La noticia de la jornada ha sido, sin duda, la supuesta tregua temporal, de una semana de duración, que Trump habría logrado de Putin, de forma que Rusia no atacaría en este plazo ni Kiev ni otras ciudades ucranianas, en un momento en el que la situación de la ciudadanía, debido a los cortes de luz y otros suministros básicos, es crítica. A la espera de que la tregua se demuestre cierta (desde Rusia no se han pronunciado), continúan los preparativos para la próxima ronda de conversaciones de paz, que se iniciará el domingo en Abu Dabi, al tiempo que los europeos proveen nueva ayuda a Ucrania en este caso para paliar las deficiencias de su red eléctrica y preparan el que será el 20º paquete de sanciones, que esperan aprobar el 24 de febrero. Más allá de esto, ha sido noticia también la situación del carguero ruso «Sinegorsk», en aguas británicas, la economía y, por supuesto, los combates, si bien los cambios en el frente son prácticamente nulos.
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Jornada extraña, en tanto apenas hay noticias de lanzamientos de drones o misiles por parte rusa, mientras los titulares hacen referencia a una supuesta tregua de 7 días lograda por Donald Trump. Al parecer, el norteamericano habría pedido a Putin que cesase en sus ataques «contra Kiev ni contra las ciudades y pueblos [ucranianos]» durante una semana logrando que el ruso acepte, algo que según Zelenski está por ver, aunque se ha mostrado optimista al respecto, agradeciendo de paso a Trump sus gestiones.
Tampoco es una completa novedad, pues al parecer estadounidenses y ucranianos habrían estado discutiendo esta posibilidad, es decir, la idea de un «alto el fuego energético» durante las conversaciones de paz de la pasada semana en Abu Dabi, mientras desde Rusia trabajaban, según se dice, en nuevos ataques a gran escala contra Ucrania; posibilidad que quedaría momentáneamente abortada.
Sea como fuere, la situación en Kiev es dramática -como en buena parte de Ucrania debido al castigo sufrido por el sector energético y eléctrico en los últimos meses-, mientras las previsiones meteorológicas hablan de descensos en los termómetros para los próximos días y de temperaturas que podrían acercarse a los -30º C durante la noche. De ahí que desde el Servicio Europeo de Acción Exterior la Alta Representante, Kaja Kallas, haya hablado de cómo Ucrania se estaría enfrentando a una «catástrofe humanitaria» debido a los bombardeos.
El gesto de Putin -insistimos que por confirmar, ya que siempre puede aparecer una excusa para romper la tregua o darse una circunstancia en la que considere conveniente volver a incrementar la presión- ha llegado además tras reunirse en Moscú con su homólogo emiratí, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, anfitrión de las conversaciones de paz entre estadounidenses, ucranianos y rusos. Conversaciones que podrían vivir un nuevo impulso el próximo domingo si finalmente se celebra el encuentro bilateral entre estos dos últimos.
Sin embargo, son pocos los que confían a estas alturas en los gestos de Putin, algo que ha quedado claro en las declaraciones del el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, quien ha afirmado que «Putin sigue sin estar dispuesto a entablar negociaciones de buena fe que conduzcan a un alto el fuego y una paz duradera», de ahí que estén trabajando en el 20º paquete de sanciones. Claro está, los europeos son también juez y parte, en el sentido de que ese nuevo paquete de sanciones es su mejor baza para presionar sobre una economía rusa que muestra signos de debilidad, aunque seguramente pudiese sostener el esfuerzo bélico al menos durante todo este año.
El tema económico, precisamente, se está demostrando clave, aunque lo que estamos viendo en los últimos meses va mucho más allá de la guerra de Ucrania, con una reestructuración a escala global forzada desde los Estados Unidos, con consecuencias difíciles de adelantar. Decimos esto porque, de un tiempo a esta parte, la Administración Trump está alentando una serie de movimientos que sólo cabe calificar de «tectónicos», buscando un debilitamiento del dólar (que favorecerá las exportaciones estadounidenses, pero podría terminar con el papel de esta moneda como principal divisa de reserva mundial), al tiempo que otras potencias como China reducen su exposición al dólar incrementando drásticamente sus reservas de oro y convirtiéndose en el destino también del oro de otros países como Rusia.
Como apunte al respecto, cabe decir que lo que vemos no es el hundimiento, como dicen algunos medios muy sesgados, de la economía estadounidense o el final de su papel como primera potencia económica mundial, sino la puesta en práctica punto por punto de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de los Estados Unidos en su vertiente económica. Es decir, que aunque el efecto pueda ser el contrario al buscado por Trump con los acuerdos de Mar-a-Lago, todo responde a una estrategia coherente, aunque muy arriesgada.
