Guerra de Ucrania – Día 1433

La última jornada de guerra en Ucrania ha estado protagonizada una vez más por las conversaciones de paz que, según Zelenski, se retomarán en Abu Dabi el domingo 1 de febrero. La agenda, no obstante, está por definir. Mientras tanto, Rusia sigue azotando la infraestructura crítica ucraniana, al tiempo que desde Kiev continúan pidiendo más apoyo a sus socios, pues resistir la campaña de ataques estratégicos es fundamental para sostener su posición en las negociaciones. Uno de los grandes movimientos de la jornada, en este sentido, ha venido desde Bruselas, ya que se ha aprobado la decisión final acerca de la prohibición de la importación de gas por gasoducto y GNL rusos para finales de 2027. Además de todo esto, también ha sido noticia el secretario general de la OTAN, quien ha comparecido en el Parlamento Europeo, donde ha desestimado la idea de crear un ejército europeo, llegando a afirmar que esto le encantaría a Putin mientras que a Europa no sólo le saldría más caro defenderse por separado que como parte de la Alianza, sino que además no podría hacer de ninguna manera sin Estados Unidos.

A la espera de que las conversaciones de alto el fuego, que se reanudarán el domingo entre ucranianos, estadounidenses y rusos, puedan dar algún tipo de resultado, queda en el aire la cuestión de qué ocurriría si llegan a fracasar. Más en el ámbito estratégico, con el hartazgo estadounidense y la incapacidad europea a la hora de tomar e implementar decisiones audaces o siquiera firmes.

Decimos esto, porque aunque previsiblemente el agotamiento lleve a los contendientes a intentar cerrar el conflicto aunque sea en falso -ya hemos explicado en varias ocasiones en estos informes qué elementos deberían darse para que la disuasión posterior funcionase-, si esto finalmente no ocurre porque ni unos ni otros ven satisfechas sus exigencias mínimas, lo más probable es que la guerra continuase. Y podría hacerlo simplemente como una profundización de tendencias que llevamos meses viendo, sí, pero quizá también con algunas novedades, particularmente en relación con la guerra de salvas.

Decimos esto, porque incluso Rusia, pero especialmente Ucrania, ha mostrado una importante moderación en el tipo de objetivos atacados, algo que no siempre tiene porqué ser así. Ya en el pasado vimos a los ucranianos ir por ejemplo contra la red de alerta temprana rusa o contra la flota de bombarderos estratégicos (operación «SpiderWeb»), acciones en el primer caso censuradas desde los Estados Unidos y en el segundo, como mínimo, tolerada.

Sin embargo, una defección por parte de la Administración Trump, una ruptura de las negociaciones y una Ucrania que se viese sola, apoyada únicamente por sus aliados europeos, sería también una Ucrania con muchos más incentivos para elevar su apuesta tanto contra la economía rusa como contra objetivos estratégicos de distintos tipos, algo de lo que ahora se guardan.

Del lado contrario, una Rusia que lleva tiempo incrementando gradualmente el número de ataques con drones de largo alcance y misiles, podría sentir también la tentación de prolongar la brutal (pero aun así, medida) campaña de los últimos meses contra las infraestructuras ucranianas hacia otros objetivos, desde puramente económicos (transportes) a incluso políticos (edificios gubernamentales).

Mientras tanto, lo que sí tenemos es que los intercambios continúan, con Rusia lanzando en las últimas horas un total de 138 drones suicidas de las familias Shahed y Gerbera contra el interior de Ucrania. De esta cifra, según los datos oficiales proporcionados por el Estado Mayor de Ucrania, habrían sido neutralizados o derribados 110 de ellos. Eso sí, los datos corresponden a la jornada del 25 al 26 de enero, ya que los datos correspondientes a las últimas horas todavía no han visto la luz.

Se han reportado, dicho esto, explosiones en localidades como Pavlograd o Dnipró, hablándose en esta última del empleo de un misil balístico por parte rusa. También en Krivói Rog, donde una vivienda ha resultado alcanzada, mientras que en Járkov se habrían registrado dos heridos tras ser lanzados misiles rusos contra esta localidad. De hecho, en este caso concreto se habla del lanzamiento de al menos un misil balístico Iskander-M contra un complejo agrícola que según algunos, podría ser utilizado para el almacenamiento de drones. Además, la localidad de Chuhuiv habría quedado sin electricidad como consecuencia de los ataques rusos. Por último, tenemos también distintos ataques con drones Shahed contra Odesa que han causado daños graves en varios edificios residenciales.

