Guerra de Ucrania – Día 1453

La cuestión nuclear vuelve a abrirse en Europa, tras las últimas declaraciones de Merz y los rumores de un próximo anuncio de Macron en este sentido. A la espera de detalles, la posibilidad de un acuerdo de disuasión extendida entre Francia y Alemania se configura como un paso inexcusable, aunque insuficiente, de cara a disponer de una capacidad de disuasión creíble y autónoma en el continente. No es, sin embargo, la única noticia de un día en el que el viceministro de Exteriores, Mijail Galuzin, ha reiterado la disposición de Moscú de suspender los ataques aéreos en el interior de Ucrania durante el día de las elecciones si se celebran allí, en el que se han conocido los detalles de la ayuda militar a Ucrania acordada en la última cumbre de Ramstein y en la que Von der Leyen ha declarado que la UE debe desarrollar un pilar europeo de capacidades estratégicas: en el espacio, la inteligencia y las capacidades de ataque profundo. Un día, también, en el que los intercambios a larga distancia han continuado, con el lanzamiento por parte de Rusia de misiles balísticos e hipersónicos, y en el que las discusiones en torno a la situación real sobre el terreno han arreciado en las redes sociales, a propósito de la contraofensiva ucraniana y su efecto real.

Sin ti, este sitio no podría seguir funcionando. Ayúdanos mediante una pequeña donación a través del siguiente enlace:

La Conferencia de Seguridad de Múnich ha servido, más que nunca, como catalizador de una realidad ineludible: Europa ya no puede subcontratar su supervivencia, ni tampoco depender de la buena voluntad de los EEUU. Las declaraciones cruzadas entre el presidente Emmanuel Macron y el canciller Friedrich Merz sugieren que, en las próximas semanas, podríamos asistir a la formalización de algún tipo de acuerdo de disuasión extendida o concertada entre París y Berlín. Un paso que (aunque las relaciones personales entre ambos líderes no son las mejores) no solo redefiniría la relación bilateral, sino que podría ser la primera piedra de una verdadera «autonomía estratégica»; proyecto que nunca debió empezarse por el tejado, como explicamos años atrás. Al fin y al cabo, como también hemos dicho en varias ocasiones, en algún momento tocaba abrir el «melón nuclear» y parece que, después de las amenazas y advertencias llegadas tanto del este como del oeste, este momento ha llegado.

Lo que París y Berlín parecen estar ultimando es una arquitectura de seguridad que va más allá de la solidaridad política y de las declaraciones habituales, aunque por el momento todo son especulaciones. El problema, como siempre, es que más allá de los eslóganes políticos, lo que de verdad definirá si el proyecto es firme o hace aguas desde el principio, serán por un lado el modelo de funcionamiento elegido y la inversión que lo acompañe y, por otro, los detalles técnicos.

En el primer caso, la disuasión extendida implicaría que Francia declare explícitamente que los intereses vitales de Alemania son indisolubles de los suyos propios. En la práctica, esto extendería el paraguas nuclear francés (la Force de Frappe) sobre territorio alemán. Sin embargo, para que Berlín acepte esto sin sentirse un mero vasallo, entra en juego el segundo concepto: la «doble llave». Utilizado hasta el momento por los EEUU con varios de sus aliados, la idea implica que el país anfitrión pone los aviones y la potencia nuclear pone la ojiva, requiriendo autorización de ambos para el lanzamiento. Si bien Francia siempre ha sido celosa de su soberanía nuclear, las declaraciones de Merz sugieren una apertura a la realización de «ejercicios nucleares compartidos» y a la participación alemana en la planificación de objetivos, aunque el código de lanzamiento final pueda permanecer en manos del Elíseo.

En cualquier caso, por el momento las dudas son más que las certezas y todo ello sin que nadie haya explicado cómo se modernizará el arsenal francés y se ampliará (por el momento mantienen una disuasión estricta de mínimos que puede garantizar la soberanía francesa -y sólo en algunos escenarios-, pero difícilmente sostener una disuasión extendida real), lo que requiere dinero. Mucho.

Dicho esto, hay que tener en cuenta también que llevamos años de transición hacia una «Tercera Era Nuclear» que a diferencia de la primera (con la que todos estamos más o menos familiarizados) o la segunda, se caracteriza por la multipolaridad y la integración de tecnologías disruptivas (IA, misiles hipersónicos), por la democratización de la precisión, por un potente escalón subnuclear y, en definitiva, por una multiinestabilidad crónica, tema que hemos tratado hace unos días.

