Guerra de Ucrania – Día 1450

La jornada 1450º nos deja nuevas noticias relativas tanto a las conversaciones de paz como a la ayuda militar a Ucrania. En el primer caso, Zelenski ha reiterado la necesidad de que Washington ejerza mayor presión sobre Moscú para lograr un acuerdo antes del verano, así como que Rusia no ha proporcionado ninguna respuesta de cara a la tercera ronda de negociaciones. En el segundo, se ha producido tanto la reunión de los ministros de Defensa de la OTAN como del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania (Grupo de Ramstein), citas que han finalizado con el compromiso de hasta 38.000 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania. Además, el presidente Macron ha afirmado que «no hay urgencia» de cara a un diálogo con Putin y que Europa debe consolidar primero su posición común. Y, mientras tanto, han seguido los intercambios a larga distancia, con ataques rusos sobre Kiev, Odesa o Dnipró, así como ucranianos contra refinerías, fábricas militares y depósitos de municiones. También los combates, con diversas acciones ucranianas en marcha dirigidas a frenar los avances rusos de los últimos meses en Zaporiyia, en un momento clave debido al proceso de negociaciones.

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La jornada previa se saldó, finalmente, con el lanzamiento de 244 vectores de largo alcance por parte de las Fuerzas Armadas rusas. De ellos, 24 habían sido misiles balísticos Iskander-M (lo que confirma una vez más la tendencia rusa a concentrar el uso de estas armas) o bien antiaéreos S-300 en función de ataque a tierra. Además, se habría empleado un misil de crucero Kh-59/69 y un total de 219 drones de distintos tipos, según el Estado Mayor ucraniano. Esta misma institución asegura haber derribado o neutralizado 15 Iskander-M/S-300, 1 misil Kh-59/69 y 197 de los drones entrantes. Además, desde las autoridades ucranianas se ha lanzado recientemente una alerta por el posible lanzamiento por parte de Rusia de misiles balísticos en las próximas horas, en referencia a posibles pruebas de un nuevo Oreshnik, seguramente.

Entre las localidades castigadas nos encontramos una vez más con Odesa, en donde el objetivo ruso ha vuelto a ser la infraestructura energética y en donde, como consecuencia de los ataques, cuatro personas habrían sufrido heridas en las últimas horas. Además de Odesa, también Kiev y sus infraestructuras han seguido sufriendo daños, algo que ha denunciado su alcalde Vitali Klitschko (quien ha hablado de varios heridos) y que ha quedado constatado por la empresa DTEK, que hablaba en un comunicado de 107.000 abonados sin electricidad, si bien en un comunicado posterior ha hablado del restablecimiento del suministro a 100.000 de ellos). Más allá de las anteriores, también Dnipró y su infraestructura han vuelto a ser objeto de los ataques rusos, como ha denunciado Zelenski.

A lo anterior hay que sumar, como cada día, los efectos de la artillería rusa, las bombas planeadoras y los drones FPV utilizados contra civiles, si bien a diferencia de otras jornadas apenas hay reportes de incidentes en esta ocasión.

Pasando a los ucranianos, han estado especialmente activos durante la jornada. Al menos en términos de ataques contra objetivos en el interior de Rusia. Así, en primer lugar, han reconocido un ataque contra una refinería rusa situada ni más ni menos que en la República de Komi, al norte de Rusia, en la localidad de Utjá. Esto supondría un nuevo récord, ya que estas instalaciones están situadas a más de 1.700 kilómetros en el interior de Rusia, lo que nos habla sobre el proceso de democratización de las armas de precisión de largo alcance, claves en el paso a una tercera era nuclear caracterizada por la multiinestabilidad estratégica. Por el momento, en cualquier caso, no se sabe demasiado del ataque, más allá de que se están evaluando los daños y de que ha sido reconocido por el gobernador regional, Rostislav Goldshteyn (quien ha negado que se hayan producido heridos).

Además de esta refinería, también han atacado con misiles Flamingo un arsenal del GRAU ubicado en Kotluban, en la región de Volgrogrado. Es más, en esta región habrían alcanzado la refinería de Volgogrado, dañando al menos dos partes sensibles de la misma, según el informe ucraniano. En el ataque al arsenal, en cualquier caso, se habla de hasta cinco impactos acompañados de distintas detonaciones.

Por último, se ha sabido también que recientemente las defensas aéreas rusas han estado activas sobre Michurinsk, en la región de Tambov, en donde el objetivo ucraniano habría sido la planta de producción militar Progress, encargada entre otros de la fabricación de componentes clave para las armas de precisión rusas, como estabilizadores, giróscopos, sensores de velocidad angular o pilotos automáticos.

