La última jornada de guerra ha estado marcada, como no podía ser de otra forma dado que se cumplen cuatro años desde el inicio de la invasión, por la llegada de dignatarios extranjeros a Kiev y las declaraciones de apoyo a Ucrania. También por la renovada campaña de amenazas y desinformaciones por parte de Rusia, desde donde tanto Medvédev como Zajárova y finalmente Putin han ido cargando contra los aliados de Ucrania, especialmente Francia y Reino Unido, al tiempo que acusaban a estos países de tener planes para suministrar armas nucleares a Ucrania y a Kiev de tener planes para atacar los oleoductos «TurkStream» y «BlueStream». Más allá de esto, la jornada nos ha dejado también nuevos paquetes de ayuda a Ucrania y sanciones a Rusia, una nueva votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas y, por supuesto, más combates y ataques con armas de largo alcance.
Habitualmente, cuando llega una fecha que se considera significativa, los usuarios y los medios nos solicitan intervenciones o explicaciones especiales. Sentimos decir que una vez más, no habrá nada de eso, sino un informe ordinario, como los 1461 anteriores. En sociedades dadas al espectáculo y a olvidar rápidamente la realidad tras los titulares, creemos que el mejor servicio que podemos hacer es limitarnos a seguir relatando, de la mejor forma posible lo ocurrido. Siempre sin olvidar que hablamos de una guerra (y toda guerra implica un fracaso) y de la mayor tragedia de este tipo que ha tenido lugar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. No hay, por tanto, nada que celebrar ni encontramos nada «especial» en lo que no es sino un día más para quienes siguen batiéndose.
Dicho esto, y cumplidos cuatro años desde el inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, la jornada nos deja relativamente escasa actividad militar, pero sí declaraciones relevantes no tanto por el mensaje, como por el trasfondo. Efectivamente, en las últimas horas desde Rusia han vuelto a elevar el tono de las amenazas y a lanzar una nueva campaña de desinformación, coincidiendo con una fecha tan señalada y en preparación, también, de la próxima ronda de negociaciones, que podría comenzar en horas.
En un primer momento, fue Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, quien en las Redes Sociales amenazó a la Unión Europea con una nueva invasión, después de unas declaraciones de la Alta Representante, Kaja Kallas, a quien denominó como «rata rubia».
Posteriormente, desde instancias del Ministerio de Exteriores ruso comenzaron a azuzar la posibilidad de que Reino Unido y Francia proporcionasen armas nucleares a Ucrania o componentes para fabricar una «bomba sucia», en un mensaje que sin duda resultará familiar a nuestros lectores, ya que se ha repetido en distintas ocasiones desde 2022. Poco después, Zajárova advertía de que cualquier movimiento en este sentido tendría una respuesta «firme».
Finalmente fue el propio presidente ruso, Vladímir V. Putin, quien habló sobre supuestas informaciones (que él no había tenido tiempo de repasar) acerca de los intentos ucranianos por utilizar «incluso algún componente nuclear», en relación con una hipotética «bomba sucia». Además, no se quedaba aquí, sino que hablaba también de supuestos planes ucranianos destinados a volar los oleoductos «TurkStream» y «BlueStream».
La cuestión de fondo: la situación tanto en el frente como en la mesa de negociaciones, con una Rusia que no parece cerca de obtener aquello que considera sus objetivos mínimos (recordemos que en esta guerra se han producido sucesivos cambios en estos, siendo el recorte más importante el de marzo-abril de 2022), comenzando por el Donbás.
Decimos esto, porque el nivel de bajas sufridos (MediaZona ha identificado ya a más de 200.000 rusos fallecidos con nombres y apellidos), los problemas de personal que han ido apareciendo pese a mantenerse por ahora el nivel de reclutamiento (recurso a extranjeros, a etnias concretas dentro de Rusia, aumento de bonificaciones…) y el coste de un conflicto que dura ya 1462 días y que está lastrando cada vez más la economía rusa, sitúan al Kremlin ante un nuevo punto de inflexión, esperado por otra parte.