En este sentido, como decíamos, con menos de 300 cabezas nucleares, es formidable como instrumento de «disuasión mínima» creíble (capaz de infligir un daño inaceptable a cualquier agresor), pero carece del volumen necesario para una guerra nuclear de escalada gradual contra una superpotencia como Rusia, que posee miles de ojivas tácticas y estratégicas. Por tanto, el posible acuerdo franco-alemán no no sustituirá la dependencia de los Estados Unidos, sino que actuará como una suerte de seguro adicional.

De esta forma, si por la razón que fuese Washington decidiera no intervenir en una crisis limitada en el Este de Europa, el acuerdo franco-alemán garantizaría que el continente (o parte) poseyera una mínima capacidad sustantiva frente a Rusia, aunque en modo alguno retendría el control de la escalada. En cualquier caso Merz, con su perfil pragmático, es perfectamente consciente de que la disuasión europea no busca expulsar a EE. UU., sino asegurar que Europa tenga voz propia y capacidad de respuesta si el paraguas americano se cierra o se debilita por virajes políticos internos en Washington. Es decir, que Alemania busca garantías adicionales y no un decoupling que no pueden ni quieren permitirse.

En conclusión, ya que es lo que habitualmente nos preguntáis en redes sociales, lo que se pueda anunciar próximamente no será el fin de la OTAN, sino un paso más, muy necesario, de cara a construir un pilar europeo dentro de la Alianza que contribuya a equilibrar las capacidades y compromisos a ambos lados del Atlántico; Un paso indispensable para una Europa que era consumidora de seguridad (en Washington hablarían de free-riders) a otra que comienza, tímidamente, a ser productora de su propia disuasión.

Cambiando de tercio, mientras Zelenski anuncia en Múnich que su país espera recibir nuevos paquetes de ayuda militar, con especial énfasis en la defensa aérea, la campaña de ataques estratégicos rusos (que últimamente han venido empleando medios novedosos) sigue en marcha.

En las últimas horas, incluyendo el lanzamiento de un misil hipersónico Tsirkon contra la región de Kiev (en donde se ha registrado al menos una potente explosión), ciudad en la que a estas horas al menos 1.600 edificios residenciales (recordemos que los sistemas están en su mayoría centralizados) continúan sin calefacción. También sigue habiendo problemas con la electricidad, aunque son varios los anuncios de ayuda que se han hecho en los últimos días, siendo el más reciente uno hecho por Francia.

Además de Kiev, también han sido víctimas de los ataques rusos otros puntos de Ucrania como Kropivnytsky, Dnipró, Zaporiyia, y nuevamente Odesa. A estas hay que sumar también otras regiones como Sumy, en donde al menos cuatro civiles han resultado heridos y ha sido dañada importante «infraestructura médica», según su gobernador. Otras fuentes, además, hablan de un misil balístico Iskander-M lanzado por Rusia contra una subestación en Konotop, en esta misma región.

Por el momento, no se ha publicado un recuento oficial, siendo el último disponible el que incluimos en el informe previo, que salió publicado con unas horas de retraso. Sí hay información oficial relativa a los ataques aéreos, que junto al empleo de la artillería, ha causado también importantes daños.

Los ucranianos, por su parte, han confirmado el reciente ataque contra un depósito de petróleo ubicado en la aldea de Volna, situada a su vez en la región costera de Krasnodar, muy cerca del estrecho de Kerch. Las defensas antiaéreas rusas han estado activas además en la región de Moscú, pero también sobre Bryansk o Riazán. En esta última, se hecho, se ha registrado un apagón parcial tras los últimos ataques ucranianos, hace apenas unas horas. Además, se habrían vuelto a producir lanzamientos de cohetes guiados desde M-142 HIMARS contra puntos de Bélgorod.

Pasamos ahora a analizar las novedades sobre el frente, que son mínimas. Máxime después de que el informe de ayer saliese unas horas más tarde de lo habitual, lo que ha reducido considerablemente el espacio de tiempo. Lo hacemos, eso sí, hablando sobre las ganancias territoriales rusas de los últimos tiempos, cuyo ritmo ha vuelto a reducirse, a la espera de que salgan datos que recojan lo ocurrido con la serie de contraataques ucranianos que hemos venido describiendo en las jornadas previas.

