Por el momento persiste la incertidumbre acerca de cuándo se producirá la tercera ronda de conversaciones trilaterales. De hecho, el Kremlin ha confirmado que por el momento no se ha decidido una fecha, al tiempo que Lavrov hablaba de un «largo camino por recorrer». Por su parte, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha declarado que la UE debe decidir primero de qué quieren hablar con Putin, como paso previo antes de determinar quién podría ser el interlocutor. Además, ha anunciado que propondrá una «lista de ideas» a los Estados miembros, con las demandas que en su opinión deberían presentarse a Moscú, defendiendo que si Rusia formula demandas maximalistas, la UE también debería formularlas (todo ello sin explicar con qué respaldo estratégico cuentan para ello). Más allá de esto, hay que tener en cuenta que a lo largo de la semana se producirán varias reuniones de alto nivel con Ucrania en el foco, incluyendo una del Grupo de Ramstein. Mientras tanto, los combates y los ataques a larga distancia han seguido, con nuevas contras ucranianas además de la del río Haichur, en puntos como el río Nitrius, Pokrovske o Lukyanyvske.
La jornada nos ha dejado diversas noticias que tienen que ver con la realidad estratégica y la relación de fuerzas entre la UE y Rusia, que no es la misma en el papel y en los arsenales que en las mentes de los políticos comunitarios. Así, aunque entraremos en ello más a fondo en futuros informes, como veremos, la Alta Representante Kaja Kallas ha realizado una serie de declaraciones que quizá estén muy bien como consigna política, pero que a falta de un mayor respaldo estratégico, son bastante peligrosas, al tiempo que podrían contribuir a torcer el proceso de negociaciones (algo que, por otra parte, muchos en la UE consideran de su interés, por distintas razones, algunas de ellas válidas). Lo relevante es, en cualquier caso, que como decimos la UE y sus Estados miembros, incluyendo Francia, carecen del tipo y tamaño de arsenal necesarios para mantener el control de la escalada frente a Rusia, algo que no sólo afecta a una posible guerra nuclear sino que, bajo esta, afecta también a un posible enfrentamiento estratégico subnuclear, un enfrentamiento convencional o, por supuesto, en la Zona Gris. Quizá por ello los 27 o parte de ellos se apresuran de cara a intentar reforzar al menos su credibilidad en términos nucleares; algo sobre lo que algunos medios especulan, pero que cuando se atiende a fuentes más creíbles no parece tener nada que ver con las suposiciones que algunos hacen.
Dicho esto, el 9 y el 10 de febrero, las Fuerzas Armadas rusas lanzaron un total de 125 drones de ataque de largo alcance, según el informe oficial publicado por el Estado Mayor ucraniano. Según esta misma fuente, las defensas aéreas ucranianas habrían logrado derribar o neutralizar 110 de ellos.
A diferencia de otras jornadas, sin embargo, apenas hay referencias a impactos o daños salvo en Zaporiyia, la localidad más castigada en las últimas horas y en la cual se ha producido un importante incendio tras alcanzar al parecer varios drones la ciudad. Además, como consecuencia del ataque, más de 11.000 abonados habrían quedado sin suministro eléctrico temporalmente, tal y como han anunciado las autoridades locales.
Las bombas planeadoras, la artillería y los drones tácticos también han producido daños durante la última jornada. En el primer caso, por ejemplo, un ataque en la región de Járkov habría dejado tres niños de 1 año y un adulto muertos, concretamente en la localidad de Bohodukhiv. Del mismo modo, otro ataque en este caso contra Sloviansk, se ha saldado con el fallecimiento de otro menor.
Al margen de lo anterior, continúa la crisis política en la capital ucraniana, Kiev, provocada por la situación energética, que se traduce en continuos cortes de electricidad y calefacción en buena parte de la ciudad. Una crisis que tiene también mucho que ver con el enfrentamiento entre Zelenski y el alcalde de la ciudad, Klitschko, al que representantes de 17 organizaciones de la sociedad civil han solicitado a través de una carta abierta que ofrezca una conferencia de prensa para informar sobre la respuesta que se está ofreciendo frente a la campaña de ataques estratégicos rusos. La población, mientras tanto, estaría esperando la llegada de la primavera y la subida de las temperaturas como único elemento capaz de atajar de forma tangible los problemas actuales, ya que como reconoce el propio Klitschko, se necesitarán al menos dos meses para acometer todas las reparaciones necesarias.