A todo lo anterior hay que sumar, como cada jornada, los daños causados por los centenares de bombas planeadoras empleados, los ataques artilleros y, también, los llevados a cabo contra objetivos civiles con drones tipo FPV. Así, por ejemplo, en la región de Sumy una acción de este tipo ha dejado 7 civiles heridos.

En el caso de Ucrania, además de los recientes ataques contra la refinería rusa de Krasnodar, en las últimas horas se ha registrado también otro contra una subestación eléctrica en la región ocupada de Luhansk, como consecuencia del cual se ha producido un incendio. Además, la defensa aérea rusa ha vuelto a estar activa sobre Bélgorod, en donde se han producido varios lanzamientos de misiles interceptores en las últimas horas al parecer contra cohetes lanzados por MLRS ucranianos.

Pasamos ahora a la actualidad en el campo de batalla, en un día en el que Zelenski ha declarado que más del «80% de los objetivos rusos son destruidos por drones, la mayoría de los cuales son fabricados en Ucrania». Por fabricados, por supuesto, se refiere a ensamblados, ya que como hemos explicado hace apenas unos días, la carrera por hacerse con componentes chinos, de los que se tiene una gran dependencia, sigue en marcha. No obstante, los ucranianos, como otros países europeos, están dando pasos para limitar el grado de dependencia, buscando la forma de producir componentes propios clave, como pueden ser imanes y con ellos motores, algunos chips, etc. Con todo esto, los ucranianos esperan producir a lo largo de 2026 más de 7 millones de drones de distintos tipos.

Además de esto, merece la pena señalar que en los últimos meses estamos asistiendo a una interesante (aunque hay que tomarla con cautela, pues es muy leve) resurrección de la artillería, posible tanto por la llegada de nuevos sistemas a uno y otro ejércitos, como porque en determinados puntos del frente el equilibrio entre drones atacantes y defensores, así como el empleo masivo de medios EW, está permitiendo que aumenten ligeramente las tasas de supervivencia de las plataformas.

También que, a pesar de las previsiones sobre el crecimiento da las Fuerzas Armadas rusas, que han incrementado su número de carros de combate respecto al inicio de la invasión, el país tendría dificultades para proveer a su Ejército de unidades nuevas, que serán unas 260 a lo largo de 2026, mientras ven cómo el número de plataformas legacy renovadas cae en un 40% respecto al año anterior.

Explicado esto, las novedades sobre la línea de frente de las últimas horas, son las siguientes:

Comenzando hoy por el sector de Kupiansk, nos encontramos con una reanudación de las incursiones rusas tanto desde la zona de Pischane, al este, como desde el norte, en la orilla occidental del río Oskil. Todo al tiempo que las AFU siguen con su operación destinada a asegurar el control completo del casco urbano de Kupiansk, algo que no han conseguido pese a los anuncios y los meses de combates.

En dirección a Limán siguen produciéndose combates, como hemos explicado varias veces en su mayoría de los drones ucranianos contra la infantería rusa. En las últimas horas, las tropas rusas han seguido por un lago intentando rodear el sector por el norte, hacia Sviatohirsk y, por otro, tratando de afianzarse en las construcciones del sector sudoriental de la propia Limán, una jornada más.

En el sector de Konstyantynivka tenemos, al norte, nuevos ataques rusos en la zona del canal de agua dulce, hacia Minkivka o Nykyforivka. Además, ya en la ciudad que da nombre al sector, se habla de nuevos intentos más allá de la T0504 por parte de los DRGs rusos, así como contra Illynivka, al oeste.

Muy cerca, en dirección a Dobropillia, siguen registrándose intentos rusos tanto por tomar las restantes defensas ucranianas en la zona de Shakove, como por ir más allá de esta localidad, hasta Novy Donbas.

Más al sur, las únicas novedades provienen hoy del sector del Vovcha, en este caso en dirección a Pokrovsk, pues hay fuentes que hablan sobre progresos rusos hacia Nove Zaporizhia, localidad que está situada en la orilla del río Haichur.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En el plano internacional, el día vuelve a girar en torno a las mismas cuestiones. De un lado, Rusia continúa azotando la infraestructura crítica ucranianas y, de otro, Ucrania intenta que la vía diplomática no se convierta en una forma de Rusia de ganar tiempo.