En el sector de Kosntyantynivka hay fuentes que hablan sobre cómo las tropas rusas, tras los ataques de los últimos días, habrían comenzado el asalto de Berestok, justo en la carretera T0504. En este punto, hay que distinguir una vez más lo que son incursiones, protagonizadas generalmente por grupos tipo DRG, de lo que es control sólido y presencia constante. Las primeras han llegado en repetidas ocasiones, siendo laminadas generalmente en un corto plazo de tiempo, a puntos mucho más al norte como Illinivka. Lo segundo es mucho más lento y difícil, aunque hay que decir que los rusos han logrado progresos constantes, aunque a un ritmo mínimo, en los últimos meses al sur de esta ciudad. Lo «divertido» del caso es que las opiniones a propósito de lo que es «zona gris», lo que son avances rusos, lo que es el resultado de la contraofensiva ucraniana y demás, está siendo motivo de intensa discusión en redes a propósito no de Konstyantynivka, sino de las operaciones de las AFU en Zaporiyia.

En el vecino sector de Pokrovsk, fuentes más cercanas a Rusia que a Ucrania otorgan al primero de estos países el control sobre Rodinske (recordemos que fundamental para proteger Dobropillia desde el sur) y, con ello, sobre la conurbación de Pokrovsk, que incluye también esa localidad y otras como Myrhorad. Un control que, como hemos visto recientemente, es cuanto menos dudoso, toda vez que los ucranianos siguen lanzando recurrentemente ataques e incursiones contra partes incluso relativamente céntricas de Pokrovsk. En cualquier caso, y como quiera que el sector no se agota en esta ciudad, las tropas rusas sí habrían logrado en los últimos días también nuevos progresos al sur de la T0406 que conecta Pokrovsk con Mezhova.

Al sur del frente, por su parte, algunas fuentes hablan de la retoma de Danylivka por parte ucraniana (a la que ya habíamos hecho referencia), así como de otras localidades pequeñas como Vyshneve, Rybne, Zlahoda y Yehorivka en fechas recientes. También de los combates en otros puntos entre Pokrovske y Gualiaipolé. Visto en retrospectiva (y haciendo una nueva referencia a las discusiones en redes sociales de las que hemos hablado) lo de menos es qué país controla qué villorrio, ya que en muchos casos siguen estando dentro de una voluble y difícil de definir «zona gris» y seguirá siendo así por las propias dinámicas de la guerra. Lo importante es el hecho de que lo que parecía una dinámica de avances clara a favor de Rusia y cierto colapso de las líneas ucranianas tras la caída de Gualiaipolé se ha revertido en las últimas semanas.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Abrimos el repaso de la sección internacional poniendo el foco en Rusia y, en particular, con las últimas declaraciones del viceministro de Exteriores, Mijail Galuzin, pues ha reiterado la disposición de Moscú de suspender los ataques aéreos sobre el interior de Ucrania el día de las elecciones, si es que se celebran allí. Además, señalaba que los entre 5 y 10 millones de ucranianos que viven en suelo ruso deberían tener derecho a votar.

En el caso del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ponía el acento en que “el sangriento golpe de Estado en Ucrania fue orquestado por Occidente, y es importante no olvidarlo”, haciendo referencia así al Euromaidán de 2014. Además, enfatiza que se llevó a cabo con la participación directa de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania, para derrocar al presidente Viktor Yanukovych.

Por su parte, la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, ha afirmado que Occidente ha convertido a Ucrania en un Estado “europeo en términos de nazismo” en respuesta a las anteriores declaraciones del líder del Finlandia. En particular, el presidente Alexander Stubb dijo durante la Conferencia de Seguridad de Múnich que Putin había querido convertir a Ucrania en rusa, pero que ahora se ha convertido en europea. Además, Zajárova ha señalado que Rusia siempre ha actuado bajo la premisa de fomentar relaciones interestatales amistosas con Ucrania, “particularmente estrechas pero soberanas”.

Cambiando de tema, el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, ha acusado a Ucrania de retrasar el reinicio del oleoducto Druzhba para presionar a Hungría en cuestiones relacionadas con la adhesión de Ucrania a la UE. Desde Hungría, el ministro de Exteriores, Peter Szijjarto, señalaba que “los daños a la infraestructura en torno al oleoducto no impiden su funcionamiento” y que todo está listo para reanudar los suministros, pero que se trata de una decisión política de Kiev.

