Lo ocurrido en las últimas horas demuestra, una vez más, la incapacidad de un sistema, el comunitario, para dar respuesta a las necesidades en cuanto a seguridad de sus Estados Miembros. La UE, incapaz de aprobar el nuevo paquete de sanciones, con la ayuda a Ucrania de 90.000 millones de euros aparentemente bloqueada y, sin embargo, lanzando los mismos mensajes de siempre, intenta mostrarse frente al mundo como un actor también en materia de seguridad, mientras sufre además las presiones de EE. UU. en relación con la industria de defensa o los aranceles. La incapacidad europea (Kaja Kallas ha hablado de «revés») no ha sido, en cualquier caso, la única noticia de una jornada en la que Zelenski ha pedido a Trump que presione más a Rusia, en la que se está preparando la próxima reunión de la Coalición de Voluntarios, en la que se ha reconocido que las conversaciones «no avanzan con fluidez» y en la que han seguido los combates y los ataques a larga distancia. También en la que se han producido actos terroristas tanto en Ucrania como en Rusia, todavía por aclarar.
A horas de que se cumpla el cuarto aniversario desde que Rusia iniciase la invasión a gran escala de Ucrania, la guerra sigue su curso sin demasiados cambios. Los ataques a larga distancia siguen siendo la norma, al igual que la inmovilidad de un frente prácticamente estático en el que Rusia sigue manteniendo la iniciativa, pero también en el que cada pequeño avance tiene un precio desproporcionado en vidas y material.
En las últimas horas, comenzando precisamente por los intercambios a larga distancia, se han reportado explosiones nuevamente en la región costera de Odesa, hacia donde Rusia habría lanzado un misil hipersónico Tsirkon probablemente contra la base aérea de Buialyk. Del mismo modo, se han registrado ataques con drones contra distintos objetivos en Zaporiyia (donde han sido 5 los heridos y ha sido alcanzada otra subestación) o Krivói Rog.
En total, Rusia habría lanzando 133 drones tipo Shahed y 1 misil balístico (el informe oficial habla de un Iskander y no de un Tsirkon, aunque puede que este quede reflejado en el siguiente por las horas), de los que el Estado Mayor ucraniano asegura haber derribado o neutralizado 111 de los drones.
Además de esto, y de los recurrentes daños causados por las bombas planeadoras rusas, su artillería o el empleo de drones tácticos contra objetivos civiles cerca del frente, durante la pasada jornada han vuelto a registrarse incidentes con artefactos explosivos, en algunos casos aparentemente accidentales y en otros, todavía por esclarecer.
Así, por ejemplo, tenemos una explosión en una estación de policía en la ciudad de Dnipró durante una demostración, que ha culminado con dos estudiantes heridos. En el segundo caso, para el que se habla abiertamente de «terrorismo», nos encontramos con una explosión en una gasolinera abandonada en Mykolaiv que habría causado al parecer heridas hasta a 7 policías. Un incidente que se une al de hace apenas dos días en Leópolis (del que sigue apareciendo nueva información) y a otro más ocurrido recientemente también en Dnipró.
Los ucranianos, por su parte, tampoco se han mantenido ociosos. En primer lugar, se han producido nuevos ataques contra objetivos en la región de Bélgorod (frente a los cuales Rusia ha comenzado a utilizar drones interceptores) incluyendo una gasolinera en la localidad de Borisovka que ha resultado destruida, aunque otras fuentes hablan más bien de un «hub de distribución de gas». En segundo lugar, aunque ya ayer adelantamos el ataque, cargando contra una estación de bombeo de petróleo de Almetyevsk, que sirve al famoso ducto Druzhba (de plena actualidad estos días por la disputa entre Ucrania, Hungría y Eslovaquia), logrando causar daños mayores en las instalaciones.
A propósito, la campaña de ataques estratégicos ucraniana, dirigida contra los hidrocarburos rusos, no ha evitado que Moscú haya incrementado las exportaciones de petróleo en relación con las cifras anteriores al inicio de la invasión. Ahora bien, también es cierto que debe vender su crudo con descuento, lo que ha provocado que los ingresos que Rusia obtiene sean menores pese a todo.