Por último, antes de pasar al análisis de lo ocurrido sobre el terreno durante las últimas horas, compartimos el enlace a un reciente estudio relativo a las bajas civiles que el conflicto está dejando y que ascenderían ya a más de 14.000, siendo 2025 el año más sangriento desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania.

Sobre la línea de frente, mientras siguen adelante los esfuerzos de la comunidad OSINT por mapear los impactos de la artillería para conocer así con precisión dónde se están produciendo los principales esfuerzos, y mientras sigue hablándose del corte de Starlink al Ejército ruso, que habrían tratado de revertir con un ataque informático que, a su vez, habría sido frenado por hackers ucranianos, tenemos que:

En Sumy/Kursk, después de las últimas noticias relativas a ataques rusos e incursiones en dirección a Nova Sich, se ha hablado más recientemente de contraataques ucranianos hacia Varachyne.

Al norte del Oskil, en el sector de Kupiansk, vuelve a hablarse de movimientos rusos hacia Podoly y más allá de Kurylivka, hacia Kisharivka.

En el sector de Pokrovsk, donde fuentes como DeepState admiten recientes avances rusos, se han seguido produciendo combates e intercambios artillleros y, en general, ataques por parte de Rusia tanto al norte del sector, más allá de Rodinske hacia Sevchenko o Bilytske, como al noroeste, hacia Hryshyne.

Al sur del frente, entre Pokrovske y Gualiaipolé, lo más insteresante de la jornada sería la retirada rusa de sus cabezas de puente a poniente del río Haichur, después de que los contraataques ucranianos de las últimas jornadas hayan surtido efecto. Así las cosas, los ucranianos habrían retomado localidades al este del río como Pryluky o Dobropillia (que no debemos confundir con la localidad, de mucha mayor importancia, al norte de Pokrovsk).

Pasando a Orijiv, en las últimas horas se ha hablado del empleo de bombas planeadoras por parte rusa contra la propia Orijiv, así como de incursiones desde Robotyne hacia Novodanylivka, o desde el suroeste hacia Novoandríivka, entre otros. Es más, algunas fuentes, nada sospechosas de ser prorrusas, hablan de progresos por parte del Ejército ruso al norte de Robotyne. Todo mientras en el Dniéper los ucranianos continúan presionando desde sus posiciones al sur del Konka sobre las tropas rusas en Primorske, Lukyanivske o Stepnohirsk.

Lo relevante del caso es que todos los movimientos ucranianos que hemos visto en la última semana parecen tener un sentido claro: evitar que la ofensiva rusa sobre Zaporiyia, que estaba amenazando ya posiciones muy relevantes, de sus frutos; algo tanto más importante en el contexto de negociaciones actual, ya que una derrota podría contribuir a limitar los incentivos rusos a seguir con la guerra. Eso, por supuesto, teniendo en cuenta que estos permanecen altos no sólo por cómo perciben la situación sobre el terreno, sino también la participación europea en el proceso de paz, la relación de fuerzas, su propia seguridad, etc.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Abrimos el repaso de la sección internacional con las últimas novedades en el plano diplomático y las conversaciones de paz, en vísperas de que comience oficialmente la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich. De este modo, tras los encuentros de alto nivel del día de hoy, no se prevé que la actividad institucional disminuya a medida que se acerca el fin de semana, sino todo lo contrario.

Del lado de Ucrania, el presidente Zelenski ha declarado en su duque Ucrania respalda las propuestas de paz presentadas por Estados Unidos para poner fin a la guerra, pero ha insistido en la necesidad de que Washington ejerza mayor presión sobre Moscú para lograr un acuerdo antes del verano. En esta línea, ha subrayado en su discurso diario que, aunque Kiev está preparado para reuniones la próxima semana -todavía no se ha confirmado por parte de EE. UU. que recibirán a rusos y ucranianos en Miami como se hablaba-, todavía no cuentan con una respuesta firme por parte de Rusia y solo escuchan “manipulaciones” en torno al misil Oreshnik, lo que “complica todo y socava las ya limitadas opciones diplomáticas”. Asimismo, ha vuelto a insistir en que cualquier acuerdo debe garantizar una “paz digna y duradera” y ha descartado aceptar o someter a referéndum un “mal acuerdo” que perjudique a ucrania.