Por otro lado, y pasando a otras cuestiones, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaraba por la noche que “no” tenía motivos para cuestionar la conclusión de la investigación de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos por la cual el líder opositor ruso Alexei Navalny fue envenenado con veneno de rana en una prisión rusa. Desde Moscú, sin embargo, siguen negando la mayor diciendo que “estamos acostumbrados a la debilidad mental de los fabulistas occidentales”, “uno tiene que preguntarse qué clase de persona podría creer semejante tontería sobre una rana”.

Moviéndonos al lado de Ucrania, el presidente Zelenski ha recibido en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich el premio Ewald von Kleist en nombre del pueblo ucraniano. En su discurso de aceptación, Zelenski denunció a Putin como un “esclavo de la guerra”, afirmando que Rusia solo está interesada en continuar el conflicto y que Moscú está estancando las conversaciones. Además, acusó a Estados Unidos de presionar “demasiado a menudo” a Ucrania para hacer concesiones en lugar de a Rusia, y exigió garantías de seguridad claras de los aliados.

En cuanto a las negociaciones, Zelenski enfatizaba en su discurso vespertino ya de vuelta en Kiev, que se avecinan varios días fríos y que la población ya ha visto cómo Rusia se aprovecha de ello, subrayando que están en contacto con los socios y que “cada amenaza, cada riesgo, solo empeora las perspectivas generales de terminar la guerra”. Asimismo, la delegación negociadora ucraniana confirmaba que ya está camino de Ginebra para la próxima reunión trilateral.

A colación de este asunto, el ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radek Sikorski, destacaba que “Europa está pagando por esta guerra” haciendo referencia en particular a que los aliados están comprando armamento estadounidense a través de la iniciativa PURL de la OTAN para entregarlas a Ucrania. De este modo insiste, -aunque le rebaten en redes sociales-, en que el paquete suplementario estadounidense se agotó el año pasado y que los europeos están pagando, se trata de nuestra seguridad y, “por lo tanto, merecemos un lugar en la mesa de negociaciones”.

En relación con la Conferencia, hay que destacar, aunque el discurso se produjese el día 14 de febrero, que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen destacó que Europa, que ha dependido de Estados Unidos para su defensa durante décadas, ahora debe “intensificar su juego” y “asumir sus responsabilidades”. De este modo, insistía en que “la seguridad de Europa no siempre se ha considerado nuestra principal responsabilidad. Pero eso ha cambiado radicalmente. Debemos desarrollar un pilar europeo de capacidades estratégicas: en el espacio, la inteligencia y las capacidades de ataque profundo”. Sobre esto añadía, además, que “ningún tabú puede quedar sin respuesta”, así como que cree que el momento de hacer realidad la cláusula de defensa mutua ha llegado, pero también de tomar decisiones con mayor rapidez, lo que “puede implicar confiar en el resultado de una mayoría cualificada en lugar de unanimidad”.

En el caso de la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, puso el acento en su discurso en instar a Europa a reclamar su “autonomía en un mundo más duro”, y en qué junto con la presidenta Von der Leyen está trabajando en una nueva estrategia de seguridad europea “que aborde todas las dimensiones de la seguridad europea, desde la seguridad físicas y la defensa hasta la seguridad económica y la preparación”. En esta línea, señalaba que el mundo actual “la seguridad es indivisible” y hacía hincapié en que “Rusia no es una superpotencia” y que gana más en la mesa de negociaciones que lo que ha logrado en el campo de batalla.

Para Kallas, por tanto, el camino de Europa está claro mediante la priorización de tres ejes:

  • Defensa fuerte, empezando por apoyar firmemente a Ucrania, impulsando el rearmamento colectivo y una nueva estrategia de seguridad.
  • Estabilidad en el vecindario mediante la ampliación de la UE como “antídoto al imperialismo ruso” y garantía de prosperidad económica.
  • Construir asociaciones globales en comercio, seguridad y defensa -señalando que ya llevan 10, incluidas India y Australia- y desafíos digitales con países que buscan estabilidad y diversificación.