Curiosamente, lo mismo que hemos visto en Ucrania a propósito de explosiones de origen desconocido se ha replicado en Moscú, en donde un vehículo policial ha resultado afectado cerca de la estación ferroviaria Savyolovsky, falleciendo un agente y sufriendo heridas dos más. El incidente está también bajo investigación.
En cuanto a las novedades sobre el frente, mientras se especula con que la guerra pueda extenderse a lo largo al menos de todo el presente año, se habla sobre la forma en que se lucha dentro de la «kill-zone», y el Ministerio de Defensa de Ucrania hace su propia evaluación sobre el coste que la guerra habría tenido para Rusia en estos cuatro años, tenemos lo siguiente:
En Sumy, la situación permanece estable, a pesar de algún combate y pequeño cambio puntual, como los que han tenido lugar en fechas recientes en torno a Poprovka.
En el sector del Oskil, concretamente en torno a Kupiansk, se han reproducido los ataques rusos contra el este y sureste de esta ciudad, desde Pischane o Petropavlivka. Los combates en zonas céntricas siguen, además, con los ucranianos luchando más por evitar que Rusia vuelva a hacerse con el control del casco urbano, mientras limitan al máximo sus propias pérdidas, que no intentar asegurar el control del conjunto de Kupiansk, para lo que tendrían que avanzar contra Holubivka, al norte.
En los sectores de Limán y Siversk, continúan los progresos rusos, con la vista puesta como sabemos en Mykolaivka. Hay que decir que este eje norte del avance sobre Sloviansk y Kramatorsk es ahora mismo el más prometedor para Rusia, dado el estancamiento en Konstyantynivka o en Pokrovsk. Así las cosas, los rusos se afanan en encontrar puntos por los que progresar, sea al norte de Limán, al oeste de Siversk o más al sur, por la M03.
Precisamente en Konstyantynivka, aunque la urbe no corre peligro inmediato, siguen multiplicándose los ataques rusos y las infiltraciones en fechas recientes. La impresión general es la de que, después de meses de dudas y de ir moviendo tropas una y otra vez hacia los sectores vecinos, el Ejército ruso está siendo mucho más sistemático en los últimos tiempos, haciendo un uso más intensivo de bombas planeadoras, artillería y ataques por tierra.
Al sur del frente, después de las últimas acciones, apenas hay cambios. Ucrania, como sabemos, ha restablecido el frente en torno a los ríos Vovcha y Haichur en las dos últimas semanas. Del mismo modo, las acciones llevadas a cabo recientemente entre el noroeste de Orijiv y el río Dniéper han servido también para apuntalar una zona en la que comenzaban a presentarse demasiadas debilidades, permitiendo a Rusia plantear una amenaza contra Zaporiyia no tanto en forma de avances, como de estar lo suficientemente cerca como para hacer uso intensivo de artillería y drones.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada del 23 de febrero ha estado marcada por la víspera del cuarto aniversario del inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania y las negociaciones de paz, con el jefe de la Oficina del Presidente, Kyrylo Budanov, señalando una posible reanudación de las conversaciones con Rusia para los días 26 y 27 de febrero y que están en “proceso de preparación”, aunque el Kremlin aún no ha confirmado esta información.
Precisamente, Budanov declaraba que “no es ningún secreto que las negociaciones no avanzan con fluidez”, pero reconoce que están avanzando y se acercan a un punto en el que todas las partes “deben tomar decisiones definitivas: continuar esta guerra o avanzar hacia la paz”. Además, insiste en que la rendición de cuentas es una señal no solo sobre el pasado, sino también sobre el futuro, ya que es cómo responde el mundo a los usos ilegales de la fuerza y las consecuencias que esperan a quienes violan el derecho internacional.
En paralelo y mientras la cuarta reunión trilateral se confirma, el presidente francés Emmanuel Macron ha anunciado que, junto al primer ministro británico, Keir Starmer, copresidirá la siguiente reunión de la Coalición de Voluntarios el día 24 de febrero a las 12:00 horas para reiterar el apoyo de los 35 miembros y ayudar a Ucrania a “crear las condiciones para una paz sólida y duradera que garantice la seguridad de Ucrania y de Europa”.
Desde Moscú, guardan relativo silencio, aunque la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárová, ha declarado que los esfuerzos para resolver el conflicto en Ucrania deberán tener en cuenta los legítimos intereses de Rusia y que se avanzarán todos los objetivos de la operación militar especial.
Por su lado, el presidente Zelenski declaraba en una entrevista para la CNN que Estados Unidos “debe ponerse del lado de (…) un país democrático que lucha contra una sola persona”, pidiendo que el presidente Trump “permanezca a nuestro lado”. Así, añadía que “no podemos darle [a Putin] todo lo que quiere. Porque quiere mantenernos ocupados. Si le damos todo lo que quiere, lo perderemos todo, a todos, tendremos que huir o convertirnos en rusos”. Además, cuando le preguntaron si el presiente Trump estaba ejerciendo suficiente presión sobre el líder ruso, simplemente respondió “no”.
Por otro lado, el presidente Zelenski mantuvo una conversación telefónica con el nuevo primer ministro neerlandés, Rob Jetten, en la que felicitó su toma de posesión, agradeció el apoyo sostenido de Países Bajos desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, y discutió necesidades urgentes como misiles para sistemas de defensa aérea y equipamiento energético, así como las negociaciones para un “paz digna” y la importancia de garantías de seguridad. Zelenski, además, valoró el respaldo neerlandés a las posiciones ucranianas y acordó una reunión próxima para avanzar en proyectos bilaterales.
Además, se ha reunido con el mariscal del Sejm polaco, Wlodzimierz Czarzasty, para abordar el proceso de integración europea de Ucrania, la seguridad energética y la cooperación en defensa, destacando la necesidad de preservar y desarrollar las relaciones bilaterales. El encuentro tuvo lugar en vísperas del cuarto aniversario de la invasión rusa, con Zelenski agradeciendo la participación polaca en iniciativas como PURL y expectativas de colaboración en el marco de los préstamos SAFE.
Sin embargo, las miradas no han estado puestas en estas reuniones, sino en Bruselas, donde el objetivo era llegar al 24 de febrero con una señal política de unidad y no transmitiendo una fractura visible dentro de la UE tanto en materia de sanciones como de financiación a Kiev; algo que solo se ha acentuado en los últimos días debido a la disputa en torno al oleoducto Druzhba.
Más concretamente, los ministros de Exteriores de la UE no lograron acordar el 20º paquete de sanciones contra Rusia debido al veto de Hungría, que condiciona su aprobación a la reanudación de los suministros de petróleo a través del oleoducto Druzhba. A propósito, el ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjártó, ya declaraba antes de entrar en la reunión del Consejo, que “la situación es sencilla. Hungría y Eslovaquia son miembros de la Unión Europea. Ucrania no. Sin embargo, Bruselas se alinea con Ucrania en contra de sus propios Estados miembros”. Proseguía diciendo que hoy el debate se centraría una vez más en presionar a Budapest y no a Kiev, mientras que no hay ninguna razón técnica ni operativa que impida reiniciar el flujo de petróleo a través del oleoducto Druzhba, acusando así a Ucrania de tomar una decisión “puramente política” y “un intento de presionar a Hungría en coordinación con Bruselas y la oposición húngara”. Así, advertía que no cederían al “chantaje”.