En el caso del ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, que se encontraba de viaje en Alemania y también ha conversado con su homólogo japonés, ha condenado enérgicamente los bombardeos rusos contra Kiev, Dnipró y Odesa afirmando que “cada ataque es un golpe a los esfuerzos de paz” y que “Rusia debe ser forzada a tomarse en serio la diplomacia y desescalar”.

Desde Rusia el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha declarado que el próximo ciclo de negociaciones entre las delegaciones ucraniana y rusa se celebrará “pronto”, sin ofrecer más precisiones sobre fechas ni lugares.

El presidente Emmanuel Macron por su parte, ha afirmado tras el retiro de los líderes de la UE en Bélgica que “no hay urgencia” para un diálogo directo con Putin y que Europa debe consolidar primero una posición común y confirmando que están realizando los preparativos. Así, en otros, planteaba. ¿Qué queremos? Queremos garantías de seguridad para Ucrania, pero también… cosas para los europeos”. Además, ha señalado que los contactos técnicos iniciales confirman que Rusia “no quiere la paz”.

Moviéndonos hasta Bruselas, allí ha tenido lugar tanto la reunión de los ministros de Defensa de la OTAN como el 33º encuentro de los integrantes del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania o Ramstein, a las que se suma la del Consejo OTAN-Ucrania en la que se analizó cómo los ministros del ramo pueden promover una mayor asistencia. Durante la reunión del Grupo de Ramstein, el ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, destacó que el presidente Zelenski ha fijado un objetivo claro para el nuevo equipo de su Ministerio: construir un sistema capaz de detener al enemigo en el aire, detener los avances en tierra e intensificar los ataques asimétricos contra el enemigo y su economía, a fin de hacer que el coste de la guerra para Moscú sea insostenible. De este modo y tras informar sobre el último ataque masivo, instó a los socios a aumentar sus contribuciones a la iniciativa PURL.

Lo más destacable es que los aliados se han comprometido a aportar aproximadamente 38.000 millones de dólares en nueva ayuda militar, según Fedorov. De hecho, ha sido el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien ha dado las gracias en particular a Reino Unido, Islandia, Noruega, Suecia y Lituania por sus contribuciones, y afirmado que espera más ayuda pronto pero sin mencionar ningún país adicional.

Por el momento no se conocen los detalles de todas las aportaciones, pero sí contamos ya con nuevos anuncios por parte de los socios. El Reino Unido, colíder del Grupo, ha anunciado un paquete adicional de más de 500 millones de libras (unos 575 millones de euros) centrado en defensa aérea, incluyendo los 150 millones de libras anunciadas durante la jornada anterior para adquirir armamento estadounidense a través de la iniciativa PURL. Además, Londres se ha comprometido a entregar 1.000 misiles LMM adicionales fabricados en Belfast, pero también se espera que los próximos meses entreguen 1.200 misiles de defensa aérea adicionales y 200.000 disparos a través de la Coalición de Defensa Aérea.

En el caso del coanfitrión de la reunión de Ramstein, Alemania ha prometido enviar cinco interceptores PAC-3 adicionales si otros países donan un total de 30, mientras que Noruega y Francia han firmado un acuerdo para proporcionar capacidades clave en vigilancia, conciencia situacional y armamento aire-tierra, incluidas bombas planeadoras de la industria de defensa francesa. Para ello, Noruega aportará aproximadamente 4.200 millones de coronas noruegas, mientras que Francia garantizará un préstamo de unos 3.000 millones de coronas. Por otro lado, Países Bajos transferirá simuladores de F-16 para el entrenamiento de pilotos ucranianos.

En materia de defensa, hay que destacar que el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, Rustem Umerov, ha anunciado que las empresas ucranianas han recibido sus primeros permisos para la exportación controlada de armamento y el Comité Interdepartamental de Cooperación Técnico-Militar y Política de Control de Exportaciones ha reanudado sus operaciones tras ocho meses sin reunirse. Al mismo tiempo, ha destacado que la capacidad de producción de la industria ucraniana supera los 55.000 millones de dólares y que en áreas de UAVs, guerra electrónica y reconocimiento, sus capacidades ya superan los volúmenes de adquisición nacionales.