Al margen de esto, cabe decir que desde Ucrania se están tomando otras medidas para incrementar el grado de resilencia de su red eléctrica (además de seguir introduciendo cambios en su defensa aérea). Así, además de aquellas medidas encaminadas por ejemplo a distribuir la producción, con kits domésticos, los cambios en la arquitectura de la red o el incremento en el número de conexiones con los países vecinos, en los últimos tiempos se han venido soterrando muchos cables eléctricos e incluso subestaciones, como única forma de defensa pasiva aceptable frente a los drones tipo Shahed y los misiles rusos; una vez más, la capacidad de observación y reconocimiento y la democratización de las armas de precisión están obligando a refugiarse bajo la tierra, como vimos a propósito de las trincheras unas semanas atrás.
Del lado contrario, nos encontramos con que, en esta ocasión, los ucranianos también han lanzado ataques sobre Rusia. Así, se ha registrado un ataque con drones contra la refinería de Volgogrado, operada por el gigante Lukoil, en donde se habría producido un importante incendio y múltiples daños. Por otro lado, los ucranianos han publicado nuevos vídeos en los que se puede ver cómo sus drones daban cuenta de diferentes sistemas de radar rusos, incluyendo sistemas Podlet-1K y 1L119 Nebo-Svuy. Además de esto, según las autoridades de ocupación rusas, al menos cinco civiles habrían fallecido como consecuencia de una serie de ataques ucranianos en la parte controlada por Rusia de la región de Zaporiyia, ascendiendo la cifra de heridos a nueve.
En cuanto a la actualidad sobre la línea de frente, antes de comenzar con el repaso a los movimientos y los combates, es necesario compartir un par de noticias. En primer lugar, se ha sabido que Kenia ha repatriado a 27 de sus ciudadanos tras ser reclutados previamente por Rusia para luchar como carne de cañón (lo que han considerado «inaceptable» desde el gobierno del país africano).
En segundo lugar, toca hablar de Rusia, pues hay nuevos datos tanto sobre los incrementos en la producción de munición de artillería por parte de este país, que lejos de disminuir habría seguido creciendo, de forma que según la inteligencia de Estonia, habría alcanzado una capacidad anual de 7 millones de disparos. De esta forma, si ayer veíamos cómo estaban incrementando la producción de obuses, ahora se ha sabido que en el caso de los disparos están actuando en consecuencia, disminuyendo de paso la dependencia frente a aliados como Corea del Norte.
En tercer lugar, y siguiendo con Rusia, dos datos más. Por una parte, continúan siendo capaces de mantener, pese a todo, un ritmo de reclutamiento mensual del orden de los 35.000 nuevos uniformados. Por otra, siguen llegando informaciones relativas a la creación de nuevas unidades de sistemas no tripulados dentro del Ejército ruso. Así, según evaluaciones del GUR ucraniano, habrían completado la creación de «7 regimientos, 25 batallones, 1 división y 3 destacamentos», con una fuerza total estimada en 87.000 efectivos, al tiempo que planearían crear «1 brigada, cuatro regimientos, 96 batallones, 2 divisiones y 82 compañías» durante la segunda mitad de 2026.
Pasando, ahora sí, a los combates y cambios de posiciones, las novedades son las siguientes:
En Kupiansk, se sigue hablando sobre las últimas acciones rusas al este de la ciudad, con movimientos en dirección a Podoly y Kurylivka una vez más, que sin embargo pocas fuentes consideran que puedan estar realmente bajo control ruso, a pesar de que recientemente se han visto asaltos mecanizados por parte rusa, al menos en la primera de estas localidades, lo que apunta como explicamos, a que como poco la zona está disputada, ya que se necesita cierta superioridad local, por lo menos en materia de drones, para lanzar misiones de este tipo sin que culminen en un desastre absoluto.
En dirección a Limán, las AFU habrían comenzado una operación del mismo estilo de la llevada a cabo en el Haichur, aunque en este caso al oeste del río Nitrius, atacando a los rusos en Korovil Yar, Oleksandrivka, Svyatohirsk o Novoselivka. Mientras tanto, en el vecino sector de Siversk, fuentes cercanas a Ucrania comienzan a reconocer cambios a favor de Rusia en Bodarne y Khromivka, cuyo control otorgan al Ejército ruso, así como en Nykyforivka.
En dirección a Konstyantynivka, las tropas rusas han seguido tratando de romper la línea de defensa ucraniana al suroeste, desde Yablunivka a través de la T0504.
En dirección a Dobropillia, justo al oeste de Konstyantynivka, siguen los ataques rusos tanto contra Novyi Donbas como contra el noroeste de Rodinske.
Al sur del frente, mientras se debate sobre si lo que hemos visto en las últimas jornadas ha sido una verdadera contraofensiva por parte de Ucrania o más bien una operación de limpieza destinada a restablecer posiciones (algo que habrían logrado en parte), nos encontramos con que elementos de la 114ª brigada de fusileros motorizados rusa han enarbolado su bandera en la lozalidad de Zaliznychne, al oeste de Gualiaipolé. Pese a ello, los ucranianos han seguido a lo suyo, no sólo en la línea del Haichur, sino también más al norte, en torno a Pokrovske, retomando en las últimas horas Oleksíivka.