Pasando a otras cuestiones, la Agencia Nacional Anticorrupción (NABU) ha anunciado la detención del exministro de Energía, German Galushchenko, cuando cruzaba la frontera en relación con el caso “Midas”, es decir, el mayor escándalo de corrupción que Ucrania había visto hasta la fecha y que se reveló el año pasado. Recordemos que este caso también ocasionó la dimisión del jefe del gabinete de Zelenski, Andriy Yermak.

Moviéndonos hasta Corea del Norte, durante el fin de semana Kim Jong-un ha rendido homenaje a “la incomparable valentía y el heroísmo masivo demostrado por los soldados del Ejército Popular de Corea” que luchan junto a Rusia en Ucrania mientras visitaba el futuro monumento a los soldados caídos. Además, esta semana el líder juche se comprometió a “apoyar incondicionalmente” todas las políticas y decisiones de Putin.

Concluimos por hoy con la asistencia a Ucrania. De un lado, se ha conocido que la región Île-de-France ha enviado 10 generadores franceses a Ucrania que se emplearán para abastecer hospitales, sistemas de calefacción e infraestructuras hídricas en Kiev y Chernígov.

De otro, el Ministerio de Defensa de Ucrania también ha publicado antes de que concluya la semana un desglose de las contribuciones de los socios comprometidas en la última reunión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania (Ramstein) el pasado 12 de febrero. Recordemos que, en total, los socios han confirmado apoyo por un total de 38.000 millones de dólares para 2026. En particular, 6.000 millones de dólares se asignarán a través de paquetes de asistencia específicos, incluidos más de 2.500 millones para drones ucranianos, más de 500 millones para PURL, 2.000 millones para defensa aérea y financiación para munición de artillería, entrenamiento, capacidades marítimas y otras áreas.

En el caso de los acuerdos con los socios tras la reunión de Ramstein, estos son:

  • Reino Unido: 500 millones de libras para defensa aérea y 150 millones de libras a PURL, lo que supone un total de apoyo militar en 2026 alcanza 3.000 millones de libras.
  • Alemania: al menos 1.000 millones de euros para adquisición de drones, y financiará un escudo antiaéreo sobre ciudades ucranianas y unidades de asalto con drones (dentro de un paquete anual de 11.500 millones de euros).
  • Noruega: 7.000 millones de dólares en total para 2026, incluyendo 1.400 millones para drones, 700 millones para defensa aérea, 200 millones para artillería y 125 millones para PURL.
  • Países Bajos: al menos 0,25 % del PIB en defensa para Ucrania en 2026 y una contribución de 90 millones de euros a PURL.
  • Bélgica: 1.000 millones de euros en asistencia militar para 2026.
  • Suecia: 1.200 millones de euros en su 24º paquete de asistencia, y una contribución de 100 millones de euros a PURL. De este modo, el total de apoyo en 2026 alcanza los 3.700 millones de euros.
  • Dinamarca: aumento de 425 millones de dólares en su presupuesto, elevando la asistencia militar total a 2.000 millones de dólares en 2026.
  • España: 1.200 millones de dólares en 2026.
  • Canadá: 50 millones de dólares bajo el “modelo danés” y 45 millones para apoyo médico.
  • Islandia: 8 millones de dólares a PURL y 2,4 millones para adquisición de armas a través del fondo fiduciario NSATU.
  • Lituania: 265 millones de dólares en 2026.
  • Letonia y Estonia: al menos 0,25 % del PIB cada uno para fortalecer la defensa de Ucrania.
  • Australia: nueva contribución a PURL, aunque por el momento no se ha precisado la cuantía.
  • Portugal: aportaciones a PURL y a la “iniciativa checa” de municiones y transferencia de vehículos blindados y drones bajo el programa de préstamos SAFE.
  • Turquía: contribución para reforzar la defensa aérea de Ucrania, aunque sin detallarse el presupuesto.
  • Eslovenia: paquete de asistencia de 5 millones de dólares.

Por último, Ucrania espera que el nuevo programa de préstamos del Fondo Monetario Internacional por importe de 8.200 millones de dólares se apruebe formalmente en las próximas semanas. A este respecto, la primera ministra Yuliia Svyrydenko comentaba que el programa de cooperación con el FMI para Ucrania “es el ancla de todo apoyo financiero internacional” y, en particular, para la obtención del Préstamo de Apoyo a Ucrania de 90.000 millones de euros aprobado por la UE.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *