS subrayaba la “importancia” de los húngaros de la región y el interés de Budapest en su repatriación.
Desde Kiev, la reacción no se ha hecho de rogar, pues la diplomacia ucraniana acusa a Hungría y Rusia de manipular “la delicada cuestión de los prisioneros de guerra”. Así, subrayan que “Es sorprendente el cinismo con el que se utiliza la liberación de prisioneros confines políticos de relaciones públicas antes de las elecciones en Hungría y como moneda de cambio con el Kremlin”.
Por otro lado, Putin ha acusado a Ucrania de “terrorismo” por el supuesto hundimiento de un buque ruso que transportaba GNL en el Mediterráneo, entre Malta y Libia, según autoridades libias. Según el líder ruso, “esto empeora la situación en los mercados energéticos mundiales, en los mercados de gas, incluso en este caso principalmente en Europa”. Además, añadía: “El régimen de Kiev, de hecho, está mordiendo la mano de la que come, es decir, la mano de la Unión Europea”.
Sin embargo, con esto no culmina el asunto energético, pues Putin también ha advertido que Rusia podría detener el suministro de gas a Europa en cualquier momento debido precisamente al incremento de los precios de los hidrocarburos provocado por la “agresión contra Irán” y las restricciones occidentales sobre el petróleo ruso.
Más allá de esto, Moscú también ha reaccionado a la cuestión nuclear europea, tras el discurso del presidente Macron el pasado lunes 2 de marzo. En particular, según recoge Reuters, la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, califica el plan francés de “altamente desestabilizador” y potencial amenaza, mientras que Peskov apuntaba a que cualquier conversación futura sobre estabilidad estratégica debe incluir los arsenales británico y francés.
Cambiando de tercio y pasando al apoyo, el Ministerio de Defensa ucraniano, ha afirmado que esperan una entrega adicional de aviones Mirage 2000-5 de Francia, destacando su utilidad contra misiles de crucero y drones, incluidos los Shahed. No obstante, no se ha confirmado el número de aparatos que integrarían este nuevo lote.
Por otro lado, el Ministerio también presentaba el balance de la iniciativa “Drone Line” que tiene por objetivo el de sistematizar el empleo de drones en la línea de contacto y escalar prácticas eficaces. Tras un año desde su lanzamiento, la iniciativa cuenta ya con más de 1.000 tripulaciones operando y está apoyada por 800 millones de dólares.
Asimismo, el ministro de Energía, Denys Shmyhal anunciaba tras su reunión con el embajador de Suecia en Ucrania que el país ha entregado ya más de 225 envíos de equipamiento energético crítico, con un peso total superior a 2.170 toneladas, y que ha mostrado su agradecimiento por el paquete de apoyo especial por valor de 1.000 millones de coronas suecas (93 millones de euros) para fortalecer la resiliencia energética ucraniana.
Por su parte, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, se ha reunido durante el día con el fiscal adjunto de la Corte Penal Internacional, Mame Mandiaye Niang, en la que ha sido su primera visita a Ucrania. En la reunión, Ucrania ha informado al fiscal sobre las violaciones sistemáticas por parte de Rusia del derecho internacional, destacando la tortura y ejecución de prisioneros ucranianos y la deportación ilegal de menores, y discutido sobre la rendición de cuentas. Además, Sybiha ha expresado que Ucrania espera “más avances en las investigaciones, incluidos cargos ampliados y nuevas órdenes de arresto”.
Para concluir, Sybiha ha recordado que hace cuatro años desde que Rusia ocupó ilegalmente la central nuclear de Zaporiyia, subrayando el carácter histórico y el riesgo asociado a la ocupación del mayor complejo nuclear de Europa. En este contexto, instaba al OIEA y a toda la comunidad internacional a que hagan todos los esfuerzos posibles para acabar con la ocupación rusa y los riesgos nucleares asociados, pidiendo que vuelva a estar bajo control de Ucrania. Además, pedía la liberación del personal, al menos 34 trabajadores, de la planta detenido ilegalmente.

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