En dirección a Orijiv, por último, después de varios días sin noticias algunas fuentes hablan de progresos rusos al suroeste de Novoandriívka. Todo ello mientras se registra un contraataque ucraniano en la zona de Primorske y Lukyanivkske (que habrían retomado), que tendría como objetivo precisamente evitar que los rusos se acerque no sólo al río Konka, sino al noroeste de Orijiv, amenazándola desde esta dirección.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada del 10 de febrero de 2026, el esfuerzo ucraniano por proteger su infraestructura energética frente a los continuos ataques rusos ocupó un lugar destacado en la agenda internacional. Kiev ha iniciado los trabajos para enterrar su red eléctrica, una medida costosa pero esencial para reducir la vulnerabilidad de las subestaciones y otros elementos clave.
En este contexto, cada proyecto requiere decenas de millones de dólares, y Ukrenergo busca financiación adicional de socios europeos, como el Banco Europeo de Inversiones – que ya aportó 86 millones de euros en 2024 para medidas de protección contra drones. De hecho, durante el día el presidente Zelenski ha discutido sobre proyectos bilaterales de energía, ferrocarriles e infraestructura con el primer ministro de Moldavia.
En cuanto a las conversaciones de paz, lo cierto es que todavía no se ha comunicado públicamente cuándo será la siguiente ronda trilateral en principio en Miami. Recordemos que al finalizar la segunda ronda el pasado 5 de febrero, Kiev señaló que los siguientes contactos se producirían “probablemente” en el marco de la próxima semana, es decir, la presente. Desde el Kremlin precisamente confirmaban durante el día que todavía no existe fecha para el próximo encuentro, aunque dejó la puerta abierta a que estos se retomen pronto.
Por su parte, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov, advirtió contra conta cualquier “percepción excesivamente entusiasta” del proceso diplomático, señalando que aún queda “un largo camino” por recorrer en las negociaciones y que es prematuro asumir que Washington había “puesto a los europeos y al presidente ucraniano Volodímir Zelenski en su lugar”.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en paralelo, hay otras grandes citas esta semana en las que, sin duda, Ucrania será uno de los temas principales. A saber, este jueves 12 de febrero tendrá lugar la reunión de ministros de Defensa de la OTAN junto con la siguiente reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania o Ramstein, pero también tendrá lugar el retiro de los líderes de la UE.
Precisamente siguiendo con Bruselas, la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, declaraba que la Unión debe decidir primero de qué quieren hablar con su líder, Vladímir Putin, “antes de decidir quién será el que hable con ellos [rusos]”. Así, anunció que propondrá una lista de “ideas” a los 27 Estados miembros describiendo las demandas que, en su opinión, deberían presentarse a Moscú como requisito previo a entablar contacto. En esta línea, subrayaba que “Si ellos formulan demandas maximalistas, nosotros también deberíamos formularlas”. Hay que contextualizar las declaraciones de Kallas, pues siendo la jefa de la diplomacia europea, es decir, quién en puridad debería ser la voz de los 27 en este asunto, no todos los Estados miembros consideran que sea la persona adecuada y promueven la designación de un enviado especial. Además, dicho sea de paso está cuestionando indirectamente que el presidente francés, Emmanuel Macron, quien hable con Putin cuando este ya está llevando a cabo los preparativos técnicos para una reunión con Putin, aunque este haya afirmado en las últimas horas que querría hacerlo con sus socios europeos. Por tanto, Kallas está viendo reducido su papel cada vez en más cuestiones y no es ningún secreto las tensiones entre ella y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen; situación que ya vivimos con el anterior Alto Representante, Josep Borrell, por cierto.
En cuanto a la ayuda, el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, ha señalado que se espera nuevos anuncios de asistencia militar para Ucrania en el marco de la iniciativa PURL en la reunión de los ministros de Defensa de la OTAN. Según el diplomático, los aliados y socios de Ucrania se han comprometido desde agosto de 2025 a adquirir armamento estadounidense para Kiev por un valor superior a 4.500 millones de dólares. Además, se espera que Japón se una al mecanismo, aunque limitando inicialmente su contribución a material no letal.
Cambiando de tema y pasando al plano humanitario, más de 175 periodistas han sido víctimas de abuso cometidos por el Ejército ruso en Ucrania desde el inicio de la invasión a gran escala, con 16 asesinados, según ha informado Periodistas sin fronteras.
Para concluir, mientras tanto en los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina, el atleta ucraniano Vladyslav Heraskevych insiste en llevar un casco con fotos de atletas ucranianos fallecidos en la guerra, pese al veto del Comité Olímpico Internacional.

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