En este sentido, Washington estaría buscando: 1) favorecer la actividad económica y las exportaciones estadounidenses, con un dólar débil; 2) la creación de un bloque económico (pese a las guerras comerciales) con algunos de sus principales socios comerciales, como Japón o Reino Unido (los mayores tenedores de deuda estadounidense) en detrimento de la persecución de una globalización que consideran que no ha sido tan beneficiosa; 2) fortalecer el dominio físico y económico sobre un continente americano (cada vez son más los rumores de una intervención en Cuba, país con notables problemas económicos y políticos, agudizados por las sanciones) del que esperan expulsar a otras potencias mientras intentan, además: 3) llegar a una solución del conflicto en Ucrania, y; 4) terminar con el «problema» iraní, para lo que han llevado a cabo una concentración de fuerzas que por su cantidad y tipología indican que los EEUU están decididos a lanzar un ataque más contundente que los anteriores, a pesar de la oposición de varios países árabes.
Es decir, que es una estrategia que tiene a China de fondo como único competidor global y que a priori es razonable, siendo el mayor elemento de incertidumbre el propio Trump, cuya salud mental ha sido la comidilla de la semana al menos entre los europeos. Europeos que, dicho sea de paso, intentan amoldarse al nuevo mundo de la forma en que hemos anticipado varias veces en estos informes: a través de bloques más pequeños que la UE27, algo que podrían articular, como sugerían desde Alemania, con una UE a dos velocidades, ya que la actual es ingobernable.
Tras esta larga introducción pasamos, ahora sí, a enumerar las novedades de la jornada en términos de ataques. Así las cosas, desde Ucrania han anunciado que durante la pasada jornada Rusia habría lanzado contra su país un total de 105 drones de ataque de largo alcance, de los que aseguran además haber derribado o neutralizado 84 de ellos.
Entre los puntos alcanzados se contaría un día más la región de Dniprópetrovsk. En este caso, se habrían reportado explosiones en Syneknykove o Vasylivka, además de en otras localidades. También en la cercana Zaporiyia, en donde se habrían producido también varias explosiones y diversos daños, tras ser atacada la ciudad con 3 drones Geran-2.
Además de esto, la artillería, las bombas planeadoras y los drones tácticos habrían causado también daños. Así, por ejemplo, en la localidad de Vilniansk, en la región de Zaporiyia, tres civiles habrían sufrido heridas tras el impacto de una FAB.
Por otra parte, ha sido noticia también lo ocurrido con el carguero ruso «Sinegorsk», invitado a abandonar las aguas británicas por las Fuerzas Armadas de este país. El
«Sinegorsk» había entrado en el Canal de Bristol el martes por la noche y, al parecer, hizo escala frente a Minehead, en la costa norte de Somerset, para reparaciones. Los británicos, que consideran que habían anclado ex profeso cerca de cables submarinos fundamentales, han optado por forzar la marcha del buque ruso, explicando que «somos plenamente conscientes de la amenaza que supone Rusia, en particular a través de sus intentos de mapear los cables, redes y oleoductos submarinos pertenecientes al Reino Unido y sus aliados, y estamos combatiendo estas amenazas frontalmente».
En cuanto a la actualidad sobre el frente, en un día en el que Starlink ha vuelto a ser noticia, ya que los ucranianos habrían contactado con la empresa de Elon Musk para intentar que limite el uso de su señal a los rusos, proponiendo al parecer medidas concretas. Recordemos que horas atrás surgieron varias informaciones sobre drones rusos modificados para emplear Starlink de cara a su guiado, mejorando así su resistencia frente a los medios EW ucranianos. También han sido noticia las bajas mortales diarias rusas, que en el último mes podrían haberse acercado a los 200 infantes, totalizando por tanto algo más de 6.000 fallecidos. Y, por supuesto, los «pingüinos», un curioso tipo de camuflaje ruso que hemos visto en varias ocasiones en los últimos días y que no estaría sirviendo para evitar la acción de los drones FPV ucranianos.
Sobre los movimientos de la última jornada, son mínimos. Comenzamos el repaso en Vovchansk, en donde siguen las incursiones rusas al suroeste, y la consolidación de posiciones al este de esta ciudad de Járkov.
Además, en esta misma región, más al este, se han vuelto a registrar ataques rusos desde Dehtyane hacia poblaciones como Kruhle y Nesterne. También desde Verigovka y Butyrki, algo más al sur, en dirección a Chuhunivka.