Precisamente, desde el Kremlin señalaban que la cuestión territorial sigue pendiente y continúan reclamando todo el Donbás. Así, el portavoz Dmitry Peskov, declaraba que “no es ningún secreto que esta es nuestra posición constante, la posición de nuestro presidente, la cuestión territorial, que es parte de la fórmula Anchorage, es de importancia fundamental para la parte rusa”.

Desde Kiev, el presidente Zelenski afirmaba que han acordado de manera preliminar que los equipos negociadores se vean de nuevo el domingo 1 de febrero, si bien considera que “sería positivo que esta reunión se pudiera adelantar”. Por el momento, cuentan con una posible fecha, pero la agenda estaría todavía por definir.

Además, el líder ucraniano señalaba de nuevo que en Abu Dabi se trataron principalmente asuntos militares, pero también “asuntos políticos complejos que siguen sin resolverse”.

En este contexto, Zelenski volvió a subrayar en su discurso diario que Ucrania siempre ha estado y seguirá estando del lado de la paz, sino con la trampa, ya que cualquier formato sin garantías reales se convierte en un incentivo para Rusia. Así, en su discurso diario, remarcó que la guerra continúa únicamente por decisión de Moscú, y que la presión sigue siendo necesaria.

Precisamente, a propósito de las sanciones, el movimiento más importante del día llegó desde la UE, pues el Consejo ha dado su aprobación final al plan para prohibir las importaciones de gas por gasoducto y de GNL procedentes de Rusia de manera escalonada para finales de 2027. Por tanto, se seguirá un enfoque gradual que limitará los efectos en los precios y en los mercados de modo que la prohibición total surtirá efectos a partir de inicios de 2025 para las importaciones de GNL, y a partir del otoño de 2027 para las importaciones de gas por gasoducto. No obstante, en el caso de que haya una emergencia declarada en la que la seguridad del suministro se vea gravemente amenazada en uno o varios Estados miembros, la Comisión podrá suspender la prohibición de importación por un periodo máximo de cuatro semanas.

Es interesante destacar que el incumplimiento de esta prohibición podrá dar lugar a sanciones máximas de, al menos, 2,5 millones de euros para los particulares y al menos 40 millones de euros para las empresas, lo que representa como mínimo el 3,5% del volumen de negocios anual total de la empresa a escala mundial o el 300% del volumen de negocios estimado de la operación.

En cuanto a los próximos pasos, los Estados miembros de la UE tienen hasta el 1 de marzo de 2026 para elaborar sus planes nacionales destinados a la diversificación del suministro de gas e identificar posibles retos en la sustitución del gas ruso. Además, las empresas deben notificar a las autoridades y a la Comisión Europea todo contrato de gas ruso que todavía esté vigente, y los Estados miembros que sigan importando petróleo ruso también deberán presentar sus planes de diversificación.

En cuanto a las reacciones a esta decisión, desde Ucrania el ministro de Energía, Denys Shmyhal, la celebraba y destacaba que “la independencia de los recursos energéticos de la Unión Europea se trata, ante todo, de una Europa segura y fuerte”. La primera ministra, Yuliia Svyrydenko, señalaba que “menos recursos significan no solo menos dinero para la maquinaria de guerra rusa, sino también menos herramientas para el chantaje y la coerción”. Por su parte, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, daba las gracias por la decisión, pero aprovechaba la ocasión para decir que esperan una acción igual con respecto del petróleo y la energía nuclear rusas.

Del lado de Rusia, según la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, declaraba que “es difícil decir en este momento si son vasallos satisfechos o esclavos infelices. El tiempo lo dirá. Pero, en cualquier caso, han renunciado a su libertad”.

Por otro lado, el gobierno ucraniano informó que el proyecto de desarrollo del yacimiento de litio de Dobra podría requerir una inversión de 700 millones de dólares en sus fases iniciales, aunque durante la construcción e implementación del proyecto de producción de hidróxido de litio, pueden superarse los 1.800 millones.

Pasando a los contactos diplomáticos del día, el ministro Sybiha mantuvo llamadas de coordinación tanto con sus homólogos de Portugal como de España. De un lado, con el ministro portugués, Paulo Rangel, abordó las consecuencias de los ataques rusos y se centraron en otras formas de ampliar el apoyo energético y militar, en particular la defensa aérea. De otro, con el ministro español, José Manuel Albares, discutió sobre los ataques rusos y las formas de que Ucrania cuente con más apoyo, pero Sybiha además subrayó la necesidad de intensificar la presión sobre Rusia. Por otro lado, prestaron atención al proceso de paz y se coordinaron de cara a próximos eventos internacionales, acordando al mismo tiempo mantener más contactos bilaterales.