Eslovaquia, por su parte, anunció el corte de suministros eléctricos de emergencia a Ucrania hasta la reanudación del petróleo ruso vía Druzhba, y el primer ministro Robert Fico advertía que si a partir de hoy Ucrania pide ayuda a Bratislava para estabilizar su red energética, no la recibirá. Este asunto será precisamente objeto de discusión en la sesión del “Grupo de Coordinación de Petróleo” este miércoles 25 de febrero y en la que Ucrania no participará, según la propia Comisión Europea. Además, el Ejecutivo europeo aclaraba que los gobiernos no suministran electricidad directamente a Ucrania, sino que tanto Kiev como Chisináu han sincronizado sus sistemas eléctricos con el sistema eléctrico continental europeo, de modo que los proveedores ucranianos compran electricidad en los mercados mayoristas de la UE y según la Comunidad de Energía y la regulación europea, los flujos solo pueden interrumpirse en caso de problemas técnicos o por razones de seguridad del suministro. Por tanto, uno de los objetivos de la reunión del miércoles será que la Comisión tenga “plena claridad” sobre lo que está sucediendo sobre el terreno.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, calificó el bloqueo como un “revés” que envía un mensaje no deseado a Moscú, mientras que el paquete propuesto incluye restricciones a la banca, energía y servicios marítimos, así como límites a diplomáticos rusos y prohibiciones de visas para combatientes. Budapest también vetó un préstamo de 90.000 millones de euros a Kiev, lo que llevó al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, a urgir por carta a Viktor Orbán que respete el consenso europeo. Sin embargo, el líder húngaro se mantiene firme en su posición.
No obstante, Kallas señalaba que la UE ha impuesto sanciones individuales a ocho funcionarios rusos por violaciones graves de derechos humanos y socavamiento del estado de derecho, así como que han reducido el tamaño máximo de la misión rusa en la UE a 40 personas sosteniendo que “no toleraremos el abuso de poder diplomático”. Además, ha confirmado que junto con la Comisión trabajarán para mantener “a cientos de exsoldados rusos fuera del espacio Schengen”, ya que “no queremos que criminales de guerra y saboteadores deambulen por nuestras calles”.
Siguiendo con cuestiones relacionadas con lo anterior, un informe del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) destacó “fallos” en las sanciones occidentales, ya que las exportaciones de petróleo ruso -con un 93% dirigidas a China, India y Turquía- siguen siendo un 6% superior a los niveles de antes de la guerra. En el informe se señala que, aunque observan una disminución de los ingresos generados por las exportaciones rusas de combustibles fósiles debido tanto a nuevas medidas como a una aplicación más estricta de las sanciones, “aún existen importantes lagunas y áreas que no han sido abordadas por los países que impusieron las sanciones”. En consecuencia, proponen “prohibir las importaciones de cualquier refinería o terminal de almacenamiento que haya recibido un cargamento de petróleo ruso en los últimos seis meses” e insta a la UE y el Reino Unido a incautar los buques de la flota fantasma rusa “que representan amenazas ambientales y de seguridad para las costas europeas y británicas”. Asimismo, el CREA insta a Hungría y Eslovaquia a poner fin a sus importaciones de crudo ruso.
Pese a todo lo anterior, los líderes de la UE ya están de camino a Ucrania para apoyar de manera simbólica al país. Los primeros, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se dirigían a Kiev durante la noche. Antes de partir, Von der Leyen declaraba que han izado la bandera ucraniana en la sede de la Comisión y que un día Ucrania estará segura, será libre y parte de “nuestra familia europea”.
El Comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, llegó a Kiev antes de que finalizase el día y se reunió con representantes de la Verkhovna Rada, incluido su presidente Ruslan Stefanchuk, así como con el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, para discutir principalmente la cooperación en defensa.
Otra de las citas que se espera durante el 4º aniversario de la invasión es precisamente una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) para abordar las “consecuencias persistentes” de la agresión de Rusia y avanzar en los esfuerzos hacia una paz integral, justa y duradera de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional. Además, a esta reunión le seguirá otra sesión del CSNU dedicado a las cuestiones humanitarias y los esfuerzos internacionales para poner fin a la guerra.
Cambiando de tema y para concluir, la primera ministra Yuliia Svyrydenko, ha anunciado que según el último informe conjunto de Ucrania, el Banco Mundial, la Comisión Europea y Naciones Unidas, las necesidades totales de recuperación y reconstrucción de Ucrania ascienden a 588.000 millones de dólares, si bien esta estimación no refleja la situación a finales de diciembre de 2025 ni la destrucción causada entre enero y febrero de 2026. Además, en el informe se han identificado fuentes potenciales de financiación para la recuperación, estimando que en torno al 40% podría provenir del sector privado.

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