Sin noticias del norte del sector del Oskil, pasamos directamente a Limán, en donde se han reportado tanto nuevos ataques rusos contra el sureste de la ciudad y hacia el este de la misma, como un contraataque ucraniano al norte de Dibrova.
En el vecino sector de Siversk, las tropas rusas han seguido presionando contra Ryznikivka, así como más al sur contra Pazeno y Bondarne y contra Minkivka, Holubivka y Pryvillia.
Al sur del frente, novedades nulas. Aunque se ha hablado de incursiones rusas al sur de Pokrovske, hacia Brats’ke y Andríivka, en realidad estas ya se habían producido días atrás. Del mismo modo, más al sur, aunque distintos mappers introducen cambios que en ocasiones se miden por unos pocos centenares de metros cuadrados, la línea del Haichur se viene demostrando firme, aun cuando se producen continuos intentos rusos de incursión.
En dirección a Zaporiyia, por último, ha vuelto a hablarse de los últimos avances rusos al noroeste de Stepnohirsk, aunque en realidad ya los habíamos recogido en informes previos.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Abrimos la sección internacional haciendo referencia a las negociaciones de paz. Por un lado, como se ha explicado en la sección anterior, el presidente estadounidense ha pedido directamente a Putin una tregua de una semana a Kiev y otras ciudades ucranianas debido al invierno extremo, algo que, al parecer, el ruso habría aceptado. Aunque el presidente Zelenski se muestre optimista, en su discurso diario insistía en que en los próximos días mostrarán si Rusia cumple. Lo que sí ha reiterado el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, es que el alto el fuego de 60 días “que Zelenski está pidiendo una vez más” es inaceptable.
Por otro lado, el Kremlin reiteró que invita a Zelenski a Moscú para mantener conversaciones, mientras en paralelo continúan los preparativos para la segunda ronda de conversaciones en Abu Dabi que comenzarán el 1 de febrero.
Siguiendo con las declaraciones del lado ruso, Lavrov afirmó que el problema central conflicto ucraniano “no es el territorio, sino el problema del régimen nazi, que quiere exterminar todo lo ruso que el pueblo ruso ha consolidado en estos territorios durante siglos”. Así, señala que Ucrania es un peón y herramienta de Occidente que utilizan para crear amenazas directas a la seguridad de Rusia. Sin embargo, no se queda ahí, sino que afirma que Occidente planeó aceptar a Ucrania en la OTAN y que poco a poco fue preparándola para la guerra con Rusia diciendo que “fue una ‘batalla’ preparada de antemano”.
La portavoz de Exteriores, María Zajárova, por su parte ha calificado de indignante la conclusión del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, sobre la inaplicabilidad del derecho de autodeterminación en Crimea y en el Donbás.
Asimismo, durante el día ha vuelto a reaparecer el líder checheno Ramzan Kadyrov posicionándose en contra de las negociaciones y pidiendo llevar la guerra hasta el final. Unas declaraciones que, dicho sea de paso, las hacía en el Kremlin mientras que Putin se reunía con el presidente de los Emiratos Árabes Unidos.
Por su parte, el presidente Zelenski ha seguido llamando a los líderes europeos, siendo hoy el turno del canciller alemán Friedrich Merz, para discutir los últimos ataques y el apoyo de Alemania tanto a nivel energético como militar, haciendo expresa referencia a los sistemas Patriot y los IRIS-T. De hecho, durante el día la primera ministra ucraniana, Yuliia Svyrydenko, confirmaba que las dos primeras plantas móviles de cogeneración ya estaban en Kiev para ayudar a proporcionar calefacción y luz a 86.000 residentes, y próximamente llegarán otras 41 unidades.
Además, Zelenski ha agradecido la disposición de Alemania para ayudar en la reconstrucción de Ucrania. De igual modo, han hablado sobre una mayor cooperación y han acordado trabajar conjuntamente entre sus países y los socios europeos la semana que viene.
En el caso del ministro de Energía, Denys Shmyhal, ha discutido la situación energética con la Encargada de Negocios de Estados Unidos en Ucrania, Julie S. Davis, con quien ha compartido los últimos detalles y la situación actual del sistema energético. Igualmente, Shmyhal ha compartido con Davis sus prioridades, que incluyen: restauración de la generación eléctrica, la creación de reservas de equipos, el fortalecimiento de la protección de las instalaciones energéticas y el despliegue de unidades de cogeneración y salas de calderas modulares. El ministro ucraniano añadía que están preparando proyectos para aumentar la capacidad de generación eléctrica, y discutieron sobre el suministro de GNL estadounidense a Ucrania, la atracción de los socios estadounidenses para utilizar las instalaciones de almacenamiento de gas subterráneo de Ucrania y la cooperación en energía nuclear.