Las novedades en cuanto a la ayuda, sin embargo, no han venido de estos dos países, sino de un tercero: Chequia. El gobierno ha anunciado que destinará 10 millones de coronas checas de los fondos del Ministerio de Exteriores para la compra de generadores para la región de Dnipropetrovsk. Además, gracias a una campaña de recaudación de fondos, la población checa ha reunido más de 6 millones de dólares en cinco días para comprar generadores, calentadores y baterías para Ucrania.

Por su parte, el viceministro de Exteriores ucraniano, Sergiy Boyev, señalaba que, para implementar su estrategia en 2026 centrada en la protección de las ciudades y la infraestructura crítica, la estabilización del frente, la degradación de la logística rusa y el ataque a los objetivos estratégicos del enemigo necesitan, al menos 120.000 millones de dólares. Del total, Ucrania planea obtener la mitad mediante su propio presupuesto y préstamos de la UE, mientras que los 60.000 millones restantes los espera recibir de sus socios. Además, Boyev insta a los socios a que destinen aproximadamente el 80% de la asistencia en materia de seguridad a sistemas de defensa aérea y antimisiles, así como sus misiles, UAVs de fabricación ucraniana y munición de artillería de largo alcance.

Cambiando de tema y volviendo a Bruselas, el comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, anunciaba antes de concluir la jornada que la Comisión ha aprobado otros ocho planes nacionales de inversión en defensa que movilizarán aproximadamente 74.000 millones de euros. Estos serán los fondos que se destinarán a Estonia, Finlandia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Polonia y Eslovaquia, aunque, al igual que en el caso de los ocho planes aprobados anteriormente, no se conocen los detalles de las inversiones que pretenden llevar a cabo los Estados. Por otro lado, sigue pendiente la aprobación de los planes de Francia, Hungría y Chequia.

A propósito de Chequia, hay que decir que el gobierno no planea aumentar el gasto en defensa más allá del 2% del PIB (recordemos que el nuevo objetivo es del 5%) al considerarlo “más o menos suficiente”, si bien anteriormente el anterior gobierno se había comprometido a aumentarlo gradualmente hasta el 3% para 2030. De este modo, el gobierno señala que han priorizado los fondos para los ciudadanos checos sobre la defensa.

Mientras se daban todas estas noticias, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, participaba en una sesión con los comités de Seguridad y Defensa (SEDE) y de Asuntos Exteriores (AFET) del Parlamento Europeo, donde desestimó la creación de un ejército europeo -pese a las recientes peticiones de Zelenski y de otros aliados, entre ellos, España, y el propio Comisario de Defensa, movidos por las dudas del compromiso de EE. UU. con Europa. Así, Rutte se mostraba bastante franco al afirmar “Si alguien aquí piensa… que la Unión Europea o Europa en su conjunto pueden defenderse sin Estados Unidos, que siga soñando”. Asimismo, decía que al propio Putin “le encantaría” la idea, instando a que se lo piensen dos veces, dado que estiraría los Ejércitos de Europa y los debilitaría.

Del mismo modo, Rutte decía que “el pilar europeo [de la OTAN] es una expresión un tanto vacía” y que la creación de un ejército europeo crearía muchas duplicidades con la Alianza. Añadía, además, “les deseo suerte si quieren hacerlo, porque tienen que encontrar a los hombres y mujeres uniformados: ellos estarán al tanto de lo que ya está sucediendo”, así como que si la UE quiere actuar sola le costará mucho más que el 5% del PIB de gasto en defensa. De este modo, recordaba “Tienen que desarrollar su propia capacidad nuclear, lo cual cuesta miles y miles de millones de euros. En ese caso, perderán…la garantía definitiva de nuestra libertad, que es el paraguas nuclear estadounidense. Así que, ¡mucha suerte!”.

Para concluir y cambiando diametralmente de tercio, el pasado 20 de enero entró en vigor una nueva ley rusa en virtud de la cual prohíbe a los menores de 14 años de las zonas ocupadas de Ucrania viajar al extranjero sin un pasaporte ruso. De ese modo, representantes de organizaciones involucradas en Ucrania, señalan que el único objetivo de esta medida es impedir que los ucranianos saquen a sus hijos de los territorios ocupados, y “dificulta significativamente” los esfuerzos para abandonar las zonas ocupadas por las tropas rusas.


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