Antes de pasar a otras cuestiones, es obligado hacer una referencia al discurso del subsecretario de Defensa de EE. UU., Elbridge Colby, en la reunión ministerial de la OTAN.  En particular, reitera el giro realista y pragmático en la postura estadounidense haciendo alusión a la reciente Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia de Defensa Nacional, describiendo el regreso a una era de competición entre grandes potencias tras la Guerra Fría, donde la fuerza militar vuelve a ser decisiva y sitúa a China como la amenaza principal que obliga a Estados Unidos a priorizar la disuasión por negación en el Indo-Pacífico. En este contexto, subraya que “los tiempos han cambiado, y es prudente que nos adaptemos a ellos”, si bien “esto no significa abandonar la OTAN”, “al contrario, es un retorno y una validación de su propósito fundacional”. De este modo, defiende que la OTAN debe evolucionar hacia una “OTAN 3.0” similar a la de sus orígenes: centrada en la defensa colectiva creíble, el reparto equitativo de cargas y el abandono del modelo expansivo y orientado a misiones exteriores de la era de la post-Guerra Fría (“OTAN 2.0”).

Además, el subsecretario estadounidense celebra los compromisos asumidos en la pasada Cumbre de la Haya relativos a la inversión del 5% en defensa, pero insiste en que Europa -rica y poblada- debe asumir la responsabilidad primaria de su propia defensa convencional, incluyendo fuerzas listas para el combate, municiones, logística y mando integrado, mientras EE. UU. aporta principalmente la disuasión nuclear extendida y capacidades convencionales de manera “más limitada y focalizada”.

Por otro lado, Colby critica duramente la dependencia histórica europea y advierte que EE. UU. no puede sostener indefinidamente la carga principal de la defensa europea mientras enfrenta amenazas simultáneas en múltiples teatros. Propone una alianza más equilibrada y pragmática basada en un “partenariado real” en lugar de subordinación, donde los aliados europeos tomen decisiones estratégicas duras sobre estructura de fuerzas, industria de defensa y priorización de capacidades efectivas sobre burocracia. Reafirma el compromiso inquebrantable con el Artículo V añadiendo lo siguiente:

“Pero también seguiremos presionando, con respeto, pero con firmeza e insistencia, para que se reequilibren las funciones y las responsabilidades dentro de la Alianza. No se trata de presionar por sí mismo, sino de presionar al servicio de una OTAN más fuerte y creíble.

Permítanme enfatizar algo: esta visión no tiene nada de antieuropeo. Al contrario, refleja esperanza y, de hecho, confianza en la capacidad de Europa para actuar con contundencia y vigor. Este es el mensaje de las Estrategias de Seguridad Nacional y Defensa Nacional: Queremos, como ha señalado el secretario Rubio, aliados fuertes y seguros en Europa y más allá. Queremos alianzas, no dependencias.”

Volviendo sobre otros temas de la jornada, mientras unos incrementan el apoyo a Kiev, otros guardan silencio o quieren que se este se retire. Así, el sospechoso habitual a estas alturas, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha pedido que la UE detenga el apoyo financiero a Ucrania y redirija los fondos (incluido el nuevo préstamo por importe de 90.000 millones de euros) hacia la mejora de la competitividad europea.

Pasando al ámbito humanitario, según ha informado la Casa Blanca la primera dama Melania Trump ha logrado reunir con éxito a otro grupo de niños rusos y ucranianos -mencionados por ese orden- con sus familias, siendo la tercera vez que ha facilitado la reunificación de las familias separadas a causa de la guerra. En particular, y según ha confirmado la Comisionada del presidente Putin para los derechos de los niños, Maria Lvova-Belova (recordemos que sobre ella pende una orden de arresto de la Corte Penal Internacional), se trata de un niño ruso y cinco ucranianos.

Concluimos por hoy con la polémica que ha marcado la jornada a nivel deportivo y que ha sido protagonizado por el Comité Olímpico Internacional; una vez más. Finalmente, el COI ha descalificado al deportista ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych por llevar un casco conmemorativo con fotos de atletas fallecidos como consecuencia de la guerra en Ucrania al considerarse “incompatible con la Carta Olímpica”. Una decisión que ha sido condenada tanto por las autoridades ucranianas, incluidos el presidente, la primera ministra y ministros, como por muchos de los socios de Kiev, mientras que el atleta ha apelado al Tribunal de Arbitraje Deportivo. En el caso del presidente Zelenski, este le ha condecorado con una distinción estatal acompañado de una declaración en la que subraya que “el deporte no debe estar desprovisto de memoria”, enfatizando que “no es política hablar de lo que está sucediendo” y que sí lo es “cuando los rusos se esconden tras otros pasaportes y aun así llegan a las competiciones” o cuando la bandera rusa sigue presente en los Juegos Olímpicos, y que el COI “teme la verdad”. Además, recuerda que la guerra ha acabado con la vida de 660 atletas y entrenadores ucranianos desde 2022 y que, mientras que 13 deportistas rusos compiten bajo bandera neutral en los Juegos, Ucrania sigue sufriendo ataques diarios.


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