De esta forma, aunque seguramente puedan continuar la guerra con un nivel de presión sobre Ucrania similar al actual, durante los próximos seis u ocho meses, nada de esto garantiza a Rusia que llegue a hacerse con dos ciudades de la importancia de Sloviansk y Kramatorsk; y la mera posibilidad de que ocurra no está sirviendo para que en Kiev renuncien a su control en la mesa de negociaciones.
Como quiera que las campañas de desinformación (incluyendo referencias que han vuelto a aflorar en las últimas horas a laboratorios químicos y biológicos en Ucrania) suelen coincidir en el tiempo con puntos clave del proceso de negociación y con determinados equilibrios militares, lo que tenemos es a una Rusia que trata una vez más de frenar el apoyo europeo a Ucrania, en el entendimiento de que es la UE (y el Reino Unido) quien impide en última instancia cerrar un acuerdo al que seguramente Washington fuese más favorable de no ser por sus aliados europeos.
Por de pronto, está siendo más efectivo el empleo de vectores como Eslovaquia o Hungría, que han servido para frenar tanto el último paquete de sanciones, como la aprobación definitiva de la ayuda financiera de 90.000 millones de euros a Ucrania, lo que sitúa al Gobierno de Zelenski ante la perspectiva de una quiebra financiera en cuestión de meses si el mecanismo no se desatasca. No obstante, no puede minusvalorarse la efectividad de las amenazas rusas, que siguen incidiendo por ejemplo sobre una Alemania que ha confirmado su negativa a enviar misiles de crucero Taurus.
En cualquier caso, a la espera de ver cómo se desarrolla la situación, dos apuntes: En primer lugar, Rusia continúa sin incentivos reales para poner fin al conflicto e, incluso si lo hace, para que la paz posterior sea sólida. Impresión que se ve reforzada por los problemas a la hora de alcanzar algún acuerdo de limitación de armamentos con los EEUU, ya que requeriría la participación de China, pero según Rusia también de varios otros actores. En segundo lugar, si Rusia pretende ganar esta guerra por la vía militar (algo que no es imposible), Putin se verá en la tesitura de ordenar una nueva movilización, ya que se ha llegado a un nuevo punto de equilibrio relativamente cómodo para Ucrania, desde que la iniciativa PURL entrase en funcionamiento y las armas estadounidenses volviesen a llegar al país (no es el único factor, pero sí quizá el más determinante).
Después de esta larga reflexión inicial, pasamos a hablar como cada día de los ataques a larga distancia, que en las últimas horas han sido mínimos. Entre los más significativos, tenemos que Rusia atacó una planta de producción de gas natural de Naftogaz en la región de Járkov con drones, en un ataque que se habría mantenido durante horas y que ha llevado a detener las operaciones en dichas instalaciones. Además, se han reportado ataques también contra Mykolaiv.
A propósito, Zelenski se ha pronunciado recientemente, afirmando que la mayor parte del país continúa estando carente de protección frente a la amenaza que plantean los misiles rusos. En concreto, habló de un 80% de Ucrania sin cubrir por sistemas capaces de interceptar misiles balísticos e hipersónicos, si bien sí hay defensa contra drones o misiles de crucero, mucho más fáciles de neutralizar o eliminar en vuelo.
Las bombas planeadoras, por su parte, han seguido causando daños en la retaguardia ucraniana, dejando por ejemplo media docena de heridos en la región de Donetsk, la más castigada. También en la vecina región de Dnipró, en donde un ataque aéreo ha dejado al menos un herido en la localidad de Prosyana y dos muertos en Synelnykove.
Del lado contrario, a diferencia de jornadas anteriores, más allá de nuevos ataques ucranianos con drones contra radares rusos situados en la península de Crimea, concretamente en Saky, así como contra sistemas antiaéreos Pantsir-S1 en Kirovskoye, en la misma región. Además, han aparecido nuevas imágenes de las consecuencias del último ataque ucraniano a la estación de bombeo de Kaleykino, que sirve al oleoducto «Druzhba» y que continúa ardiendo, como puede verse bajo estas líneas.
Cambiando ahora para tratar la actualidad en el frente, tenemos las siguientes novedades:
En el sector de Sumy, son varias más las fuentes que recogen los últimos progresos rusos al norte de Pokrovka, aunque los cambios son mínimos.