En cuanto al apoyo, Angola se ha unido a la iniciativa #WarmthForUkraine (Calor para Ucrania) decidiendo proporcionar 75 generadores a Kiev.
Mientras tanto en Bruselas se daban cita los ministros de Asuntos Exteriores de la UE para discutir, entre otros, sobre Ucrania y, en particular, el apoyo al país, las negociaciones de paz y el incremento de la presión sobre Rusia. Al finalizar la reunión, la alta representante Kaja Kallas declaraba, entre otros, que Rusia no está haciendo el menor esfuerzo por la paz” haciendo referencia a que el ataque contra un tren de pasajeros es un crimen de guerra al igual que lo es atacar infraestructuras civiles, y que está intentando convertir el invierno en un arma.
En cuanto a los resultados, la UE destinará 500 generadores adicionales y 50 millones de euros para apoyo energético (en total la UE ya ha destinado 1.600 millones al fondo energético), si bien Kallas admite que esto no es suficiente. Para ello, también proponen la creación de un grupo de trabajo con los equipos de Bruselas y Kiev para coordinar mejor la asistencia energética. Además, la jefa de la diplomacia europea decía que “los Estados miembros también deben reforzar sus reservas de defensa aérea”.
Por otro lado, los ministros de la UE han decidido incluir a Rusia en la lista negra por riesgo de blanqueo de capitales, medida con la que esperan que se ralenticen y aumenten los costes de las transacciones con los bancos rusos. Asimismo, la UE y las capitales continúan trabajando en el 20º paquete de sanciones cuya presentación se espera el 24 de febrero, -coincidiendo con el 4º aniversario del inicio de la guerra a gran escala-, que podría incluir medidas tales como la prohibición total de los servicios marítimos, así como cuestiones relacionadas con la energía, sanciones energéticas y distintos fertilizantes. En paralelo también continúan los trabajos sobre el Préstamo de Apoyo a Ucrania por importe de 90.000 millones de euros de los cuales 60.000 se destinarán a defensa.
Asimismo, el Consejo ha adoptado medidas restrictivas contra otros seis individuos debido a las continuas actividades híbridas de Rusia y, en particular, la manipulación e injerencia en la información extranjera (FIMI) contra la UE, sus Estados miembros y socios. Pero no solo, pues también han incluido a seis empresas iraníes a su lista de entidades e individuos sancionados por su apoyo al Ejército ruso, entre las que se encuentran Khojir Missile Development and Production, “un actor importante en el programa de misiles balísticos iraní”. En paralelo, los ministros han designado a la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista.
Adicionalmente, Kallas compartía que también hay una propuesta para prohibir a nivel de la UE la entrada de excombatientes rusos en el espacio Schengen debido al riesgo que plantea para la seguridad. De hecho, ha sido Estonia quien ya ha adoptado esta medida a nivel nacional.
Por último, pero no menos importante, la prensa preguntaba a Kallas cuál es su postura exacta acerca de la posibilidad de reabrir los canales diplomáticos con Rusia como piden líderes como Macron o Meloni, si cree que ha llegado el momento y que quién debería hacerlo (ella misma, uno de los 27 líderes o un enviado especial). En cuanto a su respuesta, consideramos relevante citarla literalmente pues, sin duda, ilustra el cómo desde la UE han asumido o, al menos, Kallas el rol del bloque en las negociaciones:
“No podemos ser los demandantes aquí, como saben, ir a Rusia y hablar con ellos. La situación actual es que las concesiones que Estados Unidos está haciendo a Ucrania son bastante fuertes. No creo que podamos ofrecerle a Rusia nada más que lo que ya obtienen de su entendimiento con Estados Unidos. Lo que significa: ¿por qué deberían hablar con nosotros? Porque obtienen lo que quieren en esta relación. Por supuesto, lo que necesitamos, y en lo que estamos trabajando, es presionar más a Rusia para que pase de fingir que negocia a negociar realmente. Y también debemos tener en cuenta las preocupaciones que tenemos con Rusia: que esta guerra no continúe ni se extienda a otros territorios. Creo que es importante entender esto. Si observamos estas conversaciones en Abu Dabi, Rusia no estuvo presente al nivel que le corresponde para tomar decisiones, por lo que no se lo está tomando en serio.”
Concluimos hoy con el plano humanitario, pues Ucrania ha repatriado los cuerpos de otros 1.000 soldados caídos en virtud del acuerdo de Estambul, según ha informado el Cuartel General de Coordinación para el Tratamiento de los Prisioneros de Guerra. A cambio, Ucrania ha entregado los cuerpos de 38 soldados rusos.

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