En el sector del Oskil, en Kupiansk, se han mantenido las mismas dinámicas de los días previos, con nuevos intentos de incursión rusos contra el este de la ciudad desde Patropavlivka y a través de Kucherivka y también al sur, hacia Kisharivka.
En el sector de Siversk, lo más relevante son los continuos intentos rusos por avanzar al tiempo hacia Kalenyky, Fedorivka y por la M-03, tratando de superar el canal de agua dulce. Intentos de avance que se llevan a cabo apoyados por el lanzamiento de bombas planeadoras, como se ha visto en la propia Kalenyky o en Tykhonivka. Además, al sur del sector, a caballo de la E40, el Ejército ruso habría culminado según algunas fuentes la toma de Holubivka, después de diez días de luchas, así como también de Pryvillia.
En el sector de Konstyantynivka, como decíamos ayer, todo apunta a que las Fuerzas Armadas rusas están siendo mucho más metódicas y sistemáticas en sus ataques en fechas recientes. Lo más significativo de las últimas horas, además de las nuevas incursiones, ha sido el ataque contra la presa al norte de la ciudad, en el río Lozova, utilizando una bomba planeadora. La idea era causar serios problemas logísticos a las tropas ucranianas en la ciudad, algo que podrían haber conseguido, dadas las inundaciones provocadas, si bien las distintas fuentes difieren en parte, asegurando algunas que la carretera principal sigue siendo utilizable. En cualquier caso, a pesar de que las incursiones rusas son cada vez más decididas hacia Illinivka al sureste y en el cuadrante nororiental de la ciudad, por el momento los ucranianos están reteniendo el control de la misma con bastante solvencia.
En dirección a Dobropillia, las tropas rusas habrían lanzado nuevas incursiones al norte de Rodinske, así como contra Bylitske, buscando alcanzar la carretera que une Pokrovsk con Dobropillia.
Al sur del frente, sigue hablándose sobre los efectos de los recientes contraataques ucranianos, que han sido particularmente exitosos como sabemos en dirección a Pokrovske. Como curiosidad, se ha podido ver a militares ucranianos recientemente en el centro de Ternuvate, retomada días atrás. También intercambios artilleros en Ternove, por la que se sigue luchando.
En dirección al Dniéper, para finalizar, no hay novedades destacadas, pero sí la constatación de que los combates siguen en puntos como Stepnohirsk, en donde los ucranianos han sido atacados recientemente por drones rusos.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
En el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski reiteró su agradecimiento a todos los líderes que están del lado de Ucrania, mencionando en particular a los europeos, Estados Unidos, Canadá, Japón y Australia (en este orden) e insistiendo en que quiere estar en Kiev con el presidente Trump, ya que considera que solo yendo a Ucrania y viendo su vida y su lucha, sintiendo a su pueblo y su dolor, entonces se puede entender “de qué trata realmente esta guerra”, a quién hay que presionar y “que Putin es esta guerra”, calificándole de causa y obstáculo.
Hay que recordar que durante la jornada anterior se dio a conocer la entrevista de Zelenski para la CNN en la que negó que el presidente Donald Trump ejerza la presión adecuada sobre Rusia – crítica que llegaba en vísperas de que el líder estadounidense pronunciase el discurso del Estado de la Unión.
Paralelamente y en cuanto a las negociaciones de paz, se anunció que Estados Unidos y Ucrania mantendrán conversaciones en Ginebra el 26 de febrero, enfocadas en negociaciones que incluyen a Irán, según el enviado de Trump Steve Witkoff, quien subrayó la necesidad de un acuerdo trilateral con Putin para discutir territorios y garantías de seguridad. Desde Rusia, mientras tanto el Kremlin no confirmó la fecha para posibles negociaciones y Putin advirtió que cualquier sabotaje a las tuberías de gas en el Mar Negro podría amenazar el proceso de paz.
Por su parte, Zelenski declaró que habrá otra ronda en formato trilateral “durante esta semana o 10 días”, mientras que su jefe negociador, Rustem Umerov, se encontraba en Ankara para verse con el ministro turco de Exteriores, Hakan Fidan, para coordinar los próximos pasos diplomáticos y temas humanitarios.
Moviéndonos hasta Naciones Unidas, la Asamblea General adoptó una resolución propuesta por Ucrania en apoyo de una paz duradera con 107 votos a favor, 12 en contra y 51 abstenciones -incluida la de Estados Unidos, UAE, China, Armenia, Azerbaiján, Hungría, Egipto, Serbia e India-, llamando a un cese completo del fuego y el retorno de personas, con Zelenski expresando gratitud por el respaldo en defensa de la vida. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, destacó que la guerra “sigue siendo una mancha en la conciencia colectiva”, condenó los ataques y pidió un alto el fuego, pero también insistió en que los menores ucranianos deportados y/o trasladados por la fuerza deben regresar con sus familias.
La diplomacia europea mostró un fuerte respaldo con visitas de alto nivel a Kiev. Los líderes de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo Europeo, António Costa, acudieron para rendir homenaje a los caídos, incluyendo rezar en la Catedral de Santa Sofía, y una reunión con Zelenski, donde discutieron apoyo energético, progreso hacia la adhesión a la UE en 2027 como garantía geopolítica, y enmiendas a la legislación europea para detener y confiscar petroleros rusos. Además, el líder ucraniano señalaba que el 20º paquete de sanciones debe adoptarse lo antes posible; algo que no ha sucedido en la fecha esperada, como comentamos ayer, debido al bloqueo de Hungría.
Coincidiendo con este cuarto aniversario, Von der Leyen anunció un paquete de 920 millones de euros para estabilizar el sistema energético ucraniano bajo el plan «Repair, Rebuild, Restart» para 2026-2027, tras visitar una central térmica dañada en Kiev junto a otros líderes europeos. Además, a propósito del préstamo de 90.000 millones de euros que Hungría también está bloqueando, señalaba que los 27 Estados miembros “han dado su palabra” -aunque no todos participarán- y la UE cumplirá de una forma u otra. Estos asuntos, además, se discutieron por Von der Leyen y Costa con la primera ministra ucraniana, Yuliia Svyrydenko.
Ante el Parlamento Europeo, Zelenski agradeció el apoyo constante de Europa y llamó a mantener la misma determinación y fuerza del inicio del conflicto. Asimismo, subrayó que Ucrania no provocó la guerra y describió a Rusia bajo Putin como una “dictadura mentalmente inestable” que representa la guerra misma, e insistió en la necesidad de unidad transatlántica, sanciones totales -sin lugar en el mundo libre para el petróleo, petroleros ni bancos rusos- y prohibición de entrada a criminales de guerra. Como cabía esperar, también pidió una fecha clara para la adhesión de Ucrania a la UE como parte de la diplomacia para poner fin a la guerra -recordemos que Kiev ve la adhesión como una de las principales garantías de seguridad europeas- y evitar que Putin divida Europa. Por último, pidió el fortalecimiento de la Coalición de Voluntarios, el apoyo a la defensa aérea y la energía ucraniana, y la implementación del préstamo de 90.000 millones de euros como garantía de seguridad.
En el caso de la OTAN, el aniversario se conmemoró con una ceremonia en Bruselas, elogiando a Ucrania como «nación de héroes» y reafirmando apoyo militar, con el secretario general Mark Rutte destacando que “Rusia no ha cumplido sus ambiciones en el campo de batalla”.
Además, durante el día se celebró una videoconferencia de la Coalición de Voluntarios, copresidida por el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer, y que reunió a 36 representantes de distintos países, para reafirmar el compromiso con una “paz robusta y duradera”, con énfasis en la defensa aérea, drones y munición de largo alcance.
Por otro lado, los líderes del G7 emitieron una declaración conjunta en la que reafirmaron su apoyo inquebrantable a la integridad territorial, soberanía e independencia de Ucrania. Además, expresaron respaldo a los esfuerzos del presidente Trump para iniciar un proceso de paz mediante negociaciones directas entre Ucrania y Rusia. Subrayaron que solo las dos partes, trabajando de buena fe, pueden alcanzar un acuerdo duradero, y destacaron el papel principal que debe desempeñar Europa, junto a otros socios internacionales, en este proceso. Asimismo, los líderes reiteraron su compromiso con el apoyo militar, humanitario y económico sostenido a Kiev, -incluida la promesa de proporcionar más de 500 millones de euros al Fondo De Apoyo a la Energía de Ucrania-, pero también a trabajar estrechamente para garantizar la seguridad nuclear, y mostraron su apoyo a las iniciativas destinadas a garantizar el retorno inmediato de los menores ucranianos.
A todo lo anterior se suma que también tuvo lugar en Kiev una nueva cumbre entre Ucrania y los países nórdicos y bálticos (Nordic-Baltic Eight, NB8), centrada en una paz digna, garantías de seguridad y estabilidad europea, con compromisos recogidos en una declaración conjunta de al menos 12.500 millones de euros en apoyo militar a través de PURL, 918 millones para resiliencia energética este año, y contribuyendo a la Conferencia de Recuperación de Ucrania de 2027 cuyo anfitrión será Estonia. Además, los líderes nórdicos y bálticos han expresado su apoyo para exigir la rendición de cuentas, así como en el camino de Ucrania hacia la adhesión tanto a la UE como la OTAN.
También hemos visto durante el día anuncios concretos de apoyo a Ucrania por parte de otros socios. De un lado, Canadá anunció 1.400 millones de dólares en ayuda militar, pero también la imposición de sanciones a 100 buques de la flota fantasma, con un tope más bajo al precio del petróleo. De otro, Reino Unido anunció ayuda militar, humanitaria (5,7 millones de libras) y para la reconstrucción (20 millones de libras para apoyo energético), e impuso su mayor paquete de sanciones, aproximadamente unas 300, incluyendo al operador Transneft, pero eximiendo el oleducto Druzhba; actualmente objeto de fuertes tensiones entre Ucrania, la UE, Hungría y Eslovaquia. Además, entre las sancionadas se encuentra Maritime Mutual, aseguradora marítima con sede en Nueva Zelanda y que había contribuido al comercio de petróleo ruso e iraní. Adicionalmente, Italia se comprometió a seguir proporcionando ayuda militar en 2026 para llegar a Rusia a la mesa de negociaciones.
Ucrania también impuso sanciones contra 29 individuos y 15 organizaciones rusas que difunden propaganda rusa y distorsionan la realidad, pero también están involucradas en el robo de bienes culturales y documento del Fondo de Archivos Nacionales de Ucrania.
Por otro lado, tanto Zelenski como la primera ministra Yuliia Svyrydenko se reunieron por separado con el primer ministro de Croacia, Andrej Plenkovic, para discutir sobre resiliencia energética, adhesión a la UE y preparativos para las negociaciones en Ginebra. Además, otros encuentros diplomáticos incluyeron conversaciones del ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andrii Sybiha, con homólogos de Israel, Polonia, España y Croacia, además de la entrega de una orden estatal al ministro croata en reconocimiento a su apoyo sostenido. Sybiha se reunió con su homólogo español José Manuel Albares para fortalecer el respaldo de Madrid en defensa, energía y reconstrucción, reafirmando el compromiso con la integridad territorial ucraniana y explorando cooperación en la adhesión a la UE y la OTAN.
De igual modo, en Kiev se celebró un encuentro con el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radosław Sikorski, centrado en la coordinación de esfuerzos diplomáticos para presionar a Rusia, el aumento de suministros militares polacos, la resolución de disputas fronterizas pendientes y el apoyo a la diáspora ucraniana en Polonia, destacando Sikorski la “solidaridad inquebrantable” de Varsovia ante la agresión rusa. Es más, Sybiha, junto con los ministros de Asuntos Exteriores de Croacia, España y Polonia, visitó la empresa ucraniana de tecnología y defensa Skyfall. De hecho, esta empresa era también noticia hoy, ya que está negociando con Dinamarca para producir drones en su territorio.
Para concluir, el ministro de Finanzas Serhii Marchenko se reunió con la directora gerente del Banco Mundial, Anna Bjerde, destacando que Ucrania ha recibido más de 66.000 millones de dólares desde 2022 a través de mecanismos del banco. Por su parte, el viceprimer ministro y ministro de Energía, Denys Shmyhal, afirmaba que Ucrania necesita 906.000 millones de dólares para reconstruir y modernizar su sector energético.

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